Como veis nos estamos portando bien y tenéis actualización pronto, muchas gracias por vuestros comentarios. En esta historia la relación se va cociendo a fuego lento, que así es más divertido. Escribir vuestras opiniones y disfrutad del capi :)
Capítulo 4.
Emma miró alrededor contemplando la bonita habitación y dándose cuenta de que si la situación fuera distinta sería muy romántico pasar unos días ahí con la morena –Voy a darme una ducha, estoy llena de grasa- dejando su bolsa sobre una silla empezó a sacar las cosas de aseo y se metió al baño.
Regina suspiró y se tiró en la cama, estaba agotada después de todo el viaje. Aprovechó que su compañera estaba en la ducha para ponerse el pijama, que era una camiseta de tirantes con un pantalón cortito.
Un rato después, la rubia salió del baño en ropa interior. Caminó hasta el minibar que había frente a la cama para mirar qué había y vio cerveza -¿Quieres una?-
La morena se fijó en el cuerpo de su compañera, era imposible no hacerlo y más si iba en ropa interior [Vaya manera de exhibirse] –No, no creo que tarde en acostarme- apartó la vista porque se dio cuenta de que estaba mirándola demasiado -¿No te cabía el pijama en la bolsa o qué?-
-No me gusta usar pijama, me resulta incómodo- se fijó en lo que llevaba puesto ella –Bueno, el tuyo tampoco es muy discreto que digamos- dio un sorbo de su cerveza.
Regina se sintió observada por ella pero por alguna razón no le disgustaba. Se levantó de la cama, siendo consciente de que los ojos de su compañera estaban fijos en ella y tomó una botella de agua.
[Dios, dame fuerzas para no ir a tocar ese culo] Emma la miraba sin disimular –Qué chica sana…- dando otro trago.
-Me gusta cuidarme- se volvió a sentar en la cama –Se nota que a ti también-
-Sí, pero siempre un poquito una se puede descuidar ¿no?- dejó la cerveza vacía y se metió bajo las sábanas de la cama al otro lado de la morena –No pienses que voy a violarte o algo así… que sea lesbiana no quiere decir que no tenga control- se rio.
Regina rio un poco también –No pensaba que fueras a violarme- alargó la mano para apagar la luz y se colocó de lado para estar frente a frente –Mira, si apago las luces es porque me fío de ti-
-Sí, sí ya veo. Anda, duerme tranquila… si te despiertas antes que yo puedes despertarme- bostezó tapándose bien.
-Lo haré, mañana será un día duro de trabajo, ya estás avisada Swan-
-Está bien, buenas noches Regina, si no puedes dormir… ya sabes, sólo tienes que decírmelo- se lo dijo en broma[Yo encantada de servirte]
-Lo tendré en cuenta- se quedaron calladas dispuestas a dormir pero algo rondaba por la cabeza de la morena –Emma… ¿pensabas que era lesbiana cuando me invitaste a tomar algo?-
-No… quizás al principio lo dudé un poco, pero después me di cuenta que no lo eras-
-Ah bueno, me dejas más tranquila- hizo una pausa –En realidad no tengo sueño, es solo cansancio-
-¿Quieres que te lea un cuento?- la rubia rio –Bueno, ¿Quizás unos masajes? ¡Soy realmente muy buena!-
-¿Sí? Llevo meses queriendo ir al fisio, si eres buena quizás me ahorre el dinero-
-¡Soy como una profesional!- seguía riendo mientras se levantaba de la cama y encendía la luz –Espera ahí- caminó hacia su bolsa y cogió un aceite corporal que usaba para después de las duchas –Anda, quítate la parte de arriba- se puso de espaldas –No miraré-
Regina sonrió y se desnudó de cintura para arriba, luego se tumbó en la cama boca abajo –Bueno a ver si es cierto, ya estoy-
Emma se dio la vuelta y se acercó [Podría comer de esa espalda durante toda mi vida] sintió cómo el calor recorría su cuerpo. Puso un poco de aceite y empezó a extenderlo por la suave piel de la morena.
-Si me quedo dormida siéntete halagada, esto es de lo más relajante- cerrando sus ojos para disfrutar.
-Hey que no he empezado con los masajes, sólo estoy calentándote- hizo una pausa dándose cuenta de lo que acababa de decir –No en el mal sentido- rio y comenzó a masajearle los hombros, luego la espalda.
Regina estaba disfrutando mucho, realmente era buena en lo que hacía y no pudo evitar emitir sonidos de placer.
Emma decidió subir a la cama y sentarse en las piernas de su compañera para tener mejor acceso. Siguió masajeándola, disfrutando al ver cómo Regina se relajaba, al final había conseguido domar a la fiera –Regina…- la llamó susurrando y al no recibir respuesta se dio cuenta de que dormía. Sonrió [Si no fuera una persona decente podría aprovecharme mucho de ti Mills] se bajó con cuidado y miró lo tranquila que se había quedado. Tapó su espalda desnuda con las sábanas para que no cogiera frío y luego se metió ella también, la miró durante unos minutos hasta que el sueño pudo con ella.
A la mañana siguiente el sonido del despertador de Regina comenzó a sonar. Había dormido profundamente y del tirón, no recordaba cuando había sido la última vez que dormía así, casi siempre se despertaba antes de que la alarma sonara. Alargó su mano apagándolo y luego giró su rostro viendo que la rubia le sonreía.
-Buenos días- susurró Emma.
Regina le devolvió la sonrisa –Buenos días, me quedé frita anoche, ¿Te dormiste enseguida?- sorprendentemente su compañera se veía hermosa recién levantada.
-Sí, no tan rápido como tú pero sí- rio un poco –Me alegra que durmieras bien…-
-Tendré que contratarte como masajista- se incorporó de la cama tapando sus pechos con la sábana porque todavía seguía desnuda por la parte de arriba y buscó su camiseta, se la puso mientras le daba la espalda a Emma –Vamos a trabajar- dijo caminando mientras volvía a su noto autoritario de siempre.
-Lo siento sargento Mills, pero yo tengo que desayunar antes, pienso probar el servicio de habitaciones- tomó el teléfono de su mesita de noche para hablar con recepción.
-Está bien, pídeme tostadas y café mientras me ducho- entró al baño con la ropa para cambiarse.
[Si no fueras tan seca podría ayudar a lavarte…] Emma pidió todo y aprovechó para cambiarse de ropa. Unos minutos después tocaron a la puerta, fue a abrir y llevó el carrito con el desayuno frente a la cama. En ese momento, Regina salía ya vestida, pero con el pelo húmedo de la ducha.
-¡Qué hambre! Anoche con todo el lío del viaje no cenamos nada- se sentó en la cama mientras le daba un mordisco a su tostada.
-Sí- Emma comía con ganas -¿A dónde iremos hoy?- dijo mientras masticaba.
[Vaya modales…] -Tenemos que mirar en el motel donde lo vieron por última vez y luego un par de sitios más, tenemos que encontrarle antes de perderle la pista- se quedó callada por unos segundos mirándola.
-¿Qué?-
-¡Que comas con la boca cerrada!
La rubia asintió con su cabeza riendo y bebió zumo de naranja –Vale, quizás haya grabaciones en la recepción del motel-
-Eso espero- se levantó de la cama, cogió el arma y el resto de sus cosas -¿Vamos?- caminaron fuera de la habitación y entraron en el auto –Swan, llama al jefe a ver si hay novedades por allí- ordenó la morena mientras se abrochaba el cinturón.
-¿Por qué me da la sensación de que me mandas como si fueras mi superior?- Emma levantó su ceja mientras marcaba el teléfono en su móvil.
-Porque llevo más tiempo en esto, además, si yo conduzco no puedo hablar- el GPS le iba indicando cómo llegar al motel.
Su compañera rodó sus ojos y habló con el jefe que le dijo que no había novedades. Luego contestó un par de mensajes de Belle, la chica tenía ganas de volver a quedar con ella.
-Vale, ya casi hemos llegado, debes tomar fotos de todo lo que veas que pueda resultar útil, tenemos que mandarle el informe a Gold-
-Sí, ya lo sé… ¿Otra vez con las órdenes Mills?- se rio –Aquí tengo mi cámara ya lista-
-Sólo me aseguro de que hagas lo que tienes que hacer- [A veces parece que trato con una niña de 6 años]
Emma había notado que la mujer de anoche era muy distinta a la de ese momento, Regina cambiaba completamente cuando se trataba del trabajo. No quería pelear nada más empezar el día así que intentó bromear un poco cuando vio la mala pinta que tenía el motel donde estaban aparcando –Bueno, prepárate, esta noche duermes aquí, seguro hay habitaciones-
-Creo que antes duermo en la calle- estacionó el coche –Por cierto, a la vuelta tenemos que ver si queda alguna habitación libre-
-Por supuesto… aunque bueno, tampoco es que hayas dormido tan mal conmigo ¿Soy mala compañera de cuarto?- bajó del auto y mientras se acercaba a ella tropezó con una piedra y estuvo a punto de caer al suelo.
[Ay dios, ¿Qué hice para merecer esto?] –Céntrate Swan, ya deberías estar tomando fotos- no quería aceptar que había dormido muy bien con ella.
La rubia resopló al escuchar a su compañera. Sacó su cámara. No había prácticamente nada de interés aún para fotografiar pero sabía que Regina se lo había pedido para no tener que contestarle. Sacó un par de fotos, aunque de nada importante y luego entraron al hotel.
La morena mostró la orden que tenían para revisar el cuarto y ambas ingresaron en el –Mira el baño- mientras tanto ella revisaba los cajones.
Emma estaba comenzando a irritarse con la cantidad de órdenes que le estaba dando su compañera. Fue al baño de todas formas, encontró algo de pelo pero no había mucha garantía de que fuera del criminal. Lo recogió y lo puso en una bolsa, luego sacó algunas fotos –Bueno… he encontrado esto- levantó la bolsa que tenía en la mano.
Regina se acercó un poco para mirarlo –No creo que sean de él, pero bueno, yo tengo esto –sacó una tarjeta- Al parecer va a hacer una visita a una casa de empeños-
-Está bien, entonces no debemos perder tiempo e ir- miró a su alrededor –Creo que ya no hay nada más por aquí- levantó el colchón para ver si encontraba algo pero fue inútil.
La morena, muy desconfiada, entró al baño para ver si se le había pasado algo por alto a la rubia –Está bien, vamos-
Al ver la conducta de Regina, Emma se cruzó de brazos –Debería haberme quedado durmiendo. Si vas a hacerlo todo tú y desconfiarás de mi trabajo…-
-Todo buen profesional comprueba las cosas dos veces, no te lo tomes como algo personal-claramente era algo personal. Pasó de largo abriendo la puerta para salir de la habitación.
La rubia optó por no contestarle, presentía que ese día terminaría mandándola a la mierda. En la recepción del hotel les dieron unas copias del vídeo del tipo cuando estuvo ahí. Luego salieron calladas.
Ya en el auto…-Busca cómo llegar al sitio, no conozco esta zona nada bien-
-Okey sargento Mills- abrió el mapa para buscar y no pudo evitar hablar entre dientes –No alcanzaron los masajes evidentemente…- por un momento no se dio cuenta que había dicho sus pensamientos en voz alta.
-¿Perdona?- se giró mirándola.
La rubia levantó sus cejas haciéndose la tonta -¿Pasa algo? Tienes que doblar por esta calle- le indicó con la mano y siguió mirando el mapa.
-Es tan admirable como la gente dice cosas y luego hace como si nada- la morena soltó un bufido irónico y siguió conduciendo.
-Y es tan admirable el buen humor que tienen algunas personas a la hora de trabajar- señaló una esquina –Dobla en esta- [Oh Regina Mills, es difícil hacer enojar a Emma Swan, pero lo estás consiguiendo].
-Que no esté las 24 horas del día hablando como un loro y molestando no significa que no tenga buen humor- aparcó su auto en la casa de empeños.
-Está bien, expresemos nuestro buen humor en silencio desde ahora- bajó del auto dando un portazo.
-¡Swan!- se bajó acelerando el paso detrás de su compañera –¡Controla esos modales! ¡Que yo sepa has dejado la adolescencia hace años! [O quizás no tantos].
-Yo sí la he dejado, otras no sé-
Cuando quisieron acordarse ya estaban dentro del local así que no pudieron continuar con su "discusión". Le mostraron una foto del delincuente y les dijo que efectivamente había estado ahí. Le vendió unas joyas, que seguramente eran robadas, y luego se marchó.
Salieron de ahí aún más enfadadas porque no tenían pistas sólidas sobre este caso, y si no lo resolvían rápido iban a perderse más vidas.
-Pareciera que cada vez que nos acercamos lo tenemos mucho más lejos, ahora no sé dónde podríamos buscarlo-
-Yo tampoco, por ahora no soy adivina- la rubia seguía bastante alterada –¿Qué quieres hacer ahora?-
Volvieron al coche. La morena miraba para todos lados para poder encontrar un restaurante decente mientras Emma tonteaba con su teléfono y por momentos sonreía –Si hablas con Belle dile que espero que todo lo que le pedí esté en mi mesa a primera hora de la mañana-
-No estoy hablando con Belle. Díselo tú, es tu asistente-
-Se lo diré con gusto-
Llegaron al restaurante, les dieron una mesa enseguida. Emma seguía con su móvil en la mano.
-Es de mala educación ¿Sabes? Aunque quizás tú no tengas de eso-
-Estoy respondiendo algo importante- levantó apenas la vista y luego volvió al móvil –Lamento mi mala educación- le sobraba ironía a su comentario.
-Debe ser una vida estresante tener que contestar a tantas personas- puso los ojos en blanco y siguió mirando la carta, le molestaba el simple hecho de observar a Emma.
-La verdad que no... siempre y cuando sepas contestar cuando quieres a quien quieres, eso hago yo...-la morena terminó de ver la carta y la rubia pidió sin mirarla -Yo quiero una ensalada César-
El mesero les tomó el pedido a ambas y se fue.
-Bueno, no sé cómo funciona ese mundo…-
-Vamos... no puedes decir eso, algo por ahí debes tener, un viejo amigo, un ex novio- la rubia apoyó su espalda en la silla y se cruzó de brazos sonriendo malignamente.
-Claro, claro que tengo, no me refiero a eso, me refiero al mundo lésbico y todas las mujeres que debes tener a la vez- era mentira, había un alguien pero no lo veía jamás, se cansaba enseguida de esa persona.
-No conoces el "mundo lésbico"... ¿Y por qué supones que tengo tantas mujeres? ¿Crees que voy por la vida tirándome mujeres acaso?- en ese momento apareció el mesero escuchando sus últimas palabras.
La morena miró lo miró bastante avergonzada, no fuera a creerse que ella era igual que Emma. El chico dejó las ensaladas y se fue rápido -Por favor... deberías controlar lo que dices, y no sé lo que haces en tu vida privada-
-No sabes lo que hago en mi vida privada, pero te encanta suponerlo…-
-¿Qué te hace pensar que me encanta suponer lo que haces con tu vida?-
-No lo sé… no entiendo porque te molesta tanto cada vez que me ves con el teléfono. Hasta podría estar enviándole mensajes a mi madre, o a mi hermano, quién sabe-
-Está bien, no nombraré más tu móvil- fijó la vista en su ensalada mientras comían en silencio –Ahora podríamos ir a ver la cinta de vídeo que sacamos, quizás nos de pistas de algo-
-Me parece bien- después de salir del restaurante y mientras caminaban hacia el coche Emma tuvo una ocurrencia -¿No quieres que te presente a algún amigo? Tengo algunos muy guapos…- [Quizás si te acuestas con ellos seas más simpática conmigo]
-No necesito que me busques hombres, sé dónde buscarlos- [¿Quién se cree que soy?]
La rubia rodó sus ojos subiendo al auto –Pues búscalos rápido entonces-
-¿Qué impertinencia es esa? Los buscaré cuando quiera- se estaba empezando a enfadar con la actitud de su compañera.
Emma rio –No es una impertinencia, sólo un consejo… o puedes buscarte una mujer, también conozco muchas- [Aunque a mí me encantaría domarte, ibas a quedar tranquila después de una sesión de sexo conmigo]
-Gracias, pero creo que no, me quedo con un hombre, lo tengo bien claro-
-En serio, busca a uno, puedo dejarte la habitación, no tengo problema, sería por un acto de fuerza mayor- la rubia intentaba no reírse a carcajadas.
-¿Eres muy graciosa no? ¿Te crees que soy una solterona o qué? Aunque no lo creas y no sea de tu incumbencia disfruto de la buena compañía masculina cuando y donde quiero- recalcó mucho esas palabras.
-Entonces deberías "ir queriendo" por el bien de mi salud mental en el trabajo-
-No creas que un hombre va a hacerme ser más… simpática- Regina era consciente de su personalidad y aunque no siempre estaba orgullosa de ello no tenía pensado cambiar.
-¿Ah no? ¿Esa no es la solución?- habían llegado a su hotel así que bajaron del coche –Bueno, dime cuál es y trataré de conseguirlo…-
-Swan, te estás pasando, ¿Te crees que esa es manera de hablarme?-
[Pero me lo paso tan bien haciéndote rabiar] –Sólo estoy tratando de ayudarte… ¡Ya somos como amigas!-
-Podrías ayudarme siendo más profesional y dejando de hablar de mi vida privada- la morena habló seria, la forense estaba sacándola de sus casillas y estaba conteniéndose para no gritarle.
-Pero si no sé absolutamente nada de tu vida privada, eres lo más cerrado del universo y ambas sabemos que es lo que necesitas para cambiar esa cara de amargada- Emma guiñó un ojo irónica mientras caminaban por el pasillo.
Regina se quedó parada sin ser capaz de reaccionar ante las palabras de su compañera, se acercó por detrás de ella y le dio un empujón golpeándola contra la pared.
Emma se dio en la frente haciéndose daño cuando chocó contra la pared. Se dio la vuelta sin creer lo que acababa de pasar –Quiero creer que te has tropezado…- con su mano en la frente y los ojos y su boca abiertos por la sorpresa.
-No, no me he tropezado y volvería a hacerlo- la morena hablaba enfadada.
La rubia la miró muy furiosa, sin poder creerlo todavía y se acercó a ella pegándole una bofetada -¡También volvería a hacerlo!-
Regina, con la cara volteada por el golpe se giró para verla, ambas intercambiaron una mirada llena de furia. La morena se acercó a golpear su mandíbula, la otra mujer intentó defenderse, pero la detective era una mujer entrenada y su golpe dio en el objetivo.
Emma sintió sangre en su boca y escupió en el suelo antes de tirarse contra ella para seguir golpeándola. Estaban enzarzadas en una pelea en la que no se distinguía dónde pegaban.
Parecía que ese pequeño viaje no se estaba dando de la manera que Emma lo tenía planeado…..
