Todos los personajes de Ranma ½ pertenecen a Rumiko Takahashi
"Besos con sabor a chocolate"
por
Freya & Sakura
Hola chicos! Nuevamente dejamos otro capítulo más de nuestra historia… esperamos poder alegrar su fin de semana con este capi
Los dejo con la lectura… ¡qué lo disfruten!
Capitulo 4: Déjame protegerte.
Era de mañana cuando el muchacho de la trenza se subió al tejado de la casa Tendo para dedicarse a la lectura de una muy curiosa revista que se titulaba: Guía sencilla para conquistarlo, en solo 10 pasos aseguramos que lograrás que sea tuyo ¡Inténtalo!
Desde el día anterior había tomado "prestado" aquel interesante material que quizás le serviría de algo para su objetivo, claro que modificando algunos puntos.
El joven de la trenza sonrió autosuficiente. "Seguro que si adapto estos puntos y les agrego un par de cositas será más que estupendo… Ranma Saotome es el mejor en este tipo de cosas…" pensó mientras se reía estúpidamente.
Una vez más hojeó la introducción de la revista:
El amor es como la guerra, si encuentras su punto débil podrás conquistarlo fácilmente. En toda batalla se necesita una táctica, encontrar su punto débil te hará triunfar.
Amiga, todos tenemos una debilidad; encuentra la del chico de tus sueños y explótala. Conoce al "enemigo", luego toca su punto débil, e insiste en él hasta que finalmente caiga rendido a tus pies.
—¡Je! Que manera más extraña de comparar una relación… si que es rara esta cosa, pero con mi inteligencia y habilidad haré que esto funcione —murmuró por lo bajo mientras comenzaba a releer el punto número uno—. El hombre se siente halagado cuando necesitamos de su ayuda. Aparente ser siempre frágil y delicada, su príncipe azul estará feliz de protegerla —Leyó en voz alta.
—¿Frágil y delicada?... ¡Ja!... ¿Y en el caso de una mujer como Akane como debería proceder?... dudo que ella actuara de esa forma y menos conmigo… ¡je! –Rió divertido por lo bajo—. Um… supongo que tendré que protegerla de cualquier idiota que se acerque… antes que ella lo haga —comentó con diversión mientras cerraba la revista.
En ese momento vio que Akane salía de la casa con una mochila y algunos libros en la mano. Seguramente iría a la biblioteca. —Je… no sé por qué gasta tanto tiempo en eso… no es necesario estudiar tanto, seguro que es pan comido… —comentó para sí mientras guardaba la revista dentro de su camisa—. En fin… ¡Hay que comenzar con las técnicas! —susurró mientras saltaba con cuidado hacia el suelo para comenzar a seguir a la chica.
La muchacha avanzaba algo distraída. Desde el día anterior, Ranma se estaba comportando bastante extraño "Es como si me estuviera ocultando algo... ¿en qué diablos estará metido ahora?" Los pensamientos de la chica quedaron interrumpidos cuando se dio cuenta que Kuno Tatewaki se acercaba con su arrogante andar hacia ella.
—Kuso...lo único que faltaba... —murmuró por lo bajo.
—Linda Akane Tendo… perfume estival que reboza alegría y calidez a todos los mortales que se acercan… —sonrió petulante acercándose peligrosamente a la chica—. ¿No quieres tener una cit…—No terminó de hablar cuando divisó una sombra junto a él.
El muchacho de la trenza fue tan veloz que ni siquiera el ex rayo azul de la escuela Furinkan pudo esquivarlo. De una patada lo derribó al suelo dejándolo inconsciente
Sonriendo autosuficiente, Ranma dejó al muchacho tirado. —Tienes que estar más atenta Akane… pero por suerte pasaba por aquí… y logré salvarte —sonrió con una expresión que se acercaba a la de los héroes de telenovelas.
Akane frunció el ceño. —Puedo defenderme perfectamente sola, tenía todo bajo control... tu demostración no era necesaria —respondió antes de retomar su camino dejando atrás a Ranma y al inconsciente Kuno.
—Kuso… —gruñó por lo bajo Ranma retomando el camino—. ¡Espérame!... ¡Yo también voy para allá! —exclamó siguiéndola. "Tengo que evitar insultarla o todo saldrá mal… mierda… estuve genial… maldita sea, mujeres…"
La chica se detuvo, miró por unos segundos a su prometido como si estuviese segura que con su mirada lograría adentrarse en la mente del muchacho para averiguar sus verdaderas intenciones. —¿Vas a la biblioteca?... ¿Estás enfermo?
Ranma frunció levemente el ceño, con paciencia respiró y formó una sonrisa bastante fingida. —No, tengo que buscar algunos libros para estudiar para nuestro examen… ¿qué tiene de malo? —preguntó con la misma sonrisa apretada.
—Que tú nunca te habías preocupado de eso...no es normal... —respondió la chica dirigiéndole una escrutadora mirada—. ¿Qué estas planeando?
Ranma cruzó sus brazos detrás de la cabeza fingiendo indiferencia. —No sé de qué estas hablando... estamos a pocos días del examen de admisión, aunque no me guste estudiar tengo que hacerlo para que me acepten... —respondió fingiendo demencia.
—Pero si ayer dijiste que era pan comido...estoy segura que planeas algo —comentó acercándose más al chico.
—Sí... si... es que no necesito estudiar mucho, pero alguna idea debo tener... ¿na? —respondió un poco nervioso por la cercanía de su prometida.
La mirada de Akane siguió fija en los ojos de su prometido. —Me estas ocultando algo ¿En qué lío estas metido?
Ranma volteó la cabeza hacia uno de los lados para evitar la mirada escrutadora de la chica. —¡No estoy ocultando nada! No entiendo que tiene de malo leer uno de esos malditos libros... —gruñó por lo bajo fingiéndose ofendido.
—Está bien, pero si haces algún escándalo te las verás conmigo —espetó antes de reanudar rápidamente el camino—. ¡Ah! Y no necesito que me defiendas, puedo sola y lo sabes.
El joven siguió rápidamente a la chica. —¡Je! como si todo lo que sucediera a mi alrededor fuera por mi culpa... —contestó con la misma actitud. "Je... no importa nada de lo que diga... se nota que le gusta que esté a su lado para protegerla... solo se está haciendo la difícil... ja ja... estoy comenzando a entender la sicología de las mujeres..."
—¿Por qué no me dijiste esta mañana que vendrías a la biblioteca? "Idiota...no le creo nada, está actuando muy raro... ¿que será lo que le pasa?" —preguntó Akane mirando con el ceño levemente fruncido al muchacho.
—Porque lo decidí a último momento ¿por qué estás tan desconfiada? —preguntó con un ligero tono burlón.
Akane miró de reojo al muchacho. —¿Por qué estas actuando tan raro? Desde que nos besa...uhm...hace una semana que actúas muy extraño.
Ranma se ahogó y comenzó a toser furiosamente sonrojado. Luego de unos segundos recompuso postura y se volteó para ocultar su rostro que seguía en el mismo estado. —Sí… digo... ¡NO!... no estoy actuando extraño... ¿por qué lo dices? —preguntó tratando de fingir tranquilidad aunque en ese momento era una bola de nervios con forma humana.
—Es que...etto...no es que me importe mucho, pero...—musitó la muchacha tratando de ignorar el calor que comenzaba a adueñarse de sus mejillas. —tú...estas indiferente conmigo y yo...
El joven de la trenza sonrió convencido que su técnica comenzaba a funcionar. —¿A… a ti te interesa eso?... ¿Te molesta que te trate así? —preguntó levemente sonrojado mirándola fijamente a los ojos.
Akane asintió. El azul de la mirada de Ranma parecía atraparla, tenía la certeza de que si seguía mirándolo acabaría confesándole lo mucho que le había afectado su actitud. — Hai, somos amigos... —respondió evadiendo la mirada del muchacho—. A veces eres una molestia, pero estoy acostumbrada a soportarte —agregó sacándole la lengua.
Ranma recuperó su postura normal frunciendo levemente el ceño izquierdo —¡Je! lo dices solamente porque no puedes admitir que te encanta estar conmigo… —Sonrió burlón.
—Engreído...sigue soñando... —masculló dirigiéndole una fiera mirada antes de girar sobre sus talones para alejarse del muchacho con dirección hacia la biblioteca.
—No importa… yo sé que está cediendo… es difícil que lo haga, pero lo lograré con un poco más de paciencia… —murmuró para sí el muchacho sonriendo egocéntricamente para retomar nuevamente el camino de forma rápida.
-----------------------------
Media hora después el joven de la trenza vio como su prometida parecía muy interesada en algunos libros que había tomado de un estante cercano donde estaba sentado él. Sin mucho interés ojeó un libro que parecía de cocina. "¿Cuánto tiempo más se quedará aquí?... ¿cómo debería ir con ella sin que sospeche? Kuso… estoy seguro que si voy a interrumpirla se enfadará…"
Akane levantó la mirada del libro de biología que había estado leyendo por casi media hora. "Parece que era verdad que quería estudiar..." pensó mirando al muchacho quien parecía bastante concentrado en lo que estaba leyendo. "Ranma no baka... ¿cómo pudo pensar que no puedo defenderme sola?...aunque se ve lindo cuando me cuida y...". La chica movió bruscamente su cabeza tratando de alejar de ella esos pensamientos.
No podía ceder, para Ranma todo no había pasado de ser un simple juego y ella no caería en el.
Ranma sonrió a sus anchas mientras escondía su cabeza en medio del libro. "¡Je! al menos esta cosa me sirvió de algo…" pensó mientras imaginaba alguna otra manera de "atacar" a su presa.
Estaba en sus cavilaciones cuando vio un muchacho de cabello rubio aproximarse peligrosamente a su prometida. Su ceño se frunció notablemente cuando vio que tocaba su hombro y ella le sonreía confianzudamente. Como si se conocieran hace años. "Kuso… ¿quién mierda es ese estúpido?" se preguntó mientras tomaba una hoja suelta de una de libreta de apuntes y comenzaba a abollarla del coraje.
Akane sonrió, hace un par de días se había encontrado por casualidad en la biblioteca con uno de sus amigos de infancia —Konnichiwa Kaji-kun, no sabía que ibas a venir de nuevo hoy.
El muchacho de llamativos ojos verdes correspondió la sonrisa y se sentó a un lado de la joven. —¡Hola! sí, es que tenía que buscar un libro para estudiar… mi examen es en cinco días más… —respondió el joven muy afable. —¿Cómo vas con lo tuyo? ...¿te sirvieron las copias que te di ayer?
Ranma deseó estrujar con todas sus fuerzas el cuello del joven, tal como estaba haciendo con la ya pequeña y comprimida hoja de papel. "Kuso… ¿debería actuar o esperar un poco más?"
—Hai, arigato, ahora solo estoy un poco nerviosa por los exámenes. —Sonrió nerviosamente la muchacha.
El joven de la trenza se tensó de sobremanera cuando vio como el joven demasiado desfachatado se acercaba a ella para señalarle algo en su cuaderno. "Mierda… ¿se cree profesor o qué? Baka… no parece querer su amistad, el maldito se está aprovechando de su ingenuidad… debo cumplir el punto uno y defenderla de ese degenerado… estoy seguro que luego me lo agradecerá" pensó decidido mientras caminaba hacia los jóvenes.
Aclarando su garganta para hacer notar su presencia, siguió caminando hasta situarse al otro lado de su prometida y sentarse en la silla a su costado. Con infinito odio lanzó una mirada al muchacho de cabellos claros que no parecía entender mucho.
—Ohayou… —Atinó a decir Kaji mirándolo con curiosidad.
—¿Pasa algo Ranma? —preguntó la muchacha algo extrañada por la furiosa mirada que su prometido le dirigía a Kaji.
—Solamente venía a ver que hacías… ¿quién es él? —preguntó claramente celoso como si el muchacho no estuviera presente.
—Soy Maeda Kaji¿tú? —preguntó con una pequeña gotita en su frente por la expresión del muchacho.
Ranma sonrió autosuficiente. —Yo soy Saotome Ranma, el prometido de Akane...—respondió enmarcando con especial énfasis la palabra prometido.
—Ra...Ranma, Kaji-kun es un amigo... "él está celoso..." —comentó algo sonrojada.
El joven de la trenza recuperó su postura al ver el repentino sonrojo de su prometida. "Je… creo que esta vez sí funcionó… ¿amigo?... ese idiota seguro quiere algo más… no me fío de los que tienen cara de buenos…" pensó mirándolo inquisidoramente.
El otro chico sintió una especie de escalofrío. Sonriendo distraídamente intentó fingir que no sentía las asesinas intenciones del ojiazul. —¡Ah!... ¿se van a casar?... no sabía que estabas comprometida… —sonrió alegre.
Ranma sonrió con seguridad. —Sí, ya lo planeamos hace tiempo… ¿no es cierto koishii? —afirmó acercando uno de sus brazos a los hombros de la chica.
—¿Na...nani?... —preguntó Akane bastante confundida. Giró un poco el rostro para mirar a su prometido algo sonrojada, no sabía qué demonios pasaba con Ranma, tenía claro que nada de lo que estaba diciendo era cierto, pero su sonrisa la había cautivado por completo.
El muchacho tomó una de las manos de la joven para darle más realismo a la escena. Sonriendo triunfal vio como el joven se despedía excusándose que tenía otras que hacer. Lo había logrado.
—¡Je!... ¿quién era ese sujeto, Akane? Jamás lo había visto… —murmuró recuperando su expresión ceñuda al verlo desaparecer por la puerta de la biblioteca.
—¿Por que dijiste que nos íbamos a casar? "¿entonces él realmente quiere casarse conmigo?" —Tímidamente miró al muchacho mientras sus dedos rozaban suavemente su cálida mano.
El joven de la trenza sonrió autosuficiente. —Ese idiota tenía otras intenciones contigo… ¿acaso no te diste cuenta?
Akane soltó bruscamente la mano del muchacho. —Baka —masculló haciendo todo lo posible por mantener un tono de voz moderado—. Kaji-kun es mi amigo, hace años que no lo veía por eso no lo conoces.
—¡Je! se tomaba demasiadas confianzas para ser tu amigo… —gruñó con el ceño fruncido —. ¿Te falta mucho? —preguntó ansioso. "Diablos… ahora no puedo ver la maldita revista para seguir adaptando los puntos… parece que el primero no funciona bien…"
—Si estas tan aburrido puedes irte cuando quieras —respondió Akane frunciendo el ceño —. Y no sé de qué confianzas hablas...—agregó antes de dirigirse hacia los estantes donde se encontraban los libros.
—No estoy aburrido… solamente preguntaba… —farfulló por lo bajo al observar la mirada asesina de la bibliotecaria. Rápidamente se puso de pie para seguirla. Aún sentía celos de ese tipejo.
—¿Qué es lo que buscas?... ¿Puedo ayudarte? —Intentó reanudar la conversación colocándose a un lado de su prometida.
—No necesito tu ayuda y cállate, estamos en una biblioteca —respondió en un susurro. Avanzó entre los estantes intentando concentrarse en el libro que estaba buscando y no en cada uno de los movimientos de su prometido.
—¿Estas enojada por algo? —murmuró por lo bajo acercándose a la chica, casi pegándose a ella para que lo escuchara.
—No tenías porque mentirle a Kaji-kun, es sólo mi amigo igual que Ryoga-kun —respondió Akane en el mismo tono.
El joven de la trenza frunció aún más el ceño. Parecía que lo hacia a propósito. —Pero que soy tu prometido es verdad… ¿na? —contestó en un hilo de voz mirándola fijamente para llamar su atención.
Akane le mantuvo la mirada —No por nuestra decisión ¿no es lo que siempre dices? – masculló frunciendo el ceño.
—Sí… pero lo somos al fin y al cabo… ¿no es cierto? —Sonrió burlón.
—Baka, no tengo tiempo para discutir contigo —gruñó empujando al muchacho para apartarlo de su camino. Volvió a prestar atención a los libros hasta que finalmente encontró el que buscaba.
Ranma, más persistente que nunca volvió a un lado de la joven. —¿Es el de arriba, no? — preguntó totalmente servicial. Tenía que llegar a ella de algún modo—. No te preocupes… yo lo alcanzo… —Sonrió estirando uno de sus brazos para tomarlo con facilidad—. Aquí lo tienes… —susurró mirándola fijamente.
—Yo...uhm gracias... —respondió recibiéndole el libro.—¿Qué pasa contigo?... ¿Estabas celoso?
—¿Yo?... no pasa nada… solo que soy tu prometido… ¿na? —murmuró sonrojándose levemente.
—Hai, pero tú...dijiste que estábamos planeando nuestra boda...—Una pequeña sonrisa se formó en los labios de la muchacha—. Parecías novio celoso... —Súbitamente sintió un intenso calor en sus mejillas—...y no lo eres...es decir...nosotros somos amigos...
—Sí… somos nov… etto… digo… amigos… —balbuceó furiosamente sonrojado, su corazón comenzó a latir aceleradamente. Se veía muy linda sonrosada, dócil. Pero era tan difícil —. Yo… ¿quieres que te alcance otro libro? —preguntó sin dejar de mirarla y acercándose más a la chica, solo unos pocos centímetros los separaban.
Akane bajó la mirada —No...yo puedo no te...pre...preocupes...yo...puedo... "no resisto estar tan cerca de él...kuso, si esto sigue así me voy a volver loca...no lo entiendo, primero es indiferente, luego quiere estar conmigo ¿Qué rayos pasa con él?" —balbuceó poniéndose en puntillas para alcanzar el otro libro que necesitaba.
Recuperando su postura de autosuficiencia se acercó a su prometida. —No vas a alcanzar, no eres tan alta… yo te ayudo… —espetó con una media sonrisa.
—Por supuesto que puedo¿para qué demonios crees que están las escaleras?...—afirmó con seguridad la muchacha mientras comenzaba a subir distraídamente.
El joven vio como dos segundos después al no prestar la chica suficiente atención en colocar sus pies en los peldaños tropezó con uno de ellos. Rápidamente se colocó debajo de esta para tomarla y evitar que cayera al suelo. Protectoramente la abrazó de la cintura y la acercó a su cuerpo. —¿Estás bien? —preguntó preocupado.
Ni siquiera se había dado cuenta de lo que acaba de pasar; todo sucedió muy rápido, de un minuto a otro había perdido el equilibro y como siempre, Ranma estaba ahí para salvarla.
—Hai...yo...Ranma...—La chica se sonrojó considerablemente al notar que sus manos estaban cómodamente apoyadas sobre los hombros del muchacho, realmente parecían una pareja de enamorados que aprovechaban la soledad del pasillo de la biblioteca para estar juntos. —Gracias...—susurró con un claro matiz de timidez en la voz.
—¿Estas segura? —Insistió sin liberarla del abrazo protector. —Parece que la escalera estaba floja… —murmuró mirándola preocupado.
Akane asintió. —Estoy bien...gracias por preocuparte —susurró dulcemente sin apartar su mirada de la cara del muchacho.
El joven suspiró y miró con más detenimiento el rostro de su prometida. Deseaba que ese momento no acabara jamás. —Akane… yo... —murmuró levemente sonrojado.
No pudo terminar de articular la frase cuando escucharon a lo lejos la voz de alguien muy familiar. Seguido de eso la mujer encargada de la Biblioteca lanzó una mirada asesina. Parecía que ese día estaban de acuerdo para entorpecer su trabajo.
Automáticamente ambos se separaron, furiosamente sonrojados. La joven de las espátulas se acercó a ellos sin notarlo.
—¡Ohayou! —Sonrió animada.
—Ohayou, Ukyo...—respondió Akane recogiendo rápidamente los dos libros que habían ido a parar al piso como producto de su casi caída. —¿Qué haces por aquí?
—Estoy estudiando para entrar en Economía —Sonrió Ukyo bastante animada—. Creo que me va a servir de mucho para mi negocio.
—¡Hola, Ucchan! —saludó Ranma un poco nervioso. Por muy poco no los había visto. —¿De casualidad no has visto a Ryoga? —preguntó tratando de desviar la atención de la chica de sus sonrojados rostros—. Hace tiempo que está desaparecido.
—Uh...tienes razón, hace meses que no me escribe...—comentó de forma distraída Akane.
—Hace un par de días se fue a entrenar a las afueras de Tokyo, pero ayer me llegó una carta de él con un sello de Kyoto —comentó la castaña con una gotita en la frente.
Segundos después la joven de las espátulas sonrió nerviosa al ver las miradas interrogantes de sus amigos. —¿Qué les pasa? —preguntó un poco alterada por sus expresiones.
—No sabía que fueras tan amiga de Ryoga-kun, él es muy buen amigo —respondió una sonriente Akane. —Es un chico muy leal, amable y se puede confiar en él.
—¡Je! si.. claro.. —agregó levemente celoso Ranma tratando de fingir.
—¿Por qué todos los halagos hacia Ryoga? —preguntó Ukyo—. ¿A qué te refieres con tan amiga? —preguntó levemente sonrojada.
—Es la verdad, él es un buen chico —respondió Akane. —Nunca imaginé que Ryoga-kun te enviase cartas... —agregó mirando a la otra muchacha con picardía.
—¿Qué tiene de malo? – refunfuñó la joven frunciendo levemente el ceño. Ryoga se había convertido en un buen amigo, pero ella amaba a Ranma. Solo a él. Sonriendo traviesa para que la otra muchacha dejara de molestarla con ese asunto tomó uno de los brazos del joven de la trenza—. ¿Quieres venir a comer a mi negocio? Yo invito… —Sonrió guiñando un ojo para el muchacho.
Ranma sonrió nervioso sin saber que responder. La mirada helada de su prometida no ayudó mucho.
Akane tomó los libros y avanzó orgullosa entre los estantes. —Por mi puedes hacer lo que quieras, yo me voy a casa —dijo sin molestarse en mirar hacia atrás.
Ranma miró en dirección donde su prometida se dirigía y luego observó a su amiga de la infancia que lo miraba expectante por una respuesta. —Creo que debo irme también… —murmuró algo nervioso.
La joven ojiazul lo miró extrañada. —¿Por qué? Tú nunca le dices no a mis okonomiyakis, Ran-chan… —espetó con desilusión.
Ranma se soltó con cuidado de la chica. —Hai… pero debo entrenar… ¿otro día me invitas, na? —espetó rápidamente alejándose de la chica. —¡Matta na!
Ukyo vio como se alejaba su amigo de la infancia. "Shimatta… no pude convencerlo… que extraño se comporta… generalmente él muere por mi comida… ¿estará enfermo?" pensó la muchacha mientras comenzaba a buscar los libros que necesitaba.
Akane caminaba rápidamente, lo único que deseaba en ese momento era llegar pronto al Dojo "Seguro ahora se irá tras Ukyo... ¿cómo puedo caer tan fácil? Otra vez estuvimos a punto de besarnos y si él lo hubiese hecho no habría podido negarme..."
En ese momento el joven de la trenza estaba a pocos metros de su prometida, al divisarla a lo lejos apresuró su marcha hasta llegar a un lado de ella. —¡Caminas rápido! —comentó jovial tratando de parecer casual.
—¿No deberías estar con Ukyo? —preguntó sin disminuir la velocidad de sus pasos.
—¿Por qué?... yo no dije que me quedaría con ella… —respondió el muchacho fingiendo indiferencia con el tema.
—Siempre aceptas cuando ella te invita a comer ¿por qué no lo hiciste esta vez? —preguntó mirándolo de reojo.
—Porque no —respondió el joven sin encontrar argumentos para responder a la muchacha—. ¿Qué vas a hacer ahora? —preguntó cambiando de tema.
—¿Prefieres cuidarme que aceptar una invitación de Ukyo? —preguntó súbitamente alegre.
Ranma asintió sin darse cuenta. Luego de repensarlo sus mejillas se sonrojaron furiosamente. —No… no respondiste a mi pregunta… —murmuró mirando hacia un costado bastante avergonzado sin negar lo que había dicho.
Al notar la reacción de Ranma se quedó paralizada por unos segundos. "A él le gusta estar conmigo...prefiere estar conmigo...". Sus pensamientos la hicieron sonreír. —Voy a casa y estoy de tan buen humor que voy a pedirle a Kasumi que me deje preparar la comida. —comentó sonriente.
Un escalofrío recorrió la espina del joven. Sonrió nervioso. —Oe Akane… creo que olvidé decirle algo a Ucchan… —murmuró tratando de retroceder algunos pasos.
Akane tomó bruscamente por la camisa al muchacho antes que este lograra escapar. —Eso no es cierto, además puedes decírselo más tarde —masculló mirando fieramente los ojos de su prometido.
El joven de la trenza rió nervioso. —Pe… pero era algo… algo importante… —tartamudeó temiendo por el futuro de su vida. —Tengo que irme… —agregó intentando soltarse del agarre de la chica.
—Cobarde...- respondió la muchacha sujetándolo con más fuerza. —¿No se supone que preferías estar conmigo, baka? —preguntó acercándolo más hacia ella. —¿o te da miedo?
Un súbito calor invadió las mejillas del joven. —Ha… hai… digo… etto… ¿es necesario que cocines? —balbuceó bastante nervioso. "Kuso… no puedo salvarme de ésta… de alguna manera tengo que protegerla de todo… y si ella prueba lo que cocina va a enfermarse… y no creo que sea tan fuerte como yo…"
—Cobarde...mi comida no es tan terrible...—habló mientras lo soltaba bruscamente. —Nadie va a obligarte a comer, ya sé que prefieres la comida de tus prometidas bonitas.
—No… la única bonita eres tú… —soltó Ranma sin pensarlo demasiado. Su rostro se enrojeció por completo.
—¿Hablas en serio? —preguntó Akane con un dulce tono de voz. —Ranma yo... —Todo lo que hubiese querido decir en ese momento quedo atrapado en su garganta. La mirada azul del muchacho estaba fija en la suya logrando despertar a las miles de mariposa que parecían haber anidado en su estomago desde hace un tiempo.
El joven de la trenza asintió y tomó con cuidado el rostro de la muchacha con una de sus manos. —Es lo que yo siento… Akane… —susurró suavemente para luego acercarse al rostro de la chica. Sus labios rozaron los de ella por unos segundos para luego besarla con dulzura, saboreándola con delicadeza. Sus manos se posaron en su cintura para atraerla hacia él y hacer más estrecho el contacto.
Definitivamente los besos de su prometida eran su debilidad. Y en momentos como este olvidaba cualquier estrategia, solo deseaba permanecer así por mucho tiempo.
Notas finales de las autoras:
Tierno final ¿ne:-P para endulzarles su fin de semana jejeje… ;) Parece que la revista está siendo de gran utilidad, ne:-P ( Aquí voy de entrometida (Freya), no piensen que luego del beso todo será un mundo lleno de amor para ellos dos xp, en verdad el beso no estaba contemplado para esta escena, pero Ranma nos dio un buen soborno xp y decidimos cerrar con un pequeñito besito, en cierta forma se lo merece por todo lo que tendrá que pasar después xp)
¿Qué tal los celos de Ranma con Kaji-kun? xP… por cierto, este personaje nos pertenece a nosotras, fue una creación nomás para molestar un ratito a Ran-chan xD
¿Y Ucchan que se traerá con Ryoga?... esa será una de entre tantas incógnitas por responder en los próximos capítulos… :D
Angelito, como no dejaste mail te respondo tu review por aquí… no te preocupes… cualquier duda que tengas del fanfic nos preguntas, estaremos atentas para responderlas…
Gracias por tus comentarios, nos alegra que te haya gustado… con respecto a Ranma, sí, es muy niño xDD pero no sé si eso sea algo remediable, eh xP
Porfis pásanos tu dire de mail para responderte por esa vía… sí? Gracias!
Ah, y por favor déjennos sus comentarios es nuestro sueldo semanal... lo saben ; )
Nos vemos la próxima semana…
Besos,
Sakura
Palabras en japonés
Kuso: Mierda
ne/na: Pregunta que requiere una repuesta afirmativa..¿no?...¿cierto?. El ne es utilizado por las chicas y el na por los chicos
Etto: Interjección de duda Uhm? Ah?
Hai: Sí
Baka: tonto, idiota
Konnichiwa: Hola
Arigato: Gracias
Ohayou: buenos días
Koishii: mi amor, amada
Nani¿Qué?
Ohayou: Buenos días
Shimatta: Maldición, rayos
Matta na: Nos vemos (dicho por un chico, matta ne dicho por una chica xp)
Oe: Hey , Oye.
