ATENCIÓN: Los personajes de Naruto no me pertenecen. Todos son obra y creación del genio Masashi Kishimoto.
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PELEA
—¡Minato, apúrate, no tengo tu tiempo! —me grita Hiashi al pie de las escaleras.
—Honestamente… pareces tortuga —añade Fugaku descendiendo a su propio y tranquilo ritmo.
—¿O es que piensas ir a perseguir a esa niña? —Hiashi me mira alzando una ceja.
Su pregunta me deja sin palabras, y de inmediato noto cómo el rubor comienza a extenderse por mi cara hasta el cuello.
—No… yo… claro que no… ¿P-por qué…? —tartamudeo rojo de la vergüenza.
—Te he observado desde que comenzó la clase, con mi Byakugan. No te hagas, la volteabas a ver cada cinco segundos y sabes que es cierto.
Me quedo callado esta vez. No puedo contradecirlo.
—Siempre supe que eras raro —musita Fugaku—, pero no sabía hasta qué extremo —y entonces da media vuelta y se marcha, seguido por Hiashi, quien al final agrega con una sonrisa burlona:
—Suerte con el habanero. Ojalá que no te pique la boca.
Alcanzo a escuchar sus risas en el pasillo. Pongo atención y, cuando estoy completamente seguro de que ya están lejos, salgo corriendo lo más rápido que puedo.
Ya no hay nadie afuera, la escuela está totalmente vacía. No veo a Kushina por ningún lado. Mi ánimo desciende una décima pero, aun así, decido comenzar a caminar; con suerte todavía puedo encontrarla.
No es muy tarde; estamos en primavera, por lo que los árboles de flor de cerezo brillan en este momento con todo su esplendor. Cientos de pequeños botones rosados se arremolinan con el viento y caen a mi alrededor formando espirales. Es muy hermoso.
Me subo a uno de los grandes árboles y comienzo a saltar de uno en uno, disfrutando del delicioso aroma y del viento que golpea mi rostro y sacude mi cabello. Voy bastante rápido; estoy por apoyarme en una rama para tomar impulso nuevamente cuando, con mi visión periférica, veo claramente cómo un objeto brillante se acerca velozmente hacia mí.
Reacciono al instante y lo esquivo ágilmente. Me detengo y regreso al árbol que recibió el ataque por mí. Miro con atención. Es un kunai. Lo saco del lugar en donde está clavado y lo examino. Es de ninjas de Konoha; alguien está peleando cerca de aquí.
Desciendo hasta el suelo y, con cuidado, coloco mi mano en el suelo, cerrando los ojos mientras recuerdo lo que me dijo mi padre hace poco más de un año:
"—Un ninja tiene que estar capacitado para realizar cualquier tarea que se le imponga. Debe tener habilidades en Taijutsu; debe conocer y manejar un buen número de Ninjutsus, y debe de ser capaz de manipular las mentes de sus enemigos con su Genjutsu, pero eso no es lo único —me dijo mi papá mirándome fijamente a los ojos.
Yo lo observé con atención y al final asentí.
—Lo más importante que debe aprender a desarrollar un buen shinobi es la detección de enemigos —añadió—. Mira, acércate.
Hice lo que me dijo y me arrodillé de la misma forma en que él lo hizo.
—En estos casos, la naturaleza misma es tu mejor aliada.
Colocó su mano derecha sobre la hierba del campo y cerró los ojos.
—¿Sabías que la naturaleza también tiene chakra? —preguntó. Yo negué con la cabeza y él continuó—. Pues sí, así es, pero aparte de poseerla es capaz de localizarla, como si fuera una especie de radar. Tienes que aprender a focalizar tu propio chakra, ponerlo en contacto con la naturaleza y localizar las corrientes de chakra. A los que logran dominar esta técnica se les llama ninjas sensores. De este modo, podrás ver más allá de lo que tus ojos lo logran. Necesitarás mucha práctica pero, ¡para eso estoy yo aquí! —me sonrió y me alborotó el cabello—. Anda, inténtalo.
Puse mi mano en el suelo y cerré los ojos, concentrando mi chakra en la palma de mi mano. Tardé un poco, pero pronto pude captar el flujo de chakra que corría bajo mis pies y se perdía en el bosque.
—Creo que… ya la sentí —le dije, pero cuando abrí los ojos mi papá ya no estaba frente a mí—. ¿Papá? —susurré y lo busqué con la mirada, hasta que me di cuenta de lo que pretendía. Quería que tratara de localizarlo.
Volví a concentrar mi chakra y extendí el alcance un poco más. Era difícil, pero no me rendiría por nada del mundo; tenía que lograrlo.
Poco a poco fue llegando más lejos, hasta que sentí una acumulación masiva de chakra a poco menos de un kilómetro a mi izquierda. Salí corriendo en esa dirección lo más rápido que pude con una sonrisa en el rostro.
Ya había recorrido una buena distancia cuando me detuve y comprobé de nuevo la ubicación. Abrí los ojos completamente debido a la sorpresa; se había movido. Volví a localizarlo; ahora estaba cien metros más al este. Fui de nuevo en su búsqueda, pero volvió a moverse; estaba probándome, lo sabía.
De pronto pensé en algo que tal vez funcionaría. Respiré profundo y me esforcé todo lo que pude en realizar los pocos jutsus básicos que conocía hasta ese entonces para acabar mi chakra. No supe cuánto tiempo ni cuántas veces realicé el jutsu de transformación y el jutsu de clones una y otra vez, pero fui claramente consciente de que con cada repetición el nivel de chakra descendía. Antes de que estuviera en cero volví a localizarlo con lo poco que me quedaba.
Estaba débil, por lo que ésta vez tuve que ir hasta él caminando a paso normal. Me llevó un buen rato pero al fin lo encontré. Lo vi de cuclillas en el suelo con los dedos índice y medio apoyados sobre éste y los ojos cerrados. Di un par de pasos más hasta que él volteó y pudo verme.
—Te encontré… papá —le dije triunfal.
Parecía sorprendido, pero finalmente sonrió.
—Muy inteligente, aunque un poco extremo, pero lo que importa es que lograste encontrarme.
—S-sí —me reí, pero pronto mi vista se nubló y noté que se acercaba a mí corriendo para evitar que me desplomara.
Cuando desperté me encontraba en mi casa, en el sillón de la sala, y con un trapo húmedo sobre mi frente.
—Vaya, ya despertaste —me dijo mi papá sonriente—. Después de todo agotaste tu chakra. Qué bueno que te atrapé a tiempo.
Una sonrisa se dibujó en mi rostro.
—Existe una rama secreta de los jutsus, conocida sólo por unos pocos, llamada Senjutsu —me dijo.
—¿Senjutsu? —pregunté.
—Sí. Es una técnica muy especial que sólo ha sido dominada por el primer Hokage, Lord Hashirama, y uno de los Tres Legendarios Sannin, Lord Jiraiya, y permite obtener y recolectar el chakra proveniente de la naturaleza. Se dice que es muy difícil de aprender, aunque lo cierto es que nadie más lo ha intentado, pero creo plenamente en que tal vez tú tengas una oportunidad. Eres muy talentoso, Minato. Lo has demostrado hoy. Estoy muy orgulloso de ti.
—¿En serio? ¿En serio crees que pueda dominar yo también el Senjutsu?
—Por supuesto. Yo creo en ti."
Me concentro un poco mientras hago contacto con la naturaleza, hace mucho que no lo practico, hasta que los ubico. Hay tres fuentes de chakra, a unos cien metros al norte de donde yo estoy. Las dos primeras son bastante pequeñas, pero la última tiene un tamaño considerable.
Me pongo en marcha rápidamente. Si hay alguna pelea alguien debe detenerla.
No tardo mucho en llegar; me escondo detrás de un árbol y, cuidadosamente, asomo mi cabeza para ver de quién se trata. Me sorprendo muchísimo cuando distingo su largo e inconfundible cabello rojo.
Es Kushina. Ella está peleando contra un niño, un Genin quizá, ya que puedo ver claramente la banda ninja de Konoha adornando su frente. Un poco más alejado los observa sonriente el otro, y lo reconozco también; es nuestro compañero de clase, el que recibió una paliza por parte de Kushina.
De pronto el Genin evita uno de sus golpes con un jutsu de sustitución y después aparece detrás de ella, le da una bofetada a Kushina y le patea en la espalda, haciendo que ella caiga de rodillas en el suelo. Entonces él se acerca a ella y la toma del pelo, obligándola a levantarse.
—¿Ni siquiera puedes reconocer el jutsu de sustitución? —le dice mientras le jala desde la punta del cabello—. ¡Eres una niñita! —añade— Tu cabello es tan rojizo y es resistente como un hilo. ¡No me agrada!
Siento un apretón en el pecho cuando la veo así, con la cara desfigurada en una mueca de dolor.
Mientras tanto, el otro niño se acerca a ella y se ríe burlón.
—¿Qué se siente? —le pregunta disfrutando del momento.
Y en ese mismo instante Kushina comienza a llorar. Mi pecho vuelve a contraerse al ver sus lágrimas correr por sus mejillas.
—A mí… —dice en un susurro— ¡A mí… tampoco me gusta mi cabello! —grita y entonces comienza a jalar con fuerza para soltarse. El Genin no la deja ir y sostiene su cabello con más firmeza, pero Kushina jala con más fuerza luchando por liberarse y comienza a avanzar poco a poco hacia adelante, hasta que su pelo no resiste más y se desprende quedando un buen puñado en la mano del ninja.
En cuanto se ve libre Kushina regresa hacia su atacante; le da un puñetazo en la cara, luego una patada en el abdomen y al final da un salto tomando impulso y le asienta un certero golpe con su pie. El Genin cae inevitablemente y ella se le va encima golpeándole repetidamente la cara.
—¡Pero… sigue siendo mi cabello! —le grita aun llorando— ¡¿Tengo otra elección?!
Nuestro compañero mira asombrado cómo su hermano recibe una paliza igual o peor a la que él recibió y luego sale corriendo asustado y gritando:
—¡Auxilio! ¡Es el habanero sangriento!
Después de unos cuantos segundos Kushina se levanta y se aparta de su oponente. Éste se pone de pie con dificultad y la mira con odio.
—¡Forastera! —le grita arrojándole los mechones de cabello que le ha arrebatado— ¡Una forastera no puede convertirse en Hokage! —declara antes de dar media vuelta y marcharse corriendo.
Kushina lo mira en silencio mientras él se aleja. Yo me siento sorprendido, furioso y mal al mismo tiempo. Sorprendido porque fue bastante impresionante la forma en la que logró vencer a un Genin a pesar de no haberse graduado aún de la Academia Ninja; realmente debe ser muy buena en el Taijutsu. Furioso porque ella es una mujer, y no es de caballeros golpear y profanar a una dama. Y mal por lo que se atrevió a decirle ese ninja al final. ¿Quién se cree que es él para criticar los sueños de los demás de esa manera?
Entonces Kushina levanta la vista hacia el árbol en el que me encuentro y se sorprende cuando me ve, pero ésa emoción dura poco.
—¡¿No me ayudaste porque soy una forastera?! —me reclama con los puños apretados.
Vaya, ahora me siento mucho peor.
—La verdad… —digo tratando de excusarme, pero ella me interrumpe.
—¡Apuesto a que estás de acuerdo con ellos también! —me grita antes de salir corriendo con rapidez mientras nuevas lágrimas se desbordan de sus ojos. La miro alejarse hasta que desaparece de mi vista. De pronto yo también siento ganas de llorar. Estoy furioso conmigo mismo. ¿Por qué no hice nada? ¿Por qué no reaccioné? El pecho vuelve a dolerme ésta vez con más fuerza, pero pronto es sustituido por otro sentimiento mucho más determinante. La redención. Tengo que compensar a Kushina por no haberla ayudado. Se lo debo, pero el meollo del asunto es… ¿cómo?
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Holaa! No me quedé muy conforme dejándolos con un capi tan corto como el anterior así que aquí está el siguiente n.n… Realmente espero que les guste xD… Los sentimientos y pensamientos de Minato hacia Kushina están comenzando a hacer mella en él pero, después de todo, aún es un niño nwn… Espero sus reviews con sus impresiones u.u Recuerden: las impresiones son muy importantes para un joven escritor :3
Bye, bye, y nos leemos pronto.
Mina-Hai.
