Capitulo 4

Esa noche soñó con él, leía tranquilamente a la sombra de un árbol, solo desviaba la mirada del libro para mirarle y sonreírle amablemente. Vio como lentamente se inclinaba hacia a él acercando sus labios a los suyo pero antes de que los pudiera sentir sobre su boca se despertó en su habitación. Resopló ofuscado, ya ni en sus sueños podía evadirse de la realidad.

Se vistió con su típica ropa y bajó a desayunar. no hubo ninguna diferencia de comportamiento entre la cena del día anterior y el desayuno presente. Tras terminar la arqueóloga se dirigió al espadachín.

-espadachín-san ¿te importaría acompañarme hoy de compras?- dijo con una sonrisa.

-¿no puedes ir con Nami como siempre?- dijo sin la brusquedad habitual pero aún así molesto.

- la navegante y yo hemos decidido ir por separado hoy.

-¡YO IRÉ CONTIGO ROBIN-CHWAN!

-Sanji cállate que se lo esta pidiendo a Zoro, no a ti- Dijo la pelirroja dándole un tironazo en la oreja al cocinero.

-ay Nami- swan, que guapa estas cuando te pones celosa- dijo el cocinero con corazones en los ojos.

-sigue soñando, anda.

- entonces ¿vienes conmigo espadachín?- volvió a preguntar amablemente.

- puedes pedírselo a otro, ya ves Sanji lo contento que estaría.

-cierto, pero el cocinero no me deja tranquila cuando va conmigo y los demás son demasiado revoltosos. Solo es un favor.

-¿que no te dejo tranquila?- se puso penoso el rubio.

El espadachín suspiro con pesadez.

- esta bien…- respondió finalmente

-muchas gracias. Le agradeció ilusionada.


Caminaban por la ciudad el peliverde y la morena, ella tenía una alegre expresión pero su acompañante mantenía el ceño fruncido, él prefería ir por libre, sobre todo esa mañana lo que mas le apetecía era estar solo, durmiendo. Le daba vueltas a la manera de escabullirse pero Robin no picaría en ninguna de las suyas y además tenia un poder de persuasión muy grande.

Anduvieron hasta llegar a una tienda de ropa.

-vamos, no me jodas…-pensó el espadachín lamentándose. Robin ya no solo le presionaba para acompañarla sino que encima tenia que ser a ver como se probaba ropa.

-¿te pasa algo espadachín-san?

-Robin, salta a la vista que a mi no me van estas cosas y hoy no estoy de humor…

-pero ya te has comprometido conmigo para acompañarme no puedes faltar a tu promesa.

-Robin yo…

-romper una promesa indica falta de honor

Le había pillado, eso era a lo que Zoro no podía oponerse, así que se rindió a intentar escapar y hecho un suspiro de resignación.

-bien, vamos pues- dijo alegremente jalando al peliverde del brazo dando el aspecto de un pareja de novios, y entraron en la tienda.

-espera un momento, voy a investigar, estate aquí ¿de acuerdo?

-si- dijo resignado. Vio como la morena se perdió por el local y prestó atención a una pareja que acababa de entrar.

-oh que local más bonito- exclamó la muchacha- ¿no crees?

-si, como los 20 últimos, cariño- respondió el muchacho con una amigable sonrisa.

-venga, no refunfuñes más, este es el ultimo.

-lo mismo dijiste en los 20 últimos, cariño.

-¡ay! Eres un borde, voy a ver que hay.

Y de la misma forma que lo hizo Robin la chica se perdió buscando ropa. Los dos chicos se miraron y se compadecieron el uno del otro cuando se dieron cuenta de que estaban en la misma situación.

-A ti también te han acorralado ¿no?- pregunto al peliverde.

-¿tanto se me nota?- respondió con sarcasmo.

- yo me quejo mucho de ella, pero que puede hacer el hombre sin la mujer, seríamos como un bloque de mármol.

-ya desearía ser yo ese bloque, ser inmune al dolor amoroso.

-eso es imposible, aunque puede que después venga el sufrimiento valdrá la pena por la alegría que la precedió, todo se acaba en este mundo por eso tenemos que sacarle el jugo a todo antes de que se seque y no lo podamos degustar mas, "es mejor haber amado y perdido que no haber amado nunca". ¿Me equivoco?

- no estoy seguro.

La conversación podía haberse alargado hasta el anochecer, sin embargo la chica de antes volvió con un montón de prendas.

-eh...- por la cara le chico bajaban miles de gotitas.- ¿piensas comprar todo eso?

-no seas tonto, no lo voy a comprar, me lo voy a probar primero y después seleccionare.

-pues te va a llevar todo el día.

-claro que no, si tu me ayudas a elegir será mas rápido.

-¿queeee?

-venga ¡vamos que no vamos!- dijo con animo.

-si, cariño- dijo en un suspiro.

-¿a que bien ese suspiro?

-a nada, nada- dijo con disimulo. Dirijo la mirada a Zoro diciendo "la que me espera" y el peliverde se la respondió con un "te compadezco".

Pensó en lo que aquel tipo le había dicho, ciertamente no se le podía quitar razón a sus palabras. Volvió a pensar en Mihawk…

-espadachín-san- sonó la voz de Robin detrás suyo. El muchacho se giró para verla.

-¿ya has terminado?- pregunto al ver que la chica solo llevaba un prenda de ropa oscura en el brazo.

- si, a ver que te parece.

-Robin, yo veo toda la ropa igual.

-¿ves igual un pantalón de cuero negro que una falda rosa con lazos y encajes?

-claro que no pero no me preguntes si te queda bien lo que has escogido porque a mi me es como blanco y negro.

-no te iba a preguntar eso- extendió la prenda para que la pudiera ver bien, era una blusa verde oscuro- iba a preguntarte si te gusta.

-¿eso no es de la sección de hombres?

- claro, tu eres un hombre. Parece que es de tu misma talla. Vamos pruébatela.

- no voy a comprarme nada.

- te lo voy a comprar yo.

- ¿que? ¿Por qué?

-porque quiero que la próxima vez que te sientas tan mal como para dar un espectáculo como el de ayer tengas algo que te haga pensar por un momento en que estamos a tu alrededor y aunque no nos quieras contar lo que te pasa puedes apoyarte en nosotros- dejó a Zoro sin palabras-ahora ¿puedes probártela por favor?- el peliverde hizo lo que le pidió- que bien, te queda como un guante, déjamela, vamos a la caja.

Mientras pagaban la camiseta Zoro le dijo muy bajito a la morena:

-Robin

-¿Si?

-gracias

-no hay de que- dijo con una bella sonrisa.-¿te la vas a poner ahora?

Salieron de la tienda y Robin volvió a enlazar su brazo con el de Zoro, con su ropa nueva, guiándolo por las calles; realmente, el espadachín se sintió muy bien junto a ella.

Haciendo un receso en su caminata turística, pararon en una pastelería. Como el peliverde no era muy de dulces no pidió nada, Robin por su lado pidió una tarta de fresa y nata y un café.

-¿De verdad que no quieres nada?

-de verdad, ya sabes que no me gustan las cosas dulces.

-a lo mejor por eso eres tan amargo, juju.

-claro, y por eso tu eres una empalagosa, "juju"- contestó sarcástico.

-eso me alegra.

-¿te alegra que me meta contigo?

-no, eso me da igual, pero me alegra que me respondas, eso significa que estas volviendo a ser tu.

-gracias a ti. Te has preocupado bastante por mi.

-no solo yo espadachín-san, todos se preocuparon mucho por ti cuando volviste ayer, incluso cocinero-san-Zoro dudo ante esa posibilidad-, es la primera vez que te vemos así.

-si,ayer...-suspiró con algo de pena- no era yo.

-¿Qué te paso?

El espadachín desvió la mirada un poco apenado, como todas las veces que se acordaba del moreno. La arqueóloga puso una mirada comprensiva y su mano donde la del peliverde, este volvió a mirarla.

-no tienes porque contármelo si no quieres.

-no es que no quiera, es que es muy difícil de explicar… y...es algo que en verdad ni yo mismo entiendo así que por ahora yo prefiría guardármelo para mi.

- no te preocupes, viajamos en el mismo barco, cuando quieras contárselo a alguien sabes donde estoy- dijo con una amble sonrisa. El espadachín se la correspondió. La morena suspiro- te pareces tanto a él- dijo con nostalgia.

-¿a quien?

- a mi amor platónico- dijo con una sonrisa un poco infantil. El peli verde por su parte apartó la mano bruscamente. Ya bastante tenia de amores.

-¿pero que…?

-no te preocupes, no estoy enamorada de ti- con eso se tranquilizo un poco.- te pareces un montón a un chico que conocí a mis dieciseis años.

-¿te enamoraste de el?

-si- se dibujo una sonrisa nostálgica en su rostro- aunque antes de saber si era correspondida tuve que marcharme, la armada me perseguía, ni siquiera sé si intentó buscarme.

-¿y dices que yo me parezco a él?

-así es, pero el era mayor que yo, y tu eres mas joven, por eso a ti te tengo mucho cariño, pero como si fueras mi hermano pequeño.

-¿solo te gustan los mayores a ti?

-eso me dice la experiencia.

-vaya…

-tan raro te parece.

-no ese eso, es que nunca me imagine contigo hablando de estas cosas, o mas bien nunca imagine contigo hablando.

-juju, la vida es muy curiosa.

-No hace falta que me lo jures- le sonrió, pero volvió a poner el gesto serio -Robin…

-¿si?

-si yo decidiera abandonar mi sueño de ser el mejor espadachín del mundo ¿Qué pensarías?

Esa pregunta sorprendió más de lo normal a la chica. Nunca hubiera pensado que el espadachín abandonara su sueño.

-pensaría que tendría que ser una razón de mucho peso para que llegaras a eso.

-ya…-dijo con una mirada de culpabilidad.

-espadachín, no sé que esta pasando por tu cabeza, pero, el ser humano, desde que se convirtió en un ser racional, busca la felicidad. El hombre nace para ser feliz, si has elegido otro camino diferente para hallar tu propia felicidad estas en tu derecho.

El espadachín apartó la mirada, se sentía avergonzado de haberle hecho esa pregunta.

-espadachín, mírame- Zoro le miró-nadie te va a reprochar nada, mucho menos Luffy o alguno de los tripulantes. Somos tus nakamas, tu familia y siempre estaremos contentos de que tú seas feliz.

El peliverde la sonrió un poco triste.

- muchas gracias Robin, de verdad- Robin también le sonrió.

-bueno- volvió a hablar la arqueóloga mientras cogía un trozo de tarta- abre la boquitaa.

-ya te he dicho que no soy de dulces.

-tengo que quitarte ese amargamiento que tienes encima de alguna forma y te puedo obligar con mi poder.

El espadachín, frunciendo el ceño adelanto la cabeza para comerse el trozo que su compañera la ofrecía.

-ves, no esta tan malo.

-si me lo das tu Robin-chwan todo esta bueno- dijo con retintín y burlándose de todos sabemos quien. La morena se rió y volvió a mirar al espadachín.

-ay espadachín, tienes un trozo de tarta en la cara. Espera, yo te lo limpio- sacó un pañuelo de su bolso y mientras con la mano libre le sujetaba el rostro con la otra le limpio dulcemente la mejilla, tanto que el espadachín la dio un poco de vergüenza.

Siguieron hablando de diferentes asuntos, charlando y riendo, lo pasaban muy bien el uno con el otro; hasta que llego la hora de comer, al contrario que los días anteriores, ese día la tripulación comerían junta en el barco, órdenes directas de la navegante, por lo que debían volver. Pagaron la cuenta, recogieron sus cosas y se levantaron.

-Robin. Preferiría que esta conversación quedara entre tú y yo.

-no te preocupes, no pensaba decir nada de todos modos, pero ¿Qué piensas hacer?

-aún no lo sé.

Inesperadamente, Robin le abrazó.

-no te preocupes, todo saldrá bien.

El peliverde correspondió el abrazo y hundió su cara en el pelo de su compañera .

-gracias.-dijo con agradecimiento y pesar. Robin se apartó un poco de él para darle un beso en la mejilla, haciendo sonrojarse al espadachín. Ella le sonrió.

-no tienes porque dármelas.- dicho esto enlazo su brazo con el del espadachín y se fueron juntos al Sunny.


El cocinero se encontraba solo, fue el primero en llegar al barco, después de todo debía hacer la comida para todos. Estaba molesto, no había podido acompañar a la pelirroja porque esta misma le había pedido que la dejara tranquila y que buscara cosas para la comida; para colmo el peliverde había salido con Robin. Algo incomprensible para el cocinero que la arqueóloga le pidiera a Zoro que la acompañara.

-yo soy mucho mejor en todos los sentido que ese cacho animal, debería habérmelo pedido a mi. Porque a hecho semejante tontería? ¿solo porque estaba un poco bajos de ánimos? verdaderamente Robin es demasiado caritativa, ese imbécil lo único que le pasa es que no puede resistirse a mi cuando estamos solos, solo es un puto maricón pervertido. A estas horas Robin se habrá cansado de él y habrá aprendido que no hay que perder el tiempo con lo que no vale la pena- pensaba mientras hacia la comida.

Salió un rato a tomar el aire, el caldo que quedaba un rato para hervir. Se desperezó tranquilamente mirando la bonita mañana que hacia, a pesar de sus molestias. Dirigió su mirada hacia la isla. Empalideció súbitamente debido ala imagen reflejada en sus ojos, entró rápidamente en la cocina para que nadie lo viera. No se lo podía creer ¿Qué hacían Robin y Zoro andando enlazados del brazo? ¿tan contentos?

La cara de felicidad de la morena le fastidió bastante, pero ni se acercaba a la rabia que le daba la del espadachín. Hasta hoy por la mañana se encontraba absolutamente inexpresivo, pero ahora estaba feliz ¿Que le ha pasado para pasar de la noche a la mañana?-tal vez él y Robin están… no, eso es imposible, Zoro come de mi mano.

Se abrió la puerta de la cocina dando paso a la parejita feliz, que entró entre risas y bromas. El cocinero se dio cuenta de que Zoro llevaba una blusa que no llevaba esta mañana, y parecía nueva- pero si odia gastar el dinero en otra cosa que no sea bebida.

-hola cocineros-san, que bien huele la comida. Vimos unos postres de chocolate que se veían muy buenos aunque eso depende la persona- dijo mirando con una mirada de complicidad al peliverde.

-oh! si lo traes tu Robin-chwan todo esta bueno- dijo con alegría y corazones en los ojos. Sus palabras hicieron reír a la morena y al espadachín que intentó disimularlo. Este hecho fue mas leña al fuego-¿ahora los dos se ríen de mi?- al cocinero le salió un vena de mal humor, estaba aguantando demasiado.

-se te ve mas contento, marimo- dijo con una risa forzada.

-me sorprende que te importe

-me parte el alma, como no voy a estar preocupado por la mascota de la tripulación.

-cocinero-sanel caldo esta hirviendo.

-oh gracias morenaza, se nota que te preocupas por mi- volvía a hacerle fiesta.

-por ti no, por el caldo- le cortó la arqueóloga con una sonrisa- voy a mi habitación a dejar las compras-y salió de la cocina dejando a Sanji con la boca abierta.

Se quedaron los dos solos junto con un silencio incomodo. Sanji no aguantaba mas, se sentía humillado, y tenia en la habitación a la persona perfecta para calmar ese sentimiento. Pero antes de que pudiera pensar ni siquiera que hacerle…

-SANJIIII, CARNEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE- Se oía al capitán desde la cubierta que entró en la cocina junto con todos los demás.

-Luffy ¿Tienes que dar siempre esas voces?-le sermoneó Nami.

-Es que tengo mucha hambreeee-lloriqueo el capitán- ademas, Nami, tu eres mas gritona que yo- dijo con un mohín.

-¡YO NO SOY GRITONA!- gritó mientras agarraba del cuello al capitán.

-oh Nami-swan vuelves con tu caballero andante- dijo el cocinero abalanzándose sobre ella.

-déjame en paz- dijo dándole un puñetazo.

-ah, Nami me da miedo- dijo asustado el renito.

-no te preocupes Chopper, en el fondo muy fondo es buena persona- dijo Usuff

- ¿has dicho algo Usuff?- pregunto la pelirroja con la cara un poco endemoniada.

-nada, nada- Respondió con una gota de sudor.

Seguido de esos cuatro entraron Franki y Brook, el ultimo cantando y riendo a la vez.

-hola Zoro, hola Sanji- saludo el capitán- ¿donde esta Robin?

-ha ido a dejar las compras en su habitación- respondió el espadachín. Los demás se aliviaron al ver que ya hablaba.

-WOO, Zoro ya estas bien- dijo el capitán contento-me alegro mucho- el peliverde recordó lo que la morena le había dicho sobre que todos los demás también están preocupados, quería darle las gracias pero de su boca solo salió:

-si, ya estoy mejor.

-oye- dijo Usuff- esa blusa no la llevabas esta mañana ¿no?

- no. Robin se empeñó en regalármela.

- si, se nota que te la a regalado Robin, no es típica de tu estilo- dijo la navegante.

Robin volvió a entrar en la cocina, saludo a todos y con ellos se sentó en la mesa. Nami que estaba al lado le Robin le pregunto por lo bajo:

-¿que le as dicho par que vuelva a ser el mismo?

-no he hecho nada, solo hemos charlado- respondió sonriendo.

-¿de verdad?

-si

Nami pensó que a lo mejor Zoro estaba enamorado de Robin y por eso el día que habían pasado juntos le había hecho feliz. Si fuera así, se alegraría mucho por Robin, desde que entro en la tripulación se le veía interés en Zoro.

Todo pasó con normalidad hasta el final de la comida, cuando Nami llamó la atención de todos.

-chicos escuchadme, todos os preguntareis porqué os he pedido que comiéramos juntos. Quería enseñaros una cosa- la navegante se dirigió a las bolsas de su compras y de una de ellas sacó un precioso kimono que presentaba un paisaje de flores de cerezo- ¿Qué os parece?¿a que es precioso?

-¿nos has mandado comer juntos para que viéramos el kimono que te has comprado?- pregunto Usuff con un poco de indignación.

- no. También os he comprado unos a vosotros

-pero ¿Para qué?

-es que hoy es el Festival de Parthenos, y hay que ir vestido con kimonos, ¿no habéis visto los carteles? bueno da igual, venid a ver vuestros kimonos.

-yuppie! Un festival, un festival.-gritaba y saltaba alegre el capitán.

La navegante fue pasando los kimonos a cada uno: el de Robin tenia un fondo negro con rosas rojas y pétalos; el de Chopper era muy infantil, era rosa con margaritas, es evidente que había escogido un kimono de niña; el de Usopp era gracioso, tenia dibujados pandas enganchado a brasa de bambú; el de Luffy era parecido al de Usopp, pero con palmeras y monos; el de Franky era un fondo celeste con flores hawaianas, bastante hortera; el de el esqueleto era de varios colores con notas musicales negras; a Sanji le trajo un de patos en un estanque; y a Zoro por ultimo uno negro con figuras de dragones en rojo, el suyo era el único que no llevaba mangas.

-el muy bonito navegante.

-muchas gracias Nami

-¿porque pandas?

-jajajajaja! Que gracioso!

-vaya nena has sabido captar mi estilo SUPER!

-YOHOHOOOOOO! Me han entrado ganas de cantar.

-oh un regalo de Nami, un regalo de Nami, lo ha escogido pensando en mi, será mi tesoro.

-¿y esto cuanto nos va a costar?

-ah no te preocupes Zoro ya os reduciré lo que os tendré dar la siguiente semana.

-ya me lo temía.,se nota que ta la a regaladollevabas esta mañana ¿no?-iendo a la vezuf

peliverde

-ya sabes que no soy un alma de caridad.

-habéis visto- exclamo el renito- el kimono de Robin y el de Zoro se parecen mucho.

- si el hombre de la tienda me dijo que se complementaban- explicó la navegante.

-¿que? Marimo imbécil, cámbiame ahora mismo ese kimono.

-Sanji por favor no seas crío. No los he comprado así a posta. Al verlos pensé que les podrían quedar bien y cuando estaba pagando el hombre me lo dijo.

La verdad es que al saber que los kimonos se complementaban, las mejillas de los dos se tornaron carmesí. Pasó desapercibido para los demás que estaban mirando entusiasmados sus kimonos, pero no para Sanji.

-me voy a mi habitación.

-¿te encuentras bien?- Pregunto el renito preocupado.

-estoy cansado, ayer no dormí bien- dijo con una sonrisa forzada- me vendrá bien una siesta- y salió de la habitación.

-¿ahora es él el que se encuentra mal?- dijo Franky.

-ciertamente extraño, esto me pone lo vellos de punta. Oh! Pero si yo no tengo vellos YOHOHOHOO!

-Zoro, ¿ha pasado algo entre vosotros?- pregunto la navegante.-los dos estáis muy raros últimamente ¿habéis tenido una pelea mas fuerte de lo normal o algo así?

Zoro tuvo que pensar por una milésima de segundo que iba a decir.

-no, estamos como siempre.

-bueno, dejémonos de problemas y descansemos para esta noche estar como una rosas y divertirnos a tope-dijo la navegante.


Zoro se despertó de la siesta, ya estaba el atardecer. Se levantó y se puso su kimono; volvió a pensar en Mihawk ¿Estaría el en el festival? recordó lo que le dijo aquel chico y Robin, ojala hubiera pensado eso antes de darle puerta.

Salió de su habitación, no se escuchaba nada por lo que los demás debían de estar durmiendo; se dispuso a bajar, pasando por las puertas de los dormitorios de sus compañero, pero al pasar por la de Sanji…

-te tengo- decía esa voz la ves que le agarraban de la cintura y le metían los dedos en la boca para que no pudiera gritar. El rubio lo arrastro hasta su habitación, cerro la puerta y apoyo su espalda.

-que te pasa, te crees especial solo porque Robin le hayas dado pena. Como yo no te quiero vas a buscar otra persona como una ramera. ¿Te la has follado ya? ¿ a gustado mas que conmigo? Eres despreciable. Pero no te preocupes- dijo mientras pasaba la mano de su cintura su pierna y lamia su cuello- yo haré que no tengas ganas de volver a molestarla nunca mas.

Zoro forcejeaba; cuando Sanji le agarro la pierna, le mordió la mano pudiendo liberarse de él.

-hijo de puta- dijo el cocinero golpeándole en la cara con toda su rabia contenida, haciendo que Zoro se tambaleara, pero no se cayo, no hasta que Sanji se le tirara encima.

-no vas a poder andar en una semana- dijo riéndose maliciosamente.

-déjame en paz idiota, Robin y yo somos compañeros y nos llevamos bien. Si eso te cabrea es tu problema.

-no me interesan tus escusas.

-quitate de encima.

- Zoro, lo único que quiero de ti es esto, si no me lo das lo que quiero y cuando quiero, estar contigo no tiene sentido para mi.

El espadachín dejo de resistirse. El cocinero no entendía porque hacia eso cada vez que hablaba de cortar la relación, pero le encantaba, se deleitaba cada vez que con ese tipo de palabras el peliverde se rindiera a sus pies, era como un conjuro, como magia. El rubio le besó en los labios y le metió la lengua hasta la garganta. Paro el beso y dijo con lujuria:

-en verdad lo estabas deseando.

Toc-toc. Llamaron a la puerta

-no me lo puedo creer- se quejó en tono bajo el cocinero- ¿quien es?

-soy Nami, vete preparando, nos vamos enseguida.

-vale pelirroja mía- cuando escuchó como los pasos de la navegante se alejaban le dijo al peliverde- te has librado por ahora, pero no creas que va a ser durante mucho tiempo.-Sanji se levantó y abrió la puerta- no hay nadie, puedes salir.


La noche ya cubría el cielo, y los sombrero de paja lucían sus kimonos por el festival de claro estilo japonés.

-Es muy curioso- dijo la arqueóloga.

-¿el que Robin?

-veras navegante, el pasado de esta isla coincide con la cultura griega, sin embrago también lo contrastan con la japonesa.

-si, es una mezcla un poco extraña.

Llegaron todos juntos a una pequeña plaza.

-bien- dijo la navegante- aquí no separamos, que os vaya bien.

-¡a divertirnos!- dijo el capitán corriendo alegremente a los puestos de comida seguidos de Chopper, Usopp, y Brook.

- yo también me voy por ahí SUPEER!

- Robin tu y yo nos vamos juntas ¿te parece?

La morena asintió.

-claro. Espadachín ¿vienes con nosotras?

-no, me iré a dar un vuelta.

-¿estas bien?- pregunto preocupada la arqueóloga; otra vez lo veía triste.-mm?- se fijo en un detalle del peliverde, tenia una hinchazón enrojecida en la parte superior de la mejilla- espadachín-san, como te has hecho eso?- dijo acercándose a él y sosteniéndole la cara con las dos manos. Al tocarle la mejilla dañada hizo un pequeño gesto de dolor, vio la cara de la arqueóloga, se la veía sinceramente preocupada.

-es que...- hizo una pausa para mirar a Sanji, su rostro no decía nada pero Zoro estaba seguro de que esa familiaridad que expresaba Robin no le gustaba nada-no lo se exactamente, antes me caí, puede que fuera entonces cuando me lo hice pero no te preocupes- dijo con una pequeña sonrisa forzada- vete con Nami y con el oxigenao, estaréis mejor a vuestras anchas.

-¿estas seguro?

-claro, solo necesito pensar

-esta bien, pero ten cuidado y no te pierdas

-yo no me pierdo.-dijo molesto.

-YO IRE CON VOSOTRAS MIS DULCES DONCELLAS CELESTIALES!

-Sanji ¿Por qué tienes que ser escandaloso? La gente nos mira.

-solo miran tu belleza.

-si, muchas gracias- dijo con desgana.- bueno adiós, Zoro, si te pierdes intenta llegar a esta placita. Solo tienes que preguntar por la Plaza Artemisa. Cuando llegues aquí ve directo al mar y encontraras el puerto ¿vale?

-no me trates como a un niño chico- se quejo con e ceño fruncido.

-es que eres como un niño chico.

-chicas estamos perdiendo el tiempo, si se pierde pues ya volverá cuando tenga hambre

-esta bien, nos vamos, adiós Zoro

-adiós espadachín

Y se perdieron entre la multitud. Zoro respiró aliviado, necesitaba estar solo. Paseo por las calles tranquilamente, no se paró en ningún puesto, estaba sumido en sus pensamientos. A lo mejor, Mihawk lo hubiera invitado a pasar esa noche con él, le hubiera gustado pasear por las calles iluminadas por farolillos; el mayor seguramente explicándole porque se organizaba este festival o la mezcla de lo japonés con lo griego… -YA BASTAAAAAA- se grito en su cabeza-lo mande a tomar por culo, ahora no puedo arrepentirme, no me serviría de nada.

Recordaba con tanta fuerza le provocaba jaqueca. –Mierda- volvió a pensar.

Vio un puesto de licores y pensó que había encontrado la solución para sus dolores de cabeza.

-sake por favor- pidió en la barra.

-aquí tiene.

-gracias- dijo tragándose el vaso de una vez.

-muchacho, no sea tan burro, le vaya a sentar mal.

- no se preocupe.- dicho esto, pagó, se volvió a levantar y pasear. Caminó por el jolgorio un buen rato, mirando sin ver y oyendo sin escuchar hasta que se dio cuenta de que necesitaba apartarse del alegre bullicio, el saque le había dado mas dolor de cabeza y necesitaba alejarse del ruido. Consiguió salir de la calle central y así del mogollón fiestero. Ya se oía mucho menos ruido.

-vamos arrímate mas- escucho un voz que provenía de un callejón.

-quieres que os eleve la temperatura ¿no?-se oyó otra voz, evidentemente era una parejita que no tenia otro sitio donde darse el lote, pero, la segunda vos le parecía muy familiar al espadachín; sin pensarlo, el espadachín se acercó.

-ya no mas por favor, solo tu voz me pone a 100 grados.

-Pues no se como vais a estar cuando haya terminado- no había duda conocía esa voz, se acercó más, en ese momento la luna era tapada por una nube y solo veía sombras(que casualidad no?).

-¡ah! Estas impaciente verdad, ya empiezas a tocar sitios prohibidos

-si se nota que os gusta.

-solo si eres tu, Mihawk - Zoro abrió más los ojos al escuchar su nombre. La luna volvió a aparecer, cubriendo con su luz a la pareja de amantes. Como ya había adivinado, se trataba de Ojos de halcón, seduciendo a uno muchacho no mayor que el peliverde.

El espadachín abrió los ojos de par en par, incrédulo a los que sus ojos le mostraban- vete, el no tiene nada que ver contigo, lo que haga no es de tu incumbencia- sin embargo, no se hizo caso a si mismo, adelantó un paso, cogió una piedra del suelo y se la lanzó al moreno dando de lleno en la cabeza, el cual no se esperaba un ataque y tenia las defensas bajas por lo que cayó de bruces contra es suelo.

-¡Mihawk!- gritó la chico- a ti que te pasa imbécil- dijo dirigiéndose al peliverde, que volviendo en si se dio a la fuga sin saber a donde estaba yendo.-maldito embustero hijo de puta- pensó- ¿que me amabas? ¿que me habías estado esperando toda tu vida? no me esperabas a mi, esperabas a un idiota cualquiera para poder follartelo-siguió corriendo sin parar, ignoraba a donde iba a llegar-¿porque demonios he tenido que ver eso?

Corrió tan deprisa que solo vislumbraba las estelas de las figuras que dejaba atrás, hasta que ya no pudo mas; cuando paró maldijo todo lo que podía maldecir, ya que su nefasto sentido de la orientación y la rapidez que había alcanzado en la carrera lo llevaron a uno de los sitios que, precisamente esa noche, no quería ir. Había llegado al bosque donde lo trajo Mihawk el día anterior, todo estaba en clama como la primera vez, la luz de la luna que lo iluminaba, hacia que fuera mas hermoso incluso que la primera vez que lo vio¿porque precisamente allí?

No quería estar más tiempo en ese lugar, ese sitio era como tragarse virutas de hierro. Todavía con la respiración alterada, se dio la vuelta rápidamente para empezar a correr pero cayó en el acto tras colisionar con "algo". Levantó la mirada solo para darse cuenta de que ese algo era alguien, Mihawk. Su figura daba la impresión de que era infranqueables, su mirada seria era como una lanza. Da igual como hubiera sido estos días, ese era el Mihawk que conoció.

Con rapidez y elegancia se acerco al peliverde, lo agarró del brazo y lo levantó de un tironazo. Mantuvo el brazo sujeto en alto como el que agarra un animal para que no se escape. Sus caras estaban muy cercas, por una parte la inexpresiva del mayor y por otra la desafiante e irática del joven.

-¿porque habéis hecho eso?

-no lo sé.

-¿no lo sabéis?

-no, no lo sé. Tal vez porque ayer besabas el suelo que yo pisaba y hoy te veo tirándote a otro.

-¿acaso no estoy en mi derecho?

-claro que estas en tu puto derecho. Tienes todo el derecho del mundo a engatusar a quien te de la gana con palabras tan falsa con "te estado esperando toda mi vida"-remarcó con burla. -Si tenías ganas de joder a alguien, y te daba igual quien fuera, no haber escogido a mi primero. Suéltame el brazo ya.

-¿eso es lo que pensáis?

-¿y que debería pensar? ¿Que te follas a todos pero solo me amas a mi?

-¿estáis celoso?

-no estoy celoso, suéltame el brazo de un puñetera vez.

-vos mismo os acabáis delataros.

-¿porqué? Solo porque te he apedreado al verte dándote el lote con otro tío.

-estáis tan alterado que no sabéis ni lo que decís.

-si no te gusta lo que digo suéltame y déjame irme

-¿como os habéis hecho esa herida en la mejilla?

-no lo sé.

-hoy no sabéis muchas cosas.

-¿y a ti que te importa?

-ni os imagináis lo que puede llegar a importarme- dijo alzando su mano libre y acariciando la mejilla dañada por el cocinero. El espadachín hizo un gesto de dolor- ¿os duele?-preguntó con un hilo de preocupación.

-no- dijo de manera tajante- estoy perfectamente- apartó la mano de Mihawk con la suya

-sois un mentiroso- dijo volviendo a alzar la mano para agarrarle el mentón y besarle la mejilla.

-p-para.

-yo eliminaría todo vuestro dolo si me dejarais-Mihawk no hizo caso y empezó a darle besos en el cuello.

-estate quieto.- intentaba quitárselo de encima, pero no podía.

Lo recostó en la hierba suavemente.

-no sabéis cuanto os deseó- dijo descubriéndole un poco el pecho.- y cuanto os amo.- lo besaba mientras el joven intentaba apartarlo

Se dispuso a darle un beso en los labios pero…

-PARAAAAAA- Gritó el joven empujando con todos sus fuerzas al mayor y liberando se de él.-TE ODIO, TE ODIO, TE ODIO. MI VIDA NO ERA PERFECTA, ES VERDAD, PERO ERA MI VIDA, TU VINISTE Y LA JODISTE ENTERA, QUIERO QUE TE VAYAS DE ELLA, QUE TE VAYAS DE MIS PENSAMIENTOS Y QUE TE VAYAS DE MIS SUEÑOS. ODIO PENSAR EN TI, ODIO SOÑAR CONTIGO. VETE DE UNA VEZ Y DEJAME EN PAZ.

El moreno se quedó quieto y con los ojos muy abiertos, mirando al joven que estaba totalmente descompuesto y si poder normalizar su respiración por culpa de la ira contenida; avanzó hacia delante y lo sujeto con toda la fuerza de sus brazos..

-suéltame – le ordenó tajante el peliverde a la vez que forcejeaba.

-no.

-si quieres matarme hazlo rápido.

-no quiero matarte.

-pues has lo que tengas que hacer de una puta vez y vete, como si quieres matarme, como si quieres humillarme más de lo que ya has hecho o como si me follas aquí mismo, pero desaparece ya de mi vida, no quiero volver a verte mas.

Cada palabra del joven era como el disparo de un cañón a pecho descubierto.

-No voy a desaparecer de vuestra vida así como así-habló con calma- incluso si me voy ahora mismo- contestó. El peliverde no paró su intento de huida, pero el moreno tenia más fuerza. Era inútil, aunque se lo quitara de encima volvería a por él ¿Acaso el también era feliz humillándolo?

-por favor- le pidió casi en un suplico con la voz quebrada- vete ya…-se le hacia muy difícil hablar- no aguanto más esto, por primera vez en mi vida… soy incapaz de resistir..

Al moreno le sorprendió el repentino cambio de aptitud, notó el cansancio del joven e hizo menos fuerza en el agarre, hubiera sido la oportunidad perfecta para que el peliverde le diera esquinazo, pero se había quedado sin fuerzas mentales y se desplomó en los brazos del otro. Mihawk lo mantuvo entre su brazos, lentamente se sentó en la hierba. Zoro hundió su rostro en el cuello de Mihawk.

- sed sincero con vos mismo y decidme que no queréis que me vaya.

-¿has escuchado algo de lo que te he dicho?

-solo lo que me interesa- el joven rió por primera vez en toda la noche gracias a ese comentario, aunque casi no tenia fuerzas para ello, aquel hombre era un agujero negro que devoraba toda su energía.

-al menos os reís.-El espadachín no contesto, -si me iba a acostar con ese chico-hizo una pausa- esta mañana os vi con una mujer, y no solo por como intimabais con ella si no porque a su lado, vos, lucíais radiante. Me sentí muy celoso y lleno de ira… entonces me encontré con ese chico, que se me ofreció a cambio de dinero y pensé... necesitaba algo que me hiciera avadirme.-volvió a hacer una pausa para ver si el joven le decía algo, pero solo el rompía el silencio- ¿hubierais preferido que os tirara una piedra?

Esa vez no rió, pensó en la respuesta, "si", hubiera preferido que lo lapidara antes que verlo con otro. Sin alzar la cabeza, poso su mano en la cabeza del moreno, encontró en su cabellera un buen chichón.

-no os preocupéis, tengo la cabeza bastante dura.

El joven tragó saliva e intentó hablar con normalidad, pero no pudo, en esos últimos días había gastado sus fuerzas vitales

-..yo..-apenas le llegaba la voz

-tranquilizaros.

-..estoy echo un lío.. se que siento algo por ti pero… a sido todo demasiado repentino, yo no soy de esas personas que creen en el amor a primera vista… o en el amor eterno, no puedo dejarlo todo por algo que pienso en mi fuero interno que no existe… Ya no solo por mi, si no por mis compañeros, y tu… también te ves afectado.

Hubo un gran silencio y bastante incomodo hasta que por fin el moreno lo interrumpió:

-os entiendo perfectamente-dijo tomando la mano del espadachín que acariciaba su cabeza- se que nuestra situación es difícil-besó su mano y giro su vista para mirarlo- y creo que lo sé mejor que vos, pero yo, he vivido en la oscuridad demasiado tiempo, y vos sois el único capas de abrir una ventana de luz y se que es egoísta por mi parte, pero mientras el destino me deje estar a vuestro lado, y eso no os dañe, quiero aprovecharlo.

-eso es una idiotez ¿para que hacer florecer algo que sabes que se va a pudrir?

-¿para que vivir si sabes que vas a morir?

Zoro resopló.

-¿que?

-odio que siempre tengas respuestas para todo y que lo veas todo ten fácil. Las cosas no son así.

-las cosas son como vuestra merced quieras verlas.

Volvieron a quedarse en silencio. Muy a lo lejos se escuchaba el griterío del festival casi acallado por los sonidos del bosque.

-¿queréis volver con vuestros compañeros?

-no, prefiero quedarme aquí…- no sabia si terminar la frase con un contigo.

-como deseéis.

Pasó un rato hasta que el mayor se dio cuenta de que el otro se había dormido entre sus brazos, respirando en su cuello. Sonrió y le beso en la mejilla sana. Lo recostó con delicadeza en el suelo y lo cubrió con su abrigo. Se tumbo a su lado, y lo velo durante toda la noche. Daba igual todo lo que pasara después, esa noche solo existía él.

Continuará...