Heyyy! me disculpo por la tardanza! peroo enserio que tuve muchisima tarea! u.u, pero aqui les traigo el capitulo 4 al fin! un poquito mas largo n.n, espero que les guste, por que a mi no me gusto tanto, pero bueno, el proximo lo hare mejor, ya que en el proximo tengo planeado poner a Ichigo como narrador ;D, bueno sin mas que decir las dejo que lo lean n.n

Simbología

—dialogo

Negritas: lo que piensa la protagonista

"" una exageración o una cita que se repite tal cual.

Disclaimer: Todos los personajes del Anime/Manga Bleach son propiedad de Tite Kubo, yo solo tome los personajes para adaptarlos a mi historia.

La historia es un mundo alterno.


Capítulo 4: Ahora lo se

De nuevo estaba en mi habitación, acostada en la cama, con mi pie nuevamente sobre las almohadas, y con un Renji enfadado mirándome.

Muy raras veces se enfadaba con las personas, y cuando lo hacía, me resultaba extraño verlo en ese estado.

Yo solo le miraba, en silencio, quería que fuera el quien comenzara a emitir alguna palabra.

Habíamos estado así en silencio por unos 10 minutos, al parecer no había quedado muy convencido de la explicación que le había dado…

Flash Back

—Rukia? — Alguien me llamaba, esa voz…— ¿q-que estás haciendo? — era la voz de Renji…

Renji nos miraba cerca del árbol de cerezos, su cara tenía una viva expresión de desconcierto y confusión.

Alargue la distancia entre mi rostro y el de Ichigo. La mirada de mis ojos pasaba de Ichigo hacia Renji.

Renji seguía en la misma posición en la que nos había encontrado. Por otra parte Ichigo, había dejado de mirarme y se había puesto de pie, cerca de mí.

Acerco su mano hacia mi rostro, poniéndome nerviosa.

—tenías esto en la cara. — dijo esto lo suficientemente alto como para que escucháramos todos los presentes, me mostro su dedo índice y me guiño un ojo complicemente. — una pestaña. — una pestaña invisible…

—oh vaya! Gracias Ichigo— fingí.- llevaba un tiempo molestándome. — reí torpemente.

—De nada. — dijo

Me puse de pie con la ayuda de Ichigo, limpie el polvo que pudiera haber en mi parte trasera, sacudiendo mi ropa con mis manos.

Ichigo me miro, y luego inclino su cuerpo hasta llegar a mi oído.

—tu amigo… llego en un mal momento. — su tono de voz, era algo… provocativa, tanto que mi piel se erizo de solo escucharla.

Me quede callada, mirándolo perplejamente, grabando sus palabras en mi mente, llegando a la conclusión de que… ¿me está coqueteando?

Carraspee un poco.

—Re-Renji! — Me aleje de Ichigo a paso lento, acercándome a Renji que seguía con cara de no-entiendo-nada. — no te esperaba a esta hora.

—Parece que interrumpí algo…— dijo viendo con un tipo de recelo a Ichigo e ignorando por completo mis palabras. — ¿Quién es él?

—Él es mi instructor de piano. — conteste.

— ¿es él? — Elevo su ceja derecha— vaya… esperaba a un hombre con más edad y no a un chiquillo— dijo en voz alta intencionalmente, a lo que Ichigo frunció el ceño.

—vamos Renji…— lo tome del brazo. — entremos a la casa, empieza a dolerme un poco el tobillo. Será mejor distraerlo…

—es verdad! — llevo su mano a su frente. — lo lamento Rukia, entremos a la casa. — comenzamos a caminar lentamente.

—Aguarda…— detuvo a Renji tomándolo del hombro. — yo la llevare…— dijo Ichigo con determinación.

—dos cosas…— lo miro.- la primera.- se soltó de su agarre bruscamente.- no me toques. — Ichigo frunció el ceño aún más. — y la segunda. — lo miro altivamente. — no te tomes tanta confianza con Rukia, solo eres su instructor de piano.

Ichigo se quedó unos mementos en silencio, mirándome penetrantemente, ocasionando que mis mejillas enrojecieran, desde cuando logra ese efecto en mí?

—te equivocas cabeza de piña…— sonrió de lado.- soy más que eso…— Ichigo tomo mis piernas y espalda y me cargo en sus brazos.

—Ichigo…— mi corazón estaba que se saldría en cualquier momento, no sabía cómo reaccionar.

— ¿A dónde crees que vas? — grito Renji enojado.

— ¿Cómo que a dónde idiota? — se giró Ichigo hacia Renji— llevare a Rukia a su habitación.

—no tienes permiso de entrar a su habitación! — grito

— ¿y quién necesita un estúpido permiso para eso? — dijo girando hacia el frente y entrando a la casa. — además ya eh estado hay…— dijo por lo bajo

—quien te crees que eres! — pocas personas lograban poner a Renji tan enojado… Ichigo se había vuelto un experto…

Ichigo me llevo a mi habitación, colocándome con delicadeza en la cama, acomodando mi pie sobre las almohadas y checando que mi vendaje estuviera bien agarrado aun.

—me tengo que ir. — dijo

—B-bien. — dije— gracias por todo lo que has hecho por mí hoy.

—Descuida. — se acercó a la puerta y tomo la perilla— otro día…

—eh? —

—Otro día será… — me miro sonriendo de lado.

—otro día será qué? — repetí sin entender el significado de sus palabras.

—nos vemos. — salió de mi cuarto.

—e-espera! Que quisiste decir? — grite apresurada, pero no obtuve respuesta por parte de Ichigo, quien ya no estaba cerca. — adiós…

Fin Flash Back

Después de todo aquello, le dije a Renji que yo solo le mostraba el jardín a Ichigo, y que decidimos sentarnos porque la condición de mi tobillo a un no era muy buena.

Le dije que cuando nos encontró, Ichigo solo me estaba quitando una pestaña de mi cara.

—No veo porque él tenía que quitarte la pestaña…— dijo hablando por fin. — te pudo haber dicho y tu pudiste haberla retirado de tu rostro por ti misma.

—pues… no lo sé. — dije. — solo quiso ser amable.

—lo defiendes? — arqueo una ceja

—oh! vamos Renji! — dije — no es eso, solo digo lo que paso.

—Rukia… eres mi amiga y te conozco. — me miro. — hay algo que no me hayas dicho?

—algo que no te haya dicho? — repetí. — bueno…

—qué es? — cruzo sus brazos.

—pues… en realidad— pause— él es… el compañero nuevo del que te hable.

—Q-que? — se formó un tic en su ojo— p-pero como! — dijo con exasperación.

—Renji, Renji! — Le llame— relájate… no es tan malo cuando lo conoces un poco mejor.

—pero si tú lo odiabas Rukia! — Rasco su cabeza— cómo pudiste aceptar que fuera tu instructor de piano?

—es que… tendrías que escucharlo— dije— es fantástico!

—fantástico? Ese naranjita fantástico? — arqueo su ceja— por favor Rukia… que va a tener ese de fantástico!

—es que no lo entiendes! — dije desesperada

—que pasa aquí? — dijo mi hermano entrando a mi habitación. — Renji… tu aquí tan tarde?

—Byakuya-san. — Reverencio— lo siento, tenía cosas que haces por la mañana.

—Ya es tarde. — dijo mirándonos a ambos. — deja descansar a Rukia y vete a tu casa— pauso. — ven mañana más temprano.

—está bien. — obedeció. — Rukia… nos vemos— me dio un beso de despedida en la mejilla y se fue. — Nos vemos Byakuya-san- reverencio.

—adiós. — dijo mi hermano con su tono neutro de voz.

Renji salió de mi cuarto, dejándonos a mi hermano y a mi solos.

—como sigue tu tobillo Rukia? — cuestiono.

—Pues ya no me da tantas molestias como ayer. — dije. — va mejorando.

—ya veo. — dijo. — la doctora Unohana no pudo venir hoy, pero vendrá mañana.

—Está bien Nii-sama. — dije

—muy bien, te dejo-se acercó a la puerta— que descanses.

—igual tu Nii-sama.

Mi hermano Salió de mi habitación.

Me quede pensativa, nuevamente un montón de cosas habían pasado y todas referentes a Ichigo. Últimamente su presencia en mi vida se estaba volviendo muy concurrente, tanto que empezaba a preguntarme si era lo correcto, después de todo yo… no era una mujer libre.

En realidad… ¿él iba a besarme?, porque de algo estaba segura, tal pestaña nunca existió en mi mejilla, así que, lo más probable era que si fuera a hacerlo. Lo que momentos después comenzó a afligirme era el pensar y saber, que yo… iba a corresponder ese beso y eso… no era correcto. Y también, ¿Qué demonios quiso decir con "otro día será"? ¿Otro día será qué? el muy maldito se da el lujo de irse y dejarme con la duda…

Cansada de auto bombardearme a mí misma moralmente, decidí irme a dormir, había sido un día muy loco y el cansancio comenzó a hacerse presente en mis parpados. Apague la luz de la lámpara que estaba al lado de mi cama y me dormí.


Por la mañana del día siguiente, la doctora Unohana vino a mi casa y me hizo el chequeo de mi tobillo.

Dijo que a partir del lunes podría asistir a la escuela pero con la ayuda de muletas, para no ejercer fuerza en el aun.

Después de que la doctora se fuera, tome el desayuno en mi cuarto, encendí el televisor, pasando otra aburrida mañana en mi casa, a este paso engordare…

La puerta de mi habitación se abrió dando paso a mi hermano.

—Rukia. — me llamo.

—Nii-sama, ¿Qué pasa? — pregunte

—eh pedido que te traigan unas muletas. — Detrás de él entraron dos empleadas de la mansión con una muleta cada una. — con esto podrás moverte libremente por la casa.

—Gracias Nii-sama! — agradecí con una sonrisa alegre.

—Bien. — dijo formando a penas una perceptible sonrisa en su rostro. — tengo que irme a la empresa, te dejo.

—Está bien, que tangas un buen día. — dije

Mi hermano salió y las empleadas me dieron las muletas, me coloque en la orilla de la cama del lado izquierdo y con la ayuda de las muletas me puse de pie.

— ¿necesita algo más señorita Rukia-sama? — preguntaron al unísono las dos empleadas.

—estoy bien por ahora, gracias. — conteste. — pueden retirarse.

—Muy bien, con su permiso señorita Rukia-sama— dijeron las dos saliendo de mi habitación.

—bueno al menos ya me puedo mover. — me dije a mi misma.

Salí de mi cuarto, caminando por el pasillo llegue a las escaleras… mi gran desafío. Baje escalón por escalón con cuidado, no quería llegar a la planta baja rodando… no sería muy agradable.

Después de bajar las escaleras, camine hasta la biblioteca de mi casa, mataría el tiempo leyendo un libro.


—Hanataro! — llame a un chico delgado y de corta estatura

—Rukia-sama! — se levantó estrepitosamente de una silla— ¿Qué hace en este lugar? Debería estar en su cuarto descansando! — dijo preocupadamente mientras se acercaba a mí.

—Estoy bien Hanataro. — dije mientras le daba un ligero golpecillo en el hombro. — porque no fuiste a mi habitación a verme! — dije fingiendo un reclamo.

—lo-lo lamento Rukia-sama! — se disculpó haciendo una reverencia. — pensé que querría estar sola descansando en su habitación.

—Hanataro… cuantas veces te eh dicho que me digas Rukia y que me no me hables de usted. — dije colocando mi mano en su cabeza. — somos amigos no?

—yo amigo suyo? — dijo con inocencia. — favor que me hace Rukia-sa…

—tonto! — interrumpí dándole un garnucho en la frente. — te dije que me llames Rukia! Y por supuesto que somos amigos!

—Ru-Rukia…— pronuncio apenadamente.

—mucho mejor— sonreí

—H-hi! — dijo sonriendo inocentemente.

Hanataro Yamada, era un chico de apariencia frágil y débil, con el pelo hasta la mitad del rostro de color negro, con unos ojos azul claro.

Él era una persona muy tímida y nerviosa, con una profunda amabilidad y sin malicia alguna. La mayoría de las veces, por no decir que toda su vida había sido una persona torpe e ingenua.

Hanataro era hijo del ama de llaves, por lo que lo conocía desde pequeño, siendo menor que yo por 2 años. El había sido mi compañero de juegos en casa.

Cuando mi hermano mando a hacer la biblioteca de la mansión, fue como si el mismo mundo de Hanataro hubiera sido creado, si había algo que le encantaba hacer… definitivamente era leer, podría pasar horas y horas inmerso en su mundo de lectura y no darse cuenta de lo que pasaba en el mundo real. Así era Hanataro… un chico tranquilo y amable.

—Recomiéndame un libro. — Pedí mientras me sentaba en una silla y colocaba mis muletas en la mesa. — un buen libro

— ¿Un buen libro? — pensó por un momento— ah! Lo tengo, te gustara este! — se acercó a un estante y moviendo un poco de libros saco uno con un poco de polvo sobre él. — aquí tienes Ru-Rukia. — extendió el libro hacia mí.

—Gracias. — lo tome. — "Era hace una vez en un sueño" — leí en voz alta el título del libro. — suena como el título de un cuento infantil.

—es el título de un cuento infantil. — afirmo

—y de que trata? — pregunte hojeándolo.

—de una princesa que conoce aún muchacho en un sueño. — Tomo asiento frente a mí — y todas las noches sueña con él— pauso— hasta que en una noche, no aparece más en sus sueños…

—por qué? — pregunte curiosa

—tendrás que leerlo. — sonrió.

—Bien! — le saque la lengua— Gracias por el libro, me voy.

—Déjame ayudarte! — se levantó de su silla

—Descuida. — tome las muletas y coloque el libro debajo de mi brazo. — te dejo, lo iré a leer al jardín.

—Muy bien Ru-rukia— dijo— que tengas un buen dia! — reverencio.

—Igual tú Hanataro— tome la perilla y abrí la puerta saliendo de la biblioteca.

Llegue al jardín y me senté en una de las bancas. Abrí el libro y comencé a leerlo.


Después de un rato, me percaté de que la luz del sol, ya no era tan fuerte. Había comenzado a oscurecer, y yo seguía en pijama y leyendo el libro.

El libro había captado toda mi atención, Hanataro había tenido razón, era un libro muy bueno. Lo llevaba ya por la mitad leído, seguramente lo acabaría hoy si me desvelaba.

Comencé a leer nuevamente, pero mi lectura fue interrumpida, el libro me había sido arrebatado de las manos. Me gire, buscando al culpable de interrumpir mi lectura.

—tu leyendo esto? — paso sus ojos de mi a la lectura. — no lo entiendo.

—Renji!- dije— ¿Cómo ha estado tu día?

—cansado. — me saludo con un beso en la mejilla. — y el tuyo?

—me la eh pasado leyendo el libro que tienes en tus manos. — conteste.

—pensé que no te gustaban estas lecturas. — me entrego el libro. — de princesas…

—pues en si la historia no trata de una princesa tonta, aniñada y soñadora. — lo mire tomando el libro. — si no de una chica independiente y realista.

—mmm. — Musito— que más?

—Es una chica que detesta la fantasía y sin embargo—pause. — una noche ella tiene un sueño lleno de magia e ilusión, en donde aparece un chico con aspecto de príncipe. Cada noche tiene el mismo sueño con el mismo chico. — pause. — llegando a creer que es víctima de un hechizo.

Renji me miro esperando que prosiguiera.

—pero un día, ella deja de soñar con él. — lo mire. — y al poco tiempo ella cae en la cuenta, de que se había enamorado de aquel chico. — Pause. — pero al no verlo más en sus sueños, decidió olvidarlo y centrarse en la realidad, cosa que le fue imposible, ya que aparecía en cada cosa que hacía o veía.

—y luego? — pregunto curioso.

—fue en busca de una bruja, en la colina más alta del reino. — Mire a Renji— y le pidió que por favor, la metiera en ese sueño… y la hiciera desaparecer del mundo real.

—Y? — me animo a proseguir

—Pues hay me quede…— dije. — gracias a tu interrupción…— reclame

—ya, ya! — Dijo— lo lamento.

—descuida. — reí. — no era enserio.

—y como sigues? — pregunto tomando asiento a mi lado.

—mucho mejor. — dije. — el lunes regresare a la escuela.

—ahora no ha venido tu "amiguito"? — dijo recalcando la última palabra.

—Renji…— regañe— no seas así.

—bueno… no ha venido? — cuestiono

—no, no ha venido. — conteste. — y no sé si vaya a venir.

—mmm. — musito. — no has visto a… Shiba? — pregunto cambiando el tema y mirándome con un semblante serio.

—no… no eh visto a Kaien-dono. — conteste. — no lo eh visto desde hace tiempo.

—No puedo creer que te vayas a casar en 6 meses…— bufo. — es absurdo, ya nadie se casa a los 18… y menos por un arreglo de compromiso.

—Renji…— lo llame con tristeza.- no es como si yo… quisiera casarme. —pause. — sabes que soy la que más se opone.

—pero podemos hacer algo! —alzo un poco la voz. — déjame ayudarte!

—No Renji… no quiero meterte en mis problemas familiares…— lo mire con pesar. — pero agradezco que me brindes tu ayuda.

—pero Rukia… tu no lo amas. — me tomo de los hombros. — no quiero que vivas una vida infeliz… no te mereces esa vida.

—Ya hemos tenido esta conversación muchas veces…— dije con fastidio en mi voz.

—Rukia— me gire hacia la persona que me llamaba

—Ichigo! — lo mire atónita, ¿habrá escuchado? — Hoy no… te esperaba, es fin de semana, pensé que tal vez vendrías mañana. — me encontraba un poco nerviosa.

—hoy vine como visita. — Dijo— pero veo que alguien se me adelanto, bien, parece que no lo hizo.

—Rukia. — me llamo Renji. — Hablamos luego, tengo que irme. — Se despidió. — cuídate. — Renji salió no sin antes fulminar a Ichigo con la mirada.

—sí, cuídate. — Dije— nos vemos.

-—las veces que eh venido a tu casa casi siempre está el. — me miro. — es algún familiar tuyo? — su semblante era serio

—Renji es mi mejor amigo. — Conteste— y también es como un hermano para mí.

—ya veo. — ahora su semblante lucia relajado.

—por qué lo preguntas? — pregunte con inocencia.

—solo quería saber si… representaba algún peligro. — miro al cielo.

—de que hablas? — pregunte con cara de no-entiendo-nada.

—no importa. — me miro. — no necesitas saber aún. — sonrió de lado, posando su mano en mi cabeza y alborotando mi cabello.

—I-ichigo! — tome su mano. — deja de despeinarme. — aparte su mano de mi cabeza.

—pero si tú ni estas peinada. — me miro. — además aun sigues con tu pijama.

—ca-cállate! — me ruborice estampándole el libro en la cara. — estoy en la comodidad de mi hogar!

— ay! Maldita enana! — se sobo su rostro y sobre todo su nariz. — qué demonios es esto! — me quito el libro.

—es un libro, que no los conoces? — dije con sátira.

—Ja! Muy graciosa…— me fulmino con la mirada. — Era hace una vez en un sueño…— leyó el título en voz alta. — ¿estás leyendo esto?

—sí!, así que devuélvemelo. — extendí mi brazo hacía él.

—estás loca? Para que me vuelvas a pegar con el…— bufo. — no lo creo, quiero conservar mi nariz.

—no lo hare otra vez. — lo mire. — si no te lo buscas…— susurre.

—pude escucharte! — lo elevo con su brazo por encima de su cabeza. — si lo alcanzas te lo doy.

—idiota! Te olvidas de que no puedo saltar! — reclame.

—y aun que saltaras... — susurro

—cállate! — grite— regrésamelo!

—N-O— acerco su rostro hacia el mío repentinamente.

—Maldito cabeza de zanahoria…—susurre, dando un paso hacia atrás.

—hagamos un trato. — me miro con astucia. — te lo regresare a cambio de algo.

—a cambio de algo? — Parpadeé— a cambio de qué?

—Quiero que a partir del lunes. — pauso. — te conviertas en mi esclava. — me miro con una sonrisa traviesa en su rostro.

—QUE? — dije incrédula— tu estas demente verdad? — Lo mire—escúchame bien… N-U-N-C-A— deletree— NUNCA!

—Bien, entonces supongo que no quieres el libro. — se dio media vuelta y comenzó a acercarse a la piscina de la mansión.

—no espera! — tome mis muletas y camine hacia él. — estás loco! Regresa!

—entonces aceptas? — mi miro de reojo estando frente a la piscina.

—no! Mi respuesta sigue siendo no. — dije acercándome hacia él.

—que testadura…— susurro. — vamos enana! No seas aburrida…

—aburrida yo? — Se formó un tic en mi sien… al diablo con el libro…— una persona aburrida no haría esto…— acto seguido empuje a Ichigo a la piscina con ayuda de mi muleta, benditas muletas…

Ichigo cayó a la piscina, salpicándome ligeramente y extrañamente aventando el libro fuera de la alberca, cayendo este en unos arbustos.

Comencé a reír a carcajadas al ver a un Ichigo empapado de pies a cabeza salir de la piscina.

Un detalle que no paso de desapercibido para mis ojos, fueron sus músculos, que gracias a la camisa que se había pegado a su cuerpo por el agua, se notaban visiblemente. Un aplauso para los bien torneados músculos de Ichigo…

—Mucha risa no es así? — se acercó a mí con su ceño fruncido. — sabes Rukia… —pauso— el agua está muy rica, no quieres probarla? — me miro maliciosamente. Muy bien… hay que huir.

—I-Ichigo! No te me acerques. — dije levantando mi muleta con mi mano derecha. — te lo advierto!

—me vas a pegar con eso? — Pregunto con sarcasmo— enana agresiva…

—ni un paso más Kurosaki Ichigo! — dije dando pasos hacia atrás.

Ichigo me arrebato las muletas con mucha facilidad, me quede de piedra, en ese momento me maldije por no poder correr, maldición… espero no enférmame.

Ichigo me tomo en brazos, caminando lentamente hacia mi destino… la piscina, dando pasos cortos hacia esta, haciendo más agonizante mi caída.

—Si me enfermo será tu culpa…— dije aferrándome a su cuello.

—Entonces yo te cuidare…— me miro con dulzura.

Mis ojos se abrieron abruptamente, mi corazón latía aceleradamente, mis manos sudaban y mis mejillas enrojecieron. Era imposible que unas simples palabras de Ichigo… hicieran que mi cuerpo reaccionara de esta manera.

—Más te vale que lo cumplas…— susurre.

—por supuesto. — dijo

Dicho esto último, salto a la piscina con migo en sus brazos. El me aferraba a su pecho y yo me aferraba a su cuello.

Al caer al agua, sentí como mi cuerpo se estremecía ante el contacto con ese frio líquido. No pude evitar el evitar formar una sonrisa en mi rostro… ¿Cuánto tiempo había pasado que no me metía a la piscina? Mucho…

Cuando estaba con Ichigo… la rutina de mi vida desaparecía.


Después de estar un rato jugando como dos niños en la alberca, decidimos salir, comenzaba a fresquera.

—fue divertido no? — dijo tirándose en el pasto boca arriba.

—si lo fue. — dije sentándome con mis piernas extendidas a su lado.

—Rukia. — me llamo

—mmm? —Musite— que es?

—tu sonrisa…— pauso. — Me gusta…— se sentó y me miro. — quiero ver esa sonrisa mas seguido…

—pu-pues! — dije nerviosa. — Quédate cerca…— pause. — de mi…- susurre.

El miro y me sonrió, haciendo nuevamente que mi cuerpo se estremeciera.

—Lo hare. — me miro serio y con determinación. — solo si tu prometes lo mismo.

—eh? — Dije— ah, bien. — acerque mi dedo menique hacia él. — es una promesa.

—Lo es. — junto su dedo menique al mío. — una promesa…— sonrió.

Ahora ya no podía seguir engañándome a mí misma, su forma de ser, había despertado emociones en mí, que no conocía.

Al fin me había dado cuenta o mejor dicho al fin había aceptado… que Ichigo me gustaba. El aceptar que me gustaba traería muchos problemas a mi vida… pero que más daba… ya era muy tarde.

Aunque en si el que me gustara no era el problema, el problema era que… me estaba enamorando de él. Por primera vez en mi vida… me estaba enamorando.

y hasta aqui llega C:


Muchas gracias por sus reviews! a todas las que me comentan, se los agradesco mucho T.T, esta vez no tengo tiempo de contestarlos unos por uno, pero en el proximo les aseguro que lo hare ;D, tratare de actualizar pronto, espero no desepcionarlas ^^, bueno, me despido, cuidence muchoo, chaau n.n