Hola hola, vuelvo con un nuevo capítulo, agradezco a las dos personitas que me comentáis, os agradezco que lo hagáis :)

Y vuelvo con problemas, fanfiction es un poco troll conmigo porque la semana pasada pase un link de un "blog" donde iba a publicar cualquier tipo de dibujo, aclaración que yo considerase www .tumblr blog/ ladoblecaradelclan, juntadlo porque estoy probando a ver si asi se ve (como es el caso de la portada que ya esta publicada) pero veo que el link no está bien…os lo vuelvo a pasar

(ya lo he intentado poner en mi perfil pero ya van 5 veces y sigue sin publicarse bien T-T )

En caso de que se haya copiado mal lo vuelvo a compartir al final del capítulo. Este capítulo es algo más largo que el anterior, lo vi mu cortillo, gomen U.U, espero que os guste ^^

Naruto © Masashi Kishimoto


Capitulo 4

El sol se ocultaba tras el horizonte, tenía ganas de levantarse y explorar aquella especie de ciudad de edificios en forma de huevo que le llamaba mucho la atención, pero no podía, tenía que recuperarse del secuestro, le estaba costando pues el dolor aún seguía ahí, a pesar de haber disminuido considerablemente gracias al tratamiento. Quería hablar con sus padres para decirles que estaba bien, pero los pacientes no tenían permiso para hablar por teléfono y si lo hacían les daban de alta a las pocas horas como castigo, sabía que su doctora hablaba con ellos todos los días para darles el parte, también sabía que la primera persona que les informó que ella estaba a salvo fue Sasuke, se lo había dicho la enfermera, también le dijo que cuando ella llegó al hospital se montó una gorda, ya que no era una aliada y por ello suspendieron a Sasuke unos días.

-Veo que estás despierta.-Le dijo una voz desde la puerta.

-Hola, Sasuke.

-Hola.

Se fijó que llevaba unas flores en la mano y que parecía algo avergonzado mientras se acercaba hasta la cama, llevaba puesto el uniforme, de eso estaba segura, el jersey gris de manga corta y un pantalón verde oscuro que se le ajustaba a los tobillos que terminaban en unos clásicos zapatos ninja.

-Te he traído unas flores, para animar el ambiente.

-Gracias.

-¿Cómo te encuentras?-Le preguntó mientras colocaba las flores en el jarrón que había en la mesilla.

-Mejor que cuando me desperté.

-Los médicos dicen que te vas a recuperar en seguida y que no te van a quedar secuelas.

-Eso espero.-Le dijo Sakura.-Gracias por salvarme del encierro, Sasuke.

-No fue nada, sólo hice mi trabajo.

Se instaló un incómodo silencio entre los dos, Sasuke miró al suelo avergonzado mientras Sakura trataba de ver las diferencias entre el Sasuke que ella recordaba y el que estaba frente a ella.

-He oído que eres Policía Internacional y verte así vestido me lo confirma.

-Si…-Alzó la cabeza para mirarla.

-Me alegro de que estés bien, cuando te fuiste nos dejaste a todos muy preocupados y hasta hace pocos meses Naruto y el resto no sabíamos que estabas haciendo.

-Preferiría seguir en paradero desconocido.-Le confesó azorado.

-Eres Internacional a la larga te hubiésemos encontrado.

-Lo sé.

-Por cierto, ¿es verdad lo de ser el portavoz de Konoha?

-No me lo han ofrecido de forma oficial, sólo me lo han dejado caer un par de veces.-Le mintió.

-Me gustaría que fueses Portavoz, estoy segura de que estás más que preparado para ello.

-No creo que sea el más indicado para el puesto.-Le confesó el moreno.

-¿Porqué?¿por tu clan? Tu padre está de acuerdo en que seas tú el Portavoz.

-Él no es el único en el clan.

-Pero es el jefe.

-El sacerdote Tanaka está por encima suya.

-Y por encima de él están los Hokages.

Sasuke la volvió a mirar cansado mostrándole sin querer el dolor que había pasado durante los últimos 10 años, Sakura al verlo alargó la mano para cogerle la suya pero la puerta se abrió y frustró sus intenciones.

-Que bien acompañada estás, Sakura.-Le dijo Karin mientras entraba.-¿Cómo te encuentras?

-El dolor ha disminuido considerablemente desde esta mañana.

-Me alegra oír eso, el tratamiento funciona.-Le contestó mientras leía el informe.-Con un poco de suerte te podrás ir de aquí en menos de una semana, pero te tendrás que quedar en la ciudad al menos 3 meses para las revisiones.

-¡¿Tanto?!

-Sí, lo siento, no quiero que vengas todas las semanas desde Konoha hasta aquí, no es un viaje corto y en tu estado me niego a que lo hagas, además la relación entre Konoha y Central no es buena.

-Pero aquí no tengo a dónde ir.

-Eso es mentira.-Le contradijo la peliroja.-He hablado con Sasuke antes y me ha dicho que no tiene ningún problema en que te quedes en su casa.

Sakura miró a Sasuke para confirmarlo, y su mirada de preocupación por ella se lo confirmó, lo único que quería era volver a casa, no quedarse allí y mucho menos en casa del chico, que ahora parecía era un hombre, que siempre le había gustado.

-Voy a ser una molestia.-Se escudó.-¿No puedo irme a Konoha y que me traten allí?

-Lo siento, pero no estás en situación de pedirme algo así, además Sasuke es un buen anfitrión, sé que seguirá las instrucciones que le dé al pie de la letra, en todo.-Le dijo con convicción Karin.-Sasuke recuerda que el horario de visitas ha terminado.

-Ya me voy.-Le dijo mirando a Sakura.-No vas a ser una molestia, Sakura.-Le dijo cuando estuvieron solos.

-Claro que si, voy a romper tu rutina.

-Mejor, más divertido.-Dijo con simplicidad el moreno.

-Te amonestaron por mi culpa.

-Eso no es cierto, yo fui el que decidió que tu entrabas en el hospital para que te curaran, tu no me obligaste a nada.

-Pero…

-Sakura deja de decir tonterías.-Le dijo mientras se levantaba.-Te quedarás en mi casa, te recuperarás y volverás a casa con los tuyos.

Sasuke sonrió cálidamente para que dejase de preocuparse por cosas sin sentido.

-Señor Uchiha.-Le dijo una sonrojada enfermera que acababa de entrar.-El horario de visitas ha terminado hace rato.

-Mañana paso a verte.-Le dijo mientras le quitaba el pelo de la cara.-Y no te preocupes que el tiempo pasará más rápido de lo que piensas.


Naruto se mesaba el pelo con nerviosismo mientras se miraba en el espejo que había en el baño, alguien llamó a la puerta.

-¿Estás listo, Naruto?-Le preguntó Kushina.

-S-si.

-Pues venga.

Respiró hondo y tras mirarse un par de veces salió, sus padres le esperaban en el recibidor, su madre estaba mucho más emocionado que él, pero no era para menos, aquella tarde los padres de Hinata y los suyos se iban a conocer como consuegros, porque conocerse se conocían.

Salieron de casa y caminaron hasta la residencia de los Hyuga, el camino se le hizo muy corto, con respecto a como se le hacía siempre, Kushina llamó un par de veces hasta que les abrió la señora Hyuga, detrás de ella estaba Hinata, un poco sonrojada.

-Bienvenidos a nuestro humilde hogar, señores Uzumaki.

-Gracias señora Hyuga.-Le contestó Minato sonriéndola.

Se saludaron y tras ello pasaron al comedor donde les esperaba una suculenta comida, Hinata se colocó al lado de Naruto, momento que aprovechó para agarrarle la mano para darle fuerzas por lo próximo que iban a vivir.


Inoichi miraba a su mujer e hija, amabas hablaban de los preparativos de la boda en el salón de su casa, desde que sabían que Sakura estaba bien y recuperándose de las lesiones reanudaron los preparativo. Al final lo que el señor Yamanaka temía se cumplía, su pequeña se casaba formaría su propia familia.

-Señor Yamanaka, ¿le pasa algo?-Le preguntó Sai que también colaboraba de vez en cuando comentando algo sobre los preparativos.

-Nada solo estaba recordando tiempos pasados.

-Oh.

-Sai, ni se te ocurra hacerle daño a mi hija porque si lo haces…-Le comenzó a amenazar

-¡Papa!-Le llamó la atención su hija.

-Lo siento cariño, pero no lo vas a poder evitar, eres y serás siempre mi pequeña.

-Pues tu pequeña ha crecido.-Le regañó Ino.

-Señor Yamanaka.-Intervino Sai para evitar una confrontación.-Mi intención no es hacerle daño, al contrario quiero hacerla feliz, sino, ¿qué clase de marido o novio sería?

Todos se quedaron callados, un poco sorprendidos, la madre de Ino en cambio sonrió en cuanto le escuchó decir eso.

-Ese es mi yerno y, ¿sabes qué? Es la hora de comer, Inoichi ayúdame a poner la mesa.

Inoichi se resistió un poco ya que no paraba de mirar a Sai como si tratase de descifrar la mentira de Sai, una vez solos Ino se abalanzó sobre su novio con fuerza.

-Gracias, has dejado a mi padre sin palabras y a mí también, nunca me habían dicho nada tan bonito.

-Bueno solo he sido sincero.-Le dijo un poco sonrojado.

-Ains que novio más tierno tengo.

Ino besó a su novio con pasión renovada, ya que quería devolverle las palabras que él le había dicho.


La comida avanzaba sin ningún percance en la casa de los Hyuga, las madres de ambos hablaban con mucha cordialidad, Naruto se sintió avergonzado consigo mismo ya que pensó que su madre se la iba a liar con uno de sus arranques, pero su padre le había dicho que solo era así en casa y que no se preocupase, no quiso creerle y ahora se dio cuenta de que debía hacerlo.

-Bueno, ya es más que oficial.-Dijo el señor Hyuga rompiendo el silencio.-¿Cuándo os casáis?

-¿Casarnos?-Preguntó contrariado Naruto.

-Claro, cuando los padres de las dos partes se conocen es porque los hijos quieren casarse y se lo comunican a la vez.

Hinata se puso roja como un tomate y Naruto bebía agua para poder aclararse, ninguno de los dos pretendía casarse de momento, tenían mucho tiempo por delante y no querían precipitar las cosas.

-Pues de momento no es así, señor Hyuga.-Contestó Naruto mientras dejaba el vaso sobre la mesa

-Pensábamos que era bueno que os conocierais de forma más familiar papa, la idea fue mía.-Aclaró Hinata.

-Entonces, ¿no os casáis?-Preguntó Hanabi un poco desilusionada.

-De momento no.-Aclaró Naruto rotundo.-Estamos empezando a trabajar y nuestra situación económica es penosa por no decir inexistente, no podríamos casarnos de esta manera.

-Muy maduro, Uzumaki.-Le apoyó el señor Hyuga.

-¡Papa!-Le llamó la atención su hija mayor.

-¿Qué pasa Hinata? Siempre le he visto como un adolescente queriendo ramen a todas horas, lo siento señores Uzumaki, pero me retracto de lo dicho.

Kushina frunció el ceño mientras miraba a su hijo, ya que siempre le había dicho que debía madurar para evitar que la gente pensase que el hijo del cuarto Hokage era un consentido, al parecer no lo había conseguido del todo, Naruto se puso tan rojo como Hinata, aun así continuaron con la comida de forma mucho más tranquila que antes de la tempestad, la cual al parecer había pasado.


Se sobaba las manos con nerviosismo mientras Sasuke empujaba la silla de ruedas donde ella estaba sentada, Karin había decidido que para que no se cansase fuese a casa en silla de ruedas, por esa razón se sentía tan incómoda.

-¿Te encuentras bien?-Le preguntó Sasuke.-Estás muy callada.

-Estoy bien, es solo que…

¿Qué?

-Voy a ser una molestia.

-Ya estamos otra vez.-Se dijo mas para sí mismo que para Sakura.-Pues mira, por lo que acabas de decir ya no te dejo hablar por teléfono con tus padres.

-¿Me ibas a dejar hablar con mis padres?-Le preguntó ilusionada.

-Madre mía, Sakura tu pregunta ha herido mi orgullo de anfitrión.-Dramatizó Sasuke.-La pregunta ofende.

-Perdón, pero como lo tenía prohibido en el hospital…

-Tú lo has dicho, en el hospital, pero ahora te vas a venir a mi casa y que yo sepa no es otro hospital.

Continuaron el camino pero ya en un silencio menos incómodo, Sakura sonrió de forma picara, la casa de Sasuke estaba en la última plante de un edificio de 3 alturas, que no tenia forma de huevo para desilusión e Sakura, se levantó pero Sasuke la cogió en brazos para subirla.

-¿Qué haces?-Le preguntó nerviosa.

-Hacerte más fácil la subida.

-Puedo subir yo sola.

-No lo discuto, pero te vas a cansar al llegar a la primera planta.

-¿Y tú no?

-Subo a diario.

-Mi casa tam…

-Acabas de salir del hospital.

Sakura le lanzó una mirada asesina, no quería ser dependiente de Sasuke durante su estancia allí, aunque parecía que a él no le importaba.

La casa era muy sencilla, la puerta de la calle comunicaba con un salón con vistas a la calle y aun desierto que era lo que le esperaba a todo aquél que salía de aquella aldea; La cocina americana comunicaba con el salón a través de una ventana que se podía cerrar con una persiana y era más bien pequeñita, un pasillo a la derecha del salón descubría dos puertas, una sería la de una habitación y la otra sería la de un cuarto de baño elucubró Sakura.

-Pues esta es mi casa.-Dijo Sasuke rompiendo el escrutinio de Sakura.-Es un poco pequeña, pero…

-Es muy bonita.-Le cortó mientras se acercaba a la ventana del salón.-Menudas vistas tienes, me encanta la forma de huevo de esos edificios.

-Si bueno, ahí viven los que tienen más poder adquisitivo.-Le dijo con cierta desgana.-Voy a bajar a por la silla de ruedas, si quieres llamar a tus padres, en el aparador al lado de la televisión está el teléfono.

-Vale.-Le contestó mirando aún por las ventanas.

Cuando escuchó que la puerta se cerraba buscó el teléfono, lo descolgó y tras marcar el número con manos temblorosas esperó a que le cogiesen el teléfono.

-¿Diga?-Dijo la señora Haruno.

-Mama, soy yo.

-¡Sakura! cielo al fin te escuchó, ¿cómo estás? ¿cuándo vuelve…?

-Tranquila mama que estoy bien.-La tranquilizó.-No sé cuando volveré, ya que me han dicho que antes de irme he de recuperarme aquí, me han dado el alta y estoy de momento en casa de Sasuke.

-Nunca me cansaré de darle las gracias a ese chico por lo que hizo.

-Ni yo, pero se empeña en decir que es su trabajo, es muy modesto.

-¿Qué haces en su casa?

-Como no tengo a donde ir él ofreció su casa y no me ha dejado oponerme.

-¿Cuánto tiempo vas a estar?-Le preguntó preocupada su madre.

-Ya te lo he dicho, no lo sé, lo que diga el médico.

-Quiero ir a verte, pero no nos dejan porque no somos aliados.-Le confesó desanimada Mebuki.-Cuando nos lo dijeron tu padre casi mata al Hokage.

-¿Cómo estáis vosotros?.-Le preguntó Sakura para tratar de cambiar de tema.

-Bien, un poco preocupados por ti, pero bien, ahora mucho mejor al escuchar tu voz; Tu padre no se pone porque el pobre no está, ya verás cuando se entere.

-Me imagino, pero no pude resistirme en cuanto me dijeron donde estaba el teléfono, pero como ahora estoy en casa de Sasuke puedo llamaros todos los días cuando quiera.

-Oye, ¿y Sasuke? ¿cómo está? ¿Lleva el parche como en la foto?-Le dijo Mebuki con intenciones de cotillear.

-Si mama.

-¿Tendrá ojo debajo?

-Pues no lo sé, pero menuda cotilla estás echa.

-Perdona hija, pero ahora que escucho tu voz estoy más tranquila y mi vena cotilla sale a relucir.

-Ya veo ya.

-Cuando me llamo y me dijo que estabas a salvo su voz me tranquilizó y lloré, me aseguró que todo estaba arreglado.

-Si bueno, por mi culpa fue suspendido varios días.

-¡¿Qué?!

-Si, como no soy de una aldea aliada no podía entrar y por lo visto me llevó hasta el hospital de la aldea.

-Ahora me doy cuenta de lo necesario que es firmar un acuerdo con los Internacionales, cuando se enteraron de que estabas a salvo gracias a la Policía Internacional, algunos Uchiha se enfadaron por ello, ya que decían que era el trabajo de los ninjas y que la Policía Internacional no debía meterse en asuntos ajenos, pero al parecer la Internacional iba tras la caza de la banda que te secuestro.

-¿Se sabe algo de esa banda?

-Pues sí, la Internacional desarticuló todo el grupo de un plumazo, están todos metidos en prisiones de alta seguridad, gracias a Dios.

-No entiendo a los Uchiha.-Confesó Sakura casi en un susurro.

-Ni yo, el jefe de policía está muy enfadado con ellos, ya que al parecer le están poniendo trabas para firmar el acuerdo, el sacerdote del clan, Tanaka Uchiha, le ha acusado de forma pública de traicionar al clan.

-¿Qué?

-Sí, lo acabo de escuchar en la radio.

La puerta se abrió y de ella aparecieron Sasuke con Karin y un hombre de pelo blanco, Sakura quiso continuar hablando pero no podía hacer tal feo.

-Mama te tengo que dejar.

-¿Ya?

-Si.

Sasuke le extendió un trozo de papel con una serie de números, ella le miro buscando una explicación.

-Dale ese número para que te llamen cuando quieran.-Le aclaró el moreno.

-¿Seguro?

-Seguro.

-Oye mama, ¿tienes papel y boli a mano?

-Emm…si.

-Pues apunta el siguiente número de teléfono.

-Vale.

Sasuke se dirigió a la cocina bajo la atenta mirada de Karin y Suigetsu que le siguieron.

-¿Estás seguro de eso?-Le preguntó Karin en un susurró.

-Sí, sus padres no pueden verla por lo del acuerdo, que al menos puedan hablar con ella cuando quieran.

-¿Tus padres no se sentirán un poco…?

-Es diferente Karin.

-Tu mismo.-Le contesto Karin saliendo de la cocina.

Sakura colgó el teléfono en aquel instante, vio como Karin dejaba una especie de maleta sobre la mesa frente a ella, se sentó expectante por una explicación.

-Te he traído ropa para que te puedas cambiar, espero que te esté bien.

-Pero..

-Pero nada, mañana salimos de compras y te compramos ropa a tu estilo.

-No tengo dinero.

-Pero Sasuke si.-Le dijo en un susurro sentándose rápidamente a su lado.-No tiene mal sueldo y apenas se lo gasta, estoy segura de que es millonario de ahorrar tanto.

-No me parece correcto, estaría robándole.

Sasuke y Suigetsu entraron al salón con sendos vasos que colocaron sobre la mesa.

-Té.-Aclaró Sasuke.

-Yo soy Suigetsu.-Se presentó extendiéndole la mano a Sakura.

-Sakura.-Respondió ella.

-Un placer.

Comenzaron a tomarse el té en silencio.

-Jugo vendrá luego con el futón.-Le informó Suigetsu rompiendo el silencio.

-De acuerdo.

-Sasuke, ¿nos dejas dinero para comprarle ropa a Sakura?-Preguntó a traición Karin.

-¡Doctora!

-Karin, me llamo Karin.

-Vale.-Acepto Sasuke.

-¡Sasuke!-Le regaño Sakura.

-¿Qué?

-Es tu dinero.

-¿Y?

-Eh…

-Sakura aprovéchalo.-Le aconsejó Karin.

-La ropa de Karin seguro que no va con tu estilo.-Le dijo Sasuke con simpleza.-Es un poco de pilingui.

-¡Oye! Yo no voy de pilingui.-Dijo indignada la peliroja.

-JAJAJAJA.-Se rió Suigetsu.-Pilingui dice.

-Suigetsu.-Le llamó la atención Karin.

-Lo dijiste el otro día.-Se excusó Sasuke.-Dijiste que estabas harta de tu ropa de pilingui.

-¿Eso dije?

-Si.-Apoyó Suigetsu a su amigo.

Alguien llamó a la puerta, dando por zanjada la discusión, Sasuke fue a abrir la puerta mientras Suigetsu le daba un pequeño beso en los labios a Karin para que se calmase.

-Jugo que rápido.-Se escuchó la voz de Sasuke en el recibidor.

Sasuke apareció al poco tiempo seguido de un chico pelirrojo que le sacaba por lo menos dos cabezas, llevaba consigo un futón y una jaula con un pajarillo que no paraba de piar.

-Hola Jugo.-Le saludó Karin.

-Sakura el es Jugo un compañero de trabajo, Jugo ella es Sakura.

-Un placer.-Le dijo a Sakura estrechándole la mano.

-Igualmente.

-¿Quieres té?-Le preguntó Sasuke.

-Sí, gracias.-Le contestó mientras se sentaba en un sillón.-Por cierto, Kazuma me ha dado esta carta para ti.

-¿Para mí?-Le preguntó curioso mientras volvía con una taza en la mano.

-Creo que es sobre Konoha.

Sakura miró con atención la reacción de Sasuke pero este se mantuvo imperturbable mientras abría el sobre.

-Que guay, vas a ser portavoz.-Dijo Karin contenta.

-Aún no he dicho que si.

-Deberías aceptar.-Soltó Sakura con la sinceridad por delante.-Callarías más de una boca en la aldea.

-¿Ves? Todo son beneficios.-La secundó Suigetsu.

-La decisión la tomaré yo, no vosotros.-Contestó tajante el moreno.

-Quieren a alguien de Konoha y tu eres el único que es de allí.-Trató de hacer entrar en razón Karin.

-Sabes muy bien porque me fui de allí, Karin.

-Razón de más para volver.-Le dijo Sakura.-Así les demuestras que has sido suficientemente fuerte para llegar hasta dónde has llegado, además en tu puesto de Portavoz no te pondrían un dedo encima.

-No…

-Sé sincero contigo mismo, Sasuke.-Le cortó Jugo.-Aún les tienes miedo.

Sasuke no dijo nada bebió el té que le quedaba mirando a la nada, pensando en el dolor que había sufrido en los últimos años, el resto se le quedó mirando a la espera de una respuesta que no llegó, Sasuke eludió responder abriendo la carta, el resto se desesperó e hizo como si nada


-¿Cómo se atreve?-Dijo Obito escuchando la noticia a través de la radio da la habitación del hotel en el que se estaban hospedando en su Luna de Miel.

-¿Qué pasa cielo?-Le preguntó Rin entrando en la habitación.

-El sacerdote del clan acusa a Fugaku de traicionarles, ¿Quién se cree que es?

-Alguien superior al jefe, ¿no?-Le pregunto Rin preocupada por la alteración de su marido.

-Sí, pero se está pasando.

Rin apagó la radio ya que Obito parecía muy molesto con lo que estaba escuchando y no quería que su luna de miel se echase a perder.

-Estamos de Luna de Miel.-Le dijo mientras se acercaba a él.-Así que relájate un poco.

-Tienes razón.-Le contestó Obito plantándole un beso en los labios.


Fugaku entró en casa cansado, el día había sido agotador y las declaraciones del sacerdote no habían ayudado en nada, hizo el día mas complicado, en la oficina Shishui le defendió a capa y espada de todos aquellos que estaban de acuerdo con el sacerdote, ya que estos fieles eran los suficientes como para poner en peligro la seguridad de la aldea por lo que les decía el sacerdote, los Hokages por su parte se mostraban del lado de Fugaku, ya le habían dicho que confiaban en él y en su criterio.

Mikoto salió a recibirle, salía de la cocina y le miraba con tristeza.

-Hola cielo, ¿qué tal el día?-Le preguntó mientras se secaba las manos en el delantal.

-Agotador.

-He oído lo que ha dicho el sacerdote.

-Sí, yo también y la oficina se ha convertido en un caos, pero tranquila que siga hablando, ya se cansará.

-¿No vas a hacer nada?

-¿Para qué? Es superior a mí y los Hokages ya me han dicho que confían en mí, no tengo nada que temer.

-Me preocupa el clan.-Dijo Mikoto.

-Y a mí, ahora estamos en el punto de mira, pero prefiero que se pase y que la gente se olvide de ello a que yo conteste y se genere una gorda.

-Entiendo.

-Lo que si te voy a pedir.-Le dijo mientras le besaba en la frente.-Es que tengas cuidado con los del clan, no quiero que te pase nada.

-De acuerdo, tendré cuidado.

Ambos caminaron a la cocina donde se estaba haciendo la cena.

-El acuerdo con los Internacionales, ¿sigue en pie?-Preguntó Mikoto.

-Sí, sigue en pie, pero con lo sucedido con Haruno Sakura la cosa esta un poco parada.

-Es verdad, he oído que está mejor.

-Si y menos mal que Sasuke fue quien la sacó de allí, aunque en el clan están que trinan por ello y eso en el fondo me alegra.

-Parece que quieren que la pobre muera.-Dijo Mikoto indignada.

-Es es precisamente lo preocupante, pero sigo pensando lo mismo, necesitamos un acuerdo con los Internacionales.

-¿Crees que Sasuke querrá ser el portavoz?

-Estoy seguro de que no, pero seguramente lo aceptará, el capitán Kazuma confía ciegamente en él para el puesto, nos dijo que está muy bien preparado.

-Eso es bueno, ¿no?-Le preguntó Mikoto mientras servía la cena.

-Si, eso es muy bueno.-Le contestó mientras le ayudaba.-Sasuke está completamente recuperado.

-Me gustaría hablar con él, saber cómo está y esas cosas.

-Lo sé cielo y a mí también me gustaría hablar con él


-Pero es tu casa.-Dijo Sakura cabezona sentada en el sofá de la casa de Sasuke.

-Y me corresponde a mi ofrecerte hospitalidad.-Le dijo mientras se sentaba en el otro sofá.

-Sasuke no me parece justo que duermas en el futón.

-Tú no vas a dormir en el futón.

-¿Porqué?

-Aún no estás del todo bien.-Le dijo Sasuke con paciencia.

-¿Y tu si?-Le preguntó cabezona.

Sakura se dio cuenta del tremendo error que acababa de cometer en cuanto terminó la frase, el futón de la discordia estaba en medio del salón, habían tenido que retirar un poco la pequeña mesita que había frente a los sofás con ayuda de los amigos de Sasuke, este ignoró el comentario mientras tiraba la almohada.

-Tienes que descansar, Sakura.-Le dijo en tono neutro.

-Perdón, no lo pienso de verdad.-Se disculpó Sakura.

-No pasa nada.-Le contestó Sasuke con una sonrisa.-Yo llevo años de alta médica, estoy bien.

-El ojo…

-Es una de las secuelas que tengo, solo me molesta de vez en cuando, venga vete a descansar que mañana te toca salir con la loca de Karin.

-Lo siento, de verdad no que…

Sasuke la calló poniéndole un dedo en los labios, era cierto que el comentario le había dolido, pero en el fondo él también tenía la sensación de no estar recuperado del todo y eso le hacía sentirse inferior con respecto a los demás, Sakura se despidió de él con un "buenas noches".

Se tumbó y observó desde su posición las estrellas que se veían a través de la ventana mientras se quitaba el parche que le ocultaba el ojo malo, no veía a través de él, el iris había desaparecido y solo se le veía la pupila, llevaba el parche porque era consciente de que a más de uno le incomodaba bastante aunque para ir de misiones muchas veces se lo destapaba con el fin de intimidar al enemigo, sin embargo llevar el parche le molestaba mucho, la tira de goma se le clavaba en la cabeza demasiado, por ello para dormir, si no se le olvidaba se lo quitaba y de esa guisa, mirando las estrellas, se quedó dormido.


Espero vuestros review, esto es todo por HOY, esta semana habrá sorpresita :)

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Un saludo

Pasu Glenoa.