Full Summary: Metódico, calculador, dedicado. Son cualidades que definen a Midorima Shintaro y que aún como estudiante de medicina perduran. En palabras de Takao, es un tsundere repelente que morirá virgen. Shin debe tener una prometida a la altura al terminar la universidad, según sus padres. Pero la chica de la que todos hablan en el campus por ser extranjera no entra ni a empujones en su definición. Aunque Ryota y Kazunari no piensen lo mismo. Y confabulen.


Disclaimer y advertencias: Kuroko no Basuke le pertenece Tadatoshi Fujimaki, con excepción de algunos OC's. Este fic se sitúa después de la Winter Cup y del juego contra Jabberwock, o mejor dicho, en el la vida universitaria de nuestros queridos Kiseki's. Algunos ya tienen vida hecha. Este fic contiene spoilers, algo de OoC (ya que nunca queda perfecto) y como ya había mencionado OC's. Tambien contendrá escenas sexuales (no explicitas), insultos, violencia y algunos temas fuertes. Los lugares e informaciones universitarias son aproximadas y algunas suposiciones, ya que yo no he estado en ninguno de ellos.


4. Venganza

Cuando Cat y Midorima empezaron a idear el cómo harían que Takao se tragara su acto de mejores amigos, sabían que el halcón era difícil de engañar. Tampoco era viable asegurar que Kise caería fácilmente, el rubio pregonaba alegría y frescura, pero realmente era perspicaz.

—¿Entonces qué? ¿Vamos? —preguntó Cat, animada. Estaban sentados en un jardín exterior a los salones de ingeniería.

Takao la miraba con sospecha, Kise por otro lado

—Ehh… no lo sé. —respondió Takao, dudoso.

—Yo digo que sí. —contestó Kise.

El plan de Cat y Shin era muy sencillo, suficiente para que esos fastidiosos de sus amigos los dejaran en paz de una vez por todas.

Finalmente Kise hizo el trabajo sucio y convenció a Takao. Una salida a comer, aparentemente común.

Kazunari no era tonto, por un momento lo engañaron, volvió a alzar la guardia cuando aquellos dos seres malvados, Shin y Cat, pidieron bastante comida, y cara para variar. Kise tampoco se contuvo y pidió cosas costosas y extravagantes en aquel restaurante hindú.

Entonces Midorima hizo el primer movimiento.

—Si me disculpan, iré al sanitario. —el extremadamente formal Shintaro se puso de pie y se dirigió lentamente al baño. Cat lo siguió disimuladamente con la mirada lista para proseguir, la mesera trajo los aperitivos, ella probó algunos para disimular.

Takao solo se distrajo por un momento, Cat lo aprovechó para guardar comida en su bolso, Kise parloteaba sobre tonterías y ella reía, para disfrazar sus intenciones.

—Hey, esperen un momento, voy a saludar a alguien. —se excusó rápidamente y se acercó a alguien en la esquina cerca de la salida de los sanitarios. Un chico alto y con barba.

Takao volvió a desviar la vista solo para checar que Kise no robara de sus sándwiches, y al volver la vista, Cat había desaparecido.

"Mierda".


Al salir del local corrieron por la calle, ella le jalaba de la mano mientras reía, él reprimió una sonrisa. El viento les azotaba la cara y se colaba por sus ropas, aun así siguieron huyendo, alejándose del lugar donde dejaron a aquellos dos.

La gente se volteaba a verlos, Cat no era cuidadosa y casi chocaron con varias personas en el camino.

—¿A dónde vamos? —preguntó Shintaro cuando se detuvieron a unas cuadras donde había parquímetros.

—Calla y sube. —Cat le dio un casco de copiloto, ahí fue cuando se dio cuenta que ella había planeado la huida.

Una motocicleta Honda color negro, deportiva y al parecer del año, se encontraba frente a ellos. Catarina se puso el casco y se montó.

—¿Atrás?

—No, enfrente. Claro que atrás Midorima, ¿quieres que choquemos? —si había sido una pregunta estúpida. Tronó la lengua y se montó a la motocicleta mientras se ponía el casco.

Cat encendió la moto.

—Sostente o saldrás disparado. —apenas tuvo tiempo de agarrarla levemente por la cintura cuando ella arrancó de una, con rapidez y temeraria.

No pudo evitarlo, enroscó sus brazos en ella. En su vida se había subido a una motocicleta.

—¡Tranquilo! ¡Voy yo al volante! —precisamente era eso lo que le preocupaba, eso y que iban a exceso de velocidad, estaba seguro.

Midorima no tenía idea pero dudaba que en Escocia tuvieran educación vial debido a como manejaba Cat. Para ella el amarillo parecía que le decía "Acelera" en lugar de "Ve frenando". Aun así se las arregló para no atraer policías de tránsito. Los anuncios publicitarios y señalamientos pasaban a gran velocidad frente a sus ojos.

Se detuvieron en un parque, bajaron de la moto, ella deshaciéndose de la risa y él como gelatina de los nervios.

—Eres una inconsciente, pudimos haber muerto. —le reclamó Midorima.

—Pero estamos aquí, ¿qué no? Así que… ¡misión cumplida! —alzó su mano para que chocara los cinco con ella, él correspondió un tanto incómodo. Era muy efusiva.

Se sentaron en un banquillo que estaba cerca de la calle, sin saber muy bien que hacer ahora.

—Fue bastante bueno, de verdad se lo merecían. —dijo Cat.

Shintaro suspiró y se acomodó los lentes con un leve empujón por encima del puente de la nariz.

—Quiero disculparme por los inconvenientes que ocasioné. Ya sabes, yo también he estado oyéndolos… los rumores. —dijo ella. Midorima la miró. Mirada gacha, respiración leve y postura derrotada.

—Son solo basura. —dijo él. Ella levantó la mirada y la posó en él.

—¿Crees lo que dicen de mí? —la manera en que pronunció esa pregunta le hizo dudar a Midorima de su respuesta.

—Sinceramente, no lo sé. No quiero mentirte sobre algo que realmente no me causa interés alguno.

—No… ¿no lo sabes? —enojo. Eso fue lo que vio en su mirada. —Debí suponerlo.

Shintaro arrugó la frente.

—Realmente se dicen cosas desagradables de ti. —alegó.

—Ni siquiera me conocen, te aseguro que no me han dirigido ni un saludo en su vida. —dijo molesta. —Pero se sienten con la suficiente autoridad para andar parloteando sobre mi vida solo porque me veo diferente y actúo diferente.

—Es como tú dices, no te conozco en absoluto, sería una estupidez asegurar algo que de lo que no sé absolutamente nada, ¿no crees? —respondió el chico. Cat lo analizó. Sinceramente se imaginaba una respuesta así de él. Era como un tempano.

Caitrìona se puso de pie.

—Pero que certero, Midorima. Nos vemos luego. —hubo algo en ese tono de voz que no le agrado a él. Era cortante, distante, helado.

Se dirigió a la motocicleta mientras que se colocaba el casco, se montó y arrancó casi de inmediato, dejando a Midorima sin tiempo para reaccionar, quedó quieto mientras caía en la cuenta de que no sabía dónde estaba y que había olvidado darle el otro casco. Tendría que llamar a un taxi.


Shintaro abrió la puerta del departamento y lanzó las llaves a la mesa del recibidor mientras se dejaba caer en el sillón.

Se preguntaba si realmente había cometido un error en la conversación con Cat. Realmente fue sincero, pero no podía evitar pensar que tal vez no había sido justo con la respuesta.

Sentía como si ella esperara algo de él.

—¡Aghhh! ¿Y cómo voy a saber que quiere? —se quejó en voz alta mientras se frotaba con fuerza la cabeza.

Su celular vibró, un mensaje de Takao

"Ya estarán contentos, Shin-chan." —adjuntaba una foto, eran Takao y Kise en la cocina del restaurante lavando una montaña de platos sucios.

No pudo evitar colar una risa y recordó de quien fue el plan.

Cat.

¿Debería disculparse? Aunque no sabía por qué.

Cuando volvieron a clases, se dio cuenta que aquellas reuniones en donde compartían algunas palabras y que, parecían haber tomado espacio en su rutina habían terminado. Ambos seguían yendo, él en la mesa de siempre y ella solo a entregar libros. No le dirigía la palabra, ni siquiera lo volteaba a ver, el fingir indiferencia, hacer oídos sordos ante los chismes sobre su aparente ruptura. Estos rumores eran bastante coloridos, iban desde una infidelidad hasta que Shintaro la había embarazado y que rechazó la responsabilidad, dejándola a ella como una estúpida a la que habían botado, con todo y próximo vástago.


Nota de la autora: ¡Hola! Después de casi dos meses estoy de vuelta. Una disculpa a todos mis queridos lectores por tanto retraso, pero el inicio del semestre me tiene hecha un desastre, sobre todo cuando estoy cerca de terminar la universidad todo se vuelve una locura.

Agradezco infinitamente a todos aquellos que se dan un momento para revisar esta historia, muchas gracias a mis lectores silenciosos y muchas gracias a las personitas que me dejaron review, son mis primeros reviews desde que saqué la historia de Hiatus. Gracias a Kokorosukiatsu y a Baioretto-chan.

Nos leemos pronto.

Cariñitos, -kappa


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