Capítulo 3: Dar de vuelta.

Lily acarició el abrigo negro pensativa. Estaba montada en un autobús, viendo pasar los edificios de la ciudad como un borrón. Podía oler a James en el abrigo y lo abrazó con más fuerza, inhalando el olor como si fuese aire para ella. Él la había dado algo. Y no era una cosa cualquier. Juzgando por el olor de la tela, le había dado algo que solía ponerse a menudo, algo valioso para él. Nadie había hecho eso por ella en mucho tiempo. Lo único que recibía como regalos últimamente eran drogas y alcohol, y a veces un lugar donde pasar la noche.

Volvió a recordar cómo se había sentido al despertar en el apartamento de James y haber hablado con él por primera vez. Le daba un poco de pena ser la chica a la que había rescatado tras colocarse y que luego había intentado atacarle con su propio bate, sin siquiera agradecerle nada. Seguramente, James se sentiría robado o algo parecido. O puede que ya no se acordase de ella. Sí, seguro que después de dos horas no volvía a pensar en ella...

Pero Lily deseaba que no fuese ninguna de esas dos opciones. Cada vez que recordaba cómo se había comportado estando en su apartamento, se sentía culpable. Debería haberle dado las gracias cuando tuvo la oportunidad, sobre todo porque él parecía esperar eso. Ahora, no volvería a estar a menos de cinco metros de él por la forma en la que se había comportado. La única persona en el mundo a la que quería gustar se sentía asqueado por ella. Y no podía culparle por eso.

Le había visto mirándola en alguna fiesta, intentando no ser demasiado obvio. Ella, a su vez, siempre intentaba observarle a escondidas pero por razones muy distintas. Sacudió la cabeza, levantándose de su asiento, y se dirigió a la puerta del bus cuando este se detuvo frente a un edificio oscuro. Era la "Trastienda."

Cuando la mayoría de las personas pensaban en la Trastienda, pensaban en un buen restaurante con las mejores patatas y muslos de pollo fritos del barrio. Las personas que vivían entre las sombras de los barrios de los bajos fondos de la ciudad, conocían la Trastienda como un mercado subterráneo para el contrabando de alcohol, drogas y sexo. La gente iba ahí cuando buscaba "cheques-regalo" o más puntos para su reputación a la hora de conseguir lo que querían.

Lily golpeó la puerta hasta que alguien la abrió desde dentro y la joven se coló en el interior. El sitio apestaba a humo de marihuana y el ambiente estaba un poco oscurecido también debido a esto. Algunas lámparas iluminaban los pasillos del interior y, en ciertos rincones apartados, la gente esnifaba cocaína. Lily apartó la mirada, tragando fuerte e intentando evitar que sus manos se movieran nerviosamente. Se encaminó directamente a unas escaleras y empezó a subir por ellas, esquivando a las parejas que se reían o tropezaban al intentar bajar.

Giró por un par de esquinas y, de un golpe, abrió la puerta y entró en una habitación donde vio a Damek sentado a horcajadas sobre una chica. Damek se levantó enseguida al ver la causa de su interrupción y retrocedió hasta una pared, donde Lily le pegó un puñetazo en la mandíbula. La cabeza del chico se giró hacía un lado del impulso del golpe y Lily intentó ignorar el dolor que sentía en la muñeca.

- ¡Qué te jodan, Damek, que te jodan!- le escupió la pelirroja haciendo ademán de volver a golpearle.

- ¡Lily! ¡Espera un maldito segundo!- dijo Damek desesperado, sujetándose la cabeza con una mano.

- ¡Me drogaste sin decírmelo, maldito cabrón!- gritó Lily enfurecida pero alejándose un poco de él.

- Por favor, Lils... tú...

- No quiero oír tu excusa. Conoces mis límites, Damek, y te pasaste de la jodida raya. Cuando le diga a Lucius lo nenaza que eres... - pero Lily se vio interrumpida por una carcajada. Fusiló al chico con la mirada, dando un paso hacía él y clavándole el dedo en el pecho.- ¿Qué cojones te hace tanta gracia?

Damek sacudió la cabeza, intentando dejar de reírse.

- Tú.- La miró intensamente.- En este mundo no hay límites, Lils. Si tu decides tomar drogas, más te vale saber que hay tíos como yo dispuestos a aprovecharse de eso. Ya estabas completamente colocada cuando te encontré. La única diferencia fue que yo te di el último empujón y te podías haber muerto. Son los riesgos que hay.

- Ni se te ocurra empezar a soltarme discursos sobre mundos y mierda, Damek. Tuve...

- Y tu no te molestes en ir a chivarte a Lucius para que venga a patearme el culo. Fue su idea lo de darte un pequeño recordatorio.- Interrumpió Damek de nuevo, sonriendo como un idiota.

Lily se quedó quieta mirando el suelo.

- Pensó que tal vez te estabas acomodando demasiado en esta vida y quería que alguien te devolviese a la realidad.- Damek se inclinó hacia Lily.- De que sólo eres un trozo de mierda... no eres distinta al resto de chicas en este maldito lugar. Eres igual...

Lily se apretó los puños, mientras sentía como su furia crecía por segundos. Sin pensarlo dos veces, su bota aterrizó en la entrepierna del chico, haciendo que este gruñese con fuerza y cayese al suelo de rodillas, sujetándose la ingle. La pelirroja respiró profundamente y echó un vistazo a la cama donde seguía la chica. Estaba a punto de irse de la habitación cuando reconoció la cara de la joven. ¡Era la hermana pequeña de James Potter!

Lily se quedó de piedra. Agachó la cabeza para mirar a Damek, que seguía retorciéndose en el suelo.

- ¿Qué cojones significa esto?- escupió Lily.- ¿Has violado a la hermana pequeña de Potter?

Damek estaba demasiado dolorido como para responder con coherencia.

- No. Yo... ella...

Lily levantó una mando para indicarle que se callase y se acercó a la cama, maldiciendo en voz baja. Comprobó las pupilas de la hermana pequeña y vio que no estaban demasiado dilatadas. Sólo un poco vidriosas. Nadie la había drogado, sólo había bebido más de la cuenta. Según supuso al ver que aún llevaba puesta la mitad de la ropa (la mitad más importante), Damek no estaba mintiendo lo cual era una suerte para él porque si no Lily no hubiese respondido por sus actos.

- Bella... – susurró tocando el brazo de la joven y esperando no haberse equivocado de nombre. Era un nombre muy de chica: Bella, Stella, algo así... Sólo sabía que era la hermana pequeña de James, que estaba borracha y que no era lo suficientemente fuerte como para tratar con personas como las que se encontraría en este lugar. Sobre todo porque, si estabas en la Trastienda, la gente daba por echo que sabías lo que te hacías.

La otra chica gruñó un poco y empezó a abrir los ojos medio adormilada.

- ¿Sí?

- Tienes que intentar sentarte,- susurró Lily con dulzura, intentando ayudarla.

- Ella estaba aquí... pensaba que sólo estaba... - explicó Damek a medida que el dolor disminuía poco a poco.

- ¡Cierra la puta boca!- escupió Lily, fulminando con la mirada al hombre que seguía tirado en el suelo. Luego se volvió a girar hacia Bella, que se estaba incorporando sujetándose la cabeza con la mano.

- Me duele bastante la cabeza... - explicó Bella, riéndose y luego frunciendo el cejo, arrepintiéndose de la risa.- ¿Dónde está Kyle? Me dijo que volvería pronto...

- No lo sé, pero estás borracha.- Le dijo Lily ayudándola a salir de la cama y agarrándola por un brazo.- Tenemos que llevarte a tomar un poco el aire fresco... y darte un poco de agua...

Bella asintió, incapaz de discutir en semejantes condiciones.

Luego salieron de la habitación, dejando a Damek aún tirado en el suelo.

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James se quedó mirando el cuadro que colgaba de la pared mientras el resto de las personas avanzaban hacia el siguiente cuadro. Sirius le había convencido para asistir a una cena, seguida de un tour por el museo de arte en la mansión del tío de Sirius. Esa misma mañana, después de que Lily se hubiese ido, James se había puesto a limpiar el sofá donde había dormido la chica durante el último día y hasta había tenido que restregar para que saliesen los últimos restos del olor de la chica. Sabía que estaba sobre actuando pero Lily apestaba a alcohol y drogas. James no quería que nadie oliese aquel olor y empezase a hacer suposiciones sobre él.

Una hora después de terminar la limpieza, Sirius le había llamado suplicándole que le acompañase a la cena que su tío había organizado para celebrar un compromiso entre él y un antiguo rival de la costa Este. James planeaba negarse en cuanto empezó a sospechar que Sirius quería que le acompañase pero se rindió al oír la súplica en la voz de su amigo. De verdad necesitaba a alguien que le apoyase y le hiciese compañía.

La historia era que la hija del antiguo rival de su tío se iba a mudar a Hollywood para empezar a trabajar como actriz. Sirius y Caitlen habían tenido algún que otro romance y su amigo se negaba a estar a solas con ella. Cuando ambos entraron en la fiesta, James sospechaba que sería tan guapa como el resto de las conquistas de Sirius pero, cuando empezó a hablar con ella, le sorprendió la inteligencia y el estilo de la chica que ya de por sí hacían que fuese muy atractiva. Sumado a su belleza, James comprendió el miedo de Sirius.

Durante los aperitivos y la cena, las miradas de James y Caitlen se habían cruzado muchas veces. Para alguien como Sirius Black, que prefería a mujeres guapas pero divertidas y manejables, no era difícil adivinar por qué esta mujer le asustaba. Era más inteligente que la mayoría de los hombres pero no por ser un cerebrito. Era astuta y algo manipuladora. Seguramente podía conseguir que un hombre empezase a dar volteretas sin saber muy bien por qué lo hacía.

Era sensual. Y este era el sueño de cualquier hombre para el ligue de una sola noche. Sin embargo, este no era el sueño de Sirius.

- ¿Te gusta este cuadro?

James apartó la vista del cuadro que llevaba un rato observando mecánicamente y la centró en los ojos oscuros de la mujer que Sirius llevaba toda la noche intentando evitar pero que James había encontrado muy atractiva desde el primer momento. La dedicó una sonrisa torcida y empezó a caminar hacia el siguiente cuadro, dándose cuenta de que el resto del grupo ya iba por la mitad de la visita. Le dio un sorbo a la copa de vino que sujetaba.

- No lo sé.

Caitlen asintió y le acompañó de camino al siguiente cuadro. La mujer inclinó la cabeza hacia un lado.

- Este es refrescante.- Miró a James a los ojos.- Se parece al... sexo.

James casi se atragantó con su bebida y esbozó una sonrisa insegura, mirándola de reojo.

- ¿Disculpa?

La mujer se inclinó un poco hacia él.

- Búscame dentro de un rato.

Luego le sujetó la mano y, mientras se la estrechaba, James sintió un trozo de papel en la palma de su mano. Los ojos de la mujer, llenos de lujuria, mantuvieron la mirada del joven hasta que le soltó la mano. Él se metió la mano en el bolsillo de inmediato, dejando allí el trozo de papel antes de volver a sacar la mano. Compartieron una última mirada ardiente antes de que Caitlen se diese la vuelta, empezando a andar en dirección al resto del grupo.

James vio como Caitlen se alejaba sin poder ocultar su interés.

Muy diferente a Shauna...

Completamente, cien por cien diferente a Evans.

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Lily le tendió a Bella el vaso de agua y miró hacia otro lado, insegura de qué hacer, cuando la chica empezó a tragar con avidez. Se metió las manos en los bolsillos de la falda y se mordió el labio. Por alguna razón, Lily había encontrado algo de dinero en los bolsillos del abrigo de James así que había sido capaz de comprar dos billetes de autobús para regresar con Bella al campus. Atravesaron el campus en silencio, mientras Bella la indicaba la dirección hacia el edificio donde se encontraba su habitación.

Su compañera de habitación no estaba así que Bella había invitado a Lily a pasar y la castaña no había tardado en ponerse su pijama.

Un segundo más tarde, Bella murmuró:

- Gracias.

Y Lily asintió, sin saber qué decir. Al final decidió no decir nada.

Cuando Bella se había metido en la cama y Lily se había quedado de pie en el centro del cuarto, la chica le había pedido un vaso de agua. Agradecida de tener algo qué hacer, Lily había actuado de inmediato intentando disipar la tensión de la habitación. También había intentado ignorar las miradas asqueadas y curiosas de la gente que estaba en el pasillo cuando abrió la puerta del cuarto de Bella para ir al baño a por agua. Todo el mundo sabía que allí vivía Bella Potter así que todo el mundo quería saber qué pintaba allí Lily Evans.

- ¿Por qué... no te quitaste a Damek de encima antes?- le preguntó Lily torpemente después.

Bella miró a Lily a los ojos.

- ¿Por qué tu nunca te quitas de encima a los tíos que te follan?

Lily asintió, sabiendo que se lo merecía.

- Es que, bueno... estaba bastante borracha cuando entró.- Se defendió Bella.- Pensaba que era Kyle.

Lily no dijo nada.

- ¿Por qué me has ayudado?- Bella frunció el cejo con curiosidad mientras observaba a la chica que seguía de pie en el centro de la habitación. Tenía mucha curiosidad por saber por qué esta chica llevaba el abrigo caro de su hermano pero supuso que si le preguntaba eso de golpe, sólo recibiría insultos o indiferencia. Todo el mundo sabía que Lily Evans hacía ese tipo de cosas.

La chica mayor se encogió de hombros.

- Te reconocí. Sabía que no estarías en la Trastienda por voluntad propia así que... no sé, reaccioné.- Lily apretó la mandíbula antes de echar un vistazo a la muchacha que descansaba en la cama.- No te lo tomes como algo personal.

Bella negó con la cabeza, intentando no enfadarla.

- No lo haré.

- Bien.- Dijo Lily rápidamente. Le salió un tono más duro de lo que quería, y se arrepintió al instante.

Bella volvió a fruncir el entrecejo.

- ¿Cuál es tu problema? Intentó ser civilizada, mantener una conversación decente y tu ni siquiera eres capaz de hacer eso. Eres como... la mujer de hielo o algo así.

Lily sintió como le invadía la frustración.

- No sé por qué lo intentas. Nunca lo habías hecho antes.

Bella se sentó en la cama, claramente enfadada.

- Bueno, tal vez sea porque cada vez que te veo, estás colocándote en un rincón o acostándote con cualquier tío.

Lily se quedó de piedra y Bella se mofó en voz baja.

- Lo siento por pensar que, después de haberme salvado esta noche, tal vez tendrías algunas cualidades humanas. Sólo intentaba ser amable.

Lily recordó las palabras de James esa misma tarde: Sólo soy amable, no abandono a alguien que se está muriendo.

Frunció el cejo, sintiendo que ya no podía aguantar más. ¿Cómo había haber acabado hablando por primera vez en su vida con los dos Potters el mismo día? ¿Qué había hecho para merecerlo? ¿Había alguien que intentaba gastarle una broma para que se creyese que podía escapar de su vida? Ya había tenido que aguantar a una Potter diciéndola que podía cambiar desde que había empezado la universidad, no le hacían falta tres.

Se dio la vuelta y empezó a andar hacia la puerta.

- Lo siento. No puedo estar aquí...

- ¿Qué? ¿Adónde vas a ir ahora?- gritó Bella detrás de ella, preocupada.- De vuelta a ese lugar para emborracharte y colocarte para que mi madre que lleva detrás de ti... ¿cuánto? ¿Un par de años? ¿Te vas a emborrachar y drogar para que mañana pueda ver tu nombre en el obituario?

Lily se giró de vuelta hacia la otra chica con los ojos llenos de lágrimas. ¿Qué la estaba pasando hoy?

- Vete, - le dijo Bella enfadada.- Gracias por salvarme la vida y todo eso. Pensé que tal vez serías amable pero supongo que sólo lo hacías por... - hizo una pausa, frunciendo el cejo, - ¿Por qué lo hacías?

Lily apretó con fuerza los dientes, intentando contener las lágrimas.

- Ya te lo he dicho.

- Ah... ¿porque me reconociste? ¿Porque te gusta mi hermano?

Lily no contestó pero Bella parecía no esperar una respuesta porque se bajó de la cama y se acercó a Lily mientras la pelirroja respiraba hondo.

- Sé que el abrigo que llevas es de mi hermano. No soy tonta.- La joven la fulminaba con la mirada.- No tienes ninguna posibilidad con mi hermano, Lily Evans. Le gustan las chicas humanas. Con sentimientos. Tú eres tal y como sospechaba. Estás asustada.

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Más tarde aquella noche, James salía corriendo del coche hacia el edifico donde estaba la habitación de su hermana. Era consciente de que estaba hecho un desastre pero, en cuanto había recibido el mensaje de su hermana contándole que había tenido algún problema esa tarde pero que alguien la había ayudado, había salido corriendo del apartamento de Caitlen. Su corbata había desaparecido y aún llevaba la camisa a medias de abrochar porque no le había dado tiempo a acabar de vestirse de camino a su coche.

Abrió la puerta de golpe y, tras correr por el pasillo, se puso a golpear con fuerza la puerta del cuarto de Bella. Siguió llamando hasta que la puerta se abrió por fin y su mano se quedó en el aire. Llevaba el pelo aún más despeinado que lo habitual y la mirada de su hermana le recorrió el cuerpo, sorprendida.

- He venido en cuanto he podido... - explicó James, entrando en la habitación.

Bella frunció el entrecejo antes de cerrar la puerta tras su hermano mayor y frotarse los ojos. Luego se recostó sobre la puerta, cansada.

- ¿Qué pasó?- le preguntó el chico girándose hacia ella.- Dijiste algo de...

- Ya estoy bien,- susurró Bella.- Creo.

- ¿Qué pasó?

Su hermana le miró de reojo antes de separarse de la puerta.

- Esta noche he cometido un error. Yo... ¿te acuerdas de Kyle?

James frunció el cejo.

- ¿Del que me habló Sirius?

- ¿Sirius te habló de él?- preguntó Bella entrecerrando los ojos.

Él no contestó y la chica sacudió la cabeza.

- Da igual. Bueno, Kyle me llevó a un barrio donde decía que había una fiesta, o algo parecido, en un lugar que se llamaba la Trastienda.

James abrió los ojos de par en par. Parecía haber oído sobre la Trastienda.

- Pensé que era el restaurante ese donde vamos algún viernes... - intentó explicarse.

El moreno negó con la cabeza.

- Ya, no creo que se refiriese a ese sitio.

- Bueno, ahora ya lo sé,- dijo su hermana irritada.- Así que Kyle me dejó en una habitación. Entró alguien y...

James miró a Bella apretando la mandíbula, mientras los ojos le brillaban de furia.

- ¿Qué pasó?

- ¡Nada!- se apresuró a aclarar la chica.- Nada. Era un tío y... pensé que era Kyle pero...- sacudió la cabeza.- No sé quien era. Lily le llamó Damek o algo así.

- ¿Lily?- James frunció el cejo.

Bella asintió.

- Lily Evans.

- ¿Evans?- se sentó en el borde de una de las camas.- ¿Evans estaba ahí?

Bella se mordió el labio y empezó a hablar a regañadientes.

- Sí... ella... me sacó de allí y me trajo aquí.

James alzó la vista hacia su hermana, sorprendido.

La joven asintió y se sentó a su lado en la cama.

- Sí, es... es difícil tener una conversación normal con ella.

Su hermano no contestó, sino que siguió mirando el suelo. Bella podía ver que aún tenía la mandíbula apretada.

- Aunque,- siguió diciendo la chica en voz baja.- Tal vez ya sepas algo de eso.

Él la miró confundido.

- Llevaba puesto tu abrigo,- Bella se puso de pie despacio.- Así que o Lily Evans te acosa y sabe donde vives y entró en tu casa y te robó tu abrigo favorito o... estuvo en tu apartamento y tu se lo diste a ella.

- Bella,- empezó a hablar James. Pero la chica levantó una mano indicándole que se callase.

- Mira, no me interesa la vida personal de mi hermano. Pero, sólo te digo que tengas cuidado,- le avisó.

James negó con la cabeza.

- No es como tu crees.

Ella también negó con la cabeza.

- Como he dicho, no quiero saberlo.

Él asintió y volvió a mirar el suelo.

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Lily sintió un escalofrío mientras se recostaba contra la pared de ladrillo del café. Podría haber regresado a su habitación en Thompson Hall pero demasiada gente sabía que vivía allí. No le apetecía ni emborracharse, ni colocarse ni echar un polvo. Sólo quería pasar una noche tranquila. Pero no conseguiría eso a la intemperie, dónde se había levantado una fría brisa que hacía que se le pusiese la carne de gallina por las piernas, ya que sólo llevaba una falda. El abrigo de James era como un regalo del cielo porque la mantenía el resto del cuerpo caliente. Si tuviese unos pantalones, tal vez se hubiese podido dormir durante un par de horas antes de que llegase el verdadero frío de la noche.

Oyó como su estomago le rugía, quejándose de la falta de comida, y apretó la mandíbula con fuerza. Estaba realmente hambrienta. Al ir a rellenar el vaso de Bella, había aprovechado para beber muchos tragos de agua antes y después de rellenar el vaso. Podía pasarse un tiempo sin comer, pero el agua era un asunto distinto. Sin agua, no sería capaz de hacer nada, ni siquiera cuando no estuviese borracha o colocada.

Volvió a recordar su conversación con Bella Potter. La chica era tal y como Lily pensaba que ella sería un día, como la chica que no era y la que ya nunca podría llegar a ser. La vida de Bella rozaba la perfección. Una madre increíble que, aunque no fuera especialmente rica, era siempre cariñosa y compasiva. Tenía un hermano mayor que haría cualquier cosa por ella y la protegería de cualquiera aunque la culpa hubiese sido de Bella. Lily había sido testigo una vez de aquella protección cuando Lucius había intentado meter ficha a Bella. Era un arma muy poderosa.

Bella también era muy guapa y podría conseguir a cualquier chico, incluso a uno que estuviese a punto de terminar la carrera. Seguro que acababa viajando por todo el mundo con un hombre apuesto que la adoraba y amaba por ser tan bella y amable. Se acabaría casando con un hombre rico y ese hombre querría tener sus hijos con ella porque estaba completamente sana y era la mujer que cualquier hombre desearía.

Annette Potter era una mujer genial, pensó Lily, pero cuando la había dicho que ella podría llegar a tener lo mismo que su hija, no tenía ni idea de lo que hablaba. Lily nunca conseguiría lo que tenía Bella. Tal vez cuando aún era más joven, cuando su vida era normal y en las noches no conocía el miedo ni el hambre durante el día. Tal vez cuando su padre aún vivía... cuando su madre aún se preocupaba por ella y no tenía un padrastro y una hermanastra que la robasen todos sus sueños, dejándola sola.

Pero Annette era la persona más entusiasta y optimista que Lily había conocido en toda su vida. Aquella mujer había puesto todas sus esperanzas en la vida destruida de Lily. Había arriesgado su trabajo en la universidad para que Lily pudiese asistir a Percy Academy. Annette había puesto su reputación a prueba y algunas otras madres la habían repudiado por culpa de Lily. El resto de madres del Comité insistieron a Annette para que no apoyase a Lily pero ella había seguido luchando por la joven. Lily le debía todo a Annette.

Por esa razón había ayudado a Bella. La había reconocido como la hermana pequeña de James, claro, pero, aún más importante, sabía que la chica borracha tumbada en la cama era la hija de su salvadora. No podría haberla dejado allí ni si alguien la hubiese ofrecido cambiar su forma de vida y llenarla de riquezas. Lily viviría esta vida mil veces antes de dejar que hombres asquerosos como Damek se aprovechasen de la hija de Annette Potter.

- Evans,- una voz que la resultaba familiar la llamó en voz baja desde arriba.

Ella suspiró. No estaba de humor para jugar a juegos o hacer algo serio. Sólo quería dormir durante un par de horas y, tal vez, le pediría a alguien amable que la prestase dinero para comer algo en el café por la mañana. La voz era masculina pero Lily estaba dispuesta a rechazar la oferta de drogas a cambio de sexo. Esta noche, no iba a hacer nada de eso.

- Que te den,- murmuró cerrando los ojos sin ni siquiera alzar la vista para ver quien era. La verdad es que le daba igual quien fuese siempre y cuando la dejase en paz.

- Esa no es forma de hablar a alguien que te ha dejado dormir en su sofá... – respondió la voz frustrada.

Lily abrió los ojos de golpe y alzó la vista hacia los preciosos ojos caramelo que solían aparecer en sus sueños.

- ¿Qué estás haciendo aquí?

James se encogió de hombros, echando un vistazo a su alrededor.

- ¿Siempre duermes aquí?

- No,- le replicó testarudamente, consciente de que cada vez se abrazaba con más fuerza a su abrigo.

Él pareció darse cuenta y sonrió con suficiencia.

- Supongo que al final te ha venido bien el abrigo que estuviste a punto de rechazar...

- Que te den, - le contestó aunque, en el fondo, estaba de acuerdo con él. Aquel abrigo era como su salvavidas. Aún tenía algo de fresco pero, sin su abrigo, estaría congelándose.

Sin embargo, James no hizo ningún ademán de marcharse.

- Mi hermana me ha contado lo que pasó antes.

- ¿Y?- Lily alzó las cejas.- Ya le dije que no era nada.

Él pareció pensárselo durante un instante.

- Tal vez sí, tal vez no...

- Mira, - le dijo Lily mientras se sentaba.- Hace mucho tiempo que no como nada y estoy muerta de hambre. Antes estuve bebiendo todo lo posible pero no fue suficiente. Ya sé que estuve durmiendo mucho tiempo en tu apartamento pero sigo muy cansada así que ¿harías el favor de dejarme sola para que me pueda dormir?

Lily había clavado sus ojos en los del chico y él mantuvo la mirada durante un rato. Le había sorprendido oír la súplica en su voz y sus ojos le decían que no estaba mintiendo. En verdad estaba muy cansada, hambrienta y sedienta. Frunció el cejo, metiéndose las manos en los bolsillos, pero sin conseguir marcharse. La chica le resultaba intrigante y aún no estaba muy seguro de por qué.

Cuando la pelirroja se dio cuenta de que James no pensaba irse, gruñó y volvió a recostarse contra la pared, cerrando los ojos y abrazándose con fuerza al abrigo. Sentía cómo la miraba y sintió un escalofrío. ¿Por qué no se largaba? Él... la había agradecido, más o menos, haber salvado a su hermana pero parecía que esa no era la razón por la que se estaba comportando así. Cuando ya no podía seguir aguantando que siguiese mirándola, abrió los ojos y la boca para soltar alguna palabra borde que le asustase. Pero él se le adelantó y empezó a hablar antes.

- Ven conmigo.

Lily cerró la boca y le miró sorprendida.

- ¿Qué?

- Mi coche esta justo en esa esquina. Ven conmigo.- Repitió, alejándose un poco pero con los ojos aún fijos en ella.

Ella frunció el cejo.

- ¿Por qué?

Él se quedó quieto, sin saber qué responder a eso.

Ella soltó una risa seca.

- Mira, estás bastante bueno y, cualquier otra noche, te dejaría que me follases pero hoy no, ¿vale?

Él la miró con la boca abierta antes de negar con la cabeza.

- No. No quiero que me dejes follarte. Sólo quiero que vengas conmigo.

Ella volvió a negar con la cabeza.

- No sin una razón. He conocido a muchos tíos que me pedían que les acompañase y luego intentaban hacerme cualquier cosa, - se encogió de hombros.- Lo siento, Potter, esta noche no me apetece hacer cosas raras. Tal vez otro día.

James se dio cuenta de que ya había alzado sus murallas para defenderse. Sólo había hablado con ella dos veces y ya era capaz de ver cuando intentaba ser fría a propósito. Era lógico que pensase que quería acostarse con ella. Y seguro que tampoco había mentido al decir que algunos hombres la habían pedido que les acompañase para luego hacer algo inesperado. Iba a ser difícil convencer a una chica como Evans de que sólo quería hablar, dejarla comer, beber y dormir. Nada más.

¿Pero qué más querría un chico como él de una chica como Evans? Ahí también tenía razón ella. Un chico como James no solía decirle a una chica como Evans que le acompañase a comer y volver a su apartamento sin recibir nada a cambio. Pero, en este caso, era verdad que sólo quería que le acompañase a su apartamento para comer algo. Punto y final.

- Por favor, Lily... - susurró, dándose cuenta de que ahora era él el que estaba empezando a suplicar.

Ella le miró extrañada. Era la primera vez que la llamaba por su nombre.

- Te prometo que no intentaré nada, - le dijo despacio.- Sólo quiero que vengas conmigo a mi casa a comer algo y para que puedas dormir a gusto y sin preocuparte porque alguien te sorprenda en mitad de la noche.

Así que sabía sobre eso... pensó para sí misma.

- Si intento hacerte algo, puedes contárselo a quien quieras.- Después de haberlo dicho se dio cuenta de que, de todas formas, nadie la creería así que no era un argumento muy valido. James notó que ella dudaba y se apresuró a seguir.- Pero no lo haré. ¿Puedes... puedes confiar en mí?

Ella abrió los ojos sorprendida y se lo pensó un momento.

Nunca había visto a James Potter forzar a una chica. Dudaba que fuese capaz de hacer algo así. Era un buen chico. Con lo guapísimo que era, podía conseguir a cualquier chica sin tener que obligarla a nada pero seguía siendo amable. Se fijó en su expresión preocupada, que había reemplazado la asqueada que había visto esa mañana. Eso alivió a Lily, y se permitió relajarse un poco.

Él pareció darse cuenta de esto pues la tendió una mano.

Ella miró de la mano a sus ojos antes de sujetarse a él para que la ayudase a levantarse. Se miraron fijamente a los ojos antes de que Lily le soltase, consciente de las cosquillas que sentía tras el breve contacto físico. Intentó no mirarle durante mucho tiempo seguido así que alejó la vista de él y empezaron a andar hacia el coche, que les esperaba aparcado en la esquina.

- Antes de nada, tengo que añadir un detalle a nuestras condiciones,- dijo James.

Ella le miró de reojo, temiéndose lo peor y se quedó quieta.

Él la dedicó su sonrisa torcida antes de detenerse también.

- Tienes que ducharte antes de dormir en cualquiera de mis muebles.

Lily se le quedó mirando, con lo cual él sonrió abiertamente; su intención, claramente, no era molestarla sino jugar con ella un poco. Hacía mucho tiempo que alguien no se sentía tan cómodo con ella como para vacilarla y no pudo evitar sonreír también, su primera verdadera sonrisa.

Él frunció el cejo, mirándola con una expresión extraña en el rostro que desapareció enseguida. Lily le pegó un puñetazo juguetón en el hombro y él volvió a reír, olvidando el breve momento de tensión.

- Pero lo decía en serio,- volvió a recordarla.- Primero comer, segundo ducha y lo último dormir.

- Gracias, Sargento,- exclamó Lily y el se giró para mirarla pero, al ver que sonreía, volvió a reírse, sacudiendo la cabeza mientras entraba en su coche. Ella alzó la vista hacia el cielo, sorprendida al ver cómo brillaban las estrellas aquella noche. La luna estaba casi llena, iluminando con su suave luz el campus de Percy Academy y creando sombras misteriosas de los árboles en la acera cerca del Lexus de James.

- Gracias, Dios... – susurró antes de abrir la puerta del copiloto y entrar en el coche.

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NOTA DEL AUTOR: ¿Qué os ha parecido? Este capítulo ha sido muy importante. Por lo menos, la última escena ha sido fundamental para la relación entre James y Lily y me preocupaba fastidiarlo. No han aparecido ni Remus ni Sirius en este capítulo pero tenían que pasar tantas cosas, que he decidido excluirles. Aparecerán en el siguiente capítulo. Estos capítulos son para introducir a los personajes del fic, los de J.K y los míos. Quería que conocieseis un poco mejor a cada personaje por sus acciones, como cuando Lily ayuda a Bella en la Trastienda.

También he introducido a un personaje nuevo. Caitlen será muy importante en los próximos capítulos aunque, por ahora, no sabéis mucho de ella. Annette aparecerá también porque tengo que enseñaros alguna conversación entre ella y Lily.

Prestad atención al siguiente capítulo porque también habla de la vida anterior de Lily y el papel de Lucius en su vida actual. James fue muy amable al ofrecerla un sitio para pasar la noche pero no tiene ni idea de en qué se está metiendo. Eso saldrá en el siguiente capítulo.

¡Ya nos estamos empezando a adentrar en la historia! ¡No os vayáis!
¡Muchas gracias!