Esta historia ha rondado por mi cabeza desde que Rowling nos mató a los fans HxHr la esperanza de que estos dos personajes quedaran juntos al final de la saga potteriana. Ni modo, pero para eso estan los fics y los locos y locas como yo que los escriben. Originalmente iba a ser un one-shot, una escena inspirada en la canción del episodio 25 de Cowboy Bebop "Adieu", pero mi actual estado emocional me hizo alargarlo unos cuantos capítulos más. Ahí estará, al final, la escena de la cual nació todo más momentos jamás escritos en mi diario. Es un fic de niñas, con desenlace tipo "La Edad de la Inocencia", me disculpo anticipadamente si les parece deprimente, pero es que la verdad ya no creo en los finales felices. Oh, claro, luego no me vayan a demandar: No me pertenecen ninguno de los maravillosos personajes de J.K.Rowlling, pero aquí éntrenos, los fans de todos modos les hacemos lo que nos pega la gana, jaja.

La Autora


CENIZAS

Por Amaltea-Síbila


Parte Cuarta

Las Cenizas


"¿Cómo murió su esposo?"

"En mis brazos."

"¿Y cómo sobrevive madame?"

"Así como tú lo harás. Tomando cada horrible día como venga."

Conversación entre Tuptin y Ana, Ana y el Rey


Dos años trascurrieron. Y sí, él es el mismo de siempre. Y sí, ella lo sigue amando, también él a ella, se lo dice cuando mira con triste envidia a Ron cada vez que su prometido la abraza. Se lo dijo cuando tomó con fuerza su mano para ayudarla a subir al auto cuando su amigo la llevó a casa al terminarse la celebración en la cual celebraron su compromiso. ¡Cómo gritaron de alegría los invitados cuando Ginny también anunció que Harry el día anterior le había propuesto matrimonio! Risas, aplausos, lágrimas, un sin número de copas alzadas por la felicidad de las futuras parejas. Se acordó un mismo día para ambas uniones y los emocionados amigos del antiguo trío se organizaron para tener la más grandiosa de las ceremonias. Durante las cuatro horas que duró la reunión Harry y Hermione no se dirigieron palabra alguna, sólo al final la chica logró susurrarle al despedirse: "los votos serán para ti".
Entre brujas no es rigor ni costumbre contraer matrimonio de blanco, aún se respeta la usanza medieval de llevar el traje más suntuoso cual se pueda costear la novia; en cambio el único requisito es el estilo del vestido, medieval también. Ginny iba a ser la esposa del héroe mayor en la historia moderna de la magia, por supuesto llevaría un traje de finales del gótico: armiño en bastillas de la sobrevesta de samita dorada, vesta de seda estampada con flores de lis, cinturón de brocado en hilos de oro y seda roja, un sobrecuello de lino ligero; como tocado un fabuloso henin de brocado y samita con un velo de gasa, lo remataba al frente un exquisita tiara de oro, perlas y rubíes. Harry alentó el uso de los mejores materiales sin quejarse de los precios pues por un lado no tenía idea de su costo y por otro deseaba la satisfacción total de su prometida. Ron quien ahora era casi tan acaudalado como su mejor amigo, también le dio a la modista de Hermione presupuesto ilimitado para que confeccionase el mejor traje nupcial. Hermione, con ayuda de Ginny, optó por un corte más bien románico y para ir con la tradición del mundo no mágico su madre exigió que predominara el color perla: vesta de muselina transparente de cuello alto y mangas justas ligeramente fruncida en las orillas, sobrevesta de raso japonés aperlado y ligeramente dorado con amplias mangas de campana, en lugar de cola llevaba una larga capa de samite rebordada con dorado y pequeños zirconios que salpicaban el manto como las estrellas el cielo, estaba forrada de terciopelo crema y sostenida a los hombros con dos broches de topacio blanco y cadena de oro, el velo era en extremo largo y de gasa de seda.

El único problema fue elegir el tocado. Hermione no deseaba llevar henin y parecía que ninguna joyería en toda Europa o América satisfacía el gusto de su madre o Ginny con respecto a las tiaras o las coronas. Ya estaban planeando un viaje a la India cuando llegó un pequeño paquete por correo muggle a casa de Hermione, no traía remitente y el mensajero no supo dar seña de quien lo enviaba, llamó a su oficina pero tampoco sabían nada, la pequeña empresa al parecer era sólo la última escala del enorme viaje cual recorrió la curiosa caja. No queriendo molestar más al chico, Hermione se limitó a firmar de recibido y le dio las gracias. El papel estraza envolvía un cofre casi cúbico de madera rojiza y herrería de bronce, se veía muy viejo; introdujo en la cerradura una diminuta llave cual venía en otra cajita y el cofre cedió de inmediato. El interior estaba forrado de paño negro algo desgastado y envuelta en un lienzo de seda púrpura estaba una gloriosa corona de diamantes, perlas, turmalinas y un discreto zafiro azul genciana bajo el diamante principal; todas las piedras estaban exquisitamente engarzadas con filigrana de oro. De inmediato Ginny y la señora Granger gritaron de emoción pues esa era la corona perfecta, Hermione dio su aprobación sin prestar demasiada atención, algo había en esa corona que le parecía familiar, esa composición de piedras y oro que parecían estrellas o copos de nieve ya la había visto antes.

Se quedó despierta esa noche observando el anónimo obsequio bajo la luz tenue de su escritorio, tratando de recordar dónde… dónde… era muy hermosa la corona, realmente le gustó… y era una costosa antigüedad, como su contenedor, casi podía jurar que las formas eran de finales los años mil cuatrocientos. ¿Sería una imitación más reciente? Quizás era de la segunda mitad de mil ochocientos, cuando la gente comenzaba a reproducir los estilos medievales. Aún así era una joya invaluable, quien le mandara tal regalo debía tener millones de galeones… y contactos para acceder a colecciones privadas… "¿…les gustaría verla? Un experto me ha dicho que efectivamente data de la misma fecha en que Gerard David pintó esta obra y por lo tanto es el modelo que usó para retratar a esta joven. El museo no puede pagarme su verdadero valor y yo no estoy dispuesto a donarla… vamos, veo que a su compañera le ha encantado, sólo no mencionen ni una palabra a nadie…" No, no podía ser. Hermione fue a tomar apresuradamente uno de sus libros de arte. Gerard David… 1509… La Virgen entre Vírgenes. "…el nimio defecto es que le falta uno de los diamantes originales ¿ven? Ese pequeño del centro, en la base…"

"Harry…" Susurró llorando. En uno de sus secretos viajes visitaron el Museo del Prado y ahí fue donde vieron La Virgen entre Vírgenes de Gerard David. Hermione quedó encantada por la corona que portaba la chica vestida de rojo al lado izquierdo de la Virgen y al ver su emoción un anciano muggle de porte gracioso los invitó a conocer la pieza original cual poseía en su colección privada. Era la misma que ahora tenía en sus manos, la misma de la pintura. Nadie más podía haber enviado pues tan bello regalo, era de Harry y él había mandado colocar ese perfecto y diminuto zafiro en lugar del diamante faltante enviando con discreción un mensaje que sólo ella podía descifrar: mi amor por ti, fuerte, eterno, fiel. Hermione cerró el libro de golpe y lo lanzó al otro lado de la habitación. Miró el obsequio y se preguntó cómo podía sentirse tan feliz y tan desdichada a un mismo tiempo.

La ceremonia fue al atardecer. El palacio era de construcción gótica, con enormes vitrales, anchas y altísimas columnas que sostenían techos abovedados en cruz, pisos de mármol rosa, trípodes con fuego blanco iluminando el pasillo central y suaves brillos de luciérnagas doradas se esparcieron por todo el lugar. ¿Quién en la comunidad mágica no había asistido a tan esperada boda? Esa era una pregunta más correcta con tantas personas aglomeradas en el recinto. Los amigos, los conocidos, los admiradores, la prensa, todos estaban ahí.

Harry y Ron esperaban al frente de un atrio circular, cada uno al lado de una pileta la cual contenía agua perfumada. Vestían ellos trajes de estilo militar con cuello mao confeccionados en paño y camisas de lino; cubriéndolos esplendorosamente tenían sobre los hombros capas de raso y terciopelo. Harry iba de negro, Ron de rojo.

Un cuarteto de cuerdas mágicamente dirigido por una joven hechicera comenzó la ejecución de "Aire", delicada pieza de Bach, cuando Hermione entró al salón como si del viento se hubiese formado su cuerpo. La audiencia ahogo una expresión de encanto al ver el inusual pero magnífico vestido blanco de la chica quien con las manos cruzadas sobre su vientre, los ojos con la mirada fija al frente, avanzó hacia el atrio. Sus zapatillas de tacón bajo hacían eco sutil en el recinto, su paso era solemne y cadencioso, como si fuese doncella entregada a un sacrificio. Sonreía, débilmente, sosteniendo las lágrimas que de haber derramado habrían sido fácilmente disimuladas, pues la gente creería que su razón eran dicha y nada más. Ron estaba realmente admirado. Harry la vio sobrecogido y le dedicó una gran sonrisa, dando a entender que se veía más hermosa que nunca, ella bajó ligeramente su rostro como en reverencia, agradeciéndole el obsequio; entonces Hermione volvió a dirigir su mirada hacia Ron y Harry cerró los ojos sintiendo únicamente el rose del velo de la dama cuando pasó junto a él y giró para colocarse al lado de su mejor amigo. Entonces, del mismo misterioso modo, ingresó Ginny cuyo traje la hacía ver como grandiosa reina digna de cantares y versos. Miraba a todo el mundo notablemente alegre, llorando de felicidad, Harry, ya con los ojos dirigidos a su prometida, le tomó la mano cuando llegó a él y la colocó a su derecha.

La ceremonia fue presidida por quien fuera entonces el Primer Ministro de Magia, usualmente lo haría cualquier otro funcionario designado para los matrimonios, pero esta era la boda de Harry Potter y los héroes de la guerra, la presencia del Primer Ministro era indispensable. Se siguió el usual protocolo y pronto llegó la hora de enunciar los votos. Característica también en las uniones del mundo mágico, es que los votos no sólo se enuncian, se les da además una pequeña melodía, como si fuesen junglares. Una pequeña ayuda de la magia y el tono adecuado en la partitura, hacen que el momento no sea vergonzoso para quienes la voz privilegiada no tienen. Fue primero de Harry hacia Ginny, luego de Ron hacia Hermione y cuando de la chica fue el turno, ella miró antes a Harry. "Para ti, escucha…" Una vez más se escucharon susurros de admiración hacia ella, pues sorprendió con una dulce y natural voz:

"Ahora que nos hemos alejado tanto de la oscuridad

Y que nunca más nos separaremos,

Partamos hacia el mañana a comenzar nuestras vidas de nuevo.

Encuéntrame ahí amado mío,

En nuestros antiguos y sagrados días.

Aliviarás por completo mi tristeza

Y sonarás tu canción sólo para mí.

Encuéntrame ahí amado mío,

En lo profundo de tu corazón.

Aliviaré por completo tu tristeza

Y cantaré mi canción sólo para ti." (1)

De permitirse aplaudir en la ceremonia, sin duda los presentes le habrían ovacionado a Hermione sus votos, pero con el deseo no se quedaron y al final del evento la felicitaron por su dulce voz.

Para sellar las palabras, lo siguiente fue que cada pareja dejó caer en la pileta de agua perfumada dos gotas de sangre las cuales bajo las palabras de cunctus aetas cognatus et anima, amor et corpus (2)con el líquido se mezclaron y dieron lugar a unas diminutas e imperecederas flores escarlata; dichas flores las parejas las entregaron entonces a un joyero que con un hechizo secreto, sólo conocido por quienes trabajan gemas para las ceremonias nupciales, encapsuló cada ramillete en esferas perfectas de cristal de roca y se las devolvió para que, según la tradición, las colocaran en la cabecera de su lecho como recordatorio de sus votos y su amor. Hermione y Harry prefirieron jamás nunca mirar esas esferas, cuando por error lo hacían, fingían ver un espacio vacío en la cabecera.

Un tanto igual hicieron luego con sus obsequios. Harry tomó un cuaderno encantado, con la misma función de un pensadero, similar al que Voldemort usó alguna vez con Ginny y en él escribió los votos de Hermione para guardarlos bajo llave y expulsarlos de su mente. Sólo los leería y escucharía gracias a la magia de la tinta y las hojas, tres veces más en su existencia, las veces que pudo hacerse de valía y releer esa parte de su vida. Hermione, por su lado, envolvió su ajuar de novia en papel de arroz, lo encerró en una caja larga de madera, ahí también colocó la corona con su cofre y llave y mandó guardar el paquete en la bóveda Wesley de Gringotts. Volvió a ver el contenido muchos años después, en dos ocasiones, una cuando le heredó a su hija mayor el vestido para que lo usara en su boda y otra cuando a su primera nieta, tan parecida a ella en su físico y carácter, le otorgó la corona también como parte de su ajuar de novia. A ella, la hija de su hija, ya cuando su vida rayaba en el otro mundo, le contó la historia de la joya y su verdadero amor, le confesó que, aunque quería a Ron y la familia cual le había brindado, nunca dejó de amar a Harry. En años venideros su amada nieta escribiría esa historia en papel y compilaría además las cartas de los amantes junto con escritos privados de Harry a los cuales tuvo acceso sin dificultad pues los Potter y los Wesley seguían siendo familias muy unidas y hasta emparentadas en sus descendientes más contemporáneos; la narración sería publicada en pequeños libros y pronto se convertiría en una leyenda detrás de la historia, pues algunos la creerían y otros no.


Consumada la noche de bodas, Hermione se levantó del lecho dejando a Ron plácidamente dormido, se colocó el camisón y bajó para sentarse en la sala de su nuevo hogar frente al fuego de la chimenea. El festejo fue tan grandioso como la ceremonia y los invitados los colmaron de regalos que ahora estaban amontonados en el comedor de la casa. Tantos obsequios, tantas bendiciones, tanta alegría, le costó casi su cordura permanecer sonriente el día entero. Ron era un amante dulce, siempre la había tratado cariñosamente y esa noche no fue la excepción, mas esta vez realmente le dolió en su corazón ser suya, sólo pensaba en Harry y lo mucho que envidiaba a Ginny; le hirió profundamente pensar en que ella ocupara su lugar, pues sabía que los hombres olvidan más fácilmente que las mujeres, a ellos les basta el placer del momento con cualquier mujer para aliviar las penas. Por alguna razón, las mujeres sólo disfrutan plenamente el amor que dan y no el que reciben, prefieren entregarse al sufrimiento prolongado que olvidar y sanar rápidamente. Lloró por eso, por su ya para siempre perdido Harry, por su falsa noche de bodas, por las mentiras dichas a Ron y a la gente y por ella, por elegir aferrarse a un amor inexistente en el mundo real en lugar de entregarse a su nueva vida.

Al mandar guardar su ajuar de novia meses después, lloró por última vez, se convenció a sí misma de que su amor por Harry era una fantasía, se dijo que amaba a Ron y que su espíritu no debía volver a quebrarse jamás, menos ahora, cuando debía estar llena de vida y cariño para traer venturosa al mundo a la hija de su esposo.

Así como a Hermione su hija le trajo nuevos bríos para seguir adelante, Harry también volvió a sonreír sin falsedad cuando Ginny le dio un sano varón por hijo. El joven padre adoró a éste y a las otras dos niñas quienes les siguieron y por eso, por los hijos que engendró con ella, también tenía en profunda estima a su esposa; pero amarla, como siempre amó a Hermione, fue algo que nunca llegó a sentir. Y Ginny lo supo en algún momento, muy tarde o muy temprano, no lo dijo: al morir, pues partió antes que él, afirmó a Harry: "Abandonaste lo que más querías por mí, no te pido perdón, pues fui muy feliz y sé que, a su modo, también lo fuiste, aún así, muchas gracias". ¿Ron? No, los hombres son muy despistados, su amigo jamás se percató de a quién verdaderamente amaba Hermione, igual que él habría creído para siempre que había ocultado bien sus sentimientos a Ginny de no ser por sus últimas palabras. Fue ese efímero instante, creyó recordar, el único en el cual llegó a despreciar a su esposa, por conocer la verdad y fingir lo contrario, pero ¿quién era él para juzgarla si no el mentiroso mayor? Y aunque muy en lo profundo de su ser, con la confesión de su Ginny, se arrepintió por no haber elegido a su amada, siguió mintiendo y nunca se lo diría en voz alta, supo que tales palabras habrían terminado por destruir a Hermione.

Fin de la Parte Cuarta, Las Cenizas


1. Ring Your Song. De Tsubasa Chronicle, de CLAMP. De Eri Itou, cantada por Yuki Kajiura. Modifiqué un poquito la traducción para adaptarla al fic. Esta es la letra orginial:

Now we've come so far from darkness, and will never be apart, so we leave for tomorrow, to start our lives again.

Find me there, my tiny feathers, of my holy ancient days, you will calm all my sadness, and ring your song, only for me

Find me there, my tiny feathers, of my holy ancient days, I will calm all your sadness, and sing my song, only for you.

2. Cunctus aetas cognatus et anima, amor et corpus. Una serie de palabritas en latín que problemente no tengan ningún sentido si se aplican las reglas ortográficas y gramaticales de esta lengua muerta, pero que en general quería que dijeran: Para siempre la sangre y el alma, el amor y el cuerpo.


Notas de la Autora:

¡¡Feliz Año Nuevo!! Penúltimo episodio, falta el final. Espero les haya gustado este cuarto. Si gustan ver mis bocetillos de los vestidos de Hermione y Ginny, déjenme su correo y se los mando, si reparan pronto la página donde usualmente subo mis archivos les dejo los links para las imágenes y también para que descarguen "Ring your Song", que es realmente hermosa, si pueden bájenla, se las recomiendo mucho; igual también bájense la de Bach, "Air", está para llorar.

Diosaisis: Muchas gracias por tu comentario, jaja, me halagas y me da mucho gusto que te haya logrado trasmitir lo que pasa por mi cabecita para esta historia.

Al. Max Potter Granger: Ay, como que todo mundo se puso triste con el fic, jaja, bueno, eso quiere decir que me está saliendo como quería, agradesco tu comentario. Ojalá sigas leyendo.

nadiapotter: ¡Sí! Qué viva el HarryxHermione. Y sí, yo también quería que Ron y Ginny se aguantaran, pero ni modo, no se puede buaaa. ¡Gracias por leer!

chokolatito19: Wow, es uno de los cometarios más largos que he recibido en mi vida y me encanta leerlos. Realmente me emociona que logre hacer llorar a los lectores, no por que me guste verlos tristes claro, sino porque quiere decir que el escrito está bien logrado. Yo sé que Harry no teníua derecho a romper con Hermione sin pedirle opinión, pero ay, exiten los chicos que piensan por uno y pues ¿qué se puede hacer? Y bueno, creo que sería la línea a seguir puesto que para terminar con un final feliz entre Harry y Hermione, ambos debieron decir las cosas a tiempo. Bueno, espero continúes leyendo y te guste este capítulo. ¡¡Gracias!!