Disclaimer: A mi no me pertenece DBZ. Todos los derechos del nombre pertenecen a su creador, Akira Toriyama y a la Toei Animation. Yo no lucré con la redacción de esta historia.
Nota de Autor: Disculpen por no actualizar dado a mi trabajo en otros proyectos. Ya he terminado con un par de ellos, así que podré dedicarle más tiempo a esta historia. Igual, a divertirse.
Nota de Traductor: La versión hispana no es una traducción literal, pero se mantiene la esencia del fic original.
"¿Quién lo hubiera pensado?"
(Who would have thought?)
Escrito en inglés por mrbignerd
Traducido por Esplandian
Capitulo IV
Tanto el Maestro Roshi cómo el Mercenario Tao viajaban por el cielo a gran velocidad. El tiempo era clave, y Muten Roshi tenía que volver a Karin para que él pudiera ayudarles a encontrar otro guerrero.
La travesía fue silenciosa. A pesar de ser aliados temporales, ni Kame Sennin ni Tao Pai Pai se profesaban afecto el uno al otro. Había muchos resentimientos entre los dos, y su unión nació más por necesidad que por camaradería.
Aun así, la Torre de Karin se encontraba a alrededor de mil kilómetros de distancia, y Roshi se daba cuenta de que el Mercenario Tao empezaba a cansarse. A pesar de saber cómo volar, Tao Pai Pai no era tan proficiente como sus pupilos o cualquier otro de los guerreros más jóvenes
El Maestro Roshi advirtió que el ocaso se cernía sobre ellos, tendrían que encontrar un sitio en el que pasar la noche. Instantáneamente desconfió de caer dormido en presencia de Tao, pero sabía que el mercenario estaba demasiado exhausto como para enfrentarlo.
Así que, ¿en dónde dormirían? Ese era el dilema. Si bien no había ningún inconveniente para dormir a la intemperie, existía la posibilidad de que pudieran tropezar con algún problema, y no descansar en lo absoluto.
No, no eran los androides lo que le preocupaba.
Debido a lo desolado que el mundo se había vuelto, corrían rumores sobre pandillas que se dedicaban al pillaje y al robo en medio de la noche, cuando los androides no estaban activos. Estos terribles individuos, la mayoría de ellos homicidas y criminales, se acuadrillaban para sobrevivir, y mataban a todo aquel que se oponía a ellos.
Mientras que el Maestro Roshi no dudaba de sus propias habilidades y seguramente no desconfiaba de Tao Pai Pai, el tener que luchar contra oleadas de cretinos y rufianes toda la noche no sonaba muy apacible para Kame Sennin.
Volando, Roshi pensó en detenerse en una pequeña colonia y refugiarse en uno de sus muchos albergues. Sabía que tendría acceso debido a su avanzada edad (¡Ser viejo le valía de algo!) y podría inventar una historia acerca de Tao.
Sin embargo, no habría necesidad de eso.
El terreno sobre él que volaban parecía muy familiar. Los árboles, el agua, todo, incluso con el sol poniente, de repente supo dónde estaba y supo que podría encontrar alojamiento esa noche.
Estaban en los alrededores del Distrito Este 439, y muy cerca del hogar del mejor discípulo que jamás había tenido.
La casa de Son Goku.
Roshi se volvió para notar que Tao visiblemente fatigado. Aunque terminaría invitándose a si mismo, estaba seguro de que a la esposa de su alumno no le molestaría que él y el mercenario se quedaran durante la noche.
Después de todo ella había tolerado a Piccolo, sin duda Tao Pai Pai no sería la excepción.
"¡Tao Pai Pai! Hay que descender de una vez. Sé dónde podremos dormir un poco." Le aseguró Kame Sennin mientras bajaba.
"Me preguntaba hasta cuando te pasaría por la cabeza el detenernos. Para que lo sepas, yo sí estoy GASTANDO energía al volar, a diferencia tuya que vas montando en esa ridícula nube." Chasqueó el Mundialmente Famoso Asesino.
"¡Bah! Tú siempre presumiendo ser lo mejor de lo mejor. Tus alumnos fácilmente atravesaban el mundo entero volando, usando su propia energía y sin que les faltara el aliento." Estalló Roshi un tanto irritado
Tao frunció el ceño al escuchar semejante puñalada.
"Estoy comenzando a preguntarme exactamente el por qué decidí unirme a ti en esta misión suicida, anciano."
"Ya es suficiente. Estamos cerca de nuestra ubicación. Te aconsejo que cuides tus modales Tao Pai Pai. Estarás en presencia de mi ex alumno y su hija. A pesar de que llegaremos sin previo aviso, estarán más que felices de otorgarnos refugio por esta noche. No quiero que cometas alguna barbaridad por la que luego terminemos durmiendo al aire libre."Le advirtió Muten Roshi.
"Necio. Que yo recuerde, el único alumno tuyo que sigue con vida es ese zoquete gigantesco de Ox-Satan. Él no significa nada para mí. Si no puede soportarme, entonces lo enviaré al otro mundo para aliviarlo de mi presencia... permanentemente. "Amenazó Tao.
Kame Sennin agitó la cabeza. Para empezar, no sabía porque se había aliado ese sanguinario homicida, pero ya era demasiado tarde para pensar en eso. La pequeña morada en la que Goku alguna vez habitó apareció a la vista, y pronto los dos hombres descendieron.
La vida de Chi-Chi en estos últimos años había sido nebulosa. Se despertaba, se vestía, cuidaba del jardín, cocinaba, limpiaba, tomaba una ducha, comía, dormía. Mientras que su rutina, ciertamente, no era distinta a lo que era antes, había algunas diferencias enormes que alteraron sus costumbres.
Por un lado, su marido y su hijo estaban muertos, y su ausencia había dejado a Chi-Chi en un estado de melancolía. Ella hacia todo sin sonrisas ni alegrías. Ella existía y sobrevivía, pero ciertamente no vivía.
Incluso después de que su padre, Ox-Satan, había decidido mudarse con ella para hacerle compañía, eso seguía sin ser suficiente. Ox-Satan hizo todo lo posible para animar a su única hija, pero vio que era inútil.
Chi-Chi era una cáscara, una sombra de su antiguo yo. Alguna vez tuvo el cabello largo y negro, que contrastaba maravillosamente con su piel cremosa. Su cuerpo era esbelto y atlético debido a su entrenamiento en las artes marciales, y además cuidaba muy bien de sí misma.
Aunque se mantenía hermosa para su edad, la muerte de su marido y de su hijo habían cobrado su cuota. Su piel no era tan firme como antes, pequeñas arrugas se evidenciaron en su rostro. Le empezó a crecer un poco de pelo blanco, dándole a su cabeza un toque de sal y pimienta. Sus ropas eran monótonas y aburridas; y sus músculos, una vez tirantes y fuertes, ahora estaban caídos y debilitados.
Ox-Satan hizo lo mejor que pudo, pero no lograba consolar a su hija. La casa estaba rodeada de fotos de su marido e hijo. Fotos familiares, fotos de la boda, de Gohan cuando era bebé, etc.
A veces, Ox-Satan experimentaba una punzada de dolor al ver que su hija solamente se quedaba ahí sentada, contemplando una foto de Goku o de Gohan por horas y horas. Casi sin emoción, sólo el mudo silencio. En total contraste a cuando Chi-Chi se enteró que su único hijo había muerto.
Ox-Satan se encogió al verla de pie allí, los ojos muy abiertos con incredulidad. Ella no se desmayó, como solía hacerlo cuando se trataba de la vida de su hijo, pero permaneció allí.
No fue sino hasta después de un minuto que se puso lívida. Ella rugió en rabia a Bulma, quien le dio la noticia, diciéndole que su broma era cruel y de mal gusto y que quería a Gohan de regreso inmediatamente.
Cuando Bulma insistió en que Gohan estaba muerto, Chi-Chi arremetió contra Bulma con la entera disposición de matar a la mujer de cabello turquesa. Ox-Satan tuvo que intervenir. A pesar de que Chi-Chi era una mujer humana normal, seguía siendo una de los guerreros más poderosos de la Tierra en aquel momento. No le hubiera sido difícil asesinar a Bulma.
Cuando finalmente supero la furia, Chi-Chi empezó a sollozar y no se detuvo durante varios días.
Ella se encerraba en su cuarto, y la mayoría de veces Ox Satan se inmiscuyó para asegurarse de que ella continuaba comiendo.
Conforme pasó el tiempo, Chi-Chi se adaptó, pero sólo eso.
Así que fue como otro día normal a punto de llegar a su fin. Chi-Chi se encontraba ya fuera de la ducha y vestida con su ropa de dormir. Su padre estaba en su habitación, en el extremo lejano de la casa.
Chi-Chi, en este punto, normalmente comenzaba a coser o a remendar ropa vieja con el fin de pasar el tiempo. Notó una toalla desgarrada y pensó en comenzarla como un pequeño proyecto antes de irse a la cama.
¡Toc, toc!
Su corazón casi dio un salto. Alguien estaba llamando a la puerta. ¿Cuánto tiempo había pasado desde la última visita recibida? No lo sabía, pero intuía que era demasiado tiempo.
Las visitas de Bulma escaseaban últimamente, y Chi-Chi reparó en que no había visto a su vieja amiga en más de un año.
Tal vez es Bulma quien ha llegado. Sólo Kami-Sama sabe lo mucho que la necesito justo ahora…
Chi-Chi estaba francamente sola. Había aceptado las muertes de su hijo y su marido, pero la soledad le empezaba a calar, pese a que su padre se mantenía a su lado. Si él no hubiera estado ahí para ella, ¿por qué tendría que...?
¡TOC TOC!
"Bien, ya voy." Dijo Chi-Chi irritada.
Ni idea del por qué su padre no se molestó en levantarse, pero eso no era su asunto. Ella atravesó a trancos la sala de estar, cepillándose el pelo para hallarse presentable. Claro, probablemente sólo era Bulma. Pero aún así, no tenía sentido aparecer desarreglada, especialmente enfrente de las visitas.
Chi-Chi llegó a la puerta, la abrió y casi cayó de espaldas por el shock. Claramente, ella no esperaba a ESTOS visitantes, de hecho no había visto a ninguno de ellos en casi dos décadas.
El Maestro Roshi se percato de la conmoción en el rostro de Chi-Chi, y no podía culparla. Sin embargo, se decidió a hablar, con esperanzas romper un poco la tensión.
"Ha pasado mucho tiempo, Chi-Chi. Lamento molestarte a esta hora, pero me preguntaba si podríamos pasar aquí la noche. Prometemos retirarnos tan temprano como nos sea posible, mañana por la mañana." Peticionó Roshi.
Chi-Chi no podía creer lo que estaba viendo. ¿Por qué estaba aquí el Maestro Roshi, y por qué ese hombre malvado...? ¿cómo se llamaba? ... ¡Tao Pai Pai! ... ¿Qué estaba haciendo él aquí?
"Yo-yo lo lamento. Es sólo que no nos hemos visto en tanto tiempo, y usted aparece así, de repente. Mientras que usted solamente me sorprende, verle en compañía de ESE hombre que anda allí realmente me perturba." Le señaló Chi-Chi.
"Para que lo sepas yo tengo un nombre, mujer. ¿Es que no lo sabes? Soy el Mundialmente Famoso Asesino Tao Pai Pai, y si insistes en semejante insolencia te mataré". Le amenazó.
Los ojos de Chi-Chi, por un instante, se ensancharon a causa del miedo; poco antes de estrecharse fuertemente mientras clavaba su mirada fija en el hombre mecánico. Ella le había temido la primera vez que lo vio en el 23 ª Torneo de las Artes Marciales, pero no ahora. Ella había recorrido el infierno de ida y vuelta durante estos últimos años; y un oxidado hombre de hojalata deslavado no la iba a intimidar, mucho menos en su casa.
"Yo no sé por qué el Maestro Roshi anda en compañía de alguien como tú, pero él es bienvenido en mi casa. Debes de considerarte afortunado de que estoy dispuesta a alojarte gracias a él. Si estuvieras solo, te habría echado instantáneamente, Mercenario Tao." Escupió la mujer con rabia.
El Maestro Roshi dio reflexivamente un paso hacia atrás. Sabía por experiencia que una Chi-Chi disgustada constituía una amenaza pública capaz de causarle daño a cualquiera.
Al notorio asesino le sorprendió sobremanera el descubrimiento de que, esta pequeña mujer, le desafiaba tan fácilmente. Le desconcertó la mirada en sus ojos. Lo que en ella había parecido patético y sin vida brilló de repente, con un resplandor de fuego que comunicaba mucho más que sus palabras.
Tao no correría riesgos con ella. Ya había cometido el error de subestimar a alguien, y siendo franco, no se encontraba ni con los ánimos ni en las condiciones para combatir.
Así que el asesino profesional exhaló un sonoro ¡Hmph!, alejando su mirada y dejando de hostigar a la mujer.
"Me disculpo por la forma en la que ha procedido Tao Pai Pai. No es exactamente la persona más amigable, pero verás, en estos momentos él está de mi lado. Como dije, nos retiraremos mañana a primera hora." Le aseguró Roshi.
"No hay problema, Maestro Roshi. Por una vez me alegra tener compañía. Las únicas personas que se molestan en venir aquí son Bulma o esos rufianes que tratan de robarnos. Por supuesto, yo y papá los hemos puesto en su lugar, pero aún así nunca aprenden. Pase de todos modos. Estoy segura de que mi padre estará encantado de verlo. Maestro, tan sólo un detalle…", Dijo Chi-Chi.
"¿Qué cosa?"
"¡Cuide en DONDE pone sus manos!"
"¡Oh, ah... sí, no hay problema!" El rostro de Roshi era de un color rojo brillante, a pesar de que cruzaba los dedos detrás de su espalda.
Tanto Muten Roshi y Tao entraron. Roshi escrutó a su alrededor y encontró la casa justo como la recordaba. Por supuesto había más fotos que la última vez, y no podía dejar de compadecer a Chi-Chi. Ella era una buena mujer, un tanto irritable, pero una excelente persona con un corazón bondadoso. Ella no había hecho nada para merecer el sufrimiento por el que estaba pasando.
"Todavía queda algo de la cena. Lo recalentaré y luego buscaré a mi padre. Estoy segura de que estará encantado de verlo."
Maestro Roshi y Tao se sentaron en la mesa del comedor, un silencio incómodo revoloteaba sobre ellos. Afortunadamente, eso duro poco gracias a Ox-Satan, quien entró pesadamente.
"¡Maestro!"
"¿Cómo estás, Ox-Satan?" Saludó felizmente, levantándose y abrazando al gigante.
Verdaderamente, a Kame Sennin le alegraba saber que no todos sus alumnos habían perecido. Se podría decir que su único legado permanecía en Ox-Satan, ya que todos los otros—el viejo Son Gohan, Goku, Yamcha y Krillin—habían perecido.
"Me encuentro bien. ¡Es tan agradable verle de nuevo, Maestro! Pensé que había muerto, ha pasado tanto tiempo." Dijo Ox-Satan, con rebosantes lagrimas en los extremos de sus ojos.
"¿Yo, morir? Incluso en estos momentos tan sombríos conservo las ganas de vivir. Es bueno tener todas esas cintas de aeróbics. ¡Hacen más llevadero el transcurso del tiempo!" Bromeó Kame-Sennin.
"Usted no ha cambiado en nada, ¿verdad Maestro?"
Fue entonces cuando Ox-Satan se percató de que Tao Pai Pai se encontraba sentado en la mesa. Su expresión mudó de la alegría a la cólera en un instante.
"¿Qué está haciendo él aquí?" Preguntó el ex alumno con voz amenazante.
"Yo no elegí venir. Este viejo loco consideró que lo mejor era pasar la noche aquí." Decretó Tao.
"Es una larga historia, Ox-Satan." Anunció el Maestro Roshi.
"En ese caso no empiecen a contar la historia sin mí. Yo también me preguntaba por qué el mercenarios está aquí." Grito Chi-Chi desde la cocina.
"No te preocupes, me aseguraré de responder a todas sus preguntas, ¡aunque muero de hambre! Prometo contarte todo una vez que hayamos comido."
Una cena casera era algo de lo que simplemente Roshi no gozaba hoy en día, y se hartó del delicioso pescado y las patatas fritas que le fueron servidas. Incluso Tao Pai Pai comió bastante, ya que como Muten adivinaba, estaba casi tan hambriento como él.
Poco después, Muten Roshi les explicó a Ox-Satan y a Chi-Chi lo acontecido con Trunks, su muerte, y lo que planeaba hacer para recomponer las cosas. Habló de su plan de reunir a todos los guerreros restantes para luchar por una causa en común.
Al final de su relato, Roshi pudo apreciar sus reacciones. Chi-Chi parecía muy callada y Ox-Satan parecía estar temblando de ira.
Pronto dijeron sus buenas noches y se retiraron a descansar.
El Maestro Roshi despertó exactamente a las 4:00 AM. Aunque no entrenaba más, su cuerpo estaba acostumbrado a despertar a esa hora, no podía evitarlo. Por otra parte, era la hora en que solía levantar a sus alumnos para comenzar sus entrenamientos matutinos.
Roshi se levantó, lo más silenciosamente posible, hasta el sofá donde dormía Tao. A través de la oscuridad, se percato de que el asesino no estaba allí. Muten trató de concentrarse y se sorprendió al encontrar que el ki de Tao estaba afuera. Al parecer, el mercenario ya se encontraba despierto y listo para irse.
El maestro se dirigió al exterior. Estaba agradecido con Chi-Chi y con Ox-Satan por dejarlos quedarse, y se lamentaba por tener que retirarse tan pronto. Realmente quería quedarse un par de días y ponerse al corriente con ellos, pero simplemente no había tiempo. Cada minuto era precioso, Kame-Sennin estaba consciente de que tenía que encontrar a más peleadores.
Pensó en pedirle a Ox-Satan que se uniese a él, pero lo pensó mejor. Chi-Chi, en su actual estado de ánimo, no podría soportar que otro ser querido saliera a luchar y muriera, dejándola sola una vez más. Fue por ella que Roshi se contuvo.
"¿Ya estás listo, Tao Pai Pai?"
"He estado listo desde hace casi 15 minutos. Larguémonos de aquí cuanto antes. Dormir en la misma casa que Son Goku me enferma."
Entonces, los dos artistas marciales oyeron la puerta abrirse y cerrarse detrás de ellos. Se volvió para encontrar a Chi-Chi, completamente vestida y de pie ante ellos.
"¿Así que ustedes dos ya se van?"
Su voz destilaba una sensación de nostalgia, como si anhelara su compañía un poco más. A Roshi lo desconcertó.
"Lo lamento, Chi-Chi. Ojalá pudiéramos permanecer más tiempo, pero no podemos. Tenemos que irnos ahora."
"Saben que van a terminar siendo asesinados. Si Gohan no lo logró, entonces ¿cómo podrán ustedes dos?" La voz de ella casi temblaba.
"No sé cómo, pero voy a encontrar la manera de hacerlo. Te prometo que no moriré". Le aseguró Roshi.
"¡PERO TODOS LOS DEMÁS DIJERON LO MISMO TAMBIÉN!"
Roshi quedó anonadado por lo que ella le gritaba. Se volvió para encontrar a Tao Pai Pai murmullando obscenidades por lo bajo, mientras agitaba la cabeza hacia atrás y adelante en frustración.
"¡Puede que seas el más grande pervertido que jamás haya vivido, pero eres la única conexión con Goku que me queda! ¡Si tú mueres, moriría la única persona que alguna vez tuvo contacto directo con él, aparte de mí y de mi padre! Por favor, ni siquiera lo intentes. No creo poder soportar la muerte de otro ser querido una vez más." Las lágrimas descendían por su faz.
Roshi se adelantó e hizo algo que, sin lugar a dudas, lo conduciría a una muerte segura. Abrazó a Chi-Chi en un esfuerzo por consolarla.
Ahora Chi-Chi sollozaba en voz alta, y Roshi se sorprendió de que le permitiera abrazarla mientras ella lloraba en su hombro.
"No lo entiendes. Tengo que hacer esto. No hay nadie más. Piensa en todas las personas que están sufriendo, al igual tú, justo en este momento. No los puedo abandonar. Es mi deber. Voy a luchar contra estos androides y los venceré."
"¡Maldición! ¡Maldición, maldición, maldición! ¿Por qué ustedes los hombres siempre tienen que jugar a ser los héroes? ¿Por qué no pueden contentarse con mantenerse vivos y estar ahí para aquellos que se preocupan por ustedes? ¿No se dan cuenta que lo mejor que puede hacer por aquellos que le rodean es, justamente, estar a su lado durante los momentos difíciles?" Exclamó Chi-Chi golpeando con fuerza en el pecho del Maestro Roshi.
A Kame-Sennin se le iban las palabras. Sabía lo que Chi-Chi estaba tratando de decir, pero por mucho que le doliera, él no sería persuadido. Tenía una obligación, y ese deber era salvar a la Tierra. Ya no continuaría sentado en sus laureles y sin hacer nada. Iba a cambiar este mundo con todo lo que tenía.
Muy pronto, el artista marcial se desprendió de Chi-Chi.
"Lo siento. He tomado mi decisión." Dijo el Maestro Roshi dándose la vuelta para dirigirse hacia Tao.
Sintió una mano que se extendía y le tomaba el brazo con brusquedad. El Maestro Roshi se volvió para encontrar que Chi-Chi se aferraba a él, impidiéndole irse.
"Entonces se van. Supongo que no hay remedio. Sin embargo, yo también he tomado una decisión. Voy a unirme a ustedes, sólo para asegurarme de que no se mataran ustedes mismos."
Muten Roshi se quedó atónito. ¿En verdad ella les pedía unírseles?
"¿Acaso estas bromeando?"
"¿Te parece que estoy bromeando?" Chi-Chi preguntó enjugándose las lágrimas de su rostro.
"No, pero tengo que advertirte que se trata de un asunto muy grave, y que puede que todos… "
"Sí, sí, he escuchado las mismas tonterías de ustedes los hombres todo el tiempo. Recuerda, yo solía pelear y todavía puedo luchar si es necesario. En cualquier caso, ganaré de todas formas sin importar lo que pase. Si matamos a los androides, la vida volvería a la normalidad. Si morimos, entonces al menos podría ver a mi Gohan y a Goku de nuevo."
"Pero, ¿Qué hay de tu padre, Ox-Satan?"
"Mi padre estará bien. Además, yo no quiero que él luche. Sé que estoy siendo egoísta, pero quiero que se encuentre seguro, para que en caso de que ganemos todavía tenga alguien a quien volver."
El Maestro Roshi reflexionó un poco antes de llegar a su conclusión.
"Puedes unirte a nosotros. "
"Muy bien, así que ¿a dónde vamos? " Pidió Chi-Chi.
"Tenemos que regresar a la Torre de Karin. Creo que si alguien puede ayudarnos, ese es él."
"¿Ese gato regordete? Bueno, si tú lo dices." Contestó Chi-Chi un tanto escéptica.
"¡Nube voladora!" La invoco Kame-Sennin, haciendo que se acercara a ellos al instante.
"¡Hmph! Bien, ya era hora de que ustedes dos terminaran. Si hubieran seguido por más tiempo me habría quedado dormido." Se quejó el asesino, empezando a levitar.
"Lo siento." Se disculpó Roshi saltando sobre la nube.
"¿Y, cómo le hare? Yo no puedo volar." Reflexionó la hija de Ox-Satan.
"Súbete a la Nube Voladora. Oí decir a Goku que podías montarla." Remembró el ermitaño bajando la nube al nivel del suelo.
"Eww. ¡Eso significa que tendré que subirme detrás de ti! De ninguna manera." Observó Chi-Chi con repugnancia.
"¡Vamos! No es tan malo. ¡Me comportaré, lo prometo!" Garantizó el apresurado Kame-Sennin.
"¿Promete no hacerme nada raro?" Le pidió Chi-Chi, en precaución de las ya famosas costumbres del anciano.
"Lo prometo." Aseguró Roshi con una voz repleta de honestidad.
"Está bien." Chi-Chi se saltó hacia la nube, alegrándose de que todavía estaba dispuesta a llevarle. Muy pronto puso sus brazos alrededor de la cintura Roshi para mantenerse estable.
"Entonces vámonos." Dijo Roshi al tiempo que él, Chi-Chi y Tao despegaban.
No iban muy lejos cuando Kame-Sennin no pudo contenerse más y levantó una mano, apretando uno de los pechos de Chi-Chi..
"¡Están tan voluptuosos como siempre!" Exclamó Roshi.
"¡Usted, pervertido!" Gritó ella, pero antes de que pudiera empujarlo hacia abajo, vio a Roshi caerse a través de la nube, precipitándose en picada hasta la tierra.
"Son, todos, unos completos idiotas." Pensó Tao miserablemente al ver a una Chi-Chi desesperada volando hacia el suelo, hasta donde se encontraba un Roshi inconsciente. Sin duda alguna, no irían a ninguna parte por el momento.
