Siento el retraso, pero aqui un nuevo capítulo!
Abrí los ojos, Luffy ya no estaba y yo me encontraba dentro de mi cama, me pareció extraño. Esa mañana no se oían gritos, hasta podía oír las moscas volar, ¿donde debía estar todo el mundo?. Me daba igual, así podía tener tiempo para peinarme, vestirme y maquillarme.
Cogí mi bata de seda, entré en el baño, esta vez no fue una ducha, si no que llené toda la bañera de agua, encendí unas velas aromatizadas. Entré en la bañera, hoy sería un buen día. Pensé durante un rato en ese muchacho extraño con el que había quedado para ir a cenar. Salí de la bañera, fui hacia el tocador donde peiné mi cabello y puse una pinza en forma de flor para aguantar los dos mechones delanteros que me había recogido. Puse un poco de sombra de ojos azul en mis ojos y un poco de brillo en mis labios, quería que fuese muy natural. Acabé y fui al armario para buscar un vestido apropiado. Escogí un vestido azul marino de manga larga quería ir sencilla pero no demasiado ya que a mi padre no le parecía apropiado. ( . )
Bajé a la sala comedor donde cada día desayunamos, pero no había nadie, por eso me dirigí hacia la cocina, ahí encontré solamente a la cocinera, que me sirvió el desayuno. Me lo comí.
Salí al patio, fui a las habitaciones, recorrí todo el palacio, y nada, no había nadie. Salí otra vez al patio, donde por fin encontré a alguien, era Nami.
-¡Nami!- Giró a verme.
- H-hola Vivi, ¿q-que haces a-aquí?- Preguntó sorprendida
-Vivo aquí, ¿Dónde está todo el mundo?-
-Han salido con tu padre, creo que quería conocerlos mejor- dijo con una sonrisa fingida – Si quieres podemos ir a la playa, o ir de compras, o las dos cosas, jaja-
-Si, cojo mi toalla y bañador y nos vamos-
Eso hice, subí a mi habitación y cogí las cosas necesarias para ir a la playa. Volví al patio donde estaba Nami. Fuimos a la playa.
Estuvimos toda la mañana tomando el sol y de compras, aunque yo no compré nada. Mientras ella se probaba un vestido blanco bastante provocador.( . )
- Nami, ese vestido es muy provocador, pero te queda muy bien- dije- ¿quieres seducir a alguien en especial?- pregunté
- La verdad es que si- dijo con una risita de vergüenza
-¿Y quién es el afortunado?-
-Un chico que conocí el otro día en la cafetería, se llama Sabo, es un chico muy sencillo y gentil, me pidió para ir a bailar, después de ir a un bar a tomar alguna cosa-
- Pues si es un chico sencillo no creo que ese vestido sea el más adecuado- dije mientras buscaba el vestido perfecto, hasta que lo encontré- ¿Qué te parece este?- Le enseñé un vestido violeta de una sola manga con brillantes. ( . /_ )
– Y lo conjuntas con estos zapatos- ( . )- estarás guapísima y no parecerás tan atrevida, jaja-
- ¡Me encanta!- dijo abrazándome – Vivi eres genial, voy a triunfar- sonrió de oreja a oreja – Por cierto, ¿Cómo te va con los chicos?-
- Bien, todos son geniales, este es el problema, no se a quien voy a elegir-
-Tienes que elegir el que te guste más, el que te trate bien y que te haga reír-
-Sí, lo sé…- dije un poco cabizbaja- ¿Te expliqué lo que me pasó ayer?-
-No, ¿Qué? ¡Explícamelo! – dijo Nami nerviosa
-Pues ayer, por la tarde, como ya sabes salí de compras con Usopp, y cuando se fue, choqué con un chico de pelo negro llamado Ace-
-¿Y era guapo?-
- Jaja Nami, solo te interesa eso… No tienes remedio. Y sí, si lo era, era alto, guapo y fuerte… y voy a cenar hoy con él- solté de golpe
-¿¡Qué!?- dijo con los ojos abiertos como platos- Tenemos que buscar que te vas a poner-
-No hace falta, no voy a ir-
- Claro que sí que vas a ir, ¡como me llamo Nami, que vas a ir! Y vamos a dejarte guapísima-
Buscamos por todas las tiendas, no encontramos nada, mejor dicho, Nami no encontraba nada "perfecto". Hasta que encontramos una tiendecita muy pequeña, que no había visto nunca.
Entramos y Nami empezó a buscar, hasta que lo encontró, el vestido perfecto. Era un vestido largo morado, sin tirantes. ( 2011/12/251260_in_ ). Era PERFECTO. También compramos unos zapatos negros de tacón. ( us. )
-Estos zapatos te los regalo, tú me has ayudado mucho con mi cita- dijo Nami- Y no digas nada- se me adelantó, ya que no quería aceptarlos. Era muy buena amiga, la mejor.
Después de comer, otra vez sola, ya que los chicos aún seguían con mi padre, fui al patio. Donde me senté en uno de los bancos blancos que había, y me puse a soñar despierta, pensaba en como seria la cita de esta noche, de como lo he pasado con los chicos…
-Hola Vivi-
-Mmm…- dije somnolienta
-¿Qué haces?- me preguntó cuando aún no había abierto los ojos, pero sabia que era Luffy.
-Nada, estaba descansando-
-Siento lo de esta noche, te estaba esperando cuando me dormí-
-No importa-
-Si, si que importa, ya que al final te dormiste a mi lado. Debes haber dormido fatal. Cuando me desperté te metí en la cama.-
-No, tranquilo, no pasa nada, no he dormido tan mal, muchas gracias-
-Jaja- dijo con una sonrisa en los labios, después de un silencio, no de esos incómodos, me abrazó, se estaba muy bien, era un abrazo cálido y dulce comoera él. Nos miramos a los ojos y nos besamos, el beso comenzó suave, pero fue aumentando la intensidad. Cuando nos dimos cuenta, yo estaba sentada encima de su regazo, en ese momento nos separamos.
-Perdón, yo no …- lo callé con un beso suave en la boca. Con eso ya sabía que quería decirle, no me importó, al contrario, me había gustado.
-¿Quieres ir mañana conmigo a un lugar?-
- Claro, pero ¿Dónde?-
-Sorpresa, mañana a las 9 espérame a la salida del palacio- dijo mientras se despedía con la mano.
Después de vestirme, peinarme y maquillarme, salí del palacio sin que me viera ni oyera nadie.
Llegue al lugar donde nos habíamos citado, Ace ya estaba allí, de pie con unos pantalones de traje negros y una camisa blanca con una corbata mal atada. Reí por dentro.
-Hola- dije tímidamente
-Hola, he llegado demasiado pronto, jaja- me dijo acariciándose la nuca.
-No importa, jiji, perdona pero… llevas la corbata mal atada- le dije
-Sí es que no sabía como hacerlo, nunca llevo-
-Ven- me acerqué a él y le até bien la corbata.
-Se lo podrías haber dicho a tu novia-
-No, es que no tengo-
-Perdón-
-No, no importa, ¿vamos?- dijo mientras yo asentí.
Él me acercó el brazo para que yo me cogiera de él, y así lo hice. Fuimos al restaurante aún cogidos. Entramos, era un restaurante precioso, las mesas con manteles blancos y adornadas con velas, era un restaurante oscuro, intimo. Ace pidió la mesa que ya tenia reservada, el camarero nos llevó hasta ella. Me apartó la silla para que me sentara y luego la acercó hasta la mesa, era todo un caballero.
Cuando acabamos de cenar salimos del restaurante, y fuimos paseando hasta que llegamos a un portal, era su casa.
-¿Nos tomamos la última en mi casa?- me preguntó. No sabia qué responder, no estaba muy segura, pero acepté.
Subimos en el pequeño ascensor, era muy estrecho, solo cabían dos personas, pero tenían que ser pequeñas. Estábamos muy cerca uno del otro, podía notar su respiración. Me puse colorada, creo que él lo notó, pero no dijo nada.
Bajamos del ascensor y Ace abrió la puerta de su piso.
-Adelante señorita-
Pasé y quede sorprendida, era un piso elegante, una sala negra con muebles blancos, no parecía la casa de un hombre.
Nos sentamos, yo en el sofá y él en un sillón que había al lado. Brindamos con una copa de champagne. Y hablamos hasta que me di cuenta de que era muy tarde.
-Es muy tarde, me tengo que ir- dije
-Claro, la acompañaré a su casa Cenicienta- se burló
Fuimos en coche, un elegante porche al palacio, donde paramos, él bajó del coche y me abrió la puerta.
-Fue una gran velada- me dijo –Tenemos que repetirla, pero esta vez algo menos formal-
-Claro- dije con una sonrisa.- Adiós- dije mientras abría silenciosamente la puerta del palacio
-Espera- me dijo, yo me volteé para ver que quería, de repente me besó. Fue un gran beso, pero sin pasión, fue un beso tierno, un beso de buenas noches. – La buscaré para quedar otro día-
Entré en mi habitación, había sido muy cauta para que nadie me oyera, pero en la habitación había alguien esperándome. Era Nami.
-¿Cómo te ha ido?- me dijo con una gran sonrisa esperando mi respuesta.
-¡Genial! Ace es todo un caballero, hemos hablado y después de cenar en un restaurante muy elegante me invitó a su casa, donde tomamos una copa y luego me trajo a casa, y ¡me besó! Y a ti, ¿Cómo te ha ido, Nami?-
-Perfecto, le encantó mi vestido, bueno no tanto porque cuando después de bailar fuimos a su casa me lo quitó-
-¡que hizo que!- me quedé estupefacta
-Si, lo hicimos-
Nos quedamos dormidas después de tanto hablar, no era la primera vez que se quedaba a dormir en mi casa.
