N/A: Es mi mejor cap y mas largo por el momento del FF
Hola a los nuevos lectores! y a los que ya son viejos por dios dejen reviews! hahaha XD
Capítulo IV
México
Un hermoso día comenzaba por el horizonte mexicano, Bella junto a Alice y Rosalie bajaron de su avión seguidas muy de cerca por Emmet. Jacob acepto a medias que su prometida viajara a un país extraño y sin un traductor ni un guía. La condición para que pudiera viajar era si llevaba al enorme y musculoso guarura.
Bella acepto sintiéndose más atrapada en una prisión mucho mas cómoda que la que su madre le ofrecía.
-"Bells… Disculpa pero… ¿este gigante nos seguirá a todos lados?"- Susurraba Rosalie al oído de bella, sintiéndose un poco intimidada por el tamaño del hombre.
-"Eh… Lamentablemente si Rose… Jacob me dejo viajar si Emmet venia conmigo y no va a dejarme sola nunca…"- Dijo hablando más bajo aun de lo que rose había hablado.-"Siendo tu… Hablaría más bajito, el tiene muy buen oído."- Ambas giraron sus rostros para observar si Emmet las estaba oyendo, Rosalie se encontró con los penetrantes ojos de aquel gigante musculoso, un escalofrió recorrió su columna vertebral y quedo atrapada en aquellos profundos ojos… Parecía verlo por primera vez en la vida. Emmet sonrió haciendo que se le formaran pequeños hoyuelos en las mejillas no podía creer que Rosalie Hale le dignara una mirada, era prácticamente la reencarnación de la diosa Afrodita y lo estaba mirando a los ojos. Rosalie se sonrojo y volteo rápidamente entrelazando sus brazos sobre su pecho y tratando de bajar los bellos erizados que la dominaban. Bella estuvo en medio de esta escena y observo ambos rostros encantados e hipnotizados.-"Que diablos fue eso"- Del dijo muy bajo a Rosalie justo cerca de su oído soltando una risita.
-"Dios no lo sé… No había notado lo lindo que es…"- Su voz salió muy alta, tanto que el comentario llego a oídos del eludido, Bella sabiendo que había escuchado, se volteo para ver su reacción estaba rojo como tomate y al ver a su protegida se coloco unas gafas negras para esquivar su vista, apenado.
-"¡Chicos vamos dejen de coquetear como niños de secundaria! Tenemos un horario que cumplir ¿recuerdan?"- Grito Alice desde el otro lado del salón, al igual que Bella observo la situación y se estaba aburriendo de tanto coqueteo infantil. Emmet se sonrojo una vez más y soltó una risita tímida. Esa risa hizo que Rose recordara su bella sonrisa infantil, y su vientre comenzó a sentir mariposas. Bella la jalo del brazo para que bajara de aquellas nubes y siguieron caminando detrás de Alice, Emmet esta vez iba mucho más cerca. Se encontraba tan pegado de Rosalie que está casi sentía su calor corporal y a él le llegaba el delicioso olor acaramelado de su cabello y perfume.
Una vez en el hotel de cinco estrellas en Monterrey, Bella se hospedo en una habitación principal y a su lado quedaba la de Rose y Alice, seguida por la de Emmet.
El cronograma de horarios lo había organizado Alice, y si no se adaptaban a este sufrirían las consecuencias de su furia irremediable.
Primero darían un paseo por la ciudad, viendo los lugares, la gente, la cultura y tratando mejorar un poco su manejo del idioma extraño para ellos. Luego en la tarde beberían unas copas y se arreglarían para ir a la primera corrida de toros que verían.
El día fue muy entretenido, hasta Emmet lo paso genial y para sorpresa de todos, Emmet sabia el idioma extranjero con suma habilidad y muy buena pronunciación. De no ser por el hubiesen pasado muy malos ratos con los habitantes. Esta habilidad oculta de Emmet conquisto mas a Rosalie la cual no pudo evitar pasar el resto de la tarde a su lado, por un momento bella no se sintió vigilada y acosada, ahora Emmet tenía a quien acosar y vigilar.
El día paso rápido entre copas, chistes, comidas y juegos tontos, se podría decir que todos estaban un poco ebrios lo mas que habían hecho en el día era beber, beber y beber.
-"Vamos Bella ¡mueve tu trasero! ¡Vamos a llegar tarde a esa corrida!"-Gritaba Alice en la puerta de la habitación de su amiga, Alice a veces podía ser molesta si se lo proponía.
-"Ya listo, estoy lista tranquila Al, tenemos una hora para llegar"- Decía Bella exasperada saliendo de su habitación, arreglada perfectamente.-"Y Rose ¿donde esta?"-
-"Dijo que no le interesaba ver un toro correr alrededor de un hombrecillo y se fue al bar, la veremos al volver"- Alice la tomo de un brazo y la arrastro por el pasillo hasta llegar a la habitación de Emmet, toco la puerta urgentemente, la puerta se abrió en minutos y Rosalie apareció en el umbral semidesnuda solo con una sabana de seda blanca que la cubría, su cabello dorado estaba hecho una maraña y su maquillaje corrido, al parecer no esperaba a sus amigas ya que su expresión se torno de espanto y la de sus amigas de asombro total.
-"Rose... Eh... ¿Qué haces aquí?"- Pregunto Alice con una sonrisa nerviosa y tratando de no reconocer lo obvio.
-"Amor ¡¿por qué diablos tardas tanto?"- Dijo una voz masculina, desde adentro de la habitación en solo segundos Emmet apareció atrás de Rosalie con unos ajustados bóxers negros y nada mas… al ver a las chicas fuera de la habitación este se quedo congelado y rojo como tomate.-"Eh… Srta. Swan eh… Lo siento tanto… Eh…"-
-"Disculpa bella pero nosotros… Simplemente no pudimos evitarlo"- Decía una extraña y apenada Rosalie mientras se acercaba a Emmet y trataba de cubrirlo con su delgada figura.
-"eh… chicos tranquilos, Emmet es tu vida personal y no me meto en eso. Y Rose estoy feliz por ti… Si Emmet te gusta estoy feliz de que así sea"-Dijo bella caminando hacia ellos para abrazarlos pero se detuvo en medio camino.-"Eh… Mejor los abrazo cuando se den una ducha"- Emmet inconscientemente había optado por su posición habitual de trabajo, con sumo respeto y siendo invisible, al oír el comentario de Bella se avergonzó tanto que no pudo evitar soltar una risa nerviosa, Rosalie se sonrojo y miro a sus amigas como queriendo decir Tenemos cosas que hacer ¿se pueden ir?
Las chicas captaron rápidamente el mensaje y salieron de la habitación. Tomaron un taxi sintiéndose en plena libertad y sin hilos que las amarraran, cada segundo que pasaba le agradecían mentalmente a Rosalie por haber dominado a aquel sansón y haberlo encerrado en aquella magnifica torre, ahora ellas podrían estar solas y hacer lo que habían venido a hacer.
Después de más de seis meses de servicio a Bella, Emmet jamás había dejado su lado por alguna chica, o vacaciones o descansos de horas. Se le había dado una misión. Proteger a Bella. Y eso debía desempeñar. Siempre había admirado a la amiga y jefa de Bella, era la mujer más hermosa que había visto. Pero siempre se conformo con ser invisible para ella. Ahora todo era distinto, ella gustaba de él y no la dejaría escapar tan fácilmente.
Mientras que los nuevos tortolos disfrutaban de su enamoramiento prematuro, Alice y Bella se encontraban en el gran ruedo sentadas en sus asientos y observando los distintos colores que se entremezclaban con la gente. Entre todos ellas parecían ser las únicas dos mujeres blancas o como las llamaban los residentes mexicanos albinas. Se podría decir que resaltaban entre las personas.
La multitud comenzó a movilizarse y agitarse, todos giraron hacia el gran portón de donde salieron varios mozos con trajes coloridos y adornos típicos mexicanos, ninguna de las dos sabía mucho de esto así que se conformaban con saber el color de los escandalosos trajes.
La multitud comenzó a ovacionar gritando palabras en español, las mujeres gritaban de euforia y los hombres parecían alentar a los caballeros en el ruedo. Cuando algo inesperado por las chicas ocurrió.
Al final de la larga línea formada por los hombres de raros trajes apareció un último hombre, su traje a diferencia de los otros era totalmente negro, sin muchos adornos y con pocas lentejuelas, pero era totalmente elegante y llamativo. En sus manos tenía una muleta color rojo carmesí, el conjunto de los colores hacia resaltar totalmente su color de piel, era tan blanco como la cal y sus ojos de un verde esmeralda profundo, sus facciones eran perfiladas y atractivas y su cabello era broncíneo y se encontraba peinado de forma muy formal para la ocasión.
De las pocas palabras que las chicas entendían sobresalían entre la eufórica multitud algunas como Matador y Español.
-"Es el hombre más bello que he visto…"-dijo Bella con la respiración entrecortada y en un susurro.
-"Es muy sexy aunque está muy mal vestido. ¿Qué clase de vestimenta es esa? Según entiendo es el matador… Le dicen Él Español creo"- de pronto como si hubiera escuchado su conversación, el joven matador se giro hacia donde se encontraban las chicas y sus ojos se posaron justamente sobre los de Bella, esta no pudo aguantar ruborizarse y olvidar de respirar por unos instantes. El español mantuvo su mirada fija en ella y mostro una sonrisa torcida que soltó varios suspiros por parte de mujeres del público. Luego desvió la mirada y en segundos soltaron al fuerte y macizo toro. Un animal de más de setecientos kilos y con una cornamenta de más de treinta centímetros de largo… Bella al ver a ese enorme animal su corazón dio un vuelco. ¡¿Como aquel hombre podría contra aquel animal sobrenatural? Aquel ser magnifico y más bello que el mismo sol se enfrentaría a ese asesino… Bella sintió que moría lentamente. Aunque no lo conocía, no sabía nada de él y era la primera vez que lo veía, sentía que conocía a aquel ser y temía mas por su vida que por la suya propia.
El toro comenzó a embestir en dirección al matador, este lo esquivaba en artísticos y agiles movimientos con la muleta, eran tan finos y delicados como majestuosos, Bella quedo entre maravillada y aterrorizada con el espectáculo. Aquella gran muestra de valentía, masculinidad y hombría hicieron que por su vientre corrieran mariposas.
Aunque con un poco de horror, por el espectáculo al ver como el caballero destrozaba a arañazos al toro y como el toro trataba de clavar sus enormes cuernos en el delgado cuerpo del matador, Bella pudo soportarlo. Aunque a veces sentía que se desmayaba, logro ver todo el espectáculo. Cerrando de vez en cuando los ojos claro está.
Al parecer ya el evento iba a terminar, el toro se encontraba fatigado y jadeante, y parecía que el matador pedía el arma fulminante, se deslizo con suma majestuosidad por el ruedo y nuevamente sus ojos se posaron sobre Bella, en esta ocasión todos los espectadores siguieron la mirada del personaje principal, encontrándose con el motivo de su interés. El matador alzo la larga espada y señalo con esta a Bella mientras su mano libre la apoyaba sobre su pecho como queriendo entregarle su corazón simbólicamente, la eludida a ver lo que ocurría sentía que se desvanecía y que flotaba en alguna especie de nube. El caballero sonrió y le dio la espalda para enfrentarse al toro y darle la estocada final, la enorme criatura cayó al suelo de golpe mientras los demás personajes del ruedo corrían a terminar el trabajo, uno de ellos corto una de sus orejas y se la entrego al matador, el cual la alzo en el aire en señal de agradecimiento luego recorrió unas cuantas rosas del suelo, las cuales muchas mujeres habían estado lanzando junto a cartas y demás juguetitos, increíblemente también habían lanzado ropa interior.
-"¡¿Oh por dios Bella, viste que te dedico la corrida? ¡No lo puedo creer!"- Decía Alice eufórica dando saltos a su alrededor mientras que podría decirse que bella estaba catatónica, aun no creía lo ocurrido. Ambas salieron del estadio, Bella aun procesando datos y Alice hablando de lo que dirá la gente.
Se encontraban en el estacionamiento esperando un taxi cuando de repente una gran limosina blanca y vidrios ahumados se estaciono justo al frente de ellas. La ventana de pasajeros se bajo y el rostro inmaculado del matador apareció tras de ella.
-"Buenas noches señoritas…"- Expreso en un ingles perfecto con un acento muy atractivo mesclado con el español-"Dos hermosas criaturas como vosotras no deberían estar solas a estas horas de la noche… ¿Me permiten llevarlas a su hotel?"- Sus palabras eran en plural pero su mirada solo estaba concentrada en Bella.
-"Oh seria de mucha ayuda, gracias"- Dijo Alice maravillada. El caballero abrió la puerta y salió de la larga limosina, al parecer era más alto de lo que parecía. Estaba vestido con una camisa negra con las mangas recogidas hasta los codos y medio abierta hasta la altura del pecho, tenía unos vaqueros ajustados y unos zapatos italianos negros como azabaches, limpios y muy brillantes.
-"Perfecto… Mi nombre es Edward Cullen, las damas primero…"-Dijo presentándose con cordialidad y dejándolas pasar al coche tenía una hermosa sonrisa estaba plasmada en su rostro.
-"Yo soy Alice Brandon muy buen espectáculo el que dio"- Dijo Alice Saltando dentro del vehículo, Bella la siguió a medias temblando de los nervios y mas pálida que una hoja, Edward la miraba curioso y la siguió dentro del coche.
-"Creo que no he escuchado tu nombre preciosa"- Era obvio que la atención de Edward iba dirigida exclusivamente a Bella así que Alice trato de no inmiscuirse más.
-"Ah… Marie… Eh… No… Mi nombre es Isabella."-Los nervios lograron traicionar a bella y hasta su propio nombre había olvidado, Edward le lanzo una de esas sonrisas torcidas y derritió más el cuerpo de bella.
-"¿Preciosa siempre eres tan elocuente?"- Dijo en tono de coqueteo Edward mientras se acercaba mas a Bella y se la devoraba con la mirada, Bella roja como tomate trataba de ocultar su rostro pero no había donde hacerlo.-"¿Cual es vuestro Hotel?"-
-"Gran Hotel Ancira…"-Alcanzo a decir Bella antes de perderse en las profundas lagunas verduscas de los ojos de Edward, el en ningún momento aparto su mirada de ella hablo en castellano con un atractivo acento español en dirección a su chofer, sin despegar sus ojos de los de bella.
El resto del viaje fue en silencio, Alice observaba todo desde una distancia razonable mientras que Edward y Bella tenían una conversación silenciosa privada entre miradas. Llegaron al hotel y todos bajaron, Alice se despidió y dio las gracias por el transporte y fue al lobby a esperar que bella se despidiera, estaban los dos solos frente del edificio cuando de pronto apareció un botones el cual a ver a Edward soltó un gemido y se acerco a este con sumo respeto y lo saludo cortésmente, parecía tenerle suma admiración, Bella se sorprendió ante el comportamiento del botones, lo trataba como un dios, luego el botones se fue y los dejo por fin solos.
-"Sois una hermosa rosa"-Le dijo Edward en un susurro muy cerca de su rostro, le beso en la mejilla y le dio cuatro rosas rojas, las cuales había cogido del suelo del ruedo.-"Tenemos que vernos de nuevo Isabella…".-Dijo muy seductoramente con su rostro a cinco centímetros de distancia de el de ella. Bella temblaba de deseo y solo podía ver sus labios carnosos tan cerca de los suyos, hace tanto que sentía esa lujuria por alguien… Hace mucho que se sentía tan viva, que sentía el fuego correr en su interior. Edward acaricio su rostro quemándola al tacto de su mano, Bella no resistió y acorto la distancia de sus rostros, él entendió la indirecta y estampo suavemente sus labios contra los de ella. Bella tubo que controlarse para no saltar a su cuello y hacerle el amor ahí mismo. Tenía muchas razones para no cometer más errores, y no iba a meter la pata de esa forma, tenía que controlarse. Aunque el fuego vigorizante que sentía en ese momento era más fuerte a cualquier otro sentimiento que hubiera sentido.
-"¿Cuando nos veremos?"-Pregunto Bella jadeante y con la mente nublada por sus emociones, justo después de terminar ese beso tan magnífico para ambos.
-"Yo te buscare… Tu amiga se está inquietando… Parece más peligrosa que el mismo toro…"- Dijo riendo y arqueando una ceja, Bella no tuvo mucho autocontrol en ese momento ya que salto a su cuello y lo beso con fervor mostrándole toda esa pasión retenida, él la tomo por las caderas y la atrajo más a su cuerpo, haciéndole sentir una dureza en su entrepierna. Ella gimió de deseo y el la aparto jadeando.-"Pronto…"- Se separaron y él se monto en su coche.
xD Dioss amo este cap... Creo que sera mejor pasarlo a categoria M XD no aguanto hacer el lemmons.
Saludos!
