Hola a todos! Gracias a quienes leen el fic y gracias por sus reviews gaviota2127, TefyHatake y Yan Yan (Para nada, los comentarios me ayudan a mejorar y yo igual pienso lo mismo, me centro más en los dialogos que el contexto e intento corregirlo leyendo más para tener ideas de como manejar mejor ese detalle. En cuanto al OOC, me suele pasar mucho con los fics AU, pero como te da la libertad de usarlo xD. ¿El spoilers es por lo de Chuck? Eso lo vi en una entrevista que dieron los directores creo sobre supernatural y que traducida por una página pero ya es una verdad bien sabida o al menos eso creí. Gracias por tu comentario y no te preocupes, son observaciones así las que ayudan a mejorar :) Saludos!
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Capítulo 4
Sam pasó por una tienda de regreso a casa y esbozó una pequeña sonrisa. Hogar. Jamás pensó que tendría eso y cuando su hermano se lo propuso asegurándole que era lo que deseaba, no se negó, ya que estaba emocionado por regresar a la universidad y formar una familia junto al par de ángeles.
-Ya llegué- se anunció cerrando la puerta.
-¡Dammy!- el niño fue corriendo a su lado.
-Hola, Cas- lo tomó en brazos- ¿Por qué tienes harina en el cabello?
-De ida a aced una tata pedo Dio Gabe apadeció.
-¿Están en la cocina?
-Chi.
Fue hasta el umbral de la puerta y observó en silencio como el parcito se aventaba todo lo que tuviera a mano mientras discutían por a quien quería más a Castiel. El castaño suspiró bajito antes de sonreír un poco. Su vida había cambiado en muchos sentidos después de que dejaron la cacería pero le gustaba mucho. Dejó al ex ángel en el suelo, a pesar de que solo transcurrieron dos meses desde que dejaron la casa de Bobby y se instalaron en la ciudad, el moreno crecía a pasos agigantados y ya parecía de tres años, además de que aprendía muy rápido.
-Dio Dammy ¿Qué hacemo?
-Déjamelo a mí, Cas.
Fue hacia el parcito que se tiraba harina e intentó separarlos pero terminó en medio de esa guerra y el bromista le lanzó un huevo en el rostro. Su hermano mayor comenzó a reírse como idiota y el castaño gruñó por lo bajo antes de lanzarle tres huevos al arcángel, quien los esquivó y apareció tras él.
-No te enfades, Sammy, fue un accidente.
-Miren el desastre que tienen aquí.
-Ese idiota comenzó- dijo el rubio molesto.
-No me interesa quien comenzó, quiero que limpien ahora- tomó la mano del menor- Vamos, Cas, hay que limpiarnos y pediremos una pizza.
-¿Da que yo quera?
-Así es, tú escogerás.
-¡Chi!- festejó sonriendo- Edes el mejor Dammy.
Al cabo de veinte minutos se les unió el par de revoltosos. El bromista se sentó a su lado mientras el rubio jugaba con Castiel a construir un edificio con los cubos de colores. Desde que llegaron a Stanford, él había retomado sus estudios y era Gabriel quien se encargaba que no faltara algo en casa. Al comienzo Dean quería trabajar pero el arcángel le dio un serio sermón sobre por qué era mala idea que dejara al moreno solo, ya que éste estaba muy apegado a él. Al final llegaron al acuerdo que trabajaría cuando el pequeño asistiera a la escuela, lo cual parecía ser dentro de pocos meses.
-¿Por qué sonríes, Sammy?
-Solo pensaba que pronto Cas irá a la escuela.
-No tiene que ir, yo puedo enseñarle todo lo que debe saber.
-No Gabe, es importante que asista, te recuerdo que ahora que dejamos la cacería tenemos que permanecer bajo perfil para no atraer problemas.
-Pero.
-Es por el bien de Cas- afirmó sonriendo- Además, tú has visto su carita cuando juega con otros niños en el parque.
-Mmm, supongo.
-Jamás pensé que podríamos tener una vida tan
-¿Tranquila?- preguntó el mayor.
-Perfecta.
-Sammy.
-Ustedes son muy importantes para mí.
-Eres un encanto, Sammy, ¿Quieres jugar con Tío Gabe?
-Idiota, no molestes.
-¿Crees que es una broma?
-Gabe…- se sonrojó ante la cercanía pero el timbre lo salvó.
-¡Da pizza!- gritó el moreno sonriendo.
Dean fue con el pequeño a buscar su cena y dejó la pizza sobre la mesita de centro mientras el menor iba a buscar los cubiertos corriendo. El rubio lo detuvo por la cintura para ayudarle con las cosas antes de tomarlo en brazos.
-Te he dicho muchas veces que no debes correr con un cuchillo en la mano, puedes tener un accidente, Cas.
-Do chiento, De.
-No tienes moral para pedirle eso- canturreó el arcángel.
-No molestes, idiota.
-Quero pizza- pidió el moreno.
-Claro, Cas y ya que te has portado tan bien, te daré el pedazo más grande.
-¡Chi!
Sam se sirvió una rebanada mientras miraba a su familia y se detuvo en el menor, quien tenía una gran sonrisa mientras se mantenía sentado sobre las piernas del rubio. Definitivamente serían una buena familia para Castiel.
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El rubio se colocó el pantalón de pijama antes de acomodarse sobre la cama y el menor se acurrucó contra su cuerpo sonriendo. Desde que se mudaron a Lawrence hace unos meses, ambos compartían la cama, ya que el moreno tenía miedo de estar solo en su habitación, aunque Sam le había comentado que solo era una excusa para estar con él y al cazador tampoco le molestaba.
-Buenas noches, Cas.
-Benas nodes, De.
-Cierra tus ojitos.
El ex ángel obedeció y comenzó a cantarle Hey Jude, ya que eso siempre le ayudaba a tener buenos sueños. El pequeño se quedó dormido a los pocos segundos y estuvo observándolo por un tiempo indefinido.
-Cas.
A veces pensaba que quizás el moreno se sentía de la misma forma cada vez que velaba su sueño y eso le gustaba. Mantuvo abrazado al menor sin quitar la sonrisa de sus labios, no importaba la forma que tuviera, jamás iba a dejar de amarlo y el vínculo que compartían nunca se rompería, ahora solo tenía otra forma que comenzaba a disfrutar.
Unos golpecitos en su mejilla hicieron que abriera los ojos adormilado y se encontró con esos ojitos azules que adoraba. El pequeño se subió a la cama para abrazarlo con una amplia sonrisa y se acurrucó contra su cuerpo.
-De.
-¿Por qué susurras?-preguntó curioso.
-Dio Gab me contó un sequeto.
-¿Qué secreto?
-En uda semada, Dio Dammy etará de cumpeanos.
-Oh, es cierto, pronto será el cumpleaños de Sammy- respondió sonriendo.
-Y Dio Gab quede hace una festa.
-Eso suena divertido.
-Y dido que do podía oganiza da festa.
-Cas.
-¿Pedo, De?
-Claro, Cas, tomarás todas las decisiones para la fiesta.
-¡Chi!- celebró levantándose- ¿Dio Body vendá?
-No se lo perdería, Cas y seguro que se queda con nosotros por un tiempo.
-Chi, vamo a comed, De y guada el sequeto.
-Será un secreto, Cas- le guiñó un ojo y el menor lo abrazó.
-Te quero muso, De.
-Yo también te quiero mucho, Cas.
El moreno le dio un beso en la mejilla antes de salir corriendo de la habitación mientras tarareaba una canción. El rubio se vistió sonriendo y bajó a la cocina para unirse a los demás, observó divertido como su hermano se sonrojaba cuando Castiel mencionó que en la mañana encontró al bromista en su habitación. Quizás antes se hubiera enfadado con Gabriel pero el tiempo que pasaban juntos, lo convenció de que era una buena persona y los ayudaría.
-Ya basta, Cas- le revolvió el cabello al menor- Mira lo rojo que se ha puesto Sammy.
-Chi- dijo riéndose.
-Y si Sammy quiere a Gabe, eso es bueno.
-Chi pedo que no te quera a ti.
-¿Eh?
-De es mío- agregó abrazándolo- Y no do compatiré con Dio Gab.
El cazador se sonrojó un poco con esas palabras, especialmente cuando el parcito comenzó a burlarse de él. Bajó la vista al sentir como Castiel tomaba su mano sin quitar la sonrisa de sus labios. El rubio le dio un beso en la frente.
-¿A mí me quieres, chiquitín?
-Sí, Gab.
-¿Más que a Dean?
-No, De es mi favodito.
-No es justo- hizo un puchero- ¿Y si te doy un dulce?
-No intentes comprar su cariño- intervino Sam divertido.
-Pero tú me quieres más que al rubio idiota ¿Cierto, Sammy?
-Ya basta, sabes que Cas te quiere pero Dean es especial para él.
-Chi- afirmó el menor sin soltar su mano- Poque De y do nos casademo.
-¡¿Qué?!- soltó el Winchester mayor casi atorándose con su café.
-Das pesonas que se queren, se cadan, ¿Ceto dio Dammy?- éste sonrió con malicia.
-Así es, Cas.
-¡Chi! Etonces De y do nos casademo.
El rubio suspiró bajito y le preparó un emparedado al menor para que se distrajera con la comida. Observó de reojo al parcito que intercambiaban sonrisas cómplices y suspiró. Sabía que Castiel solo hablaba desde su infantil inocencia pero no podía negar que esas palabras le dolieron un poco, ya que le recordaba a un tipo de vínculo que no compartirían.
-¡De!- éste se giró hacia el pequeño- ¿Po qué etas tiste?
-No lo estoy, Cas.
-¿De vedad?
-Sí-acarició su cabello- Ahora termina tu desayuno y después iremos al centro comercial, la ropa te está quedando apretada.
-Estás creciendo muy rápido- dijo Sam curioso- ¿Sabes algo al respecto, Gabe?
-No, ni idea.
-Y Chuck no aparece- suspiró el rubio- Parece que Dios no es omnipotente después de todo.
-¿Quen es Cuc?- preguntó el niño terminando su leche.
-Un viejo… viejo amigo de la familia- respondió el Winchester mayor limpiándole la boca con una servilleta.
Hace varios meses que no tenían señales de Chuck y si era honesto, estaba algo preocupado por el precipitado crecimiento de Castiel, ya que ahora era humano.
