Los personajes no me pertenecen, son de Cassandra Clare, solo la trama es mía.
Listo. Aunque a Simon no le gustara del todo la idea. Era oficialmente la novia de Jace Herondale.
Hacía ya más de dos meses que lo había conocido. El otoño había llegado y las clases iniciado. Simon había hecho una rabieta el día anterior cuando la pelirroja le había contado. Era un amigo demasiado sobreprotector y celoso; Clary en ningún momento le había reclamado por botar la baba por Isabelle.
-No es lo mismo- se defendía una y otra vez el castaño- Isabelle es una chica hermosa y con clase…
-Que podría romperte el corazón en cualquier segundo.
-… en cambio Jace es un desconocido don- nadie que conociste en el metro.
-¡Tú también la conociste en el metro!
Clary termino por cansarse de intentar tener la razón, aunque sabía que la tenía. Jocelyn tampoco parecía contenta luego de conocer al rubio, pero eso la tenía completamente despreocupada; su madre nunca aprobaba precisamente lo que ella hacia o quería.
Bueno, al fin y al cabo, Jace era su novio, no el de su madre o Simon. Ella era la novia de Jace Herondale y le gustaba ese título. No permitiría que se metieran en eso.
¿Ahora en que se había metido? ¿Conocer a la familia de Jace, tan pronto? ¿Así nada más? No se mentiría diciendo que no estaba asustada, estaba más que aterrada. Nunca pensó que conocer a sus futuros suegros la pondría tan nerviosa.
-Todo irá bien, Clary. Les agradaras- Luke le sonrió, con gran confianza en sus palabras- ten un poco de fe en ti.
Solo a Luke, el mejor amigo y novio de su madre, le hablaba sobre Jace y esperaba una respuesta seria. A Luke le agradaba Jace en su mayor parte y al rubio también le caía bien, aunque de vez en cuando el hombre le recordaba a un filosófico profesor de matemáticas. Clary pensaba que Luke parecía más un profesor de historia, pero no valía la pena discutir el asunto.
-Ni siquiera logre caerle del todo bien a Isabelle y Alec. ¿Cómo podre agradarle a su familia?
-¿No crees que estas exagerando?- pregunto Luke pacientemente.
-Soy una adolecente con dudas existenciales, claro que estoy exagerando.
Luke rio un poco al escucharla. Era justo así como se imaginó que sería cuando Clary tuviera novio; en ese momento él y Jocelyn no estaban ni cerca de comenzar a salir y la pelirroja no tenía más de 6 años: Jocelyn desaprobaría a cualquier muchacho mientras él la hacía de psicólogo.
Como si de verdad entendiera del todo los dramas adolecentes.
La campanilla de la entrada de la librería tintineo, indicando la entrada de alguien al local. No era un cliente. Magnus Bane entraba con toda su majestuosidad, usando uno de sus acostumbrados atuendos extravagantes.
-Magnus- saludo en castaño- ¿Qué te trae por acá?
-Mamá Gallina me dijo que su pollito estaba en estos lares- respondió el aludido, mirando a Clary-¿Jace te invito a casa de sus padres?
-Así es.
-Genial. No estaré solo en esto.
Alec también había invitado a su nuevo y cercano amigo, Magnus, a la cena en casa de los Herondale. Y el asiático no estaba menos nervioso que ella.
-¿También te presentara a sus padres?- inquirió Luke, listo para iniciar una nueva sesión de terapia adolecente-no-tan-adolecente.
-No, sus padres no estarán- respondió Magnus.
-¿Entonces?
-¿Qué se supone que vistas para la cena en casa de la familia del mejor amigo del chico que te gusta?
"Mi vida paso de vender libros a resolver problemas de moda de extravagantes hombres llenos de brillo", pensó Luke, sin entusiasmo. "Jocelyn tiene razón, necesito conseguir un pasatiempo".
-¿Lista, Clary?
Tenía HORAS de estar lista, Simon era quien no podía dejar de mirarse en el espejo, tratando de lucir guapo para Isabelle. No estaba segura de que el chico lo fuera logrado.
-Vamos.
Duro al menos diez minutos pasando por la inspección estilo aeropuerto que le hizo su madre antes de irse. Ya iba con Simon, ¿Qué más vigilancia quería Jocelyn?
Una vez en el taxi pudo estar más tranquila, hasta que recordó a donde iba y por qué. Se sentía hiperventilar, per se obligó a controlarse. No podía mostrar ese tipo de emociones a Simon. Podrían ser amigo, pero aún era susceptible a ser molestada por él.
-No. Puede. Ser.
-Nunca mejor dicho- asintió el castaño.
Era una casa… muy grande. Una mansión, en realidad. Había un portón inmenso bloqueando la entrada. Los jardines delanteros eran extensiones de césped increíblemente verde para estar en Nueva York. Clary no creía que en un jardín botánico tuvieran tantos tipos de plantas.
-Creo que le dimos mal la dirección al señor del taxi- dijo Simon.
-No, espera- Clary lo detuvo- ¿esa no es Isabelle?
Ambos miraron bien. En una de las ventanas se podía ver la esbelta figura de una muchacha de cabellos azabaches. Para Simon no había error, era Izzy.
-¿Estamos en la residencia Ligthwood?- dudo, sin poder dar crédito a que este era el hogar de Jace.
Si lo era. Clary quería burlarse de Simon por tener la boca abierta de la impresión, solo que ella no podía cerrar la suya.
-Hola, Hermosa- saludo Jace, dándole un beso. Feliz de verla. Luego se fijó en Simon- Idiota.
-Rubia.
La pelirroja no tenía tiempo para las discusiones de ese par. ¿Qué hacían en una mansión? ¿La familia de Jace la habría alquilado? Pero Jace le había dicho que esa era la dirección de su casa. ¿Desde cuándo tenia tanto dinero? ¿Cómo hicieron los Herondale para tener una casa así? ¿Vendían estupefacientes o cómo demonios?
-¿De verdad vives aquí?- dudo, olvidando saludar.
-Si…
-Entonces, ¿Qué haces cantando en el metro?
-Es una forma de conocer lindas pelirrojas- contesto coquetamente el rubio. A ella no le causo gracia- bien. La verdad es que no tenía nada que hacer, así que fui al metro por un tour por las estaciones. Me dio hambre, pero no tenía dinero, así que cante un poco esperando que me dieran algo. Entonces te vi… de ahí mi gira musical por los trenes del metro.
Era fácil sentirse alagada, nunca pensó que alguien le diría algo así. Se sonrojo violentamente. Simon bufo al verla.
-¿No creerás de verdad…?
-Isabelle me pregunto si vendrías- interrumpió Jace, captando de inmediato la atención del otro chico- deberías ir a saludarla.
Era el turno de Clary de bufar al ver como su amigo le hacía caso a las palabras del Herondale. ¿De verdad le había creído? Iluso.
-No juegues con el así- le reprendió la pelirroja.
-No juego- el chico torció los labios- ella si me pregunto por él. Yo también estoy confundido… y preocupado.
Se dieron una vuelta por el lugar, para que Clay conociera a la familia de su novio. Cosa que la tenía con las manos sudando. Jace solo sonreía.
-Mamá, papá- Jace se dirigió a una mujer de cabello negro y aun hombre también rubio- les presento a mi novia, Clary Fray.
La mujer sonrió abiertamente, con el gesto Clary se relajó un poco. Se acercó a la muchacha y la apretujo en un apretado abrazo. El padre de Jace solo le estrecho la mano, pero se veía igual de feliz.
-Llámame Stephen, por favor- le dijo a Clary.
-Y a mí Celine- dijo la pelinegra- nos alegra al fin conocerte. Jace nos habló mucho de ti.
-Oook, mamá, no es necesario que me avergüences- el oji-dorado comenzó a jalar a su novia lejos de allí- el abuelo y mis hermanos ya se encargaran de eso.
El abuelo Marcus había estado relajado, pensó Jace, de otro modo le habría pedido a la abuela Imogine que trajera los álbumes de fotos y videos de cuando Jace era solo un bebe. Clary sabía que ese tipo de cosas eran vergonzosas, pero podía apostar su casa a que Jace era aún más hermoso de pequeño.
-No escuches nada de lo que mis hermanos te digan, ¿de acuerdo?
-De acuerdo.
-Solo lo dirán para avergonzarme, tal vez ni sea verdad- continuo- suelen exagerar.
-Ya entendí, Jace- Clary sonrió, el asunto comenzaba a divertirle- no les creeré.
Llegaron junto a tres chicos. Uno era rubio y los otros 2 pelinegros. Como Jace, los tres chicos eran muy apuestos. Los hermanos de Jace se giraron a verlos, fijando grandes sonrisas en sus rostros al ver a Clary.
-Clary- Jace comenzó a presentar, aunque algo renuente- este es mi hermano mayor, Edmund.
Señalo al mayor, al rubio, quien poseía unos increíbles ojos azules. Tenía una sonrisa cordial.
-Este es Will, mi segundo hermano mayor.
Al igual que Alec, Will tenía el cabello negro y los ojos azules; mas algo en el rostro del Herondale dejo allí las similitudes. Tenía una sonrisa calmada, pero como si ocultara algo.
-Y el menor de los cuatro, James- este último también tenía el cabello negro, pero sus ojos eran dorados.
Edmund tenía 20 años, Will 19, Jace, 17 y James 16. En la corta conversación que había tenido con los hermanos Herondale, se dio cuenta de algunas cosas: todos tenían gran encanto en sus personalidades, y juntos, eran completamente irresistibles. Edmund era muy amable y, de alguna manera, inocente. Will era más bromista y juguetón, mientras James era algo más cariñoso: la había recibido con un abrazo y regalándole una dulce sonrisa. Jace era un poquito de todo, más mucha arrogancia.
Aunque sus hermanos también tenían algo de eso.
Al parecer de Clary, los tres chicos se habían moderado en avergonzar a Jace. Cosa de la que el chico parecía muy sorprendido. Edmund pareció leer de alguna forma su pensamiento, porque cuando Jace fue por algo de beber para Clary, dijo:
-Nos alegra conocer por fin a la novia de Jace.
-No pensamos que se fuera a dar alguna vez- admitió James- siempre ha salido con chicas pero nada serio.
-Por eso hemos decidido, junto con el abuelo, callarnos y no espantarte- la sonrisa de Will era como si recordara alguna travesura que lo hizo reír mucho.
-Nos agradas- agrego el menor.
Clary sonrió con eso. Se sentía bien, pues ellos también le agradaban mucho.
-Solo te pediremos una cosa- Will se puso serio de repente.
-No juegues con nuestro hermano- dijo Edmund- si te presento a nuestros padres es porque va en serio.
-Cuando un Herondale se enamora…- James dejo la frase en el aire.
Clary creía saber a qué se referían los chicos. Habían escuchado comentar a Isabelle que Jace no era el mismo cuando estaba con ella, que se veía más feliz y era más amable.
También sabía que los sentimientos de Jace hacia ella eran intensos. Pero no eran los únicos, difícilmente la pelirroja podía pasar el día sin al menos mensajearse con Jace. No entendía que sucedía, pero era como si, de alguna forma, el rubio fuera su oxígeno. Solo respiraba tranquila si él estaba allí.
"Si Simon me oyera", pensó para sí, con algo de gracia.
-Lo entiendo- asintió hacia James, luego miro al resto- y no tienen nada de qué preocuparse, Jace me gusta más de lo que podría llegar a entender.
El trio sonrió. En eso se les unió otro azabache.
-¿Dónde está Jace?- pregunto Alec, con ansiedad.
-Aquí estoy- contesto el chico, entregando a Clary su soda- ¿Qué sucede?
-Magnus está en problemas- dijo- necesito que me acompañes.
-¿Qué le paso?- quiso saber la pelirroja, con preocupación. Magnus era su amigo después de todo.
-¿Quién es Magnus?- inquirió James, ninguno de los tres hermanos de Jace lo había conocido aun.
-No sé qué le paso, solo me dijo que me apresurara y llevara "refuerzos". Está esperando me en la estación de metro…
-Voy contigo- interrumpió Jace.
El chico sabia de los sentimientos de su mejor amigo por el extraño chico asiático, y lo ayudaría en la que pudiera.
-Yo también voy- exclamo Isabelle, decididamente- ya lo escuche todo. Y no aceptare un no por respuesta.
-Cuenten conmigo- hablo Fray- Magnus también es mi amigo.
-Si tú vas, yo igual- Simon no se escuchaba tan seguro- si algo te pasa, tu madre me matara.
Edmund, Will y James no tenían idea de quien era ese tal Magnus, ni que era de su hermano. Pero salir por ahí de noche, en metro, sonaba a una aventura con posibles problemas.
No se lo podían perder.
-¿Quién es Magnus?- volvió a preguntar James, mientras se escapaban de la fiesta por la valla del jardín trasero.
