Otra parte sale calentita de mi cerebro, todo el concepto que tenia previsto se desvió completamente, (me recuerda un poco a lo que decía Paul Sheldon en Misery, que ni los grandes escritores sabían como podían terminar sus historias.) pero no los distraeré con esas cosas xD.

No hay sexo aquí, si que puedes abrochar tus pantalones por el momento.
Agradecer los comentarios habidos y por haber y espero que disfruten el capitulo cuatro.

Capitulo IV
Libre.

Oasis, el ojo del huracán, la paz antes de la tempestad, te consta amigo, lo sabes, lo sientes en el ras de todas tus ideas, ¿por qué no renunciar antes de que pierdas algo más que tu cordura? ¿Eh? amigo.

La mente de Dipper nunca había sido un lugar apacible, cada día tenía que luchar contra la oleada de ideas que la inundaban, sentía que se ahogaba en una tormenta sin fin, que a su cerebro le gustaba torturarlo, arrastrarlo hasta los rincones más insalubres de su consciente. Ahora había recordado el porqué no le gustaba fumar demasiado, su mente parecía desbordarse en un orgasmo burbujeante de pensamientos, incompletos y a veces terriblemente deprimentes.

Sabes que ella no estará siempre ahí Dipper, nadie nunca lo está, como tus padres o Wendy, si, recuerdas bien a Wendy ¿verdad?, ooh, esa chica robo tu atención durante tanto, cruzaste océanos y luchaste con demonios por ella, y ¿para qué? – Wendy no era la indicada, yo aun era un pequeño, no puedes culparme por eso- oh! Y he de suponer amigo mío que ahora eres un hombre grande ¿verdad?, eres patético Dipper ¡peor que patético! Enamorado, de su propia hermana- ¡NO METAS A MABEL EN ESTO!– pero amigo, yo solo te digo la verdad- NO, tu no haces más que confundirme, siempre estás ahí para confundirme- Porque soy la voz de tu razón Dippy amigo mío, solo te recuerdo aquello que sabes en el fondo de tu alma- ¿Ah si?, pues según tu en el fondo de mi alma yo sabía que Mabel no me amaba y resultó ser mentira, no eres la voz de mi razón, solo eres la engordada faceta de mi inseguridad – DIPPER! NO TE ATREVAS A…- ¡Y NO QUIERO VOLVER A ESCUCHARTE!

Un eco estalla en la mente de Dipper, un eco que no había escuchado ya hacía tiempo, era el silencio.

Dipper detiene de un frenazo la bicicleta y se quita el casco rápidamente, su rostro refleja asombro, como si algo enorme hubiera sobrevolado su cabeza.

-Oasis- susurra – ¡OASIS, OASIS! ¡SOY LIBRE! – Comienza a gritar hundido en una risa histérica
Mabel asustada se acerca a su hermano, él la levanta del suelo de un abrazo aun riendo.

-Dip, Me estás asustando
-Se han ido Mabel, las voces se han ido, la maldita al fin se ha callado.
-uh… okay, creo que era demasiado fuerte para ti.

Dipper respira hondo y mira a su hermana –estoy bien, en serio, mejor que nunca- Se acerca y planta un ligero beso en sus labios – me alegra que lo estés –responde con una sonrisa tranquila- … uh… ¿puedes bajarme ahora?

- uh!, claro! Lo lamento!- dice bajándola rápidamente- siento que he estado pedaleando miles de años- dice Dipper en tono de protesta.
-Es natural, pero eso solo es porque ibas atrapado en el pequeño mundo de Dipper, los tiempos siempre son eternos dentro de nuestras cabezas, pero no puedes imaginar lo efímeros que son aquí afuera, ¡mira! Una pequeña hoja acaba de desprenderse de la copa de ese árbol, escucha, el sonido del viento, la música del aire y el latir de la ciudad, el mundo está lleno de una profunda belleza Dipper, y tu ni te enteras, prefieres pasarte la tarde peleando con la vocecita que vive en tu cabeza.

Dipper queda anonadado ante las palabras de su hermana, mientras él se enfrascaba en una guerra contra sí mismo la vida pasaba fugaz y sin perdonar a nadie, y ahí estaba ante sus ojos, este mundo de maravillas presentes pero nunca vistas, el césped contoneándose con el viento, la luz del sol jugando con las nubes, Mabel vuelve a su bicicleta.
-Disculpe señor- vuelve a decir con voz señorial- Lo invito a descubrir la ciudad.
-Encantado- Responde Dipper volviendo rápidamente a su bicicleta dispuesto a seguir a su hermana

La ciudad se veía completamente diferente, parecía palpitar y ocultar secretos en cada pequeño rincón, los grandes dibujos en las murallas que alguna vez miró con desdén ahora eran claros, las formas de los edificios y el como estas irrumpían en el cielo como sombras de gigantes vestidos de traje

No tardan detenerse en un pequeño parque, una maquina de algodón de azúcar lanzaban sus dulces chorros ante la vista expectante de los niños, Dipper contemplaba cada detalle con una enorme sonrisa en su rostro, Mabel no tardo en volver a él sosteniendo un par – Uno azul para ti, uno rosa para mí – dice con tono infantil.

Dip tomo un poco entre sus dedos y comenzó a comerlo, era delicioso!, Por su parte Mabel hundía su rostro dentro de la gran nube azucarada quedando cubierta de pequeñas pelusas rosas, Dipper sonrió y las limpio con cariño, Mabel aprovecho ese momento para arrebatar el algodón azul de sus manos.

-¡ey! ¡Ese es mío!
-¡Pues quítamelo si puedes!
-Mabel! Ven aquí! -

Ambos corren ahogados por su propia risa, escondiéndose y saltando entre los árboles y los juegos para niños, ambos corren por el parque, llamando la atención de más de un transeúnte, Dipper salta sobre Mabel y la sostiene con fuerza, ella se resiste pataleando– ¡MUERTE ANTES DE ALGODÓN! – Grita divertida engullendo el caramelo de color azulado, ambos caen sobre el césped y comienzan a reír, suspiran mientras contemplan las nubes cubrir el cielo y un cómodo silencio se acopla entre ellos.
–¿Dipper? – susurra Mabel
- ¿Qué ocurre?

-Lamento lo de tu algodón de azúcar- dice en tono de niño regañado, mientras sostenía una pequeña barra de chocolate frente a su hermano- ¿estamos en paz?
Dipper sonríe tontamente ante la expresión inocente e infantil de Mabel, toma el chocolate y dice
- Si, ahora estamos en paz.
- ¡GENIAL!- grita su gemela abalanzándose sobre el dando pequeños besos por todo su rostro deteniéndose en sus labios en un beso largo y tranquilo, para luego recostarse en su pecho, sintiendo la briza enfriar sus mejillas, ambos se quedan así un momento, disfrutando de la compañía del otro, cualquier efecto de lo que habían fumado ya había quedado atrás, pero no evitaban sentirse en una paz que crían nunca haber experimentado.

-Y… ¿quieres fumar otro poco? – Agrega Mabel aprovechando el silencio entre ambos.
-Sería muy malo de mi parte negarme después de su ofrenda de paz señorita Pines.
-Genial!- Dice comenzando a tararear, Mabel saca a "Pinky "de su mochila con el entusiasmo de siempre, antes de volver a mirar a Dipper con una sonrisa.
- mmm creo que podremos fumar más tarde –agrega- Después de todo, aun tenemos que ir a la biblioteca ¿No?