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Mi verdadero amor Cap 4
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Hinata despertó en una cabaña.
- ¿Boruto? – llamó asustado al despertar.
Aterrorizada se intentaba levantar para buscar a su niño, pero estaba demasiado débil y sus piernas no pudieron sostenerla.
- No te preocupes…está afuera…con Karin…-dijo una voz gruesa tras ella.
Hinata aterrorizada volteo a ver a la persona detrás de ella - S-Sa-Sasuke… pero se supone que tu…
- ¿Qué haces tan lejos de Konoha?- Preguntó Sasuke con su rostro serio y sin expresión.
- Yo….bueno yo...- Hinata no lograba recuperarse de la impresión de verlo con vida.
-Bah…No tengo tiempo para explicaciones...por un momento pensé que me andaban buscando, pero está claro que saliste huyendo…
Hinata con una voz desgarradora se arrodilló ante Sasuke - ¡Onegai Sasuke-kun! No nos hagas daño, déjanos ir, no le diré a nadie que estas vivo, ni donde estas, te lo ruego…
-¡CALLATE!- Gritó Sasuke molesto empujándola lejos de él y haciéndola caer al piso.
Hinata se quedó paralizada de miedo.
-No iras a ninguna parte, después de haberme visto no dejare que salgas de aquí. No pienso arriesgarme. Si intentas escapar te alcanzare y no dudare en matarte a ti y a tu mocoso.
-pero... ¡vendrán a buscarme! No te conviene tenerme aquí… si ellos me buscan te encontraran- Hinata hablaba muy rápido intentando convencer a Sasuke de que tenerla ahí sería muy malo para él.
- Ya me ocupe de eso… mande a tirar tu ropa con la de ese mocoso… no dudes que pensaran que fuiste atacada por algún animal salvaje y que murieron…nadie vendrá por ti.
El azabache salió de la cabaña y Hinata logró escuchar lo que les dijo a sus subordinados - Si trata de escapar, mátenlos…
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Pasaron varias semanas. Hinata no sabía qué hacer, estaba muerta de miedo solo de pensar que Sasuke podía hacerle algo a ella o a Boruto. Sasuke a veces llegaba lleno de sangre pero no se atrevía a preguntarle porque, de hecho no quería saberlo…sabía que no era nada bueno…la primera vez que lo vio entrar ensangrentado se preocupado pensando que estaba herido, pero después se dio cuenta que la sangre no era de él… y a pesar de que a veces se iba por varios días, no se atrevía a escapar, aquellas palabras la seguían atemorizando. Sabía que era capaz de matarla a ella y a su bebe.
No quería hablarle ni a él, ni a ninguno de sus subordinados, cuidaba a su hijo, pero cuando estaba sola se ponía a llorar, se sentía desdichada y no sabía qué hacer.
A la única que le hablaba de vez en cuando era a Karin, pero Karin no estaba muy contenta de que ella estuviera ahí. Era muy celosa y no quería que nadie se le acercara a Sasuke, aunque él nunca la volteaba a ver y tenía más que claro que jamás se fijaría en ella. Para evitar que Hinata se le acercara, le dijo que se cuidara del azabache, ya que si a él se le daba la gana, podía tomar a cualquier mujer a la fuerza y no necesariamente por amor, sino que como hombre tenía necesidades que satisfacer, pero que no le gustaba tener ninguna relación con nadie, por eso le era más fácil tomarlas a la fuerza y así no las volvía a ver. Hinata le agradeció la advertencia y procuraba siempre estar lejos de él o por lo menos que siempre estuviera alguien con ellos.
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Una noche, la joven madre había acostado a Boruto a dormir, y estaba sola en la cabaña, mientras pensaba en todo lo que le había pasado sus lágrimas surgieron. Sasuke llego justo en ese momento al entrar a la cabaña, Hinata se espanto podía ver que estaba molesto.
El chico solo hizo una mueca al verla llorando otra vez, se acercó a ella y la jaló. La agarro del cabello tan fuerte que la lastimaba, siempre que la encontraba llorando se molestaba y de pronto le hizo una sonrisa malvada y Hinata se asustó. De pronto él la empezó a manosear grotescamente.
A pesar de su miedo logro articular – Sasuke…Déjame… por favor…- suplicaba
-Tendrás que hacer algo mejor que solo suplicar si quieres que pare – dijo mirándola con malicia.
El azabache siguió, desgarró el yukata que llevaba puesto dejando sus pechos descubiertos. Espantada, lo empujo con todas sus fuerzas y se cubrió inmediatamente. Sasuke cayó al suelo y se empezó a reír. Ella no comprendía porque se reía y le lanzaba ojos de odio… después lo vio levantarse y vio cómo su cara se tensó una vez más, se dirigió a la puerta sin decir palabra, pero justo antes de salir se voltio a ella.
- No soporto a la gente débil y llorona. No quiero volver a verte llorando porque si lo haces no volveré a ser condescendiente contigo, tu escogiste tu destino, dejaste ir lo que más amabas , abandonaste lo que te daba paz y tranquilidad…y no aprovechaste la oportunidad que se te presento para buscar tu felicidad, no tienes derecho a quejarte. – dijo fríamente.
Hinata se quedó en shock con las palabras de Sasuke… ¿Acaso sabía todo lo que le había pasado? ¿Cómo? Ella nunca le conto nada…apenas hablaban.
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Los días transcurrieron, Hinata reflexionó en lo que le había dicho su agresor. Él también había abandonado lo que amaba y tomo las daciones que lo llevaron a donde estaba y aun así, nunca se quejaba, nunca lloraba…se veía tan fuerte…tan seguro de el mismo…aunque su miraba reflejaba cierto dolor, jamás lo había visto flaquear por sus malas decisiones.
Cerca de la cabaña había un pequeño acantilado a donde llego Hinata caminando mientras reflexionaba, se paró cerca del árbol de cerezo que estaba ahí. Podía sentir la brisa fresca de la primavera.
Hinata volteo a ver a Boruto que caminaba a su lado dándole la manita y sonrió - Arigatou Naruto-kun…
Luego, volteo a ver su enorme vientre que parecía estar a punto a explotar y sonrió….- Arigatou Neji-kun… - La chica suspiro el aire de la flores disfrutando su libertad – Arigatou Kiba-kun – Durante el tiempo que duro….me hicieron muy feliz ….- y el viento sopló y levantó sus cabellos azules mientras pétalos de flor de cerezo volaban a su alrededor. Hinata aprovecho para tomar otra gran bocanada de aire. Era momento de dejar atrás sus lloriqueos y tristezas, seria fuerte. Boruto y él bebe que llevaba en su vientre necesitaban una mama fuerte.
Los subordinados de Sasuke estaban preocupados, no veían a Hinata, pensaban que se había escapado e iban a salir a buscarla, cuando la vieron a lo lejos caminando dándole la mano Boruto que caminaba lentamente jugando y riendo…mientras ella sonreía. Los subordinados de Sasuke sintieron un cierto alivio, ya que si se hubiera escapado, Sasuke se los hubiera hecho pagar muy caro.
Hinata decidió ese día empezar una nueva vida. Sería feliz con sus hijos y viviría para hacerlos felices. No necesitaba de nadie para lograrlo, ese sería su nuevo camino.
En la noche se quedó sola con su secuestrador y decidió romper el silencio que los rodeaba.
- Arigatou Sasuke-kun…. - El silencio los envolvió una vez más.
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Continuara
