Muy buenas mis lectores
Ya se que prometí que actualizaría antes, pero el último examen fue más tarde de lo previsto, a continuación empezaron las fiestas del verano, luego el cumpleaños de mi mejor amiga, prepararme para las vacaciones...
En resumen, siento haberme retraso y no haber podido leer otros fanfics, juro que voy a ponerme al día.
Espero que os guste el capítulo aunque se note que estoy muy oxidada de no escribir y solo leer apuntes de clase, de hecho hace unos días que lo terminé pero lo releia una y otra vez para comprobar faltas, inconcluencias o repeticiones excesivas de palabras.
Bueno, mejor no me enredo más y dejo que juzguéis vosotros mismos
Ser buenos porfi
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El sol ya se estaba poniéndose en el horizonte cuando decidieron finalizar aquel tour por la ciudad.
Lo cierto es que, una vez que Shutora hubo conocido a la gente de allí (por mucha pinta de pocos amigos que tuvieran la mayor parte), visto cada uno de los rincones de la ciudad y en ese momento además ver los edificios bañados por la dorada luz del atardecer… La ciudad tenía su encanto.
Mash la había guiado a lo largo del día para que primero viera los lugares más céntricos y llamativos, para a continuación, llevarla a través de las diferentes callejuelas a lugares como una armería o una librería.
En la primera parada para sorpresa suya, el dueño, un hombre alto y fornido con rostro tosco, pelo y barba cortos con alguna cana resaltando entre aquel cabello tan negro como el carbón que empleaba a la hora de crear las espadas y puñales, en su tiempo libre se dedicaba a confeccionar pequeñas piezas de bisutería como anillos y pulseras. Aunque no estuvieron mucho tiempo allí, fue el suficiente para que la joven congeniase con él y éste, como obsequio, le regalara un anillo de hierro con una inscripción en un idioma bastante antiguo que decía Fortaleza.
En la segunda, la sorpresa no era el dueño, sino el hecho de ver una librería en aquel lugar y que siguiera abierta a pesar de encontrarse en uno de los callejones más apartados de la ciudad, cerca de la zona portuaria. No era excesivamente grande, pero tenía algunos libros muy interesantes, como El arte de la guerra y, el más sorprendente de todos, Orgullo y prejuicio. Le fue casi imposible no romper a reír imaginándose a uno de los matones de Mash leyendo ese libro sentado en una pequeña silla bebiendo una tacita de té.
Finalmente llegaron al piso de Mash, el cual mientras subían las escaleras hacia la puerta, se giró hacia ella con una sonrisa amable.
-¿Estás cansada?
-Un poco, me duelen los pies de tanto caminar -respondió Shutora en un suspiro. Lo que más quería en esos momentos era quitarse los zapatos y tumbarse a descansar.
Ya en la puerta, el rubio se puso a rebuscar en su bolsillo.
-Bueno bueno, ahora llegaremos a casa y podrás relajar… - cortó la palabra a medio decir, quedándose quieto y alternando la vista entre su bolsillo y la puerta.
-¿Ocurre algo?- preguntó la joven maga, asomándose por un lateral para saber lo que estaba pasando
Mash tardó en responder, manteniéndose en la misma posición y sintiendo como una gota de sudor resbalaba por su frente. Aún así, al rato se le ocurrió una solución a su problema que esperaba funcionase, ya que hacía años que no lo hacía.
-Por casualidad no tendrás dos horquillas o algo similar, ¿verdad?
-Eh… ¿Si?- dijo tendiéndoselas en la mano. Siempre solía llevar unas pocas por si algún mechón de pelo decía ponerse muy rebelde.
-Genial, ¿sabes forzar una cerradura?
-No… - en ese instante Shutora creyó entender lo que estaba sucediendo y lo que pretendía disimular su anfitrión.
-No entiendo como no os enseñan este tipo de cosas, son muy útiles y… - comenzó a refunfuñar Mash, moviendo exageradamente las manos para darle énfasis a sus palabras, pero la joven maga se adelantó antes de que pudiera terminar lo que estaba diciendo.
-Te has olvidado las llaves y estás intentando disimularlo, ¿cierto?
Silencio. Mash volvió a quedarse quieto y a tener esa gotita de sudor en la frente. Shutora había acertado de lleno y, aunque fingía cierta indiferencia, lo cierto es que la situación le hacia bastante gracia y disfrutaba ver como el mago astuto que la interrogó esa misma mañana en la taberna, se había olvidado las llaves dentro de casa.
-Bu-Bueno, - empezó a decir mientras se rascaba la cabeza y se colocaba de cuclillas frente al cerrojo- bien agáchate que te enseño. -Shutora, aunque sabía que eso era considerado vandalismo, lo cierto es que sentía mucha curiosidad por aprender esos trucos que alguna vez había leído en sus novelas.- Pones la horquilla doblada de esta manera… la mueves así mientras ejerces algo de presión…usas ésta como ganzúa para levantar los bulones y… Listo, abierta.
Triunfante se levantó de una salto, abriendo la puerta con la cabeza bien alta y colocando a continuación las manos en la cadera. Shutora aplaudió sonriendo, cada vez le caía mejor aquel hombre.
-¿Puedo intentarlo yo?
-Claro, ya verás es muy fa…- contestó a punto de cerrar nuevamente la puerta, pero la maga fue lo suficientemente rápida como para interponer el pie entre la puerta y el marco, impidiendo que se cerrase.
-Mejor cogemos primero la llave y luego lo intentamos.
Y así, aunque al principio le costó varios intentos, con la ayuda de Mash pudo abrir la cerradura sin la ayuda de la llave, como había hecho él anteriormente. Nunca usaría ese truco para robar, o al menos esperaba no hacerlo y que simplemente fuera algo más que añadir en la lista de conocimientos peculiares.
…
Hacía poco que habían terminado de cenar y Yajeh se había ofrecido voluntario para fregar él los platos. Su madre, aunque de mejor ánimo, estaba muy cansada por todo lo acontecido aquellos días y necesitaba desesperadamente dormir. Cuanto antes se fuera a la cama, antes se quedaría dormida.
Mientras limpiaba uno de los platos, dejando que el agua fría mojara su manos y lo serenase, una voz a su espalda lo sobresaltó, provocando que casi se le resbalara el plato y posiblemente se rompiera.
-Lo estás haciendo muy bien- le dijo Lily en su forma alada, colocándose a su lado con un trapo para ir secando lo que él lavaba.
-¿El qué? ¿Fregar? -preguntó extrañado Yajeh, mirando al exceed
-Ayudar a tu madre
-Ah, eso…-apartó la mirada para volver a fijarla en los platos y seguir fregando-es lo que debo hacer.
Lily intentó sonreír para animarlo, pero éste siguió limpiando y entregándole los platos mojados.
Por lo general, su personalidad era muy similar a la de su madre, sin embargo, en aspectos como aquel era igual a su padre. Sabía que el muchacho nunca se perdonaría por haberse comportado así con su hermana, aunque fueran cosas de niños que simplemente por sus habilidades se habían ido de las manos. Su padre hacía muchos años que había cometido un gran error hacia su madre, y aún en aquel entonces seguía sin perdonárselo, y dudaba que alguna vez llegase a hacerlo por completo. Con Yajeh, lo más seguro es que ocurriera lo mismo.
-No deberías ser tan duro contigo mismo -comenzó el exceed, consiguiendo al menos que el mago dejara su tarea- Todos los hermanos se pelean, en mayor o menor medida y ambos…
-Dudo que en esas peleas uno llevara tan al extremo al otro que ocasionase que se pelearan y este le… - se llevó la mano a la oreja, acariciando con la yema de los dedos el pequeño parche que tenía para que no se le soltaran los puntos. Aquello no era culpa de su hermana, fue el quién la llevó hasta tal punto sabiendo que aún no controlaba bien su magia- Bueno, uno se escapase.
Lily rio levemente y apoyó su pata en el hombro de Yajeh, consiguiendo que éste fijará su vista en él.
-Y cosas peores. Ambos sois unos magos excelentes con mucho potencial pero muy jóvenes para saber controlarlo a la perfección. Tora se asustó al ver de lo que era capaz, no porque la llevarás hasta tal nivel o fueras malo con ella. Ese nivel siempre estuvo dentro de ella y seguirá aumentando, pero probablemente pensó que lo mejor sería alejarse para no hacer daño a nadie.
-Pero fue sin querer, ella no sabía lo de su mano.
-Tú lo has dicho, fue sin querer.
Yajeh empezó a comprender lo que quería explicarle Lily. Otras veces habían peleado y siempre ambos tenían algo de culpa. En este caso, Yajeh había sentido celos de su hermana y ésta no era capaz de asimilar todo su potencial y se temía a sí misma. Sin embargo, ambos seguían queriéndose, ni él la odiaba ni ella a él, por eso se había escapado.
-¿Ahora lo entiendes?
-Si, creo que si-respondió sonriéndole. Lily siempre había estado ahí para él, como una especie de tío o padrino que lo aconsejaba y entendía, siendo uno más de la familia Redfox.
-Cuando regrese tu hermana, hablar y aclararlo todo para que así podáis seguir queriéndonos y peleándoos sin que uno se escape. – bromeó, consiguiendo sonsacarle una leve risa al mago.
Juntos terminaron rápidamente de fregar y secar los cacharros. Yajeh, al igual que a la hora de limpiar, también se ofreció a colocarlo todo en su sitio para que el exceed pudiera irse a la cama, ya que ambos hacía rato que bostezaban de vez en cuando.
-Lily-le frenó Yajeh , haciendo que éste se girase antes de abandonar la cocina.
-¿Hum?
-Gracias, eres el mejor de todos. No se qué haría sin ti.
El exceed sonrió y siguió con su camino hacia el dormitorio, agitando alegremente las alas. Definitivamente, por mucho que le hubiesen tirado de la cola y apretujado cuando los gemelos eran pequeños, los quería como si fueran sus propios hijos.
…
-¿Cómo te encuentras? ¿Estás bien?- preguntó Levy, ya dentro de la cama y con el pelo suelto.
Antes de irse a dormir, necesitaba llamar a su marido para conciliar el sueño. Gajeel estaba tan enfrascado en la búsqueda que apenas llamaba una o dos veces al día y ya lo extrañaba. A él y a su hija.
-Si, no te preocupes Lev.-respondió el mago desde la otra línea- ¿Cómo van las cosas por casa?
-Yajeh me está ayudando mucho y Lily le está apoyando en todo lo necesario.
-Me alegra oír eso.
Tal y como esperaba. Yajeh no se tomaba a la ligera su promesa, además de ya ser bastante protector de por sí. A pesar de todo lo ocurrido, en otros temas que no tenían relación con la magia de dragón slayer y su hermana, solía mostrarse muy protector y dispuesto a hacer lo necesario para animar o ayudar a aquellos a quienes quería.
-Gajeel, ¿has conseguido saber algo más de ella?
El mago tardó en responder. A lo largo del día había pensado en como abordar el tema y darle una respuesta adecuada, sin embargo, por muy necesario que fuera no le gustaba esconderle la verdad a su mujer.
-No… aún no he dado con alguien que la haya visto y… -estuvo a punto de decir que había perdido el rastro y simplemente se guiaba por su instinto, pero sabía que eso solo la pondría más nerviosa- el rastro es débil, pero daré con ella pronto, te lo prometo.
-Tal vez si hubiese estado más atenta…
-Lev, eres una madre maravillosa, y en todo caso también sería mi culpa. -la escuchó suspirar al otro lado de la línea. Habría dado cualquier cosa por poder estar con ella para abrazarla y hacerle ver que las cosas volverían a su cauce- Estas cosas pasan, pero se solucionará pronto, ya lo verás.
El silencio se estableció entre ambos. No era una situación en la que pudieran contarse más cosas. Eso, sumado al estrés, el cansancio y que ambos necesitaban el contacto físico del otro, no sólo de forma sexual, sino simplemente un abrazo o una caricia… Generaba una tensión que era palpable a través de las lácrimas denotando que una llamada no era suficiente.
-Te echo de menos- se atrevió a decir Levy, apenas en un susurro. No sabía si era el mejor momento, pero cuándo lo sería, solo sabía que necesitaba decírselo.
-Y yo, pero debes descansar, ¿has conseguido pegar ojo últimamente?- Gajeel conocía como era la maga. Las veces que en las que había regresado mal herido de alguna misión en el consejo o en el gremio, ella era incapaz de dormir adecuadamente hasta que estaba segura de que su estado de salud era estable.
-No mucho…
-Pues debes descansar, no puedes pasarte las noches en vela hasta que regresemos. – en ese momento, una maliciosa idea surcó la mente del dragon slayer, sabiendo que debía decir para que la maga pensará en "otra cosa"- Si estás cansada, no podrás darme un BUENA bienvenida. Gihi
-¡Gajeel! – Levy se enderezó rápidamente en la cama, completamente sonrojada y escuchando como su marido se reía al otro lado de la línea. - Idiota…
-Buenas noches Lev
-Buenas noches, te quiero- se despidió Levy, acariciando con el pulgar su anillo de boda.
-Y yo a ti- le contestó Gajeel antes de colgar.
Sentado en la cama de la posada posó la vista en el horizonte, esperando regresar pronto junto a ella mientras acariciaba su anillo con suavidad.
…
A la mañana siguiente, tras desayunar nuevamente en la taberna, Mash informó a Shutora que debía encargarse de unos asuntos hasta la hora de comer, así que si lo deseaba, podía dar otra vuelta tranquilamente por la ciudad hasta las dos de la tarde. Aunque inicialmente la idea de quedarse sola no le hacía mucha gracia, la joven acabó aceptando cuando Mash le aseguró que nadie le tocaría un pelo ni la molestaría.
Así que siguiendo el consejo, disfruto de un paseo matutino por la zona del puerto, observado el mar y a los pescadores, hombres altos y fuertes. Ciertamente a la maga le sorprendía que en una ciudad donde parecía que todos eran hombres grandes capaces de agredir a alguien, quién tuviera el mayor control fuera un hombre de estatura media y flaco. ¿Acaso Mash escondía un as bajo la manga y era más fuerte de lo que pensaba o de verdad el ingenio allí superaba a la fuerza bruta?
Llegada la hora, Shutora regresó a la taberna y buscó a su anfitrión. Éste estaba en una de las mesas del fondo, acompañado por dos personas que se encontraban sentadas frente a él. Nada más verla, el rubio sacudió la mano, saludándola y pidiéndole que se acercara. Cuando estuvo a su lado, puedo ver la cara de quienes lo acompañaban, sin tardar en reconocerlos. Eran los hombres del callejón, aquellos a los que había lanzado por los aires con su rugido de dragón.
Mash al percatándose sonrió a la maga, dirigiéndole una mirada a la cual ella respondió con otra de completo desconcierto.
-Bueno princesita, creo que es hora de que conozcas a Isas y Dai, por lo que tengo entendido los recordarás, a ellos les ha sido difícil olvidarte.
Los dos hombres se levantaron de su asiento, colocándose frente a ella. La maga tragó saliva al notar la gran diferencia de altura y ver que aquello parecía no preocuparle a Mash. ¿Acaso esos eran los asuntos, reunirlos para que pudieran vengarse cuando ella pensara que estaba segura?
Repentinamente, ambos cuerpos se doblaron hacia delante a tal velocidad que Shutora, temiendo que fueran a atacarla, se apartó ligeramente y cerró los ojos. Aún así, tras unos segundos no recibió ningún golpe. Al abrirlos poco a poco, vio como Isas y Dai estaban realizando una reverencia, con la cabeza hacia el suelo, sin mirarla.
-Sentimos mucho haberte asustado- se disculparon ambos al unísono.
-¿Eh? – dijo con incredulidad ella, sin poder evitar demostrar lo surrealista que le parecía aquella situación.
Los dos volvieron a enderezarse, con una expresión de súplica en sus rostros.
-No pretendíamos que te sintieras intimidada- inició Isas.
-Cuando dijimos que te llevaríamos ante el jefe el otro día, era porque no es para nada normal ver niños en la ciudad, y creímos que te habías perdido
-Aunque tal vez fuimos un tanto bruscos
-Una vez más lo sentimos
Shutora no sabía como reaccionar ni tan siquiera qué cara poner, estaba completamente perpleja. Aquellos hombres de verdad parecían arrepentidos por lo que habían hecho, pasando por alto que ELLA les había hecho volar por los aires. Incluso entre las mangas de su rapa, se podía distinguir los vendajes colocados en las heridas que debía haberles provocado.
Giró lentamente la cabeza hacia Mash, el cual tenía una mano delante de la boca para contener la risa, pero al ver la cara de desconcierto de la maga, acabó estallando en carcajadas.
-Esto era de lo que debía ocuparme por la mañana como podrás imaginar. Ambos querían disculparse contigo, pero al enterarse de que eras la mismísima hija de Gajeel, bueno, prácticamente me lo rogaron.
Así que básicamente, era eso. Es posible que quisieran disculparse, pero la figura de su padre parecía intimidarles lo suficiente como para hacer todo lo necesario para verla. Su padre… se había criado allí, era conocido por todos y había salvado la ciudad en una ocasión junto con Gray, Juvia, Lily y su madre. Aún así, también sabía lo que había hecho su padre antes de ingresar en Fairy Tail, aunque no con demasiada profundidad.
Shutora se quedó un rato dubitativa, pensando si Isas y Dai sentirían temor o respeto. Aquellos segundos o incluso minutos que debieron transcurrir generaron una atmósfera realmente incómoda, únicamente interrumpida por el carraspeo de Mash. Shutora volvió en si y miró a Mash, quién con la cabeza le señaló a los otros dos hombres, impacientes por recibir una respuesta suya.
-Yo… la-lamento haberme excedido tanto con el ataque. – se disculpó, realizando una breve reverencia como ellos anteriormente - Estaba asustada, cansada y hambrienta, simplemente no…
-No te preocupes tranquila, hemos pasado por cosas peores- la interrumpió Dai, sacudiendo las manos en el aire para quitarle importancia al asunto.
-Además, tampoco fuiste tan bruta. Te defendiste sin dañar los edificios más cercanos- la felicitó Isas, o al menos eso creyó entender la dragon slayer.
-Aunque eso no quita que seas fuerte, no me imagino que eres capaz de hacer descansada y con el estómago lleno entonces
Con el estómago lleno… era capaz de atacar incluso a quienes más quería. Toda la paz que había conseguido tener desde la tarde anterior se desvaneció de un plumazo, volviendo a recordar el incidente, sus padres, su huida…
Notó como poco a poco se le nublaba la vista, resultado de las lágrimas que intentaba contener desesperadamente. No quería llorar allí y que la gente empezara a sospechar de ella. Sin embargo, Mash se percató de que algo no iba bien y de un momento a otro, la maga terminaría llorando. Cambiando por completo su semblante, le dirigió una mirada a ambos hombres para que se marchasen y les dejaran solos. Realizando nuevamente otra reverencia, Isas y Dai abandonaron el local, dejándolos solos en el fondo del mismo.
-Bueno, - comenzó a decir Mash, levantándose para situarse al lado de ella. – ahora que todo está perdonado, es hora de que disfrutes de otra de las cosas más destacables de la ciudad. Una fiesta.
La maga lo miró a los ojos al notar como él apoyaba la mano en su cabeza, revolviéndole con cariño suavemente el pelo.
-Están contentos de tenerte aquí, así que esta tarde, la fiesta será en tu honor, ¿de acuerdo?
-Si…
Y así, como si anfitrión había dicho, a lo largo de la tarde el ambiente se fue animando, llenándose la taberna de gente. Todos cantaban y reían mientras bebían una ronda tras otra. Hubo veces en las que algunos iniciaron varias peleas, pero si ser excesivamente violentas, más bien como probando quién era el más fuerte. Era como estar de vuelta en el gremio.
Al principio se dejó llevar, cantando a coro con el resto, los cuales agradecían que no hubiera heredado la voz de su padre. Algunos incluso se ofrecieron a bailar con ella.
Cuando era bien entrada la madrugada, la fiesta seguía igual de animada que cuando empezó. Sin embargo, Shutora estaba agotada y necesitaba tomar el aire, así que cuando nadie la vio, subió al tejado del edificio.
El aire frío fue aclarando sus rosadas mejillas mientras ella respiraba profundamente, acariciando de forma inconsciente su anillo. Al darse cuenta de ello, se lo quitó para examinarlo nuevamente. Fortaleza, era capaz de entenderlo gracias a uno de los libros de su madre sobre lenguas muertas. El nivel de detalle era exquisito, al igual que el hierro… Se sorprendió a sí misma por pensar aquello, nunca le había dado por querer comer hierro, eso era más típico de su padre.
Volvió a colocárselo, sin dejar de observarlo. Una lengua muerta en honor a su madre y el hierro en honor a su padre. Los echaba mucho de menos ahora que podía pensar con más tranquilidad. Seguía sin arrepentirse de lo que había hecho pero se preguntaba si algún día podría regresar con ellos.
El sonido del pisar en las tejas la alertó, hasta que vio a la luz que se trataba se Mash, que se acercaba torpemente a ella.
-¿Qué haces aquí arriba?- preguntó, agachándose con cuidado para sentarse al lado de la maga sin resbalarse y caer tejado abajo.
-Necesitaba despejar, nada más- contestó desanimada, procurando mostrar lo menos posible sus emociones. Lo último que quería era ser descortés con él y arruinarle la fiesta.
Mash por otra parte, captó sus intenciones con facilidad y sonrió, dirigiendo la mirada al frente.
-Ya, te entiendo, a veces se emocionan demasiado con las celebraciones. -por el rabillo del ojo, vio que Shutora ni siquiera esbozaba una sonrisa. Aquella joven escondía algo y si no lo soltaba y era sincera, acabaría explotando o deprimiéndose - ¿Sabes? Cuando tu padre era joven no solía hablarme de sus pensamientos más profundos, pero sabía que algo no iba bien cuando subía al tejado a despejar y estar solo.
Shutora siguió sin decir nada. Sabía hacia dónde quería llevar Mash la conversación, pero por primera vez desde que había llegado, no le importaba. Sentía que tal vez, podría confiar en él y ser sincera.
-No estás aquí por un trabajo, ¿cierto?
-No
-¿Entonces?
Aún así seguía con las dudas. Él la respetaba y la había tratado bien, pero precisamente por eso también podía contactar con su padre para que regresará.
-Puedes confiar en mi, esto solo quedará entre tú y yo, te lo juro.
Aquel juramento fue la llave que consiguió abrir el candado para que Shutora se desahogase. Decidió contarle todo desde el principio; como ella había heredado la magia de dragon slayer en lugar de su hermano, las discusiones cada vez que tocaban el tema, aquella pelea, la herida, como había huido…
Mash la escuchó atentamente sin interrumpirla, viendo como poco a poco la maga se encogía sobre si misma, abrazándose las rodillas y escondiendo el rostro entre ellas, rompiendo a llorar.
-Tengo miedo de regresar y hacerles daño. Si ya herí a Yajeh una vez así, quién sabe lo que podría hacer una segunda. ¿Y si pierdo el control? ¿Y si no heredé las partículas que tiene mi padre para no convertirse en dragón? ¿Y si me vuelvo como Acnologia?
Compasivo, Mash se acercó a ella para acariciarle la espalda y secarle las lágrimas. No quería verla así.
-Te diré una cosa. Has estado aquí casi tres días, e incluso cuando tuviste que pelear, no veo que hayas matado a nadie
-Pero eso es porque estaba agotada y yo…
-Y luego simplemente te olvidaste de ello y disfrutaste. Ni perdiste el control ni mataste a nadie. Princesita, no eres ningún monstruo.
-Pero… yo soy… peligrosa… yo… - su voz volvió a estar a punto de quebrarse nuevamente mientras se miraba las manos, recordando las escamas de hierro y la sangre resbalando entre sus dedos.
-Estás asustada, eso es todo. Eres una buena persona y dudo mucho que ataques a tu familia, ni a tu padre, ni a tu madre y mucho menos a tu hermano. Simplemente estás desbordada por tanto poder y no supiste controlarlo, eso es todo. No es más que un accidente.
Shutora se limpió las lágrimas con la manga de su camiseta. Tal vez Mash tenía razón y simplemente tenía más poder del que podía controlar y simplemente necesitaba aceptarlo, sin dar por sentado que sería un peligro o se convertiría en alguien como Acnologia. Aún así la culpa seguía ahí, no podía perdonarse lo que había hecho y tampoco quería seguir hablando de ello. Ya había sido mucho por una noche, así que cambió de tema aprovechando que el rubio había pasado por alto a alguien..
-Te olvidaste de Lily.
-¿Lily? Ah, ese gato negro que se hace enorme, eso no cuenta como miembro de la familia.
La mago arrugó la nariz, ofendida por aquel comentario.
-Claro que si cuenta, él es como un padrino para mi, siempre me ha ayudado en todo y le quiero mucho.
-Pero no os unen ningún lazo sanguíneo.
-Eso no tiene nada que ver. El gremio también es mi familia,… incluso tú, ¿no es cierto? – Mash la miró estupefacto, sin entender los lazos familiares que tenía aquella muchacha en la cabeza-Mi padre y tú erais como hermanos, eso te convertiría en mi tío.
Así que era eso. La hija de su amigo sin duda alguna no era ningún monstruo ni lo sería nunca. Era simplemente una niña maravillosa y dulce, pero también fuerte. La perfecta mezcla entre un hada y un dragón.
-Eres única princesita
-Gracias… tío Mash
Fue ese término y la radiante sonrisa de la joven lo que le convencieron. Le había prometido que aquello quedaría entre ellos dos, pero no podía permitir que ella siguiera lejos de su hogar y su familia. Él no era nadie ejemplar ni merecedor de ser llamado tío, por mucho calor que hubiera sentido en su corazón al escucharla llamarlo así.
Ya había traicionado una vez a Gajeel pero se habían perdonado mutuamente. Sin embargo, en esa ocasión estaba seguro de que jamás le perdonaría.
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Parece ser que los gemelos se van dando cuenta de que no fue tan grave y simplemente se fueron de las manos, sin embargo Shutora parece más reacia a aceptarlo.
Por fin un momento de protagonismo para Lily y una charla Gajeel-Levy, buf no quería ignorar a ningún personaje o que no se le diese la importancia que merece.
Mash va a tomar cartas en el asunto pero cómo, acaso Shutora podría personarle.
Os prometo que ya en el siguiente capítulo empieza lo bueno jeje
Para el próximo no quiero fijar ninguna fecha para no decepcionarlos, pero si puedo decir que gracias a donde voy de vacaciones y mis libros, espero daros unos capítulos de mejor calidad.
De nuevo muchísimas gracias a los que leéis la historia, le dais me gusta, la seguís o comentáis, sois maravillosos.
A partir de ahora si no os importa contestaré a las review por privado para así respetar vuestra intimidad y poder hablar de forma más clara y abierta con vosotros.
Antes de irme enserio gracias y ojalá hayáis disfrutado de la lectura, aquí os leo
Chao chao y... Cambio y corto
