A C L A R O: ESTE FANFIC NO ME PERTENECE; YO NO SOY LA AUTORA. MI TRABAJO ES SIMPLEMENTE TRADUCIR. ESTE FANFIC FUE ORIGINALMENTE ESCRITO EN INGLÉS. ESPERO, DE CORAZÓN, QUE LO DISFRUTEN. D : 1 6 0 5 8 6

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Principios y Finales

Por: hopelesslyCLex

(El correo de la autora es hopelesslyCLex en y a h oo .c o m No lo pongo porque el arroba no sale. Gracias.)

CAPÍTULO IV

Al principio había sido algo extraño. La peculiaridad de aquella noche, cuando frente al auto de Lex, afuera de la casa, Clark le había sostenido firmemente y le había besado. En aquel momento Lex había olvidado que estaba enfermo, que se suponía que debía ser un cadáver pudriéndose a dos metros bajo tierra. En lugar de eso sintió como si finalmente estuviera despertando, como si hubiera estado dormido desde que llegó al hospital, quizá desde antes de eso, sólo para tomar su primer aliento en ese momento exacto.

Esa noche había preocupado a John, se sentía demasiado eufórico, demasiado emocionado como para dormir. Estaba muy vivo. Al diablo Einstein, al diablo Darwin y las leyes naturales del mundo y del universo; esa noche ninguna de ellas se aplicaban a él. Quería jamás volver a dormir, jamás volver a perder un momento de su vida.

Clark fue a verlo al día siguiente después de la escuela, todo sonrisas e inocencia. Y por un devastador segundo Lex se preguntó si en realidad había sucedido. Pero de pronto Clark tomó su mano y lo llevó fuera de la mansión y nunca la dejó ir después de eso.

Durante las siguientes dos semanas, la primavera se convirtió en verano y con un mejor clima llegó la oportunidad de pasar más y más tiempo al aire libre. Ellos dos, ya fuera a pie, a caballo o en auto, exploraron todo el territorio de Lex y después exploraron más allá de él, observando cómo el mundo cambiaba de estación del año. Clark había pasado toda su vida en el pueblo, rescatando pájaros caídos de sus nidos durante años, pero Lex... bueno Lex nunca había pasado una primavera o un verano fuera de su casa.

"¿Sabes?" Dijo Lex una vez. "Nunca he escalado un árbol."

"¿QUÉ?" Clark se detuvo incrédulo.

"No. Nunca."

Y Clark retrocedió por un segundo, mirando todo a su alrededor, buscando algo en particular.

"Ahí."

"¿Qué?" Preguntó Lex.

"Ahí vamos."

"¿A dónde?"

"A aquel árbol." Clark señaló el más grande que había.

"¿Por qué?"

"Dios, Lex. Para ser un genio algunas veces eres muy lento."

"Mira Clark." De pronto Lex señaló en la dirección contraria. "¡Una extraña golondrina de cuello rojo!"

Mientras Clark volteaba, Lex corrió hacia el árbol.

"Ahora quién es el maldito genio..." Gritó antes de llegar al árbol.

Clark pudo haberlo perseguido, pero unos escasos segundos después de que Lex corriera Clark se dejó caer al suelo en un ataque de risa.

Habían escalado el árbol juntos, Clark fingiendo necesitar la ayuda de Lex para impulsarse hacia la primera rama y después ayudando a Lex a subir tras el. Lex tomó la delantera ansiosamente en ese punto, escalando más y más alto dentro del denso follaje hasta que casi, inesperadamente, estaba en la cima del árbol, sentado sobre las hojas, deleitándose con el bello paisaje de la vasta extensión de campo que se desplegaba a sus pies.

Clark lo acompañó en otra rama unos segundos después.

"Esto... es algo más¿no?"

"Es hermoso."

Podían ver las extensiones de cosechas, el ganado, los potreros para los caballos...

"Puedes ver nuestra granja si miras con atención." Clark señaló una casa en miniatura y su granero a distancia.

Ahí el viento era más fuerte y a Lex le fascinó sentirlo a flor de piel.

"Todo está vivo¿no?"

Clark deslizó cuidadosamente su brazo alrededor de Lex, sosteniéndole mientras le jalaba hacia su rama.

"Sí." Susurró en el oído de Lex. "Todo."

Le había sostenido firmemente mientras se besaban, y después sólo rió cuando Lex miró hacia abajo y le hizo la misma pregunta que él mismo le había hecho a su padre cuando tenía cinco años y había escalado demasiado alto.

"¿Y cómo bajo?"

Era una increíble forma de conocerse el uno al otro. Clark aprendió a reconocer los humores de Lex, a saber cuándo había sido presionado demasiado, a comprender que cuando Lex súbitamente permanecía inmóvil y serio, no era culpa suya. Aprendió que los malos días de Lex eran independientes de lo que Clark hiciera o dijera, y que algunas veces, Lex sólo necesitaba estar solo. A cambio, Lex le enseñó a contar los días, en vez de ver a la vida como una gigante línea continua porque no lo era, estaba hecha de pequeños momentos discretos.

Una vez cada determinado tiempo, explicó Lex, susurrando en la oreja de Clark, talvez una vez al año, vives un momento perfecto, y sientes que moverías cielo y tierra por permanecer en él para siempre. Y si realmente tienes suerte, susurró Lex, talvez una vez en la vida vivirás un día como ése. Un día entero hecho de momentos perfectos. ¿Te lo imaginas?

Y Clark, acurrucado, sintiendo los dedos de Lex en su cabello, pensó que sí podría.

"¿Quieres que haga qué?" Lex no estaba seguro de haber escuchado a Clark correctamente.

Era un buen día. Estaban paseando alrededor de uno de los tantos campos Luthor. Eran principios de verano, pero había habido una fresca brisa en el aire aquella mañana que había dejado a Lex sintiéndose ligeramente sofocado y le había obligado a vestir grandes suéteres. Aún así, con el sol calentando su piel expuesta, se sentía placenteramente relajado, con su cabeza recargada sobre el estómago de Clark y el resto de su cuerpo sobre la suave y verde alfombra de pasto joven. Clark vestía únicamente una delgada playera y casi parecía algo descaradamente íntimo la forma en que podía sentir el calor del cuerpo de Clark bajo su cabeza.

"Ya me escuchaste: ven a plantar árboles conmigo."

"Sabes que esta conversación es ridícula." Lex intentó voltear para ver el rostro de Clark, pero se decía a sí mismo que aquello no estaba sucediendo, así que volvió a relajarse.

"Lex¿qué sabes realmente sobre plantar árboles?"

"Estoy muy seguro de que nada."

"Sí, eso pensé." Clark esperó un poco.

Lex hundió su cabeza en el estómago de Clark en señal de venganza, provocándole un ataque de risa.

"Oh, Dios, Lex. Me haces cosquillas, detente." Logró decir entre aliento y risa, pero ahora Lex también estaba riendo, lo que sólo empeoraba la situación. Desesperado, Clark finalmente rodó sobre sí mismo para escapar, sólo para abrir los ojos momentos después y ver que Lex se lo impedía con un brillo maligno en sus ojos.

Clark apenas pudo levantar los brazos para poder alejarse y al mismo tiempo evitar que Lex cayera al piso. Lex rodó hacia un lado para quedar arrodillado, aún riendo. Su boja semiabierta permitía ver sus blancos dientes y su lengua color frambuesa. Esta vez, Clark le tomó del suéter y le jaló hacia abajo para poder saborearlo con su propia boca. Lex le besó ansiosamente, tomado las manos de Clark entre las suyas y entrelazando sus dedos.

Finalmente se separaron por falta de aire y Lex se dejó caer a un lado de Clark, quedando la mitad de su cuerpo sobre Clark y la otra mitad sobre el pasto con las piernas de ambos entrelazadas. Permanecieron así por un rato. Clark se acercó más al cuerpo de Lex rodeándole con un brazo mientras Lex hundía su rostro en el negro cabello de Clark.

"¿Es en serio¿Plantar árboles?"

Clark podía sentir las vibraciones en su cabeza cuando Lex hablaba y se estremeció ante tal sensación.

"No tienes que plantar tantos árboles." Le explicó Clark. "El mes pasado me ofrecí como voluntario para ayudar y me sentiría muy mal si lo cancelo a estas alturas."

Implícitamente, Clark estaba diciendo que no quería pasar un solo sábado lejos de Lex.

"¿Cuánto tiempo?"

"Sólo un día. Nos levantamos temprano y nos vemos en el centro, después conducimos a las afueras de la ciudad, plantamos árboles todo el día y regresamos a casa."

"Y se nota que quieres hacer esto¿por qué?" Lex creyó que sabía el porqué, pero aún así quería escucharlo.

La mano de Clark se asió de la cintura de Lex y lo retuvo firmemente hacia abajo, mientras volteaba su cuerpo para quedar sobre él.

"Porque una vez que lleguemos, nos repartiremos en parejas, donde estaremos a muchos kilómetros lejos de la civilización, todo el día."

Los ojos de Lex brillaron con codicia.

"¿Y es por una buena causa¿no?"

"Absolutamente."

"De acuerdo." Aceptó Lex.

Clark se sorprendió ante su respuesta.

"No le va a gustar a John."

"Al diablo John." Sus ojos brillaron nuevamente y Clark sintió que dejaba de respirar.

"¿Cómo vas a—"

"Le diré que la causa son los pequeños árboles."

"Tu filantrópico carácter inspira—" Pero Clark fue interrumpido por un rápido movimiento de las caderas de Lex al intentar invertir sus posiciones. Clark le dejó ser, aprovechando la posición en la que se encontraban los codos y rodillas de Lex para acariciar su piel por debajo del suéter, abrazándole de la misma forma en que Lex le abrazaba sobre él.

"Ah, cállate." Gruñó Lex suavemente.

Así, tirado en el pasto con el peso de Lex sobre su cuerpo y sintiendo sus manos como si tuvieran vida propia al sentir la piel de Lex rozando la suya, Clark pensó que jamás había sido tan feliz.

"No."

"Sí."

"Creo que es un poco tarde para esta conversación." Dijo Lex en su tono más odioso. El sol aún no salía y se suponía que en veinte minutos debía encontrarse en el centro de Smallville con Clark y el resto de los "ecologistas".

"Siempre te ha estado prohibido." John seguía de necio y Lex sentía que su mal humor estaba comenzando a crecer.

"Voy a ir. De hecho ya me voy."

"Lo prohíbo. Los doctores no lo aprobarían."

"Qué mal." Dijo Lex sin importarle la opinión de ellos. "Además, todos dicen que es importante que yo sienta que aún tengo el control sobre mi vida. Esto es lo que quiero hacer."

"No sabes nada de esa gente¿qué tal si están enfermos¿Y si te contagian?"

"Es mi decisión. Quiero correr el riesgo."

"¿El plantar árboles vale tu vida?"

Hubo un silencio en que ambos se miraron fijamente. De pronto los ojos de John le miraron con sospecha.

"Mira, tengo que irme."

En unos cuantos pasos ya le había dado la vuelta a John y estaba en la salida de la casa, se dirigía al estacionamiento. Demonios, no había salido como lo esperaba, a pesar de su aparente victoria, de algún modo sentía que había perdido. Con una última mirada de inconformidad hacia su casa, Lex subió a su auto y se fue.

Clark ya se encontraba en el lugar acordado esperándole, probablemente ésa era la razón por la cual no se habían ido sin él. Rápidamente saludó a todos y lanzó su mochila hacia la parte trasera de la camioneta que ya esperaba por ellos y luego subió él, mientras se daba cuenta de que todos le veían.

Había gente de edades de la de Clark, hasta algunos en medio de los cincuentas, con playeras de 'Hello Kitty' hasta ropa tipo militar.

"Hola." Dijo un poco culpable. "Lo siento."

"Hola." Respondieron todos.

Clark se acomodó y, después de asegurarse de no sentarse sobre algo filoso, Lex se sentó junto a él.

"¿Estás bien?"

Lex sólo le sonrió, dejando atrás lo de John.

"Bien."

Les tomó dos horas el llegar a las pequeñas colinas en las que iban a plantar. Aún era temprano y las conversaciones eran escasas. La mayoría de la gente trataba de ajustarse al desvelo y al nuevo día. Un termo lleno de café caliente fue pasado entre todos, y Lex, imaginando los millones de gérmenes que tendría, decidió abstenerse, de todas maneras no debía consumir cafeína.

Estuvo cabeceando durante todo el viaje, y antes de que se diera cuenta ya habían llegado a su destino y estaba junto a los demás voluntarios, habiéndoseles asignado ya su sección y dos bolsas de pequeños árboles.

"Vamos, sígueme." Clark le guió hasta su área asignada.

Le tomó algo de tiempo aprender la técnica, pero Clark la captó rápidamente y muy pronto se ajustó a un cómodo ritmo de trabajo.

Toma un árbol.

Busca un punto adecuado.

Golpea el suelo para despejarlo.

Escarba, haz un hueco y coloca el árbol.

Cierra el hueco con la tierra.

Vuelve a empezar.

Después de unos minutos, Clark sintió que su cuerpo ya se había calentado para la tarea y su mente se había despejado. Al lado suyo se encontraba Lex trabajando igual de silencioso que él, y Clark frenó un poco su ritmo para trabajar igual que Lex. Después de aproximadamente media hora, Clark notó que Lex trabajaba más lento.

"¿Descansamos?"

"Sí." Lex dijo aliviado. "Traje algo para el descanso en mi mochila."

Clark se dirigió hacia las mochilas y buscó entre las cosas de Lex, encontrando un contenedor de plástico con su comida y uno con néctar de manzana cien por ciento natural. Buscó más adentro y encontró un cuaderno.

"¿Qué es esto?"

Lex le miró y comenzó a caminar hacia él.

"Es sólo una cosa."

Clark se dio cuenta de que estaba siendo algo entrometido, pero la curiosidad le ganó y lo abrió. Lo que vio le robó el aliento. Ahí, con la fecha del lunes en que entró por accidente a la habitación de Lex, habían bocetos, el más reciente era del día de ayer. Reconoció la mirada llena de satisfacción de su propio rostro.

"Lex."

Lex le miró a la defensiva.

"Son... son asombrosos." Clark continuó hojeando su cuaderno. "¿Es así como me ves?"

Lex sólo asintió. Algunos de los bocetos eran unas simples líneas, otros más eran trabajos más detallados.

"Son hermosos. Eres un artista."

"Mi madre lo era. Para mí sólo es algo interesante." Respondió encogiéndose de hombros.

"No, de verdad son increíbles."

Lex extendió su mano y Clark se vio obligado a regresarle su cuaderno de dibujo.

"¿Vas a hacer algunos hoy?"

"Pues..." Lex se sentó en el suelo junto a su mochila. "Realmente no creí que fuera a tener éxito plantando árboles." Dijo mirando culpablemente a sus pocas recién sembradas plantas, enfiladas tristemente en su nuevo hogar.

Clark contuvo una risita.

"No fue exactamente por eso que te traje aquí."

"No creí que fuera por eso." Murmuró Lex, haciendo a un lado su cuaderno para ocuparse de Clark, quien le empujó suavemente hacia abajo de nuevo, tomando en su otra mano el cuaderno de Lex.

"Te propongo un trato. Yo haré el trabajo de los dos, si tú me haces un dibujo."

"¿Cuál es el punto?" Dijo Lex frunciendo el ceño.

Clark se agachó y depositó un beso en su frente.

"Quiero que me lo des cuando hayas terminado."

"De acuerdo." Lex aún estaba algo incrédulo. "¿Eso es todo?"

"Bueno..." Clark pensó por un momento. "Más vale que sea bueno. Tienes aproximadamente cinco horas."

Lex asintió considerando el trato.

"Ya sé qué es lo que quiero dibujar."

Después de eso, Clark le dejó, colocando la bolsa de Lex sobre su hombro junto a la suya y regresó a donde estaba trabajando. Ya en el lugar, aceleró un poco el ritmo, lo suficiente para terminar sin causar sospechas. De todas formas, se dio cuenta de que Lex estaba absorto en su dibujo.

"Y... ¿qué te parece?"

Lex estaba recostado sobre un brazo de Clark y una frazada los cubría a ambos. Clark ya había terminado con el último árbol y sólo esperaban el silbido que los reuniría de regreso en la camioneta.

Clark tomó cuidadosamente el dibujo de las manos de Lex, cuyos dedos estaban llenos de grafito, y lo vio desde un mejor ángulo. A primera vista parecía un simple dibujo en perspectiva de Clark parado en algún lugar, pero su rostro era casi puramente angelical. Contuvo el aliento.

"Lex – es..." Increíble. Ésa era la palabra, pero no quería decirla. Lex le había hecho verse casi místico. Intocable.

"Así es como te vi."

"¿Cuándo?" Clark tenía problemas para mantener su voz normal. Lex le había puesto algo que había asustado a Clark, algo que ni siquiera estaba seguro de que Lex pudiera percibir: un sentido de triste impotencia.

"El primer día, cuando te vi y de repente estabas parado ahí. Pensé... pensé que no eras real. Te veías tan... así."

Clark sólo observó el dibujo, rogando que Lex no pudiera ver temblar sus manos.

"Es hermoso, Lex."

"Mmm..." Clark no debía preocuparse, Lex no le estaba poniendo atención. "¿Clark?"

"¿Sí?"

"¿Crees que es posible hacer que este día dure para siempre?"

Y Clark, sentado ahí con su barbilla recargada en la cabeza de Lex, pensó en Einstein y la relatividad, talvez sí podía, si lo intentaba con todas sus fuerzas.

El agudo sonido del silbido de sus compañeros destrozó sus ilusiones.

"Supongo que no." Fue todo lo que dijo, mientras Lex y él se levantaban y comenzaban a reunir sus cosas con cuidado para no olvidar algo.

Era sólo poco más de media noche cuando Lex llegó a su casa. Nunca se había sentido tan cansado ni tan feliz. Había subido a la camioneta de regreso, donde todos se colocaron de una manera tan amontonada que nadie sabía en donde estaban los brazos de cada quien. Alguien sacó una guitarra y comenzó a tocar una melodía, mientras todos los demás cantaban desafinadamente.

Lex sólo se había recargado sobre Clark y dejó que los sonidos le arrullaran, sintiéndose feliz de estar ahí. De regreso a casa se habían detenido en Taco Bell, y se sorprendió a sí mismo porque había logrado comer la mitad de la comida sin querer vomitar. Aquello, según Clark, no había sido algo fácil de lograr.

Habían regresado una vez más a la camioneta, con más frazadas para todos, pues la temperatura había caído y algunas nubes comenzaron a condensarse en el cielo. Así, escuchando la suave conversación que tuvo lugar, Lex se quedó dormido.

Y ahora estaba de regreso en casa, seguramente con John muy enojado y esperando por él. Con un último suspiro estacionó el auto en su lugar. Pasando por alto la entrada principal para entrar por la lateral.

Aunque... no podía mentir, lo único que quería era dormir. Estaba demasiado exhausto por el esfuerzo de todo el día. Podía sentir como si caminara en agua tan sólo al moverse.

Había más luces encendidas que de costumbre, aunque no se sorprendió tanto, pues John podía haber hecho todo un drama del hecho de estarle esperando. También había música, lo cual le pareció extraño, ya que no recordaba que John fuera afín a Wagner.

Más tarde culparía, de todas las cosas que estaba pasando por alto, a su cansancio. Se dirigió hacia el estudio para avisarle a John que ya había regresado. Pero se detuvo en seco ante el panorama que le daba la bienvenida. Todo su cansancio y su objetivo de llegar a la cama se esfumaron.

"Hola, Lex."

"Padre."

Y todo lo que pudo pensar fue que ya era más de media noche, así que, de todas formas, tuvo su día perfecto.

Continúa...