Al gorrioncillo.
Gundam Wing
Atrapados.
Capítulo IV. En la tortura.
-¿Puedo utilizar palabras en árabe?
-No, mejor usa el diccionario, Quatre.
-A ver… es-ta-tua. –Deletreó Wufei, entusiasmado. –Van nueve puntos más.
-No es justo. –Rezongó Duo.
-Uva. –Quatre sonrió, colocando solo una pieza sobre el tablero. –Seis puntos.
-¿Por qué la v tiene tantos puntos?
-Imagino que es porque no hay muchas palabras que lleven la v.
-Depende del idioma. –Exclamó el 05. –Tu turno.
-A ver. –Duo frunció los labios, y sin pensar puso dos piezas en el teclado. –Treco.
-¿Qué diablos es treco?
-Pues… es una palabra.
-¿Existe eso? –Rió el 04.
-Ni siquiera voy a buscarlo en el diccionario. –Wufei se cruzó de brazos.
-¿Qué? –Duo frunció los labios. –Es una palabra, este maldito juego se trata de palabras.
-¡Duo! –Le renegó Relena desde lejos.
-¡Ya! Lo siento.
Una mano apareció entre el trío, justo sobre el hombro de Duo; acomodó unas cuantas piezas sobre el pulcro tablero del Scrabble justo donde estaba la inexistente palabra que había formado momento antes.
-Trece. –Exclamó el dueño de aquella mano, de rodillas en el suelo al lado del 02.
-Vaya. –Sonrió el 02. -¡Diez puntos! ¡Tráguense esa!
Quatre desvió la mirada, sintiendo un espantoso hormigueo en el estómago, pensando en a quién ascendería de puesto por haber permitido la entrada que tenía tan restringida para Trowa (cabe aclarar que la peor tortura para alguien, en el concepto de Quatre, es cargarlo de más responsabilidad en vez de despedirlo).
-Trowa. –Wufei miró al nombrado, que estaba arrodillado al lado de Duo. –No esperaba verte, ¿qué haces por aquí?
-Bueno, aquí vivo ahora. –El castaño les dirigió una sonrisa leve, pero cordial. -¿No te habían dicho?
-Algo había escuchado.
De pronto, el bullicio que había en esa mesa se tornó en un denso silencio, tan profundo que se podían escuchar los susurros de Heero y Relena al otro lado de la habitación. La oficina de Quatre normalmente era silenciosa, pero era como si la presencia del ex piloto de Heavyarms hubiese traído consigo esa sensación lúgubre… cosa de la que él mismo se dio cuenta.
-Está bien, si quieren me retiro y ya. –Exclamó Trowa, aunque si se sentía bastante extrañado de que eso pasara.
-No es por ti. –Evadió hábilmente Wufei, antes de que Duo abriera su imprudente boca. –Aun estamos algo estresados por los errores de Maxwell.
-¡Hey! ¡No me cargues el muerto! –El ojiazul se cruzó de brazos, en un alarde de poca prudencia tal como su compañero lo había previsto. –Además, también era su responsabilidad el checar que estuviesen conectados los sensores, pero, ¡NO! El señor estaba dormidito en su asiento…
-¿Dices que no puedes hacer una revisión tu solo? Te creía tonto, no inútil.
-¡¿A quién le dices inútil, pedazo de…?!
-¡Duo! –Volvió a escuchar la voz de Relena, reprendiéndolo.
Trowa sonrió al notar cómo aquél par seguía peleando como usual, haciéndolo sentir un tanto más relajado y que, si había algún problema, no era con él (iluso); dirigió la mirada verdosa hacia su mejor amigo, Quatre, con el coro de peleas de fondo. El rubio le correspondió la mirada, algo sombrío.
-Quatre. –Le llamó suavemente, sintiéndose un poco preocupado por su aspecto.
El 04 se sobrecogió al escucharle sin poder evitarlo.
-Dime, ¿está todo bien? No te he visto desde hace semanas y me enteré que estabas en una clínica.
-He estado ocupado. –Fue su cortante respuesta.
-No mientas…
-Entonces, no preguntes.
Trowa se cruzó de brazos, realmente preocupado, y fue evidente en su rostro.
-Uh, buenas tardes.
Todos guardaron silencio, volteando al mismo tiempo en dirección a la puerta; en ésta se encontraba el pelirrojo secretario de Quatre, el más informal del universo, al lado de una preciosa mujer de largo y ondulado cabello ondulado, ojos azules como el cielo, en un ceñidísimo pantalón color azul marino, blusa beige con corbata azul, sosteniendo un chaleco de preventivo en el brazo derecho. Tenía una amplia sonrisa en los labios rosados y las mejillas sonrojadas.
-Oh, es muy linda. –Susurró Relena.
-Ah. –Contestó apenas Heero, con gustos distintos.
-Sam. –Le llamó el 03, extrañado. –Hola, te estuve esperando media hora y decidí visitar un rato a Quatre, no sabía que los demás estarían aquí.
-Disculpame, tuve que ir con mi padre.
Trowa se incorporó para ir con ella, y la chica le recibió con un sublime beso en su mejilla, provocando que el rubio se girara un poco para no mirar la escena. El resto miraba con casi acosador interés la situación (Relena incluída).
-Eh, chicos. –Trowa cayó en cuenta, avergonzado con aquello. –Quiero presentarles a mi novia, ella es Samanta Jones.
-Ya nos conocíamos. –Contestó Wufei con indiferencia.
-Es cierto. –Contestó el 03, más avergonzado. –Sam, bueno… ya conoces a Wufei, los demás son Duo Maxwell, Quatre Raberba Winner… ah, y allá están Heero Yuy y la representante Relena Darlian.
-¡Es un placer! –La chica se vio bruscamente emocionada. –Trowa, que emoción, tienes amigos muy poderosos.
Trowa dibujó media sonrisa, apenas tenue. El resto se quedó pensativo, Heero incluído.
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-Qué tortura. –Murmuró el 02, con cara de niño regañado.
Quatre les había arrastrado a un lujosísimo restaurant para ir a almorzar, toda la comitiva junta; Heero no se despegaba ni un instante de Relena, la cual conversaba animadamente con la preventiva Samanta, que al mismo tiempo tomaba cariñosamente la mano de su novio en un cuarteto de cursiladas y arrumacos no tan descarados.
-Tú lo has dicho. –Contestó Quatre, con el rostro demacrado, intentando picar un brócoli salvaje que se negaba a ser comido.
-Ustedes dos deberían dejar de quejarse y ponerse a hacer sus deberes. –Exclamó Wufei, en su profesión de valemadrista olímpico, sentado en medio del par de melancólicos mientras comía rudamente su trozo de bistec.
-¿Qué? –Duo le miró, apuntándole con un trozo de elotito tierno en el tenedor. -¿Es que a ti no te tortura el hecho de que Heero esté con tú Relena?
-Wufei. –El 04 se sorprendió enormemente. –No sabía que te gustaba Relena.
-No me gusta. –Contestó, cortante, con un leve sonrojo en las mejillas.
-Mira, se ha sonrojado.
-Y además de que se quedaron solitos la vez que nos quedamos jugando videojuegos, y también en el elevador. –Comenzó el 02 como vieja chismosa.
-¿En serio?
Wufei bajaba más y más la cabeza, tensando los labios sumamente molesto con aquello, haciendo un esfuerzo por no agarrar a golpes a Duo (Relena no toleraba maldiciones ni golpes mucho menos).
-Y además él dijo que pasaron…
-¡Duo Maxwell! –Exclamó el 05, molesto.
-¿Qué? Si no he dicho mentiras. –Se excusó.
-Yo no he dicho que me gusta Relena.
-¿Qué tú qué? –Cuestionó Heero, mientras sacaba lentamente su arma del bolsillo de la chaqueta.
Hubo un denso silencio. Wufei, enrojecido hasta las orejas, se lanzó al cuello de Duo, intentando asfixiarlo en un arrebato de locura.
-¡Agh! ¡Aire! –Susurró el pobre 02.
-¡Maldito infeliz! –Lo sacudía violentamente.
-¡Wufei! ¡Espera! –Intentaron detenerlo Relena y Quatre.
Heero se divertía bastante con aquella escena, por lo que los dejó ser con una tenue sonrisa maligna en los labios; Trowa estaba más que acostumbrado a ese tipo de situaciones, por lo que se dispuso a hablar con su novia de cosas más triviales, como si un atentado de asesinato no estuviese pasando frente a ellos.
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Los preventivos ya se habían acostumbrado a los lujosos hoteles donde Relena se hospedaba en sus visitas a las colonias espaciales y a los diversos reinos de la tierra, por lo que verla sentada allí en ese sofá tan elegante en medio de la habitación donde se quedaría esa noche no era para ellos tan asombroso como las palabras que estaba diciendo.
-Así que… decidí posponer todo para el próximo mes.
Duo se estiró, con una amplia sonrisa en los labios.
-¡Vacaciones! –Exclamó sin vergüenza.
-¿Cómo que vacaciones? –Le reprendió Wufei.
Relena sonrió levemente, bastante animada. Cada piloto tenía algo que a ella le agradaba ver, era como si sus caracteres conjugados dieran a comprender que todo estaba bien, y el hecho de que la llamaran por su nombre sin prefijos como "señorita", "representante", etc. Quería decir que ellos ya le tenían bastante confianza, cosa que le causaba mucho placer y gusto.
-Sí, bueno, Relena ya no tiene trabajo hasta dentro de un mes, así que prácticamente estamos desocupados.
-Olvidas que aun así tenemos que escoltarle.
-Heero lo hace bastante bien, se la lleva pegado a ella. –Entonces miró a los lados, como si cayera en cuenta de algo. –Es verdad, ¿dónde está ahora?
-Lo he mandado a la cafetería, por qué ya sé que atrocidades se le iban a ocurrir y sé que voy a terminar accediendo a sus peticiones, por eso prefiero establecer la decisión antes que se entere. –La chica se sonrojó, pero les dirigió una cordial sonrisa a los preventivos. –Bueno, ya que no tendrán trabajo, quería invitarles a pasar un rato en la mansión que tengo en el reino de Sank, digo, si no tienen nada más que hacer.
Duo pensó de forma fugaz. Ver a Relena y Heero jugueteando a ser novios, haciendo cursilada y media… trató de buscar una excusa eficaz para poder zafarse de eso, ni siquiera podía utilizar a Hilde en esta situación, ya que ni vivía con él desde el incidente del tatuado y Relena debía saberlo (aunque prefería que eso se quedara en un baúl en el fondo del mar), así que no…
-Por mi está bien. –Contestó Wufei, bastante calmado.
Relena sonrió, notándose satisfecha con eso. Esa extraña sonrisa despertó la curiosidad de Duo… ¿acaso ella estaba contenta al saber que Wufei iría? ¿Es que tramaba algo? Era imposible, pero la curiosidad le carcomía…
-¡De acuerdo! –Gritó, emocionado, sabiendo que algo grandioso se aproximaba.
Pobre iluso.
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Duo tenía cara de fastidio. Quatre, de eterna depresión marcada en las oscuras ojeras bajo sus ojos claros. Wufei, de aburrimiento supremo. Trowa tenía un gesto de confusión, Sammy sonreía contenta al lado de su novio, y Heero permanecía inmune a la densa atmósfera, como era usual en él.
-¿Estan todos listos? –Cuestionó la entusiasmada Relena, en un vestido fresco y primaveral.
Toda la comitiva estaba de pie frente al puerto espacial que los conduciría al trasbordador que los guiaría a su destino, la gran mayoría bastante confundidos.
-No sabía que todos vendrían. –Susurró Duo, algo tenso.
-Ya dejen de quejarse. –Wufei contestó el murmullo. –Ustedes tuvieron la culpa por aceptar.
-Nos invitó a todos sin decir que los demás irían. –Quatre contestó. –No tenía idea de que también vendrían Trowa y… ella.
-Bueno, yo no sabía que vendrían ustedes. –El 02 enchuecó los labios. –Es decir, no sabía que les había dicho.
-Solo aborden el trasbordador y cállense. –Ordenó el 05, tomando su maletín.
Caminaron por el pasillo en filas de a dos, entre murmullos alegres y caras de depresión suprema, quejas y reclamos mayormente de Duo, como usual.
-Qué curiosos son tus amigos. –Murmuró Sammy a Trowa.
-Y no tienes idea de cuánto.
La sonrisa de Relena era bastante extraña, y eso realmente inquietaba a Duo.
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Eli Yuy.
