Disclaimer: Los personajes pertenecen a Jin.


Capitulo

4

Game Over


"Game Over"

Era lo que se leía en la pantalla del televisor.

—Otra ronda— demandó con insatisfacción la chica de cabellos verdes.

—Con esta ya llevamos 245 ¿No crees que deberíamos parar? Es aburrido ganar siempre— profirió Shintaro estirándose en su sitio a escasos centímetros de la líder.

—Me niego a irme en ceros.

Seis días habían transcurrido desde que el Neet comenzó a hospedarse en la guarida del Dan, tiempo suficiente en el cual reafirmo muchos gustos similares que compartía con la número uno.

Ambos odiaban las multitudes, las casas embrujadas, o cualquier otra cosa que tuviese que ver con lo sobrenatural y el salir fuera sin una razón que valiera la pena, Shintaro componía música en su ordenador y Kido adoraba encerrarse en su propio mundo escuchando su Ipod y también a los dos les encantaba el anime y los videojuegos.

Ese par había resultado inopinadamente parecido.

Y es que ellos se habían vuelto más cercanos al pasar los dias.

Así era como ambos habían terminado por pasar la mayor parte de la noche y la mañana jugando videojuegos en la habitación de la líder.

—Kido.

—Shintaro.

—Kido.

—Shintaro.

Ambos se miraron fijamente durante un prolongado tiempo. Hasta que el de brunos cabellos desvió la mirada suspirando por su derrota. Tsubomi sonrió para sus adentros.

Al menos ya llevaba una victoria.

—Último juego. — sentencio con voz grave el mayor.

—Ok. No perderé esta vez.

Los personajes en la pantalla comenzaron a moverse al ritmo de los botones de los controles.

Shintaro no necesitaba ver su propio control, dado que había memorizado los combos de comandos y además, aunque no lo diría en voz alta, dado que ello implicaría ganarse un buen golpe, la Danchou solo repetía una y otra vez la misma serie de ataques.

"GAME OVER"

Vitoreó la pantalla de nuevo, y el Neet lanzo un suspiro, porque él había ga..

¿Qué? Esperen, ¿Él había perdido?

— ¡GANE!— Kido se levantó bruscamente poniendo una enorme sonrisa, pero a causa de haberlo hecho tan rápido se mareo y termino por perder el equilibrio, estar tantas horas en la misma posición le estaba pasando factura.

Shintaro apenas pudo salir de su shock para alcanzar a agarrar a la peliverde.

Ambos cayeron sobre la cama de la chica.

—...— él contuvo el aliento y los cabellos de ella le hicieron cosquillas en la nariz, sus rostros estaban muy cerca pero a pesar de ello, esa situación estaba lejos de sentirse incomoda.

—Te lo dije, que no me iría en ceros —musitó la número uno viendo directamente a los ojos del muchacho.

Era cálido.

El cuerpo de Tsubomi era muy cálido. Eso era lo único en lo que el Kisaragi pensaba.

—Realmente lo veo...

Se observaron el uno al otro durante varios segundos, los cuales se convirtieron en minutos mientras la pantalla seguía enmarcando el juego perdido.

—Oye Kido sab...— una voz bastante conocida por ambos interrumpió el mutismo, dejando a ambos adolescentes congelados— ¡Woahh! No puede ser, no puede ser, ¿Ustedes tenían este tipo de relación?— chilló con burla Kano.

— ¡No!— gritaron ambos por fin reaccionando y separándose bruscamente.

—Es un malentendido— lloriqueó Shintaro.

—Ah sí claro, pero ¿Saben? sólo debieron colgar un cartelito de "No molestar" en la puerta, digo ¿Qué hubieran hecho si fuese Mary quien los hubiera descubierto?— Comentó dedicándoles una sonrisa pícara.

La peliverde frunció el entrecejo.

—Cierra la boca— con las mejillas sonrojadas la líder le propinó un golpe en el estómago al rubio.

—No seas así, o Shintaro te dejará— profirió con dificultad el tercero del Dan, sólo para recibir una patada en la entrepierna.

"Un minuto de silencio por los soldados caídos" pensó el Séptimo en solidaridad como hombre.

Tras aquel pequeño incidente y algunos golpes más para el chico de las mil caras, Shuuya por fin desistió de sus burlas y huyo a algún lugar de la guarida.

—Presiento que Kano se volverá un dolor en el trasero— musitó molesta la chica.

El Neet estuvo de acuerdo con la menor y en el fondo se lamentó por tener que soportar eso en el futuro.

—Ah...

—Hey Shintaro ¿Qué tal si jugamos otra...?

—No, quedamos en que era la última partida—se cruzó de brazos, recibiendo como respuesta un puchero por parte de la ojinegro, el Kisaragi sonrió disimuladamente, pues ese gesto no era el primero que la líder le regalaba y los cuales él en realidad encontraba como algo muy tierno.

—Entonces ¿Qué hacemos?— pregunto sin dejar de poner aquella mueca como una clara protesta a la negativa de seguir con los videojuegos.

— ¿Qué tal si, vemos el maratón de anime?

— ¿Hoy habrá uno?

—Si, en el canal local, aunque serán series y películas de los 80's y 90's

—Está bien, suena interesante— asintió dirigiéndose a su televisor para apagar la consola y tomar el control remoto. Cambio el canal y se giró hacia el más grande— Iré por unas bebidas y algo para comer

El pelinegro sonrió sentándose al pie de la cama mientras la muchacha se iba a la cocina.

—¡Maestro!

La voz electrónica de Ene le caló en los oídos.

— ¿Qué mierda te pasa?— gruño sacando el teléfono de su bolsillo.

—Esto es grave, esto es grave, la alarma antirrobo de su casa se activó hace 10 minutos y fue desactivada hace poco.

— ¿Y eso...?- se levantó abruptamente al fin cayendo en cuenta de lo que la chica azul le decía con tanta preocupación. ¡Estaban robando su casa!

Salió corriendo de la habitación, no podía ser cierto, esto no podía ocurrirle, ¿Acaso Dios le odiaba?

Y enseguida recordó que su casa estaba su preciado ordenador y el estudio de su padre. Este último conteniendo un sin número de objetos que más que su valor monetario, el cual no era poco, poseían un alto valor sentimental, pues se trataban de los últimos vestigios de la presencia de su progenitor en este mundo.

Inmediatamente su cerebro comenzó a maquinar todos los posibles escenarios, aun si llamaban a la policía con el actual poder tecnológico que poseían los ladrones para cuando la patrulla llegase, los maleantes seguramente ya estarían lejos con las posesiones más valiosas.

Entonces ¿Qué debía de hacer?

A pesar de que él mismo se consideraba un cobarde, no podía dejar que le robasen así nada más, debía de hacer algo.

—Ene, dame la imagen de las cámaras de seguridad de nuestra casa y la de los vecinos— Le dijo a Ene mientras se ponía los zapatos.

—Maestro ¿Que está haciendo?

—...

Él no permitiría que los últimos recuerdos de su padre fuesen robados por unos imbéciles.


— ¿Huh?—la líder, quien se encontraba en la cocina todavía, se extrañó de oír la puerta abrirse y cerrarse. ¿Alguien había salido?

Se encogió de hombros, probablemente se trataba de Kano.

Regresó a su habitación con los snacks y se sorprendió de no ver al Kisaragi ahí.

—¿Shintaro?

Quizás estaba en el baño.

Se sentó en la cama a la espera del moreno.

Cinco.

Diez.

Quince minutos.

Dirigió una mirada preocupada a la puerta.

—Quizás se ha quedado sin papel higiénico— murmuró para sí levantándose y dirigiéndose al baño.

— ¡Estamos de vuelta!— anunciaron la voces de Seto y Mary desde la entrada.

—Bienvenidos— les contestó Kido cuando ambos se asomaron por el pasillo.

— ¿Qué haces Kido?— preguntó el chico del overol verde

—Creo que Shintaro se ha quedado sin papel.

— ¿Ah? Eso es horrible— expresó la nieta de medusa sintiendo pena por el invitado.

—Sí, será mejor llevarle un rollo, debe de estar entrando en pánico— Kousuke le sonrió a la cuarta del Dan.

Los tres se dirigieron a la puerta del baño y cuando Seto estaba a punto de tocar la puerta esta se abrió dejando ver a un rubio con una cara de alivio.

—¿Kano?

—Seto, Mary bienvenidos. ¿Qué hacen todos aquí? ¿No me digan que estaban haciendo fila? Si es así les recomiendo que esperen un poco— declaró colocando su habitual sonrisa del gato cheshire.

— ¿Y Shintaro?— Pregunto la de cabellos verdes.

— ¿Qué no estaba contigo en tu habitación?

—No...—y la Danchou recordó que hace rato alguien había salido.

Entonces ¿Había sido el Kisaragi? Pero ¿Por qué?

Su teléfono vibro y lo desbloqueó encontrándose con una chica virtual bastante alterada. Lo que sorprendió a los cuatro adolescentes.

—¡Danchou! ¡Ha ocurrido algo grave!

Su corazón se detuvo y el rostro del azabache apareció en su mente.

— ¿Qué ha pasado?— murmuró tratando de mantener la calma.

— ¡El maestro esta... Él está en un serio problema!

¿Qué estaba pasando?

"Shintaro" pensó angustiada Tsubomi.


Continuara


Lamento mucho la demora, tengo otros tres capítulos ya escritos a parte de este, pero pasaron algunas situaciones y tuve que ausentarme de FF, sin embargo, volveré muy pronto con la continuación de esto. Gracia por el apoyo.

Nos leemos.