Capítulo especial: Sam
Fredward me besó.
Y yo no podía entender el por qué.
Simplemente se me acercó y quedamos frente y a poca distancia. Aunque la vida me ha enseñado, puede que incluso mi madre lo haya mencionado, que nunca tengo que admitir nada, tengo que aceptar que Freddie ha crecido y se ha fortalecido bastante… Por un instante cuando no me soltó y noté que de verdad no podía zafarme me impacienté. Pero yo sabía que finalmente él no se atrevería a nada...
Sin embargo cuando noté que su atención no estaba dirigida a mi rostro precisamente, sino que él estaba mirando descaradamente mis senos, fue que un instante después sentí sus labios en los míos. Traté de soltarme pero era obvio que no lograría nada y dejé de luchar contra lo que estaba pasando y puede que incluso… me haya dejado llevar…
Al percatarme de que ya no me sujetaba con mucha fuerza, lo miré pasmada y me alejé lo más posible de él.
Bajé las escaleras muy rápido, busqué con la mirada dónde estaban mis cosas y salí apresuradamente para luego mentirle a Carly cuando me llamó para preguntar qué pasaba, diciendo que mi madre me esperaba afuera.
Afortunadamente había "olvidado" mencionarle el hecho de que hace días que mi madre debía de haber vuelto a casa de sus vacaciones con el novio de turno, y que no he sabido de ella desde que se marchó.
Intenté no pensar en lo que había sucedido con el ñoño antes de llegar a mi casa, que por una vez en la vida parece el mejor lugar para estar.
Cuando por fin llegué a mi habitación me tiré enérgicamente a mi cama.
Freddie me había besado. Y se sintió malditamente bien.
Nunca esperé que él tuviera una reacción tan inesperada… y esa mirada en sus ojos nunca la había visto y no se algún día vaya a olvidarla.
No puedo evitar preguntarme si yo incité de alguna forma su conducta…
Nunca pensé que el se jugaría la revancha de esa manera. Provocarlo siempre ha sido uno de mis pasatiempos más apreciados y muy pocas veces él ha hecho algo para detenerme.
Lo más sorprendente fue que lo capturé mirando mis senos y eso me hizo sentir extrañamente halagada...
No podía olvidarme de algo que hizo que todos los pensamientos positivos al respecto dejaran de serlo. Él está enamorado de alguien más… y no de cualquier otra persona si no que nuestra mejor amiga…
No quería pensar en eso. Pero eso no significaba que pudiera alejar esos feos sentimientos de mí.
Freddie aún con todos los años que ha intentado algo con Carly, aún no se ha rendido, a pesar de todos los novios que ha tenido ella y del tiempo que ha pasado…
Verlo humillarse ante ella una y otra vez hace que quiera vomitar sangre.
Es cierto después de todo que soy un típico cliché: me enamoré de quien siempre molesté, de quien siempre dije despreciar…
Después de analizar todo lo vivido fue que descubrí que me sentí… usada. Fredward no tenía ningún derecho a besarme y aunque lo que sentí al verlo comportarse de esa manera dominante fue intenso, yo no soy su plan B. No voy a prestarme para el juego de la incertidumbre, no tengo deseos de jugarlo…
No voy a consentir que se conforme conmigo. Por mucho que él me guste.
Decidí que lo mejor era poner distancia, por ahora.
Aunque él me lo hacía difícil.
Comencé a sentir sus miradas por todos lados, a sentir su presencia por dónde fuera y no es que yo me estuviera volviendo paranoica. Es sólo que tengo el instinto de sobrevivencia desmesuradamente agudo y reconocería su presencia siempre.
Fueron dos días en los que pude evitar un encuentro directo, pero en la clase de gimnasia ya no tendría como escabullirme. Así que opté por concentrarme en el juego.
Me gustaba esta clase, podía pegarle a quien quisiera y aunque sospecharan que era a propósito, no tenían como comprobarlo.
Después de cambiar de posición, miré por primera vez a mi alrededor, desconcentrándome del juego y siendo lo primero que logran enfocar mis ojos, él…. mirándome a mi. Mirando hacia donde yo estaba… y aunque él retiró la mirada tan rápido como fue el fugaz encuentro de nuestros ojos, yo no pude impedir que mi corazón se agitara.
La verdad de mi evasión es que no quería escuchar sus disculpas, oír que sólo se dejó de llevar por un impulso… y que ahora lamenta lo que pasó.
Esa noche sonó el teléfono de mi casa.
Nunca nadie llamaba. Y si llamaban... jamás era para nada bueno.
Estando sola y siendo de noche me sentí… vulnerable. No estoy particularmente familiarizada con esa sensación de debilidad.
Con un recelo que no creí posible ante un aparato inocente, contesté la llamada y de todas las cosas que esperé oír o de las suposiciones de quién podría haber estado al otro lado del teléfono nunca hubiese acertado. Y yo que creía que ya nada podría mermar más mi bienestar emocional.
No podía dormir, se me estaban acabando las excusas creíbles para no ir donde Carly, por no mencionar las provisiones… y ella aunque yo sé que no sospechaba de lo que realmente ocurría, no es tonta.
El asunto del ñoño me ha tenido inquieta. Desde que lo tuve de cerca y respiré su mismo aire los sentimientos que siempre reprimí, despertaron. Saber que dentro de él se escondía una faceta oscura, que estoy segura que nadie conoce, hace que mi curiosidad y mi interés hacia él incrementen y proporcionalmente mis ganas de dormir disminuyan.
Llegué a un punto en que ya era un hecho que no conseguiría dormir por mucho que lo intentara.
Intenté saciar mi ansiedad con comida pero no sé por qué esperé que el refrigerador estuviera lleno si yo no había comprado nada, y nadie lo haría por mí.
Al mirar la hora pude darme cuenta de que era tarde y de que no tenía dinero. Tomé la determinación de ir a asaltar el refrigerador de Carly.
Pero al estar ahí, en ese pasillo frente a dos posibles lugares, opté finalmente por ir al lugar al que no había pensado con anterioridad.
La casa de Freddie como podría esperarse, tiene seguridad adicional, pero nada que Mama no pueda manejar.
Caminé hacia la habitación de Freddie, y tan silenciosamente como fui capaz, entré. Aún en la oscuridad, se podía apreciar cuan pulcro estaba aquel lugar.
Sonreí, era tan niñito de mamá.
Sin esperar que algo como eso sucediera Freddie se levantó y yo me asusté un poco. Él no advirtió mi presencia y respiré aliviada porque no me capturaron. Y no dejé de notar también un poco de decepción.
Esperé muy quieta qué el entrara al baño y en ese momento se dio la oportunidad de poder irme sin que nadie supiera que yo había estado ahí, pero no estaba segura de si era eso lo que quería en ese momento...
Me senté en su cama esperando su regreso. Pensando que tal vez estaba siendo demasiado honesta con mis sentimientos en este momento. Yo debeí haberme ido cuando pude y haber continuado con el plan inicial. que era llenar mi estomago.
La luz del baño se apagó y mi corazón palpitó más fuerte.
Freddie reparó finalmente en la presencia de alguien en su habitación y yo no pude más que pedirle que por favor… no gritara…
Era una situación tan rara… Freddie supo al instante que era yo y aunque no gritó comenzó a decirme un montón de cosas y entre ellas lo preocupado que estaba de que yo estuviera a esas horas en su casa.
Si no comenzaba yo, el que me acribillaría a preguntas sería él. Y yo no le daría esa oportunidad.
Le dije todo lo que pensaba al respecto, que nunca volviera a besarme, que si me volvía a tocar le quebraría "sus dedos tecnológicos" con un martillo, le echaría agua a su súper-computadora y que si me volvía a afirmar las manos e impedirme el movimiento, yo no le daría esperanza alguna de nietos a su madre.
Aunque estaba oscuro, la luz de todos sus aparatos ñoños hacía que fuese posible la visibilidad y noté frustradamente que mis amenazas parecían un juego para él, porque él… sonreía.
Él dio un paso al frente y yo retrocedí.
No me estaba resultando como yo esperaba.
Necesité irme de ahí, comencé a sentirme abrumada y quería marcharme.
Y luego nuevamente me besó. ¿Por qué? ¿Por qué lo hacía de nuevo? Estaba logrando que perdiera la poca estabilidad emocional que había recuperado después de la llamada...
Con el roce de sus labios comencé a sentir un anhelo que aunque conocía y era muy fuerte, siempre fui muy capaz de controlar.
Tenía que irme y pensé que lo había logrado porque al empujarlo lejos de mi él no me siguió. Pero fue sólo una falsa alarma de seguridad porque cuando abrí la puerta el la cerró desde atrás.
Al voltear para enfrentarlo me encontré inmediatamente con su cuerpo y un abrazo que aunque tenía la intención de ser dominante para mí resultó ser reconfortante…
Él se agachó y tan animal como suena… me olió. Y me gustó, Me estremecí por completo al sentir su cercanía.
Cuando aún no me recuperaba de ese sobresalto, él volvió a sorprenderme besándome una vez más…
Yo ya no tenía fuerzas para luchar contra la adversidad. Era algo que quería. Aún así me costó ceder, no sé si por orgullo o por tonta pero y si ya luego iba a tener que pensar en las consecuencias de mis actos, que fuera al menos por la experiencia completa… Consentí lo inevitable, finalmente abrí la boca para nuestro primer beso de verdad y fue maravilloso ser finalmente capaz de aceptar que eso que estaba pasando en ese momento, era lo que yo quería. Aún más de lo que me atrevía a aceptar.
Sentí que su agarre disminuyó y yo no quería que sucediera, de algún modo eso hacía que yo pensara menos y me atreviera a más. Acabé atrayéndolo yo misma todo lo cerca que se podía.
No quería pensar en el por qué, ni mucho menos en sus sentimientos, ni en los míos… tampoco en mi padre desertor, en mi descuidada madre, en mi lejana hermana Melanie, en los inevitables celos con Carly… y besarlo parecía ser el remedio para opacar esos sentimientos…
No me di cuenta de cuando empecé a llorar tratando de concentrarme en lo que estaba haciendo, tratando olvidar todo lo que estaba silenciosamente procesando.
Él me acarició las mejillas y notó que lloraba y supe que no tendría escapatoria.
Comenzó a preguntarme por qué lloraba y aunque él era el principal motivo, no tenía por qué saberlo.
Pensé en todas las posibles maneras de detener este momento y se me ocurrió un movimiento traicionero y lo dormí. Si no me hubiese sentido acorralada, nunca le habría hecho eso a él… Después lo cargué, y aunque me costó un poco, logré meterlo en su cama y cubrirlo.
¿Qué había hecho?
Si todo salía como yo tenía previsto para él sólo sería un sueño…
Con la emoción del momento no me quedó ningún ápice de sentimentalismos bobos, afortunadamente.
Al llegar a la escuela escuché las voces de Freddie y de Carly. Freddie quería saber de mí… y sentí una sensación cálida por el cuerpo.
Pero que no duró mucho porque esa sensación cálida pronto se volvió fría después de oír que una vez más le pedía una cita.
Después de habernos besado…
Tan rápido como aparecí ahí, me largué. No necesitaba oír más.
Tomé la decisión de acabar con esto, porque en primer lugar nunca debí dejar que empezara. Yo lo sabía… siempre lo supe… pero nadie puede culparme por haber querido creer que tal vez las cosas podían ser diferentes.
El primer paso era hacer que las cosas fueran como antes.
Fredward no paraba el jueguito de las miradas furtivas y lo desafié en su propio juego. Venciéndolo una vez más. Y esto era sólo el principio.
Como siempre, tenía detención y saldría horas después que el resto de clases y eso era perfecto para mis planes. Esperé el tiempo suficiente para no encontrarme con Carly o con Freddie en el pasillo y me encaminé a lo que era con seguridad una guarida para mí, algo que no ha cambiado.
Casi al llegar a mi destino, me encontré con él… a quien menos quería ver.
Lo insulté, pero él no respondía, y cuando finalmente lo increpé y le pregunté si había forzado a alguien a besarlo, sentí que ya estaba segura, porque él ni siquiera trató de defenderse. Y fue mi oportunidad para dejarle claro que yo no soy el premio de consuelo.
Él abrió los ojos como sorprendido yo aproveché su despiste y lo empujé para pasar al que yo consideraba mi reino personal, donde si soy la protagonista.
Las si cosas podían volver a ser como antes. Al menos, en apariencia.
Después de ese encontrón, me volví a sentir más yo.
No podía creer que hubiese estado pensando en tantas babosadas y haciéndome ilusiones sin ninguna base.
Aunque yo ya había tomado la decisión de alejarme de el nerd, el que él me mirara, el que él me besara… me hacía sentir bien conmigo misma… le sumaba puntos a mi menoscabado ego y me sentía increíblemente femenina… y no podía evadir la realidad, eso como a cualquier otra chica, me hacía sonreír tontamente.
Más tarde teníamos ensayo para el programa y aunque no tenía deseos de ir ya no podía seguir evitando a mi amiga. Fredward no lograría separarme de ella (aunque fuese involuntariamente).
Me vestí con una camiseta que no suelo usar y que Carly siempre insiste en que debiera aprovechar más.
Intenté postergar lo más posible mi llegada para evitar compartir más tiempo del necesario con él.
Apenas al entrar noté que me esperaba un batido-loco y al probarlo descubrí que era de mi sabor favorito lo que me puso de muy buen humor.
Me sentía confiada, alegre y por qué no decirlo, hasta un poco coqueta. La mirada de Freddie parecía fija en mi y aunque eso me ponía nerviosa, y a pesar de que yo había decidido acabar con cualquier sentimiento hacía él, me tenía pensando en una realidad más que alternativa, dónde todo parecía mejor y más satisfactorio…
Estábamos en medio del ensayo del show cuando Carly seriamente me preguntó:
- ¿Con quién estás saliendo?
Yo no tenía qué responder al respecto. No salía con nadie, y aunque algo pasaba conmigo, que hacía que me comportara como una adolescente que no sabe disimular como es debido… opté por responder la verdad.
Miré fugazmente a Freddie cuando escuché ruido proveniente de dónde él estaba y era que había dejado caer la cámara. Pude ver por la expresión de su cuerpo que se sentía incomodo, lo certifiqué porque aunque busqué sus ojos, él nunca miró los míos.
Sólo me limité a responder…
- No estoy saliendo con nadie. ¿Por qué estás preguntando eso?
- Estás radiante. Traes eso puesto. Y no has mencionado el hecho de que no hay jamón o tocino en el refrigerador.
- No estoy saliendo con nadie.
Esa era la verdad. Pero rápidamente se me ocurrió que podía ocupar eso en mi favor…
Podía justificar mi conducta extraña, alejar a Freddie y dejar a Carly contenta….
- … pero alguien me invitó a salir…
Carly celebró la noticia gritando y preguntándome toda clase de cosas que según ella, tenía que saber y no sólo superficialmente sino que buscaba respuestas detalladas. Lo que me complicó por un segundo, pero ya empezaba a maquinar las respuestas.
Freddie estaba tan silencioso que yo por un rato olvidé que estaba ahí, pero lo recordé cuando lo oí murmurar algo que no entendí del todo y se marchó sin mirar a nadie, dejándonos solas a Carly y a mí. Podría asegurar que su tono de voz parecía molesto.
Agradecí infinitamente poder estar a solas con mi amiga porque hasta el aire del lugar cuando él se fue, empezó a ser más liviano, y por lo tanto la de opresión mi pecho disminuyó también y todo se sintió más fácil otra vez...
Carly comenzó a decirme que ella sospechaba algo porque había notado mi actitud cambiar, que le gustaba la ropa que usaba y que estaba más linda.
Fue entonces cuando todos los celos que le tuve a Carly se difuminaron. Yo no podía sentir celos por alguien como ella, mi única amiga…
¿Es en serio entonces que si he cambiado? ¿No era sólo una apreciación mía? Me sentí orgullosa de mí misma como pocas veces… yo si podía cambiar mi modo brusco de actuar, después de todo.
Con tal de mantener a Carly en una nebulosa verdad le dije que esa misma noche tenía la cita y mientras tanto esperábamos "la hora" ella me aconsejaba, reíamos e imaginábamos diferentes e imaginarias situaciones mientras comíamos.
Decidí que quería volver a casa, pero para Carly yo estaría en la cita.
Siempre puedo inventar que fue un desastre y que no quería hablar de eso.
Necesitaba caminar, necesitaba respirar y escogí que eso era justamente lo que haría.
Pasé por delante de todos los lugares dónde se supone que me gustaría una cita y seguí mi camino.
Algo me decía que yo no estaba caminando inadvertidamente, que alguien me seguía y grande fue mi sorpresa al descubrir que no era otra persona más que Freddie.
No fue difícil perderlo de vista, él no es el mejor en esto del espionaje.
¿Por qué me estaría siguiendo? ¿Carly lo habrá enviada para averiguar cómo iba mi cita?
Volví a mi casa y dejé la puerta entreabierta para sacar a Espumita al patio delantero pero antes de poder capturar al sucio gato siento que alguien viene y no tengo que ser adivina para saber quien podría ser… ¿Por qué no me dejaba en paz? Yo no he hecho nada para provocarlo. ¿Lo merecía después de torturarlo todos esos años? ¿Así se sintió él en el pasado?
Quise confrontarlo de inmediato pero él impetuosamente, una vez más, se paró frente a mi y yo sin entender por qué comenzó a quitarse la ropa y dejó en evidencia su hombro y la marca de mis dedos en el…
Él lo sabía. Sabía que yo había estado en su habitación… y que fui yo la que le causo esas marcas. Y lo más importante…recordaba lo que ahí había pasado...
Me sentí atrapada.
Él comenzó a retarme a que le dijera la verdad de sus marcas.
Trató de usar mi nombre completo para llamar mi atención. Y lo consiguió. Mi única arma era negar todo, apegarme a eso era mi única estrategia.
Tenerlo así, tan furibundo y sin nada que cubriera su torso hizo que una vez más tuviera que admitir algo: él estaba hecho todo un hombre… y era un ejemplar muy masculino…
Necesitaba que se cubriera para yo poder rebatir y concentrarme en lo que él decía, no podía apartar mis ojos de sus brazos fuertes y marcados.
Pareciera que él lo notó porque cuando le pedí que se abrigara lo ocupó una vez más en mi contra.
Este Freddie no era el que yo conocía y menoscababa, este no era Freddie el tonto enamorado de Carly, o el técnico ñoño de nuestro programa… este Freddie era alguien nuevo y reformado. Uno que hacía que yo me sintiera menos osada y hacía a mis rodillas más débiles…
El que le dijera que yo nunca podría sentir algo por él pareció que finalmente dio resultado, porque vi como comenzaba a buscar su ropa para vestirse. Me dirigió una última mirada a los ojos y yo no alcancé a fingir una mirada dura… dos segundos después él estaba una vez más besándome…No quería que fuera él de nuevo el que tomara la iniciativa, quise ser yo. Pero él no me dio tiempo y finalmente si ambos lo queríamos yo no iba a luchar más contra lo que estaba ocurriendo… y lo abracé sabiendo que a partir de ese momento ya nunca nada volvería a ser como antes.
No dejábamos de besarnos y yo no paraba experimentar una sensación satisfacción muy diferente a la que estaba acostumbrada con la comida…
Ni él ni yo parecíamos querer detenernos porque de pronto él se sentó en el sofá y me llevó con él sin interrumpir el beso.
Yo no podía creer que estuviera con él de esa forma, tan cerca de mi y sintiéndolo tan mío que si quería tocarlo no tenía que contenerme. Era algo tan irreal que tenía que comprobar de manera táctil que no fuera una ilusión…
Sentí su piel a través de la yema de mis dedos y fue como volver a conocerlo, no podía alejar mis manos de él y tampoco quería tomar distancia de su boca.
No obstante, él comenzó a apartarse y yo estaba lejos de permitírselo.
Pronto comprendí que no era que él quisiera irse…
Deseo fue lo que se apoderó de mí en ese instante. Simplemente dejé de analizar y básicamente me dejé llevar. Él no tenía que avergonzarse de las reacciones de su cuerpo, estábamos los dos juntos en eso.
Pensar algo es muy diferente a atreverse a exteriorizarlo, y yo simplemente me senté sobre su erección. Y se sintió jodidamente placentero y quise más…
Freddie parecía querer tocarme pero no se atrevía y yo quería que se atreviese…
Para darle la confianza que él necesitaba yo misma me liberé de la estorbosa ropa y él me miró como si yo le hubiese dado el mejor regalo del mundo, fue que entendí que era realmente a mi a quien él miraba de esa forma y que no se imaginaba a otra estando con él en ese momento. Fue un instante muy poderoso de aceptación.
Llevábamos un rato oyendo nuestras respiraciones y besándonos cuando nuestro contacto comenzó a ser cada vez más íntimo y atrevido. En un momento las cosas se pusieron tan intensas que terminé de desabrochar sus jeans y él estaba tan ocupado en "nosotros" que no notó que incluso ya no los tenía.
No sé que ocurrió con Freddie o cuándo pasó que de pronto algo ya no era igual.
Yo no estaba dispuesta a tolerar rarezas.
¿O estaba simplemente buscando evadir la situación ahora que ya parecía inminente?
Busqué mi ropa y aunque traté de colocármela estaba nerviosa y en una situación como esa me convirtió en alguien increíblemente torpe.
Me levanté de ahí y murmuré muy claramente que deseaba que se fuera y más para mí que no quería volver a verlo y me metí a mi habitación.
Mi cama se veía increíblemente atractiva en ese momento y ahora que estaba más calmada volví a sentir el frío de la noche.
Quería creer que él se había marchado pero sabía que no, que él tonto seguía ahí. ¿Qué acaso no había oído que quería que se fuera? ¿Qué tanto estará pensando? Lo que fuera yo no me sentía capaz de echarlo, porque simplemente no me creía capaz de enfrentarlo. Pero los recuerdos rondaban mi mente.
¿Qué fue lo que pasó?
Yo pensé que estábamos bien, que por fin nos habíamos entendido, pero de pronto él comenzó a comportarse extraño, sus besos empezaron a ser diferentes y sus manos se sentían menos inquietas en mi cuerpo.
No tenía la más mínima intención de pensar más y cerré los ojos esperando que mágicamente el sueño viniera a mí.
Al poco tiempo él entró a mi habitación.
¿Qué tan insistente se puede ser…? y sin darme casi cuenta lo tenía a mi lado, acostado en mi cama. Semidesnudo tal como lo dejé en el sofá.
Le pedí débilmente que se fuera pero él insistía en no dejarme sola… si supiera que llevo sola muchas semanas… y aunque lo dejé entrever él me reprochó que no se lo dijera. Noté que comenzó a hablar con una voz más pausada.
- ¿Has… querido mucho a alguien?
De acuerdo. De todo lo que esperé que preguntara eso no me lo esperaba…
- ¿Hay alguien en tu vida? ¿O lo hubo?
Yo no quería que las cosas fueran por ese lado apenas si había aceptado que realmente me pasaban cosas intensas con él… pero su tono parecía suspicaz, como si me quisiera preguntar algo que realmente no se atrevía…
Un "qué te importa" más brusco de lo que realmente quería, salió de mis labios…
- Tú me importas…
Una sensación tan cálida como intensa recorrió todo mi cuerpo. Eso siempre lo he sabido, independiente de cómo fuera nuestra tirante relación siempre nos hemos preocupado por el otro… pero claramente, en ese contexto significaba mucho más…
- No entiendo por qué… yo no soy Carly.
Esperaba que dijera algo que detuviera esas sensaciones que me estaban haciendo volar muy alto…
- Eso ya lo sé.
Lo dijo de una forma tan suave que justo después de que lo dijera yo ya no necesitaba hacerme más preguntas de por qué él hacía lo que hacía. Después de todo yo lo conocía bien y aunque ahora las cosas fueran diferentes, en esencia él sigue siendo el mismo.
Él me miraba como si fuera lo mejor del mundo…
Lo intenté una última vez. Traté de alejarlo de mí, de que se diera cuenta de que yo no soy lo suficientemente buena para él, me sentía incapaz de lastimarlo verbalmente y reaccioné como una niña, intentando tirarlo de la cama.
Pero él parecía ser más pegajoso que un chicle en el zapato.
Lo llamé por su nombre y le pedí muy quedadamente que se fuera y me dejara en paz y él muy sumisamente me dijo que no le importaba si había habido alguien antes que él y yo no comprendí del todo que quiso decir con eso.
Siguió hablando muy seriamente y yo ya podía presentiir hacia dónde se dirigía el tema y yo… no quería oír lo que me tenía que decir. Yo podía intuirlo, al menos imaginarlo…
Él se había finalmente enamorado de mí y siendo sincera pocas cosas me han hecho más feliz y a la vez tan triste.
Él es una buena persona… mi intención jamás ha sido herirlo… al menos no realmente. Pero dejé que mi cuerpo hablara por mí.
Las cosas se salieron de mis manos.
Nunca imaginé que al despertar esa mañana, yo terminaría esa misma noche acostándome con él ñoño. No. Ese no era el término, era uno mucho más cursi pero definitivamente más acertado, hicimos el amor.
Fue algo torpe, muy efusivo e incluso meloso. Y yo no me lo esperaba… nunca esperé que alguien me diera la atención que él me dio, que alguien me cuidara cómo él lo hizo. Que alguien me pusiera a mí en primer lugar, incluso antes de él mismo…
Él en todo momento intentó hablar pero yo no estaba dispuesta a oír…
Aunque me quedé dormida poco después de que todo acabó, desperté un poco alterada al notar que Freddie estaba conmigo aún, abrazándome. Y jamás había sentido esa ternura, ese sentimiento de agradecimiento al saber que alguien velaba mi sueño…
¿Cómo me atreví a hacerle algo así? ¿Cómo lo miraría a la cara?
Sólo fui victima de mis anhelos más profundos, quise por una vez dejarme llevar sin pensar en el después, en el desgastante costo emocional y en las posibles consecuencias de mis actos. Pero es algo sabido que yo no tomo buenas decisiones…
Yo creí que él se arrepentiría, sólo necesitaba que él se negara, que se diera cuenta de que era lo que acontecía y con quién, para no seguir con eso. Lo intenté todo el tiempo… traté de escarmentarlo para no ser yo la que tomara la decisión, porque yo me sentía demasiado vulnerable ante lo que estaba pasando. Sin embargo él es una persona muy resuelta y él también lo quería.
Nunca me sentí de esa forma, yo sentí su admiración hacia a mi… aunque intangible fue tan intensa que yo casi pude verla. Fui testigo de lo delicado que fue en todo momento. Sus ojos hablaban por él y sus acciones decían aún más.
Sólo puedo decir que me siento más preparada para enfrentar otro tipo de situaciones violentas, unas muy diferentes a estas.
Ahora sólo me queda un gran sentimiento de culpa…
Él despertó, lo supe cuando su respiración comenzó a ser menos calmada e intentó despertarme a los pocos segundos.
Yo no quería enfrentarme a él…
Intentó besarme y yo ya no podía más con la culpa. Haberlo besado hubiese sido aumentar la cuota y yo consideré que ya tenía demasiado por lo cual sentirme culpable como para agregar algo más. Decidí acabar con todo de una vez.
- ¿Qué haces aquí aún? ¿Por qué tenías que quedarte y hacerlo todo más incómodo?
Traté en todo momento de no mirarlo a los ojos para no sucumbir contra lo que de verdad deseaba. Pero para darle la credibilidad necesaria tuve que armarme de valor… y tuve que mirar esos que me deslumbraban y mentir tan bien como nunca he mentido, al final sería por su bien. Era lo único que me quedaba por hacer.
- Sam… ¿Te arrepientes?
Sí, me arrepentía. Pero no de lo que él pensaba, haber estado con él de esa manera tan íntima ha sido lo más significativo en mi vida. De eso no me arrepentiría nunca…
No quería ver su rostro dañado por las palabras que quisiera no haberle dicho jamás. Le pedí que se fuera de una manera muy poco cortes y él se marcho dejándome ahora más sola de lo que nunca me he sentido antes. Porque ahora había conocido lo que era ser la persona más importante para alguien… aunque fuera por una sola noche…
Ahora ustedes saben que Sam está bastante dañada y por eso actuaba como lo hacía.
No era algo que tuviera pensado desde el principio y quizás por eso los compliqué un poco con la conducta de Sam.
Este especial, sin querer me salió más largo de lo esperado y aunque no dice mucho, explica algunas cosas que desde el punto de vista de Freddie no podía narrar.
Espero que les haya gustado.
Estoy muy agradecida por todos los reviews, espero que me los sigan mandando. Me alegra un montón recibirlos.
