Capítulo 4
Borracho
—IX—

Ya no estaba seguro del tiempo que llevaban ahí en esa aburrida fiesta, había tanta gente que no podía ni imaginar cuántas personas eran en total. Yuriy había perdido la cuenta de los tragos que llevaba, se sentía algo mareado, pero sólo un poco ya que no pretendía hacer alguna escenita en una fiesta como esa, prefería evitarse aquella batalla con Bryan.

Por fin se decidieron a anunciar a los que se unían en compromiso, cosa que le pareció hasta cierto punto un tanto curiosa, el mundo había cambiado mucho, pero aún a pesar de aquel cambio y aquella aparente libertad de pensamiento, las relaciones tan formales entre dos personas del mismo sexo no eran del todo aceptadas ante la sociedad, mucho menos en una sociedad como esa de ricos con gustos pretensiosos y extravagantes como todos los que estaban en aquel lugar.

Sin embargo, la posición económica de la familia de Kai se notaba a leguas, ya que además de los cientos de personas que estaban ahí para ser parte de aquel anuncio, nadie se atrevía a hacer comentario alguno sobre el hecho de que el nieto del poderoso Voltaire Hiwatari estuviese anunciando un compromiso con un chico. Quizás también tuviese algo que ver el hecho de que la familia Masefield era de renombre en Inglaterra, de donde eran originarios.

Yuriy no dudaba que aquel matrimonio estuviese arreglado.

—Es lo más seguro. —murmuró para sí. Siendo escuchado por Bryan que aún permanecía sentado bastante cerca a él.

—¿Qué cosa? —preguntó curioso girando a verle.

—Sólo pensaba en voz alta, no es nada importante.

Bryan le miró a los ojos durante unos segundos más, después sonrió de lado y se giró hacia enfrente. ¿En serio Yuriy era un caso perdido para él?

…Se negaba a creerlo.

Bryan estiró su mano y la coló bajo la mesa, dejándola descansar sobre el muslo de su pelirrojo quien no le apartó, le dejó unos minutos ahí sin hacer algún movimiento, después estiró su mano y la dejó descansar sobre la de Bryan, logrando que éste último sonriera un poco. Bajo la mesa nadie les miraba, no había necesidad de seguir aquel juego, o eso era lo que Bryan quiso pensar en su desesperación por un poco de aceptación por parte del menor.

Tras un rato más de aquella fiesta. Kai finalmente se acercó junto a Brooklyn a ellos.

—¿Y bien?, ¿vamos a beber algo a algún lugar más interesante?

—Yo, me siento algo cansado. —se excusó Yuriy, no le gustaba mucho el hecho de que los cuatro salieran, mucho menos deseaba seguir tomando y entonces sí, perder el control y terminar haciendo algo de lo que pudiera arrepentirse.

—Yuriy, anda vamos, sólo un rato… —pidió Bryan tomándole la mano y acercándose hasta su rostro, donde besó su mejilla y terminó en su oído para hablarle lo más bajo posible.— Prometo no aprovecharme de ti aun cuando tomes demasiado.

Yuriy le miró separarse y sonrió un poco, debía guardar las apariencias, sobre todo frente a esos dos que parecían notar todo.

—Vamos, pero sólo un rato. —dijo colocando su dedo índice sobre los labios de Bryan de forma coqueta.

—Como tú lo pidas… —Bryan aprovechó el momento y le besó suave los labios, separándose para partir con los otros que ya les esperaban.

Yuriy se puso serio cuando los tres le dejaron unos pasos atrás. Bryan tentaba demasiado su suerte cuando estaba así en público. Por fortuna no había muchas de esas tediosas reuniones en donde tuviese que fingir tanto amor.

Tras varios minutos, aún cuando la mentada fiesta no terminaba, se retiraron, poniéndose de acuerdo al lugar al que irían, Kai iba en un carro con Brooklyn, mientras Bryan y Yuriy se habían ido en el suyo.

—¿A dónde piensan viajar para festejar su compromiso? —Preguntó Bryan.

Los cuatro llevaban rato en aquel bar, en donde se habían sentado en una mesa con forma de 'u' dejando a Yuriy y Brooklyn en la parte de en medio.

—No lo sé, Brooklyn quiere viajar a ver a sus padres, ya que no pudieron estar aquí para hoy.

—Ya te dije que después podemos ir a otro lugar, a donde prefieras, Kai. —contestó Masefield tomando de su trago.

Yuriy se mantenía callado, y aunque se había negado las primeras tres veces que le ofrecieron una bebida alcohólica, no había podido seguir resistiéndose ante la insistencia de su primo y Kai.

—¿Ustedes por qué no han hecho algún viaje? —preguntó Brooklyn con genuina curiosidad, aunque al intuir que algo andaba mal, quizás ese algo fuese lo que les impedía viajar como pareja.

—No lo sé, Yuriy aún no se decide y lo único que quiero es complacerlo a él. —la sonrisa en el rostro de Bryan era real, miró al pelirrojo acariciándole con el dorso de su mano la mejilla. Yuriy no supo cómo reaccionar y sólo devolvió la sonrisa y después tomó su copa para beber hasta el fondo de un sólo trago.

—Deberían pensarlo, es una excelente manera de relajarse y acercarse como pareja. —Brooklyn no había podido evitar decir aquello, ya que si lo que creía era verdad, Yuriy no estaba enamorado de Bryan, pero no entendía ¿qué hacía entonces viviendo con él? Conociendo a Yuriy, no creía que fuese por el interés económico. ¿Entonces?, ¿qué era?

Yuriy se había sentido algo incómodo con aquel consejo, estaba seguro que esos comentarios que venía haciendo Brooklyn, no sólo en aquella noche, sino desde antes, eran porque estaba sospechando algo y no podía permitir que se entrometiera.

—Es una buena idea. Siempre he tenido la curiosidad de viajar fuera de Rusia, no importa exactamente a dónde sea, puede ser algo como España, Alemania, Australia, o algo aún más lejos, Estados Unidos, no lo sé. Deberíamos hablarlo bien. —Yuriy giró su rostro sonriente a Bryan.— ¿Tú qué piensas, amor? —aquel mote amoroso que el pelirrojo usó para referirse a Bryan sorprendió a los demás, incluso al mismo Bryan, ya que nunca lo había hecho, ni siquiera estando frente a otros. Por ello sonrió y aprovechó para besarle la mejilla.

—A donde tú quieras, tú sólo pide y se te concederá. —Yuriy sonrió y pidió otro trago, iba a necesitar más alcohol para poder seguir con aquella farsa.

Discutieron un rato más sobre temas que para el pelirrojo eran bastante lejanos, siguieron hablando de sus viajes ya realizados, de algunos intercambios en la universidad, de cosas que les obligaron a vivir cuando eran niños, y demás cosas de niños ricos que él nunca lograría entender. Su infancia había sido humilde, bastante humilde pero feliz, nunca había tenido nada que envidiar a los ricos, pero conforme fue creciendo, gracias a sus buenas notas y su inteligencia se vio inscrito en institutos que sólo un rico podía pagar, pero él entraba bajo una beca que le ayudaba a solventar tan costosas colegiaturas.

—Yo creo que todos los ricos son unos arrogantes. Creen que con su dinero pueden comprar lo que sea y déjenme decirles algo a los tres… no es así. —Yuriy estaba al fin ebrio y aquel comentario le preocupó a Bryan pues parecía que su pelirrojo no era un bebedor que supiese controlar sus palabras.

—Vámonos Yuriy, estás ebrio. —Bryan se despidió de los otros y se puso de pie, jalando a su flamante pareja por el brazo de manera suave, no pretendía que el pelirrojo terminara haciendo una escena como las que solía hacer en casa al sentirse agredido.

—¿Ya tan rápido? —preguntó poniéndose de pie y despidiéndose con la mano de Brooklyn, después ante la mirada sorprendida de todos los presentes se acercó a Kai y le besó en la mejilla, deteniéndose largos, innecesarios e incómodos segundos con sus labios pegados al rostro del chico de los ojos rojos.

—Vámonos ya, Yuriy. —pidió jalando con un poco más de fuerza al susodicho.

Los celos de Bryan ganaban terreno en él con muchísima rapidez, se sentía bastante molesto, aquel beso fue totalmente innecesario, estaba seguro que incluso Brooklyn se había sentido incómodo con ello.

Llegaron a la casa que compartían desde hacía ya medio año y Yuriy ya ni recordaba el extraño incidente con Kai. Él iba un tanto alegre tarareando una canción que sólo él sabía cuál era. Bryan por su parte se limitó a caminar hasta la habitación llevándole de un brazo, pensaba dejarlo esa noche solo, en realidad estaba tan enojado que no quería ni verlo en esos momentos, aún se sentía celoso, demasiado celoso.

—Estaré en mi habitación si me necesitas. —dijo mirando al pelirrojo sentado en la orilla de la cama, peleándose con los botones del saco que llevaba.— ¿Me ayudas? —pidió.

Bryan suspiró, no pensó que Yuriy fuera esa clase de borrachos tan alegres y molestos. Sin poder negarse se acercó y le quitó las manos para desabotonar el saco y arrojarlo al sillón junto a la puerta, después desabotonó la camisa, tragando saliva ante cada botón que dejaba ver aquella pálida piel ahora expuesta.

Terminó su labor de retirarle la camisa y lo empujó, logrando que cayera recostado en la cama con los pies aún colgando, aprovechando ello le retiró los zapatos y también desabotonó el pantalón, pero cuando intentó bajarlo sintió las manos del pelirrojo sobre las suyas. En ese momento prestó atención al rostro del chico, que tenía las mejillas rojas y los ojos cerrados, su cabello desarreglado y su boca abierta tratando de respirar con algo de dificultad.

—Me lo prometiste. —pidió apenas en un murmullo.

—No seas tonto, no podías ni desabotonar tu propia ropa, sólo te estoy ayudando. —regañó retirándole por completo el pantalón.— Ahora acomódate bien en la cama.

Yuriy estiró sus brazos hacia arriba y sonrió divertido.

—Hazlo tú, cárgame. —pidió.

Bryan volvió a resoplar, se talló sus ojos y le jaló de ambas manos para sentarle, después pasó sus manos por la espalda del pelirrojo, sintiendo cómo el cuerpo de éste se pegaba al suyo, subiendo sus piernas hasta enredarlas en la cintura de Bryan y sus brazos alrededor de su cuello.

—Estás tentando demasiado a tu suerte, no hagas eso. —pidió acomodándolo en la cama y arropándole de una vez para no tener que seguir viendo aquel cuerpo semidesnudo.

—Ahora sí, estaré en mi cuarto si te sientes mal.

—Quédate aquí. —murmuró.

Bryan que estaba cerca de la puerta giró a ver al pelirrojo, ¿estaba alucinando o en verdad le había pedido aquello? Los ojos entreabiertos de Yuriy le dieron la respuesta, el chico estaba despierto y pidiéndole que se recostara junto a él. Bryan sonrió, por primera vez en meses de manera genuina.

Se puso cómodo, dejando su pantalón y camisa puesta, sólo había abierto los primeros botones para estar más a gusto, no pretendía dormir junto a un borracho Yuriy teniendo ambos tanta piel descubierta. Eso seguro pondría en riesgo su promesa.

Tras meterse bajo la cobija junto a Yuriy, sintió que éste se acercaba y le abrazaba. Con algo de temor hacia sus propias acciones, envolvió la cintura del pelirrojo y le besó la frente.

—Ya duerme, es tarde.

Yuriy se removió entre sus brazos, pegándose a su cuerpo y ronroneando como si fuese un gato restregándose contra su dueño. Bryan apretó los ojos implorando fuerza de voluntad de alguna recóndita parte de su mente.

—Yuriy en verdad, duerme ya. —volvió a pedir.

—¿Por qué tienes esto puesto? —preguntó jalando la camisa de Bryan, rompiendo los botones que quedaban cerrados, dejándole totalmente abierta.— Tú nunca usas esto para dormir. Así estarás más cómodo. —dijo pasando una de sus manos por las abdominales de Bryan, quien contuvo la respiración unos segundos sintiendo aquel recorrido hasta su espalda. Duró unos minutos en controlarse, no dijo nada, no hizo ningún movimiento, hasta que sintió la mano de Yuriy acercarse hasta el botón que cerraba su pantalón, en ese momento su mano viajó veloz hasta detener la del pelirrojo y apartarla de ahí.

—Yuriy, si no te detienes yo… —Bryan besó la mano y la dejó sobre su pecho. — …En verdad, duerme por favor.

Cualquiera en su sano juicio diría que Bryan era un tonto, pues en realidad, ¿cuántas veces había tenido al pelirrojo haciendo eso? Ni siquiera quería que durmiera junto a él, y ahora se lo había pedido, le había abrazado y aunque fuese de forma inconsciente le estaba volviendo loco con aquellas caricias. Pero ante todo él tenía palabra, sabía cumplir una promesa y desde la primera noche que el pelirrojo pasó en aquella casa le había prometido que nunca intentaría obligarlo a estar con él hasta que Yuriy lo deseara. Además antes de salir con Kai y Brooklyn le había reiterado aquella promesa.

Yuriy volvió a dejar vagar su mano por el pecho de Bryan, bajando hasta las abdominales, parecía un simple acto que no pretendía más que eso, sentir la textura de aquella piel y sus marcados músculos, pero para Bryan era ir demasiado lejos, posó una de sus manos sobre la del menor, pero su voluntad no fue tan fuerte así que no pudo detener su recorrido, sólo cerró sus ojos y sintió la caricia del otro, hasta que éste llegó al botón que cerraba su pantalón y con un movimiento torpe trató de abrirlo.

—Yuriy, sé que te hice una promesa, pero no abuses, no soy de palo. —se quejó hablándole al oído. Ahí pudo sentir los labios de Yuriy pegarse a su oído y sonreír un poco, mordiéndole el lóbulo de su oreja y recorriendo aquella caricia por todo el rostro hasta llegar a los labios de un más que sorprendido Bryan que no pudo contenerse más y le tomó con ambas manos del rostro, comenzando con un arrebatado beso que no tardó en profundizar, sintiendo pronto la lengua de Yuriy jugar con la suya, cosa que nunca había sucedido antes.

Las manos del pelirrojo al no poder con el botón del pantalón subieron en una caricia por el pecho, mientras besaba con rudeza al mayor, incluso se había incorporado, sentándose sobre su entrepierna mientras le besaba con mayor arrebato. Bryan le acarició la espalda, tomándole después de la cadera, jadeando con fuerza cuando sintió un movimiento involuntario de Yuriy sobre aquella área tan sensible.

—Maldición, Yuriy. —bufó sentándose aún con el pelirrojo sobre su cadera. Le besó con mayor ímpetu, enredando sus manos en el cabello rojo, del cual tiró después para ver los ojos azules entreabiertos mirarle de cerca.— Mañana cuando estés en tu sano juicio te voy a violar por hacerme esto. —y después de aquella amenaza se levantó haciendo al pelirrojo a un lado, después salió de la habitación casi corriendo.

No había dudado un segundo en entrar a su habitación y desvestirse por completo mientras caminaba al baño que ésta tenía en su interior. Ahí terminaría con lo que Yuriy comenzó, aunque tuviera que hacerlo solo, pero no iba a romper una promesa, una doble promesa.

Yuriy por su parte le miró salir, aún recostado sobre la cama, entonces sonrió de lado cuando se quedó solo.

—Tienes un punto a tu favor, sí que sabes cumplir tus promesas. —Yuriy mantuvo la sonrisa por unos minutos ya que desde que habían llegado a casa no estaba tan borracho como había fingido, y aún cuando había sido bastante riesgoso lo que hizo, trataba de comprobar algo sobre Bryan. Aunque debía admitir que ahora le había dejado caliente, nunca se había detenido a pensar en lo bien que besaba el mayor, sentir esas grandes manos desvistiéndole, y después acariciarle sobre su espalda…— Tendré que terminar solo. —dijo metiéndose a bañar.

—X—

A La mañana siguiente, Bryan estaba desayunando en el jardín, no había esperado que Yuriy despertara temprano para acompañarle, ya que supuso que estaría con una tremenda resaca, por lo que se adelantó a desayunar y les había avisado a los cocineros que prepararan algo para ayudar al menor con su problema cuando despertara.

—¿Ahora ni siquiera me esperas para desayunar? —preguntó Yuriy, llegando hasta la mesa y tomando asiento en una de las sillas frente a Bryan.

—Pensé que no te sentirías bien, ¿Ya pediste algo? —preguntó tomando un poco de jugo.

—Ya, ahorita lo traen para acá.

—Perfecto, te espero. ¿Entonces te sientes bien? —preguntó algo curioso.

—Bueno, tengo la resaca normal, dolor de cabeza, lagunas mentales, pero amanecí bastante hambriento, ¿por qué?, ¿hice o dije algo de lo que deba estar orgulloso?

Bryan sonrió ante aquella pregunta que más bien era un reto.

—No, no hiciste nada malo. —corrigió. Yuriy arrugó la boca decepcionado.

—Yo sólo preguntaba. Podrías explicarme, ¿por qué amanecí sin ropa? —indagó estirando una mano hasta tomar un pedazo de fruta del plato de Bryan y llevarlo a su boca, en serio estaba bastante hambriento.

—Si estás insinuando que rompí mi promesa, no fue así. No tengo idea qué clase de solitarios juegos hayas tenido ahí en tu habitación para amanecer sin ropa. Sólo te recuerdo que no hay necesidad de eso, siempre seré materia dispuesta para cuando necesites desahogarte. —Bryan sonrió guiñándole un ojo al pelirrojo mientras metía un pedazo de fruta a su boca y masticaba gustoso.

—Idiota. —Aún cuando le había insultado no pudo más que sonreír ante la manera tan descarada en que Bryan le coqueteó. Miró los ojos verdes de Bryan, eran bonitos, de hecho si se detenía un momento a verlo bien, tenía una hermosa sonrisa. Tonterías, pensó Yuriy tallándose los ojos y desviando la mirada hacia una de las señoras de la servidumbre que ya se acercaban con su desayuno.— Gracias. —dijo recibiendo frente a él lo que pidió.— Y ahora con tu permiso, muero de hambre. —avisó comenzando a comer como si no hubiese probado nada en un día completo.

A Bryan eso le pareció extraño, la actitud del pelirrojo estaba siendo demasiado diferente, ni siquiera había intentado iniciar una verdadera pelea con él. La insinuación sobre amanecer desnudo no la hizo en serio, tampoco su insulto y para rematar, nunca había tomado comida de su plato, mucho menos solía comer con ese ímpetu frente a él o acompañarle por voluntad propia a desayunar juntos. ¿Qué era diferente esa mañana?

—Ayer mencionaste que había muchos lugares a los cuales te gustaría viajar. —inició Bryan con aquella plática, pues no estaba seguro de qué partes había olvidado el pelirrojo de la noche anterior, aunque suponía que su encuentro en la cama antes de dormir era parte de sus lagunas mentales, o de lo contrario estaría reclamándole en serio por aprovechado.— Mencionaste algunos en particular que quisieras conocer. Así que me encantaría que pensaras con cuál quieres iniciar, quiero complacerte en eso.

Yuriy levantó la mirada de su plato y sonrió.

—¿En serio quieres complacerme? —preguntó con tono algo ácido. "Canté victoria demasiado rápido" Pensó Bryan.— Quizás podrías empezar por dejarme ir a vivir con mis padres, oh espera, ellos me vendieron contigo así que eso no sería una buena idea, supongo no querrán mercancía en devolución, mucho menos si les retiras el apoyo económico que les das por tenerme aquí. Pero prometo que pensaré en otra forma en que puedas complacerme.

Bryan sintió que su sonrisa volvía a abandonar su rostro, parecía que esto iba a ser imposible.

—Pensé que hoy tendríamos un día tranquilo, pero veo que no será así. —Bryan se levantó de su asiento dejando su comida a medio terminar y dirigiéndose hacia dentro de la casa.

Había notado a Yuriy muy cambiado cuando se sentó frente a él en la mesa, pero no le había durado realmente nada el gusto, ya que rápido volvió con sus comentarios ácidos. Lo peor es que sabía que tenía razón, quizás debería complacerle en eso que le había pedido y dejarle partir, debía pensarlo y muy en serio, después de todo, ¿cuán patético debía ser para tener que retener a la fuerza a la persona que quería? Siempre podría volver a estar solo, no pasaría nada, sólo tendría que acostumbrarse.

…Era muy fácil pensarlo, pero imaginar estar lejos de Yuriy le provocaba un hueco en su estómago que dolía. Era oficial, era tan patética su situación.

Yuriy sintió coraje, no supo por qué pero le molestó y le hizo sentir culpable aquel último comentario, pues la decepción en el rostro de Bryan era real, así como la sonrisa con la que le recibió cuando lo miró llegar.

—Maldición, yo soy aquí quien debería estar enojado, no sintiéndome culpable. —se dijo comenzando a jugar con la comida en su plato, sintiendo que hasta el hambre se le había ido.— ¿Qué me estás haciendo Bryan?

†Coиτϊиúα†

—¤ Žhёиα HîK ¤—

"Nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y hay que empezar de nuevo."
Julio Cortázar

De antemano gracias por leer y también por hacerme saber su opinión.