Notas Iniciales:
Queridos Lectores:
Vaya, parece que fue ayer… pero ha pasado tanto tiempo que ni yo misma me lo creo. Hace bastante que decidí dejar el mundo de los fanfics porque era momento de concentrarme un poco más en mi realidad inmediata, pero casualmente antier revisando los rewiews encontré uno que me motivo profundamente, y cito literalmente: "Por lo que veo hace mucho tiempo que no la continúas. Sin embargo, como toda historia, ésta merece un final aunque no sea del agrado para el lector, sería una lástima que dejaras este trabajo tuyo sin concluir." Natasha A.
Y no es que los demás reviews no sean alentadores, muy por el contrario, lo son y mucho. Pero menciono este en especial por que me hizo pensar en el corazón de mi historia, en el corazón que estoy convencida tiene cada historia y que está lleno de los sentimientos e ilusiones que puse al empezar este fic.
Así que gracias a Natasha A. y a cada uno de ustedes por seguir confiando en mi a pesar de tanto tiempo, espero no defraudarlos y poder cumplir sus espectativas. Este fic es para todos ustedes.
Su amiga Lams...
" A tiempos desesperados...
medidas desesperadas"
Todas, excepto tú
Capítulo III
Plan de Contingencia:
Si no puedes con el enemigo, ¡únetele!
-jajajaja...jajaja... jajaja...-
Caminaba malhumorado, prácticamente gruñéndole a todo aquel que osara mirarlo; tenia las pupilas dilatadas por la cólera, le había empezado una terrible jaqueca, aquel descomunal golpe empezaba a pasarle factura; y por si fuera poco las nada disimuladas carcajadas de su amigo no ayudaban en lo absoluto.
Y es que Darien Chiba en sus 20 años de vida no había visto a nadie reirse de esa manera, mucho menos de él, así que si no lo hubieran visto irse con aquel rubio insoportable, hace rato que hubiera cometido un crimen; y no era para menos después de... imágenes de lo sucedido acudieron a su mente, haciendo que cerrara los puños con rabia.
...-...-...-...-...-...-...-...-...-...FLASH BACK...-...-...-...-...-...-...-...-...-...
-Supongo que Darien no tendrá ningún problema, así Ruka me contará ciertas cosillas- interpeló Mina rápidamente y acto seguido Andrew salió rumbo a la cocina
Serena quería que la tierra la tragáse, Haruka miraba un poco malhumorado a Mina y Darien sonreía muy contento viéndo la oportunidad perfecta para actuar...
Y en menos de lo que pudo disfrutar de la satisfacción se vio obligado a seguir a la susodicha por un no muy amable "empujon" de la rubia-demasiado-chillona-hermanita como la había decidido llamar después de ver ese "despliegue anormal y mal invertido" (según él) de energía.
-Etto...¿Chiba-san?- Aquel empujon lo había descolocado, y solo pudo salir de sus cavilaciones cuando se encontro con su "objetivo" agitandole las manos delante del rostro, trató de guardar la compostura
-Yo te sigo, preciosa- Y volviendo a tomar su ya tan acostumbrada y falsa pose de galán, le respondió a la muchacha quien solo optó por resoplar y retomar su camino
Mientras la veía caminar delante de él por el pequeño pasillo, observaba sus bien pronunciadas curvas y se dijo a sí mismo que además de ganar aquel reto que él mismo se había impuesto, no la pasaría tan mal divirtiéndose un rato con aquella chiquilla.
Decidió dejar sus instintos más primitivos para otro momento, era hora de empezar con aquel plan que tenía ya estructurado en su mente., y como todo un casanova profesional con años de experiencia en esos menesteres, empezó a andar con pasos sigilosos cual felino asechando a su presa... en este caso... "su objetivo".
Vió a la muchacha detenerse y poco después el tuvo que hacer lo mismo frente a la puerta de la bodega; y como todo un galán que era o que quería parecer abrió la puerta permitiendo que la muchacha ingresara y él hizo lo mismo a continuación.
La bodega era un lugar cerrado lleno de estantes por doquier, la rubia se detuvo frente a uno de estos y abriendo un saco de papel de considerable tamaño empezo a sacar su contenido con ayuda de un medidor en otro saco más pequeño. El pelinegro observaba cada uno de los ademanes de la rubia, le causaba gracia las muecas que gesticulaba ésta cada vez que llenaba el recipiente de harina.
-Etto... un poco de ayuda no me vendría mal Chiba-san- Murmuró la rubia sacándolo de sus cavilaciones
Y es que la rubia estaba sumamente nerviosa por la mirada penetrante del joven que la acompañaba, que no le quitaba la vista de encima, así que sin siquiera detenerse a meditarlo había murmurado aquel pedido de ayuda, sin pensar que la situación se agravaría con la cercanía.
El pelinegro, ni corto ni perezoso, decidió recortar la distancia prudencial que había decidido tomar en un principio para observar mejor a su presa, pero como ella misma lo había pedido y él ni quería ni pensaba negarse.
Caminaba con pasos gatunos, mirandola fija y seductoramente, mientras la rubia tragaba con dificultad pero sin hacerlo evidente. De prontó cuando ya sólo los separaban dos pasos se escuchó el sonido de la puerta.
-estamos encerrados- dijo el pelinegro sonriéndo maliciosamente, sabiendo de antemano que aquella puerta solo se podría abrir por fuera, y si bien el pasillo que separaba la bodega de la parte delantera del local no era muy grande, las paredes de aquel cuartucho eran lo suficiente gruesas para ahogar cualquier sonido; eso, sumado a la bulla característica de todos los establecimientos de videojuegos, harían que tarden un rato en darse cuenta que no volvían, o por lo menos el tiempo suficiente para dar el primer paso de su plan. Todo eso había salido muy bien se dijo... "perfecto" se corrigió.
-no puede ser- articuló la rubia soltando el pequeño saco de harina al piso, anonadada por como se habían sucedido los eventos y cómo parecía que el mundo había conspirado en su contra.
Quiso moverse en dirección a la puerta para tratar de abrirla, gritar por ayuda y si era posible derrumbarla ella misma (que por el nivel de adrenalina que recorria sus venas no dudaba ni tantito que fuera capaz de lograrlo), pero se viò impedida de siquiera moverse un centímetro pues el pelinegro con toda su imponente presencia le había cerrado el paso, haciéndola retroceder y pegarse al estante detrás de ella hasta casi hacerse parte de él
-¿Qué pasa preciosa?... ¿A qué le temes...?- le dijo sensualmente al oído -yo no muerdo, aunque...- la miró de arriba a abajo relamiéndose los labios -no te prometo nada...- y sonrió con una de esas sonrisas marca "Darien" que tienen la sensualidad dibujada de extremo a extremo
A estas alturas la rubia era comparable con uno de los postres predilectos del Crown "un flan"... un total y completo flan, así que para poder sostenerse en pie se pegó aún más al estante detrás de ella, si esto era posible porque a estas alturas se diría que estaba practicamente mimetizada con este.
-No creo que haya nada a qué temerle- "Bien", se dijo Serena, eso había sonado más convincente de lo que en realidad era... ahora sólo quedaba repetirselo un millón trescientas sesenta mil veces para que ella misma se lo pudiera creer
La mandíbula del pelinegro a estas alturas hubiera estado en el piso sino fuera por que era un gran actor, aunque NUNCA antes había tenido necesidad de fingir, no en una situaciòn asì.
"Suficiente" se dijo, jamás... jamás... NUNCA nadie... lo había desafiado de esa manera, esa rubia debería de ser una grandìsima hipócrita o una gran actriz para no demostrar ni un ápice de lujuria en sus ojos, lujuria que él conocía por demás y que había visto en TODAS y cada una de las mujeres que habían pasado por él (y vaya que eran muchas) con tan solo una palabra e incluso menos que eso , pero él se encargaría de desenmascarar a esa embustera, falsa como TODAS, no... como todas no... "ESA" se dijo, era peor que las demás. Decidido a terminar con esa chiquilla ahí, en ese momento y luego seguir con su vida como si no hubiera existido... como hacía con TODAS.
La miró fijamente a los ojos tratando de penetrar aquel mar celeste de la muchacha, se acercaba poco a poco, inhalando el embriagador aroma a cerezas, la vió cerrar los ojos y gritar con ¿nerviosismo?
-Chiba-san- sonrió, ya había caído la trepadora, sólo dos milímetros... ya podía saborear el triunfo... entonces...
PUMMMM..!
No supo ¿cómo?, no supo de ¿dónde?, pero si supo que a un segundo de consagrar su triunfo, de pronto... ya no supo más...
...-...-...-...-...-...-...-...-...END FLASH BACK...-...-...-...-...-...-...-...-...
Después de eso recuerda haberse despertado confuso, desorientado, con la cabeza pesada y adolorida, y como si no hubiese sido suficiente con eso, bañado de pies a cabeza en un lìquido negro, pegajoso y con un olor nada agradable llamado algarrobina... proveniente de un latòn, que le cayó encima (como le había explicado Serena delante de todos sus amigos) desde el compartimiento superior del estante en el que la tenía aprisionada (bueno, esto no lo habìa dicho pero èl lo supuso).
Así que ahora se encontraba camino a su casa, con una ira infernal, bañado en el maldito liquido negruzco y con la versión rubia del huasón, que lejos de haberse preocupado por el golpe que recibió en la cabeza, no había parado de reirse desde que lo vió. De pronto, se diò cuenta que habìa llegado a su departamento, y sin mediar palabra con el rubio que seguìa atrás de él proyectando sus estruendosas carcajadas, entrò y de un portazo cerrò la puerta.
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Aquel lugar le ponía los pelos de punta, simplemente le causaba escalofrìos... sentado en aquella silla, no sabìa ni porquè había ido en primer lugar, estaba cansado de esa vida... bueno, sì lo sabía, necesitaba dinero, y por más que aquel hombre le inspirara desconfianza, siempre le pagaba muy bien por los "encarguitos" que le mandaba.
De pronto, escucho la puerta abrirse y una figura asomarse por ahí, el hombre que entrò y tomó asiento frente a él, era bien parecido, pero suhabia algo en su mirada retorcida que le daba un aspecto tenebroso. Optò por guardar silencio, esperando que aquel individuo tomará la palabra como siempre lo había hecho. Por fìn este habló, directo al grano
-Necesito que me ayudes a salir de aquí y que le des un sustito a alguién- el hombre interpretó el silencio como un sí -Serena Tsukino- finalizó lanzándole una foto y una bolsa negra
Se levantò y saliò por donde había llegado. Siempre era igual, un hombre de pocas palabras, solo entraba le daba el encargo y salía... él tendría que idear la manera de cumplir sus órdenes y luego de 48 horas traerle noticias, no más... ese hombre no gustaba de retrazos.
¿Sacarlo de ahí?... ¿Cómo podía hacerse?...mirò dentro de la bolsa de dinero... bueno con esos "recursos"... nada sería imposble. Y luego, estaba esa rubia sonriente... él no tenía nada en contra de ella... no le hacía gracia... pero finalmente business eran business.
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La rubia se encontraba tirada boca arriba en su cama mirando el rosado techo, se le venìan a la mente una y otra vez los hechos de aquel día, se encontraba paradojicamente agradecida y a la vez colèrica con aquel bendito latón de algarrobina. Ne negaba que por un lado se había sentido aliviada de que haya dejado K.O. a Darien Chiba (se sintió mal por alegrarse de la desgracia agena) pero también pensó en que si eso no hubiera sucedido la desgracia hubiera sido de ella. Hubiera querido besar al pelinegro, pero no bajo esas circunstancias, no a solas, no en ese lugar, no como aquella vez... cerró los ojos con fuerza y dos lagrimitas asomaron por sus ojos... sacudió la cabeza, no quería recordar esa pesadilla... no otra vez...
Golpearon la puerta, pidiéndo permiso para entrar...
-Pase- dijo y aprovechó para limpiarse las lágrimas
Una delagada figura y unos rizos rosados hicieron acto de presencia
-Disculpa Sere...¿interrumpo?- preguntó la recién llegada
- Para nada Chibiusa, solo estaba... pensando...en... nada- completò la rubia sentándose en la cama e invitando con un ademán a la pelirosa a que haga lo mismo a su lado -¿sucede algo?... hace mucho que no venias a mi cuarto-
-Es cierto, pero te juro que no es porque no haya querido, es solo... que creo que ambas hemos estado en lo nuestro, ¿verdad?- preguntò con una hermosa sonrisa en el rostro
Serena tambièn sonriò, apreciaba mucho a su prima, era como una hermana, pero era cierto, ambas llevaban tiempo concentradas en sus propios asuntos, màs aún después de aquel incidente, su mirada se tornó sombría pero solo por un segundo casi imperceptible
-Si, lo sé... pero si has venido ahora es porque ha pasado algo importante, así que ¡cuéntamelo todo y exagera!- dijo la rubia con una enorme sonrisa tratando de quitarle la tensiòn al momento
-Pues... resulta... verás... lo que pasa es que... mira... yo... tengo novio- lo ùltimo lo dijo de forma casi inaudible pero la rubia que sí habia llegado a escuchar se le lanzó encima abrazándola, recostándola en la cama y aplastándola en el proceso
-¡Felicidades!- le decìa la rubia euforica mientras se quitba de encima de su prima y dejándo que esta se vuelva a sentar - eso es genial Chibiusa-
-Si, lo es...- asintiò
-Lo es... entonces... ¿Por què es que te noto tan desanimada?-
-Es que la familia de Helios... no está de acuerdo con nuestra relaciòn- Chibiusa agachó el rostro
-Chibiusa.. ¿te drogas?-
-¡¿Ah?- Exclamò en respuesta, levantando el rostro sumamente sorprendida por aquella pregunta tan fuera del lugar que le hiciera su prima -Claro que no, ¡Estás loca!-
Serena sonrió con ternura -Entonces no tienes de qué preocuparte, eres una chica guapa, inteligente, sana, de nobles sentimientos, no existe razón alguna para que esa familia te rechace, así que concluiré en que los drogados son ellos y mientras tu chico te ame no importan los demás. Tú estás con él, no con su familia... que quede claro-
Chibiusa se sintiò reconfortada, su prima con unas cuantas palabras habìa logrado quitarle la angustìa que tenìa desde hacìa varios dìas, sonriò le diò un abrazo en muestra de gratitud. Adoraba a sus primas pero definitivamente Serena Tsukino dando consejos era la mejor, si hubiera ido con Mina lo màs seguro es que le hubiera aconsejado que secuestre a su novio o mate a su familia y es que su otra prima tenìa unas ideas...
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Y es que su prima no estaba para nada equivocada... Mina llevaba un buen tiempo hablando y hablando.. y la verdad es que a èl la idea no le cerraba por completo, es más no le cerraba en lo absoluto. Pero la rubia cuyo segundo nombre deberìa de haber sido insistencia no se daba por vencida.
- Rukaaaaaa por faaaaaa- suplicaba con los ojitos llorosos mientras el ojiverde miraba hacia otro lado para no ceder ante los ojitos de su gatita como la llamaba
Desde una esquina recargada en la ventana, una divertida Michiru miraba el panorama, sabía que su amado no tardaría en caer enrredado en las locas ideas de aquella niña... y es que sabía que la debilidad de su novio eran aquellas muchachitas de las que en algún momento había sentido celos, pero que ahora entendía no eran más que unas hijas para su amor.
-Michiru, tù lo conoces màs que yo... pràcticamente convives diariamente con él... ayúdame a hacerle entender a la gatita que lo que planea es imposible- pidiò Haruka en su afán por safar de una vez por todas de aquella situación
Pero no... Michiru estaba muy divertida como para parar aquella escena tan cómica
-A lo mejor no es tan mala idea- y de verdad lo pensaba... aunque en un principio le pareciò una locura, después de escucharlo de labios de la rubia una treintena de veces, ya sea porque de verdad fuera razonable o por cansancio termino por no verlo como algo tan descabellado
El rubio se golpeò la frente, si bien las rubias mellizas tenìan el poder de convencerlo a èl de cualquier cosa, de tanto tiempo que pasaba con su novia seguramente habìa terminado por contagiarle aquello, de otra forma le parecia imposible que la razonable Michiru estuviera sugiriendo aquello
-¡Yupiii!- berreò la rubia en señal de victoria -Hasta Michi me da la razón, solo faltas tù Ruka, ándale, si que sí-
Suspirò... se diò por vencido
-No me convence tu idea pero si es para ayudar a mi amigo y a bombom, acepto- dijo el rubio estrechándo la mano de la rubia
Observó como Michiru sonreía, mientras la rubia se contorsionaba raramente en algo que ella misma denominaba "baile triunfal"... Sòlo esperaba no haber tomado una decisión equivocada, tenía un mal presentimiento...
A kilomentros de ese lugar...
Un apuesto chico de ojos y mirada plateada repasaba mentalmente las ordenes estrictas que debía cumplir y que él encantado de la vida cumpliría, nada le causaba más placer que arruinarle la vida... oh... si... ese viaje iba a ser muy gratificante
-Ya estoy de nuevo aquí en Japón- dijo el peligris al bajar del avión
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Con el torso desnudo y el agua bajando desde sus pelinegros cabellos acariciando su desnuda piel hasta perderse en aquella diminuta toalla a la altura de la cintura, Darien Chiba analizaba todo lo que había ocurrido aquel día, aún no podía creer que tuviera tan mala suerte... a escasos milímetros... definitivamente a esa rubia la estaban protegiendo los dioses... ja! pero ya se encargaría él de quitarle esa racha...
No podía quitarse a esa chiquilla de la mente, se autoconvenció de que eso se debía a que no había podido lograr su objetivo... nada de lo que había hecho hasta ahora había dado resultado... era hora de reeplantearse una nueva estrategia...
Sonrío... eso sería muy divertido...
Si no puedes con el enemigo... ¡Únetele!
Continuará...
Notas finales:
Bueno espero que 4 largos años no me hayan quitado el toque... si es que en algún momento lo tuve... u.U
Nuevamente gracias a todos... espero que esta sea una buena manera de regresar al mundo Fanficition...
Actualizare pronto...
