Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen a mi, si no a Masami Kurumada, esto es sin ningún fin de lucro.

Capitulo 4: La boda.

Cuando sintió el rayo tibio de Sol cubriendo su piel, sus ojos se abrieron con pereza.

Observo el reloj de su mueble y a su lado, el retrato de su amada. Sonrió y le depositó un beso sutil acarreado por sus dedos.

Segundos después removió las sabanas de su cama y se adentro al baño tomando una ducha.

Y cuando termino, comenzó a colocarse aquel fino traje que ya estaba días atrás en el armario dispuesto a ser usado, comenzando a percibir como los nervios subían uno a uno por su cuerpo. Y en ese momento se pregunto de donde había sacado tanto valor para haber propuesto tal acto a su amada que hoy le tenía con los nervios alterados.

Solo recordaba la gran sonrisa de Shunrei al pronunciar un te amo desde sus entrañas y minutos mas tarde, verse rodeado de sus mejores amigos celebrando su compromiso, aunque en el fondo, sentía siempre el gran vacio de una persona la cual ese día les haría falta a ambos. Dohko, su padre.

Se tapo el torso con un fino smoking y se coloco las mancuernillas, aquellas que le había regalado Saory y que le dieron gran nostalgia, pues la tarde en que preciso regalárselas, ella había llorado de conmoción al ver tan feliz a uno de sus santos, los que tanto la protegieron y a los cuales nunca había podido hacerles felices, haciendo de su obsequio una muestra de afecto y liberación de sufrimiento.

Y asi, perfectamente vestido, salió de aquella habitación rumbo al lugar donde se reuniría con su amada.

Para ella, su día había sido muy diferente al del Dragón, pues casi no había dormido en la mansión Kido por los extremos nervios que le causaba unirse a su amado; por fin, después de tanto esperarlo, de tantas lagrimas calladas y de tanto dolor ahogado en su corazón, ahora podía sentirse plena a estar a su lado y por primera vez, uniéndose alma con alma.

Así que desde que los primeros rayos golpearon su cara, escucho los golpeteos incesantes de June y Miho que estaban listas para arreglarla, pues ese día era solo para ella. Shunrei se levanto ansiosa hacia la puerta y con el rostro emocionado, espero las indicaciones de sus compañeras, quién ya estaban arregladas para convertirla en una preciosa doncella. Y así, la china tomó un baño mientras sus amigas le preparan su vestido.

Cuando termino, se coloco una linda ropa interior que le había regalado Eris y se sonrojo, pues fantaseaba como años atrás, sobre el momento en que Shiryu y ella estarían juntos en la intimidad, haciendo que le recorriera una espiral de emociones el cuerpo. Sus caricias, sus fuertes brazos y sus besos bailando en su piel eran una idea exquisita que vencía su razón.

Aquella seria la primera vez que rompería las reglas con su amado y eso,eso... le gustaba. Se puso una bata y dejo que June y Miho hicieran lo propio con su cabello.

Bastaron un par de horas en que la chinita se dejaba manejar dócil por las otras chicas, cuando por fin se vio al espejo, quedando maravillada. No supo como Miho y June habían adquirido tales habilidades en el arreglo personal pero definitivamente era otra. Sus hermosos ojos azules quedaron resaltados por un bello color negro y sus labios rosados como fresa, y que decir de su bello peinado de princesa de ensueño. Sin duda, esta vez Shiryu perdería hasta el aliento al verla.

Miho y June ayudaron a Shunrei a probarse una ultima vez el vestido de novia y se maravillaron ambas por tal bella creación. Shunrei había quedado más que hermosa que cualquier diosa griega bajo un vestido blanco.

Fue entonces que Tatsumi anuncio que estaba listo el coche y que el momento que tanto espero, estaba por llegar.

Al salir a las calles de Japón, aquellas que habían visto crecer sus primeros años al pequeño Dragon,se dio cuenta de la gran cantidad de personas que salían a despedirla , sonriéndoles para agradecer el cariño de las mismas. El carro comenzó a avanzar y con el, los sueños de Shunrei al ritmo de la ansiedad.

Afortunadamente para ella, las bellas imágenes de la ciudad le daban un momento relajante antes de enfrentarse al más exigente reto del amor que se había propuesto.

De pronto, los jardines de la iglesia se dejaron ver con la infinidad de personas conocidas que entraban a ella y eso la hizo aun mas feliz, pues no podía imaginar celebrar la felicidad más grande que vivía, sin la presencia de todos aquellos que habían sido sus cómplices por años.

De pronto, una silueta traviesa y bailarina de nervios se aproximo a la ventanilla. Elegantemente vestido y de guantes blancos, Seiya le abrió la puerta y le extendió su mano para recibirla.

Shunrei emocionada, agradeció en un susurro el apoyo del castaño y tomó su brazo, comenzando extrañamente a imaginar que la sonrisa del castaño no era otra que la de Dohko y que ese brillo con el que la miraba el Pegaso, era con el mismo que su maestro lo hubiera hecho.

Y entonces se perdió unos segundos en el silencio. Lo sentia, sentia la presencia de su maestro a su lado, apoyándola y riendo al ver a los que tanto tiempo crio como sus hijos, llegar lejos, juntos.

Sus ojos se nublaron con unas ganas eternas de llorar. Fue entonces que cerró sus ojos unos instantes, escuchando en una ilusión la voz de su maestro diciéndole al oído:

-Estoy tan orgulloso de ti, te quiero Shunrei.

De pronto la dama dibujo una sonrisa tibia y escucho el:

–Ya es hora...— de parte de Seiya, comenzando a avanzar lentamente mientras una canción dulce de piano resonaba en la iglesia. A cada paso, observaba de pie en las butacas a personas que fueron trascendentes en su vida.

Sonrió al ver a un inquieto Kiki de la mano de Seika saludándola con su gran sonrisa al verla tan hermosa, a un Hyoga tomado de la mano de una bella Eris, a Ikki y Shun en compañía de June observándola con satisfacción y a una Saory conmovida al verla pasar. Incluso fue sorpresa ver a un Jabu y Nachi mirándola con gozo mientras Geki y Ban se quitaban las lágrimas de emoción uno al otro.

Y cuando dio sus últimos pasos, se encontró con la bella mirada de su amado. Sus pies parecieron dudar en aquel momento donde el tiempo se había congelado y todo aquello parecía un dulce sueño, aquel el cual había anhelado en todos esos años y que surgía desde el fondo de su corazón.

Seiya le entregó a Shunrei a Shiryu, que con sus manos extendidas, cubrió sus manos con sus guantes y la acerco hacia si en un sutil movimiento. Ambos se veían radiantes, el finamente vestido y con una profunda mirada que causaba nostalgia y ella, con su mirada cristalina y radiante sonrisa.

La ceremonia comenzó y ella casi no escuchaba las palabras del sacerdote, pues estaba tan nerviosa que solo podía perderse en la mirada perfecta del dragón, que de vez en cuando le apretaba la mano para calmar su recelo y le regalaba una sonrisa.

Pero de pronto escucho una pregunta que le tildó la expresión:

— ¿Acaso hay un impedimento para que se celebre esta boda?

Y un terror se apodero de ella con ganas de salir corriendo: el volverlo a perder. Inesperadamente las palabras y nervios se amotinaron de su boca y expreso:

— ¡Yo!

Ante la respuesta, todos los presentes comenzaron a murmurar y Shiryu le miró reflejando el miedo y consternación que aquellas palabras le producían. Shunrei trago saliva y le miró fijamente al Dragón.

— ¡Shiryu dímelo una vez mas, dime que ya no te iras!—exclamó temblando—dime que no volverá a haber un amanecer en el que no te encuentre a mi lado y que salga corriendo a buscarte sin saber si regresaras o no, dímelo Shiryu, dímelo que necesito saberlo.

El Dragón entonces lo comprendió todo, comprendió cuanto había sufrido su pequeña niña, ¿cuánto tiempo había callado tanto y en dónde guardo tanto dolor, en donde si ella tenia un frágil corazón?, se pregunto.

Shiryu entonces dejo escapar un par de lágrimas y tomo con sus manos el bello rostro de la dama para intentar calmarla y borrar su llanto—Te lo juro Shunrei, mirame, esta vez todo será diferente. Esta vez no me iré de tu lado, —suspiro—jamás.

La dama lo miro intensamente y sintió poco a poco el calmar de su agitado corazón, asintiendo para que continuaran con la ceremonia.

Comenzaron con esos rituales particulares de las arras, del lazo y anillos; y todo pasaba tan rápido que no entendía que sucedía la joven.

Y entonces el momento llegó, el momento en que ella tendría que hablar con el corazón:

-Yo Shiryu, te acepto a ti Shunrei, como mi amada para cuidarte y respetarte el resto de mis días—suspiro profundizado su mirada esmeralda—para estar a tu lado en la salud y en la enfermedad, en lo compasivo y en lo mundano, hasta que la muerte nos separe y se que... aun después de esta, te seguiré amando.

Shunrei no supo cuando aparecieron esas lagrimas en su rostro, sin embargo, escuchar aquello del Dragón era mucho mas hermoso que en sus mas profundos sueños. Shunrei escucho el mutismo del lugar esperando su respuesta y supo entonces que tenía que hablar:

—Yo Shunrei, te acepto a ti Shiryu como mi amado, para cuidarte y respetarte, en la salud y en la enfermedad, en lo próspero y en lo adverso hasta que la muerte nos separe...y se que ni ella lo podrá hacer, como no ha podido hacerlo nunca, mi amor.

El sonrió y entonces escucho las últimas palabras del sacerdote y se fijo en sus manos portadoras de anillos, cuando suavemente el respirar de Shiryu se aproximo a su boca y lentamente deposito un beso delicioso y suave sobre sus labios.

La gente de alrededor gritó y rechifló al verlos unidos por sus labios en una fina caricia, sin embargo, Shunrei se había encapsulado con Shiryu en el tiempo.

Era su momento de ellos, solos, china y Dragón unidos piel a piel ante la mirada de aquellos que siempre permanecieron a su lado.

Y quizá habían pasado por dolor, por angustia envuelta en el tiempo incesante, por llanto eterno, pero por aquel beso, todo,todo... había valido la pena .

Continuara...

Lindos lectorcitos ya que vi que necesitaban su fic esta mi parejita favorita de bronceados, decidí hacerles un pequeño homenaje con 5 capis amorosos. Y pues como hoy fue lo de la boda ,pronto será la luna de miel, ¿Qué dicen, me acompañan a averiguarlo en el ultimo capi? Nos vemos pronto!