CAPITULO 4.
Zorro y yo nos quedamos a solas. Yo le seguía haciendo burla, con mi inseparable mochila a cuestas.
Zorro: Me cago en tu madre. ¡Ven aquí!
Ainhoa (sacándole la lengua): No me da la gana, lechuguino.
Zorro (furioso): ¡Ahora te vas a enterar!
Empezó a perseguirme y nos metimos en un bosque. Por suerte lo despisté, pero llegué a una pequeña asacada. Sabía que pronto me encontraría, a si que cogí una piedra y una liana, esta la até a la piedra y la tiré al agua, comprobando así, que era lo suficiente profundo como para tirarme al agua. Cuando iba a hacerlo, el espadachín me encontró.
Zorro (con una sonrisa de lado y con las manos en los bolsillos): Vaya listilla, as llegado a un callejón sin salida.
Diana (sonriendo): Lo que tú digas lechuguino. (Le guiñé el ojo)
Cogí una liana que estaba atada a un árbol y me tiré al agua. El agua estaba buenísima, además de que estaba muy limpia. El peliverde se asomó y me vio.
Ainhoa: Hola, lechuguino.
Zorro: Serás...
Se tiró de cabeza, y como se sumergió, no lo podía ver. Estuvo un buen rato bajo el agua, hasta que algo me agarró del pie y me sumergió. Lo que me agarró, después me abrazó. Me sacó a la superficie y empecé a toser.
Ainhoa (todavía abrazada a él): Tío eres un bruto.
Zorro: ¿Ahora qué? ¿No me dices lechuguino?
Ainhoa (mirando las piedras de la asacadas): No merece la pena... ¡Ostia!
Zorro: ¿Qué pasa?
Ainhoa: ¡Restos arqueológicos!
Yo no tenía la culpa de que Zorro estuviese en medio, a si que pase por encima de él y nadé todo lo que pude hasta aquella maravilla.
Zorro: ¡No hacía falta que me pisases! ¡Luego soy yo el bruto! ¿A dónde vas?
Ainhoa: ¡Ayudante mió, mira que autentica maravilla!
Zorro: ¡Que no soy tu ayudante!
Ainhoa: ¡Que vengas, coño! (Él se acercó) Mira.
Zorro (con tono irónico): O...la séptima maravilla del mundo...un gravado en una piedra... ¿Nos podemos ir?
Ainhoa: ¡Inculto! ¡Esto no es lo que parece! (Me quité la mochila y empecé a buscar) ¡Aquí está! (Saqué una herramienta con un filo plano y empecé a rasparlo hasta quitarle toda la suciedad) Parece...jum...a ver que pasa... (Giré el gravado y hubo un ruido tras la cascada) Es que soy in crack. ¿Te vienes? ¿O tienes miedo?
Zorro (suspirando): Voy...
Ainhoa: Está muy oscuro... (Cogí un palo seco y saqué de mi mochila una pequeña botella de licor y una caja de cerillas, abrí la botella y sujeté el tapón con los dientes, eché el contenido sobre la punta del palo y encendí una cerilla, la acerque al palo y...) Se hizo la luz.
Zorro (embobado): Joder, con la tía...
Ainhoa: ¿Has dicho algo?
Zorro: No, nada. Sigamos...
Seguimos caminando hasta llegar a una especie de sala.
Ainhoa: Tiene toda la pinta de ser una sala de sacrificios o algo por el estilo...
Zorro: ¿Como lo sabes?
Ainhoa: Por aquel altar y los cadáveres... la verdad es que no hay gran cosa... ¿Nos vamos?
Zorro: Oye, Ainhoa, ¿Qué es eso? (Dijo señalando una especie de libro bastante deteriorado)
Ainhoa (cogiendo el objeto): Parece un libro...en el barco lo examinaré... ¡Muy bien ayudante, vas progresando! (Dije dándole una palmadita en la espalda)
Zorro: ¡Que no soy tu ayudante!
Ainhoa: Si, si, lo que tú digas.
Salimos de aquella cueva y nos encontramos con el cocinero.
Ainhoa: ¡Hola, Sanji!
Sanji: ¡Hola preciosa estrella! ¿Dónde os habíais metido?
Ainhoa: Es que encontramos una cueva y decidimos entrar.
Sanji: ¡Genial preciosa Ainhoa!
Ainhoa: Si. Estoy algo cansada... Zorro... ¿Me coges? (dije abrazando al chico y mirándole con cara de cachorrito)
Zorro: ¿Pero tú estás tonta?
Ainhoa: Tan simpático como siempre. Pero seguro que a Sanji no le importa. (Fui corriendo hacia el chico y le abracé) ¿Me coges mi querido Sanji?
Sanji (encantado de la vida): Por supuesto.
El cocinero me cogió a caballito y el espadachín gruñó.
Llegamos a la playa, allí estaban todos.
Chopper (Alarmado al ver que estaba cogida): ¡Ainhoa! ¿Estás bien? ¿Necesitas un médico?
Zorro: Está perfectamente, lo que pasa es que es una floja y no quiere andar.
Ainhoa: Que te den, Zorro.
Estuvimos montando las tiendas de campaña, había una que estaba rota, a si que o algunos dormían a fuera o estábamos un poco ajustados.
CONTINUARÁ...
