Summary: Una adolescente curiosa. Un giratiempo. Un viaje al pasado. Una difícil decisión. ¿Qué harías por aquellos a los que amas? ¿Pondrías en juego tu propia existencia, tu futuro, tu vida?
Capítulo 3: "El placer es mío".
La oficina de Dumbledore era similar a la que Rose conocía como la actual oficina del Director en Howgarts, supuso entonces que la profesora McGonagall no había hecho grandes cambios en su tiempo en la dirección y que el actual director, Neville Longbotton, tampoco había estado dispuesto a cambiar los recuerdos del tan recordado Albus Dumbledore.
La oficina era una gran y hermosa sala circular, las paredes estaban decoradas con retratos de los antiguos directores, algunos dormitaban en sus respectivos cuadros y otros, la miraban con evidente interés, incluso había un par que fingía, muy malamente, dormir, pero en realidad la observaban casi descaradamente.
Había varios estantes repletos de libros, otros tenían accesorios que Rose no conocía y de los cuáles jamás pudo haber imaginado su existencia. Algunos de estos artefactos emitían leves vibraciones y echaban humo e incluso, Rose pensó, que de aquellos artefactos provenían la gran cantidad de aromas que inundaban la estancia.
Fawkes había volado hacia un rincón cercano al escritorio desde donde Dumbledore la miraba con una gran sonrisa.
Rose reparó en él. Ya había notado su presencia cuando el Director le habló apenas llegó a la oficina, pero los colores, los sonidos y los olores dentro de la habitación la distrajeron totalmente.
Rose posó su mirada en el Director. Sus brillantes ojos azules resplandecían frente a ella mientras la observa en silencio y sonriente, la larga y blanca barba era acariciada por una de sus manos, mientras que la otra permanecía apoyada sobre el escritorio. Dumbledore la observaba con cautela. Rose se preguntó si él sabría ya quién era ella y qué hacía allí, pero él no dijo nada, sólo se limitó a mirarla, esperando que ella dijese o hiciese algo; fue ahí cuando Rose notó que estaba siendo descortés.
― Lo siento ― se disculpó ― creo me distraje un poco.
― También me ocurre a veces, señorita. No se preocupe. Tomé asiento ― le señaló una cómoda silla frente a su escritorio ― ¿Una taza de té?
― Me encantaría, gracias. ― respondió Rose a la vez que se sentaba frente a Dumbledore, quien con un movimiento de su varita hacía aparecer dos tazas de té y su respectiva tetera.
Los ojos de la joven se dirigieron directamente a la varita, la observó maravillada. Había escuchado muchas veces sobre ella y jamás creyó que la vería con sus propios ojos. Otra cosa que había logrado gracias a su inesperado viaje; cuando regresara a su tiempo, Albus y James no creerían que había visto la varita de la muerta, James estaría sin duda celoso y Albus, él pediría conocer todos y cada uno de los detalles.
― ¿Azúcar? ―la voz de Dumbledore la sacó de sus pensamientos. Ella negó con su cabeza y tomó la taza entre sus manos ― Y bien, ¿qué la ha traído hasta aquí?
La pregunta despreocupada del director confundió un poco a Rose, le tomó un par de segundos a la joven recordar la razón de su presencia en Hogwarts y sobre todo, en ese tiempo.
― Es una larga y extraña historia. Esto me ha traído aquí ― dijo Rose al tiempo que sacaba el giratiempo de entre sus ropas y lo mostraba al director.
Dumbledore tomó el giratiempo entre sus manos y lo observó con cuidado. Una mueca de sorpresa se instaló en su rostro y fue inmediatamente reemplazada por una expresión de comprensión.
― Está descompuesto ― habló Dumbledore luego de un rato.
― ¿Qué? ― lamentó Rose ― ¿Cómo es eso posible? Me ha traído hasta aquí y estoy segura que yo no lo he estropeado, porque apenas lo he tocado.
― No, usted no lo ha hecho. De alguna forma la arena ha desaparecido. Esto es algo extraño. ¿Tenía arena cuando lo cogió de entre las cosas de su madre?
Rose lo miró perpleja ¿Cómo podía saber él que aquel reloj era de su mamá? ¿Cómo podría Rose recordar si el reloj tenía arena? Habían pasado horas desde que encontró el reloj y según recordaba, había sido tanta su emoción y curiosidad que no había reparado en sí el reloj tenía o no arena en su interior.
― No lo sé. No recuerdo. ¿Cómo sabe que es de mi madre? ― Rose no pudo evitar preguntar.
― Tiene sus iniciales grabadas. Bien, ahora cuénteme la historia completa.
― Está bien ― Rose suspiró ― estaba en casa de mis abuelos y necesitaba encontrar uno de mis libros, pero al parecer mi hermano lo había tomado. Entonces la abuela me sugirió que buscara entre las cosas de mi mamá. Fue ahí cuando encontré el giratiempo. La verdad es que no sé cómo se usa, sólo lo colgué a mi cuello para averiguar sobre él después, seguí buscando entre las cosas de mi mamá y encontré el libro que necesitaba, entonces, me distraje leyendo. No sé qué hice, pero en un momento todo comenzó a dar vueltas, los colores cambiaban, a veces eran brillantes otros oscuros, me sentí mareada y de un momento a otro todo se detuvo, estaba en el mismo lugar anterior, pero era distinto, habían cosas que antes no estaban y faltaban otras que sí habían estado.
» Antes que todo comenzara a girar, yo tenía en mis piernas el libro que había estado leyendo algunos diarios de mi mamá de su estadía en Hogwarts. Cuando todo volvió a la normalidad, miré los diarios y tres de ellos estaban vacíos, cuatro estaban completamente escritos y uno de ellos daba la bienvenido a un nuevo año en Howgarts anunciando que sería el 5°. Así fue que entendí que había viajado en el tiempo y que estoy 27 años en el pasado. Después me desmayé y desperté al día siguiente. Por el diario averigüé que mi mamá estaba con la orden y que mis abuelos estaban solos, así que aproveché que ellos aún estaban dormidos y bajé a la cocina por algo de comido, luego regresé al ático y esperé. Durante el tiempo que estuve ahí pensé en cómo regresar, pero nada se me ocurría y su nombre fue lo primero que recordé como algo fiable para conseguir ayuda, entonces, sabiendo ya que mis abuelos irían a despedir a mamá a la estación, planeé esconderme en el auto e irme con ellos, luego subirme al tren, también escondida y así encontrar la manera de entrar a Hogwarts. Pero luego, escuché a los abuelos hablar sobre una carta que había llevado Hedwig, sabía que había escuchado ese nombre antes y busqué en los diarios, así me enteré que era la lechuza de tío Harry.
» Los abuelos la habían llevado a la habitación de mamá para que descansase y yo fui a buscarla y ver si conseguía comunicarme con usted. No sé que vio en mí Hedwig, pero luego de un par de minutos observando, pareció confiar en mí y se acercó y trajo mi carta ante usted.
― Es una historia interesante, señorita Weasley ― le sonrió Dumbledore ― ¿Weasley es su apellido, verdad?
― Sí ― afirmó Rose ligeramente sonrojada y aún asombrada por la perspicacia del director ― ¿Cómo lo sabe?
― Por su carta, por supuesto. Y porque tiene un leve parecido a sus abuelos paternos. Han pasado varias generaciones de Weasley por Hogwarts, es difícil no notarlos. Pero, usted se parece más a su madre, seguramente Hedwig también notó el parecido; aunque, para serle sincero, me sorprende que la señorita Granger se haya casado con el señor Weasley.
― ¿Por qué lo dice?
Dumbledore sonrió.
― Lo verá usted misma. Ahora, volvamos a nuestros asuntos importantes. El uso de giratiempos es bastante restringido en estos tiempos y aún cuando algunas personas los utilizan, sólo permiten hacer un corto viaje. He de suponer que su viaje ha sido tan largo por la avería del reloj y, mientras encontramos la manera de regresarla a su tiempo, usted deberá permanecer aquí.
― ¡Pero no tengo donde ir! ― dijo Rose ― sé que no puedo acercarme a mi familia, porque, bueno, ellos en estos momentos son menores que yo y si les digo quién soy estaré cambiando la historia. Sé que el simple hecho de estar hablando con usted está cambiando algo en mi futuro.
― Sobre eso, sobre su futuro me refiero ― Dumbledore la miró con cautela ― Me gustaría hacerle una pregunta.
― Imagino lo que quiere saber y supongo que no habrá daño en que le responda ― la joven suspiró ― Él está muerto. La comunidad mágica ha disfrutado de varios años de completa calma, aunque a veces uno que otro mago ha decidido alzarse como un nuevo "Señor oscuro" no lo ha conseguido.
― Esas son buenas noticias ― le sonrió Dumbledore ― pero no era precisamente eso lo que yo quería saber.
― ¿No era eso? ¡Oh, lo siento! Quizás no debí decir nada de eso ― dijo Rose nerviosa.
― Tranquila, Rose ― la calmó Dumbledore ― usted ha pensado bien, el que yo sepa aquello no cambia el futuro, sólo me da mayores esperanzas.
― Gracias ― la joven le sonrió ― ¿Qué era lo que quería preguntarme entonces?
― Ya que no podrá regresar a su tiempo inmediatamente, ¿le gustaría quedarse y cursar su último año? Sólo será el tiempo suficiente hasta que encontremos la manera de que regrese a su época. Mientras tanto, usted podría ser de gran ayuda por aquí.
― ¿Es en serio?― preguntó Rose con la ilusión marcada en su rostro.
― Por supuesto que es en serio. Y quizás me aproveche un poco de su presencia aquí, pero quiero creer que esto no es una casualidad y que el que usted esté aquí nos sirva de algún modo para ganar esta guerra y salir mejor parados.
― ¡Gracias Profesor! ― dijo Rose entusiasmada dando saltitos en su asiento ― Ayudaré en lo que usted me pida. Aunque, no sé muchas cosas sobre la época del colegio de mis padres, sólo sé de algunas que son tan legendarias que han sido integradas a los libros de Historia.
― Eso ya me lo suponía ― rió el director, para luego, ponerse completamente serio ― Pero debes entender algo antes. Es ahora cuando debes comenzar a decidir. Las decisiones que tomes serán las que marcarán el futuro de los que amas ― la voz de Dumbledore se escuchaba tranquila, pero su mirada decía otra cosa, era una mezcla de ansiedad y pena, pero lo que más sobresalía en aquella mirada, era ese brillo que Rose había aprendido a conocer muy bien en la azul mirada del Director, la esperanza.
― ¡Lo haré! ― dijo decidida.
― ¿Estás segura? ― volvió a preguntar el anciano.
― Completamente.
― Está bien. Entonces debes saber que estarás completamente sola en esto. Por mucho que yo quiera, no podrás decirme nada sobre el futuro del que vienes.
― Lo sé, ― respondió la joven algo resignada ― pero ¿y si necesito ayuda con algo?
― La tendrás, pequeña. Sé bien quién eres. Conozco a tus padres e intuyo que tienes el mismo espíritu aventurero de ellos. Eres una chica curiosa, inteligente y muy valiente. ¿No es así?
― Eso creo ― afirmó Rose sonrojada ― Algo muy parecido me dijo el sombrero seleccionador en mi primer día en Hogwarts.
― Características de un Gryffindor. Toda tu familia ha estado en Gryffindor, menos tú ¿verdad?
Rose lo miró sorprendida. Había escuchado historias sobre Albus Dumbledore, sobre su inteligencia y perspicacia; pero jamás creyó que fuese a tal extremo.
― Sí, es verdad ― afirmó Rose ― todos en mi familia han pertenecido a Gryffindor; todos salvo yo y uno de mis primos.
― ¿Un Potter? ― curioseó Dumbledore. Rose afirmó con su cabeza y desvió la mirada. ― ¿A qué casa pertenecen?
Rose suspiró, ya había pasado por esto otras veces, no podía ser tan difícil.
― A Slytherin ― soltó sin mirar a Dumbledore aún ― ambos ― Rose regresó su mirada al anciano y notó la sorpresa en él. Fue algo momentáneo. Rose pensó que las expresiones faciales de Dumbledore cambiaban con mucha facilidad de un sentimiento a otro.
― Eso sí que es una sorpresa. ¿Puedo preguntar cuál ha sido la reacción de sus padres?
― Mi papá, tía Ginny y los abuelos Weasley no estuvieron nada contentos, creo que aún no lo están. Pero el tío Harry y mi mamá fueron bastante más comprensivos e incluso el tío Harry parecía contento con que Albus estuviera en Slytherin, aunque sí se sorprendió que yo escogiera esa casa.
Rose miró a Dumbledore, el anciano parecía emocionado por algo, al parecer algo de lo que ella había dicho había causado una gota de nostalgia y emoción en el director.
― ¿Está usted bien? ― preguntó Rose preocupada.
― Sí, tranquila ― le sonrió ― Has dicho que escogiste la casa, ¿cómo lo has hecho?
― Fue algo que el tío Harry dijo. Albus tenía miedo de quedar en Slytherin, porque James lo había estado molestando sobre eso, pero cuando tomamos por primera vez el tren a Hogwarts, el tío Harry dijo a Albus que había sido nombrado Albus Severus en honor a usted ― Rose miró al director y pudo ver una sonrisa orgullosa en el rostro del anciano, ella le sonrió algo incomoda y continuó ― y a un profesor que había pertenecido a la casa Slytherin, le dijo que aquel profesor era una de las personas más valientes que él hubiese conocido y que si por alguna circunstancia, Albus era seleccionado en Slytherin, esa casa habría ganado un excelente estudiante y que él, como padre estaría orgulloso y que si él no quería esa casa, que sólo se lo dijera al sombrero y que el sombrero le escucharía. Le dijo, que así había funcionado con él. Albus me contó aquello cuando íbamos en el tren, él estaba aún nervioso; pero llegado el momento de la selección, él se puso de pie y caminó valientemente hacia el taburete, se sentó, me miró y me sonrió, entonces supe lo que él iba a hacer, apenas tuve tiempo de asimilarlo cuando el Sombrero Seleccionador estaba ya gritando "Slytherin" a todo pulmón.
»Aún recuerdo las expresiones de todos en el Gran comedor ― rió la joven ― nadie aplaudía, ni siquiera los de Slytherin; los de Gryffindor tenían expresiones asustadas y James miraba al Sombrero como si esperara que de un momento a otro dijese "Es broma, él es un Gryffindor", pero nada de eso ocurrió. Albus se quitó el sombrero y se sentó a su mesa aún sonriendo. Y yo también tomé mi decisión en aquel momento, comencé a aplaudir y otros tantos me siguieron y luego continuaron con la selección. Cuando llegó mi turno, estaba algo dudosa, en parte quería ser una Gryffindor como toda mi familia, recorrer los pasillos que ellos habían recorrido, aquellos pasillos que los hicieron amigos; por otra, quería estar en Ravenclaw, la casa de los inteligentes, también consideré Hufflepuff, pero nunca había considerado Slytherin hasta que Albus me contó aquello en el tren. El Sombrero me dijo varias cosas, entre ellas que la valentía estaba en mi sangre tanto como mi inteligencia y astucia, pero que mis lealtades no estaban conmigo. Fue un pensamiento momentáneo, pero sólo basto aquel segundo para tomar la decisión, Albus y yo nos apoyamos siempre en el otro y no quise dejarlo solo y también era una forma de demostrarme a mí misma que podía tener un camino distinto al de mis padres, que podía forjar mi vida sin estar bajo su sombra y cuando el sombrero gritó "Slytherin" y nuevamente todos se vieron sorprendidos, yo simplemente caminé y me senté junto a mi primo.
» El resto, en resumidas cuentas, son algunos vociferadores de parte de papá, cartas de parte de mamá y el tío Harry, felicitándome por mi nueva casa y deseándome un excelente año.
― Ambos fueron muy valientes al escoger y Harry, nunca me he sentido tan orgulloso de él.
― Él habla muy bien de usted, siempre. Él y mamá cada vez que se reúnen conversan sobre usted y los otros.
― ¿Los otros?― inquirió Dumbledore curioso.
― Sí, los otros ― le sonrió la joven ― lamentablemente no puedo darle más información ¿verdad?
― Cierto, no debo enterarme de mucho. Entonces, ¿tomarás tu último curso en Howgarts, en esta época?
― Lo haré ― asintió Rose ― pero, ¿cómo lo haré? No tengo mis cosas, tampoco mi uniforme ni mucho menos traigo dinero como para comprarlo.
― No te preocupes por eso, yo mismo me encargaré de conseguir tus cosas. Pero, tenemos otro problema, tendrás que cambiar tu nombre, no podrás presentarte como Rose Weasley, si lo haces, te asociarán inmediatamente con la familia de tu padre.
― Bien pensado, yo no había reparado en ese detalle. ¿Y qué tendré que decir si me preguntan sobre mi pasado?
Dumbledore la examinó unos instantes, le sonrió, luego tomó su varita y señaló a Rose. La joven no supo que hechizo la alcanzó, pero sí sintió como su cabello se estiraba. Llevó sus manos a su cabeza y sintió su pelo liso, nunca lo había sentido tan liso, ni con todos los tónicos alisadores ni con planchas de pelo muggle había logrado aquellos resultados. Tomó un mechón de pelo y lo miró, su pelo ahora era castaño claro, no tenía ya ni los reflejos castaños de su madre ni tampoco los rojizos heredados de su padre, por un instante dejó de sentirse Rose Weasley.
― En tu interior, ― le dijo Dumbledore ― sigues siendo Rose Weasley. Pero en el exterior, serás Rose Winter, mi ahijada, que ha venido a cursar su último año en Hogwarts y, has sido transferida desde Beauxbatons, donde tu madre ha querido que curses tus primeros años.
― De hecho, ese era mi padre ― sonrió Rose ― no quería que su niñita se reuniera con chicos "varones".
Dumbledore no pudo evitar soltar una carcajada, lo que contagió también a Rose.
― Bien señorita Winter, una última cosa nos queda por resolver. ¿A qué casa te gustaría pertenecer en esta época?
Un sonido semejante a un estallido despertó a Rose. La joven prácticamente saltó de la cama en que había dormido y alzó su varita en posición de batalla.
― ¿Quién está ahí? ― preguntó mirando hacia todos lados.
― Es Dobby, señorita ― se escuchó una vocecita aguda y temblorosa saliendo desde un rincón de la habitación ― lamento haberla asustado. Dobby tenía que haber sido más silencioso. Dobby se castigará por ello, señorita. Dobby ha sido un elfo muy malo al no ser más cuidadoso.
― ¿Eres Dobby?― preguntó Rose emocionada ― ¿Eres Dobby, el elfo libre?
En ese instante, la pequeña cabeza del elfo se asomó desde detrás de las cortinas. Los ojos de la criatura brillaban de emoción contenida y evidente sorpresa, también de orgullo.
― La señorita conoce a Dobby― soltó el elfo casi en lagrimas ― ¿Cómo es que sabe quien es Dobby?
Rose dudó, no podía decirle al elfo que ella y su familia visitaban cada año la tumba del elfo en la playa y le llevaban flores. Tampoco podía decirle todas las historias que su madre contaba sobre el valiente elfo doméstico que la impulsó a formar la P. E. D. D. O., Rose tampoco podría decirle que había una ley en el mundo mágico que llevaba su nombre, y que en aquella ley se liberaba a todos los elfos domésticos de su esclavitud y se obligaba a sus empleadores a darles un sueldo digno y buenas condiciones de vida así como también un trato digno y confiable.
― Dumbledore me habló de ti ― respondió Rose sonriendo al elfo, quien ahora había salido completamente de su escondite y se acercaba a la joven.
Rose, casi no pudo ocultar su sonrisa al ver las vestimentas del elfo. Llevaba puesto en chaleco de un fuerte color rojo y un par de calcetines que, evidentemente, eran de un par distinto; el del pie derecho era de color amarillo, mientras que el izquierdo era un destacado color verde limón.
― El señor Dumbledore ha sido muy bueno con Dobby, le ha dado a Dobby trabajo en Hogwarts y le paga también a Dobby.
― Eso es muy bueno Dobby, ¿Eres feliz así?― preguntó Rose casi al borde de las lagrimas.
― Dobby es muy feliz, señorita. Pero los otros elfos no están muy felices con Dobby. Creen que Dobby está loco. Pero a Dobby no le preocupa ― dijo el elfo, mientras se movía alrededor de la habitación abriendo las cortinas, prendiendo la chimenea y sacando cosas de una maleta. ― El señor Dumbledore ha enviado esto para la señorita, es su uniforme y sus libros, sus demás pertenencias serán dejadas en su nueva habitación.
― Muchas gracias, Dobby. Has sido muy amable por venir.
― Es el trabajo de Dobby, señorita y a Dobby le gusta ― le sonrió.― Dobby debe marcharse, el desayuno debe servirse pronto y la señorita debe vestirse para ir a desayunar e ir a clases.
― Es cierto. Muchas gracias por todo y dime Rose, ese es mi nombre ― el elfo pareció avergonzado y bajó su cabeza, luego la levantó y la miró sonriendo.
― Dobby está muy contento de tenerla aquí señorita Rose, usted es tan amable como Harry Potter y sus amigos son con Dobby.
Rose le sonrió al elfo, quien con una última sonrisa se despidió y desapareció. La joven se quedó algunos segundos mirando al vacío, procesando todo lo que había ocurrido hasta ahora. Para ella todo era familiar, de alguna forma conocido, pero en realidad, todo era nuevo. Ahora ella estaba viviría en carne propia las historias de sus padres, el saber eso la asustó; pero el miedo fue reemplazado inmediatamente por el sentimiento de esperanza que había visto en Dumbledore, él se lo había dicho, ella ahora tenía la oportunidad de cambiar ciertas cosas, sólo debía ser cuidadosa.
Alejó de un manotazo todos aquellos pensamientos y se dispuso a vestirse para ir al comedor, ahora era cuando todo realmente comenzaba. Tendría que enfrentarse frente a todo el cuerpo estudiantil y docente, pero especialmente, tendría que enfrentar a sus padres. Nuevamente se sintió asustada y se temor, no se iba, por más que intentaba desplazarlo, el temor seguía allí.
Media hora después, Rose giraba en una esquina en dirección al Gran Comedor. Iba recitando algunos hechizos de transformación para así relajarse, pero iba tan concentrada que no notó que caminaba directamente hacia otro persona, sólo lo notó cuando sus cuerpos chocaron y fue impulsada hacia atrás.
― Lo siento ― dijo una voz a la que Rose se le hizo visiblemente familiar ― no te vi venir. ¿Estás bien?
Rose alzó la vista y su respiración se detuvo. Reconocería esos ojos en cualquier lugar, esos ojos que la hacían sentirse querida, amada y protegida. Esos ojos a los que ella jamás se cansaría de admirar, esos ojos por los que había tenido que luchar.
― Lo siento ― dijo Rose ― ha sido mi culpa, venía distraída.
― ¿Eres nueva? No te he visto por aquí antes.
― Sí ― dudó Rose ― soy nueva. Soy Rose, un placer conocerte.
― El placer es mío ― él sonrió, tomando su mano y depositando un beso en el dorso ― soy Draco, Draco Malfoy.
N/A
Bien, estoy aquí otra vez. Siento el retraso pero estuve ocupada en otras cosas. Espero sinceramente que el capítulo les haya gustado. Lamento también si esperaban el encuentro, por fin, de Rose con el trío, pero decidí retrasarlo porque el capítulo se me estaba haciendo demasiado largo y bueno, Draco y sus ojos tienen una historia relacionada con Rose, que supongo ya sabrán o al menos, presumen saber.
Dejé algunas cosas sin responder en este capítulo, que ya sabrán en el próximo, por lo que no se desesperen.
¿Les sorprendió que Rose estuviese en Slytherin? La verdad, a mí también. Esa parte del capítulo la tenía escrita desde que comencé a escribir esta historia hace, ya… más de un mes creo. Y las palabras aparecieron solas, así que, el que Rose sea de Slytherin es también una sorpresa para mí.
¿Qué les pareció Dobby? Siempre amé a ese elfo y no saben cuánto lloré su muerte en DH y en la película más aún. ¿Recuerdan la parte de este cap, en que Rose se emociona? La emocionada era yo, de verdad estaba llorando en esa parte y por eso tuve que incluirla, no me culpen, soy una llorona innata.
No les daré demasiadas pistas sobre el capítulo siguiente, porque por lo general termino cambiando casi todo; sólo les adelantaré que en el siguiente capítulo hay sí o sí, encuentro con el trío.
Sobre el epílogo de "Enamorado es con H"... lo tendrán, algún día, pero no me sale! Lo he escrito y reescrito y no me gusta, pero llegaré a un acuerdo conmigo misma y trataré de hacerlo perfecto (y pronto) para ustedes.
Eso ha sido todo por hoy.
Muchos cariños a todos y por supuesto, muchas gracias por leer.
Espero sus comentarios.
Besos,
Ale.
