Capítulo III

.:Conexiones:.


Todo estaba oscuro, le quedaba claro que faltaban unas horas para que el sol saliera pues aún con los párpados cerrados, podía saber que era de madrugada. Lo sabía por tantas noches que pasó trabajando hasta perderse en el amanecer.

Su vida era tan diferente en ese tiempo, tan llena de lógica, razón y normalidad. Ahora estaba en un templo extraño que jamás habría conocido de no ser por la aparición de Serena.

Su ángel.

Se juró a sí mismo no pensar en ese beso prohibido; cálido pero tortuoso, aquél que quemaba con tan sólo ser recordado. Fue un contacto único, pudo sentir la química que siempre deseo encontrar en una pareja, una sincronía perfecta. Tan poco tiempo de conocerla y tantos sentimientos encontrados por su presencia. Le temía, lo suficiente para saber que no debía provocarla, preguntarle explicaciones inservibles… la admiraba por su dulzura, efectivamente era una mujer humilde para ser una criatura tan poderosa. Definitivamente era especial y su belleza inigualable. Sin embargo, ahora la deseaba con cada fibra de su ser.

Suspiró en la soledad de su noche. Quería estar con ella.

.:S&S:.

La luz golpeó sus párpados cerrados con un rojo intenso por lo que escondió su rostro bajo su brazo. Después sintió el alivio en sus pupilas cuando la puerta se cerró tras Luna.

Seiya apretó sus ojos una vez más antes de abrirlos débilmente. ¿En qué momento se había dormido tantas horas? Al incorporarse notó la figura de un gato mirándolo con sus azules ojos penetrantes. Sin embargo, luego de tallar su vista, lo que vio frente a su cama fue a una hermosa mujer con las manos juntas sobre su regazo.

"Te agradezco infinitamente lo que has hecho y has pasado… pero debes irte ahora." Sonrió tan amable como su personalidad le permitía. "Serena ya se ha ido pero me pidió te dijera adiós de su parte"

El apuesto chico se llevó la mano a la cabeza, frotando sus dedos en su sien izquierda como si con ello lograra dar lógica a lo que estaba viendo y lo que había escuchado. "¿A dónde ha ido?"

"Eso no es asunto tuyo." Sentenció a pesar de su dulce voz.

"Quiero saber…"

"Por favor, déjalo ya."

Él se mordió el labio inferior queriendo amortiguar sus palabras para pensarlas un poco antes de decir cosas de las que pudiera arrepentirse. Pero la imagen de Serena le nubló el juicio y más aún después de recordar la suavidad de su cintura "¿Entonces sólo olvido todo como si fuese Alicia soñando con el país de las Maravillas?"

El semblante de Luna era bastante serio "Esto no fue un sueño, simplemente debes olvidarlo. No perteneces a este país de las maravillas" recalcó irónicamente.

"¿Cómo podría olvidarla?" Se quejó dolido

"A penas la conoces…" dijo mirándolo directamente a los ojos cual madre sermoneando a un hijo. "No debes preocuparte por nada de lo que hayas visto, escuchado o sentido estos días. Especialmente de Serena. Sólo fuiste un mensajero. Ahora ella sabe lo que debe hacer. ¿Por qué no dejarla seguir con su deber?"

"Tal vez no la conozco, pero he convivido con ella lo suficiente para saber que quiero conocerla. No me importa que sea un ángel o un extraterrestre—"

"Es una guardiana"

"—creo que es una mujer admirable."

"Crees eso porque no es una persona común y corriente. Pero tú si lo eres. Si tienes un mínimo de sentido común, déjalo ya."

A pesar de tener mil maneras de responderle, prefirió callar.

Luna entonces asintió y en silencio abandonó la habitación dejando a Seiya en un suspiro.

Él conocía su corazón, frío, vacío desde hace tanto tiempo, áspero por anécdotas recién olvidadas… tan lleno de cicatrices que le resultaba complicado creer que había vuelto a latir. Una cosa fue la intención de lograr algo con Hotaru y otra muy diferente respirar el aroma de Serena… Tenía miedo de aceptarlo por lo difícil que resultaría esa verdad, pero se había enamorado, de primera vista tal vez, pero se había enamorado de ella. Y no podía reprimir más el deseo de buscarla hasta volver a sentirla entre sus brazos.

Desplomado sobre la cama intentó no pensar en ella, nunca quiso sentir ese dolor de pérdida tan fuerte, pero algo le decía que aunque su vida volviera a movilizarse, no podría olvidar ni a Kakyuu, con su deseo negado a vivir, ni a Serena. Su hermosa guardiana.

¿Qué era eso de guardianes? Tal vez heroínas enmascaradas cual protagonista de manga, o quizá sólo una forma elegante de decir extraterrestre. Porque más allá de esas opciones su cerebro estaba seco.

Su carcajada no se hizo esperar. Presa de la frustración, dejo fluir su ansiedad por medio de la risa un poco forzada; no obstante paró en seco al escuchar el llamado a la puerta.

Ni siquiera articuló palabra cuando una chiquilla de ojos rosas cruzó su habitación con prisa. Llevaba una yukata gris y tenía cabello lila. Nada raro para las calles de Tokyo, especialmente en aquellas avenidas repletas de tecnología y gente disfrazada de caricaturas.

Tan pronto se acercó a su cama, reposó sus rodillas en el colchón permitiéndose alcanzar con sus labios su oído. Con su pequeña mano cubrió el espacio entre su boca y la oreja perforada del pelinegro para iniciar su petición.

En un susurró Seiya entendió "Su otro nombre es Serena Tenouh. Por favor cuídala. Mi madre no me dejaría nunca ir con ella, pero no quiero perderla…" aún en calidad de secrecía, su voz se partió por el llanto "Pero tú si puedes. ¿Podrías traerla sana y salva?"

Por un segundo la niña se despegó de su costado para mirarlo a los ojos esperando respuesta.

Confundido, él se limitó a asentir, creyendo por un instante que ella regresaría a decirle más sobre la rubia. No obstante, los ojos rosas se llenaron de alegría antes de perderse por la puerta con un guiño.

"Ok… esos no eran pupilentes…" se dijo a sí mismo antes de salir de su cama.

.:S&S:.

Cruzando un hermoso campo verde se encontraba un tren repleto de pasajeros concentrados en sus asuntos propios. Algunos acompañados generaban una atmósfera de murmullos suaves que eran esquivados por aquellos pasajeros solitarios, resignados a sus documentos importantes o a los estudiantes aburridos en sus rutinas musicales de sus reproductores digitales. Sin embargo, sólo una joven permanecía atenta al paisaje desde su ventana, como si tomara nota de la belleza de las vías, las granjas, las nubes y las flores silvestres. Tantos meses de no recorrer ese camino le reventaban el corazón con latidos de nostalgia, con punzadas de alegría.

Ensimismada en sus recuerdos, Serena no podía dejar de pensar en todos los eventos pasados, sabía que las cosas iban en serio con ese espectro. Lo supo por la seriedad de Luna, por la preocupación de Artemis, quien se mostró más callado que nunca al hablar de la pérdida de tantas princesas. Sin embargo, a diferencia de ellos, ella sí creía en una solución.

Ya era un hecho que estaba siendo cazada por Galaxia, así que era cosa simple decidirse a contraatacar en lugar de simplemente defenderse. No buscaba posponer más su enfrentamiento si eso significaba entrometer a personas valiosas, especialmente a aquellas que nada tenían que ver con su naturaleza de Guardiana.

Pensó en Taiki. Su mejor amigo, aquél que la incluyó en su lista de amigos aún cuando nadie más se atrevía a hablarle en la escuela. Quien durante tantos años la trató con cariño y le enseñó tanto sobre las personas. Tan sólo tenían cinco años al conocerse, y aunque en ese entonces había sido una niña demasiado callada, él se había encargado de protegerla y procurarla como hermana. Tenía tres años de no verlo, pero no quería exponerlo a un peligro como había ocurrido con Seiya. Pensó por un segundo lo curioso que resultaba que ambos tuvieran el cabello largo, aunque Taiki era castaño. En algún punto tal vez pudieran conocerse. Así que sólo le quedaba mantener viva la esperanza de volver a verlo una vez acabado el asunto con su enemiga.

Tampoco Molly o la señora Ikuko podrían despedirse de ella. Ni siquiera quería pensar en esa idea, prefería decirse a sí misma que todo aquello sólo sería una fase. Además, al final de todo estaba agradecida pues esta experiencia le había hecho temer por su vida y entender lo importante de ella. Estaba segura ahora de que todas esas personas y lugares eran preciados en su corazón. Cerró los ojos entendiendo por fin que su afán de saber la verdad le hizo alejarse de sus sentimientos y relaciones personales. Mucho más cuando se supo guardiana y qué decir, cuando en el templo fue descubierta princesa…

Hubiera querido correr con Darien, su primer novio, a decirle que había tenido razón, que ella era una princesa como tantas veces le decía y platicarle a Andrew con lujo de detalle todo aquello de los protectores de la Tierra, su deber como guardiana y sus poderes tan magníficos.

Sin embargo… más allá de sus amigos siempre estuvieron ellas. Sus madres adoptivas, quienes tanto amor le hubieran dado incluso al no tener la misma sangre. Las amaba tanto que el dolor de dejarlas le había dejado cicatrices permanentes en su alma.

Siempre supieron que era diferente, y al igual que Seiya le llamaban ángel a sus espaldas, le estuvieron siempre agradecida por haber caído del cielo en su hogar, llenándoles un vacío generado por el racismo y la falta de apoyo a las parejas del mismo sexo.

Mamá Michiru con su belleza indescriptible, tan delicada, refinada, llena de arte, música y frases dulces igual de exquisitas que sus dotes en la cocina. Mamá Haruka concentrada siempre en el trabajo pesado, conduciendo, arreglando desperfectos en casa como si nunca existiera un espacio en su ardua rutina, en la cual, sin embargo, entraba como prioridad el jugar con su pequeña Serena.

Ambas mujeres admirables, enamoradas infinitamente una de la otra, enfrentando problemas sociales absurdos, superando pesadillas al amar y educar a una niña no humana, llena de sorpresas y accidentes.

Suspiró conteniendo las lágrimas. Ellas eran la excepción a la regla y no se perdonaría nunca irse sin antes agradecerles y externarles sus sentimientos.

.:S&S:.

"Serena Tenouh… Su verdadero nombre… Serena Tenouh…" Seiya repetía una y otra vez lo mencionado por aquella chiquilla extraterrestre. Bien… no era extraterrestre, pero no sabía como llamarla, probablemente era hija de Luna porque habría mencionado a su madre, pero no podía estar seguro. Esa chiquilla le había dado más información de la que podía soportar, si algo era seguro, era que Serena iba a ponerse en riesgo, tal vez enfrentaría a esa retorcida mujer sola y la simple idea le erizaba el cuerpo. Pero por otro lado no sabía por dónde empezar.

Así que decidió contratar a un detective privado.

Nadie, ni siquiera Mina apoyaba su idea, pero necesitaba probar suerte. Serena había acaparado toda su atención desde el día en que se conocieron, aunque sabía que no era una obsesión sin fundamento, estaba conciente que a ese ritmo perdería su trabajo y la credibilidad de sus amigos… y hermana.

Rei no paraba de acosarlo para cerciorarse de su cordura mientras que Yaten hacía imposibles por regresarlo a su rutina, le había concretado una cita con Hotaru, cita que horas antes había cancelado.

Conocía su situación económica, gracias a su herencia familiar jamás pasó apuros económicos; por el contrario, había estudiado en una de las universidades más caras de Tokio y más aún sido contratado en una firma importante, obviamente tenía ahorros y su línea de crédito daba para meses de vacaciones. Había pedido su año sabático de improviso y aún así se lo habían concedido. Aunque muchos lo considerarían soberbio, el se conocía y podía asegurar que todo aquello lo había ganado a pulso. Era un hombre trabajador, entregado, apasionado por ser el mejor, lleno de liderazgo y carisma con su personal. Por eso mismo no podía engañarse ni engañarlos con su presencia vacía en la oficina.

Necesitaba tiempo.

"¿Seiya Kou?" preguntó la secretaria, quien tuvo como respuesta un movimiento de cabeza del pelinegro "Pase por favor."

"Gracias."

Al abrir la puerta del despacho, Seiya se encontró con un hombre blanco de cabellos castaños bastante serio y grueso de espalda, sentado en una fina silla de cuero negro.

"Adelante." Al levantarse de su asiento, Seiya notó que era bastante alto a pesar de ser tan joven y tenía cabello largo también. "Taiki Sasaki"

.:S&S:.

Tan pronto el tren llegó a la estación de Kyoto quiso correr hacia la parada del autobús, le invadía la ansiedad tan sólo estar fuera de Tokio. No sólo por estar lejos de las protecciones del templo sino, porque una ciudad tan grande le ayuda a crear anonimato, una ciudad tan pequeña, por el contrario, siempre presta más atención a los detalles.

Sujetó su mochila con nerviosismo antes de echarse a correr por las calles, en realidad no estaba tan lejos la parada, pero esperaba alcanzar el autobús de las tres.

.:S&S:.

"¿En qué puedo servirle?" preguntó Taiki inspeccionando las manos del cliente en busca de un anillo, generalmente los hombres lo buscaban para investigar a sus esposas por sospechas de infidelidad. Pero éste no parecía ser el caso.

"Estoy buscando a alguien"

Típico de la enorme ciudad capital japonesa. Tantas personas con vidas complicadas.

"¿Familiar?"

"No… Verá.. esto es un poco complicado…"

Taiki sonrió, esa actitud era típica de aquél que no está seguro de sus intenciones de contratarle. Pero en dos años de conocer casos y casos, decidió que algo importante era ganar la empatía del cliente para asegurar el caso.

"No se preocupe, he visto y escuchado de todo. Por favor dígame a quién busca."

Observó a Seiya hacer una mueca antes de seguir "Pues… es una chica, una joven." Alzó una ceja incrédulo; después de los casos de celos, siempre existía el típico acosador y ese tipo de hombres le resultaban más que desagradables. "No es eso..!" reparó de inmediato para su alivio. "Vaya… la conocí hace tiempo; yo presencié el accidente espantoso de su hermana así que ella vino a buscarme para saber más del culpable"

"¿Cómo se llama?" Inquirió rápidamente mirándolo a los ojos, pero él esquivó su mirada. "Serena Tsukino"

Serena. Como su mejor amiga. Sonrió y comenzó a escribir los datos con su bolígrafo favorito "¿Edad?"

"Eh… no estoy seguro, unos veinte, tal vez dieciocho…"

Respiró profundamente. El problema de ser un detective novato era que la gente le buscaba o bien por sus precios accesibles o por su falta de formalidad. En un principio le pareció muy buena idea empezar con casos tan complicados para aprender qué se debe y qué no se debe hacer, pero para estos momentos comenzaba a resultarle frustrante.

"¿Vive en Tokio?"

Taiki notó con asombro como el pelinegro se restregaba la frente con desesperación. "Mire… no sé mucho sobre ella. Sé que es rubia, joven, de ojos azules, esbelta, no muy alta…" sus ojos índigo lo miraron directamente, suplicantes. "Ni siquiera sé su verdadero nombre…!"

El corazón por un momento se aceleró, aquella descripción le recordaba tanto a su amiga… pero seguramente se trataba de la conexión de los nombres. Miró sus notas recordando.

"Pero si me ha dicho que se llama Serena Tsukino"

"Es que también le han dicho Usagi Tsukino y hasta hace poco, una amiga suya- una niña- me dijo que en realidad se llama Serena Tenouh"

Su corazón se paró por un segundo y volvió a latir con fuerza… ¿acaso por fin podría tener el rastro de su amiga?

"¿Serena Tenouh?"

.:S&S:.

Serena sintió una punzada en el pecho y se abrazó a si misma, al mirar las nubes arrugó la nariz cual conejo feliz, amaba la lluvia y eso le animó mucho. Era la temporada perfecta para ella, tardes llenas de agua, noches despejadas y mañanas salpicadas de rocío.

En cuanto llegó el autobús, un chico le dio el pase educadamente y no pudo evitar recordar a Taiki. Siempre tan cortés con ella, algo raro en un adolescente. Sintió otro latido fuerte. Sonrió amablemente y avanzó, ese algo en su corazón la hacía sentir insegura, tal como se sintió la tarde en que abandonó a sus madres…

.:S&S:.

"¿Podría describirme más a fondo a la chica?"

Seiya finalmente sintió la esperanza invadir su cuerpo, aquél chico había tomado interés en su caso y según tenía entendido era un detective muy efectivo.

"Nariz respingada, tez blanca, labios delgados, pómulos finos, flequillo corto, en varias ocasiones llevaba su cabello recogido en dos coletas muy altas. Oh! Además olvidé decir que su cabello es realmente largo."

"¿Le llega a las rodillas?"

"Sí, unos dos o tres centímetros arriba."

La sonrisa no se hizo esperar, Seiya podía verle los dientes. Ese hombre parecía feliz. "Por favor dígame más."

"No sé qué más decirle… es muy bonita y su voz un tanto infantil." Se encogió de hombros nuevamente sintiendo que la desesperanza regresaba "Le gustan las cosas dulces, endulzó con tres cucharadas de azúcar su té, y tomó una enorme malteada de chocolate en la cafetería"

"¿Qué cafetería?" Parecía más y más animado.

"Hinari, el domingo pasado. Aunque ella me fue a ver a mi departamento un día antes, parece ser que la policía que investigaba el caso le dio mi nombre y dirección como testigo."

"Espere" Súbitamente su sonrisa se esfumó y el detective miró sus apuntes. "¿Ha dicho que tiene una hermana?"

"Eso parece, bueno… falleció. La asesinaron."

"Entiendo" dijo confundido "¿Sabe su nombre?"

"Se llamaba Kakyuu"

"¿Podría describirla?" pidió abruptamente.

"Una mujer joven, aunque más grande que Serena, tez blanca… seguro me dirá que estoy loco pero sus ojos eran rojos como su cabello y— ¿Señor Sasaki?"

Taiki se llevó las manos a la cara para sorpresa de Seiya y por segundos, que le parecieron eternos, se mantuvo en esa posición.

"Ella no era su hermana" dijo aún con las manos en el rostro, por lo que su voz se escuchó un poco ahogada. "Pero la quería como una hermana."

"¿La conoce?"

.:S&S:.

¡Cómo olvidar ese paisaje! ¡Los jardines! ¡La arquitectura tradicional de Soraku! ¡Los caminos tan hermosos…! Serena recordaba todas las tardes en que recorría esas calles con Taiki. De niños tomados de la mano para evitar que se perdieran, de adolescentes uno al lado del otro con uniforme marinero y sosteniendo sus pesadas mochilas.

.:S&S:.

"Si es la misma Serena… se trata de mi mejor amiga. Aunque llevo varios años de no verla, solíamos ir a la misma escuela desde los cinco años."

Seiya sonrió. "Entonces sí es de Tokio"

Taiki negó "Ambos vivimos en un distrito de Kyoto, se llama Soraku. Hermoso, por cierto."

¡Bendita suerte! Pensó Seiya.

"No tengo la fortuna de conocerlo. ¿Kakyuu también vivía allí?"

"No. Ella llegó cuando entramos a la secundaria"

.:S&S:.

Serena cruzaba el centro de la ciudad, aún quedaba bastante luz del día por lo que decidió darse unos momentos para recorrer el pozo donde conocería a la Guardiana del fuego, a su amada princesa Kakyuu.

Había sido una tarde cansada para ella, a pesar de la ayuda de Molly para estudiar lenguas, había reprobado el examen y temía por la furia de Mama Michiru. Entonces Taiki le habría comprado un helado intentando animarla.

Amante de lo dulce, especialmente el chocolate, se decidía a comerse esa montañita de calorías cuando una mariposa roja pasó frente a ella destellando diamantina en el momento. Al principio le pareció increíblemente rara pero una vez que admiró su aleteo, sintió un cosquilleo en sus omóplatos y el pánico la venció.

.:S&S:.

"…ambos comíamos helado cuando vimos varias mariposas rojas—"

"También las he visto" comentó distraídamente Seiya

"Entonces sabrá lo extraño que son." Seiya asintió "Primero vi una cerca de mi amiga y la seguí hasta encontrar más revoloteando a una hermosa señorita. Tenía el cabello tan rojo como las alas de las mariposas. Recuerdo que parpadee varias veces por lo extraño que me resultó la escena. Pero entonces escuché como Serena me gritaba que me fuera a casa, que nos veríamos al día siguiente y se echó a correr. Obviamente la seguí y le juro que es fecha en que no entiendo cómo la perdí de vista. Lo único que sé es que cuando regresé al mismo punto, Kakyuu ya no estaba."

.:S&S:.

Había corrido y corrido tan fuerte como se lo permitieron sus piernas, odiaba esa sensación; buscaba retenerla tanto como le era posible, pero definitivamente eso no sucedió, el cosquilleo brotaba como manantial en su espalda y sintió cómo su ropa se ceñía, no era la primera vez que le pasaba, pero sí la primera que le sucedía de día. Cada vez la presión de su espalda resultaba más intensa hasta escuchar el crujir de las costuras.

Serena recordaba perfectamente el dolor que le ocasionaron sus alas en aquella tarde, hasta que la resistencia había sido inútil y tuvo que dejar salir aquellas extensiones tan extrañas.

En aquél entonces las lágrimas resbalaban por sus mejillas desde sus ojos apretados. Se rehusaba a abrirlos por miedo a ver testigos de aquél fenómeno, además de la vergüenza de sentir media blusa destrozada de la espalda. Se abrazaba a sí misma intentando conciliar cierto alivio pero era inútil y sólo pudo llorar.

Segundos después el tintineo de cascabeles rompió su llanto y la sensación de calor sobre su espalda le hizo abrir los ojos sólo para encontrarse la mirada rojiza e infinitamente cálida de Kakyuu.

"Te llevaré a casa, linda. No tengas miedo. Mira…" giró mostrándole su propia espalda "Yo también tengo las mías.

Entre el vestido de gasa pudo observar un par de alas majestuosas, tan parecidas a los gansos e incluso más grandes que las suyas.

"¿No te da miedo que las vean?"

"Cariño… ellos no las ven" le dijo extendiendo una sonrisa gratificante. "Sólo podrán ver lo que le ha pasado a tu ropa. Pero más allá de eso, eres una jovencita encantadora, común y corriente."

Serena secaba sus lágrimas sonriendo también. "¿Quién eres?"

"Me llamo Kakyuu. Soy una Guardiana."

"¿Qué es eso?"

"Te llevaré a casa, esto también lo deben saber tus padres."

"Mis papás… bueno… en realidad… son una pareja un poquito diferente."

Kakyuu sonrió aún más. "Me alegro, así ellos entenderán que tienen una hija un poquito diferente."

.:S&S:.

Seiya ingresó a su departamento encontrándose a Rei en la sala.

"Hola, Rei" saludó indiferente antes de cruzar la estancia hacia su recámara.

"¿Hola, Rei?" Chilló herida "¿eso es todo lo que tienes para tu hermanita?"

"¿Qué te trae por aquí?" dijo quitándose la camisa mecánicamente.

"¿Tal vez mi preocupación por tu comportamiento tan extraño?" ironizó tapándose los ojos al ver que su hermano se disponía a quitarse también la camiseta.

"Bueno ya me viste, aquí estoy. Todo perfecto." Señaló agitado.

"¿Qué haces?" preguntó al notar su prisa por empacar ropa en una maleta pequeña.

"Preparo mis cosas, salgo de viaje en unos minutos."

"¿A dónde?"

"A Kyoto"

"¿Por qué?"

"Porque Serena me espera" respondió metiendo también una sombrilla. "No es mentira del todo" se dijo a sí mismo.

"¿Serena? ¿Otra vez esa niña?"

"Resulta que esa niña como tú la llamas es más grande que tú. Ya tiene 24"

"Uy! Qué grande está!" ironizó "Casi de tu edad de no ser por tener ocho años menos"

Seiya se detuvo en seco, no lo había pensado… pero qué importaba. Era lo menos que le interesaba en ese momento.

"Y si fueran diez me importaría lo mismo" señaló tranquilamente con una amplia sonrisa mientras salía de la recámara rumbo a la cocina "Hermana… créeme. Eso no me importa. Estoy loco si eso quieres escuchar, ahora… si me disculpas…" Tomó dos botellas de bebidas energetizantes y un recipiente con lo que parecía un almuerzo olvidado antes de cerrar su refrigerador. "…tengo un viaje de 8 horas que me espera"

"¿No son seis?"

"Oh cierto! Olvidé decir que no es Kyoto exactamente, pero en fin… Te veo la próxima semana!" y con ello cerró la puerta tras de él.


Hola a todos los lectores. Espero les haya gustado este capítulo.

En lo personal me gustó y creo que es un avance más en la historia de ambos personajes.

Sólo una cosa por aclarar, la niña que le dio el nombre a Seiya es Diana, hija de Luna y Artemis.

Por favor déjenme un review si les gusto :)

.:Resuri:.