¡Holaaaa!

wua *-* de verdad no saben lo felices que me hacen con sus reviews animando esta historia, en serio, muchas gracias por seguir leyendo cada que subo un capitulo. Se que probablemente hay varios cabos sueltos, pero descuiden, poco a poco se irán disipando si siguen leyendo. En este capitulo creo que se aclararan varias cositas. Espero les guste :3

ADVERTENCIA: Esta historia es ficticia, los personajes le pertenecen a HAYIME ISAYAMA, yo solo los uso para fines perversos (?)

DISFRUTEN SU LECTURA.


CAPITULO IV:

En cuanto entraron al bosque, Rivaille bajo a Eren a solo unos árboles más, de lo que parecía el centro de la maleza. Por un momento se quedaron mirando. Eren parecía agitado por el miedo, pero Rivaille, tenía enojo en su pupilas, enojo que el joven pudo sentir que era hacia el en cuanto sintió el puño del mayor estamparse contra su mejilla haciéndolo tambalear en la rama gruesa del roble, lo cual lo hizo sentarse en ella y recargarse en el árbol.

– Señor Riva... – se tomó la mejilla incrédulo por el golpe.

–¡Mocoso inútil! ¡Tienes que controlarte! ¿Comprendes? No puedes andar por ahí exhibiendo los colmillos como si fuera cualquier cosa – expuso.

– es que... Yo... Quiero beber y... Tengo tanta hambre... –

– "es que" "es que" ¡son pretextos! He vivido mucho más tiempo que tú aguantándome para beber sangre por no tener a la mano como para que me vengas con eso. –

– no se enoje... se-señor Rivaille ¿le puedo decir así? Pero no puedo aguantar... perdón... –

–guardo silencio un rato, intentando comprender al chico que odiaba tener que cuidar. –... Tenemos que seguir... –

El pelinegro desato a Eren para que así pudiera moverse; intento enseñarle lo básico para que lo siguiera sobre las ramas de los árboles, hace rato que había percibido la aroma de Erwin, era leve, pero sabía de dónde provenía, que quería llegar cuanto antes ¿porque la prisa? ¡Quería beber su sangre ya! ¿O es que... era algo más? No importaba, el solo respirar su aroma en el ambiente le hizo saber que estaba vivo. Eso era suficiente; sin embargo, torpemente el chico podía seguirlo por las ramas, así que opto porque siguieran por tierra.

– ¿po-podemos parar...? Estoy algo cansado... – se quejó el chico que apenas podía respirar porque le era difícil seguir el ritmo de velocidad de Rivaille.

– rayos... Sí que eres un debilucho, ya son 3 veces las que paramos, si no nos apresuramos no llegaremos nunca. –

– es...cierto...desde hace rato le quería preguntar... ¿a dónde es que vamos? Ni siquiera lo sé...no sé ni porque lo sigo... –

– no podemos quedarnos a dormir aquí pacíficamente. Tenemos que seguir. –

– pe-pero... –

–¡cállate! Escucho algo... – agudizo su oído en modo alerta.

En ese momento se escuchó ruido viéndose que unas luces parpadeantes comenzaban a iluminar el bosque. Eran los humanos, iban con perros, que olían la tierra del lugar, y miraban a todos lados buscando por lo que parecía para lo que fueron entrenados. Rivaille tomo la cabeza de Eren para agacharlo entre matorrales.

– ¿pero qu~? –

– Ssssshhh... Nos están buscando... sí que son persistentes... –

El chico pudo ver, apenas asomando su cabeza entre los matorrales, que los humanos cargaban antorchas, otros traían los perros con correas oliendo el lugar, algunos más parecían armados "¿de verdad un arma los detendría?" por un momento dudo, pero luego pareció reírse para sus adentros, reírse de los humanos. "son tan divertidos". Hace poco que se había dado cuenta de su naturaleza, y lejos de sorprenderse simplemente lo acepto, quizá a eso se refería su padre cuando le decía que no era "normal", no es que su padre supiera lo que le pasaba, sino más bien que esa rareza que parecía tener Eren se debía a su talento innato de beber sangre, y, que el ser humano, para el ya no representara nada y así mismo para los que eran sus presas, porque en esos se habían convertido, ya no eran sus iguales después de todo. Pero ¿porque paso desde el momento en que fue mordido por uno en el bosque hace tan solo poco tiempo? ¿Porque Rivaille era como él, que podía andar a la luz del día? ¿Quién fue el que lo mordió aquella vez que se perdió? Demasiadas preguntas surgieron en su mente en lo que se escondían; y, en eso, miro a Rivaille; entonces todo se aclaró, el resolvería al menos alguna parte de sus dudas. Vio a los humanos, alternadamente con el pelinegro, y sonrió.

– 1... 2... 3... 4... son 7... – Murmuro contando a los humanos que eran, añadiendo-: tengo una idea.

-¿que? Viniendo de un mocoso no creo que sea buena idea-contrarresto Rivaille que por un momento se sintió tenso al ver que el chico decía aquello con un singular brillo en esos ojos esmeralda.

–¡voy a alimentarme de ellos! – afirmo, pareciendo sonreír con solo decir lo que haría y lo mucho que lo disfrutaría. No sabía si calmarían su hambre, pero el solo pensar que se alimentaria le era suficiente para excitarlo.

–¡no! ¿Estas demente? Debemos de... – pero no pudo terminar, el chico ya se había lanzado hacia los humanos.

El caos se desato. Algunos comenzaron a disparar sin tino de darle a Eren, puesto que los esquivaba rápidamente; asusto a los perros con un quejido igual que un gato, enseñando sus dientes fiero y hambriento. Tumbo a varios solo dejándolos inconscientes, algunos salieron corriendo, otros más dispararon inútilmente, pues en cuanto Eren se les paraba he imponía con su sed y dientes a flor de piel se paralizaban de miedo.

Rivaille se sorprendió, Eren era un chico extraño, no pretendía conocerlo, pero el trayecto a el castillo del rubio inevitablemente lo provocaba; el chico parecía un debilucho, no tenía autocontrol, era efusivo, egoísta, y demasiado voluntarioso, pero vio que cuando se trataba de cazar parecía otro; tenia determinación, sus movimientos para nada eran erráticos, si no, al contrario: coordinados, perfectamente sincronizados. Tomaba a sus presas sin miramientos, incluso asusto a los perros que según el creyó que serían un problema. No podía quedarse mirando, así que sin remedio se aproximó a el campo de caza, tomo al menos a dos, pues en cuanto se disponía a tomar el tercero, Eren había terminado de beber de su sangre de los otros tres- ya que dos habían escapado dentro del bosque-

– ¡a que era buena idea! – expreso Eren que terminaba de "curar" la mordida de su última víctima.

–Fue estúpido y premeditado… – puntualizo Rivaille, que se limpiaba la sangre relamiendo sus labios en un jugoso ruido.

– Jejeje lo sé… – acepto, parecía divertido, de hecho le pareció un elogio.

– al menos pudimos alimentarnos, pero no dudes que si ven que ellos no regresan, mas vendrán en nuestra búsqueda. –

– puede ser, pero aún faltan dos más... iré tras ellos. –

– ¡no, ya basta! No podemos perder tiempo en estarlos persiguiendo, tenemos que alejarnos de ellos, estos cuerpos es rastro de que pasamos por aquí. Por eso te dije que te detuvieras, pero eres un loco que solo piensa en comer-reprendió, era cierto que se había alimentado, calmo un poco su hambre, pero el beber de esos humanos solo fue contraproducente. –

–oh, ¿quién lo entiende? Usted es extraño... Se alimenta de lo que yo atrape y luego me regaña...–

–¡cállate! Tú tomaste la mayor parte. –

– jajajaja es verdad... Lo siento por eso... Pero es que... –

– Sí, si... tienes mucha hambre... – ya se sabía ese cuento, no quería escucharlo más ¿acaso él no tenía hambre? ¡Claro que la tenía! Pero era más maduro en ese aspecto. –... andando, tenemos que alejarnos – ordeno, para que lo siguiera.

Caminaron al menos un poco más, lo suficiente para despistar. Rivaille encontró un rio, hizo que Eren pasara por el para que, en caso de que vinieran otros humanos, y llevaran perros, no pudieran seguirles la pista tan fácil. "este hombre piensa en todo"; cavilo el chico, elogiando al vampiro que durante el trayecto solo podía ver su espalda o su perfil cuando este le decía "apúrate lento". No supo por cuanto, pero el silencio entre ellos era opacado por los ruidos de la naturaleza, y por un "camínale" del mayor. El caminar demasiado sin saber a dónde es que se dirigían, el hambre que seguía latente en su boca, le hacía difícil seguirle el paso al mayor. De un momento a otro, este se detuvo, haciendo que chocara con su espalda.

– ay... ¿y ahora qué? ¿Más humanos? – cuestiono Eren, que lejos de estar asustado por la idea, más bien estaba entusiasmado porque sabía que eso significaba solo una cosa "alimento".

– no... Eso de ahí parece una cueva, es perfecta para escondernos. –

– ¿una cueva? ¿Es lo mejor que pudo encontrar? ¿Qué tal si hay un oso ahí? –

– ¡deja de quejarte! ¿Qué esperabas? ¿Encontrar un hermoso palacio en medio del bosque? Vamos, ¡hay que entrar! –

– pero... –

– ¡solo cállate y sígueme! – ordeno, de hecho, todo parecía orden, y es que con lo quejumbroso que era, tenía que contrarrestar eso con la toma de control de las decisiones. El chico no parecía saber nada de orientación, ni de supervivencia, así que él le enseñaría por mucho que eso le pesara.

Para su fortuna, no había ningún oso refugiándose en aquella cueva húmeda y oscura. Rivaille le dio la capa que aun traía, la de soldado y se la dio al chico mientras él se quedaba mirando hacia afuera que nadie llegara.

–duerme un poco... después seguiremos. –

–está bien, pero ¿usted qué hará? –

–Yo vigilare, no podemos bajar la guardia – parecía alerta mirando a su alrededor, agudizando su oído por si escuchaba algo.

El chico intento dormir como le pidió, pero no podía. Una: porque no se le hacía justo dormir en lo que Rivaille vigilaba, y dos: porque tenía tanta sed que no le permitía pegar el ojo. ¿No se había alimentado hace poco? Si, así era; no obstante, no era suficiente para su extremada sed. No quería molestar a el mayor quejándose de que no estaba del todo satisfecho, le había causado demasiados problemas sin siquiera conocerlo ¿porque le pidió irse con él? ¿Adónde es que se iban? Quería preguntar varias cosas, pero no se atrevía, pensaba que quizás el pelinegro lo vería como una más de sus quejas. Y, aun así, el hambre estaba persistente, latente en su mente, en su boca, en sus colmillos que ahora que lo veía no se contraían del todo.

– oí... ¿sigues teniendo hambre? No es posible... – estaba hastió de verlo tomar y tomar pero nada lo calmaba; creía entenderlo, pero era demasiado ¿de verdad a esa edad la sed era más grande? El no recordaba de su niñez, era como si algo hubiera bloqueado esa parte.

–eh... No, no... Estoy bien. –

– no soy idiota... Tus colmillos te delatan... –

–perdón... – fue lo único que pudo decir en su defensa, había sido descubierto por sus colmillos delatores. – no puedo evitarlo... no entiendo que sucede, a pesar de que tomo, en el momento me siento lleno, pero... no satisfecho... ¿hay algo malo en mí? –

–no, no es eso... es completamente normal. A veces también tengo demasiada sed; sin embargo estoy acostumbrado aguantarme, he creado resistencia. –

–... lo envidio... quisiera poder ser como usted... pero creo que para eso me falta mucho... –

– no digas tonterías... nunca desees ser como alguien más, eres quien eres y acéptalo. –

En ese momento sintió algo de pena por el chico. No era su culpa tener tanta sed, así como el ser vampiro tan joven siendo completamente inexperto; fue entonces, que le surgió la duda, o más bien, la recordó.

–oí... Eren... ¿recuerdas a... tu madre? ¿La conociste? –

– ¿mi madre? Mmm... No realmente, mi padre dijo que yo fui un milagro. –

– ¿un milagro? ¿Por qué? –

–porque… mi madre ya estaba muerta cuando yo nací, el opero el cuerpo de mi madre para poder sacarme de su interior, pero, aunque siempre le pregunte porque ella estaba muerta y yo no, nunca me quiso decir, después lo mate por la sed y... Ya no pude preguntarle. –

Se sobresaltó al escuchar *lo mate por la sed* el chico no parecía arrepentido, ni dolido, de hecho; lo decía como si se tratara de una conversación común. Ademas lo de su madre lo confirmaba, el podria ser el causante del nacimiento de Eren como vampiro, y si hacia los calculos; la edad de Eren, con los años que estuvo preso, coincidan.

– ¡lo mataste! Vaya… no te importa quien sea. –

– la verdad es que no... También mate a mi hermana... Bueno, mi hermana adoptiva... No la quería de todos modos, era una encimosa... ¿eso está mal? –

–no sé... Tú dímelo, mataste a tu familia y no pareces arrepentirte. –

–no, tenía sed... –

El pelinegro solía albergar sentimientos de respeto, honor, responsabilidad a pesar de la vida que llevaba; sin embargo aquel chico era diferente. No parecía afectarle algún sentimiento de culpa por haber bebido de su familia para saciarse.

– Eren... Hay algo que tienes que saber... – guardo pausa, parecía que el chico no tenía intenciones de dormir, y supo que era por el hambre que tenía; el en ocasiones también no podía cerrar los ojos y descansar porque el hambre se lo impedía, así que, creyó que era momento de decirle lo que debía decirle. – tu raza y mi raza de vampiro... Es diferente a los demás. Los vampiros "normales" les afecta el sol, el fuego, el agua bendita; sin embargo... A nosotros solo nos afecta el fuego, además... Tenemos una sangre que es veneno para ellos así como la saliva, aun no comprendo cómo es que aprendiste a tomar la sangre de los humanos sin que tu saliva lo envenenara antes y los matara, supongo que es innato. Sinceramente hay muchas cosas que desconozco, pero... De algo estoy seguro, tu madre la mato un vampiro, uno como tú, y como yo. ¿Entiendes lo que te digo? Nuestra raza puede hacer "nacer" vampiros de los vientres de humanas premiadas, no sé...hay algo en nuestra sangre que lo permite... – en eso se veía las manos tratando de pensar ¿qué clase de sangre corría por sus venas para poder tener el don de crear? No sabía si llamarlo realmente don, o maldición. – es por eso que viniste conmigo. –

Escucho atentemente al hombre mayor, asimilando la información dada, resolviéndose varias dudas en su cabeza, pero así mismo creando otras "los vampiros normales" "normal" detestaba esa palabra ¿que se supone que significaba? Pero la explicación de Rivaille lo había dejado claro.

–y... Hay algo más que tienes que saber... Hace tiempo... Aunque siendo un vampiro el tiempo no importa... Pero... En ese entonces, los demás vampiros que no eran como nosotros nos eliminaron dándonos como nombre "exiliados". Solo quedo uno: yo, y bueno... Ahora tú...ademas...yo bebi de ti, esto seguro...porque ahora eres lo que eres, eso debio encender tu "instinto de vampiro" ¿comprendes lo que intento decirte? –

–creo que sí... Lo que quiere decir es... Que... Es probable que... ¿usted haya matado a mi madre? –

–si... Así que te preguntare una cosa ¿quieres seguirme a pesar de eso? –

No es que a Rivaille le remordiera la conciencia por eso, ya que una presa era una presa; no obstante tenía que saber si Eren quería seguirlo después de eso. El chico se quedó callado un momento, cubriendo su cuerpo con la capa, meditando lo dicho.

–ahora soy un vampiro... Es probable que por usted...por lo que me dice... –dijo como murmullo, pero el mayor lo escuchaba, él lo sabía. – no, creo que no me importa... Mi vida era aburrida de cualquier manera, así que... Creo que está bien. –

El mayor asintió, girando su mirada hacia afuera de la cueva para darle la espalda al chico y seguir vigilando que no los estuviera siguiendo ningún humano. Ya era más de media noche, no sabía cuánto faltaba para que amaneciera, quizá poco, pero no podían bajar la guardia en ningún momento. En un rato más vio al chico, el cómo se tocaba los colmillos e intentaba retraerlos con fuerzas, pero no lo conseguía, en lo frustrado que parecía sentirse por eso. En ese momento, fue que tomo otra decisión que sabía que cambiaría todo, y que aún no le había dicho a Eren.

– Sigue el hambre... ¿no es así? –

– si... Pero tengo una idea... – en eso Eren vio su mano e intento morderse, "si bebo de mi... Tal vez funcione" pensó lleno de desesperación por calmar esa sed.

–¡no idiota! Si haces eso morirás. –

– ¿que? –

–¡mocoso imprudente! Algunos de la raza que no tenían compañero ni mortal para saciarse llegaron a hacer lo que ahora mismo intentabas. Murieron, la sangre de uno mismo es tan adictiva que no podrás dejar de morderte, y lejos que muera por inanición, morirás por las heridas que te provoques. –

–¡ ¿de verdad?! Diablos... Pude suicidarme... – más que asustado, parecía contento de saber algo de lo cual desconocía, y que si no fuera por Rivaille el ya estaría muerto.

– Soltó un bufido cansino, preparando lo siguiente que diría- escúchame con atención. – vio que el chico levanto la vista, pidiendo apreciar esos ojos esmeraldas que a pesar de la oscuridad brillaban intensamente por la sed vampírica que resistía. – los demás vampiros tienen compañeros para resistir la soledad... Pero en cambio... En nuestro caso es... Diferente. –

– ¿diferente, porque es diferente? – quiso saber, aún no terminaba de asimilar lo antes dicho que ahora venía algo más; pudo ver la seriedad con la que se lo decía, creyó que debía de ser algo malo o difícil pues el mayor parecía tomarse su tiempo para decirlo provocando que la intriga en el chico aumentara.

–haremos una cosa... – miro hacia afuera de la cueva un poco más cuidando que nadie llegara, luego miro a Eren que se tocaba los colmillos pero como queriendo empujarlos para que se retrajeran, pero él sabía que eso era imposible y más cuando se tenía tanta hambre como el chico tenia, y sin quitarle la atención, esperando que era lo que le iba a decir; y así, recordó, que tenía que comprobarlo en esa única mordida. Añadió, tras un largo silencio e intercambio de miradas. –te dejare tomar de la mía. –

– ¿que? Pero... Eso... ¿se puede? ¿Mi sed se calmara si bebo de la suya? –

– de otro modo no estaría ofreciéndotela, pero no te acostumbres, es la única vez que lo hare ¿has entendido? – le jalo del cuello de su camisa para verlo a los ojos, haciendo notar su severidad ante lo que le decía.

–si... Si... –

Lentamente Rivaille desato el nudo de su moño de su cuello, abrió unos cuantos botones y le ofreció la yugular al chico.

–toma la necesaria, solo para controlar el apetito, pero nada más y apúrate, yo vigilare en lo que tu comes. –

–de... De acuerdo... –

El mayor se había aproximado a él, agachándose a su altura.- pues Eren estaba sentado en el suelo de la cueva cubriéndose con la capa- paso un trago de saliva al ver ese cuello tan generosamente ofrecido, pudo ver el recorrido de la sangre de las venas y la que tenía que morder para poder saciarse, sintió los leves latidos del corazón de Rivaille. Estaba calmado ¿es que acaso a este hombre nada lo perturbaba? Parecía que no, pero lejos de molestarle, de alguna manera lo excito. Estaba a punto de beber la sangre de otro vampiro, no sabía que significaba, ni a que le sabría, pero el solo pensar que su sed se vería opacada después de eso lo tranquilizo.

–¡ya! ¿Que estas esperando? – le grito sacándolo de su avistamiento.

–si... Ya... Ya voy... –

Apoyo temeroso sus manos en los hombros del pelinegro, acerco su boca que abrió tan grande como pudo, sintiendo como sus colmillos crecían un poco más, y luego mordió. La carne se quebró, la sintió crujir seguido por un torrente de néctar rojo que exploto por cada una de sus papilas gustativas y se desvanecían en su garganta. "¡que exquisita!" cruzo por su mente, provocándole una vorágine de éxtasis desmedido, una excitación nunca sentida, una adrenalina que lo hacía subir y bajar, provocándole un mareo y un vértigo que lo envolvía en un cálido y dulce orgasmo.

–oí... Mo-mocoso... Ya... De-detente... –

Eren no parecía escuchar, estaba envuelto en el deleite de esa ambrosía que provocaba a su boca por cada trago que pasaba; enterró más los dientes, sintiendo como su boca se llenaba tanto, que se le desbordaba por las comisuras de su boca.

–ya... Mocoso... ¡Eren! De-debes detenerte... – aquella mordida en un principio le causo una extraña sensación que había olvidado, junto con un dolor punzante que no parecían detenerse así como la extracción de "vida". Tenía que pararlo, tenía que detenerlo, se aferró a su brazos para tratar de alejarlo, pero por más que lo intentaba, más le dolía la mordida porque, al parecer, Eren no quería deslindarse del.

En medio del éxtasis escuchaba la voz de Rivaille que le exigía detenerse, pero algo le decía "bebe más" no tenía idea de que esa sangre fuera tan deliciosa, tan adictiva en tan solo esa mordida, que el pensar en no saborearla más le era irremediablemente no aceptable.

–E-Eren... Ba-basta... ¡he dicho... Que pares! – golpeo en el estómago del chico tan fuerte como pudo, sintiendo al fin que su cuello fue liberado. La herida le ardía, como si quemara, se tocó percatándose de que le estaba desgarrando el cuello.

– ¿po-porque... hizo...? –

–¡cállate idiota! – se incorporó del suelo y comenzó a golpear a el chico sin control en el estómago, haciéndolo toser, haciéndolo retorcerse de dolor, y, que incluso, escupiera un poco de sangre. –te dije solo la necesaria ¿querías matarme? También podemos morir... ¡mocoso de mierda! – le aplasto la cabeza con su pie, mirándolo con ira, con desdén, como si fuera un insecto al cual tenía que eliminar.

–pe-perdón... Ya... Ya entendí... – apenas podía hablar, sentía como una mejilla era aplastada por la suela del zapato de Rivaille y la otra se encajaba cruelmente en el suelo arenoso y sucio de la cueva.

– infeliz... – le pateó de nuevo, para después acercarse a la entrada de la cueva, pero en ese instante sintió perder el equilibrio y cayó de rodillas hacia el suelo.

–... ¿es-está bien? – pregunto, levantándose del suelo, temblando por la golpiza que había recibido. Se arrastró hacia el lado del mayor, aun le faltaba curar la herida que parecía que seguía sangrando, y quizá era el motivo porque el pelinegro estaba débil.

– ¿te parece que estoy bien, idiota? ¡Déjame en paz! Solo necesito estar quieto un poco – trato de mantener la calma, recuperaría fuerzas si reposaba un momento; no obstante, sintió como Eren se inco atrás del e intento ver su herida. – ¡no me toques! –

–so-solo quiero... Solo quiero curar la herida que le hice... Nada más... –

Rivaille ya no se opuso, al escuchar la justificación de Eren para aproximarse, y no es porque le creyera realmente, si no que no tenía las fuerzas, temía ser mordido de nuevo. Fue entonces, que el chico lamio la herida con su lengua, quitando todo rastro de sangre derramada, así como curando la herida casi de inmediato. Eren supo que el haberlo alimentado, que haber tomado más de lo que el mayor le había permitido, esto, lo había debilitado.

–o-oiga... Ehm... ¿usted también puede tomar de la mía no? Debería hacerlo... No se ve bien. –

– estoy bien... Yo no necesito beber de tu sangre. –

Por más veces que insistió al pelinegro que tomara de su sangre este se negó rotundamente. El chico después de un momento dejo de insistir, y pudo darse cuenta que en efecto; ¡su sed había desaparecido! Ya no sentía ansias, los colmillos estaban retraídos, y estaba en paz. ¡Era la primera vez que se sentía así! Provocándole una alegría extraña, "pansa llena corazón contento" se pensó divertido, pero sabía que Rivaille la estaba pasando mal, quería ayudarlo pero por alguna extraña razón él no quería beber de su sangre, poco rato después, debido a la sed calmada, y lo bien que se sentía, su cuerpo se dejó vencer cayendo en un profundo sueño.

Apenas recupero fuerzas después de la mordida intensa de Eren, que cuando lo vio, estaba completamente dormido. Lo envidió; estaba satisfecho, tranquilo, y le daba un cierto coraje de querer despertarlo por dormir tan plácidamente en lo que él tenía que vigilar muerto de hambre y débil debido a la extracción de sangre de hace un rato. No podían irse de ahí, el día estaba casi llegando y sentía que llegar a donde Erwin tardaría más de lo que él hubiera querido. Miro una vez a Eren, seguía dormido ¿y si lo dejaba? Desde que lo encontró lo único que le había dado era problemas, y ahora incluso casi lo mata; pero sin embargo, un deber -no sabía de qué especie- le mantenía aliado a el por ser "como el" ¿siendo el ultimo, y encontrar alguien de igual raza, lo dejaría ir fácilmente? No, se dijo que no. Por mucho que fuera un mocoso, impulsivo, he incluso algo psicópata -por la forma en la que mataba a sus presas- se dijo que él era el único que podía guiarlo, aunque eso pesaba. "no dejare que mi raza muera de manera tan patética" pensó, pero más que nada por Eren que sabía que al dejarse guiar por sus impulsos moriría estúpidamente solo por su sed, además, él lo había alimentado, así que esperaba que eso lo calmara al menos unos dos o tres días, los suficientes para llegar donde el rubio que ahora, desde que se refugiaron en la cueva, podía percibirlo un poco más "no debe faltar mucho" se dijo.

El día llego, salió de la cueva sin ver más que animales saliendo de sus madrigueras como conejos y ardillas, pájaros cantando en lo alto de los robles; y así, se dijo que era hora de hacer algo importante. Prometió no alejarse demasiado, para lo que tenía que hacer, pues no podía dejar por mucho tiempo a Eren solo en la cueva, que dormía, eso era signo de debilidad si un mortal lo encontraba antes de que el llegara.

De un de repente, comenzó a abrir los ojos, fijándose que seguía en la cueva, que su cuerpo estaba tullido debido a la mala postura en la que durmió. Se estiro lentamente dando un largo bostezo, no recordaba otra noche como esa; había dormido de maravilla y la sed seguía desaparecida lo cual lo relajo aún más; no obstante, cuando miro hacia enfrente, pudo ver que Rivaille no estaba ¿desapareció? Alarmado por no verlo se levantó enseguida, y en ese acto la capa con la que se cubría se calló de su espalda y se quedó ahí.

– ¿se-señor Rivaille? –

Intento llamarlo, pero no había respuesta ¿de verdad lo había abandonado? Después de que casi lo mata no lo dudo ni tantito. Sintió morir, lo había hecho enfurecer, y lo había dejado en la cueva solo, quien sabe en qué momento en lo que él estaba dormido él lo dejo ¿qué tan lejos estaría? El pánico lo domino, estaba solo. No temía a la sed, pero no sabía cuánto duraría ese confort, pero no era eso. Rivaille lo abandono, y la sola idea lo lleno de pánico, de duda, de miedo; fue ahí, que escucho un quejido de un animal, guiado por ese ruido extraño camino hacia el bosque abandonando la cueva. Entonces pudo verlo, un camino de animales muertos con el cuello destrozado. Conejos, ardillas, incluso ratas, pudo verlo, Rivaille se aferraba al cuerpo pequeño y moribundo de un ave que pareció capturar. ¿No había querido beber de su sangre, pero si de un animal? Le hizo sentirse ofendido, pero más que eso ¿porque no quería beber del? ¿Qué razón tendría para no hacerlo?

–diablos... No es suficiente... – murmuro viendo el animal que había muerto hace rato en sus manos, había matado varios, pero ninguno lo satisfacía como quisiera, sintiéndose frustrado y aun cansado. Eren de verdad había acabado con sus fuerzas en esa única mordida.

–así que... Prefiere matar animales, ¿que beber de mí? Y luego esto... ¿a esto le llama precaución? Dejo un rastro de animales muertos y pude dar con usted. –

–de lo que yo me alimente... No tiene nada que ver contigo... –sabiendo que era sucio, pero no teniendo con que más limpiarse, se restregó la manga de su saco por la boca para quitarse las plumas pegadas y la sangre derramada en las comisuras de su boca.

– claro... Eso cree usted... Si bebiera de mi sangre esto no... –

– ¡no beberé de ti! –escruto, interrumpiendo a el chico.

– ¿porque se niega? ¿Que lo detiene? Sabe muy bien que su sed será opacada si bebe de mí. De verdad que no lo entiendo... En este tiempo lo único no claro es usted. –

–no es necesario que lo entiendas. –

-pero quiero entender. ¿Por qué? Acepte mi sangre – descubrió su cuello y parte de su hombro – ¡vamos! Beba de mí y déjese de terquedades. –

–¡sigues con lo mismo! ¡Ya te dije que no quiero beber de ti! –

– ¿"de mi"? Entonces... ¡ ¿quiere beber de alguien más?! Por si no se ha dado cuenta, y por palabras de usted, somos los únicos de nuestra raza. ¿Quién es ese otro vampiro? –

– ¡no te importa! Así que deja de insistir... –se levantó del suelo, arrojando el animal muerto lejos, esquivando la mirada de Eren.

De repente solo se escuchaba el ruido del bosque a esa hora de la mañana, los acompañaba junto con el ruido de un seguro, de lo que parecía un arma que apuntaba a ellos.

–no-no-no ¡se muevan...! –un hombre mayor, apuntaba tembloroso con un rifle hacia los vampiros.

Eren intento moverse, pero el hombre apunto a ellos con más fiereza. ¿De dónde había salido? No tenía apariencia de soldado, era más un campesino debido a sus ropas, y traía una bolsa donde parecía cargar pescado fresco. El rio estaba cerca de ahí. Quizá igual que Eren, que vio los animales degollados, para mala o buena suerte de ese hombre también los había visto, siendo guiado a Rivaille y a Eren que se miraron un momento sin saber qué hacer.

–Tranquilo viejo...no somos peligrosos – aclaro Eren, esperando que le creyera y el viejo se marchara, no tenía hambre y no deseaba matarlo solo porque sí.

– ¡no me engañan! Acabo de ver al enano soltar el ave... Ustedes son... Son vampiros... No... No me explico cómo pueden estar despiertos a esta hora... Pero... Los voy a matar a los dos... Por-por si las dudas... –

–jejeje... Está bien, nos descubrió, ¡vamos! Inténtelo. Dispárenos. – reto el chico, divertido porque el hombre temblaba y eso a Eren le excitaba; de verdad que no quería matarlo, pero el sentir el miedo del viejo era algo de lo cual no podía evitar disfrutar.

– ¡cállate Eren! – Expreso Rivaille – no tiene que disparar, simplemente nos alejaremos ¿de acuerdo anciano? –

– ¡si se mueven les disparo! – seguía apuntando, aunque temblando no perdía la determinación.

– puf... ¿qué hacemos señor Rivaille? Este hombre es un terco... yo no tengo hambre... pero seguro usted si... ¿qué dice? Es mejor que un animal, ¿no le parece? –

– ¡son unos demonios! – afirmo aterrado el viejo, siendo testigo de lo que para sus ojos el vampiro más joven hablaba del como si fuera comida. Sin más, disparo.

– ¡eren, cuidado! – grito Rivaille.

– ¿pero que...? –

Rivaille empujo a Eren que cayó al suelo duramente, en cuanto giro su mirada pudo ver que el pelinegro fue el que recibo el impacto en el pecho. No quería llegar a eso, no quería matar al hombre sin razón, pero en el momento en que vio que Rivaille callo debido a la bala que entro en su pecho, la ira, la furia, lo domino. Se abalanzó contra el anciano, le giro el cuello y se lo quebró en un santiamén; tiro el cuerpo, escupiéndole en la cara y maldiciéndolo por lo que había hecho "usted se lo busco" le dijo al cadáver, para después acercarse a Rivaille que intentaba levantarse, tomándose su pecho donde rápidamente comenzó a manchar su camisa de sangre.

Eren lo recargo en su regazo, viendo que la sangre no paraba ¿una bala si podía herirlos? ¿Cómo era posible? Después pensó que a lo mejor se debía a que Rivaille estaba débil, no había tomado sangre ni de humano, ni del, y eso debió afectarle.

–E-eren... Eres… eres un imprudente... No, no debiste provocarlo... Ve... Vete de aquí... – vio su pecho, la sangre seguía saliendo y le dolía, realmente le dolía. – diablos. No... No se cura... Es… es el fin... – en eso escupió sangre de la boca, supo que eso era señal de que ya no le quedaba más tiempo.

– ¡no, no diga eso! Voy a ayudarlo... ¡beba de mí! Seguro así se repondrá –

–no... No... No quiero... –

–¡no sea terco! ¡Por favor! Si usted muere... Si usted muere... Seré el último... No quiero estar solo... Por favor... Voy a ayudarlo... –

Sin saber bien que hacer, ya que Rivaille no parecía acceder a beber del, pudiendo ser la única forma en que podría salvarlo, mordió su muñeca dejando salir la sangre. Aquellas gotas las dejo caer en los labios de Rivaille, pero este escupía para no beberla.

–vamos... Por favor... –

– no... No debo... Si bebo de ti... Si bebo de ti... Ya... Ya no podré dejarte... –

– ¡¿qué importa?! Somos los únicos... Debemos estar juntos. Yo no voy a dejarlo ¡beba por favor! –

–no... – seguía escupiendo la sangre.

– ¡pero que obstinado! –

Jalo a Rivaille hacia una rama para recargarlo, luego Eren con las uñas de sus dedos que encajo en su cuello se lo ofreció a Rivaille. Esperaba que se viera tentado y dejara de contenerse.

El pelinegro estaba reticente a beber de Eren, sabía que eso significaría solo el inicio del "vinculo" pero tampoco quería morir, debía hacer algo para vivir; entonces recordó "la sangre de Erwin" y no solo eso, Erwin, tenía que ir a verlo y beber de su sangre, así que sin más, tomo los hombros de Eren y dio una fuerte mordida provocando que el menor soltara un quejido por esa manera tan osca en la que fue mordido.

La sangre era exquisita, en ese instante recordó que ya había bebido de ella. El sabor, la textura, y las emociones que sentía al dar tragos grandes de aquel néctar, se le hicieron familiares. Supo donde la había probado, aquella vez en el bosque, antes de llegar al distrito Shiganshina. Eso lo explicaba, explicaba por qué después de beber de la sangre del "perdido en el bosque" le había calmado la sed durante días. Rivaille posiblemente mato a la mama de Eren, y ahora, como si estuvieran ligados por el destino, el mismo le había "activado la sed de vampiro", sin querer a Eren ¿estaban ligados? Parecía que la sangre, de la cual compartían, los llamaba irremediablemente a estar juntos; eso lo corroboraba.

De un de repente, imágenes cruzaron en la mente de Rivaille, el cómo Eren había crecido, vio a su papa y a su hermana, vio cómo se alimentó de ellos. Su hermana se llamaba Mikasa, ella lo había encontrado en el bosque "dormido" y en ese momento la mato, luego de eso a su padre, cuando supo, sin más, llegar de regreso a su casa, por consiguiente a las víctimas con las cuales había conocido a Eren. Ya no había marcha atrás, el vínculo entre él y Eren solo había dado inicio. Y, así, Rivaille ya luego de ver esas imágenes, pudo terminar de alimentarse. La sed se había ido, así como el cansancio, el ansia, y la herida.

Aquella mordida del mayor lo hacía sentir poseído, era extraño, pero le agradaba. Cuando en un momento parecía renuente, ahora el mayor se aferraba a su cuello de una manera apremiante. Disfruto ese poco momento, el estar entre sus brazos, el poder sentir como lo apretaba hacia el para poder alimentarse. Supo desde entonces, que ahora ambos se pertenecían, y quien quiera que fuese ese "alguien" de quien quería beber Rivaille, ahora pareció que se le había olvidado, pues bebía de Eren.

Por consiguiente, en cuanto a Rivaille se le curo la herida y pudo recuperar fuerzas -por mucho que le pesara, con la sangre de Eren- pudo levantarse viendo que este había matado al viejo, "¿pero que más se podía hacer?" le dijo el chico, justificando por qué había matado al hombre. No le discutió más por lo que aun siendo de mañana, continuaron su viaje. Eren insistió saber a dónde se dirigían, pero Rivaille no parecía querer darle ninguna respuesta.

Estaba ya oscuro, no creyó que el encontrar el castillo de Erwin le tomaría más tiempo de lo que se había predispuesto debido a su esencia que percibía en el aire. Había dado con el castillo, la aroma era más fuerte, que sintió en su corazón el vuelco mismo que le había causado la sangre de Erwin; sonrió para sus adentros, Eren le siguió.

En eso, se percataron que el castillo parecía atendido por... ¡humanos! Desde el portero, hasta la servidumbre. No entendió bien porque es que Erwin se rodeaba de humanos, si no se alimentaba de ellos, entonces ¿eran sus sirvientes? Si eso era. En la entrada los recibió un joven de cabellera larga y color rubia, con un traje demasiado formal y que les dio un saludo cortés.

– ¡bienvenidos a las tierras de Erwin Smith! Soy su mayordomo, ¿en qué puedo ayudarles? –

–¡ ¿Rivaille?! ¡ ¿De verdad... de verdad eres tú?! – expreso una persona, que bajaba lentamente por las escaleras que daban al recibidor tan amplio.

– Erwin... Así que estás vivo – dijo Rivaille a modo de saludo.

– ¿Erwin? – expreso Eren "así que este es el "alguien" " Maquiavelo disgustado, "su" Rivaille -que ahora pensaba así de él- estaba esperando encontrarse con ese rubio para beber su sangre ¿qué podía tener de especial? Era un grandote y le parecía poca cosa para el pelinegro.

– jajaja tan emotivo como siempre... – termino de bajar las escaleras, estaba algo aturdido porque no tenía mucho que había despertado. – Armin, puedes irte, yo los atiendo. –

– como ordene señor, estaré en la cocina por si se les ofrece algo a los caballeros o a usted. – hizo una reverencia y se marchó.

– Gracias... – luego de eso dirigió su mirada a su invitado – Rivaille... Al fin estas aquí. –

– creíste que te librarías de mí, ¡tú me debes algo! – escruto el pelinegro.

– lo sé... –

Eren pudo darse cuenta de cómo cambiaban miradas, como si con ellas se dijeran todo, había química, podía verlo, y eso no le agrado en absoluto. Estaba que explotaba, quería matar al rubio ahí mismo. ¿Por qué lo trataba tan familiar? ¿Quién se creía? Solo se imaginaba retorciéndole el cuello hasta asfixiarlo. Y, como si no fuera suficiente, Erwin abrazo a Rivaille ante sus ojos, lo abrazo tan efusivamente que lo cubrió con sus brazos enormes levantándolo del suelo.

– o-oye... Idiota... De-déjame... – no esperaba que el rubio lo abrazara de esa manera, se envolvió en esa aroma por completo, aspirando tan discretamente como pudo, pero sin dejar su orgullo a un lado.

– ¡me alegra tanto verte! Perdona mi efusividad... – lo bajo al suelo acercando su boca al oído de Rivaille – me alegra que estés aquí Rivaille... – en cuanto lo soltó se percató de que alguien estaba detrás del pelinegro, no lo había visto – ¿y tú, quién eres? –

–ahm... Yo... – el sentir la mirada de aquel hombre sobre él, lo puso nervioso. ¿Hasta ahora se había dado cuenta de su presencia? "vaya, que descortés", pensó enfurecido.

– él es Eren... Él es... El me siguió... Es un mocoso, un vampiro... -dijo libremente, no había nadie que pudiera escuchar, al menos nadie que fuera humano.

– ¿queeeee? ¿Que yo lo seguí? En primer lugar usted me trajo de... –no pudo terminar lo que quería decir porque Rivaille le piso el pie – ¡auch! ¡Eso dolió! ¿Porque demonios lo hizo? –

–jeje ya veo... Con que un vampiro... Bueno, eres bienvenido. Vienen justo a tiempo para la fiesta de disfraces – expreso Erwin alegre. Aprovecho también, para ver con fijeza a Eren. Era más alto que Rivaille, de cabello hermoso y aquellos ojos esmeralda fue lo que más le impresiono ¿porque Rivaille había llegado con un vampiro? Intento entender, pero creyó que ya habría tiempo para pláticas y demás, pero sobre todo tenia presente que en cualquier momento Rivaille le pediría lo que fue a buscar.

– ¿fiesta de disfraces? – dijeron los dos al mismo tiempo, percatándose luego de que ambos lo habían dicho y estaban también, igualmente sorprendidos por lo que dijo Erwin.

– sí, es dentro de unas horas, pero ya les hablare de eso después, por ahora déjenme instalarlos en sus habitaciones. –

No comprendía nada, y odiaba tener que ver a Rivaille con aquel rubio, pero se percató que el tal Erwin, parecía también dedicarles miradas de manera extraña. No sabía que pasaría, no entendía lo de la fiesta de disfraces, lo único que cruzaba por su mente era que en cuanto tuviera oportunidad, mataría al rubio que pretendía quitarle a "su" Rivaille.

...


¿Y...que me dicen? si aun tiene algo no claro me lo preguntan y con gusto se los respondo jejeje. Espero les haya gustado, una vez mas; gracias por sus favs, follows y sobre todo, gracias por tomarse unos minutos para comentar, déjenme saber en un sensual review si esta historia es de su agrado, o si no, también se vale; así, como también, que les pareció este capitulo. Sinceramente yo amo a Eren en este modo, porque detesto que lo pongan de victima, suficiente con verlo de princesita en el manga para que todavía en los fanfics, ¿no les parece? déjenme saber su opinión ;)

¡GRACIAS POR LEER!

¡Saludos a todos! ;)