Capítulo Cuatro: Seiya

Escrito Uno:

No suelo escribir en un diario todo lo que me sucede, pero debido a los acontecimientos recientes, me siento en la obligación de hacerlo, podría servirme para recordar detalles o incluso como prueba.
Mi nombre es Seiya Kou, trabajo en la policía de investigaciones. Tengo una bella prometida, Serena es enfermera y nos íbamos a casar hace una semana. Pero decidimos suspender nuestra boda, debido a la misteriosa desaparición de mi hermano Taiki.
Él vive en Londres, lejos de toda la familia. Sin embargo, ha formado la suya, junto a Lita, quien le dio una hija.
No conozco en persona a mi cuñada, tampoco a mi sobrina. Así que Serena y yo, decidimos ocupar el dinero destinado a nuestra luna de miel y viajar desde Tokyo a Londres, y resolver la misteriosa desaparición de Taiki. Ya que al parecer, nadie sabe nada, la investigación no arroja nuevos datos y la policía da por hecho la hipótesis de que Taiki se marchó por su propia voluntad. Pero yo conozco a mi hermano, sé que él no evadiría una responsabilidad tan grande como la de ser padre.
Teníamos contacto todas las semanas, él dejó de comunicarse de un día para otro, algo no me calza en esta historia.
Como no conozco a Lita en persona, Serena y yo decidimos hospedarnos en un hotel y llegar de sorpresa a su casa. Si alguien debe tener detalles de la desaparición de mi hermano, debe ser ella.
Llegué al domicilio, dirección que obtuve como dato, un día en que Taiki nos mostró la casa que habían comprado por google maps.

Cuando Lita abrió la puerta, pareció confundida, incluso diría que molesta.

— ¡Seiya! ¿Qué haces aquí? ¿Por qué no me avisaste que venias? —Preguntó Lita. Ella solo me había visto por webcam por lo que ese fue nuestro primer encuentro.

— Un gusto en conocerte también, cuñadita. —Dije.

— Lo siento, Seiya... no quise ser descortés, es que esto es sorpresivo, no pensé jamás verte. ¡Adelante, por favor! —Dijo, invitándome a pasar.

— ¿Acaso creíste que después de todos estos meses en que no sé nada de Taiki, yo simplemente lo pasaría por alto? Yo no solo vengo a este país en condición de hermano, también como el policía que soy, y juro por mi vida que no descansare hasta saber que ocurrió con Taiki. —Dije con decisión.

— Ya veo, tienes razón. La policía aquí no me ha hecho mucho caso... me alegro de que estés aquí. —Dijo Lita con una gran sonrisa.

— Disculpa la intromisión, pero... ¿Qué te ocurrió en el labio inferior? Tienes una herida bastante fea. —Dije.

Lita pareció ponerse nerviosa, se tapó la boca con la mano instintivamente.

— Yo... yo me golpee con la puerta del mueble de cocina... Fue esta mañana. Quise prepararme un té y la bebé comenzó a llorar de hambre, intenté apurarme, cerré con fuerza la puerta del mueble, esta reboto y me golpeo en la boca... me mordí muy feo. —Explicó Lita.

Observé con detalle la herida, me acerqué a ella lo más que pude, Lita retrocedió. Me pareció que efectivamente era una mordida, pero no estuve muy seguro de que se la hiciera ella misma.

— Seiya ¿Qué haces? —Preguntó Lita nerviosa y retrocedió más. No me di cuenta, pero la tenía acorralada en la pared, examinando de cerca la herida. Creo que fui demasiado impetuoso.

— Lo siento. —Dije levantando ambas manos y retrocediendo.

Ella intentó sonreír y me ofreció algo de beber.

— Gracias, pero antes de cualquier cosa, me gustaría conocer a mi sobrina.

Lita asintió. Me condujo hasta la habitación de la nena. Caminé observando y analizando todo a mi paso, mi instinto me decía que podía encontrar respuestas en esa misma casa.
Entré a la habitación de Chibi-Chibi, la nena estaba jugueteando con una estrella de goma. Es una niña hermosa. Se me quedó mirando fijamente y me dedicó una sonrisa. Es tan encantadora como... como su madre.
Acaricié su mejilla con el dorso de mi mano, me emocioné muchísimo. Un amargo sentimiento me embargó, si yo no llegaba a encontrar a Taiki, Chibi-Chibi es lo único que me queda de él.

— ¿Seiya? ¿Qué te ocurre? —Preguntó Lita al ver que el momento me quebraba.

— Lo siento, es que... tenía muchas ganas de conocer a mi sobrina, pero si tan solo Taiki estuviera aquí, sería todo perfecto. —Expliqué.

Lita me ofreció beber té con ella, así podríamos hablar y de paso yo podría pasar más tiempo con mi sobrina.
Fuimos hasta la cocina, me quedé con la pequeña Chibi-Chibi en mi regazo.
Lita puso en la mesa una bandeja con cup-cakes.

— Dejemos a la pequeña en su carrito, porque voy a servir el té. Puedes comer los cup-cakes que quieras. Los preparé anoche. —Dijo Lita amablemente.

— Gracias, pero creo que solo tomare el té. Las cosas dulces no son mis predilectas. —Dije.
Lita pareció molestarse o tal vez desilusionarse, no lo sé con claridad. Tal vez entendió mis palabras como una descortesía.

— Bien... entiendo. Es que los había preparado yo misma. —Dijo, mientras dejaba a la pequeña Chibi-Chibi en su carrito.

— Bien, en ese caso, probare uno. —Dije, para no hacerla sentir mal.
De pronto, cuando me disponía a comer, sonó el timbre. Dejé el cup-cake en la mesa y me puse de pie.

— Esa debe ser mi novia. Perdió uno de sus bolsos en el vuelo, creo que tardaran en resolverlo, así que fue a comprar algunas prendas de vestir. Debe venir a buscarme. —Expliqué.
— Así que viniste con ella... yo pensé que habías venido solo. —Dijo Lita sonriéndome.
— Serena me acompaña a todas partes. —Dije.

Lita me dijo que ambos podíamos acompañarla a tomar el té. Yo acepté y para mi sorpresa, cuando Lita abrió la puerta, Serena la reconoció, a pesar de que se supone ellas nunca se habían visto.

— ¡No puedo creerlo! Así que la Lita de mi cuñado Taiki, es la misma Lita que estudio enfermería conmigo ¡Que coincidencia! —Dijo Serena con alegría.

— ¡Serena! ¡Qué sorpresa! —Dijo Lita, algo sorprendida.

Serena se sentó a mi lado, comenzó a contarme que Lita y ella habían estudiado juntas el primer año de Universidad.

— Luego Lita pidió traslado, porque su novio había conseguido una beca aquí en Londres, si mal no recuerdo. —Dijo Serena, poniendo un dedo en su labio inferior, intentando recordar bien la situación que relataba.

— Sí... así fue. Y no volví a irme de aquí.

— ¿No me digas que... ese fue el novio que falleció? —Preguntó Serena.

— Sí, Neflyte. —Dijo Lita, poniéndose seria.

Miré de reojo a Serena, ella solía hablar sin filtro.

— Lo siento... creo que me desubique. —Dijo Serena intentando disculparse.

— Sírvete algún cup-cake, Serena. —Dijo Lita sonriendo, intentando cambiar de tema.

— Gracias, se ven deliciosos —Dijo Serena tomando uno, pero lo dejó en la mesa enseguida—. Tú hija es tan hermosa, se ve que es una niña muy saludable.

— No es tan así. —Dijo Lita con seriedad.

— ¿No? Pues ella se ve muy fuerte. —Dije.

— Además me imagino que si se enferma, no debe ser grave, porque tiene a una mamá enfermera. —Dijo Serena, tomando un sorbo de té.

— Ella se ve sana, pero se enferma con mucha facilidad. —Explicó Lita.

— Lita, que mal. Debe ser muy difícil para ti, ya que estás sola y tienes que hacerte cargo de todo. Mientras Seiya y yo estamos aquí, cuenta con nosotros para lo que sea. —Dijo Serena con amabilidad.

— Claro. Muchas gracias a ambos. Ahora prueba el cup-cakes, quiero saber tu opinión. —Respondió Lita, mientras preparaba el biberón de la bebé.

Chibi-Chibi comenzó a llorar, así que Serena dejó lo que estaba haciendo y se levantó para cargarla.

— No te preocupes, Lita. Tú encárgate de preparar el biberón, yo distraeré a Chibi-Chibi mientras. —Dijo Serena con alegría, cargando a la bebé en sus brazos.

Lita se quedó mirando la escena por varios segundos, luego comenzó a abrir los cajones con desesperación.

— ¿Te ocurre algo, Lita? ¿Necesitas ayuda? —Pregunté.

— ¡No! Solo busco una botellita... son vitaminas. Iba a colocarlas en la leche. —Respondió Lita con tranquilidad.

Me llamaba profundamente la atención, como Lita podía cambiar de estar tremendamente abrumada a mostrar una tranquilidad plena en cosa de segundos. Después de todo lo que le había pasado a esta mujer, no me extrañaría que estuviera pasando por un cuadro de estrés, crisis de pánico o incluso depresión. Creo que debo mantenerme cerca de ella y vigilarla por su propio bien.
Al fin pareció encontrar las gotas, era un frasco color café, sin ninguna etiqueta. La puso rápidamente en la leche y cargó a Chibi-Chibi entre sus brazos arrebatándosela a Serena.

— Gracias. Ahora, siéntate a tomar el té con tranquilidad. —Indicó Lita.

Cuando iba a ponerle el biberón en la boca a la bebé, la detuve.

— ¡Espera! No quiero incomodarte, pero... debido a que es mi sobrina y quiero pasar el mayor tiempo posible con ella ¿Puedo alimentarla? —Pregunté.

Lita asintió y me entregó a Chibi-Chibi. Serena se levantó para mirar de cerca y derramó la taza de té sobre la bandeja de cup-cakes.

— ¡Que tonta! ¡Lo siento! ¡Los arruine! ¡Perdóname, Lita! —Intentó disculparse Serena.
Lita pareció molestarse, pero respiró profundo y fue por un trapo.

Dejé el biberón en la mesa y me levanté antes que el té chorreara a la pequeña Chibi-Chibi.

— Creo que fue muy peligroso lo que hiciste, pudiste derramar el líquido caliente sobre la nena. Debes tener más cuidado, Bombón. —Dije en tono de regaño.

— Lo siento. —Dijo Serena, haciendo pucheros.

Sonreí y la besé en la frente. La pequeña Chibi-Chibi nos observaba.

— ¡Maravilloso! Los tres parecemos una familia feliz. —Dije y Serena se ruborizó.

— Cuando encontremos a Taiki, podremos estar más tranquilos y formaremos la familia que siempre soñamos —Me dijo Serena y luego observó a la pequeña—. Y Chibi-Chibi conseguirá un primito o primita.

La nena sonreía, todo parecía bien. Pero sentí una extraña sensación. Alguien parecía observarnos a lo lejos, me sentí intranquilo: examiné con la mirada el lugar, no pude encontrar nada extraño.

— ¿Qué ocurre? —Preguntó Serena, ella pareció no percatarse de ello.

— No sé... pero...—Guardé silencio, sentí un aire frío pasar por detrás de mi nuca, mi piel se erizó, un escalofrío me recorrió la espalda, paralizándome... miedo, sentí miedo en ese momento. Abracé fuerte a la nena, había una presencia muy extraña en la cocina, aunque no podía verlo.
Serena se aferró a mi brazo, no sé si se asustó de mi reacción o también sintió ese algo escalofriante que nos acechaba.
La luz comenzó a parpadear. Lita entraba de vuelta a la cocina con un trapo absorbente y un trapero para el piso. La luz se cortó y quedamos a oscuras.

— Tengo una linterna y velas en algún cajón de la cocina ¡Esperen un momento! —Dijo Lita, mientras buscaba.

La casa aunque estaba a oscuras, algo se podía ver, afuera no había oscurecido por completo. Vi una sombra moverse con agilidad por el lugar, al parecer era la silueta de un hombre, corrió de prisa hacia la mesa y de un golpe arrojó el biberón al suelo, derramando todo el contenido de la botella.
Serena dio un grito, Chibi-Chibi comenzó a llorar. Lita encontró la lámpara y alumbró hacia la mesa. De pronto, la luz comenzó a parpadear nuevamente y volvió a toda la casa.
Lita se veía descompuesta, miraba el piso desconcertada.

— ¡Que susto! ¿Qué fue eso? ¡Qué desastre! Te ayudare a limpiar. —Dijo Serena, mirando a Lita, quien parecía estar en shock, porque no se movía, ni articulaba ni una sola palabra.
Parece que Serena no se percató bien de cómo ocurrieron las cosas... pero yo estoy seguro de lo que vi. Siento que hay algo raro en este lugar, no quiero dejar sola a Lita, ni mucho menos a Chibi-Chibi.
Ya lo decidí, no volveremos al hotel para quedarnos, iré a buscar mis cosas, no me importa que diga Lita, ella no puede quedarse sola con mi sobrina, alguien debe cuidarlas de sea lo que sea que las acecha.

Escrito Dos:

He ido por mis cosas al hotel. Le he dicho a Lita que me quedaría, ella al principio se negó, diciendo que no era necesario y que aquí en su casa no estaríamos realmente cómodos.

— ¿Por qué no quieres que nos quedemos? ¿Acaso hay algo de nosotros que te molesta? ¿O hay algo que no nos has dicho? —Pregunté. Lita pareció ofendida.

— Por supuesto que no. Solo lo decía porque la habitación de huéspedes no es mejor que la de un hotel... pero si quieren quedarse de todas formas, yo no tengo problema. —Respondió Lita.

— Disculpa si Seiya fue algo brusco en su forma de hablar. Como trabaja en investigaciones, suele atormentar a las personas con sus preguntas capciosas. —Dijo Serena, mirándome con el ceño fruncido.

— Sí. Discúlpame, Lita. —Dije avergonzado y ella sonrió.

Lita se ofreció a prepararnos algo más de comer, pero Serena y yo estábamos muy cansados así que solo nos fuimos a dormir.
Cuando entramos a la habitación de huéspedes, sentí cierta sensación de intranquilidad. No era una habitación fea o sucia, sin embargo algo me resultaba inquietante.
Comencé a examinar con la vista la habitación, Lita me miraba desde la puerta, mientras Serena abría una de las maletas.

— Veo que te gusta la Literatura retorica. —Dije, al ver un gran librero en la habitación.

— Es la mejor manera de aprender. Aunque admito que mucho de esos libros son de Taiki. —Respondió Lita.

— Y veo también que... te gustan los libros sobre crimines. —Dije arqueando una ceja y mirando a Lita fijamente.

— El Género de novela negra se me hace interesante. —Respondió Lita, sonriendo de lado.

— ¿Y está máquina de escribir? ¿Acaso escribes? —Pregunté.

Lita suspiró algo cabreada, Serena intervino.

— Seiya ¡Basta! No estás en el trabajo y Lita no es ninguna criminal.

— Lo siento, tienes razón. Lita, te pido disculpas, no eres una criminal, sin embargo eres la única testigo. —Dije.

Serena me dirigió una mirada inquisidora. Lita pareció entristecerse.

— ¿Qué quieres saber, Seiya? ¿A dónde quieres llegar con tus preguntas? —Dijo Lita, mirándome fijamente.

— Dijiste que mi hermano dejó todas sus pertenencias, así que si no es molestia, quiero revisar su laptop. —Dije sin rodeos.

— Me encantaría, pero esa evidencia la tiene la policía. No está en mis manos. —Explicó Lita con seguridad.

Miré a Lita de pies a cabeza, la rigidez de su postura me mostraba que estaba incomoda con mis preguntas.

— ¡Estoy tan cansada! —Suspiró Serena de pronto.

Lita aprovechó de darnos las buenas noches y salió de la habitación. Serena me regañó apenas quedamos solos. Le explique qué notaba ciertas inconsistencias en la historia de Lita.

— Seiya, entiende que es una joven mujer, madre, que perdió a su esposo y antes de eso, vio morir a su novio. Además, no tiene más familia, sus padres también murieron. Obviamente tiene comportamientos raros, está destruida emocionalmente.

— ¿Cómo falleció su antiguo novio? —Pregunté.

— Un trastorno renal, se dice que fue algo degenerativo, no lo sé con exactitud... pero el punto es que desde que la conozco le han pasado tragedias.

— ¿Hay más? —Pregunté interesado.

— Seiya, ella perdió a su padre en un accidente automovilístico cuando tenía solo dieciséis años y un año más tarde perdió a su madre por una hipoglucemia. —Explicó Serena.

— ¿A causa de qué fue la hipoglucemia? —Pregunté con curiosidad.

— La señora padecía Diabetes ¡Por Dios, Seiya! La mujer sufrió una baja de azúcar, entró en shock y falleció. Suele pasar en las personas con esa condición. —Dijo Serena algo irritada por mi interrogatorio.

Analicé sus palabras por varios segundos en silencio, de pronto me golpeó la cara con una almohada, sacándome de mis pensamientos.

— Es hora de que durmamos, Sherlock. Mañana puedes ir a la oficina de investigaciones para que te den antecedentes sobre la investigación de tu hermano. —Dijo Serena, besándome en la mejilla con ternura.

Yo asentí y le hice caso, pensé que era todo por el momento. Serena se durmió de inmediato, pero yo tenía demasiadas preguntas rondando en mi cabeza, por lo que no podía conciliar el sueño. De pronto, sentí un crujido en el piso del pasillo, alguien se aproximaba a la habitación.
Me quede quieto, esperando más, pues tenía la sensación de que la persona abriría la puerta en cualquier momento, pero no ocurrió. El sueño pareció invadirme en ese momento, cerré los ojos por lo que me pareció unos segundos, y luego los abrí bruscamente, cuando sentí pisadas cerca de la cama.
Cuando levanté la mirada, pude ver la silueta de un hombre en la oscuridad, me pareció que era la misma sombra de aquel hombre que derramó el biberón de mi sobrina. Intenté sentarme en la cama, pero no pude moverme. El hombre comenzó a acercarse a mí, estaba tan cerca, que pude ver su rostro por completo, su mirada era penetrante y su piel extremadamente pálida. Iba a hablarle, pero no pude, por alguna razón, mi voz se apagó, mi cuerpo se hizo pesado impidiendo moverme.
El hombre me observaba con detalle, parecía que algo quería decirme. Yo me sentía algo aturdido, confundido. Un calor comenzó a subir hasta mi rostro, junto con un desagradable hormigueo que recorría mi cuerpo, haciendo que me desesperara, temblando de miedo.
El hombre metió su mano derecha en el bolsillo trasero de su pantalón, sacó un papel y comenzó a acercarlo a mí rostro. Yo no podía mover ni un solo músculo, pero él insistía en que tomara aquel arrugado papel de su mano.
No sé cómo, pero de pronto, pude levantar mi temblorosa mano izquierda con mucha dificultad. Cuando la levanté en dirección hacia el papel, el hombre me miró con aprobación.
Mi mano estaba a punto de tomar el papel, incluso puedo decir que hasta lo rocé, cuando Serena me interrumpió. Ella comenzó a moverse junto a mí y murmuró algo entre sueños. Parecía que yo había recuperado la movilidad, porque pude girarme a verla y de pronto, el misterioso hombre había desaparecido de la habitación.
¿Quién era? ¿Acaso quería decirme algo? ¿Habrá sido solo un sueño? ¿Será que sufrí lo que llaman "Parálisis del sueño"?

Escrito Tres:

Me levanté temprano, no podía seguir durmiendo después del extraño acontecimiento. Así que decidí preparar el desayuno.
Cuando Lita se levantó y me vio en la cocina, me regañó.

— Seiya, eres mi invitado. Deja que yo te atienda.

— Tú preocúpate por la niña y descansa lo que puedas. —Dije.

— ¿Descansar yo? Si el que se ve cansado eres tú ¿Acaso dormiste mal? —Preguntó Lita.

— No pasa nada... bueno, tuve un sueño fuera de lo común. —Dije, mientras preparaba café.

— Seiya, hay algo que debes saber.

— ¿Qué sería?

— Sé que lo viste... a este hombre ¿Verdad? —Dijo Lita, acercándome una fotografía.

Me quedé pasmado cuando vi al sujeto de la foto, efectivamente era el hombre que vi esa noche.
Lita me explicó que se trataba de Neflyte, su antiguo novio, quien por alguna razón su alma vagaba por la casa atormentándola. Me indicó que quería que le ayudara a deshacerse de él.

— He visto a Neflyte rondar a Chibi-Chibi. Estoy casi segura de que él tiene que ver con la desaparición de Taiki. —Dijo Lita comenzando a llorar.

Intenté calmarla, hablamos bastante rato, hasta que Serena apareció en la cocina.
Lita me dijo que iría al cementerio, me ofrecí a acompañarla, pero ella se negó. Nos pidió que cuidáramos de Chibi-Chibi e incluso nos sugirió salir con ella.
Cuando Lita se marchó, le pedí a Serena que se fuera al parque con la pequeña, porque debía trabajar a solas un momento.
Serena no entendía bien lo que ocurría, pero le dije que se lo aclararía más tarde. Cuando se marchó con la nena, comencé a registrar la casa.
No podía dudar de Lita, porque yo mismo fui testigo de las apariciones del tal Neflyte, pero algo no encajaba del todo en la historia. Busqué en la habitación de Lita algo que me mostrara que mi instinto no se equivocaba. De pronto, escuché ruido en la habitación en donde me hospedo. Caminé lentamente por el pasillo, cogí mi arma de servicio y entré a la habitación. No había nadie allí... pero, la máquina de escribir tenía un mensaje escrito.

"BUSCA EN LA HABITACIÓN DE LA NENA"