Bueno... Supongo que gracias por darle una oportunidad a la historia.
Capítulo 4: Violeta y Azul.
Almacén: Winter's Pride: 2:41 p.m.
No era la primera vez que se sentía así; ya había estado en tiroteos por su vida en más de una vez. Pero aún así no es algo a lo que alguien se acostumbre.
Se aferró a su Glock 19 como si fuera su tesoro más preciado.
Se apoyo contra la pared y sin duda ni temor jaló el gatillo.
1, 2, 3, 4 y 5 disparos salieron del ya caliente caňon
Una micro Uzi fue la culpable de la ráfaga contra la coneja.
La cual ya estaba cubierta.
Sin éxito de ambas partes. Judy tomó la iniciativa.
Repitió el proceso contando a 3 animales armados en su contra.
Los impactos levantaron polvillo de la pared.
Haciendo cerrar los ojos a la coneja.
Un "Zap" hizo en su mente.
Había contado 4 antes de empezar con el intercambio de disparos.
Su pelo se erizó ante el ruido de un tubo de metal cayendo.
Como si de un resorte se tratará, volteó su cuello encontrando al faltante en su cálculo.
El oso pardo estaba a punto de destrozarle la cabeza de un escopetaso de una Itaca.
Su corazón pasó de ser una ametralladora a un símple y diabólico silencio.
Sus pupilas se hicieron minúsculas a la vez que sus orejas caían ante su posible ejecución.
Bum
Un último estruendo se escuchó ante el silencio total.
Un lágrima de miedo se escapó de su fuente ocular.
Pero la vida nos depara sorpresas.
Lentamente abrió sus ojos revelando algo que no pensaba ver.
El pardo tenía dos agujeros que le atravesaban el ojo derecho y su mejilla del mismo lado.
La sangre enpapo el rostro de la coneja, Tal como una flor pintada.
La Itaca calló de su pata, al igual que su portador.
Del otro lado los delincuentes contemplaron la escena con ojos expectantes.
Desde la puerta del Almacén se divisó una silueta negra.
Portaba una Colt 1911,
El humo huía del caňon en perfecta armonía.
Su poseedor rápidamente corrió a la dirección de la de patas traseras anchas.
El miedo encadenó todo su cuerpo, sin darle oportunidades de responder.
Tomó su mano y la alejó del borde de la pared.
-¿Estas bien?-pronunció el de cara partida.
Ella solo pudo asentir con la cabeza. Totalmente fuera de si misma.
Sus patas comenzaron a tembrar, su miedo se hizo tan grande como el tamaño de el canino.
Tenia un semblante relajado, como si matar fuera cosa de todos los días para él. Su gran cicatriz que partía todo su ojo derecho, junto con la otra cicatriz en su mejilla derecha y su corte en el hocico le daban motivos para temer a la orejuda.
El de pelo negro miró a la oficial, la cual estaba empapada de sangre. Con su garra pasó el dedo por el nombre de su placa revelando su identificación. Siendo la coneja sorprendida por su acción.
-Bien, agente "Hopps". Quédese detrás de mi-sin más preámbulo se volteó y se encaminó hacia el borde de la pared.
Algún que otro grito de insulto se escucha con el eco del lugar.
-Maldito perro, hijo de put*. Mataste a Mario-acto seguido gastó las 8 balas de su micro Uzi contra la cubierta de su objetivo.
Alex cerró los ojos por el ruido de disparos.
-Oye... No es por ser pesimista, pero estas j*dido, viejo-dijo entre risas.
Su asombro no paraba de crecer. ¿Acaso se había reído de la situación?
Cualquier animal normal no reiría en un lugar con 16 cuerpos. 5 de ellos de oficiales, los cuales estaban esparcidos por todo el sucio almacén.
-Oh, y tu amigo "Mario", tuvo suerte. Un traje como el que lleva va no merecía ser manchado por alguien tan repulsivo-dijo sin más.
-¡¡¡JODE*E. TE VOY A MATAR CA*RON!!!-el león escupió con molestia.
-Bueno-se acomodo la chaqueta negra-Eso será algo complicado mi felino amigo, tal como lo veo. En menos de 10 minutos caerán polis por todos lados y con una... ¿MP5? ¿Uzi?... Mmm.. ¿O tienes una TEC9? No lograrás más que tener agujeros en todo el cuerpo-procedió a tomar su caja de cigarros y colocarse uno en el hocico, ofreciéndole uno a su acompañante. La cual negó con la cabeza desconcertada.
-Piensa bien tu situación, gato-
¿Como es que estaba tan tranquilo? ¿Quién era él? Las mil y un preguntas azotaron la cabeza de Hopps en ese momento.
-¿Y esperas que me entregue? ¿Así como así?-el odio se reflejaba en su voz.
Tomó su mechero y encendió el cigarro para luego guardarlo. Dió una larga pitada para aguantar el humo unos segundos, a continuación lo soltó.
-Yo pienso muchas cosas, muchacho. Pero lo que debes pensar es que si estás dispuesto a morir o con suerte, ir a prisión un buen tiempo. Todo esto por armas-.
El león entró en crisis.
-Te dije que debía hacerse Rápido, Nahuel. Esto está jo*ido-el mapache. Compaňero de león dijo.
-Debemos irnos-el gran danés dio su voz.
Desgraciadamente, todos tenían razón, ¿pero que hacer en un momento así?
-¿Si me entrego, cuanto tiempo será en la cárcel?-apreto nervioso la empuňadura de su arma.
Alex cerró los ojos y se apoyó en la pared, fumando tal veterano.
-Eso de depende, pero si mis cálculos no me fallan, serán menos de... -arrugó la cara y contó con las garras-20, 20 aňos.
La oficial, por su parte. Calmó un poco sus nervios verticales y quedó a un lado del canino.
-*ierda-pasó una pata por su cara sudada-.
-Tengo una hija...-su voz empezó a flaquear.
Los acompaňantes de el felino estaban en las 1000 de nervios, en especial el mapache.
Si las cosas fueran como dicen en la televisión y los libros, todos tendríamos éxito. Sin compromisos, complicaciones o desviaciones. Pero la verdad es otra, hay decisiones difíciles en la vida, las cuales no nos dejan alcanzar el producto esperado, pero eso es un factor para el cual él ya había practicado. No era fácil tomar una vida, quizá hace 10 aňos sí, pero tenía que elegir dormir o hacer el bien.
-Debiste pensar eso antes de hacer esta porquería-expresó refiriéndose a la venta de armas.
El mas alto sintió esas palabras en el alma.
-Ella tiene una infección pulmonar, si no se hace nada, morirá en 2 meses. Su madre falleció hace 6 días. Está devastada. Pero necesito el dinero, necesito salvarla. Y aveces debes hacer cosas así por los animales que quieres-una lagrima de angustia se escurrió por su gran cara.
En cierta parte, él se sintió así. Haciendo cosas horribles por motivos muy importantes, no negaba eso, pero la otra cara de la moneda dicta que debes ser fiel a la verdad, y la verdad dice que si necesitas dinero, no trafiques armas, consigue trabajo, gana dinero, vuélvete un títere blanco de los más poderosos y acepta las migajas de sus aspectos. Y al final de todo eso, consigue tu prometido.
Orejas arriba pero ánimos por el suelo. Hopps pensaba en lo dicho por su atacante, pensaba que... Que ella haría las cosas incorrectas por las razones correctas, en ensuciarse tarde o temprano por alguien, quizá el zorro, quizá su familia. Pero navegamos con ideas de papel en un mar de fuego.
Suspiro y prestó atención.
-¿Como se llama?-no sabía exactamente si involucrarse, pero debía hacer algo.
-S-se llama Mónica, tiene 8 aňos y padece seguera-las lágrimas golpeaban sus ojos, pero si las balas no lo hicieron retractarse, un pensamiento tampoco lo hará.
-Te diré algo-inhaló el tóxico humo para tragarlo y soltarlo por su negra nariz- Haznos esto más fácil, y prometo que verás a tu hija otra vez. Te conseguiré un veterinario oculista, y todo estará bien bien-.
Todos los presentes quedaron atónitos, analizando sus palabras.
-No jod*s conmigo. ¿Por qué harías eso?-parte de su tristeza se esfumó.
-Por qué cometí errores como estos, justo como tú. Y no pensé en las consecuencias, me las enseňaron de una forma muy dura, terrible, de hecho. Pero hace mucho tiempo estoy buscando un respiro, y no quiero dejar a una niňa sin padre-a pesar que su semblante era tranquilo, por su interior había una batalla de disturbios.
Alex volteó a la coneja, le hizo una seňala hacia una caja de granadas, Iba a ir a por una.
Le seňaló que le cubriera, y ella acotó.
-Está mintiendo-el mapache sentenció-Está haciendo tiempo. Nahuel, larguemonos de acá, ¡ahora!
-Callate, Luís. No moriré por armas, sólo por mi hija-.
Los nombrados comenzaron a discutir.
Alex se escabulló hasta la caja, tomando una granada segadora y la Itaca del suelo sin hacer mucho ruido.
Rápidamente volvió con la coneja.
-[escucha... Arrojaré esto y mataré a los dos acompañantes de él. Tu sigueme y cubreme]-susurró Alex.
La duda era un riesgo que no podía tomar. Afirmó.
-Oye... Lamento esto-Sin dudar, quitó el seguro y arrojó la granada. Callendo a sus patas.
La luz era la dominante en la visión de los delincuentes.
Rápidamente sus patas cubrieron sus ojos cegados,
Alex no perdió tiempo, corrió a la Itaca tomandola y llendo hacia los otros animales. Judy le seguía por detrás.
Sin duda ni miedo, se puso frente a los mamíferos. Descargando el cartucho de escopeta en la cara del mapache marrón.
Escupió el contenedor de pólvora por la recámara de la escopeta, disparando al pecho del el gran Danés.
Golpeó la cara del león, desorientandolo a la vez que caía cuál nave al suelo. No lo pensó, se lanzó encima de él. Y a pesar de su estatura logró esposar e inmovilizar al felino.
15 minutos después.
Gris, todo era gris, hasta él. Cada vez que trataba de poner color a su vida, venía el agua y lo lavava. Ya estaba arto, arto de todo.
Sus ojos... Cuantas cosas crueles y sin color había presenciado con ellos. Sonrió levemente, esto era el pan de cada día, pero aun así asqueaba.
Su respiración se trabó un momento, se le complicó regresar a su estado normal.
Pero las decisiones del pasado le castigaban en el presente, borrando lo poco que le quedaba de vida. Quizá pudo ser alguien mas, alguien que se pueda mirar a al espejo y decir "hey, no has hecho nada malo hoy, bien hecho".
Pero eso es pensar en azul en un mundo gris.
Serpientes blancas rayaron el cielo, dando advertencia de tormenta.
Pero eso a él le daba igual.
Se perdió en tiempo y espacio, otra vez.
Encerró su pasado cual pajaro prisionero y moribundo. Y reinició su vida.
Jaló la patilla hacia atrás, a la vez que pateaba el arranque encendiendo el aparato transportador.
Sujeto las empuňaduras con firmeza, eso le sobraba.
-¿Te vas así como así?-.
La interrogante atrajo su total atención.
Era ella, el ser que salvó.
Un eco se hizo presente en su pecho.
-¿Acaso debería hacer algo?-interrogó en su turno.
-Eso depende de ti...- la sangre en su cara de daba algo de rareza, incluida su reciente semblante serio.
Rió por lo bajo. ese eco se hizo mas fuerte junto con una curva de su pasado. No esperaba eso.
-Yo... Este... Bueno... Gracias, llegaste en el momento justo y por eso estoy aquí. Gracias por salvarme... ¿Agente?... -las palabras eran cortas para expresar su gratitud escondida.
-Thompson... Alexander Thompson, FBI... Emmm... Oficial... ¿Zhopps? -torció su mirada, buscando la aprobación.
El humor no es muy común luego de una matanza, pero aveces Le gusta jugar a escondida con la crueldad. Este es un caso.
Una sonrisa borrada y el cambio de dirección de su punto de vista le demostraba su error.
-Es Hopps, Judy Hopps, ZPD-estiro su pata manchada de rojo-es un placer-.
Zumbidos en sus orejas desde esa palabra...
"Placer".
Él sonrió nostálgico.
-El placer el todo mío-estiró su pata, estrechando a la hembra.
-Bien... Gracias por salvarme la vida, pero deberá decirme que hace aquí, o deberé arrestar lo, a parte de romper varias leyes, mató a dos animales-su sonrisa se esfumó como pólvora al fuego.
-Conozco el protocolo. Fui enviado aquí a apoyar a las fuerzas policiales, pero desgraciadamente no a tiempo. Kent Simionson-el canino calló su habla ante un momento.
No era nada fácil perder a un colega. No muchos pueden ser lo que eran después de eso, él lo sabía. Sabía lo que es perder a alguien que te importa, y lo sabía muy bien.
La coneja se cruzó de patas, buscando seguridad y optimismo.
No fue algo fácil para ella, pero debía seguir adelante.
-Está bien. las cosas no siempre salen como uno espera, y menos en este oficio. Solo queda esperar y tener suerte-su semblante delataba algo de bajos ánimos.
-Hey... Todos perdemos a alguien, pero hay que mirar al frente... Lamento lo de tu brigada, ojalá hubiera sido notificado antes-el de cicatrices en la cara dijo.
La duda se metió en su pecho como una estaca.
-¿Acaso no tiene que haber agentes contigo?-expresó su duda.
El agente solo apretó el manubrio y sonrió ladino.
-Eso es una pregunta que no tiene respuesta, oficial. Pero a todo esto, mi nombre no se debe mencionar por favor, se nos castigará a los dos de lo contrario-procedió a pasar el cambio para retirarse del lugar-.
-Bien, eso es todo. Por cierto... Buen trabajo, Entonces, adiós, Oficial-puso en marcha el vehículo, retirándose del lugar.
La coneja sonrió débilmente. Ese can realmente le salvó el pellejo. Y no lo olvidaría...
Pero ya habría un momento para eso...
Las patrullas ya estaban allí. Varios oficiales se hicieron cargo de la escena, procediendo al lugar.
Luces rojas y azules hacían brillar paredes de lo que fue quizá una desastre carnal.
Pero así eran las cosas, debes cumplir tu deber y ponerlo por encima de todo, hasta tu vida.
Eso era lo que la motivaba... Eso es lo que lo hacía sentir Judy Hopps.
No dudaría de nuevo, eso era lo que amaba.
Pero en ese almacén sintió que su vida se le escaparia de sus garras.
Debía declarar, y además de eso escribír el informe de la operación. pero lo que realmente le inquietaba era contarle a el de orejas mas cortas lo sucedido.
14:12 P.M Departamento De Policía De Zootopia.
-¿Entonces un "perro" negro te salvó la vida?-interrogó el anaranjado tecleando en el computador.
-Exacto. Todo se fue al demonio, Nick. Él apareció como si nada y empezó a disparar-su voz expresaba un gran entusiasmo. Sin la sangre en su cuerpo se sentía mucho mejor.
-Justamente por eso debía ir, las cosas podían ponerse feas e irse al demonio-su cara se arrugó, en clara molestia.
Judy respiró profundamente y con un aire de tosquedad.
-Bueno, ¿y el nombre de tu guardián?-.
La mas pequeña pensó su respuesta, él le pidió un voto de silencio, quizá por trabajo. Pero no podía romperlo, No era correcto.
-Frank-corta y nublada respuesta.
-Mmm.. Al diablo. ¿Te parece si hacemos algo hoy. Estoy aburrido-la inocencia estrujaba su voz.
La coneja medió la pregunta, no es que tuviera algo más importante que hacer.
-¿Que tienes en mente, Zorro?-orejas alzada junto con sus sejas y su sonrisa.
-Se me ocurrió ir a una Cafetería excelente que conozco, se llama The Glass King-el volpino sobrio de lado mientras guardaba el archivo.
-Si tu pagas-dijo la coneja.
Hasta aquí.
V.
