Fanfic Crossover:
DC Comics – Marvel Comics – Dragon Ball – Saint Seiya – FullMetal Alchemist – Neon Genesis Evangelion – Bleach – Claymore – Fate/Stay Night – XXXHolic – Tsubasa Reservoir Chronicles.
Capítulo 3: "Donde el río se divide."
Tierra-351
Ciudad Central
Debajo de ella…
Un eco resuena en lo que alguna vez fuese una portentosa capital. Las pisadas del ir y venir de unos tacones terriblemente impacientes. El sonido parecería inofensivo, pero no hay quien controle el ímpetu oculto tras su intención, quien domine tal vehemencia, y mucho menos hay quien le de una respuesta que la satisfaga. Las paredes oyen, más no hablan. Vestigios inmaculados de incontables vidas, sacrificadas para aletargar el enfermizo miedo a la muerte de una sola persona. La misma que ahora clama por las almas de otros dos inocentes.
El único hombre ahí presente, pese a todo su poder y la posición que le confiere su uniforme, palidece en comparación a quien venera como su ama y no se atreve a intentar calmarla. Dante no puede estar menos exaltada por la noticia recién recibida.
El Rey Jefe Bradley se mantiene en pose de absoluto respeto, con la mirada gacha.
– ¿Dices que simplemente desaparecieron? – Volvió a interrogar ella, con la misma incredulidad.
– Tan sólo… perdimos su rastro. Se supone que los Hermanos Elric se dirigían a Ishbal con la intención de dar con Scar y sabotear su nuevo plan para la piedra, pero no llegaron allá. Algo ocurrió apenas salieron de Kishua y no tenemos idea de que pudo ser. – Prosiguió el homúnculo conocido como Pride.
– No lo entiendo, Sloth los tenía en la mira. – Murmuró Dante, mordiendo la uña de su dedo pulgar.
Ella no da crédito a este inaudito vuelco de los hechos. Tras mucho reflexionarlo, no logra deducir quien pudo haber conseguido que los Hermanos Elric saliesen de su radar sin dejar huella. ¿Acaso alguien relacionado a Hughes? ¿Qué tanto sabrán ahora sobre la intervención del ejército y los homúnculos en Ishbal? Frustrada como nunca, la maquiavélica mujer ha perdido el control y no cuenta con una salida para una contingencia como esta. Y es que acaba de perder en Ed a una de las dos personas que más capacidad tienen para forjar la piedra. Si algo llegase a ocurrir con Scar…
Sin pensarlo mucho, Pride toma una decisión que cambiará trágicamente el rumbo del destino.
– Aún en el remoto caso de que lograsen descubrir el secreto de Ishbal, dudo que estén informados de la situación en Lior. Todavía podemos contar con que tanto los insurgentes como las tropas al mando de Archer sirvan como ingredientes. Si lo deseas, adelantaré los preparativos y yo mismo comandaré a los soldados en persona.
– Hazlo. – Le ordenó la despiadada mujer. – Hay que asegurarnos de obtenerla.
– De inmediato.
¿Qué efectos tendrá la ausencia de los Elric en los acontecimientos por venir? Eso sólo lo podrá responder el hombre marcado, Scar, pues muy pronto, de su mano una nueva piedra surgirá. Una que podría tener un papel angular en esta crisis multiversal…
Punto de Inflexión.
Este lugar se podría definir como un oasis temporal, un punto natural fuera del continuo tiempo-espacio. Como la roca que yace en medio de un río y lo divide en dos direcciones diferentes. Aquí reside el cuartel de Superman-Prime.
En una de las salas de reunión, en el punto más elevado de la estructura, Prime, Alex y Roger comparten un momento de relajación, poniendo el primero al corriente de sus acciones a sus camaradas desde lo acontecido en la mundialmente conocida "Crisis Infinita".
– Te prometo que les haremos pagar. – Reaccionó el Psico-Pirata, para luego seguir atacando su café. En este punto de la conversación, el chico ya les ha relatado como fue prisionero en Oa durante 1 año entero.
– Mmm, sí, sería gracioso ver mojar los calzones del miedo que tanto dicen no tener a esos pitufos. – Le secundó Prime, animado con la idea de hace un momento.
– Oh, sí, es lo menos que puedo hacer por ti por recuperar mi preciosa máscara. – Se regodeó Roger en su posesión más valiosa, misma que había permanecido en el salón de trofeos de la JSA hasta hace unos días. – Y por revivirme, claro.
– Te necesitamos. – Respondió Prime, con tranquilidad. – Tú eres el único que se atrevería a usar esa cosa. – Señaló refiriéndose a la Máscara de Medusa. – Tiene que ser nociva para la mente.
– ¿Tú también crees que estoy loco? – Preguntó el Pirata sin esperar respuesta, ya con su artefacto mágico colocado sobre su rostro.
– A propósito, fuiste muy prudente, amigo. – Elogió Alex a Prime. – Ahí en Tierra-1 todavía no tienen idea de que encontraste un camino de regreso a ese lugar. No me lo tomes a mal, pero en otros tiempos tu carácter te hubiese llevado a ser más impulsivo.
– Lo se, eso nos ahorrará muchas molestias. Y tomaré lo último que dijiste como un cumplido.
Prime termina con su bebida y se toma un breve momento para pensar.
– Quería hacerlo, presentarme de nuevo ante ellos y patearles el trasero de una vez por todas, pero cuando empecé a comprender el bien que estoy haciendo en las realidades me di cuenta que aún no es el momento de la revancha.
Sin más deseos de rememorar un pasado repleto de malos recuerdos, el chico se levanta de su asiento. Alex y Roger hacen lo propio y se disponen a acompañarlo.
– Cambiando de tema, permítanme presentarles a los miembros de nuestra colonia.
Los tres salen de la sala y toman un ascensor. La cabina del mismo, al igual que el resto de los muros, soportes, pasillos y demás instalaciones de la nave, está fabricada de un mineral transparente que Alex identifica en el acto.
– Veo que incorporaste la tecnología de cristales kriptonianos a la estructura. Una elección obvia. – Señaló el pelirrojo con su habitual interés científico, recreando su mente al revisar con detenimiento la composición del tablero de control de la máquina.
– Sí. La obtuve de imitadores míos de otras Tierras antes de destruirlos. Fue un buen botín de guerra. Sin los cristales, quizá no hubiese podido construir esto tan rápido.
– Me encantaría estudiarla más a fondo, nunca tuve la oportunidad de…
La mirada de Alex no se detiene ahí y se topa con que están por llegar a un área bastante diferenciada del resto, cuyo interior no puede apreciarse a simple vista. Prime les explica que se trata del área común que ha destinado para salvaguardar a las personas rescatadas de sus viajes, bautizada El Arca. Su extensión abarca casi la mitad de la totalidad de la nave y conforma un hábitat acondicionado para permitirles a los refugiados sostener una existencia más o menos "cotidiana", lo más cercano posible a como ellos la recuerdan.
En el centro, de unos 600 m. de diámetro, se ubica un enorme jardín flotante, con exuberante vegetación suspendida de pared a pared y un pequeño lago artificial en el fondo. Para cubrir la alimentación de la gente, hay una sección destinada para animales de corral en cada nivel. Las viviendas que rodean el ecosistema se reparten en amplios pasillos superpuestos que descienden, dando lugar a una configuración de tornillo que finaliza casi 1 km. más arriba. Del techo emergen varios ascensores a una zona de seguridad, en caso de que haya que evacuar el lugar.
En el interior del todo conviven 94 personas – prácticamente 1 por cada universo erradicado por Prime – y falta presentar formalmente a quienes se acaban de agregar de la última Tierra para que la cifra se eleve a 97.
Apenas cruza la compuerta final y arriba a El Arca, la presencia de Prime y sus acólitos desata una reacción en cadena de regocijo, traducido en un vitoreo incesante en honor de su salvador.
– ¡Superman, Superman, Superman…!
Al frente de la muchedumbre está la pequeña Liza, la primera en salir de su habitáculo, desesperada por encontrarse nuevamente con su ídolo, gritando a todo pulmón, superando a los adultos ahí reunidos.
– Vaya, estás hecho todo un mesías. – Dijo Roger.
– No planeé que me alaben así, pero tampoco deseo reprimir su entusiasmo. – Contestó un ecuánime Prime. – ¿Y qué más quieres que te diga? Sí los salvé. Sus Tierras daban asco.
– Al menos, así nos aseguramos de que no haya infieles a la causa. – Apuntó Alex, con una mirada inquisitiva que Prime notó.
– ¿Te refieres a los recién llegados? Descuida, dos de ellos están dentro, sólo me preocupa el otro, pero enseguida descubriremos si se convierte en parte de la solución o del problema. – Murmuró Prime, confiado de no tener que intervenir y que los aludidos demuestren su lealtad a la causa.
Arriba…
Y así ocurrió.
El renegado no podía ser otro más que Krilin. El Guerrero Z yace inmóvil, frío y rígido, como la estatua que alguna vez fue por culpa de Dabura, con la diferencia de que esta vez su cuerpo adquirió una consistencia metálica. Su rostro denota una gran angustia.
A-18 se muestra renuente en un principio a mirar lo que evidentemente fue obra suya. Tras unos minutos, le vence más la curiosidad que la preocupación, porque al final sabe que lo que hizo fue necesario. No había opción.
Cuando finalmente Krilin despertó, su mujer le contó del desastroso final de todo y todos cuanto conocían. Sin poder contener el dolor que lo embargaba, él no quiso quedarse de brazos cruzados y deseó vengar a Gohan y a todos los demás, pero A-18 sabe que no tiene sentido oponerse a Prime. Mucho menos después de la oferta que le hicieron…
– Superman dice que esto es carbonita, una sustancia que te mantendrá en animación suspendida. – Comenzó a explicar A-18 con una mirada muy molesta. – Pero con una pequeña variante: se que puedes oírme, se que aún puedes ver todo lo que ocurre a tu alrededor. Estoy muy enfadada contigo, ¿Lo sabes?
Krilin, resentido por negársele la venganza por su propia amada, trató de quitarla del camino por la fuerza. No había forma de que él pudiera hacer algo contra Prime, pero se dio a la idea de que lo menos que podía hacer era retrasar sus planes, destruyendo su cuartel. Como era de esperarse, no obtuvo sino resultados desfavorables. A-18 no pretendía lastimarlo, pero tampoco estaba dispuesta a tolerar que nadie le levantara la mano, mucho menos él, así que accionó ese extraño contenedor que Prime le entregó después de su pequeña plática...
Flashback Hace un par de horas…
– Así que para eso me necesitabas aquí, ¿Eh? – Dijo A-18, con una naturalidad inusitada ante las revelaciones de Prime.
– Admito que al principio no los consideré a ustedes como material para la colonia, pero te confieso que te has ganado mi respeto. Eso no significa que puedas quedarte aquí gratis, cuando bien podemos aprovechar tus habilidades. Mi amigo te lo explicará. ¿Alex?
– Concuerdo perfectamente, una fuerza de ataque como la tuya sería una gran adición a nuestras filas, con tu capacidad para destruir un planeta como la Tierra en cuestión de minutos.
Recurriendo al panel de control enfrente de él, monitores holográficos flotantes se desplegaron ante sus ojos, proporcionándole el archivo adecuado.
– De a cuerdo a lo que me ha descrito Clark y sumado a lo que me arrojan las computadoras, tu diseño cibernético es relativamente simple, pero funcional, a base de una red de circuitos tecno-orgánicos de energía auto-perpetua. Es una gran paradoja que en tu mundo lograran desarrollar sistemas de sustentabilidad tan refinados, pero su poder bélico sea tan pobre.
– Un momento, ¿Cómo que lo que te ha descrito él? ¿No me habrá…? – Preguntó A-18 con disgusto e incomodidad, cubriendo sus pechos con sus manos y evidenciando el sonrojo en su rostro.
– Oye, sí, vi por debajo de tu ropa con mi visión de rayos-x, pero no me parezco en nada al viejo con el que convivías.
– Que desperdicio de poder. – Se mofó Roger por lo bajo.
– Tranquilízate y escucha, porque esto no será grato de oír. – Le pidió Alex a A-18, devolviéndole la palabra al kriptoniano, cuyo semblante endureció.
La mujer lo sabe entonces. Prime no sólo se está dedicando a rescatar a personas "puras" de las Tierras que destruye. Está creando un ejército, reclutando a los seres con las habilidades más eficaces y singulares que compartan sus ideales de bondad y justicia. Es una parte fundamental para llevar a cabo su nuevo plan para la creación de la Tierra definitiva con la que ha soñado todo este tiempo.
– Habrá obstáculos en el camino, pero aunque tengo confianza en sobrepasarlos, ni yo puedo estar en todos nuestros frentes a la vez. No podemos subestimar a los sujetos que se van a interponer. – Continuó Prime, acomodándose en una postura de introspección.
En momentos así, da la impresión de sumergirse en una constante deliberación, planeando, fraguando. Lo que sea por mantener su mente ocupada. Tal vez someterse a tantos viajes interdimensionales deja sus secuelas o será por las atrocidades que ha visto repetirse docenas de veces…
Antes de proseguir, Alex enciende un simulador holográfico y reproduce un modelo virtual del interior del cuerpo de A-18 y lo que parece un sistema nervioso extra dentro de ella, diferenciado del primero por emanar un resplandor dorado.
– Hay algo más que debo decirte y puede que sea una noticia fuerte para ti. Como puedes ver, los circuitos que te dan poder se expanden como una red por tus órganos, se anclan a tus tejidos y, literalmente, pasan a ser un componente más de ellos, tanto a nivel fisiológico como morfológico. La energía que emana de aquí… – Señaló una pieza más grande que las demás, cercana al corazón. – Y que te permite expulsarla indefinidamente, recubre y endurece tus células, tornándolas invulnerables, de manera similar a como funciona el campo de energía que rodea a Superman.
A continuación, la imagen se enfoca en los órganos reproductivos de A-18.
– Pues bien, parece ser que estos circuitos no sólo se adhirieron a tus órganos, sino que adquirieron una función simbiótica con estos, acoplándose a sus funciones, mutándolas, y replicándose junto con ellas. Viviendo y muriendo a la par del ciclo celular. Cuando tu hija fue concebida, colonizaron su tejido como una extensión del tuyo y…
– Ahora es como yo. – Concluyó A-18, no sin sorpresa.
– Así que este es el trato. – Sentenció Prime, sin perder su lúgubre postura. – Ayúdanos y tendrás una Tierra para ti sola cuando todo esto termine – todos tendremos nuestra Tierra –, una que se acomode a tus deseos. No me importa lo que hagas con ella, todo lo que yo quiero es recuperar mi propio mundo. Rehúsate y te abandonaré de inmediato en el primer planeta salvaje que encuentre, junto a los dos que te acompañan.
– Te lo pedimos porque no deseamos rodearnos de los mismos criminales de los que tuvimos que depender en el pasado. – Añadió Roger, consciente como el resto de los errores cometidos, con muy malos recuerdos de cierto lunático egipcio.
– Has dicho bien. En lo personal, nunca estuve de acuerdo con eso de La Sociedad. – Le apoyó Prime, sin soltarle la mirada a A-18. – Y bien, ¿Estás con nosotros o en contra?
– ¿Por quien me tomas? – Respondió A-18, muy desafiante, con sus brazos en jarra. – Estoy dispuesta a lo que sea con tal de mantener a mi familia a salvo. ¿Quieres que sea tu mercenaria? Dilo y déjate de rodeos, pero cumplirás tu palabra. Una Tierra que sea sólo para mí.
– Pero como comprenderás… – Prosiguió Prime, regresando a paso aletargado, pero firme a su asiento. – Necesitamos todo el poder posible para nuestra ofensiva. Alexander cuenta con recursos muy seguros para acelerar el crecimiento de Marron, tanto física como mentalmente. Haremos que su cuerpo sea apto para pelear y ayudar. Tal vez sea inocente ahora, pero tendrá que probar que también se merece su lugar aquí. – Decretó Prime con su postura incólume.
– ¡Pero eso me robaría su infancia! No puedes pedirme eso.
– Te prometemos que cuando recreemos la realidad, ella volverá a su estado original. Esto es fácilmente reversible y ella no tendrá recuerdos de todo esto, te lo aseguro. – Garantizó Alex con absoluta serenidad.
Ante el crudo silencio que invade el cuarto, A-18 puede deducir que la última condición tampoco es negociable y no duda más en aceptarla. Si realmente todo será como lo están pactando, en realidad no tiene nada que perder y sí mucho que ganar.
– Tendré que irme pronto y me serás de ayuda a donde voy. De ser necesario, tendrás que ayudarme a matar a todo aquel bastardo que se siga interponiendo en mi camino. De lo contrario, si fracasamos, no habrá Tierra para nadie. – Concluyó Prime la conversación.
A-18 no dijo más, pero para beneplácito de Prime, su apretón de manos fue del todo elocuente. Con A-18 como la séptima y última miembro de su "Élite", los preparativos para el primer ataque de avanzada comenzarán en breve.
De vuelta al presente, la androide contempla el exterior a través del gran ventanal de sus recién designados aposentos, brindándole apacibles caricias al cabello de su hija, quien duerme profundamente.
El ir y venir de los relámpagos y remolinos del torrente rojo de la corriente cronal brinda mayormente el espectáculo, en medio de chispeantes y esporádicas visiones de un vasto cúmulo de galaxias en un fondo negro, vistazos del universo.
– O de alguno de ellos… – Pensó con sarcasmo, recordando de pronto a sus ex-amigos caídos. – Pobre Videl, pero de haber sido más lista, tal vez yo no estaría aquí en su lugar. Espero que no haya sufrido en sus últimos momentos.
El Apocalipsis.
Un término que este mundo en desesperación no conocía hasta ahora, no por completo. Esta vez no habrá Esferas del Dragón salvadoras ni guerreros valientes que detengan lo que está por venir. Los deseos fueron agotados por las mismas fuerzas que vinieron a pisotear todo acto de oposición. Ya no hay esperanza posible.
El cielo se resquebraja más violentamente que la tierra y los mares hierven como nunca desde su formación. Toda la vida en la superficie está muriendo, ya sea calcinada, aplastada o sofocada.
El cataclismo se debe a que el centro del planeta fluye de manera anti-natural hacia la superficie, atravesado de lado a lado por Superman-Prime como penúltimo acto para poner fin a esta realidad. El último, sin duda, fue viajar al centro mismo del universo para provocar su implosión. Eso ya está hecho y el destructor se ha ido, más los efectos aniquiladores no llegarán a la galaxia sino hasta minutos después de que la Tierra vuelve en pedazos. Para entonces, ya no importará.
Pensándolo detenidamente, esto es más horrible que la muerte misma. El Otro Mundo, el Paraíso, el Infierno, la Habitación del Tiempo… no hay rincón al que la ola de devastación no vaya a llegar. Todo este universo y todas sus dimensiones desaparecerán, lo que nos lleva a la pregunta. ¿Qué nos espera más allá de la agonía? ¿Todavía habrá una luz consoladora, alguien que nos cobije cuando abandonemos esta vida? ¿O todo será polvo y vacío eterno?
Para la chica llamada Videl no hay cabida para esas preguntas en este momento o en ningún otro. Ya no tiene miedo, pues pase lo que pase, morirá ahí, al lado del que le brindó una amistad y un amor sin paralelo. Le regaló vivencias más allá de la imaginación de la mayoría de las personas. No se arrepiente de rechazar al que vino a diezmar su existencia. Su consciencia está en paz como nunca antes.
A pesar de la fuerza de sus sentimientos, el dolor se incrementa, como lo está haciendo la temperatura y la presión. Hace todo lo que puede por proteger el cuerpo de Gohan y el suyo propio con su ki. Desearía ser más experimentada y poderosa en el manejo de su energía para expandirla y a todos los demás. Goten, Trunks, Milk y Bulma, todavía siguen con vida, pero por más que intenta despertarlos, no reaccionan. Si pudiera contar con un poco de ayuda, tal vez…
– Oh, Dios, está vivo… – Suspira Videl, no sólo por la dificultad para mantener su barrera de ki, sino por la aproximación de la silueta masculina que ve descender a algunos cientos de metros de ella. Termina estrellándose pesadamente en el suelo rocoso, agonizante y suplicante por el calvario que resultó su derrota, pero fue el precio por su arrogancia al no considerar que podía ser lastimado tan severamente por Prime.
Quemaduras que atraviesan la piel, hemorragias burbujeantes y una ropa cercana a volverse cenizas. Un estado lamentable para alguien de su calibre, pero Vegetto no ha muerto.
A duras penas regresó volando desde el Sol, imposibilitado para invocar la teletransportación, a causa del terrible dolor del infierno viviente que representó zambullirse en el Sol, un dolor tan agudo que casi lo orilla a la locura.
No tuvo como evitar ese destino horrendo, el poder de Prime se lo impidió. Fue arrastrado por este, surcando cientos de años luz en sólo segundos; las condiciones del vacío, el implacable agarre de Prime y la desorientación que le ocasionó tal velocidad, sumados a las heridas del breve combate que sostuvieron en la galaxia vecina, le impidieron reaccionar.
– ¡M-m-maldito! – Profirió con tormento y dificultad, pues sus pulmones tampoco salieron bien librados del daño infringido por la atmósfera incandescente.
– ¡Señooor! ¡Acérquese, por favor, necesito su ayuda! – Le gritó Videl, queriendo hacer más para mitigar el daño que recibían sus amigos, pero ya era demasiado tarde.
Tras 3 minutos de calamitosa agonía, la Tierra se encuentra en el límite, colapsando toda su estructura. Este universo por fin ha llegado a su…
– ¿Q-qué es esa luz? – Se preguntó Videl a sí misma. Por un momento se imaginó que esta era la bienvenida al verdadero descanso eterno. Una chica de un aura blanca y celestial le extendía su mano en pose suplicante.
– ¡De prisa! ¡Entra si quieres vivir! – Exhortó la princesa Sakura, de pie en el centro del portal. – ¡No hay tiempo, no hay…!
Otra luz brillante, mucho más siniestra, se iba acercando a toda prisa desde el horizonte. ¡La ola de entropía! Sólo un eco de desesperación, una sola lágrima y un último esfuerzo.
La Tierra-8442 está muerta.
Tierra-41,095
Uno de los mundos más insólitos que existen, azorado por un ominoso vendaval de índole divina y los constantes mensajeros extradimensionales, que claman por devolver a la humanidad a sus orígenes, de vuelta con el Creador de todo para imputarles el juicio merecido.
Los deseos de los dioses normalmente son irrefutables, pero en este universo la voluntad de los humanos por preservar su existencia individual es demasiada, tanta, que han conseguido doblegar la otrora ofensiva indomable de los mensajeros con su propia tecnología, apropiándose en el proceso de la sangre del mismísimo Adán.
Nadie tiene la más mínima sospecha de que aquellos que han construido tan formidable defensa en nombre de la perpetuidad del ser humano en realidad son los mismos detrás del plan para reducirlos a todos a una única esencia y sustancia. Para rebelarse ante el propio Dios y colocarse a su nivel. Nadie, excepto una mujer que acaba de perder al único hombre que ha amado en su vida y jura vengarlo tarde o temprano, continuando para ello la misión de su amado de desenmascarar toda la verdad detrás del desastre masivo conocido como El Segundo Impacto.
4 de Octubre de 2015.
Tokyo-3, al amanecer.
La capitana Misato Katsuragi está acostumbrada a lidiar, a estas alturas del partido, con diversas manifestaciones gigantes de los Ángeles y su experiencia e ingenio táctico son imprescindibles para combatirlos. Por desgracia, el enemigo de hoy, con todo y su envergadura sobrenatural, no se trata de uno de ellos.
– ¡GRAAAHHHH! – Fue el rugido bestial del calavérico espectro que desafía a los Evas, no sólo en tamaño y fuerza, sino en astucia y reflejos.
– ¿De dónde diablos salió este monstruo? – Preguntó Shinji, estupefacto y vuelto a sorprender por la habilidad de la entidad para desaparecer y reaparecer en lugares diferentes del campo de batalla.
Por más municiones que descarga sobre él, ninguna da en el blanco al momento en que el monstruo activa esa increíble habilidad y lo peor es que no tiene forma alguna de predecir sus movimientos cuando lo hace. Todo el equipamiento sofisticado de NERV a su disposición y su enemigo pareciera indetectable cuando sale de su rango visual.
Además, por alguna razón, el monstruo ha entablado combate con el trío de robots gigantes que lo rodea, pero con una preferencia especial por causarle daño al Eva-01, como si lo estuviera cazando para devorarlo.
– Patrón naranja. No se trata de ningún ángel. – Confirmó el teniente Shigeru.
Eso sólo puede significar problemas, tanto para Misato como para Ritsuko. Un enemigo que jamás han enfrentado, incompatible con todo lo que conocen acerca de los Ángeles. No hay manera de armar una estrategia efectiva en plena batalla sin recabar un poco más de información, pero todo rastro del ser se desvanece junto con él.
– Ni siquiera emisiones infrarrojas. – Reporta Rei desde el Eva-00, apenas eludiendo otro golpe de la voluminosa cola de la criatura, pero con su rifle destruido en la maniobra.
– Demonios, hasta donde sabemos, esa cosa ni siquiera está viva. – Dijo Ritsuko, cada vez más frustrada.
– Sabemos que está ahí. – Murmuró Misato. – Los sensores captan su masa y su forma cuando reaparece. Lo extraño es que es como si estuviera hueco, sin vida, pero lo mueve un patrón de energía irreconocible.
– Ritsuko, ahora que lo dices, ¿No será un demonio? – Consultó Shinji vía comunicador.
– No me imaginaba estando de acuerdo contigo, pero ¿Por qué no? Hemos peleado contra Ángeles aún más extraños que este fenómeno. – Balbuceó una nerviosa Asuka con serias dificultades para esquivar los zarpazos incesantes de la bestia del cráneo. – ¡Aléjate, maldito! Dios, su apariencia es horrorosa.
Cerca de ahí, un hombrecillo se retuerce un bigote, regodeándose en la destrucción perpetuada por el monstruo gigante. Su nombre es Hoi, un arcano hechicero de un planeta distante, co-creador del demonio que enfrenta a los Evangelions.
– ¡Sí, destrúyelos! No estoy muy seguro de lo que ocurre aquí, pero esta sigue siendo la Tierra y pronto, muy pronto, Hildegarn los matará, sin importar que método intenten para ganarle, ¡Jamás podrán ponerle un dedo encima!
– ¿En serio? ¿No sabías que no se debe decir "nunca jamás"? – Cuchicheó una voz infantil a espaldas de Hoi.
– ¿Qué? ¿Quién está ahí? ¡Yeaaargh!
El corazón del infame viejo se vaporiza al instante por efecto de un rayo y no le da tiempo de percatarse de la identidad de su asesino, pero no acaba ahí, sino que la energía residual del disparo continúa carcomiendo lo que queda de su ser, hasta que desaparece por completo. Como si nunca hubiese existido. El agresor no se inmuta en lo más mínimo por haber eliminado a Hoi.
– Curioso. ¿Y estas anomalías? Ni hablar, tendré que hacerme cargo de eso también. - Piensa enfocando su atención en Hildegarn. – Si lo hago, puede darme puntos con quien me interesa verme.
La nueva silueta misteriosa se pierde entre los bosques colindantes al Geo-Frente.
Tierra-1.
A dos semanas de la Guerra de la Corporación de Sinestro…
Washington, D. C., Estados Unidos.
Su vista se clarifica y el estupor va desapareciendo. El sueño fue reparador, pero siente como si hubiese dormido por días.
– ¿Cómo te sientes? – Le preguntó un encapotado de apariencia tan elegante como atemorizante.
– ¡Ah! ¿Quién? ¿Dónde estoy? ¿Dónde está Gohan? – Demandó Videl, volteando a todas partes, muy alterada.
Lanza un puñetazo que, para su sorpresa, es fácilmente contenido por aquel hombre. El que no lo conectara con todas sus fuerzas no le restaba mérito. Su interlocutor ve una salida prudente someter a la chica con una llave contra la cama hasta que baje su adrenalina.
– Tranquilízate. Para su edad, es fuerte, quizá tanto como Kendra, pero aún está aturdida. No te soltaré hasta que me demuestres que no eres una amenaza. – Exigió el hombre encapotado.
– Si no me sueltas, voy a romperte la…
– Tu amigo está aquí, a mi lado. Voltea a tu izquierda.
Al escucharlo, Videl deja de oponer resistencia y hace caso. Es liberada del agarre tan efectivo del habilidoso peleador y combatiente incansable del crimen conocido como…
– Batman, ¿Eso era realmente necesario? – Pregunta el joven prometedor del estado, Edward Elric.
– Bajo las circunstancias, no puedo ser cortés con todos estos… invitados. Pudo salirse de control y convertirse en un problema. – Argumentó el vigilante.
No es que le desagrade el hombre bajo la máscara, pero Edward aún no se acostumbra al estilo del guardián de Ciudad Gótica. Nunca antes se ha topado con alguien que profiera defender la justicia con tal espíritu combativo y su aspecto externo sea tan aciago y sombrío. ¿Qué le habrá ocurrido a este hombre enfrente suyo para que tome la vida con esa perspectiva tan poco vivaz?
Bruce nota la introspectiva mirada de Elric y este sólo voltea.
– ¿Algo que quieras decirme? Es la tercera vez que lo noto.
– Déjalo, nada que importe.
Videl se arrastra desde su colchoneta hasta la de Gohan.
– Estás bien. – Respiró, aliviada. – Ustedes también.
En efecto, la hilera de camas improvisadas continúa y ahí mismo comparten lugar Goten y Trunks, durmiendo apaciblemente. Por otro lado, nota que Bulma, Milk y Vegetto están ausentes. De pronto, un aumento repentino de ki llama su atención.
Dos habitaciones a lado, el estrépito de cristales rotos y acero quebrado llena el pasillo.
– ¡Quédense aquí! ¡Y es una orden! – Dice Batman, tajante.
Obviamente, los jóvenes le desobedecen, motivados por el impulso de ir a ayudar. En instantes se encuentran donde ocurrió el altercado y Videl se cubre la boca.
– ¿También está aquí? – Musita, sin que su sorpresa llegue a oídos ajenos.
Un repuesto, pero iracundo Vegetto es ahora sometido por el más poderoso miembro de la Liga de la Justicia, conocido entre todos en su planeta adoptivo como Superman.
– ¡Voy a acabar contigo, Prime! ¡Voy a matarte! – Gritó Vegetto, cegado por la ira, esforzándose al máximo por liberarse de Superman, quien lo contiene desde atrás neutralizando sus brazos con los suyos.
– ¡No soy quien tú crees! Es más fuerte de lo que... – Resiste Clark con algunos problemas, pero sin ceder terreno.
– ¡ALTO! ¡Detengan esta lucha absurda! – Ordenó imperiosa una voz femenina.
Yuuko, finalmente hace acto de aparición, luego de transcurrida 1 semana de contactar a los defensores de esta Tierra, acompañada por Syaoran, Sakura y Mokona.
– ¿Y quién es ella? – Dijo Videl con el ceño fruncido, de por sí llena de interrogantes.
– Una bruja. – Contestó Ed, todavía sin terminar de creer que él mismo lo diga.
Fin del capítulo 3.
