Bueno, aquí estoy nuevamente con otro capítulo de este fanfic. Poco a poco las cosas se irán poniendo cada vez más interesantes, aunque apenas es el comiezo eh.
Bueno sin más que decir (hoy ando de pocas palabras)
CUARTO CAPÍTULO EN 3...2...
Habilidades Especiales
Estábamos los tres, Hanako, Itachi y yo, parados en medio del claro del bosque en donde habíamos comenzado a jugar. Yo miraba a la niña sin todavía poder creerme que me había engañado con un Genjutsu tan básico como ese.
-¿Cómo lo hiciste? –le pedí una explicación. Ella me miró y sonrió.
-Te atrapé al momento en que me viste corriendo hacia ti. Recordé lo que Itachi había dicho acerca de que tú lograbas atrapar a las personas en un Genjutsu sin que éstas se dieran cuenta, así que pensé que para eso debería de ser una ilusión muy cercana a la realidad, como si fuera una alternativa.
-Pero yo tenía el Sharingan, ¿cómo…? –seguí preguntándole. Me sentía tonto pidiéndole explicaciones a una niña de 7 años, pero realmente me sorprendió.
-Puedo ver tus niveles de chakra, e incluso el uso continuo del Sharingan consume poco a poco el chakra. Después de que dijiste de que el jutsu que utilizas no te deteriora tanto, me di cuenta de que tu nivel de chakra estaba más bajo de lo normal. Entre más bajo está tu nivel de chakra, más lentas son las percepciones de tus ojos, y por ende más lentas las reacciones de tu cuerpo. ¿No es así? –me dejó sin habla. Es muy inteligente y analítica. –El Genjutsu fue más rápido que tú, lo suficiente como para distraerte por lo menos por un par de segundos. Mi objetivo era atraparte, no dejarte atrapado en él.
-¿Y el kunai?-ella rió suavemente.
-¿Quién es el que hace demasiadas preguntas ahora? –me dijo aún con su sonrisa. Aunque esta vez era dulce, como de chica buena. –El kunai era un distracción parte del Genjutsu. En realidad, nunca lo lancé. A eso me refiero con lo de las alternativas. No todo lo que pasa en el Genjutsu necesariamente pasa de igual forma en la realidad.
-Shisui… -dijo Itachi suavemente. –Nos ha ganado, el juego acabó. –dijo finalmente. –Ahora, ¿me dirás que es lo que querías comprobar? –preguntó de una forma insistente. Yo sonreí.
-Creí que a este punto te habrías dado cuenta Itachi. –le miré. Él se encontraba indiferente, pero yo sabía que él aún no había captado lo que le quería decir. Miré esta vez a la castaña. –La forma en que buscabas a Itachi, a sus clones o inclusive a mí, no es una forma muy común entre jóvenes como tú a menos que posean habilidades especiales. –ella me miró con duda. –Dime Hanako, ¿cómo lo hacías? –Ella se quedó pensativa por un instante hasta que por fin habló.
-Sintiendo el chakra. –dijo finalmente. –Si no podía verlos, ni siquiera con el Sharingan, entonces los encontraría sintiendo su chakra. Pero jamás creí que fuera una habilidad especial… -en ese momento vi que Itachi abrió los ojos de par en par y sonreí.
-Eres del tipo sensorial…-dijo el pelinegro suavemente. –Es la primera vez que veo uno en el Clan Uchiha.
-Es muy raro, pero no creo que sea la única. –dije yo. –De alguien tuvo que haberlo heredado ya que un gen como este no se crea así sin más.
-¿Quién más en el clan puede ser sensor sin que nosotros lo sepamos? –inquirió Itachi.
-No lo sé. –dije. –Tendremos que preguntarle a tu padre. Fugaku-san tiene la información básica de todos los miembros del clan. Si hay alguien sensor además de Hanako, él debería saberlo.
-Seguro que el funeral ya habrá terminado. –escuché que Hanako había hablado y tanto Itachi como yo la volvimos a ver. -¿Podemos regresar?
-Sí. Vamos. –dije comenzando a caminar hacia el barrio. Los dos chicos detrás de mí.
Íbamos por el camino cuando escuché pequeños pasos que se acercaban a mí por detrás a paso rápido, como si estuvieran corriendo. Me volteé rápidamente y sentí que caía al piso con dos personas sobre mí.
-¡Hanako!-gritaron dos voces al unísono. Fue entonces que los reconocí.
-¡Kazuki! ¡Takeshi! –ellos se levantaron y me abrazaron sacándome el aire.
-¡Qué bueno que estás bien! No sabes lo preocupados que estábamos. –Takeshi era quien me estaba sofocando, Kazuki ya me había soltado. -¿Por qué no nos dijiste que habías vuelto? Había pasado mucho tiempo desde que te fuiste…
-Takeshi…-intenté decir.
-Íbamos a decirle al Hokage que enviara a alguien a buscarte…
-¡Takeshi! –terminé por gritar. Él se quedo en silencio. –Estoy bien. –le sonreí mientras lo apartaba suavemente. Tenía sus ojos cristalizados y sentí tristeza por verlo así.
-Hanako…-escuché mi nombre nuevamente y me giré. Vi que Shisui e Itachi seguían allí, había olvidado por completo que venía con ellos. Kazuki y Takeshi los miraban con desconfianza. –Si quieres te puedes quedar con ellos, nosotros le avisaremos a tu madre. –Shisui fue quien había hablado. Yo asentí suavemente y ellos continuaron con su camino.
-Oye, ¿quiénes son esos? –me susurró Kazuki.
-Son Itachi-san y Shisui-san. –le dije de igual forma. –Unos amigos del clan. –dije esta vez normal.
-¿Y desde cuando los conoces? –preguntó esta vez Takeshi.
-A Itachi-san lo conozco desde hace un par de días, cuando regresé. Y a Shisui-san lo conocí esta mañana. –dije recordando como conocí a cada pelinegro. Ellos seguían desconfiando.
-¿Y son buenas personas? –preguntó Kazuki.
-Sí, lo son. –le sonreí.
-No te gustará ninguno de ellos, ¿verdad? –pregunto el castaño. Yo me sonrojé.
-¡No! ¿Cómo se te ocurre? ¿Por qué preguntas eso Takeshi? –le indagué. Kazuki lo miró con una mirada divertida que no pasó desapercibida por mí.
-Em… Por nada, curiosidad. –dijo el otro con un movimiento de hombros. Yo seguía mirándolos esperando una respuesta diferente.
Caminábamos hacia el departamento de la Policía Militar, en donde sabíamos que podría estar mi padre. Al entrar, nos encontramos con varios de los miembros.
-¡Oh vaya pero miren quienes llegaron! –nos saludó Tekka, uno de ellos.
-Tekka-san –le saludó mi compañero respetuosamente con la cabeza. Yo le imité.
-Shisui -Tekka le golpeó amistosamente el hombro. -¿Cuándo te unirás a nosotros amigo? –Shisui rió.
-Pronto…
-¿Y tú Itachi? –Tekka se dirigió a mí.
-¿Está papá? –le pregunté cambiando completamente el tema.
-Em… -cambió su expresión. –Sí, claro. Está en su oficina, como siempre. Tú sabes dónde es.
-Sí. Gracias. –le dije comenzando a caminar en dirección al dicho lugar.
-Gracias, Tekka-san. –escuché decir a Shisui mientras me seguía. Nos topamos con la puerta de la oficina, y la golpeé suavemente.
-Adelante. –escuché decir y Shisui y yo entramos. –Itachi, Shisui ¿qué hacen aquí? ¿Y por qué no fueron al funeral? –dijo esta vez con el ceño fruncido.
-Em… -Shisui comenzó rascándose la nuca. A veces la mirada de mi padre era escalofriante pero aún así en mi surtía tanto efecto como en otros.
-Cosas… además no fuimos los únicos que se escaparon. –le dije con tranquilidad.
-¡¿Estuvieron con ella?! –sus ojos se veían mucho más espeluznantes con el Sharingan.
-¿Y qué si estábamos? –contestó Shisui. –El punto es que necesitamos tu cooperación con algo de gran interés para el clan.
-¿De gran interés? –Fugaku enarcó una ceja.
-Dime… ¿sabes algo sobre el chakra de esa mocosa? –preguntó nuevamente mi amigo.
-Quizás… -decía pensativo mi padre. -¿Por qué quieren saberlo?
-Tiene 7 años y puede manejar perfectamente el Sharingan, pudo engañarme con un genjutsu sorprendentemente básico. Y ¿sabes algo? Es de tipo sensorial –Shisui puso ambos brazos sobre el escritorio de mi padre. –Eso no es normal para alguien tan joven. –Él me miró buscando sinceridad, yo sólo asentí.
-Es verdad padre. –le contesté, él miró nuevamente a Shisui.
-¿Tienes lo que pedimos? –Shisui continuó con la charla.
-¿No estarás controlándome con esos ojos? –contestó mi padre con un deje de desconfianza.
-¡Qué gracioso eres, Fugaku-san! –rió un poco. -¿Lo tienes sí o no? –dijo serio y con una mirada amenazante. Mi padre sonrió de lado.
-Sí, sí lo tengo. –se puso de pie y se dirigió a los registros de los miembros del clan guardados en una archivadora. Abrió una gaveta y sacó un documento. -Lo tengo… -dijo mientras lo ojeaba. –Hanako Uchiha. Un parte de esta información me la reveló su padre poco antes de su nacimiento. Todo lo que aprendan aquí, se queda aquí. ¿Entendido?
-Sí. -contestamos los dos al unísono.
-Bien… -dijo pasándonos el documento. Shisui lo miró y lo leyó varias veces.
-Hija de Yusuke y Akira Uchiha. Nieta de Kaoru Uchiha. Bisnieta de Nanami Uchiha y Rento ¿Senju? –hizo una expresión extraña ante esto. -Y tataranieta de… -Shisui se quedó atónito y miró a Fugaku. –Esto tiene que ser una broma, ¿Madara Uchiha?
-¿Quién es Madara? –pregunté.
-Fue uno de los fundadores de la aldea, exlíder del clan y debido a que el clan lo abandonó, dejó la aldea en busca de venganza. Si quieres la historia completa busca en la biblioteca, hay mucha información. –dijo mi padre devolviéndose a su escritorio. –Los Uchiha en un inicio eran enemigos y rivales con los Senju. Eran tiempos de guerra y luchaban constantemente, si un país contrataba a los Uchiha, el otro contrataba a los Senju, y así era siempre. –Mi padre suspiró. –Un día, los líderes de ambos clanes, que en ese momento eran Hashirama y Madara, hicieron un pacto de paz. Fundaron la aldea y después llegó la hora de elegir un líder. El primer Hokage. Madara se enfadó por el hecho de que eligieran a Hashirama sobre él y dejó la aldea. –Mi padre observó un punto fijo durante un rato. –Lo que estoy a punto de contarles, me lo dijo Yusuke hace siete años. –Mi padre nos miró muy serio. –Madara tuvo una hija, Nanami Uchiha. Y Hashirama tuvo un hijo, Rento Senju. Ellos dos se casaron, y he ahí el árbol genealógico de la familia. El punto es, que las habilidades se pasan a un hijo cada dos generaciones. Las habilidades de Madara fueron heredadas por Kaoru Uchiha y ahora esas habilidades se pasan a la siguiente generación. Las habilidades y el poder podrían estar en Hikari o en Hanako o incluso en ambas.
-¿En ambas? –contestó Shisui. –Hikari no es de tipo sensorial.
-Déjame recordarte algo, Shisui. Ambas son familia tanto de Madara como de Hashirama. Es probable que Hikari sea una Uchiha pura y que Hanako no lo sea.
-¿Qué quieres decir con eso? –pregunté.
-Me refiero a su ADN. Es probable que ella haya heredado algo de los Senju.
-Eso explica su chakra. El de ella es diferente.-dijo mi compañero.
-El tuyo también lo es Shisui. No creas que los miembros del clan Hyuga no han comentado nada acerca del extraño color de tu chakra. –yo simplemente observaba atentamente.
-No es de mí de quien hablamos. -mi padre sonrió.
-Que te quede de tarea. Investiga lo que quieras, es más, me gustaría que siguieras al tanto de sus habilidades. –el aludido ojeó los documentos nuevamente.
-¿Hay algo más que tenga que saber? –Shisui suspiró por los giros que daba la conversación.
-En realidad sí. –Mi padre golpeaba la mesa con sus dedos. –En cualquier momento Hanako despertará curiosidad de saber hasta dónde es capaz de llegar. Su padre nunca quiso que ella diera al máximo su potencial por el miedo de que fuera consumida por él, o que la codicia de otros ninjas la convirtieran en una víctima. –Shisui dirigió su mirada al líder.
-Hanako no puede ser privada de sus poderes, simplemente debe aprender a controlarlo. –Shisui puso el documento sobre la mesa.
-¿Qué propones? –Mi padre seguía cada movimiento de mi compañero.
-Déjamelo a mí. –Shisui sonrió. –Déjame entrenarla. –en los ojos de Shisui se reflejó un brillo que supe reconocer como el brillo que tenía en sus ojos cada vez que planeaba algo.
-¿Entrenarla? ¿Con qué propósito? –Fugaku frunció el ceño.
-Ya no tiene a su padre para que le enseñe jutsus del clan. Déjame tomar su lugar. –pude notar un deje de determinación en su voz.
-¿Estás seguro de esto, Shisui? –él solamente asintió. –Bien…Enséñale todo lo que quiera saber. –mi padre suspiró recostándose en el respaldar de la silla.
-Gracias, Fugaku-san. –Shisui sonrió.
-Itachi, pronto serán los exámenes Chūnin. –dijo esta vez mi padre dirigiéndose a mí.
-Lo sé, papá. –le contesté.
-¿Has estado entrenando, verdad?
- Por supuesto.
-¿Los exámenes Chūnin? –preguntó Shisui interesado. -¡Es una gran oportunidad!
-¿Para qué? –pregunté.
-Hanako, también los hará. –dijo emocionado.
-Shisui, tiene 7 años, es mucho para ella. –contestó mi padre.
-Estará bien. –dijo esta vez autoritariamente. –Yo la entrenaré para esto. Verás la diferencia.
-Claro… Si tú lo dices. –Papá suspiró resignado. Shisui tenía una gran habilidad persuasiva, o estaba utilizando sus poderes, no sé muy bien.
-Vamos Itachi. –yo le miré. –Tenemos que entrenar. –me guiñó un ojo y salió por la puerta decidido.
Caminaba un poco mientras pensaba en los exámenes que se acercaban actualmente. El Hokage nos había pedido que pensáramos sabiamente si meter a nuestros alumnos Genin en las pruebas, pero mis alumnos además de ser novatos, eran unos simples niños de 7 años. No podría meterlos, si es tan peligroso para ellos. Entré a una tienda de dangos y logré divisar en una de las mesas a Anko Mitarashi, comiéndose un buen combo de dangos. Yo sonreí internamente pensando en su adicción por ellos y me acerqué a ella.
-¿Disfrutas de los dangos, Anko? –le pregunté sentándome en una silla vacía quedando frente a ella.
-Son mis favoritos. –dijo ella cogiendo el último de su palillo. -¿Vas a pedirte unos? –pude jurar que vi estrellitas en sus pupilas.
-No… quizás otro día. –le dije frunciendo el ceño levemente.
-Dime, Kaito… ¿Anotarás a tus pequeños gusanos en los exámenes?
-Tan amigable como siempre Anko… -le dije sarcásticamente. –Y la verdad es que no lo he pensado, creo que aún están muy jóvenes para correr el riesgo. –En ese momento me percaté de que dos jóvenes Uchiha habían entrado en la tienda.
-¿Quién son tus estudiantes? –La Jōnin pidió otro plato de dangos.
-Kazuki Mitokado, Takeshi Komatsu y Hanako Uchiha. –Anko pareció atragantarse con el último nombre antes de mirarme sorprendida.
-Así que tú eres el encargado de esa mocosa. –dijo.
-¿Sucedió algo de lo que no me entere? –le pregunté dudoso.
-¿El Hokage no te comentó acerca de la misión? –alzó ambas cejas.
-¿Qué misión? –me tensé. Anko revisó los alrededores, mirando fijamente a los Uchiha que estaban posicionados en la mesa de al lado. Luego se acercó a mí y me murmuró al oído.
-El Hokage me mostró el reporte de la misión, sin embargo es información confidencial que no debe salir de la aldea por nada en el mundo. –ella pausó por un instante antes de comenzar a relatar. –Tú pequeña estudiante Uchiha se escapó en una misión con su padre y otro par de Jōnin. Era una misión de rango B, pero ellos fueron emboscados durante la misión por un centenar de shinobi de Iwagakure. La misión fue pasada a rango A. Lastimosamente los Jōnin, incluido su padre murieron en la misión. Pero la niña vivió, completó la misión y además de eso, redujo todo un pueblo a cenizas matando a todos los shinobi y los pobres aldeanos. –Yo abrí los ojos de par en par.
-Ella no pudo haber hecho eso… -me dije a mí mismo.
-Lo hizo. –Anko me miró divertida. –Lleva el Uchiha en la sangre, se volverá una gran ninja de élite. –dijo acabándose su dango. –Nos vemos. –Seguidamente se puso de pie y dejó la tienda. Yo hice lo mismo después de unos segundos.
Un par de azabaches caminaban por las calles de Konoha luego de abandonar el edificio de la Policía Militar de la aldea.
-¿Qué piensas hacer ahora Shisui? –comentó uno de ellos cansinamente.
-Debemos convencer al sensei de Hanako para que acepte inscribir a su equipo en los exámenes. –Suspiró. –Sin embargo, ayudaría mucho primero saber quién es el afortunado maestro de la chica. –Shisui miraba a los alrededores hasta que logró divisar una tienda de dangos. -¡Oh mira Itachi! –el otro pelinegro siguió la mirada de Shisui hasta que vio la tienda.
-¿Quieres dangos? –éste alzó una ceja.
-Ambos sabemos cuánto te encantan. ¿Por qué no vamos por un poco mientras localizamos al sensei? Quizás después podamos ir a ver al Hokage para saber de quién se trata. –Itachi suspiró.
-¿Por qué no vamos ahora a ver al viejo para salir de esto? La verdad es que ahora no se me antoja comer nada.
-Vamos, Itachi, no seas amargado. –Shisui arrastró a Itachi hacia la tienda de dangos. Al entrar escucharon a dos Jōnin entablando una conversación.
-¿Quiénes son tus estudiantes? –Habló una mujer de cabello morado.
-Kazuki Mitokado, Takeshi Komatsu y Hanako Uchiha. –Ambos pelinegros se sobresaltaron con el nombre y decidieron sentarse cerca de ambos shinobi para poder escuchar mejor la conversación.
-Así que tú eres el encargado de esa mocosa. –dijo la mujer luego de haberse atragantado con uno de sus dangos.
-¿Sucedió algo de lo que no me entere?
-¿El Hokage no te comentó acerca de la misión?
-¿Qué misión? –los azabaches fingieron desinterés ante la mirada penetrante de Anko Mitarashi. Seguidamente escucharon unos murmullos y dejaron de prestar atención por un instante.
-¿Entonces es él? –Itachi le susurró a Shisui.
-Sí… No lo pierdas de vista. –el otro asintió y nuevamente escucharon atentamente a los Jōnin.
-Lo hizo. –escucharon decir a la Jōnin. –Lleva el Uchiha en la sangre, se volverá una gran ninja de élite. Nos vemos. –Anko se puso de pie y salió de la tienda bajo la atenta mirada de los Uchiha. Posteriormente el hombre también se puso de pie dirigiéndose a la salida. Una vez que estuvo fuera, ambos pelinegros rápidamente salieron detrás de él. Lo vieron caminar por las calles y decidieron seguirlo de incógnito.
-Yo conozco a este tipo. –comentó Shisui oculto en uno de los árboles.
-¿Ah sí?
-Es Kaito Hayata. Un Jōnin que también fue recomendado para ANBU. –los azabaches miraban al Jōnin caminar por la calle hasta que se detuvo en seco.
-Sé que llevan espiándome un buen rato, chicos. –dijo de pronto. –Salgan ya. –se dio vuelta hacia donde estaban.
-Es bueno. –comentó Itachi saliendo de su escondite junto con Shisui. Kaito enarcó una ceja al verlos.
-Dos mocosos Uchiha ¿eh? –los miró fijamente. -¿En qué puedo ayudarlos?
-Queríamos hacerle una propuesta. –habló Shisui acercándose.
-¿Una propuesta? –Kaito lo miró con desconfianza.
-Sí… No pudimos evitar escuchar la conversación que tuvo con Anko-san. Y quería preguntarle si usted está seguro de inscribir a sus alumnos a los exámenes Chūnin.
-Ellos están muy jóvenes aún. –dijo éste. –Quizás en un par de años.
-Pero… -Shisui habló. -¿No cree que con el entrenamiento apropiado podrían participar?
-Adónde quieres llegar con esto, Shisui. –habló demandante.
-Así que me conoce, ¿eh? –Shisui parecía orgulloso.
-Por supuesto que te conozco. Eres Shisui del Cuerpo Parpadeante. –Kaito entrecerró los ojos. -¿Qué es lo que quieres?
-Deja que el equipo de Hanako participe en los exámenes. –habló esta vez serio el pelinegro.
-No tengo tiempo de entrenar a los tres, será la próxima. –dijo comenzando a girarse.
-Por favor. –le suplicó Shisui. –Yo me haré cargo de Uchiha. Tú hazte cargo de tus otros dos estudiantes. –el castaño lo miró.
-¿Entrenarás a Hanako? –preguntó interesado.
-Sí. Será más fuerte para los exámenes, por lo menos para la segunda prueba y para los finales. –Shisui estaba decidido. –Yo mismo me encargaré de ella
-¿Estás seguro de esto?
-Tú no sabes el potencial que tiene. –dijo Shisui. –Debe entrenar con alguien de su mismo clan, así aprenderá a usar bien sus ojos y las técnicas de fuego. –Shisui lo miró expectante. Kaito se mantuvo en silencio durante unos segundos.
-Está bien, los inscribiré en los exámenes. –suspiró resignado. –Pero si algo les llega a ocurrir. –dijo amenazante. –Te arrepentirás. –Shisui sonrió de lado.
-Te preocupas demasiado. –dijo este tranquilamente.
-Habrá una reunión de Jōnin y Chūnin esta tarde. Allí nominarán a los Genin y elegirán a los examinadores por si no lo sabías. –agregó el castaño.
-Sí… Eso no me lo perdería por nada.
-En ese caso, nos vemos. –Kaito siguió con su camino.
-Sí… -Shisui observó a su compañero quien le devolvió la mirada confuso. –Debemos comenzar ya con el entrenamiento. El examen comienza en una semana. –Itachi asintió y ambos se dirigieron en busca de la castaña y su equipo.
-¡Aw! –exclamó Kazuki. -¡Takeshi está celoso! –dijo esto codeando a su compañero.
-¿Celoso? –cuestionó Hanako.
-¡Yo no estoy celoso! –se defendió el castaño sonrojándose de sobremanera.
-¿Ah no? –Kazuki enarcó una ceja sonriendo divertido. –Entonces no te importaría que Hanako tuviera novio, ¿cierto? –la aludida alzó una ceja.
-No claro que no… -Takeshi miró al suelo.
-¡Qué mentiroso eres! –le señaló Kazuki.
-Ya, déjenlo… -suspiró Hanako. –No pierdan el tiempo en discusiones tontas. –la Uchiha cerró los ojos cansada.
-¿Hm? –Kazuki la miró. -¿Y qué prefieres hacer, Uchiha? –entrecerró los ojos.
-Entrenar. –dijo comenzando a alejarse hacia los campos de entrenamiento. –Es más productivo que ver sus discusiones.
-¿Algún problema? –Hanako se detuvo en seco.
-Sí. Si tienen tanto tiempo para pelear de esa forma, podrían usarlo sabiamente y volverse más fuertes.
-¡¿Insinúas que somos débiles?! –Kazuki le indagó.
-No estoy diciendo eso… -la chica murmuró. –Pero tampoco tienen una fuerza admirable.
-¿Acaso quieres pelear? –Kazuki ya se estaba realmente enfadando.
-¿Tú contra mí? –preguntó como si se tratara de una broma. –Te patearía el trasero. –Hanako se giró para mirarlo.
-No te creas la gran cosa. –Le indagó Kazuki aparentemente molesto por la actitud de la chica. –Puede que los Uchihas sean ninjas de élite, pero eso no te da el derecho a creerte mejor que nosotros. –Se podía notar la ira en los ojos del azabache.
-Sí me da el derecho. –dijo ésta tranquilamente. –Soy mejor que ustedes. –esa fue la gota que colmó el vaso de paciencia de Kazuki.
-¡¿Qué dijiste?! –Kazuki gritó.
-Que soy mejor que ustedes. ¿Acaso estás sordo? –la chica frunció el ceño. Kazuki trató de abalanzarse sobre la chica pero Takeshi lo detuvo.
-¡Kazuki contrólate! –Takeshi lo tenía agarrado con ambos brazos alrededor de su cuerpo.
-Quiero pelear contigo. –Hanako alzó una ceja nuevamente. –Te demostraré que no soy débil. Te demostraré que no soy inferior a ti. –se zafó del agarre que tenía el castaño sobre él sin retirar la mirada de Hanako. – ¡Y quiero que uses eso ojos! ¡Muéstrame de qué son capaces los Uchiha! –la castaña sonrió de lado.
-Eso no será necesario. –sorprendió a los otros dos chicos. –Puedo vencerte sin necesidad de utilizarlo. –dijo la chica continuando con su camino hasta que un brazo la jaló fuertemente tirándola al suelo. Kazuki la tomó del cuello de su blusa con el símbolo de su clan y la miró con rabia mientras la levantaba.
-Deja de subestimarnos. –dijo. -¿O es que tienes miedo? –dijo burlonamente. La chica entrecerró los ojos y pateó a su compañero en el estómago lo suficientemente fuerte como para sacarle el aire causando que éste la soltara.
-¿Quieres pelear? –dijo esta contagiándose de su enojo. –Bien. Pelearé contigo pero no aquí. –dijo comenzando a caminar hacia los campos nuevamente. –Sígueme. –Ambos chicos la siguieron, Kazuki para tener su lucha aunque aún tenía dolor en su abdomen y Takeshi por curiosidad de ver la batalla e interferir si era necesario, y si era posible.
Al llegar, Takeshi se sentó debajo de un árbol. Kazuki y Hanako se pusieron de frente y realizaron el sello de combate que les habían enseñado en la academia. Seguidamente Kazuki sacó un kunai de su portaherramientas y lo lanzó hacia la castaña mientras saltaba hacia atrás alejándose. Hanako fue lo suficientemente rápida como para detenerlo con otro kunai y agarrar el kunai de Kazuki en el aire, teniendo ambas armas en sus manos. Kazuki se ocultó entre los árboles mientras trataba de idear una estrategia. Hanako sonrió habiendo notado las intenciones de su compañero, lástima que él no supiera acerca de las habilidades de la chica. Ella realizó los sellos de un jutsu de fuego, y una ráfaga de fuego salió de su boca en dirección al árbol en donde se encontraba el azabache. Éste se sorprendió por el jutsu e intentó evadirlo a toda costa saltando lejos y cada vez más lejos, pero el fuego fue más rápido y lo alcanzó. La chica sonrió pero su sonrisa se borró inmediatamente al notar algo extraño. El chico que estaba derribado en el suelo desapareció en una nube de humo dejando en su lugar un tronco quemado.
-¡Tsk! Nada mal…-la chica se concentró en los alrededores, pero unos shuriken que se dirigían a ella la impidieron concentrarse. Saltó hacia una rama alta buscando al pelinegro entre los árboles. –Sé que estás por aquí. –dijo en voz alta. -¿Por qué no sales Kazuki? ¿Tienes miedo? –rió suavemente hasta que vio a un pelinegro saltando y cayendo justo en el río, logrando mantenerse a flote. ¡¿Él puede caminar sobre el agua?! La castaña se sorprendió hasta que se percató de que el azabache estaba realizando algunos sellos.
-Suiton: Mizurappa –dijo y un gran chorro de agua salió de su boca con gran fuerza en dirección a Hanako. ¡¿Qué, elemento agua?! No puedo contrarrestar eso con fuego… Cruzó sus brazos en defensa mientras recibía el impacto del jutsu de agua. Fue arrastrada hasta el suelo por el agua hasta unos metros más atrás. Tosió un poco mientras se levantaba, aún empapada por el agua. Al mirar hacia el frente, se encontró con la mirada divertida de Kazuki.
-Tu debilidad es el agua, ¿eh? –Hanako frunció el ceño. –Se acabó, mi agua apagará tu fuego Uchiha.
-No. –ésta sonrió retadoramente. –No si mi fuego evapora tu agua primero Kazuki. Esto aún no ha acabado. –le amenazó ésta. Ella no tenía previsto que el azabache fuera capaz de usar el Suiton, pero ahora que lo sabía, no bajaría la guardia.
-¿Por qué no usas tu Sharingan? –cuestionó el de ojos azules. – ¿Tanto orgullo tienes como para mostrarlo?
-No. Si tanto quieres que lo use, está bien. Tú lo pediste. –Los ojos de la chica se volvieron instantáneamente tan rojos como la sangre y tres aspas negras rodeaban su pupila. Era probable que Kazuki fuera mejor que ella en Ninjutsu y en Taijutsu. Pero su especialidad era el Genjutsu, un segundo en el que Kazuki viera sus ojos, es lo que basta para ejecutar uno sobre su compañero. La chica sonrió con malicia. Kazuki vio con asombro los ojos de la chica, sus aspas comenzaron a girar lentamente, poco a poco aumentando su velocidad.
Kazuki se sobresaltó cuando escuchó el crujir de una rama detrás de él. Se giró, sin embargo no había nada. Cuando regresó su vista a la chica, ésta ya no estaba.
-¿Hanako? –preguntó él al aire. -¿Estás ahí?
-¿Qué sucede Kazuki? –se escuchó su voz como un eco. - ¿Qué no ves que estoy justo aquí? –escuchó el pelinegro que susurraron en su oreja. Cuando se giró, la chica lo miraba nuevamente, sus ojos estaban negros.
-Desactivaste el Sharingan. –Kazuki sacó un kunai y se puso en guardia. Hanako rió.
-Quizás… -su cuerpo comenzó a desvanecerse. –O quizás no… -su voz volvió a escucharse como un eco.
-¡¿Qué demonios?! –Kazuki comenzó a buscar espantado a la chica.
-Cuida tu espalda. –Hanako le advirtió desde las sombras. Varios kunais atacaron a Kazuki por la espalda. Él logró evadir los suficientes, pero uno logró alcanzarlo incrustándosele en la pierna. Kazuki cayó de rodillas adolorido.
-¡Ah! –se sacó el kunai de su pierna, chorreando un poco de sangre.
-Cuidado, Kazuki. –la voz calma de Hanako se escuchó nuevamente. El cielo comenzó a tronar.
-¿Una tormenta? –Kazuki miró al cielo. Cerca de él comenzaron a caer gotas de lluvia que se quedaban clavadas en la tierra. Eso no es agua. Pensó el pelinegro con temor. ¡¿Agujas?!
Del cielo comenzaron a caer cientos y cientos de agujas finas y plateadas que caían con la misma fuerza que como si fueran gotas de agua. Kazuki se cubrió tratando de no pensar en lo que estaba sucediendo, pero su mente estaba centrada en las agujas que se acercaban ferozmente. Un segundo después, sólo se podía escuchar los estruendosos gritos de sufrimiento del azabache ante el dolor punzante que se expandía por todo su cuerpo.
-Kazuki. –habló Hanako demandante. –Despierta. –Kazuki abrió los ojos encontrándose con los negros orbes de Hanako. Él estaba en el suelo en posición fetal y Hanako estaba hincada a su lado. Takeshi estaba de pie al lado de la castaña y lo miraba con preocupación.
-¡Tus gritos me asustaron amigo! –suspiró relajándose el castaño. –Creí que en serio te había sucedido algo.
-¿Qué? –el azabache se miró a sí mismo y se dio cuenta de que no tenía ni un solo rasguño, estaba completamente bien. -¿Qué sucedió? –preguntó confundido.
-Te atrapé en un genjutsu. –la castaña lo miró con arrepentimiento. –Lo siento creo que me excedí un poco. –dijo mirando hacia otro lado.
-¿Cuándo…? –comenzó a decir.
-Desde que viste mi Sharingan, ya estabas adentro. –le contestó poniéndose de pie y ayudándolo a levantarse. Él la miró sorprendido.
-No sabía que pudieras ejecutar un Genjutsu tan bueno como ese. Aunque la lluvia de agujas fue cruel. –se quejó el pelinegro haciendo reír a la castaña.
-Yo no sabía que pudieras caminar sobre el agua… -le contestó ésta.
-¿Qué acaso tú no puedes? –preguntó incrédulo. La chica infló los cachetes.
-No… -eso sacó una sonrisa de lado al azabache.
-Te ensañaré… Si me enseñas a hacer un genjutsu tan bueno como ese. –la castaña sonrió.
-Hecho. –Takeshi simplemente los miraba a ambos impresionado.
-Oigan esto no me parece justo. –dijo de pronto cruzándose de brazos.
-¿Qué? –contestaron sus dos compañeros al unísono posando sus miradas en él.
-Ustedes pueden hacer ninjutsu de algún elemento. –hizo un gesto con las manos. –Tú puedes caminar sobre el agua. –señaló a Kazuki. –Tú puedes usar genjutsu. –señaló a Hanako. – ¡Yo no puedo hacer nada de eso! –sus compañeros rieron.
-Es por eso que te digo que deberías entrenar, Takeshi. –dijo la castaña. –Al principio lo dije solo para fastidiar a Kazuki, pero él incluso me sorprendió. –El azabache se sobresaltó.
-¿Te sorprendí? –preguntó este incrédulo.
-Sí… -Hanako le sonrió. Kazuki se sonrojo levemente y miró hacia a otro lado sin pasar desapercibido por la atenta mirada de Takeshi.
-Vaya, es un honor ser halagado por una Uchiha. –logró decir incómodo por la mirada asesina del castaño.
-Que no se te haga costumbre. –los dos chicos la miraron intensamente causando esta vez incomodarla a ella. -¿Sucede algo? –los chicos se miraron entre ellos.
-No, nada. –dijeron al unísono desinteresadamente. Hanako suspiró y en ese momento sintió una presencia a sus espaldas.
Bien, ese fue el capítulo de la semana. Espero que les haya agradado y que lean el siguiente capítulo que lo subiré el:
¡27 de enero del 2014!
¡Cuídense!
