Disclaimer:Los personajes de Digimon no me pertenecen.

CAPITULO 4: EL ORIGEN

Yamato Ishida conducía a 120 km por hora... Hacía apenas 2 días que había adquirido un nuevo carro. Se trataba de un Audi r8 último modelo, color negro. No es que se hubiese aburrido de su anterior automóvil, que, por cierto, ahora formaba parte de su colección dentro de su cochera. Simplemente al rubio le encantaba adquirir autos último modelo. Se trataba de una pasión y así como el, existían muchos hombres que compartían el mismo gusto. La diferencia radicaba en que él podía adquirirlo a la hora que fuera, el día que fuera y la fecha que fuera. Ventajas de ser empresario pensó.

Se encontraba manejando escuchando L.A. Woman por el Rainbow Bridge cuando de repente la canción fue interrumpida por el sonido de su celular, bufó molesto, volteó a ver su tablero y la llamada entrante era de Jou Kido. Su fiel socio y amigo de la infancia. Contestó apretando un botón de su volante…

-Hey Jou, ¿Qué pasa? – lo dijo de la manera más seca, manteniendo la vista al frente.

-¿Mal día Ishida?- preguntó burlón

Yamato volvió a bufar…

-Solo asuntos internos de la empresa, nada que no se pueda arreglar.

-Me alegra saber que llevas las cosas con más calma. Total, para joderte más el día ¿Recuerdas los documentos que tenía que firmar?

-No me jodas y no salgas con que pasó algo peor- respondió molesto el rubio.

-Para nada, los tengo conmigo- Jou titubeó un poco

-Pero…

-Los tengo en casa de Shuu. Olvide su cumpleaños y por el momento tengo que estar con él. Ya sabes como es. Podría llevártelos mañana temprano, pero con mi hermano, nada es seguro.

Yamato suspiró, lo único que deseaba por el momento era descansar. Había sido un día ajetreado, lleno de reuniones, abogados y estrés. No obstante, esos papeles eran importantes y tenían que estar a primera hora en la empresa.

-No te preocupes Jou, voy para allá- y sin más que añadir, colgó.

Cuando Ishida llegó a la zona residencial del hermano de su amigo tuvo que esperar a que el guardia le diera el pase y condujo hasta la casa de Shuu. Yamato sonrió con maldad, una de las cosas que más disfrutaba hacer era molestar a Shuu. En más de una ocasión se había llevado insultos y miradas de odio. No se llevaban mal, pero, a Yamato le parecía gracioso su temperamento de mujer.

Cuando llegó a su destino estacionó el carro, fue directo al timbre y esperó. Shuu Kido abrió la puerta y lo miro con desinterés. Llevaba un atuendo extravagante.

-Feliz cumpleaños, Shuu- lo dijo de manera sarcástica, moviendo las manos, fingiendo emoción.

-Ahh eres tú, pasa- le contesto el chico con indiferencia y se adentró a su casa -JOU- gritó -Ya llegó tu insoportable amigo.

-Oye, tranquilo, no es mi culpa que no seas mi tipo. Pensé que lo habías superado- esto último lo dijo con un tono aún más sarcástico y cargado de actuación.

El chico solo manifestó un ja-ja, mientras meneaba el té que tenía en manos, dejándolo solo en la sala de estar.

Yamato soltó una carcajada discreta al dar en el clavo, le gustaba hacerlo molestar. Suspirando, miró alrededor de él. Los homosexuales tienen un buen gusto pensó mientras veía la sala decorada de colores madera y obscuros. Un candelabro arriba de él, más muebles, libreros, etc. Sabía que Shuu impartía clases en la universidad de Artes en Tokyo.

Yamato observó que arriba de la chimenea se encontraba colgado un enorme cuadro pintado a mano, en el, se encontraban tres mujeres sentadas dando la espalda, estaban desnudas. No supo por qué, pero la chica de en medio parecía frágil y diferente a las otras dos. Llamó su atención la figura de la mujer, era excitante. Tenía unas curvas perfectas: una cintura pequeña, unas caderas proporcionadas y ufff, abrió los ojos al ver su redondo trasero. Perfecta. Acercándose un poco más, logro visualizar que en la parte inferior derecha del cuadro se encontraban tres firmas.

-Este cuadro es hermoso, fue realizado hace 4 años por unos alumnos de la universidad- dijo Shuu de repente interrumpiendo los pensamientos de Yamato.

- ¿Tú las conoces? - preguntó interesado sin despegar la vista de dichoso cuadro, tenía un semblante serio que a Shuu lo desconcertó un poco.

-Si- respondió en seco.

-La de en medio- señaló con el dedo completamente hipnotizado - ¿Quién es?

-Se llama Sora Takenouchi, fue mi alumna en la Universidad de Artes… ¿Por qué?

-Su silueta resalta en contraste con las demás- respondió extasiado.

-Sí, esa chica resalta, y no solo en la pintura, si no, también en su personalidad- reconoció Shuu mirando el cuadro de la misma manera que Yamato lo hacía -Se hizo diseñadora, fue lo último que supe de ella…

De pronto un sonido en seco, sacó a ambos jóvenes de sus cavilaciones. Volteando…

-Qué extraño es encontrarlos sin que estén peleando- Joe Kido se encontraba confundido y con una carpeta en manos -Toma- dijo acercándose al rubio -Aquí está tu urgencia, firmados y sellados.

-Gracias hermano- respondió Ishida mientras le daba un abrazo fraternal.

- ¿te quedas a cenar? - preguntó Joe al verlo tan serio.

-No- respondió al instante, Shuu y Joe lo miraron extrañados -Yo… tengo que…- se le notaba distraído, ensimismado y de repente miró a Joe - ¿tienes tu computadora?, necesito mandar un correo.

-¿Un correo? ¿A esta hora? - preguntó desconfiado, el rubio le lanzó una mirada cómplice - ¡ah! Claro. Está en el primer cuarto subiendo las escaleras, a mano derecha.

-Gracias. No tardo…

Sin duda, la actitud de Yamato desconcertó a los hermanos Kido.

Cuando el rubio entró a la habitación de Joe, puso en automático el seguro para así asesorarse de que nadie entraría. Sabía que utilizar el Software de investigaciones de la empresa podría tener implicaciones no éticas y por ende…sanciones. Baaah, nada que un cheque con números grandes perdone. Pensó el rubio.

Cuando la laptop prendió, utilizo las contraseñas que solo él, Kido y Koushiro (su amigo y programador de Ishida Enterprises) sabían… rápidamente tecleo el nombre de Sora Takenouchi. Y… ¡BINGO! Ágilmente dio con ella, lo supo. Universidad de Tokyo, actualmente diseñadora, soltera, eso le agrado… anotó otros datos relevantes como: numero celular, dirección, etc.

Una vez que terminó, dejó todo como si nada hubiese pasado…

Cuando salió de la habitación, se llevó la sorpresa al ver que en la planta baja Shuu había organizado una fiesta de cumpleaños y ya se encontraban varios invitados. El anfitrión y su hermano salieron a despedirlo.

-Oye Ishida, no sabía tu gusto por el arte- dijo Shuu

A Joe le extrañó el comentario y miró como Yamato subía a su auto y bajando la ventana de su auto, contestó:

-Si bueno, todos los días se aprende algo nuevo ¿no?

-Como sea, dentro de una semana haré un evento de desnudos, estará fenomenal. Sería bueno que fueras, así te presentaría a varias amigas solteras, guapas y de buena clase. Digo…para que se te quite un poco lo amargado…

Ishida sonrió irónico, por favor ¿Qué haría él en un evento de ese tipo? Iba a dar una negativa como respuesta cuando de pronto una idea paso por su cabeza como estrella fugaz.

-Claro Shuu, envía la invitación a mi oficina y ahí estaré…

Y sin decir más arranco en su auto, dejando a un Shuu emocionado y a un Joe confundido y curioso.

Mientras tanto Ishida ya tenía planes más interesantes para ese evento…

-.-.

La tarde era tranquila en Ishida Enterprises (o al mínimo eso aparentaba ser), Yamato había tenido un día como cualquier otro; juntas, firma de papeles importantes, contratos de nuevos negocios, etc. Él rubio había heredado la compañía luego de un lamentable accidente en el cual sus padres habían fallecido. Desde entonces se prometió que la empresa seguiría con el mismo ritmo e inclusive mejor. La compañía de negocios había pertenecido a la poderosa Familia Ishida durante generaciones y Yamato no iba a defraudar el apellido de su familia…

Es por eso que cuando Naomi Tanaka -una fiel asistente y secretaria de 54 años que servía desde la generación de su padre- lo retuvo cuando éste se dirigía al elevador comunicándole que había una urgente y espontanea junta con el comité, no hizo más que rodar los ojos. Él aun no conocía del todo las intenciones de los accionistas. Sin embargo, no era algo que le quitara el sueño ya que él contaba con la mayoría de las acciones. Lo que le fastidiaba era que ese día tenía una importante cita. Así que poniendo su mejor cara fue agobiado hasta la sala de juntas con su asistente de tras…

Al abrir la puerta se dio cuenta de que era un asunto delicado debido a que ahí no solo se encontraban sus accionistas sino también sus dos amigos: Koushiro y Joe.

Tratando de mostrar asombro tomó asiento en la primera silla que encontró vacía.

-Buenas tardes Señor Ishida – saludó amablemente el Señor Gennai.

-Buenas tardes Señor Gennai- devolvió el saludo aparentando amabilidad.

-Señor Ishida, Sé que le sorprende esta junta tan repentina, pero como socio de esta empresa me es necesario hacerle saber qué hace una semana los datos personales de una mujer de Odaiba fueron sacados de la base de datos. Esto fue sin ser ordenado por uno de nuestros clientes- el señor de aproximadamente 60 años se mostraba serio y neutro -Una de las principales normas de seguridad en esta empresa es mantener a los ciudadanos bajo protección, no exponerlos...

Joe Kido estaba con semblante serio, sabía de ante mano que había sido Yamato quien había accedido al Software desde su computadora, conocía al rubio desde que tenía memoria. Lo quería como si se tratase de un hermano, pero si había algo que le molestase de Yamato era esa actitud tan terca e indiferente que solía tener.

-En estos tiempos Señor Gennai- comenzó el chico apoyándose en sus codos sobre la mesa inclinándose un poco para adelante -Es común encontrar datos de una persona común y corriente, bien podría meterse desde el celular a un Facebook y sacar cuanta información quiera. Fui yo quien decidió acceder a la base de datos para tener cierta información de esa "ciudadana"

El señor Gennai soltó una risa irónica. Ese chico se parecía tanto a su padre…

-Entonces Kido e Izumi quedan fuera de esto. Bien, Señor Ishida, no por ser el nuevo director de esta compañía se tome esas confianzas con las actividades empresariales. Me temo a que si sigue con esas actitudes no dudaremos en intervenir. Es la primer advertencia -El anciano sin más, se levantó de su asiento y se dirigió a la salida acompañado de sus socios quienes no habían dicho ni exclamado nada.

Una vez cerrada la puerta. Kido se levantó de su asiento e hizo frente al rubio.

-Impresionante- dijo el chico con semblante neutro -No puedo creer como es que todo te de igual Yamato, me metiste en un apuro. El anciano casi habla al FBI para que me investiguen y tu…- lo miró y se dio cuenta que el chico ni se inmutaba -Olvidalo… ya hablaremos después.

El chico tomó su saco y salió aparentemente enojado haciendo resonar la puerta.

Izumi parecía más tranquilo, Yamato lo había puesto al tanto e inclusive lo había hecho participe de sus locuras al pedirle que fotocopiara la invitación del evento de Shuu Kido y la enviase a una dirección. El pelirrojo al igual que Joe se levantó de su asiento y antes de salir le dijo al rubio:

-Se te hace tarde- y lo miró con complicidad.

El rubio sonrió de medio lado sabiendo a lo que se refería y mirando su reloj: marcaban las 8:45 pm.

-Joder-pensó el rubio mientras apresuraba el paso, ya que aún tenía que ir a su departamento a ducharse y cambiarse para el evento.

-.-.

El rubio condujo a toda velocidad y una vez que estacionó el auto, fue directo al evento entregando su invitación y en lo que el guardia revisaba su nombre en la lista de invitados miró su reloj: 10:32 p.m. Joder…

Cuando le permitieron pasar comenzó a buscar con la mirada a cierta espectadora, la cual, él mismo había invitado.

Ya había recreado la escena del cómo sería el encuentro. Imaginaba que la chica se encontraría contemplando alguna obra, entonces, él se acercaría y comenzarían una plática, en la cual, discutirían el punto de vista de ambos acerca de dichoso cuadro. Después la invitaría casualmente a cenar para finalmente llevarla a su departamento. Lo siguiente era de saber.

Un plan que nunca fallaba.

-¡Hey Ishida!- escuchó el grito de Shuu mientras se acercaba hasta en donde estaba él. Yamato pensó que el chico vestía pésimo y extravagante -Al final decidiste venir- mencionó el chico llegando junto a la rubia.

-Si, tal como dije. Me gusta tu arte- lo dijo distraído mientras seguía buscando con la mirada a su objetivo, ignorando a Shuu y a su acompañante.

-Bueno, me alegra que estés aquí- le intrigó ver a Yamato tan desesperado ignorando todo – A caso ¿Buscas a alguien?

Yamato negó y finalmente posó la mirada en el chico y se percató que a lado del anfitrión se encontraba la rubia (la cual no paraba de mirarlo seductoramente).

La chica tosió para llamar la atención.

-¡Ah! Si, Yamato te presento a Michelle, es Australiana y está de visita aquí en Japón.

-Mucho gusto Yamato- dijo la chica con su acento guiñándole el ojo.

Yamato estaba a punto de responder cuando de repente una chica de cabellera pelirroja paso a su lado. ¡Era ella!

La había visto en fotos. Un día en su oficina cuando tuvo un poco de tiempo libre decidió investigar su nombre y efectivamente, tal como se lo había comentado al señor Gennai. Encontró a la chica. No fue fácil, se topó con diferentes Sora Takenouchi, pero él supo que era ella al ver una nota en google de un reconocido periódico de Japón, en donde mencionaba que la diseñadora de modas de 25 años había tenido un evento de desfiles de modas. La vio… era pelirroja, su cabello apenas rosaba sus hombros, vestía elegante y eso le pareció atractivo.En la fotografía sonreía a lado de sus modelos y a Yamato vio en sus ojos algo que llamó su atención, algo que le quemaba.

-¡Tierra llamando a Yamato!- exclamó Shuu tronando sus dedos enfrente de sus ojos.

Yamato salió de su trance

-Perdón, Shuu y…- miró a la rubia la cual estaba confundida. Yamato había olvidado su nombre -tengo que ir a ver a un conocido, en un momento vuelvo.

Y sin despedirse de sus acompañantes fue directo tras la pelirroja, la cual, se dirigía con paso firme a la salida.

El rubio se abrió paso entre la gente que se encontraba en el evento y salió del lugar.

¡La encontró!

La vio de espaldas a él, ella se había detenido a mitad de la calle y miraba al frente como si estuviera pensando en que hacer. Ishida se dio cuenta de que, en persona, Takenouchi Sora era aún más atractiva y reconoció esa espalda. La cual era el motivo de sus pensamientos desde hace una semana. Llevaba un vestido negro sin mangas que se ajustaba a su cuerpo, tenía la misma cintura que recordaba de aquel cuadro. Cuando su mirada recorrió más abajo, se dio cuenta de que su trasero también era el mismo. Y eso le excitó…

-Señorita Takenouchi, la noche es joven. No me dirá que tiene pensado ya en irse…

La chica volteó y él se dio cuenta una vez más que, efectivamente se trataba de ella…

¡HOLA CHICOS!

Como se habrán dado cuenta, este capítulo trata sobre el cómo es que Yamato llegó hasta Sora Takenouchi, este fic está lleno de trama, pero poco a poco se irán resolviendo algunas dudas que queden por ahí.

En este capítulo nos concentramos en una parte de la vida de Yamato, la compañía que heredó una vez que sus padres perdieron la vida. También pudimos ver una de las diversas actividades a las cuales pertenece Ishida Enterprises (empresa creada por mi mente).

De verdad, disculpen si ven alguna falta de ortografía o problema de redacción, soy nueva en esto y es todo un reto para mi escribir ya que lo hago como un vil hobby (mi amor por Yamato y Sora).

Por otra parte, muchísimas gracias a las personas que se toman un pedacito de su tiempo para dejarme un Review, significa muchísimo para mí.

Hasta la próxima :)