Los personajes de esta historia no me pertenecen pero la narración es completamente de mi autoría…

No me rompas el corazón

By: Lázara Fleitas

Capítulo IV: Verdades a medias

Sango observaba como Kagome se relajaba en la piscina del spa. Tenía los ojos cerrados y flotaba sentada en el borde, mientras la blanca toalla que la cubría se movía con un suave vaivén. Se mordió el labio, dudando si interrumpir a su amiga o dejarla relajarse un rato, pero la curiosidad era demasiada. La había visto sufrir durante tanto tiempo que le dolía solo recordarlo. Le daba gracias a Dios por el Sr. Kitsune, su jefe, amigo y casi padre. Él la había tratado sin pena o piedad no como las personas a su alrededor, inclusive ella, en algunas ocasiones. La había obligado a volcarse en el trabajo, reenfocar sus energías, olvidar el resentimiento, la cólera, el dolor. La había hecho sufrir con largas horas, interminables entrenamientos fuera del país, extensas litigaciones, montañas de documentos para leer y un sinfín de horas como niñera al dejarle a Shippo. La presionaba e instigaba para que cada día fuera mejor; él le había dado un nuevo propósito y el niño le había devuelto una parte del corazón que pensó había perdido. Cuando empezaron los rumores en la oficina acerca del supuesto romance entre Kitsune y Kaoru pensó que su amiga iba a matar a los responsables. Solo bastó con que ella se les enfrentara y advirtiera con demandarlos por difamación, daños y prejuicios para que se detuvieran los rumores. Alguien en la firma le había contado que pocos días después los responsables renunciaron ante la recomendación del Sr. Kitsune.

-Bueno creo que alguien me debe unas cuantas explicaciones –dijo Sango en tono ofendido, sentándose junto a Kagome.

-Pensé que tenías más ganas de enterarte, porque llegué primero que tú –le dijo Kagome acomodando su toalla y mirando como su amiga la imitaba.

-Bueno, todo es culpa de Miroku –se disculpó Sango algo sonrojada.

-Acaso tu pervertido doctor te estaba haciendo un examen físico –le dijo Kagome riendo ante el sonrojo de su amiga–. No puedo creer que todavía te pongas roja, no es como que no los he escuchado en tu cuarto.

-No sé de qué estás hablando –le dijo Sango mirando nerviosa a su alrededor para asegurarse que nadie los escuchara–. Si le dices algo a mi padre al respecto te descuartizo.

-Y pensar que el mudo de las finanzas te había quitado todo el recato de niña buena –le dijo Kagome tirándole agua.

-Hay ciertas cosas que son difíciles de olvidar –le respondió Sango suspirando.

-Dímelo a mí.

-Bien, basta de hablar de mí –dijo Sango cambiando de tema–. Dispara, ¿Con quién te estás quedando? ¿Cómo fue el encuentro con el que no debe ser nombrado? ¿Qué te dijo y en qué hospital está para decirle a Miroku?

-Muy graciosa –le dijo Kagome riendo, siempre podía contar con ella– Pero ya no le tengo miedo, podemos decirle Voldemort.

-Bueno, pues qué te dijo.

-Está bien –le dijo Kagome acostándose nuevamente–. Me estoy quedando en la misma habitación que Sesshomaru, mi nuevo compañero en la firma.

-¿Por qué me parece conocido el nombre? –preguntó Sango mordiéndose el labio mientras trataba de recordar.

-Pues, porque él es un Inutaisho –dijo Kagome tapándose los ojos con la mano.

-Inutaisho, como Inuyasha Inutaisho –dijo Sango escéptica.

-Exactamente –le respondió ella– Para ser más precisas, es el medio hermano de Inuyasha.

-Oh por Dios santo –dijo Sango mirándola perpleja–. Te vas a vengar de él con su hermano. Olvida lo que dije de seguir hacia delante, ya tienes esa parte superada.

-Claro que no, Sango –dijo Kagome sentándose derecha.

-¿Qué parte?

-Pues la de vengarme de Inuyasha con su hermano –le respondió Kagome en voz baja para que nadie la escuchara–. ¿Qué clase de persona crees que soy?

-¡Kagome! –Le respondió Sango–. La misma que no le gusta perder.

-Buen punto –dijo resignada–. Pero no caería tan bajo, es todo una causalidad.

-Ajá –protestó Sango.

-Sesshomaru es mi nuevo compañero de trabajo –dijo Kagome mirando las montañas a lo lejos– Es el sucesor de Kitsune en el área de casos corporativos.

-¿Así que lo conoces desde?

-Hace dos días –le respondió Kagome–. Todo ha sido una gran casualidad en realidad. Primero nos quedamos atrapados en el ascensor y por eso perdimos el tren, ahí fue cuando nos dimos cuenta que íbamos al mismo lugar y cuando llegamos nos dijeron que no teníamos cuarto porque el hotel estaba lleno y pensaron que no llegaríamos.

-¿Y la única solución fue quedarse juntos?

-Exactamente. Era eso o discutir toda la noche sobre quién se quedaría con el cuarto y la verdad es muy bueno argumentando.

-Mejor qué tú.

-Igual que yo –dijo Kagome con una media sonrisa–. Por eso estamos en el mismo cuarto y para colmo terminamos durmiendo juntos.

-¿Qué? –gritó Sango tapando su boca.

-No como tú piensas –le corrigió Kagome–. Bebimos de más y él se confundió de cama y nos quedamos dormidos juntos, eso fue todo.

-Claro –dijo Sango riendo y Kagome suspiro recordando el sueño–. Y cuándo te encontraste a Inuyasha.

- Mientras tomaba mi café –dijo molesta, ese era su ritual su momento de paz antes de empezar el día–. Entre muchas cosas me dijo que nunca quiso lastimarme, que no encontraba la forma de pedirme perdón, no por haberme dejado –se apresuró a decir al ver como Sango abría la boca– sino por no haberlo hecho antes. Me dijo que no se arrepentía de la decisión que tomó y qué solo lamentaba el hacer sufrir. El muy cretino.

-¿Y tú qué le respondiste?

-Digamos que destruí su último horrocrux –le respondió Kagome, riendo ante su propia broma.

-Ves –dijo Sango divertida–. Harry Potter siempre es una fuente de inspiración.

-Yo nunca he dicho lo contrario –le dijo Kagome–. Pero en pocas palabras le dije que era un cobarde por no enfrentarme antes o después y que no hablara en presente, ya que lo había superado.

-Y las dos sabemos que eso es…

-Una leve modificación de la verdad –le interrumpió ella–. Pero para tu tranquilidad mental, una muy, pero muy leve. Una vez que superé la impresión de volver a verlo, me sentí vacía, sin dolor o alegría, solo adormecida y furiosa.

-Amiga, me siento muy orgullosa de ti –le dijo Sango abrazándola–. Ese imbécil no merece que sufras por él.

-Lo sé –dijo Kagome saliendo de la piscina–. Solo espero que no se entere que estoy compartiendo cuarto con su hermano, no quiero que piense igual que tú.

-La verdad se lo merecería –dijo Sango–. Miroku se sorprendió cuando lo vimos ayer y preguntó por ti.

-Me imagino que quería limpiar su conciencia antes de encontrarnos todos en tu boda –dijo Kagome– Pero no quiero pensar en nada de eso ahora.

-¿Eso quiere decir que él es con quién vas a la boda?

-Ah –dijo pensando que responder, si decía que sí tenía que idear un plan para que Sesshomaru fuera con ella a la boda y estaba segura que no lo haría. Si decía que no, tendría que soportar la mirada de pena de su amiga o buscar a otra víctima–. Puede ser. Solo quiero disfrutar el masaje que nos vamos a dar y el resto de mis vacaciones.

-Puedes disfrutar a tu compañero de cuarto también, porque me imagino que no debe estar muy mal cuando no te opusiste a compartir el cuarto con él –dijo Sango riendo.

-Esa parte la voy a pensar Sango –dijo ella riendo mientras se dejaba seducir por las majestuosas manos de la masajista. Extrañaba tanto esos mimos con su mejor amiga, que se prometió sacar tiempo en el futuro para repetirlos aunque ambas estuvieran ocupadas.

Inuyasha trataba sin éxito de concentrarse en las notas de la conferencia, pero su cabeza se empecinaba en regresar al rostro de Kagome antes de que la interrumpiera. La mirada soñadora y mejillas encendidas, la boca media abierta justo antes de probar el café. Le daban ganas de introducirse en sus pensamientos y ser él quien creara esa expresión para después besarla profundamente y que así lo perdonara. Pero ahora estaba seguro que todo era a causa de su hermano. Jamás pensó que Sesshomaru se interesaría por Kagome, su Kagome, bueno no de él, se recordó por segunda vez. Sabía que no tenía ningún derecho, pero no podía evitarlo. Quería golpearlo hasta que se alejara de ella y entonces ella podría seguir sufriendo o amándolo…

-Eres un desgraciado Inuyasha –se dijo pidiendo otro whisky al camarero que pasaba cerca de él.

-Vaya sorpresa amigo –dijo Miroku sentándose frente a él y levantando una ceja al ver el vaso que le ponían al frente.

-Aparentemente todo el mundo se sorprende de verme hoy –le dijo Inuyasha pidiendo otra copa.

-Que esperabas, no es un secreto que detestas dar conferencias y no creo que sea coincidencia que me preguntaras hace un mes si Sango y Kagome venían conmigo –le dijo Miroku brindando en el aire antes de probar el caliente líquido.

-No lo es, necesitaba un motivo para verla y disculparme por todo lo que hice.

-No crees que estás un poco tarde para eso.

-¿Tú también me vas a decir lo mismo?

-¿Quién fue el genio? –le preguntó Miroku sonriendo.

-Kagome me acaba de decir lo mismo entre otras cosas, hace como una hora.

-Esperabas algo distinto –le dijo serio–. Inuyasha, eres mi mejor amigo y haría casi cualquier cosa por ti, pero lo que sucedió estuvo mal y lo sabes. No te digo que tenías que quedarte con ella si no la querías pero por lo menos se merecía mucho más de tu parte.

-Lo sé, Miroku.

-Sango por poco cancela la boda cuando le dije que tú y tu esposa iban.

-Tal vez es una excusa –se burló Inuyasha mirando las notas en sus manos–. Creo que nunca le caí muy bien.

-Muy gracioso –le dijo Miroku levantando una ceja–. No te perdona lo que le hiciste a su amiga. Pasaron por unos momentos realmente difíciles, en cierto punto hasta yo mismo me preocupé por ella.

-Creeme que lo sé –dijo Inuyasha–. Y me lo tengo merecido. Pero no puedo cambiar el pasado.

-Ella simplemente cambió para seguir hacia adelante –le dijo Miroku mirándolo a los ojos–. Sé ha convertido en una gran abogada y todo por mérito propio.

-Sí, mi padre me dijo lo mucho que había ascendido en la compañía y de los rumores sobre ella y Kitsune –dijo Inuyasha recordando cómo se había ofendido cuando su padre le contó lo sucedido–. Me imagino que eso la enfureció.

-No tienes idea –hizo una pausa para pedir otras bebidas–. Recuerdo cómo le decía a Sango que por eso mismo ella nunca saldría con alguien con quien trabajara.

-Es una lástima que Sesshomaru no trabaje con ella –dijo Inuyasha casi en un susurro que Miroku escuchó.

-Lamento decepcionarte pero tu hermano está trabajando con ella –le dijo Miroku entrecerrando los ojos al mirarlo con desconfianza–. Si no recuerdo mal, Kitsune me dijo que él sería su sucesor en el área corporativa, así que él es el nuevo compañero de Kagome.

-No lo puedo creer –dijo Inuyasha tratando de controlar la furia que le nacía en el pecho y le quemaba por dentro–. Creo que el enojo le duró muy poco, porque está aquí con mi hermano.

-¿De qué estás hablando? –le preguntó Miroku.

-Sesshomaru se me acercó cuando terminé de hablar con Kagome y me dijo muy claramente que ellos se estaban quedando juntos y porque eran pareja y ahora tú me dices que también trabajan junto. No lo puedo creer, esto es el colmo –Inuyasha le dio un golpe a la mesa sin poder contenerse más. ¿Qué le estaba pasando?

-Entonces él es el misterioso acompañante con quien va a la boda –dijo Miroku observando las reacciones de Inuyasha–. Si no te conociera diría que estás celoso. Y eso es imposible porque tú la dejaste a ella para casarte con otra, no es verdad Inuyasha.

-Por supuesto que no estoy celoso –se defendió rápidamente apretando la mandíbula–. No creo que sea buena idea que esté con él, además es mi hermano.

-Un hermano que nunca le presentaste y con el que casi no compartes –le refutó el doctor chocando esta vez el vaso con el de Inuyasha–. Es buena idea que arreglen todo ahora así la podemos pasar muy bien en la boda y evitaros los momentos incomodos.

-Tienes razón, tenemos que aclarar todo –dijo levantándose–. Me voy a preparar para la conferencia de hoy, nos vemos luego –le dijo y se fue.

-Estas van a ser las mejores conferencias biomédicas de la historia –dijo Miroku terminando su trago y riendo.

Sesshomaru disfrutaba el sabor ahumado y terroso del vino italiano que había pedido mientras leía alguno de los documentos que Kagome le había enviado. Había empezado a trabajar en la habitación pero el leve aroma de su nueva compañera y la cama recién hecha lo distraían continuamente. Quebrantaban su concentración y lo hacían idear nuevas formas para que terminara en sus brazos nuevamente.

-Tengo que solucionar esto, es ridículo –se dijo molesto cuando se sentó en el elegante restaurante y pidió algo para comer, junto con la botella de vino.

-Concéntrate en el trabajo –se dijo abriendo los documentos que Kagome había copilado contra Naraku. Tenía deposiciones de diversas compañías que aseguraban que no tenían ninguna afiliada en los terrenos que Naraku poseía. Documentos de defunción de supuestos accionistas privados dentro de otras empresas; y evidencia de otros negocios fraudulentos. Pero sabía muy bien que todos esos argumentos o pruebas se desvanecerían como humo si no tenía algo contundente. Naraku no se iba a dejar intimidar y si podía, y lo haría, eliminaría cualquier rastro que lo condujera hasta él. Estaba deseoso por saber que as tenía Kagome bajo la manga.

Observaba con curiosidad el libro al lado de su computadora como si le pudiera responder alguna de sus preguntas. Trataba de entender por qué le había dicho a su hermano que eran pareja, un tecnicismo al fin pero no la verdad. El interés que tenía por Kagome era plenamente profesional, había estudiado sus casos y la forma en que trabaja y la consideraba capaz y precisa, ambiciosa aunque no hambrienta de poder.

-Es solo interés profesional –se dijo, degustando el vino y moviéndolo en la copa–. Mezclado con un poco de biología –replicó, recordando la erección con que se había despertado.

-Tengo que conseguir un cuarto para mí solo –suspiró tomando otro sorbo cuando vio que Kagome y alguien más entraban y se sentaban en la esquina opuesta a él. El vestido crema que llevaba se le pegaba al cuerpo con cada paso que daba, resaltando las diminutas figuras negras en forma de diamantes que lo cubrían. Se veía relajada aunque algo molesta por lo que le decía la otra.

-Me imagino que esa es la Kagome de Inuyasha –se dijo observando a las dos mujeres mientras reían.

-¿Kagome, Sesshomaru se parece a Inuyasha? –preguntó Sango poniendo cara de inocencia.

-Sí y no –dijo Kagome mirando el techo y pensando que responder al morderse el labio–. Físicamente se parecen un poco, ambos tienen el pelo largo y blanco como su padre, no sé cómo lo tienen tan bien cuidado –dijo riendo–. Pero Sesshomaru es más alto que Inuyasha y tiene la espalda más ancha. Su voz es más profunda y aunque tienen los ojos del mismo color, los de él son fríos y distante. Inuyasha es alegre y le gusta disfrutar la vida de una manera informal y su hermano es todo lo contrario. Es todo pragmatismo y seriedad, lógica pura.

-Waoo –dijo Sango mordiéndose los cachetes para no sonreír–. Qué bueno que solo lo conoces hace dos días.

-Mi trabajo consiste en saber leer a la gente –se defendió Kagome–. ¿Por qué la pregunta?

-Por nada –dijo Sango saludando a alguien en la distancia–. Es solo que quería estar segura antes de presentarme.

-¿Qué? –dijo Kagome volteando para ver cómo Sesshomaru se levantaba de su mesa y se acercada a la de ellas.

-Tranquila solo quiero conocerlo –dijo Sango en voz baja cuando Sesshomaru se acercaba.

-Buenas tardes –dijo él con una leve sonrisa al notar como Kagome enrojecía.

-Hola –contestó ella con ganas de matar a su amiga–. Inutaisho, te presento a Taijiya Sango, Senior Manager en finanzas de Sengoku.

-Mucho gusto –le dijo Sesshomaru inclinando la cabeza.

-El gusto es mío –le respondió Sango–. Por favor siéntate con nosotras, estamos esperando a mi prometido.

-Si no les molesta –dijo él colocando el libro de Kagome sobre la mesa y reteniéndolo con su mano al ver como esta se inclinaba para cogerlo.

-Tú también estás leyendo ese libro, que curios Kagome también –dijo Sango sonriéndole a su amiga.

-De hecho es de ella –dijo Sesshomaru mirándola a los ojos–. Aparentemente lo olvidaste en el Salón ejecutivo en la mañana.

-¿Cómo sabías qué era mío? –preguntó Kagome tratando de decidir si sentía miedo o curiosidad.

-Me encontré con Inuyasha cuando ibas saliendo –se limitó a decir observando cómo se tensaba levemente al escuchar el nombre de su hermano.

-Gracias –respondió ella, agarrando finalmente el libro. Todavía sentía un sabor amargo por su reencuentro y ahora solo quería saber que le había dicho Sesshomaru a Inuyasha. Le importaba muy poco lo que pensara de ella, no le debía nada, no tenía que dar explicaciones de sus actos después que él la lastimó tanto; pero aun así, sentía la necesidad de aclarar el posible mal entendido que se estaba formando.

-Es tremenda casualidad que se encontraran aquí ¿no crees? –dijo Sango aligerando un poco la tensión que el repentino silencio estaba produciendo.

-Sí –dijeron Kagome y Sesshomaru a la misma vez para después mirarse sonreír ligeramente y chocar las copas que sostenían.

-Bueno ha sido un placer conocerte –dijo Sango parándose–. Pero yo tengo que recoger mi traje para la gala de esta noche. ¿Por qué no te nos unes Sesshomaru? –tal vez era su imaginación, pero la forma en que él miraba a su amiga, no reflejaba una simple admiración profesional como le había dicho Kagome antes. La observaba con tanta intensidad que le daba hasta un poco de vergüenza presenciar el intercambio–. Así disfrutaras del excelente vino y Kagome se evita la mala compañía.

-Sango –le advirtió Kagome, había olvidado completamente la gala.

-No le puedo decir que no a un buen vino –dijo Sesshomaru sin dejar de mirar a Kagome.

-Perfecto –dijo Sango levantándose–. Me imagino que quieren hablar algunas cosas del trabajo y yo tengo que hacer algunas llamadas, ahora que me acuerdo.

-Un placer conocerla –le dijo Sesshomaru.

-El placer es todo mío –le respondió Sango–. Nos vemos en la noche Kagome.

-No tienes que hacerlo –le dijo Kagome una vez que estuvieron solos. Sesshomaru era un enorme rompecabezas para ella o simplemente tenía problemas de bipolaridad, decidió. Se le había presentado frío y distante y ahora era todo medias sonrisas y mensajes a medias. Igual que tú, le dijo una vocecita en su cabeza que decidió ignorar.

-Eso lo decido yo –le respondió él, sentándose junto a ella–. No perdería la oportunidad de tomar buen vino y no tengo grandes planes para hoy en la noche.

-El vino no es tan bueno –le refutó ella, levantando una ceja.

-Mira, no tenemos que ser mejores amigos porque vamos a trabajar juntos, solo necesito tu respeto y colaboración. No quiero que se confundan las cosas –hizo una pausa, no quería ser desagradable a propósito pero sentía que estaba perdiendo un poco el control; y eso no le gustaba–. Innecesariamente.

-Nuevamente, señorita Higurashi –le respondió él. Qué se creía esa mujer. No podía estar más de acuerdo con ella, pero, no le gustaba que le dijeran lo que tenía que hacer–. Eso lo decidiré yo. Con respecto a que se confundan las cosas, no creo que tengamos ningún mal entendido en cuanto a nuestra relación, laboral –añadió después de una pausa–. Somos competencia y compañeros en la firma y por el momento estamos juntos, trabajando en un caso el cual me tiene enajenado, al no revelarme toda la información necesaria.

-Si no recuerda, esa es la razón por la cual le pedí verlo esta tarde, para ponerlo al tanto –refutó ella, no se iba a quedar callada escuchando su regaño.

-Perfecto, un punto aclarado –rebatió él sin inmutarse, decidiendo si enojarse o sonreír. Esa mujer no andaba con rodeos, pero tampoco él–. Y ya que estamos en eso, el hotel tiene un cuarto disponible en dos días así que uno de los dos podrá ocuparlo.

-En todo caso solo lo utilizará una sola noche, a menos que vayas a quedarte más tiempo.

-No, al parecer nos vamos a la misma vez.

-Muchas casualidades.

-Sí –dijo ella con un suspiro–. En todo caso, es mejor que nos pongamos a trabajar.

-Leí las minutas que me enviaste –dijo él como respuesta–. Las pruebas que tienes en contra de Naraku son en cierta manera sólidas pero sabes muy bien que no se van a sostener. Él va a desaparecer toda la evidencia o sería mejor decir testigos, antes de que llegue a corte.

-Lo sé –dijo ella sonriendo, esta vez Naraku no se le iba a escurrir entre las manos. Llevaba meses trabajando en este caso y un imbécil con poder no la iba a asustar.

-Estás cociente del peligro que corres al enfrentarlo tan directamente. –Podía ver la fría determinación en su mirada y esperaba que no fuera estupidez.

-Sí –le contestó ella ojeando el lugar para asegurarse que nadie los escuchara.

-Además de las pruebas que conoces, tenemos un video en el que aparece Naraku recibiendo un cargamento de drogas y un testigo con información sobre el negocio de trata humana que lleva a cabo en la ciudad.

-Si todo eso es verdad estás en más peligro del que te imaginas –le dijo él, acaso estaba loca–. Una vez que presentes esas pruebas en su contra estarás firmando tu sentencia de muerte.

-Entonces la alternativa es ignorar los hechos para no poner mi vida en peligro y dejar que ese desgraciado siga con sus negocios –le increpó ella, cómo él podía sugerir algo así.

-No he dicho eso en ningún momento –le respondió molesto, no iba a dejar que pensara que era un cobarde–. Lo que necesito saber es si entiendes el riesgo que todos estamos corriendo, porque no creas que solo habrá una diana sobre tu cabeza sino en la de todos. Familiares y amigos y ellos deben estar sobre aviso.

-Kitsune y ahora tú son los únicos que conocen esta información en la firma y dentro del departamento de policía hay alguien de mi confianza –le dijo consciente de sus palabras.

-¿Confías en alguien con poder dentro del departamento de policías y además que no es corrupto para que te proteja? –le preguntó incrédulo.

-No necesito a Koga para que me proteja –le dijo Kagome, acaso pensaba que era una damisela en peligro que necesitaba ser rescatada–. Él es teniente dentro de la diversión de drogas, lo conozco desde hace mucho tiempo y confío en él plenamente. Cuando todo esté listo él se encargará de poner a Naraku bajo las rejas y nosotros de que permanezca ahí.

-Así que lo tienes todo fríamente calculado –le dijo él poco convencido ante sus palabras. Ella podía confiar en su amigo detective pero él sabía que hasta el más fiel sucumbía ante el dinero–. ¿Entonces dónde entro yo en todo este montaje?

Kagome lo miró por largo rato decidiendo si le contaba todo o no; sabía que tarde o temprano tendría que decirle y esperaba lo más posible alargar el asunto.

-Yo no puedo figurar en las actas de la demanda ni en nada relacionado al caso –le dijo finalmente mirándolo a los ojos.

-Perdón –dijo él pensando que había escuchado mal–. Déjame ver si entendí esto. Quieres que sea yo quien lo cite ante los tribunales y lleve el caso por el cual tú llevas trabajando en secreto durante aparentemente varios meses y le dé el golpe de gracia.

-En pocas palabras sí.

-¿Por qué?

-Naraku tiene una orden de restricción en mi contra, por decirlo así –dijo Kagome respirando profundo–. Hace uno años traté de ir en contra de él por malversación de fondos y prostitución. Cuando estábamos a punto de tenerlo la testigo principal desapareció. Estaba bajo mi protección y él simplemente entró y se la llevó. Me dejó una nota en la cual decía que la iba a disfrutar pensando en mí –apretó sus puños mientras recordaba–. Claro, yo no me enteré hasta que estábamos en corte y alguien dejó caer la nota entre mis documentos.

-Tú fuiste la abogada que le cayó a golpes en corte –le dijo Sesshomaru boquiabierto, había escuchado lo sucedido y recordaba haber deseado que lo hubiesen dejado peor.

-Así mismo es –dijo Kagome mirando su copa vacía, en los últimos días había bebido más de la cuanta y no se había dado cuenta. Le podía echar la culpa a su guapo compañero, se dijo entre sonrisas–. En medio de la confusión se me acercó para decirme algo y ahí fue cuando le di unos cuantos puñetazos. La sala se volvió un caos y él uso todo el escandalo para alegar que yo tenía una vendetta personal en su contra y exigía que la corte lo protegiera de futuras alegaciones falsas en su contra.

-Eso es lo más ridículo que he escuchado –dijo Sesshomaru acomodando unos cuantos mechones detrás de su oreja–. ¿Cómo es que nada de eso salió a la luz pública?

-Porque todo eso ocurrió cuando el juicio dejó de ser público, por lo que no mucha gente sabe al respecto. Es por eso que necesito tu ayuda en este caso, yo no puedo acércame a él sí quiero que procedan las acusaciones.

-No voy a llevarme el crédito de tu trabajo –dijo él acercándosele y sosteniendo su mano–. Pero voy a hacer que ese desgraciado obtenga su merecido, de ese modo me deberías dos favores.

-¿Dos? –preguntó ella combatiendo el impulso de retirar su mano.

-Bueno crees que dejarte dormir en mi cuarto no cuenta como un favor –dijo él sonriendo al ver como ella negaba con la cabeza.

-Creo que estás equivocado ahí, tú no dejaste nada, los dos accedimos, porque creme todavía estaríamos discutiendo al respecto –le dijo ella.

-Eso es debatible –le gustaba molestarla y tenía que encontrar la forma de protegerla porque sabía que Naraku no lo atacaría a él abiertamente pero a ella sí.

-No lo creo –le respondió ella–. Deberíamos irnos o no llegaremos a la gala. ¿Por casualidad no tienes un traje en tu maleta?

-Casualmente sí lo tengo, pensaba ir de todos modos –dijo él riendo mientras se levantaba y la dejaba sola.

-Esto es el colmo –dijo ella sonriendo mientras lo seguía.

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Gracias a todas aquellas personas que han seguido la historia durante tanto tiempo. A los que se han subscrito como historia favorita (y que no dejan un Review ) pero que aun así sé que les gusta y la leen. Muchas gracias de todos modos, espero que este capítulo les agrade y disfruten la historia tanto como yo.

Gracias a:

zabitamt1975: Hola, gracias por tu comentario, Kagome poco a poco va sacando su carácter y no te preocupes Inuyasha va a sufrir un poco. Espero que este capítulo te guste, nos leemos

selajarg: Hola, me alegra mucho que te guste la historia y gracias por tu apoyo. Vamos a tener unas cuantas escenas más calientes en los próximos capítulos jaja. Déjame saber que tal te pareció este.

MisatoNara: Hola, tus reviews son siempre tan divertidos jaja te prometo que pronto te voy a dar un lemon, pero hay que ver como estos dos se van comportando. Cuídate mucho y que disfrutes el cap.

damalunaely: Hola, bueno se va poniendo interesante poco a poco, espero que te guste este nuevo cap y ya veremos cómo se comportan ahora que Inu a regresado ;)

Luna-chan: Hola, me puedo imaginar cómo dabas vuelta en la silla mientras escribías el reveiw jajajajjaja espero que este haga lo mismo, mira que es más largo que los otros jajaja. Cuídate mucho espero tu review.

Raquel Cisneros Taisho Okumura: Hola, bueno aquí está, un poco tarde pero aquí está veremos cómo estos dos se comportan y como actua Inuyasha jaja. Cuídate mucho y nos leemos.