- ¡Zoro! ¡Te estábamos buscando!
El pirata se rascó el cuello incómodo.
- Supongo que me perdí.
Dando un ágil salto, el reno se subió a los hombros de su compañero y le dio un sonoro coscorrón en la cabeza.
- ¡No tienes remedio! ¡Seguro que tienes algo averiado ahí dentro, cuando volvamos al barco voy a volver a revisarte!
Zoro bufó.
- ¡No tengo nada mal! ¡Solo es que las cosas no están donde deberían estar!
Chopper iba a contestar enfadado cuando Tashigi, que intentaba reprimir la risa, les interrumpió.
- Anô… - dijo ofreciéndole el sombrero al pequeño.
- ¡Mi sombrero!- gritó emocionado estirándose para alcanzarlo- Arigatô… ¡Ah!- chilló de pronto- ¡Marines!
Se lanzó hacia la cara de Zoro y se quedó ahí pegado mientras Tashigi intentaba calmarlo alzando las manos.
- No yo…
Cuando por fin Zoro consiguió despegarse del reno y respirar, ninguno parecía demasiado contento.
- ¡En una de estas te mato!- resopló- Es inofensiva, no te preocupes.
Chopper la miró de nuevo y la reconoció.
- ¡Ah! ¡Es la marine que pone tan nervioso a Zoro!
Tashigi volvió a ponerse colorada y Zoro decidió que lo mejor sería estrangular a su nakama para ahorrarle sufrimiento.
Por suerte, en ese momento unas manos aparecieron de la nada y se lo arrebataron, rescatando así al renito de su incierto futuro y comenzaron a hacerle cosquillas.
Zoro resopló.
- Ya era hora.
Otra mano apareció entre ellos y señaló hacia arriba.
- Sí… -Zoro se rascó la cabeza- No podemos salir.
La mano hizo un gesto conforme y señaló a la capitana.
El espadachín la miró levantando una ceja.
- Ah bueno, a ella puedes dejarla aquí.
Antes de que la marine pudiera protestar una nueva extremidad apareció en la espalda de Zoro y le dio otro coscorrón en la cabeza.
- ¡Urusai! Wakatta, wakatta*, súbenos a todos.
Tashigi respiró aliviada y observó como los brazos sujetaban al pequeño reno como si fuera un niño y se lo llevaban hacia la salida mientras este daba chillidos de emoción. Acto seguido, unos cuantos más se unieron para formar una extraña escalera a la que Zoro se agarró sin dudarlo.
- Arigatô Robin.
Tras murmurar un agradecimiento similar la joven comenzó a seguirle con precaución.
Al llegar arriba, la escalera se deshizo en múltiples pétalos y ambos pudieron ver a la hermosa mujer vestida de morado que se alejaba llevando en brazos a un renito somnoliento que había vuelto a sucumbir al calor.
Zoro se dispuso a seguirla sin mirar atrás.
- Es suya la meitô ¿verdad? La Wado Ichimonji.
El espadachín no paró de caminar con lo que hizo que la pobre capitana corriera tras él.
- He visto como la miras, es igual que cuando cuidabas del médico allí abajo.
Zoro seguía sin contestar.
- Que sepas que me da igual tu triste historia, recuperaré todas las meitôs.
- Eso me gustaría verlo- el espadachín colocó relajadamente una de sus manos sobre sus espadas en actitud protectora.
- ¿Lucharás conmigo?
- No.
- ¿Y cuando derrotes a Mihawk?
- ¿Qué?
- Enfréntate conmigo cuando seas el mejor espadachín del mundo.
- ¿Por qué debería luchar contigo entonces?
- Porque sí, mejoraré, te enfrentarás a mí y te venceré.
El pirata paró y la miró. Le puso una mano en el hombro.
- Vas a tener que esforzarte.
- ¿Por qué lo dices como si fuera un privilegio para mí luchar contra ti?
- Porque lo es.
Y así acabó la aventura que ninguno de los dos mencionaría nunca ni bajo tortura, con una mujer chillando de frustración y con un hombre alejándose con una promesa.
*¡Urusai! - ¡cállate!
*Wakatta- entendido
*Arigatô - gracias
Espero que os haya gustado :) comentad lo que os ha parecido, ideas, críticas... lo apreciaré mucho. ¡Hasta la próxima!
