Yo _ se puso de pie Luke P_ feliz leo las locura de papa, bueno el próximo capítulo se llama "Grover pierde inesperadamente los pantalones", a ti no más te pasa tío_

Hora de confesarse:

Nunca pero nunca te confieses_ dijo Luke_

Planté a Grover en cuanto llegamos a la terminal de autobuses. Ya sé que fue muy grosero

Demasiado diría yo _dijo disgusta Annabeth_

Por mi parte, pero me estaba poniendo de los nervios, me miraba como si yo estuviera muerto y no paraba de refunfuñar: « ¿Por qué siempre pasa lo mismo?» y « ¿Por qué siempre tiene que ser en sexto?».

Grover, por los dioses déjalo, no fue tu culpa_ dijo enojada Thalía_

Cuando Grover se disgustaba solía entrar en acción su vejiga, así que no me sorprendió que, al bajar del autobús, me hiciera prometer que lo esperaría y fuese a la cola para el lavabo. En lugar de esperar, recogí mi maleta, me escabullí fuera y tomé el primer taxi hacia el norte de la ciudad. —Al East, calle Ciento cuatro con la Primera —le dije al conductor.

A Clarisse le brillaron los ojos con notable signo de venganza

Unas palabras sobre mi madre antes de que la conozcas. Se llama Sally Jackson y es la persona más buena del mundo,

La mejor_ dijo con ojos soñadores Sophia_

La única_ le siguió Zoe_

La inigualable_ dijo esta vez Bianca_

La dulce_ dijo Luke_

La perfecta_ dijo Charles_

La maravillosa_ dijo Thalía sonriendo_

La increíble cocinera_ dijo Nico

Sally/abuela _dijeron todos sonriendo

¿Por qué le dicen abuela? _pregunto Hades_

Porque ella nos quiere y nos cuida como si todos fuéramos sus nietos _respondió Bianca con una hermosa sonrisa en su rostro_

Pero mi mama…. Ella, bueno…._ dijo Percy con los ojos cristalinos_

Tienes que seguir leyendo papa, no te preocupes _dijo Luke P.

Lo que demuestra mi teoría de que los mejores son los que tienen peor suerte. Sus padres murieron en un accidente aéreo cuando tenía cinco años, y la crio un tío que no se ocupaba demasiado de ella. Quería ser novelista, así que pasó todo el instituto trabajando y ahorrando dinero para ir a una universidad con buenos cursos de escritura creativa. Entonces su tío enfermó de cáncer, por lo que tuvo que dejar el instituto el último año para cuidarlo. Cuando murió, se quedó sin dinero, sin familia y sin bachillerato. El único buen momento que pasó fue cuando conoció a mi padre.

Poseidón sonrio recordando ese maravilloso verano, mientras Percy se preguntaba quien podría ser su padre divino, ¿quién?, Hermes, apolo, ares, Hefestos, tal vez Dionisio, cinco opciones pero cuál sería la correcta.

Yo no conservo recuerdos de él, sólo una especie de calidez, quizá un leve rastro de su sonrisa. A mi madre no le gusta hablar de él porque la pone triste. No tiene fotos. Verás, no estaban casados. Mi madre me contó que era rico e importante, y que su relación era secreta. Un buen día, él embarcó hacia el Atlántico en algún viaje importante y jamás regresó. Se perdió en el mar, según mi madre. No murió. Se perdió en el mar.

Algún comentario hermanos_ dijo de la nada Hades_

Tengo mis sospechas _ respondió Zeus_

Debemos continuar leyendo_ calmo Poseidón ansioso por saber sobre Sally, y decir que él era el orgulloso padre de Percy_

Tu abuela es buena mentirosa_ dijo Connor a Sophia mientras la abrazaba_ aunque igual es parte verdad

Silbando y aplaudiendo Stoll_ gritó Luke P, que acababa de ver como abrazaban a su hermana, en ese momento todos se giraron a estos tres jóvenes que se quedaron en un silencio sepulcral_

¿Estas, celoso? _pregunto divertida afrodita_

No _ respondió Luke P intentando parecer indiferente_

Pues yo creo que si _ dijo la diosa_ un triángulo amoroso que romántico

¡NO! qué asco _gritaron Luke y Sophia al mismo tiempo, rojos como tomates, mientras los campistas del futuro reían tras la creencia de afrodita, ellos no se podían enamorar eran hermanos.

Sigamos leyendo _ dijo Poseidón para ayudar a su nieto_

Ella trabajaba en empleos irregulares, asistía a clases nocturnas para conseguir su título de bachillerato y me crio sola. Jamás se quejaba o se enfadaba, ni siquiera una vez, pese a que yo no era un crío fácil. Al final se casó con Gabe Ugliano, que fue majo los primeros treinta segundos que lo conocí; después se mostró como el cretino de primera que era. Cuando era más pequeño, le puse el mote de Gabe el Apestoso. Lo siento, pero es verdad. El tipo olía a pizza de ajo enmohecida envuelta en pantalones de gimnasio.

Lo que no entiendo_ dijo Athenea_ porque tu madre te protege tanto niño, eres un semi dios, sí, pero aun asi es mucha la protección que busca para ti

Disculpe señora Athenea, pero no entiendo a lo que se refiere_ dijo Percy tras escuchar a la diosa

Simple, Jackson, tu mama se casó con ese hombre porque debe ser tan mortal su apestoso olor, mantiene el tuyo escondido, o, ¿me equivoco madre? _ pregunto Annabeth orgullosa de su respuesta_

Está bien dicho hija _ felicito la diosa igual de orgullosa

Entre los dos le hacíamos la vida a mamá más bien difícil. La manera en que Gabe el Apestoso la trataba, el modo en que él y yo nos llevábamos… En fin, mi llegada a casa es un buen ejemplo. Entré en nuestro pequeño apartamento con la esperanza de que mi madre hubiera vuelto del trabajo. En cambio, me encontré en la sala a Gabe el Apestoso, jugando al póquer con sus amigotes. El televisor rugía con el canal de deportes ESPN. Había patatas fritas y latas de cerveza desperdigadas por toda la alfombra. Sin levantar la mirada, él dijo desde el otro lado del puro: —Conque ya estás aquí, ¿eh, chaval? — ¿Dónde está mi madre? —Trabajando —contestó—. ¿Tienes suelto?

¿Te está pidiendo dinero? _pregunto con un aura azul Thalía que asusto a varios_ RESPONDE

Sí, pero no importa, está bien_ dijo Percy sonrojado

¿Que no importa?, claro que importa, idiota, eso estúpido mortal las va a ver negra te lo juro por el estigio_ respondió enojada Rachel, mientras se escuchaba un trueno_

Pero quien se cree hacerle eso al bueno de Percy_ dijo escandalizada hazel_

Gracias, pero no entiendo porque se preocupan tanto por mi_ dijo Percy en voz baja

Porque te queremos sesos de alga, tú has hecho mucho por cada uno de nosotros, o harás en este caso, y estoy segurísimo que de todos nosotros el más enojado es tu padre, que todavía no puede hacer nada hasta que no salga en el libro quien es _dijo Nico mientras todos los viajeros en el tiempo asentían_

Eso fue todo. Nada de «Bienvenido a casa. Me alegro de verte. ¿Qué tal te han ido estos últimos seis meses?». Gabe había engordado. Parecía una morsa sin colmillos vestida con ropa de segunda mano. Tenía unos tres pelos en la cabeza, que se extendían por toda la calva, como si eso lo volviera más atractivo o vete tú a saber.

A eso ni yo puedo cambiarle el look_ dijo afrodita_

Trabajaba en el Electronics Mega-Mart de Queens, pero estaba en casa la mayor parte del tiempo. No sé por qué no lo echaban. Lo único que hacía era gastarse el sueldo en puros que me hacían vomitar y en cerveza, por supuesto. Cerveza siempre. Cuando yo estaba en casa, esperaba de mí que le proporcionara fondos para jugar. Lo llamaba nuestro «secreto de machotes». Lo que significaba que, si se lo contaba a mi madre, me molería a palos.

¿Que el que? _gritaron los hermanos Jackson_

Bianca más te vale que cuando vayas a ver a tu abuelo te encargues que ese apestoso sepa quiénes son los hijos de Perceus Jackson_ dijo Luke P a su novia, mientras todos escuchaban sorprendidos_

Gracias Luke, pero no, la venganza es mala_ dijo Percy_

Papa es que no entiendo, lo defiendes y mira cómo te trata, al menos ahora sabemos porque nunca hablaste de ese subnormal, ni si quiera a mama_ respondió el chico

—No tengo suelto —contesté. Arqueó una ceja asquerosa. Gabe olía el dinero como un sabueso, lo cual era sorprendente, dado que su propio hedor debía de anular todo lo demás. —Has venido en taxi desde la terminal de autobuses —dijo—. Probablemente has pagado con un billete de veinte y te habrán devuelto seis o siete pavos.

Mira si el idiota sabe matemáticas_ dijo con burla Zoe R_

Ese vocabulario niña_ le regaño Athenea_

Lo siento abuela pero ese tipo se las gano por meterse con mi pa…..con Percy _ dijo Sophia_

Quien espera vivir bajo este techo debe asumir sus cargas. ¿Tengo razón, Eddie? Eddie, el portero del edificio, me miró con un destello de simpatía. —Venga, Gabe —le dijo—. El chico acaba de llegar.

Al menos ese hombre lo trata bien _dijo Hera, para extrañeza de quienes sabían cómo ella se llevaba con Percy_

— ¿Tengo razón o no? —repitió Gabe. Eddie frunció el entrecejo y se refugió en su cuenco de galletas saladas. Los otros dos tipos se pedorrearon casi al unísono. —Estupendo —le dije.

Hable muy pronto_ murmuro la diosa_

Saqué unos dólares del bolsillo y los lancé encima de la mesa—. Espero que pierdas. — ¡Ha llegado tu boletín de notas, cráneo privilegiado! —exclamó cuando me volví—. ¡Yo no iría por ahí dándome tantos aires!

Tiene dislexia es normal que le valla mal_ dijo Poseidón, este capítulo a cada momento hacia que se enojara más y mas _

Cerré de un portazo mi habitación, que en realidad no era mía. Durante los meses escolares era el «estudio» de Gabe. Por supuesto, no había nada que estudiar allí dentro, aparte de viejas revistas de coches, pero le encantaba apelotonar mis cosas en el armario, dejar sus botas manchadas de barro en el alféizar y esforzarse porque el lugar apestara a su asquerosa colonia, sus puros y su cerveza rancia. Dejé la maleta en la cama. Hogar, dulce hogar.

Vendito sarcasmo _dijo en un suspiro leo_

El olor de Gabe era casi peor que las pesadillas sobre la señora Dodds o el sonido de las tijeras de la anciana frutera. Me estremecí sólo de pensarlo. Recordé la cara de pánico de Grover cuando me hizo prometer que lo dejaría acompañarme a casa. Un súbito escalofrío me recorrió. Sentí como si alguien —algo— estuviera buscándome en aquel preciso instante, quizá subiendo pesadamente por las escaleras, mientras le crecían unas garras largas y enormes. Entonces oí la voz de mi madre.

Confundiste a la abuela con un mounstro_ se auto interrumpió Luke P_

— ¿Percy? Abrió la puerta y mis miedos se desvanecieron. Mi madre es capaz de hacer que me sienta bien sólo con entrar en mi habitación. Sus ojos refulgen y cambian de color con la luz. Su sonrisa es tan cálida como una colcha tejida a mano. Tiene unas cuantas canas entre la larga melena castaña, pero nunca la he visto vieja. Cuando me mira, es como si sólo viera las cosas buenas que tengo, ninguna de las malas. Jamás la he oído levantar la voz o decir una palabra desagradable a nadie, ni siquiera a mí o a Gabe.

Y por eso es la mejor_ dijeron los viajeros del tiempo_

—Oh, Percy. —Me abrazó fuerte—. No me lo puedo creer. ¡Cuánto has crecido desde Navidad! Su uniforme rojo, blanco y azul de la pastelería Sweet on America olía a las mejores cosas del mundo: chocolate, regaliz y las demás cosas que vendía en la tienda de golosinas de la estación Grand Central. Me había traído «muestras gratis», como siempre hacía cuando yo venía a casa. Nos sentamos juntos en el borde de la cama. Mientras yo atacaba las tiras de arándanos ácidos, me pasó la mano por la cabeza y quiso saber todo lo que no le había contado en mis cartas. No mencionó mi expulsión, no parecía importarle. Pero ¿yo estaba bien? ¿Su niñito se las apañaba? Le dije que no me agobiara, que me dejara respirar y todo eso, aunque en secreto me alegraba muchísimo de tenerla a mi lado.

Es diferente, muy diferente_ pensaron Artemisa y Zoe_

—Eh, Sally, ¿qué tal si nos preparas un buen pastel de carne? —vociferó Gabe desde la otra habitación. Me rechinaron los dientes. Mi madre es la mujer más agradable del mundo. Tendría que estar casada con un millonario, no con un capullo como Gabe. Por ella, intenté sonar optimista cuando le conté mis últimos días en la academia Yancy. Le dije que no estaba demasiado afectado por la expulsión (esta vez casi había durado un curso entero). Había hecho nuevos amigos. No me había ido mal en latín. Y, en serio, las peleas no habían sido tan terribles como aseguraba el director. Me gustaba la academia Yancy. De verdad. En fin, lo pinté tan bien que casi me convencí a mí mismo. Se me hizo un nudo en la garganta al pensar en Grover y el señor Brunner. Ni siquiera Nancy Bobofit parecía tan mala. Hasta aquella excursión al museo… —¿Qué? —me preguntó mi madre. Me azuzaba la conciencia con la mirada, intentando sonsacarme—. ¿Te asustó algo? —No, mamá. No me gustó mentir. Quería contárselo todo sobre la señora Dodds y las tres ancianas con el hilo, pero pensé que sonaría estúpido.

Estúpido para cualquiera, menos para ella _dijo charles_ papa, ella puede ver a través de la niebla

Apretó los labios. Sabía que me guardaba algo, pero no me presionó. —Tengo una sorpresa para ti —dijo—. Nos vamos a la playa. Puse unos ojos como platos. — ¿A Montauk? —Tres noches, en la misma cabaña. — ¿Cuándo? Sonrió y contestó: —En cuanto me cambie. No podía creerlo. Mi madre y yo no habíamos ido a Montauk los últimos dos veranos porque Gabe decía que no había suficiente dinero. En ese momento Gabe apareció por la puerta y masculló: — ¿Qué pasa con ese pastel, Sally? ¿Es que no me has oído? Quise pegarle un puñetazo, pero crucé la mirada con mi madre y comprendí que me ofrecía un trato: sé amable con Gabe un momentito. Sólo hasta que ella estuviera lista para marcharnos a Montauk. Después nos largaríamos de allí. —Ya voy, cariño —le dijo a Gabe—. Estábamos hablando del viaje. Gabe entrecerró los ojos. — ¿El viaje? ¿Quieres decir que lo decías en serio? —Lo sabía —murmuré—. No va a dejarnos ir. —

Va a dejarlos ir, de eso me aseguro yo_ dijo Apolo que sabía que Poseidón era el padre de Percy, y como no saberlo si Sally Jackson era una de sus hermosas nietas, hija de otra hermosa mujer su bella hija Daniela_

Claro que sí —repuso mi madre sin alterarse—. Tu padrastro sólo está preocupado por el dinero. Eso es todo. Además —añadió—, Gabriel no va a tener que conformarse con un pastel normalito. Se lo haré de siete capas y prepararé mi salsa especial de guacamole y crema agria.

Chantaje me encanta su método _ dijo Hermes entre risas_

Va a estar como un rajá. Gabe se ablandó un poco. —Así que el dinero para ese viaje vuestro… va a salir de tu presupuesto para ropa, ¿no? —Sí, cariño —aseguró mi madre.

Pero que se cree, la ropa es muy importante, ese dinero no se puede tocar_ grito Afrodita_

madre_ la retaron Silena y Piper a la diosa_ eso no importa tanto

—Y llevarás mi coche allí y lo traerás de vuelta, a ningún sitio más. —Tendremos mucho cuidado. Gabe se rascó la papada. —A lo mejor si te esmeras con ese pastel de siete capas… Y a lo mejor si el crío se disculpa por interrumpir mi partida de póquer. «A lo mejor si te pego una patada donde más duele y te dejo una semana con voz de soprano», pensé. Pero los ojos de mi madre me advirtieron que no lo cabreara. ¿Por qué soportaba a aquel tipejo? Tuve ganas de gritar. ¿Por qué le importaba lo que él pensara?

—Lo siento —murmuré—. Siento de verdad haber interrumpido tu importantísima partida de póquer. Por favor, vuelve a ella inmediatamente. Gabe entrecerró los ojos. Su minúsculo cerebro probablemente intentaba detectar el sarcasmo en mi declaración.

Sin problemas, yo creo que toda se lo pregunta_ dijo Bianca_

—Bueno, lo que sea —resopló, y volvió a su partida. —Gracias, Percy —me dijo mamá—. En cuanto lleguemos a Montauk, seguiremos hablando de… lo que se te ha olvidado contarme, ¿vale? Por un momento me pareció ver ansiedad en sus ojos —el mismo miedo que había visto en Grover durante el viaje en autobús—, como si también mi madre sintiera un frío extraño en el aire.

Es que la abuela es genial_ se auto interrumpió nuevamente Luke P _

Pero entonces recuperó su sonrisa, y supuse que me había equivocado. Me revolvió el pelo y fue a prepararle a Gabe su pastel especial. Una hora más tarde estábamos listos para marcharnos. Gabe se tomó un descanso de su partida lo bastante largo para verme cargar las bolsas de mi madre en el coche.

Ni si quiera te ayudo _un aura azul cubría a Poseidón haciendo temblar a los semi dioses, y haciendo que las sospechas de sus hermanos eran correctas, y Percy se preguntaba porque ese dios estaba tan enojado_

No dejó de protestar y quejarse por perder a su cocinera —y lo más importante, su Cámaro del 78- durante todo el fin de semana. —No le hagas ni un rasguño al coche, cráneo privilegiado —me advirtió mientras cargaba la última bolsa—. Ni un rasguño pequeñito.

Como si él fuera a conducir, tiene doce años _ dijeron Poseidón, Annabeth, Sophia, Zoe R, Luke P y Charles T_

Como si yo fuera a conducir. Tenía doce años.

Todos comenzaron a reírse, por la coincidencia

Mira toda su familia lo defiende _dijo Jasón a Piper_

Pero eso no le importaba al bueno de Gabe. Si una gaviota se cagara en la pintura, encontraría una forma de echarme la culpa. Al verlo regresar torpemente hacia el edificio, me enfadé tanto que hice algo que no sé explicar. Cuando Gabe llegó a la puerta, hice la señal que le había visto hacer a Grover en el autobús, una especie de gesto para alejar el mal: una mano con forma de garra hacia mi corazón y después un movimiento brusco hacia fuera, como para empujar. Entonces el portal se cerró tan fuerte que le golpeó el trasero y lo envió volando por las escaleras como un hombre-bala.

Eres increíble_ grito leo_

Puede que sólo fuera el viento, o algún accidente raro con las bisagras, pero no me quedé para averiguarlo.

Si vete, es mejor _dijo el dios del mar_

Subí al Camaro y le dije a mi madre que pisara a fondo. Nuestro bungalow alquilado estaba en la orilla sur, en la punta de Long Island. Era una casita de tono pastel con cortinas descoloridas, medio hundida en las dunas. Siempre había arena en las sábanas y arañas por la habitación, y la mayoría del tiempo el mar estaba demasiado frío para bañarse. Me encantaba.

A todos _ dijeron los Jackson_

Íbamos allí desde que era niño. Mi madre llevaba más tiempo yendo. Jamás me lo dijo exactamente, pero yo sabía por qué aquella playa era especial para ella. Era el lugar donde había conocido a mi padre. A medida que nos acercábamos a Montauk, mi madre pareció rejuvenecer, años de preocupación y trabajo desaparecieron de su rostro. Sus ojos se volvieron del color del mar.

Hermosa_ murmuro para si Poseidón_

Llegamos al atardecer, abrimos las ventanas y emprendimos nuestra rutina habitual de limpieza. Luego caminamos por la playa, les dimos palomitas de maíz azules a las gaviotas y comimos nuestras gominolas azules, caramelos masticables azules, y las demás muestras gratis que mi madre había traído del trabajo.

¿comida Azul? _preguntaron los semi dioses_

Supongo que tengo que explicar lo de la comida azul.

No enserio_ dijo con sarcasmo Annabeth_

Wuau, en verdad mama era un poquito insoportable_ dijo Charles a Zoe_

Verás, Gabe le dijo una vez a mi madre que no existía tal cosa. Tuvieron una pelea, que en su momento pareció una tontería, pero desde entonces mi madre se volvió loca por comer azul. Preparaba tartas de cumpleaños y batidos de arándanos azules. Compraba nachos de maíz azul y traía a casa caramelos azules. Esto —junto con su decisión de mantener su nombre de soltera, Jackson, en lugar de hacerse llamar señora Ugliano— era prueba de que no estaba totalmente abducida por Gabe. Tenía una veta rebelde, como yo.

¿Una beta? _pregunto Nico_ tu eres rebelde completo

Cuando anocheció, hicimos una hoguera. Asamos salchichas y malvaviscos. Mamá me contó historias de su niñez, antes de que sus padres murieran en un accidente aéreo. Me habló de los libros que quería escribir algún día, cuando tuviera suficiente dinero para dejar la tienda de golosinas.

Al final, reuní valor para preguntarle lo que me rondaba por la mente desde que llegamos a Montauk: mi padre. A ella se le empañaron los ojos. Supuse que me contaría las mismas cosas de siempre, pero yo nunca me cansaba de oírlas. —Era amable, Percy —dijo—. Alto, guapo y fuerte. Pero también gentil. Tú tienes su pelo negro, ya lo sabes, y sus ojos verdes.

Es cosa mía o ¿te están describiendo hermano? _pregunto Zeus con ojos asesinos a Poseidón_

Sigamos leyendo hermano_ respondió con cara de póker el dios del mar_

—Mamá pescó una gominola azul de la bolsa de las golosinas—. Ojalá él pudiera verte, Percy. ¡Qué orgulloso estaría!

Y lo estoy _ dijo Poseidón, siendo escuchado por apolo quien sonreía_

Me pregunté cómo podía decir eso. ¿Qué tenía yo de fantástico? Era un crío hiperactivo y disléxico con un boletín de notas lleno de insuficientes, expulsado de la escuela por sexta vez en seis años. — ¿Cuántos años tenía? —le pregunté—. Quiero decir… cuando se marchó. Observó las llamas. —Sólo estuvo conmigo un verano, Percy. Justo aquí, en esta playa. En esta cabaña. —Pero me conoció de bebé. —No, cariño. Sabía que yo estaba esperando un niño, pero nunca te vio. Tuvo que marcharse antes de que tú nacieras.

Si lo hice, y no solo una vez _ pensó el dios_ solo que tuve que dejarlo antes que me recordaras

Intenté conciliar aquello con el hecho de que yo creía recordar algo de mi padre. Un resplandor cálido. Una sonrisa. Siempre di por supuesto que él me había conocido al nacer.

Pues creo que me equivoque, si me recuerdas

Mi madre nunca me lo había dicho directamente, pero aun así me parecía lógico. Y ahora me enteraba de que él nunca me había visto… Me enfadé con mi padre. Puede que fuera una estupidez, pero le eché en cara que se marchara en aquel viaje por mar y no tuviera agallas para casarse con mamá. Nos había abandonado, y ahora estábamos atrapados con Gabe el Apestoso.

No sabes cuánto quiero y soñé con convertirla en mi mujer, con un hermoso castillo en el mar, pero ella no quiso, siempre pensando en todos, mi bella Sally_ sonrio el dios_

— ¿Vas a enviarme fuera de nuevo? —pregunté—. ¿A otro internado? Sacó un malvavisco de la hoguera. —No lo sé, cariño —dijo con tono serio—. Creo… creo que tendremos que hacer algo. — ¿Porque no me quieres cerca? —Me arrepentí al instante de pronunciar esas palabras.

Más te vale _ dijeron Thalía y Nico enojados_

Los ojos de mi madre se humedecieron. Me agarró la mano y la apretó con fuerza. —Oh, Percy, no. Yo… tengo que hacerlo, cariño. Por tu propio bien. Tengo que enviarte lejos. Sus palabras me recordaron lo que el señor Brunner había dicho: que era mejor para mí abandonar Yancy. —Porque no soy normal —respondí. —Lo dices como si fuera algo malo, Percy. Pero ignoras lo importante que eres. Creí que la academia Yancy estaría lo bastante lejos, pensé que allí estarías por fin a salvo. — ¿A salvo de qué? Cruzamos las miradas y me asaltó una oleada de recuerdos: todas las cosas raras y pavorosas que me habían pasado en la vida, algunas de las cuales había intentado olvidar. Cuando estaba en tercer curso, un hombre vestido con una gabardina negra me persiguió por un patio. Los maestros lo amenazaron con llamar a la policía y él se marchó gruñendo, pero nadie me creyó cuando les dije que bajo el sombrero de ala ancha el hombre sólo tenía un ojo, en medio de la frente.

¿Hermano?

Yo no he hecho nada _dijo el dios de ojos verdes_

Antes de eso: un recuerdo muy, muy temprano. Estaba en preescolar y una profesora me puso a hacer la siesta por error en una cuna en la que se había colado una culebra. Mi madre gritó cuando vino a recogerme y me encontró jugando con una cuerda mustia y con escamas, que de algún modo había conseguido estrangular con mis regordetas manitas. En todas las escuelas me había ocurrido algo que ponía los pelos de punta, algo peligroso, y eso me había obligado a trasladarme. Sabía que debía contarle a mi madre lo de las ancianas del puesto de frutas y lo de la señora Dodds en el museo, mi extraña alucinación de haber convertido en polvo a la profesora de mates con una espada. Pero no me atreví. Tenía la extraña intuición de que aquellas historias pondrían fin a nuestra excursión a Montauk, y no quería que eso ocurriera.

Pues en eso tienes razón papa_ murmuro Sophia_

—He intentado tenerte tan cerca de mí como he podido —dijo mi madre—. Me advirtieron que era un error. Pero sólo hay otra opción, Percy: el lugar al que quería enviarte tu padre. Y yo… simplemente no soporto la idea. — ¿Mi padre quería que fuera a una escuela especial? —No es una escuela. Es un campamento de verano. La cabeza me daba vueltas. ¿Por qué mi padre —que ni siquiera se había quedado para verme nacer— le había hablado a mi madre de un campamento de verano? Y si era tan importante, ¿por qué ella no lo había mencionado antes?

Ahora lo se _ murmuro Percy recordando todo lo que perdió para poder llegar al campamento_

—Lo siento, Percy —dijo al ver mi mirada—. Pero no puedo hablar de ello. Yo… no pude enviarte a ese lugar. Quizá habría supuesto decirte adiós para siempre.

No entiendo con un poco de entrenamiento, puedes volver tranquilamente, no necesitas quedarte toda la vida_ reflexiono Annabeth_ a no ser que…

A no ser ¿Qué? _ pregunto Percy

No, nada olvídalo _ dijo Annabeth restándole importancia, pero por dentro sospechando casi al 100% segura que Poseidón era el padre de Percy_

— ¿Para siempre? Pero si sólo es un campamento de verano… Se volvió hacia la hoguera, y por su expresión supe que si le hacía más preguntas se echaría a llorar. Esa noche tuve un sueño muy real. Había tormenta en la playa, y dos animales preciosos —un caballo blanco y un águila dorada— intentaban matarse mutuamente entre las olas de la orilla.

Dejen de pelear _dijo Hera_

Que me devuelva el rayo _ dijo como niño pequeño Zeus

Que me pida disculpas _ respondió Poseidón

Parecen niños_ grito Deméter_

A si nos quieres_ respondieron los hermanos _

Mientras todos los semi dioses griegos reían y los romanos se sorprendían por las grandes diferencias entre los dioses griegos y sus contrapartes romanas

El águila se abalanzaba y rasgaba con sus espolones el hocico del caballo. El caballo se volvía y coceaba las alas del águila. Mientras peleaban, la tierra tembló y una voz monstruosa estalló en carcajadas desde algún lugar subterráneo, incitando a las bestias a pelear con mayor fiereza.

Hades _ gritaron los dos hermanos_

A mí no me mire, yo no fui _ dijo el dios de los muertos encogiéndose de hombros_

Corrí hacia la orilla, sabía que tenía que evitar que se mataran, pero avanzaba a cámara lenta. Sabía que llegaría tarde. Vi al águila lanzarse en picado, dispuesta a sacarle los espantados ojos al caballo, y grité «¡Nooo!».

Gane_ grito el dios del rayo

Me desperté sobresaltado. Fuera había estallado realmente una tormenta, la clase de tormenta que derriba árboles y casas. No había ningún caballo o águila en la playa, sólo relámpagos que iluminaban todo con fogonazos de luz, y olas de siete metros batiendo contra las dunas como artillería pesada. Al siguiente trueno, mi madre también se despertó. Se incorporó con los ojos muy abiertos y dijo: —Un huracán. Eso era absurdo. Los huracanes nunca llegan a Long Island al principio del verano. Pero al océano parecía habérsele olvidado. Por encima del rugido del viento, oí un aullido distante, un sonido enfurecido y torturado que me puso los pelos de punta. Después un ruido mucho más cercano, como mazazos en la arena. Y una voz desesperada: alguien gritaba y aporreaba nuestra puerta. Mi madre saltó de su cama en camisón y abrió el pestillo. Grover apareció enmarcado en el umbral contra el aguacero. Pero no era… no era exactamente Grover.

¿Era o no era? _pregunto leo

—He pasado toda la noche buscándote —jadeó—. ¿En qué estabas pensando cuando te largaste sin mí? Mi madre me miró asustada, no por Grover sino por el motivo que lo había traído. — ¡Percy! —Gritó para hacerse oír con la lluvia—, ¿qué pasó en la escuela? ¿Qué no me has contado? Yo estaba paralizado mirando a Grover. No podía comprender qué estaba viendo. —O Zeu kai alloi theoi!

Ese lenguaje _regaño Athenea

—Exclamó Grover—. ¡Me viene pisando los talones! ¿Aún no le has contado nada a tu madre? Estaba demasiado aturdido para registrar que él acababa de maldecir en griego antiguo… y que yo lo había entendido perfectamente. Estaba demasiado aturdido para preguntarme cómo había llegado allí él solo, en medio de la noche. Porque además Grover no llevaba los pantalones puestos, y donde debían estar sus piernas… donde debían estar sus piernas…

Que hay _ grito leo con cara de niño travieso

Mi madre me miró con seriedad y me habló con un tono que nunca había empleado antes: —Percy. ¡Cuéntamelo ya! Tartamudeé algo sobre las ancianas del puesto de frutas y sobre la señora Dodds, y mi madre se quedó mirándome con una palidez mortal a la luz de los relámpagos. Por fin agarró su bolso, me lanzó el impermeable y exclamó:

— ¡Meteos en el coche! ¡Los dos! ¡Venga! Grover echó a correr hacia el Cámaro, pero en realidad no corría, no exactamente. Trotaba, sacudía sus peludos cuartos traseros, y de repente su historia sobre una dolencia muscular en las piernas cobró sentido. Comprendí cómo podía avanzar tan rápido y aun así cojear cuando caminaba. Sí, lo comprendí porque allí donde debían estar sus pies, no había pies.

¿Entonces qué? _gritaron desesperados los tres Stoll y Nico

Había pezuñas.

Jajá era eso _ dijeron los cuatro con cara inocente_

Bueno he terminado, ¿Quién lee? _pregunto Luke P_

Yo _respondió de inmediato Athenea_

Claro, si tú quieres abu… si usted quiere mi señora_ se corrigió a último minuto Luke P, cosa que no paso desapercibida para Poseidón_

Después de este capítulo se irán a dormir _ dijo la diosa del fuego_ mañana continuaremos, sobrina puedes continuar.

Bueno el próximo capítulo es _Mi madre me enseña a torear _ a que se refiere

Pau-Herondale: hola ya tenia pensado traer a percy y annabeth de 16 años, pero quiero que se sepa primero que percy es hijo de poseidon primero

Mayliz: como tu dijiste es solo para confundir los 4 son jackson, y percy y annabeth estan casado y todo en el futuro, no te preocupes

Ibag18: hola el capitulo esta dedicado para ti por ser la primera persona en comentar

desde ya gracias a todos los lectores y espero sus comentarios para ir mejorando en la historia.