¡ASI ES SEÑORES! Y señoritas claro… ¡HOY ES DIA DE ACTUALISACIONES!

¡Y…! Si hacemos un pequeño conteo, es solo un par de semanas de semanas después de mi última actualización. Me siento muy satisfecho con cada capítulo y me muero por leer sus opiniones, ya saben; saber que opinan, que les gustaría ver, que puedo mejorar… Todo eso

Perro: Y Reviews dejar… muy importantes los Reviews ser.

Ok maestro Yoda, tranquilo… Ve a buscar algún joven para enseñarle el lado bueno…

Sin más distracciones los dejo para que disfruten de un nuevo capítulo!

Capitulo 3:

"¿A dónde iré?"

El viaje sombra nunca ha sido la forma de transporte favorita de los semidioses, ni siquiera de los hijos de Hades. Pero mientras la Señorita O´Leary se movía entre la oscuridad, Percy mantenía los ojos cerrados mientras la oscuridad apenas de rozaba la piel. Le era indiferente a la falta de aire o a las corrientes de frio que solían atacar su cuerpo como miles de agujas pinchando sus extremidades. Se sintió extraño, de no ser porque aguantaba la respiración habría pensado que estaba soñando.

El viaje acabo y las patas de la perra se hundieron un par de centímetros sobre la tierra árida. Ambos jadearon en diferentes grados de cansancio y aspirando el cálido aire que los rodeaba; Percy le sacudió entre las orejas para confortarla y dejarla descansar un poco.

-Buena chica…-Le dijo mientras bajaba de ella con su mochila al hombro. Miro a su alrededor y vio que estaban a solo unos metros de una carretera. Ambos comenzaron a caminar al borde del pavimente hasta que dieron con un enorme cartel que rezaba el nombre de una ciudad a veinte kilómetros. Era tarde en la noche y el aire que soplaba era caliente, la luna llena iluminaba su camino y más adelante podían verse las luces de la ciudad.

Tenía algo de dinero, suficiente para una hamburguesa y algunas mas para su perra. No le preocupaba caminar solo en la calle en mitad de la noche, tenía suficiente rabia acumulada para defenderse ya fuera de simples ladrones o de algún monstruo y además llevaba una perra del infierno del tamaño de un autobús con él.

-Espérame aquí-Le dijo a su mascota antes de entrar a la ciudad. La Señorita O´Leary le dio un golpe cariñoso con la nariz, como diciéndole que se cuidara. Él le rasco el cuello y se interno en las calles; los postes de luz, semáforos en las esquinas, trafico ligero y algún que otro borracho o vagabundo en los callejones. Después de caminar varias cuadras finalmente dio con una tienda de veinticuatro horas, la típica con rejas en la ventana y anuncios de neón de algunas marcas.

Entro y empezó a buscar algo que pudiera llenar el estomago de su perra; él particularmente se conformaba con una soda. Lleno una cesta con panques baratos y algo de carne seca; en la caja registradora estaba el típico sujeto obeso con chiva y cara poco agradable.

-Esos son muchos…-Comento en cuanto Percy dejo la cesta sobre el aparador.

-¿Cuánto es?-Pero el ojiverde no estaba interesado en charlar. Pago, tomo su cambio y se fue con una bolsa de papel llena de su compra. Afuera, al otro lado de la calle, bajo un poste de luz, estaba estacionado un auto rodeado de varios sujetos de aspecto sospechoso, fumando y escuchando rap en la radio. El semidiós los ignoro y emprendió su camino de regreso.

Mientras caminaba cavilaba donde pasar la noche, no tenia tanto como para pagar una habitación en cualquier hotel barato así que lo más seguro era que se quedara a dormir en una banca de algún parque. Llego al límite de la ciudad y diviso a la Señorita O'Leary sentada y esperándolo justo donde la había dejado. La saludo y le dio la comida que había comprado. Mientras la perra del infierno devoraba sus panques y carne, él se apoyo contra un edificio y se puso a pensar.

Estaban justo en Phoenix, California. Demasiado cerca del Campamento Júpiter, no quería arriesgarse y cruzarse con algún romano por casualidad. No, dejaría que su perra descansara un poco y luego se irían.

-¡Grrrh!-

-¿Qué pasa?-Pero sus planes se vieron interrumpidos por el gruñido de la Señorita O´Leary. Estaba ligeramente agazapada mirando fijamente hacia un punto adelante; él siguió con la mirada y vio el mismo auto de antes, estacionado a un par de calles-Mmm-Al parecer los sujetos de antes lo habían visto como una potencial presa fácil. No estaba de humor para lidiar con un montón de idiotas drogados, pero tampoco era tan desalmado como para obligar a su perra a dar otro viaje tan pronto. Así que la monto y ella, captando sus intenciones, devoro lo último de su comida antes de dar media vuelta y comenzar a correr directo hacia el auto que los vigilaba… Un salto y lo dejaron atrás.

Ir por la carretera de una ciudad montando sobre un perro del infierno era algo que Percy jamás se imagino que haría, algo completamente irresponsable, una completa y abierta provocación a la maldita suerte de un mestizo. Siempre había sido el tipo de persona que no se llevaba bien con las reglas, pero esta vez quebrarlas lo hacía sentir tan bien que poco le importo.

Dejo que la Señorita O´Leary corriera todo cuanto quisiera, dejaron atrás Phoenix y se internaron en el próximo estado aunque no estaba muy seguro de cual era. Solo supo que por la mañana el cielo se veía nublado y su peluda amiga ya merecía un descanso. Se detuvieron junto a una parada de autobús desierta al lado de la carretera, donde le dio los últimos panques y él se devoro una barra energética de su mochila.

-¿Dónde crees que estemos?-Le pregunto al can cuando el silencio empezó a volverse odioso. Esta solo lo miro y sacudió sus orejas-Si, yo tampoco tengo idea…-Necesitaba seguir moviéndose, al menos hasta que estuviera cómodo en algún lugar; pero tampoco estaba de humor para caminar por la ciudad y lo vieran raro por tener un camión de basura siguiéndolo, o un autobús o como sea que vieran los mortales a su perra de tamaño descomunal-¿Qué dices, un salto más?-Un fuerte ladrido y un instante después solo quedaron un par de envoltorios y algunas migas.

Una vez más la oscuridad no se sentía tan fría como antes. Lo contrario a cuando volvieron a salir sobre tierra, las patas de la Señorita O'Leary se hundieron en lodo y Percy sintió las gotas de lluvia chocar contra ellos. Era refrescante después del aire de Phoenix y esta vez habían aparecido en medio de un bosque; completamente rodeados de arboles y sin señales de cualquier clase de civilización. Le dio un par de palmadas en el morro al can y empezó a caminar; antes se habría sentido nervioso de estar en un lugar desconocido. Pero ahora no podía importarle menos.

Siguieron andando hasta que un ciervo, al parecer muy asustado, se cruzaba en su camino. La perra se sorprendió muchísimo y empezó a agitar la cola, no hacía falta ser un genio para adivinar lo que pensaba. Percy salto de su lomo y le palmeo el cuello con cariño:

-Anda, ve-Un fuerte ladrido y la perra del infierno se fue disparada entre los arboles tras el pobre animal. Percy jamás la había visto cazar, pero supuso que sería bueno que esta pudiera divertirse un rato en el bosque persiguiendo animales inocentes; además, con suerte, así no tendría que alimentarla después. Se encogió de hombros y dio media vuelta empezando a caminar.

De alguna forma pudo mantener el agua de la lluvia alejada, como si tuviera un paraguas invisible sobre él, pero eso no impidió que se llenara sus botas de barro. Siguió caminando hasta que dio con un camino de tierra y lo siguió por lo que parecía ser una pequeña cuesta abajo; se sentía cansado pero no tenía ganas de dormir.

Llego a un terreno mucho más parejo, un campo abierto rodeado de más arboles, nada inusual de no ser por lo que parecía ser una cancha de beisbol. Muy usada, o al menos eso parecía ya que tenía las líneas de carrera entre bases muy bien marcadas en tierra y algunas marcas de neumáticos a un lado. Lo bueno de su descubrimiento era que ya sabía qué camino tomar y una hora después estaba de regreso en una pequeña ciudad. Tuvo que dejar de detener las gotas de lluvia pero no dejo que el agua lo mojara; a quien le importa si un mortal lo veía. Todo en lo quería pensar era en lo mucho que quería un trago.

-Oye S, mira para allá…-Un sujeto se encontraba apoyado en la barra y apunto con su cigarrillo hacia la entrada del bar, por donde un adolescente apenas iba entrando. El aludido y todo su grupo sonrió satisfecho; estaban en una ciudad pequeña, reconocían al instante cuando alguien no era de por allí.

El adolescente se sentó en la barra y ordeno una cerveza, pareció discutir un poco con el barman hasta que le enseño su identificación. Perfecto, seguramente era su primera ves tomando. No les costaría nada quitarle lo que llevara encima. Seguramente no era mucho, pero al menos tendrían un rato de entretenimiento golpeando a un niño.

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El clima empezaba a ponerse peor. La lluvia más densa y el aire más frio; allí, en mitad del bosque, las gotas de agua se veían frenadas por el follaje de los arboles dando un ligero refugio a las criaturas que vivían allí. Entre ellas un grupo de lobos, demasiado más grande de lo normal, se movían en parejas como si patrullaran su territorio. En particular uno con el color de la arena y otro, hembra, gris como las nubes se movían entre los árboles en una carrera amistosa.

-Vamos hermanito, te estás quedando atrás-

-Eso crees, solo te estoy dando ventaja-Siguieron corriendo hasta que de repente la hembra se detuvo y retrocedió-¿Le´?

-Seth, ¿somos los únicos en esta zona verdad?-Inquirió, recibiendo un asentimiento del lobo que era su hermano-Ven aquí, mira esto…-

-¡Waoh!-Allí a donde apuntaba su hermana había una huella enorme. Al menos cuatro veces la suya, además era profunda y ya estaba encharcada-¡Es más grande que las patotas de Paul!

-¡Te escuche Seth!-

-Amigo tus patas son enormes…

-Basta; Leah, ¿qué ocurre?-Inquirió la vos de Sam en su mente.

-Solo es una huella, muy grande para ser de alguno de nosotros-

-¿Alguno de nosotros? ¿Es una huella de lobo?-

-Eso parece-Hubo un momento de silencio, hasta que Leah volvió a hablar-¿Alguna idea, genios?

-¿Estás segura que es una huella?-

-No soy estúpida Jared; como sea, Seth y yo volveremos ya, si alguno quiere venir a revisa-

-¡Esperen!-Esta vez se unió una vos más apremiante, masculina-Encontré un venado muerto.

-¿Jake no podías esperar a la cena?-Bromeo Seth y de haber podido su hermana le habría dado una colleja.

-¿Sanguijuela?-Pregunto un cauteloso alfa.

-No, ha este parece que se lo comió un animal-Jacob no solo revisaba el animal, también su alrededor; lodo mesclado con sangre y también más huellas-Leah tiene razón parecen de lobo. En serio son grandes… Lo siento Paul.

-Váyanse al cuerno-Gruño.

-Regresemos a casa de Emily-Mando Sam-Si hay un animal salvaje por ahí es mejor que no nos alejemos de la reserva…

-¿Qué hay de las patrullas?

-Está bien, podemos dejarlas por hoy…

La orden fue dada y todos los miembros de la manada regresaron, claro que les tomo un poco de tiempo regresar a los que se encontraban en las montañas. Para los que estaban cerca solo fueron unos segundos de carrera y detenerse antes para vestirse entre los arboles con shorts y alguna sudadera. En el interior de la casa la joven mujer ya tenía varios panes listos para los muchachos.

-¡Hola!-Los primeros en llegar fueron los hermanos Clearwater.

-Hola chicos, veo que Sam los dejo ir antes…-Bromeo la chica tomando una taza de té.

Mientras Seth devoraba su primera pieza de pan le iba contando a la morena sobre el descubrimiento de la huella gigante. También fueron llegando el resto de los chicos, Quil y Jared, Paul y Sam, que se lanzo a besar a su novia en cuanto puso un pie dentro de la casa, y finalmente Embry. Al verlo llegar sólo todos le preguntaron por Jacob.

-Dijo que daría otra vuelta, creo que se quedo algo nervioso con ese animal-Comento el quileute.

-¿Tú qué opinas?-Le pregunto Sam, sentado desde la mesa.

-Creo que eran huellas de perro-Respondió rascándose la nuca-Todo el lugar olía como uno, pero también olía raro… Como a sal y a azufre.

-Jmm-El alfa se tomo unos minutos para meditarlo. Sostuvo su pan con una mano en el aire mientras miraba la madera gastada del comedor-Si algo pasa la policía puede hacerse cargo; pero no estará de más que busquemos por nuestra cuenta.

-¿No es algo peligroso?-Tercio Emily desde la cocina, obviamente preocupada-Podrían salir lastimados.

-Vamos Em´, luchamos contra vampiros-Quil dijo-Un simple perro no puede hacernos nada.

-Lo dice el tipo al que mordió un conejo-Se mofo Jared. Y con eso dieron pie a una nueva discusión infantil en la que Emily tuvo que amenazarlos con dejarlos sin cena si llegaban a romper algo. Mientras todos se reían de la cara de regañados de ambos, Seth no podía de golpetear con sus dedos la mesa y de mirar al techo con el mentón apoyado en su otra mano preguntándose donde estaría Jacob en ese momento.

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Mientras se movía entre los arboles agradecía mentalmente ser el único de la manada en fase. No soportaría tener que lidiar con las preguntas de sus compañeros de porque estaba buscando… lo que fuera que estuviera buscando. Ni siquiera él entendía bien que era lo que seguía, había algo que lo movía a seguir aquel aroma. Le picaba por completo la curiosidad en su interior.

¿Qué era esa criatura de huellas tan grandes? ¿Qué era ese aroma? Una mescla mineral extraña de sal, hierro y azufre. Era un aroma similar al de los vampiros, que le picaba la nariz sin llegar a molestarle. Como el olor a gasolina, sabes que es malo pero no puedes dejar de aspirarlo. En ese momento Jacob solo quería saber de dónde provenía y… No tenía idea de que hacer luego.

-Podría ser un vampiro-No podía descartar aquella posibilidad. Sin darse cuenta llego demasiado cerca del límite del bosque con la ciudad, pero no fue aquello lo que llamo su atención-¡Mierda!-Sangre. Indudablemente ese era el olor a sangre humana; no podía escuchar nada más que la lluvia contra las hojas pero, por un instante, el silbido del viento le pareció distinto. Tal vez solo fue su imaginación.

Agito la cabeza y se apresuro en ir a confirmar el origen de olor a sangre. Asegurándose de mantenerse oculto entre los árboles se acerco tanto como pudo, no podía internarse en el pueblo pero al menos estaba seguro de no haber rastro en ninguna sanguijuela en el área. Era inquietante todo el aroma a esa cantidad de sangre pero ya podía escuchar las sirenas de policía.

Dio el asunto por acabado y dio media vuelta para regresar a casa. Tenía hambre y podría llamar a Bella… O no… O enviarle una nota con Billy… O lo que fuera…

A la mañana siguiente Charlie Swan se encontraba sentado su mesa usual de la cafetería del pueblo devorando su emparedado de pollo y su café. Levanto la cabeza en cuanto escucho la campañilla de la entrada y vio a su hija caminar hacia él:

-Hola papá-Saludo la chica, sentándose y dejando su mochila en el suelo.

-Hola cielo, ¿qué tal la escuela?-Mientras le hizo una seña a la camarera-Te he pedido una ensalada…

-Genial-Mientras comían en un cómodo silencio como acostumbraban; minutos después Bella pudo notar como su padre parecía algo inquieto-¿Estás bien?

-Bella, ¿aun tienes el gas pimienta que te di?-

-¡Oh vamos papá, Edward no va a-

-No lo digo por tu novio-Atajo el oficial, sin poder evitar un tic en su ceja-Es que ayer encontramos a un grupo de hombres seriamente golpeados.

-Hablas, de…-La chica tuvo que morderse la lengua para no ser demasiado evidente con su pregunta-¿Los mataron?

-No no, pero cerca-Respondió su padre-Eran cinco, todos con antecedentes de asaltantes, los encontramos en un callejón, estaban… Eso no importa.

-¿Cómo esperas que me cuide si no me dices de que debo hacerlo?-Inquirió astutamente su hija mientras aparentaba indiferencia dando un bocado a su ensalada. En el fondo quería averiguar si era lo que ella sospechaba.

-Bueno…-Cedió su padre antes de darle otro bocado a su comida-Parece que intentaron asaltar a alguien y se toparon con un karateka o un decimo dan o yo que sé.

-¿Entonces crees que un maestro de kung fu anda por ahí haciendo el papel de héroe?-

-¡Esto es serio Bella!-Le riño Charlie con voz baja-Los golpes están bien, pero tenían los pulmones llenos de agua y cortes por todo el cuerpo.

-¿Cómo?-Esta vez la vos de la chica era más seria.

-El doctor Cullen los atendió en urgencias. Se sorprendió cuando le dije que los había encontrado en un callejón y no ahogándose en un rio… Solo, dime que tendrás mas cuidado a partir de ahora ¿sí?

Bella se quedo algo pensativa después de comer con su padre. ¿Ladrones ahogados? Bueno eso sin duda sonaba extraño pero no le preocupaba. No eran ladrones encontrados muertos sin sangre o despedazados por algún animal, nada que lograra preocuparla. Aunque le preguntaría a Carlisle cuando lo viera, solo para cerciorarse. Por el momento tenía otras cosas en que pensar, como en su novio que la esperaba afuera en su volvo plateado.

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-Paremos aquí…-El atardecer había pasado ya hacía varias horas y el parque se encontraba desierto. El césped verde era fresco y las sombras se extendían lejos de los postes de luz. Percy aterrizo sobre la grama y se permitió mover un poco el cuello, se sentía tenso y cansado; llevaba ya cuatro días sin dormir, al parecer su cuerpo se negaba a seguir despierto un minuto más.

Con su mano en el cuello de su perra se centro en mirar el gran obelisco frente a ambos: el monumento a Washington. Era la primera vez que lo veía pero no podía sentir nada al hacerlo, para él no era más que un montón de bloques apilados con forma de aguja gigante. La Señorita O´Leary fue a echarse bajo uno de los arboles seguida de su dueño, el cual le dio un último panque y se sentó en la grama, apoyándose contra el pelaje del can. Tomo un trago de agua de su cantimplora en la mochila y se dedico a contemplar el obelisco.

Iluminado por grandes reflectores en la base el mismo se reflejaba en la superficie de la gran fuente que se extendía a todo lo largo que era el mismo a nivel del suelo, era una visión que no hacía más que amargarle la garganta. Se suponía que llevaría a Annabeth a ese mismo lugar para su aniversario. Que lo aburriera con su interminable cháchara sobre arquitectura, que lo obligara a ir hasta la punta y tomarse una selfie juntos.

La Señorita O´Leary le golpeo suavemente la pierna con su nariz, como si quisiera distraerlo; Percy le rasco entre las orejas y le sonrió tenuemente:

-Dormiré un poco…-Le dijo, antes de cruzarse de brazos y apoyar la cabeza contra las costillas de la perra del infierno-Despiértame al amanecer-Un pequeño gemido le indico que podía descansar tranquilo.

Cerró sus ojos recordando, brevemente, a los pobres diablos que habían intentado asaltarlo antes de saltar a Washington. Tal vez se había excedido un poco, sin duda un comportamiento indigno de un semidiós del campamento mestizo, pero poco le importaba ya eso. Solo quería poder pasar la noche sin ninguna clase de sueño…

… no importa a donde escapara. Siempre estaría bajo el ojo de las moiras.

Continuara…

¿Y bien? Releí el capi varias veces, creo que me quedo algo confuso, ¿o ustedes que opinan?

¿Qué les pareció la situación nómada de Percy? ¿Y la de la manada? ¿Qué creen que hará ahora nuestro querido y prófugo semidiós?

Confieso que me muero por poner una buena escena de acción con Percy, pero por ahora solo quiero ir sazonando todo, dejar el terreno bien preparado para dar un buen momento de drama y acción!

¿Qué les gustaría ver en el próximo capi?

Nos leemos!