A la hora pautada estaba fuera del edificio, unos minutos después alardeando de su puntualidad llego el auto brillante y negro de George, lo salude con entusiasmo por que estaba bastante emocionada por ir de compras, el muy serio y callado chofer no hablaba casi nada, me pregunte si su contrato también era de confiabilidad, habría visto y escuchado muchas cosas estando al volante, quizá era muy curiosa ya se sabe lo que dicen de la curiosidad
- Debes de haber llevado a muchas mujeres en este auto – pregunte al aire y extrañamente me contestó
- No tantas como cree, pero se específicamente a donde llevarla
- Me imagino la clase de tiendas a las que iremos – dije irónica – ¿puedo pedirle un favor? Usted lo conoce y tengo realmente que impresionarlo esta noche necesito que esté conmigo y me dé su opinión
- Carraspeó – si es su deseo hare lo que pueda señorita
- Otro favor… no soy una de sus modelos así que si me llamas Candice me sentiré más cómoda
- Como guste Candice
- ¡Bien George, Vamos a divertirnos!
Me pasee por cada tienda arrastrando a George conmigo, hablaba muy poco, pero era sincero ayudándome mucho para complacer a nuestro jefe, habían cosas preciosas y generalmente costaban más de un mes de mi sueldo como enfermera, era increíble cómo se podía gastar tanto en una simple tela incluso un par de zapatos que eran tan bonitos y tan brillantes, al mirar el precio contuve el aliento... después recordé quien lo pagaría y compre 2 pares solo cambiaban en color, comí con George en un pequeño local que me encantaba y aunque no sonreía comenzó a hablarme bastante, había estado trabajando para el anterior señor Andrew y conocía al joven William como le llamaba desde niño, no indague mucho seguro tenía un acuerdo de confiabilidad era un personaje público y conocido, él si se atrevió a preguntarme por mi niñez y si tenía hermanos cosas de ese estilo, nada actual así que me limite a contestarle
- Como su novia solo debe entender una cosa, no todo es como parece y el joven no la ha tenido fácil
- ¿Por ello hay que cumplirle todos sus caprichos?
- Por ello tiene una armadura que se nota a distancia y si me permite darle un consejo no deje que eso se haga un prejuicio
- ¿Lo quiere mucho cierto?
- Cuando pasas mucho tiempo con alguien llegas a conocerlo, sus modos y gustos, asi que le tomas cierto cariño, envió a mi hijo menor a la universidad en Inglaterra y eso se lo agradeceré siempre – también podía ser bondadoso – le gusta mucho su cabello – eso si me sorprendió aunque ya me lo había dicho era otro consejo útil
Pase dos maravillosas horas en el salón de belleza y hacia muchísimo tiempo que no me sentía tan bien, relajada, cuidada e hicieron el increíble milagro de desaparecer mis ojeras bajo el maquillaje que me hacia lucir como una diva, si tuviera dinero definitivamente haría eso más a menudo… y lo haría por todo un mes, para el vestido que llevaría recogieron mis rizos mucho mejor de lo que yo lo hacía, dejándolos caer por todas partes atándolos con un broche brillante, la seda verde que se ajustaba a mi cuerpo caía con delicadeza hasta el suelo y se movía cuando yo lo hacia con una abertura realmente sexy en mi pierna izquierda así se verían los costosísimos zapatos que portaba de un plateado brillante, con razón esta gente no quería ni pisar el suelo, el total de todo eso debia costar el alquiler de algún local en el centro, prendas de plata que combinaban con la tira de brillantes y plata que colgaba en mi espalda desnuda hasta la cintura, si.. era toda una diva, si Annie me viera no me reconocería, gracias al cielo no estaba en casa o no sabría explicarle de donde había sacado todo aquello ni por que, ¡es que no me reconocía ni yo!, Mi abrigo era afelpado de tonos verdosos y justo a las 8:00pm George me marcaba para avisarme que estaba en la entrada, no me sentía incomoda vestida así pero si un poco fuera de lugar, tal vez en el sitio pasaría desapercibida, me abrió la puerta como todo un caballero nos tomaría casi media hora llegar a la mansión para buscar al jefe y me explico que el coctel estaba cerca
Cuando entramos a aquella mansión en el auto me quede impresionada mirando aquello como un palacio, era enorme, como una casa de ricos que solo ves en las películas con balaustras y puertas dobles de madera enormes, él bajo las escaleras de mármol elegante y para qué negarlo muy guapo, entro rápido al auto mirando su teléfono, por educación dio las buenas noches a ambos y fue todo
- Hola Candice que bonita estas, gracias por acompañarme no beberé nada más que agua esta noche y te presentare a algunos amigos – soné bastante más molesta por el tono de la ironía
- Giró hacia mi mirándome de arriba abajo con indiferencia, después de todo lo que hice para poder verme así para él solo eso me dedicó, dejó escapar el aire con fastidio – Hola Candice muy bonitos zapatos y costosos por cierto, gracias por comprar dos, beberé whisky es un coctel y espero que tengas una buena historia que contar hoy a las personas que voy a presentarte – Quede literalmente con la boca abierta
- ¡Ah!.. ¡Vaya! Que amable espero que hayas tenido un buen día, tanto que no necesites más de dos vasos recuerda que la gran ingesta de alcohol puede favorecer la aparición de coágulos de sangre, que en ocasiones acaban generando derrames cerebrales o ataques al corazón, también es posible la Cirrosis, anemia y hasta pérdida de memoria, aun eres joven para algo así
- ¿Lo leíste en internet para aterrorizarme?- rió - Habrán preguntas esta noche y las que le siguen así que creí que tendríamos un guion, sobre cuando nos conocimos o donde, como sea me parece bien escucharlo de sorpresa, ese es tu trabajo
- ¡Vaya imbécil!... insoportable – Pensé y no volvimos a dirigirnos la palabra
Este trabajo no sería nada fácil, bueno... la cantidad que me pagaría valía la pena, no me sentí menos incomoda en el coctel, pero si más aliviada de estar allí con mas personas y no a solas, enseguida ofrecieron alcohol, yo por supuesto lo rechace, pero el hombre que me llevaba del brazo ya tenía uno en la mano, le hice una mueca sonriente que respondió con un guiño desafiante. A las primeras personas que me presentó no parecía sorprenderle que llegara acompañado y escanearon cada centímetro de mí que tuvieron a la vista, en ese momento me sentí desnuda, aunque no dejaría que aquello me intimidara estaba allí para actuar y lo haría lo mejor que pudiera, ninguno hizo preguntas directas bastaba con las miradas, supuse algo como la chica nueva o pobre alma, aunque eso estaba en mi imaginación hasta que llegamos a unas parejas bastante simpáticas y sonrientes achispados por la bebida ya empezaba a fastidiarme y más cuando el que se suponía era mi pareja no me hablaba, alguna palabra que otra necesaria.
- ¿Y se conocen hace mucho? – sonreí
- Hace tres días – noté al fin sus caras de sorpresa seguida por un pequeño silencio, él no tenía expresión alguna
- Hacen una bonita pareja William ¿y en donde se conocieron? – se dirigió a él la mujer a la que evidentemente no le satisfizo mi respuesta, me importó poco haría mi trabajo
- En el Bar del Millenials, yo servía tragos en él pero no se alarme ya lo dejé no duré casi – el grupo alzo la ceja por mi franqueza tal vez, puntos para mí... no había tenido que mentir y no lo haría solo para hacerlo rabiar según mi contrato no podía despedirme en un mes si no había incumplido en nada
- Que interesante – murmuró en tono burlón - ¿Y ahora qué haces? ¿En que trabajas? – pregunto un caballero
- Lo mire sonriente para luego dirigirme a todos – Ahora cuido a un anciano alcohólico, pobre no tiene ninguna compañía y a cambio le brindo cuidados, no muy personales no estoy tan capacitada – parecí sorprenderlos y fue su turno de sentirse incómodos solo era una tonta rubia mas o lo tomarían cono una graciosa forma de eludirlos
- De pronto escuche su risa, reía como si todo lo que dije fuera un chiste, me abrazó un poco y exclamó – ¡por esto es que me encantas Candy!
- ¿Candy? ¿Desde cuándo me llamaba así? – Bueno Albert cariño alguien tenía que hacerte reír de vez en cuando – me miro por unos segundos en los que pareció confundido, después lo vi mirar en una dirección y pasar a estar muy serio, se disculpo despidiéndose de todos
Me guió por todo el salón tan rápido que apenas podía seguirlo, seguro estaba furioso por lo que dije, quizá quería que me inventara una historia de amor, no quería tolerar sus malcriadeces así que si quería acabar con el dichoso contrato que lo hiciera de una vez aquello no fue una buena idea nunca, entramos a otro salón mas pequeño esquivando gente, me tenía tomada de la mano de modo que no me soltara, después entramos a una habitación más grande y cerró la puerta
- Hay unas mujeres allá afuera que… se acercaran a ti querrán hacerte un montón de preguntas, es fácil, soy alérgico a él maní y las almendras… - pensó con rapidez se veía nervioso y yo no entendía nada, tenía mis propias preguntas – a ellas solo no les digas lo del bar, por favor
- Pero… - No me dejó hablar así como entramos salimos de la habitación y no tuvimos que caminar mucho para encontrarnos de frente a dos mujeres
- Candice ellas son… - no termino de hablar
- La más joven me extendió la mano con una sonrisa – Pauna Andrew su hermana y ella es nuestra tía Elroy – La señora me miro con extrañeza – Cuando supe que William traería a su novia aquí no dudamos en acercarnos a conocerte, hace semanas que nos dijo que existías, si fuera por el… - meneo la cabeza.. semanas?, llevaba tiempo buscando candidatas al puesto?
- Es un placer conocerlas, no me dijo que estarían aquí pero yo estaba por presionarlo para conocer a su familia
- ¡Qué gusto! ¿Candice? Que nombre más bonito y tu eres preciosa…
- Pauna, tengo que hablar con algunas personas y Candice está aquí para acompañarme – dijo con la intención de zafarse de algún interrogatorio
- no vamos a abrumarlos para que disfruten del coctel solo queríamos conocerla – pareció decepcionada y sentí pena ¿como es que quiere zafarse de su familia y llevaba semanas mintiendo?
- Pero podemos cenar uno de estos días si te parece, con la familia – eso me daría tiempo de crear la dichosa historia
- El Domingo en la mansión de William, déjame todo a mí, allí estaremos – que rápida era
- Ya nos vemos Pauna… Tía - beso la mano de la señora y giramos de pronto
- Muy graciosa Candice ahora tenemos una presentación formal, si sigues así el próximo mes nos estarán preparando las nupcias
- Estas exagerado.. además no es mi culpa es tuya por mentirles... no querías que les contara que… - y nos topamos con otra mujer, alta, delgada de cabello castaño una modelo seguro
- ¡William… que sorpresa! ¿No me presentas a tu amiga?
- No es mi amiga Gema, es mi novia Candice y no quiero un escándalo aquí seguro no te vendrá bien - se le noto la rabia al escucharlo, parecía bastante furiosa
le extendí la mano que no recibió mirándome con desgana, la idea de tener una relación con alguien era encarar también con cosas de su pasado, estaba todo claro para mí no tardo ni un segundo en despedirse de la tal Gema sin ninguna palabra más
- Esa es una muy resentida ex novia – ¿Con cuantas mas tendré que lidiar?
- Con muchas – note el tono de diversión al decirlo quizá no era cierto, era difícil de descifrar
Pasamos la siguiente hora de pie y de aquí para allá yo era una especie de bastón que el sostenía mientras hablaba de negocios y de personas que no conocía, di un vistazo alrededor, comencé a pensar en la alergia al maní si era cierto y se la pasaba en esos cocteles en donde habían tantos postres no podría comer casi ninguno, es bastante impredecible a veces, quizá eso era lo que lo tenía tan amargado, le hacía falta dulce.. reí por aquella ocurrencia pero era serio así que debe tener prescrito algún medicamento inyectable y debe tenerlo siempre cerca en un bolsillo, será una mini jeringa preparada dispuesta en todo momento para emergencias, si sucediera el caso de una intoxicación se le cerrarían las vías y la sangre atestada de alcohol le provocarían efectos secundarios combinados con el medicamento.
- Debes estar muy enamorada para mirarlo de ese modo – escuche de pronto y volví a la realidad, un hombre había estado notando que lo miraba, debí dejar el diagnóstico para luego
- Si mucho, tanto que es mejor que deje de tomar por hoy, lo siento mucho Albert, me llevaré esto y te traeré un poco de agua – besé su mejilla sonriéndoles a los caballeros, momento perfecto para escapar un rato de tanta palabrería
A las 2 de la mañana estaba muy agotada, al fin decidió que nos iríamos, entre tanto auto y gente saliendo esperábamos a George
- ¿Te gusto el coctel?
- Para nada, no hubo baile, se hablo demasiado y me dio la impresión que fue una exhibición de personas como en un concesionario los autos, lo único realmente destacable fue el pastel, pero jamás podrías probarlo – me coloco el abrigo y le susurre - quiero arrancarme estos costosísimos zapatos
- Eso es una muy sexy insinuación - puse los ojos en blanco - Acostúmbrate te quedan muchos días como este
- ¡Que buena noticia! Acostúmbrate a alargar dos vasos de whisky por lo menos este mes - sonrió
- William Andrew –menciono con entusiasmo un caballero que apareció por mi lado, se estrecharon las manos por lo que creí que eran amigos, me miraba con lascivia – ¿de dónde sacaste a tan hermosa hada? Escuche que fuiste a un bar en especifico, me causa curiosidad señorita, ¿usted le servía o le quitaba los tragos? – este era incluso mas imbécil, ¿los fabricaban en la clase alta?
- Ambas señor… - no lo conocía, me acordaría si me lo hubiese presentado, entonces no eran amigos
- ¡Imbécil! – Dijo Albert con una sonrisa y el rió sorprendido
- Si.. puede ser que ese ya este ocupado, pero si le da tanta curiosidad desde ahora no necesita el trago porque me tiene a mí, en cambio parece que usted necesita uno así mantendría la boca ocupada
- Tomo mi mano y se despidió sin dejar esa sonrisita – Xavier para usted bella dama, tiene razón lástima que ya no trabaje en el mismo bar, coincidiremos en otra ocasión
- No tengo duda de ello, coincidiremos - le dijo Albert refiriéndose a los tres
- Tus amigos son simpáticos – le comente subiendo al auto
- No es mi amigo es uno de mis socios y siempre ha estado compitiendo no se por que... así que si quieres tener algo con Xavier será luego de que culmine nuestro contrato
- No dejaba de sorprenderme - ¿Se supone que deba sentirme ofendida o estas actuando a los celos? – no me respondió
- Vamos a casa George, luego puedes ir a descansar
- ¡Espera! ¿Vamos a tu casa?
- ¿Que hay de malo con eso? Dijiste que estabas cansada y vives bastante lejos no querrás que George maneje hasta allá después de un día de compras, ¿o es que tienes miedo de quedarte conmigo – sonrió de medio lado entre la diversión y la malicia – no le respondí
Al llegar una señora con uniforme salió a nuestro encuentro a esas horas ofreciéndonos de todo y sujetando nuestros abrigos parecía que lo estaba esperando para poder dormir, el lugar por dentro si era parecido a un palacio, era hermoso, yo no dejaba de imaginar cuanto tiempo me tomaría recorrerlo
- La señorita se quedara esta noche y alguna que otra después, así que prepárale una de las habitaciones principales– me miró volviendo a sonreír divertido – cerca de la mía– y llévame a mi despacho un poco de…. – se acercó susurrándome – café
- Ya me estaba acostumbrando a sus bromas así que solo me limite a colocar los ojos en blanco - Buenas noches señor Andrew - mencione cansada
- Candy… Siento mucho si esta noche fui un poco pesado – se escucho sincero, era la segunda vez que me llamaba Candy, quise decirle algo pero él se adelanto – buenas noches- dio media vuelta dejándome muy confundida era realmente alguien muy extraño
Dormir en aquella cama fue casi como en el hotel podría acostumbrarme fácilmente a ser una princesa, abrí las ventanas el sol se metió cegándome, la vista era realmente hermosa como si estuviera aislada del mundo, sonó la puerta y al abrirla la amable mujer que nos recibió me dijo que serviría el desayuno en 15 minutos, yo pregunte por Albert pensaba que ya se habría ido, pero todavía seguía allí, baje con un albornoz delicioso que había en la habitación no tenía nada más que lo que llevaba en la noche, estaba totalmente descalza y el estaba impoluto de traje leyendo un diario sobre una preciosa mesa de vidrio
- ¿Buenos días dormiste bien? – pregunto sin mirarme, dude si realmente le preocupaba como había dormido
- Si, divinamente – suspire y por fin me miro
- ¡Vaya! Me doy cuenta estas incluso más bonita que anoche – sonrió
- ¿Quien era ese hombre? no le hice caso a sus ironías estaba despeinada y sin vestir – Pensé que estarías en tu oficina
- Seria de mala educación dejarte desayunando sola tu primera mañana aquí, además quería que coordináramos ciertas cosas – me sirvieron un suculento desayuno que incluía fruta, jugo, agua, café, tostadas y todo lo que quisiera para no dejar de comer hasta que no pudiera mas – la primera y más importante gracias a ti hay una comida con mi familia el domingo por la tarde, estarán todos aquí y de ninguna manera quiero que escuchen la historia del bar de nuevo
- ¿De nuevo?
- Anoche fue muy popular lo atribuyeron a que eres muy graciosa eso no te eximirá de preguntas
- ¿Quieres que cuente una historia de amor?
- Me da igual, solo quiero que crean que tenemos algo de verdad
- Aun no entiendo por que
- Porque es mi experimento y tu mi asistente – ya me parecía raro, estaba comenzando a entender que habían sitios por los que no debía meterme, no hice más preguntas – Quiero que estés aquí todo el fin de semana así que George te llevara a tu casa por tus cosas, Mañana temprano tenemos que ir a una inauguración, será un evento en un hipódromo – Dejo el Diario a un lado y miro el reloj – debo irme nos veremos esta noche
- Pudiste haberme enviado un memo – sin más tomo su saco y se marchó
Al quedarme sola en ese enorme lugar lo sentí tan frío, definitivamente no entendía como el viviría allí solo. Al terminar mi desayuno la amable mujer que solo me dirigía palabras necesarias retiro todo, yo saque mi teléfono del bolsillo del albornoz y leí el mensaje de George, estaría allí en una hora, me pregunte qué podía hacer en una hora por ese lugar, mi sonrisa se amplió y me levante como un resorte, recorrería cada espacio, si la curiosidad no me mataba descubriría más cosas acerca del pedante señor Andrew y tal vez me ayudaría a crear la fulana historia de cómo nos conocimos. El lugar tenía como 10 habitaciones unas enormes y otras grandes, la más pequeña era posible que cubriera los metros del apartamento, tenía dos salones y uno daba a un mirador, la mansión estaba incrustada arriba en una montaña, seguro por ello hacia tanto frio, entré al fin a una oficina en la parte inferior allí habían montones de diplomas, el Señor Andrew había estudiado Economía, Finanzas, y un Doctorado en gerencia macroeconómica, tenía fotografías en la pared con unos perros negros enormes, cuando sonreía definitivamente se veía mucho mejor, casi normal, había otra con su hermana y 3 niños, el mayor tendría unos 13 años, su familia significaba mucho porque habían varias con lo que supuse eran sus miembros, a mi izquierda en un estante había una suya como lo conocía, de traje y muy serio, la tome y la mire de cerca detallándolo y preguntándome que era lo que realmente pasaba por su cabeza, entrecerré mis ojos era un hombre sumamente atractivo seguramente tenía una fila de mujeres para escoger no entendía por qué me había escogido, recordé sus palabras y las mujeres con las que leí que había estado, ¿era el experimento de tratar con una mujer que no pertenezca al mundo que conoce? ¿Alguien tan sencillo como una bartender de un bar que no quería ninguna relación con él y que cumplía un contrato? Pero tampoco le interesaba conocerme, no me preguntaba de mi vida y tampoco podría decirle, entonces la clave estaba en su familia, volví a dejar la fotografía y mire las demás alrededor, su familia debía querer que tuviera una relación de verdad lo deduje por el entusiasmo de su hermana y por la mentira enorme, quizá estaba tratando de complacerlas, ¿y entonces su ex esposa? ¿Y la mujer con la que se comprometió? Tenía muchas preguntas y si quería resolverlas debía preguntarle personalmente. Eso haría
Pero en que clase de misterioso enredo estará metida?... hay algo de misterio en todo eso... hasta mañana será a ver que dice él
