"S4S"
Capitulo 4: "Rumores"
Al entrar al restaurante me inundaban los pensamientos de el "qué dirán" pero nada… parecía como si nadie hubiera visto aquello, solo el señor Mioga me pregunto como estaba cuando llegue al pequeño cuarto donde estaban los baños para ponerme el uniforme.
De nuevo me había tocado limpiar junto con Rin, la chica seguía siendo igual de simpática que siempre, de hecho me hizo olvidar lo que había pasado una semana antes, pero a quien en realidad tenía ganas de ver no aparecía por ningún lado…
-Aome, estás muy distraída, algo anda mal?- Me preguntó Rin haciendo que desviara la mirada de la puerta de entrada hacia ella.
-He? No, estoy bien, no te preocupes-
-Mmmm… Oye, te puedo hacer una pregunta indecorosa?-
-He? Si…claro- A decir verdad tenía miedo que me preguntara sobre lo ocurrido la semana pasada.
-Bueno, aquí se corren los rumores muy rápido, pero quería preguntarte…-
-Si?-
-Es verdad que Inuyasha te pidió que fueras su novia?- Dijo en voz baja.
-QUEEEEEE!!!!- Fue la reacción que tuve ante esa pregunta.
-No?-
-NO PARA NADA!!! COMO CREES!!! Apenas lo conozco, ¿Quién te dijo eso?- Pero algo dentro de mi me hacía sonrojarme ante aquella pregunta, pero trate de controlarme.
-Aaa, es que la persona que me lo dijo también me dijo que tú se lo habías platicado.-
-No! Claro que no de verdad-
-Pero está bien...si eso pasara, es decir…eres bonita-
-Gracias, pero yo no…-
Fui interrumpida por el mesero que le hablaba a Ayame para que le fuera a ayudar.
-Y ahora en que me he metido- Pensé mientras continué limpiando la meza, hasta que de pronto un trapo familiar se posó sobre la misma meza y comenzó a limpiar también, era el de Inuyasha…
-Hola, como estás?- Me preguntó.
-Bien, gracias-
-Que bueno, oye, le he pedido al Sacerdote que te pusiera como mi garrotera esta noche…que opinas?-
Sentí un vuelco en el estómago…
-Que bien! Gracias-
-No hay de que, bueno, cuando termines aquí te espero en aquella zona, de acuerdo?-
-Si claro, no tardaré.-
Y se fue hacia donde me había señalado, pero pude sentir una mirada penetrante detrás de él, era Ayame quien me miraba y al verla, se giró y continuo con su trabajo como si nada hubiera pasado.
Eso era, yo sabía que Ayame y Rin eran muy buenas amigas, de seguro Ayame había mandado a Rin a preguntarme aquello. Y ahora que se supone que deba hacer? Ayame era una chica gentil y no merece ser lastimada, pero…pero a mí también me gusta Inuyasha…
Ese fin de semana transcurrió rápido, me asignaron a Inuyasha los 3 días y para ser honesta, la pasé muy bien a su lado, por fin supe que vivía con sus padres, que tenía un hermano mayor y que tiene 22 años de edad.
Trabajábamos muy bien juntos y los clientes dejaban muy buena propina, pero algo me preocupaba aún más…era Ayame, que cada vez que nos veía reír juntos se molestaba, y a mi no me gustaba verla así, tampoco quería ganarme más enemigos en el S4S aparte de Kikio y Naraku.
Ese sábado llegando a los baños del S4S, me encontré con un chico garrotero que llevaba por nombre Shippo, lo vi muy cansado con unas enormes ojeras oscuras y los parpados entre caídos…
-Shippo, que te ocurre, te vez muy cansado-
-Si, es que no he dormido nada-
-Te quedaste hasta esta hora desde ayer?!!!-
-Si, es que me lo pidieron por que muchos clientes no se iban, y como el restaurante abre a las 10 de la mañana, tuve que quedarme-
Me quedé asombrada… Ese trabajo no era nada fácil y en cima de todo ese chico se quedo hasta el día siguiente sin poder dormir.
-Ay Shippo, y ya te vas a tu casa?-
-Si, afortunadamente, pero tengo que regresar a las 9 de la noche, es que en realidad necesito el dinero-
-Pues eso si…bueno, en ese caso. Que descanses!-
-Gracias Aome…Adios! Y Suerte!-
-Gracias!-
Shippo se fue casi casi arrastrando sus cosas, pero lo que pasó a las 9 de la noche, me dejó con la boca abierta… Yo había regresado a los baños para retocarme el cabello, hacía mucho calor en el bar y siempre terminaba algo repeinada, pero al llegar al pacillo, me encontré con un Shippo peor de cómo lo había imaginado que regresaría.
-Shippo, que te paso-
El pobre chico tenía los ojos rojos y llorosos, las ojeras en su cara habían aumentado.
El solo se limitó a negar con la cabeza sin articular palabra.
-Hay algo en lo que te pueda ayudar?-
-No…gracias-
-Estás seguro?...Es decir, cualquier cosa que necesites si está a mi alcance te puedo ayudar, de verdad-
-Es que…es que…- Su voz era cortada y triste
-Que pasa…-
-Es que mi mamá se quedó en coma-
(O.O)
-…- No supe qué decir.
-Te juro que tengo un nudo en la garganta, y no puedo llorar-
-Pero, es malo que te guardes esos sentimientos, si quieres llorar, solo hazlo-
-Es que no puedo…-
Sus ojos gritaban por un abrazo…yo lo pude sentir en ese momento, se veía tan triste…así que solo lo abrace y en ese instante comenzó a llorar.
-Tranquilo…tranquilo- Trataba de confortarlo mientras frotaba su espalada y el derramaba lagrimas en mi hombro.
-Shippo, te hubieras quedado en casa.-
-Es que tengo…3 hermanitos de 10 años y…necesito…trabajar-
-Ay Shippo…lo siento-
Me quedé un momento a confortarlo antes de volver al trabajo, pero me había contagiado una sensación de nostalgia. No sabía por qué, pero al pensar en lo que le había pasado a Shippo sentí un nudo en la garganta, pero me controlé…sin embargo todos los momentos que tenía para mi sola desde ese momento y durante todo el fin de semana, no pude dejar de pensar en mi mamá, en Inuyasha y lo que sentía por el, en Ayame y en lo que le dolería si se enterara que a mi también me gustaba Inuyasha, en Shippo y su pobre madre, en ese maldito hombre que…bueno…
Al pensar en todas esas personas y situaciones, me sentí de cierto modo SOLA…
Ese lunes regresando de la escuela decidí hacer una llamada de larga distancia.
Ttuuuuuuttt… Ttuuuuuuttt…
-Bueno-
-Mama…?-
-AOME!!! Que gusto hija!! Como estas?!-
Pero al escuchar su voz comencé a llorar…
-Aome, que te pasa?...Estas bien?-
-Es que…te extraño mamá-
Mi madre siempre a sido mi confidente, desde que tengo memoria ella es la única persona en la que puedo confiar plenamente y se que su respuesta y consejos siempre van a ser los mejores para mi, aunque muchas veces yo no estuviera de acuerdo con ella…a fin de cuentas era mi madre.
Decidí contarle todo, desde lo de Inuyasha y Ayame hasta lo de Shippo y su madre, y pues me confortaron mucho sus palabras.
Respecto a lo de Shippo, me dijo que muchas personas trabajan por necesidad y por más agotados que estén tienen que hacerlo para poder sobrevivir, y tenia razón, era solo que dolía ver como sufría el pobre de Shippo para poder mantener a sus hermanos trillizos.
Y sobre lo de Inuyasha me dijo una frase medio rara… "En todos lados se cuecen Abas" Pero no me dijo qué significaba su metáfora, solo me dijo que yo me daría cuenta con el tiempo.
Esa noche dormí un poco más tranquila viendo el listón rojo amarrado a mi muñeca…
Continuará…
