Avwwww después de tanto, he vuelto a actualizar. Disculpen si no lo hice antes, en realidad, he estado ocupada y un poco seca de ideas, siento que la trama es lenta y tal vez tediosa, quiero cambiar eso, sin embargo... creo que eso será poco a poco. He estado escribiendo, pero otras cosas. Hahahahahaha. El punto es que espero que les guste, tomé en cuenta el consejo de separar los escenarios... espero y funcione para no revolverlos o confundirlos tanto. Un beso enorme para todos... y gracias por los reviews, me pone de buenas.

Disclaimer: Naruto © Masashi Kishimoto.


Pero también debes entender qué, la realidad también destruye los sueños.

4.- Colores

En una cálida habitación se encontraba una chica de cabello castaño corto, vestida aún como astronauta, es decir con una bata, un gorro para el cabello y un cubre bocas, porque esa era la manera más higiénica para poder convivir con los niños del albergue. Sus tristes ojos negros denotaron sorpresa esa noche. La chica no podía perder más tiempo, esa carta y lo que estaba adjunto en ésta, le habían dado las verdaderas respuestas de tan repentina muerte de sus padres, sobre todo porque la verdad estaba contada a medias.

Matsuri: Querida, si estás leyendo esto, es porque era tiempo de que supieras toda la verdad que esconde nuestra familia, mi familia. Tu padre se encargó todo este tiempo de protegernos, y de verdad lo hizo lo más que pudo, sin embargo el cáncer, las presiones del hogar, y el hecho de protegernos hizo que se fuera más pronto. Amor, no te culpes, a veces las circunstancias suceden de esa manera por una razón, y esa en el futuro la encontrarás. Y bueno, sé que mi muerte será una sorpresa, y se la adjuntarán a la terrible enfermedad de tú papá. Perdóname por no decir antes la verdad, debimos irnos de Sunagakure por tu bien y por el de la misión. Había personas que te querían para hacerte daño, y nos encontraron por eso es que te pedí que te fueras después de mi muerte a Konoha, en donde no te buscarían porque ese lugar está protegido. Tú eres parte de algo llamado "los siete guardianes de la luna". Hace muchos años existió una chica llamada "la hija de la luna", ella junto con los guardianes fueron los encargados de acabar con la oscuridad que atacó a Konoha. ¿Raro no? El lugar en dónde estarás segura es en dónde inició todo. Tienes que encontrar a los demás guardianes y a la hija de la luna, después de terminar de leer esto. No será difícil encontrarlos. Acá hay un pergamino el cual te ayudará a encontrarlos cada guardián tiene un símbolo. El tuyo es el de la arena. Encuéntralos, y ellos sabrán que hacer. No tienes mucho tiempo hija. Te amo, Matsuri, creo en ti. Besos, abrazos, y mucha voluntad.

Tu madre.

Sacó sus cosas más importantes, se cambió de ropa, se puso unos jeans azules y una sudadera oscura y larga. Agarró unas botas, y tomó su bolso lleno de ropa y cosas de cuidado personal. Debía despedirse de sus niños, pero no tuvo el valor, sabía que lo más seguro era que no los volvería a ver, pero por su bien, iba a ser parte de los siete guardianes, para proteger a los que la protegieron de sí misma y del dolor de la soledad.

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Sakura bajaba con rapidez las escaleras, no era buena idea hacer esperar a sus padres, a pesar de ser personas sencillas, benevolentes y tranquilas, era mejor no desesperarlos. Sus padres se mostraban muy serios, estaban en la sala. Sostenían un extraño pergamino. La chica se quedó perpleja al a ver a sus padres, sin embargo jamás pensó que su destino y su vida darían un vuelco de 360°. El matrimonio Haruno explicó todo a detalle. Sakura estaba un poco asustada, algo le decía que lo que había vivido esa tarde se conectaba con lo que en ese momento se acababa de descifrar, sin embargo, calló. Tomó el pergamino y preparó sus cosas, debía irse a reunir con los demás.

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Hinata estaba anonadada. La mujer que los había recibido era exactamente igual a Naruto, excepto por los ojos y el cabello, o tal vez era que estaba pensando demasiado en ese chico. Ya no era normal, algo más había pasado en esa plática. A pesar de todo lo que le dijeron y le confesaron ese día, en su mente seguía registrada la petición de Naruto.

Subió tímidamente las escaleras, no quería hacer mucho ruido. Se sentía una verdadera intrusa. Kushina vio este acto con mucha ternura. Miró a la chica, vaya que era hermosa –pensó. Le recordó su amiga Hana, la madre de la chica. Se le acercó cuidadosamente y la tomó de los hombros, mostró su más cálida sonrisa, dejando a una Hinata llena de felicidad.

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-Mi señor, la chica ha cambiado de paradero. –Anunció Kabuto corriendo hacía el trono de Orochimaru. Éste sólo se le quedó mirando con odio, sabía que no podía dejar las cosas tan a la deriva. Tenía que actuar y rápido, tan sólo le quedaban unas cuantas semanas para que el día de la oscuridad llegase por completo.

-Está bien, Kabuto. –Dijo Orochimaru calmado, su semblante no cambiaba en el exterior, pero por dentro estaba que se lo llevaban los mil demonios. –Aún queda un poco de tiempo. Es mejor que busquemos a alguien que se haga cargo de una vez por todas… manda a llamar a Tayuya y a Kimimaro. –Se levantó y se dirigió a su laboratorio, en dónde tenía como rehén a un chico albino de dientes afilados, y a una chica de cabello pelirrojo.

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-¿Dónde está Kankuro? –Preguntó Gaara un poco irritado, mientras intentaba descifrar el extraño pergamino, para dirigirse hacia donde se suponía que estaban los demás guardianes. Sin embargo, el día de hoy no había sido su día… a pesar de ser una especie de súper héroe, también él era un adolescente con problemas como cualquier persona, intentó acercarse una vez más a su padre, y éste simplemente lo ignoró como las otras veces. Su vida tampoco jamás ha sido color de rosa, su madre murió para protegerlo a él y a su familia de los secuaces de Orochimaru. Y a veces, Gaara siente que ese hecho fue responsabilidad de él, sobre todo por la manera tan fría en la cual lo trata su padre.

-No lo sé, dijo que en veinte minutos llegaría. Menudo día para que se llevara el auto. –Temari habló sintiendo los nervios recorrer su espalda. Estaba vestida con un pantalón, unas botas y una chamarra de cuero. Tenía suelto su cabello. Estaba sumamente consternada pues en el lecho de muerte de su madre, ésta, le hizo prometer a ella que cuidaría bien de su hermano menor. Y que como fuese le ayudara a su misión.

Sin embargo, Kankuro no es que no estuviera interesado en ayudar a sus hermanos. Él no veía como prioridad estar atado a una situación que estaba fuera de su alcance. A él sólo le interesaban las chicas y aprender a ser el mejor escultor en madera, a veces le molestaba que toda la atención se centrara en Gaara, mas esto, no significaba que no intentara protegerlo. Amaba a su hermano más que nada en este mundo, sólo que a veces, había momentos en los que era mejor estar apartado del lugar al que nunca se perteneció.

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En la iluminada habitación se encontraban dos hermanos. Uno estaba sosteniendo un espejo, mientras que el otro verificaba a través del reflejo, aquel extraño símbolo que caracterizaba a los Uchiha, es decir, las cosas no eran por coincidencia, todo tenía un por qué, y sobre todo un para qué. -Haber déjame ver si entendí. –Se cubrió nuevamente la espalda Sasuke, se dirigió a la cama de Itachi y se sentó.

–Nuestra familia está involucrada en algo mágico-sobrenatural para proteger y ayudar a la aldea de la hoja, sólo porque un loco quiere gobernarla. ¿Es así? –Miró a su hermano mayor con un poco de incredulidad.

-Pues si lo pones en ese plano, parece que los locos en primer lugar, somos nosotros. –Animó su hermano, y esbozó una carcajada. –Pero bueno, ya en serio, necesitarás un poco de mi ayuda, yo estoy con los Akatsukis, nosotros nos encargamos de la seguridad de la hija de la luna, así que sólo es cosa de echarle una llamadita a Deidara. –Sacó su teléfono móvil, mientras Sasuke tomaba el pergamino, y antes de que alguien contestara, Sasuke saltó como un resorte asustando a Itachi haciéndole soltar el celular, tirándolo y desarmándolo.

-Está en casa del dobe. –Tomó su chaqueta, bajó corriendo, dejando atónito a su hermano.

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Neji y Tenten abordaron el tren que los llevaría a Konoha. Neji iba recostado del lado del pasillo mientras la chica de cabellos castaños dormía plácidamente recargada sobre el hombro del chico. Esto a él no le molestaba. No se lo había dicho nunca porque él se consideraba muy frío y ella la consideraba muy ruda, pero estaba perdidamente enamorado de ella. Desde que eran niños, desde la primera vez que la vio. Desde siempre.

Hace muchos años, incluso antes de que desapareciera por completo el importantísimo clan Hyuga. Neji se encontraba viendo a dos bebés dormiditas, la primera era la recién nacida de su prima, y la segunda era la bebé más bonita que jamás había visto, ya estaba un poco más grande que la otra, sin embargo; sus facciones, su olor, sus cabellitos traviesos, hicieron sonrojar a un pequeño y tímido Neji.

Sus familias eran cercanas, por lo que los pequeños se veían a menudo. Neji protegía mucho a su prima, sin embargo, cuando llegaba la otra niña. Éste se embobaba admirándola. En ciertas ocasiones los mayores cotilleaban acerca de que terminarían siendo familia. Cosa que ponía rojo al pequeño. Sus vidas eran tranquilas y pacificas, hasta que los encontraron…

En ese momento los recuerdos bombardearon su cabeza haciendo estremecer al joven, despertando a la chica. Él sólo la miró serio, aparentando su preocupación, y ésta simplemente volvió a dormir. El viaje era un poco largo. La familia Ama vivía al norte del país, decidieron mejor marcharse de Konoha, para no levantar sospechas sobre el paradero de Hinata, pues se sabía muy bien de la buena relación entre las familias.

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Naruto finalmente se había quedado dormido. Soñaba con ella, la veía de lejos, la veía intranquila, insegura, como si fuera alguien pequeño. La miraba y la admiraba. Él intentaba acercarse, intentaba decirle que lo más bello que ella tiene es su sonrisa. Intentaba y anhelaba. Hasta que de pronto unos ruidos fuera de su sueño lo despertaron, bajó rápidamente las escaleras, se le olvidó su enojo, se le olvidó todo aquello que le opresaba, de alguna u otra manera siempre había sido protector con su familia. Sin embargo lo primero que vio al bajar de las escaleras lo dejó totalmente atónito, incluso pensó que seguía durmiendo, tal vez seguía soñando, sin embargo sentía la suave brisa del otoño.

-Hinata-chan. –Dijo en voz alta. La chica volteó y lo miró directamente a los ojos, poco a poco las lágrimas en ella empezaron a brotar. Estaba asustada, claro que lo estaba, y el ver a alguien conocido, la hizo sentir un poco más fuerte. Había sido una noche muy larga, una noche casi, casi eterna y lo peor es que este sentimiento de un abandono total a lo que ella creía no se alejaría por un buen rato de su vida.

El rubio se olvidó de que todos en la habitación los estaban mirando extrañados, el chico se dirigió lentamente hacia ella, y la abrazó. En ese instante las lágrimas de Hinata dejaron de brotar, se sonrojó fuertemente, cerró los ojos, desvaneciéndose en los brazos de Naruto.


Bueno les dejo un beso de colores, y muchas buenas vibras, por favor dejen sus reviews, es el alimento de mis fics hahahahaha... y creo que de muchos otros también. Si sé que el capítulo estuvo más que cortito... pero prometo esmerarme para el siguiente.

Los quiere, Luna.