Capítulo 4

¿Celos yo? Imposible

Iban caminando por la calle y se disponían a pedir un taxi, Sylvia tropezó con una parte de la banqueta que sobresalía de lo demás.

-Sylvia cuidado- dijo Taro al momento que dejaba caer los paquetes al suelo para tratar de ayudarla ya que la chica estaba apunto de caer en una coladera abierta.

-Una joven tan hermosa como usted debería tener más cuidado señorita- dijo la voz de un joven

-Ah, gracias- dijo ella

-Que le parece si me lo agradece aceptándome un café-

-Por mi encantada-

-Le agradezco que haya evitado que MI ESPOSA se cayera; pero me temo que no puede andar aceptando invitaciones a tomar café-

-Oh, ya veo- dijo el joven –es una lástima que a una mujer como usted no la traten como merece- dijo –y a usted le aconsejo que cuide mejor a semejante joya sino uno de estos días podrían robársela-

-Ahh- Sylvia estaba colorada –no puedes ser tan grosero Taro, el solo me ayudo mientras tu estabas ocupándote de otras cosas al parecer más importantes que yo-

-¿Qué?-

-¿Por qué no nos vamos a tomar ese café? Puedes venir con nosotros si gustas-

-Si me disculpa- dijo Taro –MI ESPOSA y yo tenemos que irnos-

-¿Qué?-

Taro cargó a Sylvia mientras ella trataba de liberarse -¿Qué es lo que pasa contigo?- dijo ella –mi ropa no la puedes dejar ahí-

-Podemos comprarla toda de nuevo- dijo como si no fuera importante

-Eres un bruto-

-Pero estas casada con este bruto te guste o no y mientras sea así no vas a andar coqueteándole a cuanto tipo se decida a ayudarte-

"Pero que pasa conmigo ¿acaso estoy celoso? No puede ser posible, no nunca ella es una niña mimada"

"Se puso celoso" pensó Sylvia


Después de unos días Sylvia y Taro regresaron a su casa; la verdad es que empezaban a soportarse mutuamente, si es que así se le puede decir, al menos ya no buscaban como cobrar venganza constantemente.

Caro y Bere en su afán por conquistar a Tsubasa Ohzora habían decidido permanecer más tiempo en Japón ya que el capitán japonés no regresaría todavía a Brasil.

En esos días Caro se había hecho muy amiga del capitán cosa que Sanae no sabía si ver con buenos ojos.

-Creo que con esto termina nuestra entrevista- dijo Caro un tanto decepcionada

-Si, pero somos amigos y aún no vas a regresar a tu país- dijo Tsubasa –así que podemos seguirnos viendo-

-Claro- dijo Caro

-Aquí estas Caro, vamos a ver a Sylvia para que nos cuente de su luna de miel- dijo Bere

-Ah hola- dijo Tsubasa

-Hola- dijo Bere –disculpa lo del otro día-

-¿Qué cosa?- dijo Tsubasa (vaya que este es despistado)

-Bueno, por sacarte a bailar- dijo bastante apenada

-No te preocupes- dijo Tsubasa –veo que sabes bailar muy bien ¿podrías enseñarme?-

-Claro- dijo Bere –y ustedes ¿Cómo es que se conocen?-

-Ah es que le concedí una entrevista a Caro-

-¿Una entrevista? ¿De verdad?-

-Así es- dijo Caro un poco nerviosa

-Ah, ya veo- dijo Bere –bueno fue un placer, este es mi número para que nos pongamos de acuerdo con las clases de baile-

-Si, muchas gracias- dijo Tsubasa muy contento

-Nos vemos-

Tsubasa las vio alejarse y vio el número telefónico con mucha alegría "Aprenderé a bailar para darte una sorpresa el día de nuestra boda Sanae"


-¿De cuando acá eres reportera?- dijo Bere

-Bueno, eso no importa- dijo Caro –conseguí lo que quería-

-bueno, si a esas vamos atente a las consecuencias, porque tú estás utilizando mentiras para llegar a él-

-No hice nada malo-


Al día siguiente Taro se encontraba en el campo de fútbol (estos de verdad que no piensan en otra cosa u.u) pensando como hacerle para poder convencer a Sylvia de que lo apoyara en su sueño.

-500 yenes por tus pensamientos- dijo la voz de una joven

-Ah, hola Azumi, que gusto verte- dijo Taro -¿Qué haces aquí?-

-Pues resulta que estaré un tiempo en Japón y como me contaste de este lugar pensé que aquí podría encontrarte; apenas llegué ayer-

-Que bien- dijo Taro


Caro y Sylvia iban hacia el campo de fútbol; esta última no muy convencida pero Caro había insistido tanto que no le quedaba de otra. La razón por la cual Caro quería ir hacia allá es porque supuso que ahí iba a encontrar a Bere con Tsubasa; ya que ella le había dicho que iría a impartirle clases a Tsubasa y cuando esta se ofreció a acompañarla le dijo que no.

-No se a que vamos- volvió a decir Sylvia por enésima vez

-Nada más a ver a los jugadores- dijo Caro –sirve que así quitas a tu esposo de esa obsesión por el soccer y te lo robas un rato-

-No creo que eso sea conveniente-

-¿sabes Sylvia? a veces creo que no quieres tanto a Taro como dices-

-Bueno yo…-

Sylvia se calló de pronto; habían llegado al campo donde no se encontraba Tsubasa para tristeza de Caro pero si Taro con una chica conversando animadamente.

-Y cuéntame ¿que has hecho de tu vida?- dijo Azumi

-Pues verás es una larga historia…-

-Mi amor- dijo Sylvia –vine a buscarte para que me invites a comer-

Azumi vio con extrañeza y a la vez un poco de tristeza a la recién llegada.

-¿no nos vas a presentar?- dijo Sylvia

-Bueno ella es Azumi una muy querida amiga mía y ella es Sylvia…-

-Su ESPOSA- dijo Sylvia –mucho gusto-

-Mucho gusto- dijo un poco apenada Azumi

-Entonces, ¿vamos?- dijo Sylvia

-Si, claro- dijo Taro –nos vemos luego Azumi-

-Si- dijo ella con un dejo de tristeza en la voz


-Vaya para el fútbol eres muy bueno pero para bailar creo que estás negado- dijo Bere

-¿De verdad lo crees?- dijo un poco desanimado Tsubasa

-No, jeje, nada que una buena práctica no pueda arreglar-

-gracias-

-Bueno, ya es algo tarde- dijo Bere

-Te acompaño- dijo Tsubasa

Bere tomo del brazo a Tsubasa y este se ruborizó un poco, no estaba acostumbrado a ese tipo de trato.

-Bere…-

-Ah, perdón el atrevimiento; olvido que no estamos en México-

-¿en México?-

-Si, así es como trato a mis amigos- dijo ella –es algo muy común-

-Ah, bueno si es algo común allá no creo que tenga algo de malo-

-¿no te molesta entonces?-

-Claro que no- dijo mientras le ofrecía el brazo –¿vamos?-

-Si-

Lo que no sabían es que alguien más los estaba observando…

CONTINUARÁ