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El cambio esconde dos caras, pero el miedo se instala sin importar nada.
Perder a un ser amado es de las cosas que se ha estado construyendo como uno de los dolores más espantosos que uno al ser un ser vivo mundano puede experimentar. Muchas veces se repite la misma historia que día con día, sin saberlo, nosotros impulsamos el inicio, eso de "no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes" es una vaga y antigua frase con grandes significados ocultos siendo canalizadas por infinitas versiones que sin duda en un futuro su camino seguirá sin fin.
Al pensar en alguien valiente, perspicaz y positivo de inmediato se les venía a la mente una imagen que poco a poco iba siendo tallada por los mismos habitantes que alguna vez fueron unos completos hipócritas no aceptando una ayuda amistosa de un foráneo tan llamativo de manera simple. Por supuesto que ahora se daban cuenta, del gran error al otorgarles todas sus esperanzas en solo un gran ejemplar, ese era el precio por su egoísmo después de ser sentirse tan cómodos como para que a nadie le importase si al lado un completo caos se desarrollaba, pues a fin de cuentas, el junto a sus amigos iban a salvar el día y ya, todos contentos.
Nada lo paraba.
Hasta la que se supone, era la policía, la cual no hacía más que parecer un novato queriendo ayudar con las pocas habilidades que poseían ellos, alejar a los civiles para que la destrucción no se llevara consigo víctimas inocentes y encargarse de erradicar a las criaturas con menos potencial mortal en su interior vacío. El orgullo fue perdido luego de su aparición.
Pero tampoco era motivo de fiesta el que su ida se haya vuelto realidad.
Con el tiempo sus enemigos fueron enterándose de la gran noticia que azotaba todas las esquinas del mundo, más del 90% del estorbo que simbolizaban había desaparecido y con ello dando una entrada a la victoria por primera vez en sus miserables vidas, ni siquiera las fuerzas armadas iban a servir para lo que se les vendría encima.
Era gracioso pensar que ciertos individuos estaban temerosos al segundo movimiento que los malditos autonombrados héroes de Mobius fueran apareciendo desde la sombra tan grande que había sido abandonada, pues entonces iban a actuar lo antes posible para dejar una marca antes de partir, sin embargo eso nunca paso.
Si, G.U.N era bien sabido por todos que poseían bajo su mandato las fuerzas armadas más poderosas después de las esmeraldas del caos juntas, su equipo conformado por soldados de alto grado mortal iban juntos como un gran numero conformando un grupo absurdo ahora sin la característica huella azul ambos bandos se fueron creando de tal forma que esto se volviera una guerra silenciosamente extravagante.
Muchas cosas estaban cambiando, los ciudadanos ya no tenían algo al que venerar después de las victorias así que la atención se iba desviando en las actualizaciones de su mismo entorno, el entretenimiento socio-activo, los nuevos descubrimientos médicos y científicos.
Aunque la tecnología abarcaba gran parte de este sustituto, el nuevo gobierno siendo estratégicamente enlazado con esta importante organización además del incremento en la tasa de interés la cual afectaba directamente a la economía de cada país, problemas diferentes pero iguales en esencia, el ganar dinero para sobrevivir es algo que ya estaba hecho con el ligero cambio de que todo objeto con posibilidades en una venta había sumado un 50% más de valor en la gráfica del PIB potencial, era absurdo pero ¿A quién le interesa los problemas económico-políticos?
Si la población se quejaba por que los personajes poderosos se habían limpiado las manos construyendo una enorme estatua de ese equipo a modo de pago en la capital para que en cierta manera tuvieran un emotivo recuerdo eso no quitaba nada el hecho de que tanto poder ganado por los impuestos monetarios les fueran entregadas en bandeja de plata con el propósito de que tuvieran su ayuda para crear más secretos en su lejana zona con paso prohibido sin excepción.
Una simple idea que te hacía sentir inútil por haber aportado para un futuro real aburrido de lo que pudo ser si nada hubiera cambiado.
Si a estas alturas alguien dijera que existía la posibilidad del pasado aun coexistiendo en el presente es seguro que lo pillarían de loco.
Es por eso y otras razones más complejas que al ser encontrada inconsciente aquel día se convirtió en un sucio secreto que más allá de las propiedades de esta organización podía controlar por completo eso no vio la luz, era suficiente, ya tenían bastante con haber presenciado la derrota de sus aclamados héroes a través de las pantallas. No necesitaban enterarse sobre el terrible estado en el que se encontraba, su momento había terminado sin importar que dijeran lo mucho que amaban protegerlos, era como prender una vela de esperanza en medio del crepúsculo creciente ahogado sobre el desierto desolado, tampoco era fuerte, su situación fue la más baja de la última era.
Tratamientos, cirugías, pruebas mucho de lo que trataron no fue la solución a lo que deseaban, al final, a pesar de las malas noticias quizás mantenerla aislada de la sociedad y la vida en el mundo fue lo mejor que se les ocurrió, dentro de esas cuatro paredes asfixiantes hasta encontrar una forma de seguir avanzando, quizás su misma genética era la pieza clave para encontrarlos, pero no había parentesco, los recuerdos en su mente era algo imposible de ver debido al nivel de sus capacidades que incluso si eran impresionantes aun así no lo que concluiría todo, triste pero cierto.
Así que dormirla fue el mejor desenlace.
Robar parte de su fuerza una oportunidad única.
Estudiarla un vil jeroglífico.
Asignada en la parte más protegida de la organización siendo monitorizada por una enfermera con varios años perdidos ahí dentro y manipulada hasta la más pequeña célula de su cuerpo mientras que haya afuera un nuevo mundo veía el frio camino de las consecuencias, fatídico y complejo, los mejores explotados hasta el cansancio y los contratos atrás del espejo peores que nunca a cambio de la protección global, un propósito que todos buscaban porque las teorías eran muchas, unas más apoyadas que otros y sin negarlo, daba miedo, porque se sentían expuestos, además de los constantes ataques de varios enemigos públicos, muchas experiencias ¿Realmente desearías oírlas?
¿Por qué no? Tuvieron 6 años para ello.
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Poco a poco las extremidades dejaban ir ese molesto cosquilleo debido a la rigidez que el reloj se robó. Ya habían pasado treinta minutos en los que se concentraba únicamente en acostumbrarse a la tenue luz amarillenta que dejaba entrar el foco desde el centro del amparo.
En silencio por completo, la mujer no quiso responder a la última pregunta sin antes asegurarse de que su estado estuviera de lo mejor a pesar de que eso podría verlo desde las maquinas hasta su ligera tabla de madera que seguía sosteniendo en las manos.
Resumiéndolo, parecía estar en orden, normal que padeciera de un notable estado anímico pues en medio de toda esa apoca lo único que su estómago recibió fueron líquidos a través de unos extraños tubos rodeando su cuerpo aunque tenía arreglo gracias al cielo, además que este mismo se había desarrollado por si solo como pudo pues hasta la estatura que poseía era bastante pequeña, metro y medio para ser exactos.
Su cabello rozando la mitad de su espalda, la complexión lo delataba, caderas ligeramente anchas aunque no destacaban, sus pechos no demasiado desarrollados, en sí, seguía pareciendo una niña debido a sus mofletes rosados como siempre presentes desde el principio, los rasgos definidos sin llegar a lo afilado y enormes ojos jade que transmitían el lado bueno de las cosas, inocencia a través de sus pupilas.
Labios pequeños y poseyendo un lindo y ligero color rojizo de forma natural hasta descendiendo en el trayecto los pies reducidos parecían la punta de la broma más mala.
No lo noto hasta que un inesperado respingo atrajo su atención y a pesar de que ella parecía buena persona le incomodaba el hecho de vestir solamente una bata que no dejaba nada a la imaginación por su revés. La señora condena solamente sonrió ante su infantil modo de ocultarse entre las sabanas dejando al aire su cabeza, parecía una bola de nieve con una mini bola rosada arriba.
Susurrando un toma vio como la bella muchacha corría a pasos torpes hasta ocultarse detrás de unas cortinas parecidas a las de los hospitales en una esquina de la habitación, espero y cuando dentro de veinte minutos salió vistiendo un enorme camisón negro de desconocida procedencia que le llegaba tres dedos antes de la rodilla volvió a darse la libertad de mostrar un gesto cálido casi maternal pues ojala hubiese tenido listo una ropa más adecuada sin embargo el querer y obtener algo ahí dentro en cualquier ámbito parecía imposible por ende solo le quedaba resignarse.
Mientras volvía a su trabajo de enfermera. Amy recorría con sus expresivos ojos todo lo que estuviera a su alcance, poco había hablado si pero antes de explotar era de suma importancia mínimo saber en dónde se hallaba, aunque quizás ese pequeño momento maduro no era del todo cierto y en realidad no le faltaba mucho para perder el control como regularmente hacía, eso era incluso creíble contrario a lo primero.
Es hora, pensó.
Carraspeo incomoda al mismo tiempo que sentada a la orilla de la cama veía como sus piernas se mecían libres gracias a la altura de esta junto a sus algo, regordetes dedos de sus manos que sentían el suave algodón de la sabana especial en bordados simples, de inmediato la otra persona respondió a voz cerrada el llamado con solo levantar una de sus orejas que yacían viendo al suelo pegadas a su nuca enredadas entre su cabellera canosa finalizando aquella acción con acercarse luego de dos pasos y mirarla a veces que sus pupilas se despegaban de esos, aparentemente intrigantes documentos.
Era el no saber de lo que ahora invadían sus pensamientos luego de mucho y no planeaba quedarse ahí sin hacer nada. Ya era el momento de levantarse y si no iba a responderle esa pregunta entonces comenzaría de nuevo, tal como su mejor amiga con hermosos sentimientos le dijo una vez: "Siempre ser amable, siempre dar una sonrisa", si, hasta la linda de Cream le daba consejos de vida, impresionante.
Me habría gustado recibirte en mejores condiciones. – Dijo intentando aligerar la tensión que entre ambas se forjo desde el despertar pues convivir con alguien que estuvo inconsciente todos estos años no era lo mismo que ahora de repente tuviera la capacidad de responderte.
Hola, no es el mejor momento pero, es un gusto – Hablaba con su apaciguada voz curioseando la puerta del frente, muy probablemente con intenciones de descubrir su paradero. – Soy Amy Rose, je – Hasta ese punto podía sentir como sus mejillas se enrojecían y alzaba su brazo izquierda detrás de su nuca.
¿Entonces que seguía…?
El gusto es mío Señorita Amy, yo soy Lía – Levanto ambas orejas en un claro gesto amistoso lo cual le daba más confianza a la peli-rosa.
Incomodo pensó Amy.
Por dentro su mente aún se mantenía en estado aturdido sin explicaciones claras, todo daba vueltas, los pensamientos y recuerdos se entremezclaban creando una montaña rusa fastidiosa de migraña, ese fue el punto de quiebre para que le naciera por primera vez levantarse de aquella camilla, la cual rechinaba de vez en cuando debido a sus movimientos.
Detuvo el baile de sus piernas para que las plantas de sus pies tocaran el frío piso de metal que yacía debajo, con mucho esfuerzo logró mantenerse en pie y a pesar de la atenta mirada fija de la coneja pudo acostumbrarse en cuestión de 10 minutos en lo que iba de una esquina a otra tocando y observando los diversos aparatos electrónicos que yacían controlando su salud, la cortina de antes ahora guardada en una especie de caja portátil bastante útil y avanzaba para sus conocimientos e únicamente el sonido de cierto bullicio afuera de esas paredes llamaron su atención, porque conociendo a sus amigos estos ya habrían llegado hacia ella bombardeándola con preguntas sobre si se sentía bien o explicándole todo, fue así que le daba el beneficio de la duda a esas voces que por el momento no alcanzaba a distinguir del todo.
No tardaron en ir a buscarla, ni siquiera la noticia pudo darse el lujo de esperar a ser publica para todos los demás que habitaban esas instalaciones, pues ser monitoreada por literalmente toda una cabina de información que se esparcía hasta en los sitios más alejados posibles no era la mejor forma de esconder su secreto, y desgraciadamente la nueva había viajado llegando a oídos de los oficiales que resguardaban la cárcel de más alto nivel en protección por culpa de los reclusos que ahora se dieron a la tarea de alegrarse por ello, unos se burlaban y otros algunos siniestros comenzaron a esconderse en sus cuevas pensando de más.
El pestillo de la puerta retumbo por todo el lugar, ambas mujeres se giraron para toparse con un chico de rasgos suaves, brillantes ojos morados, cola esponjosa y cabello azul celeste donde parte de su cabello rodeaba su cara, en efecto, era un zorro por lo que se veía y a fortuna de la chica no tenía mala cara mientras que Lía por otro lado sabía que ese oficial sería el único el cual podría confiarle la vida de la eriza, quien sabe cómo fue que le asignaron la misión de guiarla pero en definitiva lo agradecía y le quita un enorme peso de encima, algo menos de que preocuparse.
Yuki, hola – Saludo tranquila en su posición.
Buenos días Enfermera Lía, vine por ella – Dijo correspondiendo a esa sutil sonrisa que la había regalado.
¿Por…–Esta vez fue Amy quien hablo extrañada por ese comentario. – mi…?
Asintió. – Cuando esté lista salga por favor, estaré esperándola, debemos ir con alguien importante. –No agrego nada más y en cambio salió para darles un poco de privacidad pues la vestimenta de la eriza no era precisamente la más presentable considerando con quien se iba a encontrar.
Bueno, creo que tengo algo por aquí –Murmuraba la anciana mientras buscaba entre un baúl con mucha ropa de hombre y gracias al cielo minino salió un enorme suéter color purpura con rayas negros a los costados de las mangas – Toma – Se lo dio. – Necesitaras cubrirte un poco más, estamos en otoño así que no está del todo caluroso el día.
La chica lo acepto y se lo coloco sin protestar, al final le quedaba un poco más allá de los muslos sin embargo la pequeña tela del camisón negro sobresalía tapándole lo que quedaba.
Espero recibir respuestas pronto Señora Lía porque ciento que explotare en cualquier momento, todo esto es muy raro y aun no me he encontrado con mis amigos – Se sinceró preocupado a ojos de ella donde solo dejo escapar una risa de lado comprensiva.
Yo estaría igual, pero tranquila se fuerte y no te separes del oficial Yuki – Amy por eso reflejaba a Vainilla sobre la enfermera Lía, pero ¿Por qué no dejaba de verla con lastima? Eso le inquietaba bastante sin embargo no decía nada para no incomodarla igual que ella lo hizo.
Suspiro hondo y salió para encarar al zorro peliblanco, ambos comenzaron a caminar por los tétricos pasillos de las instalaciones, los murmullos se hacían cada vez más fuertes y poco a poco Amy se iba dando cuenta que esas no pertenecían a sus chicos, de hecho eran percibidas como más de dolor, movimientos bruscos y secos que de una normal convivencia.
Su curiosidad como siempre salía a la Luz.
¿Dónde estamos? – Pregunto mientras con esfuerzo se apresuró hasta quedar a su lado y verlo fijamente con sus clásicos enormes ojos, el chico se sintió un tanto cohibido por eso pues inocencia era algo que se había extinguido ahí dentro.
No me está permitido contestar esa pregunta – Contesto sonando más cordial que nunca.
Bien. – Dijo con ambas manos entrelazadas a su espalda y sus orejas moviéndose de a ratos por tantos sonidos revelándose. – Entonces supongo que tampoco me responderás a quien vamos a ver – Ladeo la cabeza pensativa. – Que tal...Ah, ¿Por qué no puedo aparecer mi martillo? Desde hace diez minutos he estado tratando de invocarlo y no más no lo veo en mis manos. – Alzo estas agitándolas hasta que el zorro las tuviera en su cara. – ¿Lo ve? Nada de nada
Todo lo sabrás a su debido tiempo por ahora abstente por favor de dejarme hacer mi trabajo. – Parecía imposible ser un adulto con esa eriza a su alrededor, bajo sus manos con una gotita anime alzando la ceja. – Acabas de despertar y parece que la energía jamás se fue de ti.
Es que nadie me dice que está pasando –Reprocho inflando sus mejillas y cruzándose de brazos sin detenerse – Y tampoco sé si ustedes son buenos o malos además del dolor de cabeza, nada tiene sentido.
Bueno, en eso estamos de acuerdo al menos – Dijo para sí mismo en un susurro. – Bien, ya llegamos, adelante.
Se detuvieron frente a una enorme puerta de madera, el oficial se hizo a un lado dejándola pasar primero y Amy en un intento por no sentirse sola se abrazó apretujándola la pesada tela de su ropa avanzando.
¿No vendrás conmigo? – Lo volteo a ver algo asustada por esa idea.
Mi trabajo era escoltarte del resto te encargaras tú, suerte Amy –
Espera, ¿Cómo sabes mi nom- No pudo continuar ya que en un abrir y cerrar de ojos ya se encontraba adentro de la oscura habitación y la puerta cerrada en su cara – bre… - Lentamente volvió sobre sus pies recorriendo todo el lugar dando con un gran escritorio y recargado en él un señor que a contra luz de los rayos del sol colados por la ventana lo hacían ver un tanto siniestro. – Oh, Hola señor desconocido, Je – ni sabía cómo presentarse ya – ¿Usted puede decirme que hago aquí, que ocurre y porque no recuerdo nada? –Seguía hablando mientras se sentaba de un salto en una de las tantas sillas frente a él.
Bienvenida de vuelta, Amy Rose – no se podía ver su boca debido a sus manos apoyadas en la madera pero sabía que estaba sonriendo. – ha pasado mucho tiempo, seis años para ser más exactos.
Eso la desconcertó a niveles increíbles, si es que eso era posible.
¿Disculpe que dijo…? –Tartamudeo sorprendida – … ¿Seis años?
