4. Donas

(Imai Nobume)

Las palabras resonaron en los odios de Kagura, una parte de ella sabía que ese chico castaño, su rival, el ser que más "odiaba" en algún momento le diría unas palabras como esas posiblemente luego de que su primer ex novio se hizo presente, no después de tres. Eso de cierta manera le causo decepción consigo misma, creyó que por un segundo habia aparecido alguien que valía la pena... Como ese sujeto le dijo que sería.

-Si ya estas harto, déjalo así ya no hagas nada-. Respondió ella, en ese momento Sougo se dio cuenta de que tal vez habia hablado demás.-Cuando venga el siguiente ex no hagas nada, solo pierde y así acabas con todo...

Fue lo que dijo antes de girar en aquella calle marchándose por la banqueta. Él pensó que sería bueno decirle algo antes de que se vaya, ¿pero qué? ¿Qué?

-¡China!-. Gritó, Kagura dio la vuelta mirándolo con sorpresa.- ¡¿Cómo se llama el siguiente ex?!

Decepción de nuevo, vaya pregunta la que el habia hecho. La pelirroja gruño apretando los puños, se dio la vuelta de nueva cuenta dándole la espalda para seguir caminando.

-¡Nobume!-. Le gritó.

"¿Nobume? ¿Cómo es que un chico se llama así?" se preguntó.

La fría brisa comenzó a soplar con más fuerza, posiblemente una helada lluvia nocturna estaba a punto de aquejar la ciudad. El castaño metió las manos a sus bolsillos dejando escapar un suspiro para después tomar su camino de regreso a su casa dispuesto a correr a cierto moreno, en el dado caso de que este siguiera ahí.

Pero... Justo cuando dio la vuelta, su cuerpo choco con alguien que estaba frente a él.

Una chica, tenía puesta una gabardina blanca, su cabello oscuro daba la impresión de que era de color azul y sus ojos color carmesí sin vida no apartaban la vista de él.

-Disculpa-. Dijo el extrañado por el inexpresivo rostro de la chica.

-No hay problema-. Respondió ella retomando su camino pasando de largo de donde él estaba.-Pronto dejaras de estorbar Okita Sougo...

Alcanzo a escucharla decir algo como eso, pero posiblemente demasiado estrés ya estaba volviéndolo loco.

Dos días después. El fin de semana habia terminado y aun así la clase 3-Z no tuvo clase debido a que el profesor "accidentalmente" se habia caído de las escaleras el viernes pasado y el profesor sustito que habían llamado aún no se presentaba.

Para Sougo resultó realmente relajante no tener clase, sin mencionar el hecho de que de esa forma no tenía por qué ver el rostro de la pelirroja al menos un día más. Salió de su hogar dispuesto a dar un paseo matutino por las calles, el sol brillaba pero gracias al invierno el frio eran tan intenso que se vio obligado a salir con una bufanda cubriéndole el cuello. Le parecía contradictorio usar ropa abrigadora cuando el sol brillaba de esa manera.

Se detuvo reprendiéndose a si mismo por el pensamiento que cruzo por su cabeza, "a la china no le gusta el sol" si no quería involucrarse con nada relacionado con ella ¿por qué pensaba en ella? Estaba a punto de darle una patada cuando su teléfono móvil comenzó a sonar.

-Quien demonios es-. Se quejó sacando su teléfono de su bolsillo, lo observo un par de segundo y cuando leyó el nombre de quien le llamaba contestó rápidamente.- ¿China?-. Preguntó al contestar.

-Sádico...-. Respondió ella.

Esbozó una sonrisa, ¿quién diría que la chica china terminaría llamándole a pesar de su orgullo?

-¿Qué diablos quieres?-. Cuestionó.

-Maldición porque yo...-. La escucho quejarse, parecía ser que estaba con alguien más.- ¡No puedo hazlo tú!-. La escucho gritar y con ello el sonido de voces y movimientos.- ¿Okita-kun?-. Preguntó otra voz.

Una más amable y dulce, la reconoció al instante. Su amiga de cabellos azabache y mirada marrón, Soyo Tokugawa.

-¡Princesita tiempo sin hablar contigo!-. Exclamó.

-Si demasiado-. Asintió la chica.

-Dime, ¿qué diablos quiere la china?-. Cuestionó el

-Más bien soy la que quiere algo...-. Respondió.

-¿Así?-. Preguntó.- ¿De qué se trata?

-Pues, esta noche habrá una fiesta y no quiero ir sola... Así que le dije a Kagura-chan que venga conmigo-. Decía.

-¿Y me está pidiendo permiso?-. Cuestionó.-Lo que haga la china no importa, pero tu cuídate mucho-. Dijo el, sabía que Kagura tenía el oído pegado al teléfono y lo confirmó cuando la escuchó gritar algo que no entendió.

-Más bien yo quería que vinieras con nosotras, ¡Mientras más mejor!-. Dijo ella, eso él no se lo esperaba.

-Seguro-. Acepto rápidamente.

La chica chillo emocionada y luego de decirle donde se encontrarían dio por terminada la llamada. Cuando eso pasó Sougo observó su teléfono pensativo, ¿por qué acepto tan rápido? Le hubiese gustado tener la respuesta a esa incógnita con la misma velocidad en la que se dirige de regreso a su hogar con la intensión de darse un baño y cambiarse.

Las horas, afortunadamente, para el avanzaron rápido. El día parecía ser una hoja llevada por el viento y el atardecer desapareció en un parpadeo. La noche llegó con Sougo saliendo de su hogar dirigiéndose al lugar en el quedo de encontrarse con su amiga y la chica china, pero, aunque en ese momento fuera caminando con una prisa inconsciente lo cierto era que iba con su clásico elegante retraso de 30 minutos que tenía por intención hacer enfurecer a cierta chica pelirroja.

Cruzo una calle y finalmente llegó a su destino encontrándose con el amable recibimiento de su amiga de cabellos azabache además de la casi patada en la entrepierna de la pelirroja que no dejaba de gritarle múltiples groserías sobre su impuntualidad. Valió la pena haber salido de su hogar tan tarde.

-¿Y dónde es la fiesta esa?-. Cuestionó el metiendo las manos a sus bolsillos de forma despreocupada.

La azabache sonrió.

-En casa de una amiga, está bastante cerca de aquí-. Señalo la chica haciendo señas para que sus dos acompañantes la siguieran.

Ambos asistieron comenzando a caminar detrás de la animada chica de largos cabellos. El silencio sepulcral entre ambos comenzaba a resultar incómodo cuando descendieron por una calle empinada hasta llegar a una zona residencial, la música resonaba en toda la zona dejando claro el lugar donde era la fiesta, pues era la única casa que tenía luces de colores encendidas, como si el anfitrión se esmerara por tener una fiesta perfecta.

-¿Soyo-chan de donde conoces a esta chica?-. Cuestionó la pelirroja impresionada por el tamaño de la casa cuando se adentraron a esta.

-Es una amiga de antaño, la conocí antes de conocerte Kagura-chan, pero ella se habia mudado y ahora volvió... Dijo que tenía un asunto importante-. Respondió la chica.

-¿Y cómo se llama?-. Cuestionó Sougo.

La música se detuvo.

-Imai Nobume-. Respondió.

La mano de Kagura inconscientemente, según ella, tomo la de Sougo. Este sintió como ella estaba tensa y parecía nerviosa. Entonces el recordó el grito de la pelirroja "¡Nobume!" hasta parecía escucharlo con su voz.

-Mejor vámonos-. Vocifero la pelirroja.

-¡Nobume-chan!-. Gritó Soyo haciéndole señas a alguien lejano.

El castaño estaba en un shock momentáneo, lo vio en cámara lenta... Como esa chica de largos cabellos azulados de mirada seria y carmesí se aproximaba a ellos, el silencio se hizo presente en la fiesta la música no sonaba y las personas guardaron silencio observando a la chica que se encaminaba a ellos.

Por su parte esa chica de mirada estoica no dejaba de mirar al castaño, se detuvo en seco quedando frente a él. Pasaron cinco segundos así hasta que la chica bajo la mirada dándose cuenta de cómo él y la pelirroja estaban tomados de la mano.

-Llegaste muy lejos Okita Sougo...-. Dijo la chica.-Ya veo por qué Gintoki Sakata esta tan impresionado contigo.

-Nobume...-. Vociferó Kagura un tanto molesta.

El castaño reaccionó.

-¡Una chica!-. Gritó soltándose de la mano de Kagura.- ¡Tu cuarto ex es una chica!

-Eh…-. La pelirroja no tenía nada que decir al respecto.-Fue una fase…-. Respondió.

-¿Una fase?-. Cuestionó la chica seria.

Sougo miro fijamente a la chica inexpresiva. No se movía un milímetro de donde estaban parada y por si fuera poco su grito hizo que todos los presentes voltearan a mirar la escena.

-Eso es todo menos una fase china, ¿Cómo demonios llegaste a tener algo con ese maniquí inexpresivo?-. Cuestionó el.

Todos los presentes miraron a la pelirroja esperando su respuesta. Kagura suspiro, comenzaba a resultarle fastidioso tener que contarle su pasado a el castaño, sobre todo cuando era de su pasado de lo que trataba de huir.

-Después de dejar a Toshi quise alejarme de todo, así que me inscribí en un campamento de Verano, Nobume estaba ahí... no hablamos mucho hasta que un día en la excursión a una montaña nos perdimos, fueron las peores dos horas de mi vida ¡tenía hambre! Incluso pensé en comérmela a ella…-. Relataba.

-Dime que no lo hiciste-. Interrumpió el casi en forma de súplica.

-No-. Bramó Kagura.-Ella llevaba donas consigo y me invito unas cuantas, quede fascinada con ella pero me di cuenta de que las cosas no funcionarían y termine con ella un día antes de que el campamento terminara…

-No puede ser china, esa historia solo me deja claro que te intereso su comida-. Se quejó Sougo señalando a la peli azul.

-No lo entenderías Okita Sougo-. Interrumpió la chica.-Ella se comió mi dona…

-Dime que estás hablando de comida-. Bromeó el.-Aunque si lo pienso bien resulta excitante que dos mujeres hagan…

Antes de que terminara la frase, la chica de cabellos azulados salto sobre el castaño, ágilmente se acuclillo frente a él elevando una pierna en el proceso logrando darle una patada justo en el rostro al chico que lo hizo salir volando bastante lejos.

-¡Okita-kun!-. Gritó Soyo.

Y aunque Kagura no articulo palabra alguna la expresión de su rostro dejaba claro que se habia preocupado al verlo salir volando. Pensó en moverse a donde el habia caído, pero los brazos de la peli azul la rodearon con fuerza apegando el rostro de la pelirroja al pecho de la chica con sumo cuidado.

-¿Cómo has estado Kagura-chan?-. Preguntó estoica la peli azul.

-Bien… gran… gracias Nobume-. Respondió Kagura.-Es por que la idea de Gintoki Sakata fue bastante buena…-. Dijo ella.

Esas palabras parecieron hielo que logro congelar por completo a Kagura. Ese nombre tensaba todo su ser cada vez que lo escuchaba.

-Oye no seas lanzada novia de las donas-. Interrumpió Sougo reincorporándose luego del golpe.-Deja de oprimir tus melones en la china.

Nobume apretó los puños, pensó que ya habia logrado deshacerse de ese chico pero parece que no le dio tan fuerte como pretendía.

-Fue un golpe duro-. Expresó el acomodándose la quijada.-Parecía que querías arrancarme la cabeza.

-Error mío-. Vociferó la chica.-Ahora intentare arrancarte el pene-. Sentencio lanzándose de nueva cuenta sobre él.

Intercambiaban golpes como si no existiera un mañana, para sorpresa de él, esa chica de mirada rojiza era bastante hábil, casi tanto como él y que decir de esa expresión… completamente sádica como la de él. Por un segundo se le olvido que ese era un combate contra los Ex's estaba más motivado en acabar con la peli azul por sobre todas las cosas pero no cedía. Por otro lado, los presentes se olvidaron de que el evento se trataba de una fiesta y comenzaron a gritar y hacer apuestas apoyándolo a él o a ella.

-Vamos ven con todo lo que tengas-. Retó Sougo completamente motivado.- ¿O que no quieres a la chinita? Porque yo me comería su dona encantado

Aquella palabras hicieron enfurecer a la peli azul, corrió rápidamente contra el lanzándosele encima. Rodaban por el suelo y la chica furiosa trataba de arrancarle la cabeza, hasta que lo tomo de una pierna y alguien tomo la otra… Era cierta pelirroja.

-¡Como se te ocurre decir esas cosas bastardo!-. Grito Kagura completamente sonrojada.

-¡Perra estúpida de qué lado estas!-. Se quejaba el, el dolor en su entrepierna era insoportable.

-¡Aquí no hay lados bastardo!-. Grito la pelirroja.

Ambas chicas tiraban de él, hasta que Kagura lo lanzo por los cielos dejando claro que ella era la vencedora. Todos los presentes comenzaron a alabarla.

-Aun no gano-. Pronuncio Nobume en medio de todo el escandalo.-El asunto es entre él y yo…

-¡Ven aquí sádica come donas!-. Gritó el castaño reponiéndose del ataque.

La chica corrió en su dirección, su mirada daba la impresión de que su intención era arrancarle la cabeza al chico, hasta que el tomo una de las donas que estaban en la mesa de botanas y como si ella fuese un cachorro su dirección cambio… dirigiéndose directamente a la mano del chico metiéndola toda en su boca.

Fue ahí cuando el aprovecho para darle un golpe a la peli azul en el estómago que hizo que sus ojos se pusieran en blanco cayendo ella al suelo.

-Buena jugada Okita Sougo…-. Expresó la peli azul y su vista fue a la pelirroja.-Al menos me hace feliz ver cómo te ha tratado Kagura-chan-. Sonrió recordando el momento en que Kagura le "ayudo" a ella en la pelea.-Parece que cumpliste las expectativas de Gintoki Sakata…

El esbozó una sonrisa ante su victoria… pero esta desapareció en un instante cuando sus ojos se encontraron con los de la pelirroja. La miro de reojo completamente enojado y exhausto luego de esa "peculiar" pelea.

-¿Quién demonios es ese tal Gintoki Sakata?-. Cuestionó el.

-Nadie-. Respondió ella evitando mirarlo.

-Okita-kun, Kagura-chan…-. Interrumpió Soyo queriendo calmar las cosas entre ellos.

-Me largo-. Dijeron al unísono evitando mirarse.

Ambos se marcharon del lugar. Después de eso Soyo se despidió de su amiga y decidió que ya era momento de que ella también se fuera, estaba preocupada por sus dos amigos. Salió de la casa caminando por esa misma calle empina, la cual estaba completamente a oscuras y silenciosa… hasta que ese ruido la hizo gritar.