"Aquel que combate a los monstruos debe cuidad no convertirse en uno de ellos"

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Las puertas se abrieron con la espada, las mariposas de la muerte agitaban sus alas volando a su alrededor. Esta era la última prueba antes de la graduación, irían al mundo humano para practicar el funeral de almas. Shuhei Hisagi observo con cierta incredulidad a los más de veinte a graduarse, se decía que muchos de los allí presentas ya tenían un puesto asegurado en el Gotei. En especial, aquellos que se habían destacado durante su estancia en la Academia de Shinigami.

Izuru Kira: Amenazaba con desplazar a la mayoría de los oficiales del Yonbantai, y no solo por su habilidad con el Kido curativo. Posee un nivel medio de Zanjutsu. Un muy elevado nivel en las artes demoniacas, destacando en el conocimiento del cuerpo para las artes médicas. Medio bajo en Hakuda, pero nadie podría decir que no sabe cómo defenderse. Y en Hoho gracias a su desarrollado control del Reiatsu podía impresionar a más de uno.

Hinamori Momo: Quien vio sus sueños realizados al tiempo que fue seleccionada dentro del grupo para pertenecer al Gobantai, liderado por su ya más que famoso Capitán Aizen Sosuke. Reunió los requisitos al pie de la letra, si bien su capacidad en el Zanjutsu era algo limitada, seguía siendo de las más hábiles. No obstante su mayor fortaleza radicaba en el Kido, donde fue calificada como una verdadera genio en la materia. Aunque sus facultades para el Hakuda daban que desear, su Hoho era uno de los más destacados, debido a su inmejorable nivel de control espiritual.

Abarai Renji: Debido a su actitud de busca pleitos, acabo por tener pocas posibilidades en algunos de los escuadrones, se decía que terminaría en la Tercera o Undécima División, lo cual aún no podía ser dicho a ciencia cierta. Con un Zanjutsu tan pesado como el suyo, la opción más acertada seria Decimo Primera División, sin embargo, aún quedaba por ver, en que forma evolucionaría su Zampakuto, si por alguna casualidad llegase a ser del tipo Kido, tendría por seguro una muerte rápida entre sus oficiales. Ya que su Kido era más uno de sus puntos débiles, que una habilidad que el pudiese usar en un combate de manera efectiva, no sería aceptado en alguna de las divisiones más sofisticadas, como decían ser sus miembros. Al haberse especializado tanto con la espada, su Hakuda no era algo de lo que pudiese presumir a los demás. Por desgracia, a pesar de ser tan rápido, la falta de control de su poder espiritual, colocaba su Hoho entre los más bajos, con el tiempo mejoraría, pero necesitaría de mucho trabajo duro.

Era por esas razones y muchas más, que no podía mantenerse tranquilo, algunos de los que desean sobrepasar a los más poderosos con una buena actuación ante ellos, tienden a causar problemas, lo había estado viendo muy seguido desde que se convirtió en supervisor en la Academia, y teniendo al protegido del Nibantai presente.

En lo personal no tenía nada en contra de Namikaze Naruto. Sabia de buena fuente que, entrenaba desde altas horas de la madrugada en el arte del Ni Tou Ryu por su propia cuenta, todo debido a la inusual forma de su Zampakuto y su saya. No obstante era un secreto a voces de su posición como saco de arena de la Capitana Soi Fong. Como se enteró el Gotei en general era un misterio pero se decía que el Teniente Omaeda Marechiyo pasó una muy larga temporada en los cuarteles de la Cuarta División, hecho que fue muy conocido.

-Primer grupo, vendrán conmigo, manténgase juntos, intenten no usar la violencia con los Plus (Espiritus humanos, comunes y corrientes)- observo como la mayoría de los estudiantes se formaban por conjuntos de amigos, excluyendo de manera intencional a Namikaze y al resto de los prodigios del último año "Yo no haría eso si son o no favorecidos tenerlos a corta distancia puede convertirse en una gran ventaja en el futuro" tardo un poco antes de que lograse unirse al resto de los supervisores "Era de esperarse, son compañeros desde inicios de la Academia" -¡Abarai, Hinamori, Izuru y Namikaze!, en aquella dirección, manténgase aleras a la presencia de los Espíritus De Tierra- les advirtió, antes de desplazarse a un tejado, donde poder observarlos mejor.

-Hay que agradecer de vez en cuando a esos salvajes de la Undécima División, a pesar de la cantidad de espíritus del lugar, no hay ni un solo hollow a la vista- comento fanfarrón uno de los supervisores, alguno de los oficiales de la Undécima División lo hubiese escuchado ahora sería hombre muerto.

-Dilo de nuevo frente a Kempachi y tendrás mi apoyo- comento otro entre risas.

-¡Loco frente al endemoniado distrito ochenta ni loco!- aquellos dos comenzaron a carcajearse como si fuese en vedad gracioso

"No aria falta el capitán, no serían capases de decirlo ante nadie" con ese pensamiento, Hisagi ignoro a sus dos compañeros.

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Era como un pequeño juego de ajedrez, incluso más sencillo, desde esta altura era como un simple juego de damas, chasqueo los dedos, y así como si nada, el cielo se partió abriendo la Garganta, revelando a los tres Hollow Gigantes modificados. Aquellos tres eran su más reciente y mejor resultado, trato de lograrlo con seres inferiores, pero no resistían el cambio, y con superiores… bien no podían ocultar su presencia, pero ellos. Por un segundo le pareció ver a uno de los supervisores detectar a sus creaciones, lo descarto en el mismo momento en el que este salto en dirección contraria.

-Como polillas a la luz. Siguen la fuente de reiatsu más grande a su alcance- se acomodó los lentes con un simple gesto de la mano -Gin, busquemos una mejor locación, no quiero perder detalle alguno- "Hoy tenemos un muy prometedor factor extra. Si el viejo ha visto algo en ti, yo también sabré aprovecharlo bien… Namikaze-kun" dio un pequeñísimo vistazo con el rabillo del ojo "Sin importar si eres devorado o sobrevives, siempre podrás serme muy útil"

Ichimaru solo inclino su cabeza al ver desaparecer a Aizen, no sabría decir si era divertido o triste "Y nos esforzamos tanto en créalos" -Diviértanse jugando con la comida, Vacío-san" sonrió como un niño ante una juguetería, y lo que sus ojos llenos de anhelo podrían mostrarle al ataque de aquellas bestias casi sin conciencia.

Ser el subordinado de Sosuke era tan divertido.

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Naruto caminaba con su zampakuto a la mano, como pocas veces había tenido la oportunidad desde que la Capitana del Nibantai se la confisco, con tal de que se enfocase casi por completo en las artes distintas al Zanjutsu. No logro tener gran efecto en sus progresos, antes de ir a lo que era un infierno diario a puros golpes, practicaba el kendo, hasta el punto de quedar rendido. Recordaría por siempre agradecer a Hanataro las pastillas de recuperación.

"Sera que Onee-chan tendrá ya mi encargo, dijo que no me preocupara, pero Korotsuchi-Taicho da miedo" salto junto a los demás, habían encontrado un, muy en especial enfadada espíritu de tierra -¡Vamos, cálmate Oba-san!- la anciana rugió azotando los brazos en donde apenas un segundo atrás estuvo "Esta por transformarse" -¡Momo-chan!- ella asintió alejándose envainando su espada comenzando una recitación, Kira se lanzó a distraer la atención del agonizante plus, dándoles un espacio -¡La cadena Renji!- ambos saltaron al mismo tiempo, y lo que detenía a la anciana atada a las paredes de una casa en ruinas se derrumbó en pedazos sobre el suelo, antes de que espíritu se diese cuenta de su libertad, fue golpeada y paralizada por los seis pilares de luz dorada, con calma restaurada Izuru coloco el sello de la Sociedad de Almas completando el funeral de las almas -Rikujokoro (Prisión de Luz de Seis Barrotes), estuvo maravilloso Momo-chan- Hinamori se sonrojo un poco antes de sonreír, no fue tan difícil como en realidad esperaba "Demonios, yo quería ser quien realizara los funerales" tal vez, debió prestar más atención, a su alrededor.

Un grito lleno de agonía se escuchó llenando la atmosfera de terror, todo se hiso súbitamente pesado por la fuerza espiritual a su alrededor, y el aullido de lo que sin duda alguna era un Hollow les atravesó el corazón, como un relámpago el cielo nocturno. Los gritos auxilio de los estudiantes siendo atacados, el de los supervisores desapareciendo, y lo que se veía como un sombra con brillantes ojos amarillos se alzó sobre ellos, la resplandeciente mascara manchada de sangre, escuchando el terrorífico crujido de los huesos al romperse, cuerpo se partió en dos entre fauces del vacío más grande que jamás se hubiesen atrevido a imaginar. Por la mente de todos ellos paso una palabra "MENOS"

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En verdad era un gran desperdicio ¿Cuántos experimentos se podrían haber realizado? ¿Cuánta valiosa información podrían haber reunido? Acaso no podrían ver la genialidad de la idea ¿Cuántos inútiles podrían ser reemplazados? ¿Qué acaso no la cámara de los cuarenta seis no había visto los resultados con Nemu? Bien ella era en teoría un clon al que no podía evitar llamar de vez en cuando hija, pero no quería decir nada.

"Tonterías, es solo que nadie más va ser responsable si no yo" arrojo otro puñado de almas modificadas, tomando otro más

-¡Mayuri-sama!- Nemu llego corriendo -Mayuri-sama una Garganta, en la zona de pruebas del mundo humano-

Arrojo lo que ocupaba sus manos en ese momento, dio un par de pasos en su dirección y, la bofetada que le propino a su propia hija podrían confundirla con facilidad con la de un morboso golpeador -No armes tanto escándalo por una simple garganta, ya deberían esos ignorantes saber eliminar las amenazas inferiores, eso y escapar de los Menos-

-Mayuri-sama… no se detectó ninguna lectura- se explicó a sí misma, incluso antes de que su Capitán y padre pudiese decir algo más.

Siendo el líder del Instituto de Investigación y Desarrollo, paso a un lado de su hija, sin dignarse a dirigirle la mirada en el suelo -¡No te quedes allí tirada como un tapete, rápido!- "Una Garganta, pero ninguna lectura, se están desarrollando, o solo acobardando, cualquiera de los dos no importa" tomo asiento frete a la pantalla de la computadora principal durante apenas diez segundos, viendo desaparecer a tres de los cuatro supervisores de la prueba, sin señal alguna de los Hollow -Interesante- "Uno… dos… tres" conto con los dedos.

-¡Emergencia… Hollow… Atención…. No… … …!-

Que acaso no podía dar su maldita petición de ayuda de buena manera -Que molesto, ¡Nemu!, pídele a alguien que se encargue de esto, tengo mucho que hacer- le ordeno, ignorando las peticiones de auxilio, mientras tecleaba a gran velocidad los códigos para los filtros -¡No te he dicho que vayas tú, estúpida, alguna de las otras Divisiones que lo haga, y regresa de inmediato!- no iba a enviarla a ella, ya eran más de veinte años de investigación, casi cien tipos de drogas diferentes en su sistema, inmunidad a su propio Bankai, súper fuerza, velocidad, y una conciencia propia, sumisa, pero propia. Es que acaso creía que de verdad no sabía lo que había estado haciendo a sus espaldas. Todo en ellos era en verdad, muy interesante.

Cuando salió del recinto de la Décimo Segunda División, para buscar ayuda, Korotsuchi Nemu jamás imagino, encontrarse primero que nadie con esa persona, y aunque la expresión en su rostro no se modificó ni un ápice mientras presentaba su informe ante él, sentir sus manos en sus hombros al asegurarle que iría en persona logro, que aquel casi imperceptible aumento en los latidos de su corazón se detuvieran, en el mismo momento que vio desaparecer aquel blanco haori con el número cinco grabado en su espalda.

"Es como si me hubiese estado esperando desde un principio" si había al menos una cosa que ella compartiera con su padre, era esa infinita curiosidad "Sosuke Aizen. Gobantai-Taicho. Zampakuto: Kyoka Suigetsu" -Demasiado perfecto- y si existía algo en lo que ella como su padre no podían creer que existiera, era eso mimo "Tendré los ojos abiertos"

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-¡Hado: San Juu Ichi: Shakkaho!-

Hisagi escucho como tres de los examinados supervivientes gritaban en casi perfecta sincronía -¡Mierda!- fue lo único que llego a decir, al ver como ese enorme Hollow paso por sobre su defensa, había estado tratado de perderlo y llegar a los estudiantes, tenía que salvarlos, una luz roja ilumino su rostro -Dios- susurro incrédulo, como fue que logró evadir el Cero no lo descubriría nunca, o eso pensaba cuando su espalda choco con la de ese chico -¡Namikaze!- allí estaba él fue como verse en un espejo y aquel vacío lo perseguía como su único objetivo, cuando sus ojos volvieron al hueco que lo hostigaba advirtió la saya del rubio, clavada entre ellos, era lo que desvió el ataque del Hollow.

Aquellas bestias saltaron sobre ellos, y Hisagi descubrió para su sorpresa el estar aún con vida, aquellos gigantes lo habían ignorado por completo -¡Shuhei-sempai, ayude a los demás pronto, yo los distraeré!- Naruto corría con esas dos cosas apenas a dos metros tras él, podría haberlos dejado atrás, pero si lo hacía, acosarían seguro al supervisor, y después a sus compañeros, si no fuese por todo lo que entrenaba a diario con la Capitana Soi Fong ya sería la botana de esos dos "Persiguen la mayor fuente de reiatsu primero, ignorando a las más pequeñas" sin dudarlo un segundo salto a donde sus amigos, justo entre ellos y el Hollow gigante, sin embargo, cuando quiso volver a ser el blanco de aquellos espíritus caídos, estos se quedaron quietos, vigilantes de sus tres nuevas presas, Renji, Izuru y Hinamori -¡Maldición! Tela oscura, rasgadura, las ramas del árbol blanco, relámpago ¡Hado: Yon: Byakurai! (Artes Destructivas: Número Cuatro: Relámpago Blanco)-

La centella blanco solo sirvió para levantar algo de polvo entre sus amigos y la amenaza inminente frete a ellos, y aunque Abarai, Kira, Momo y Shuhei, intentando mantener semejantes monstruos a distancia estos seguían avanzando ignorando sus ataques rodeándoles, dejándolos sin salida, y lo único que se le ocurrió a Naruto fue gritar arrojándose sobre del primero que vio, clavando el filo de su espada justo en el ojo izquierdo del vacío. Una descomunal mano lo sujeto estrujándolo antes de arrojarlo como si fuese un muñeco de trapo, al atravesar unas tres paredes y caer en el suelo sintió como si su cuerpo acabara de pasar por una moledora de carne, los huesos se le iban a romper, no podía aun creer que unos descerebrados Hollow le tendieran una trampa, ahora lo devorarían, lo perdería todo, todo aquello que jamás tuvo en vida.

-Otra vez, así sin más, te sacrificas por aquellos que no te lo han pedido- escucho -Eres como la liebre que no podía hacer nada más, que entregar su propio cuerpo para alimentar al hombre perdido en el bosque… y lo peor, lo haces sin pensar- su espíritu interior se materializo ante sus ojos, con su inmaculado kimono rojo, resplandeciendo con la luz, como si fuese sangre fresca -Tanto así le temes a tu propio poder, tanto así nos temes- Naruto intento responder, pero sin alguna explicación, su voz, no salía -Si lo que querías desde un principio era desaparecer, pudiste al menos dejarme ir ¡Me torturas regresándome aquel horrible lugar!- grito, y el sonido de la desesperación sonó tan profundamente dentro de sus oídos, que sintió como si se le clavaran, agujas en el corazón.

Logro de alguna manera ponerse de pie, intentando no sentirse miserable al verla llorar, con sus manos cubriendo sus ojos, sosteniendo sus lágrimas, y con cada paso que el daba, ella daba otro alejándose hasta que por fin, su propia imagen quedo, apenas a unos milímetros de los rostros enmascarados de los espíritus caídos -Pero… otra vez estaré solo, estaremos solos, ya paso una vez, no quiero que me vean con esos ojos llenos de desprecio, ya no quiero ser odiado- se quedó quieto, esperando su respuesta, pero esta no llegaba, no como el esperaba.

-Prometiste protegerme, y ahora rompes tu promesa, mi bosque, el agua, la luna llena, ya no voy a verles nunca más- sollozo

-Si quiero protegerte, pero somos, nosotros o ellos, quienes han reconocido nuestra existencia- le respondio a sus lamentos.

Retiro las manos de su rostro, entregándole una mirada casi con desprecio -Pues cuando los devoren, los veremos en sus estómagos, porque no creo que exista un solo hueco en el mundo, que se conforme solo con nosotros en sus infinitos abismos- le extendió las manos -Tu puedes salvarnos, puedes salvarlos, mátalos, yo te aseguro que tu poder y el mío, juntos, no dejara huella alguna de estas despreciables criaturas en este mundo, solo toma mi mano, y cuéntale al mundo, lo que le hemos ocultado con tanto recelo- las manos de Naruto aun temblaban, al tiempo que se acercaban al alma de su Zampakuto, y cuando tomo sus manos, sintió esa agradable sensación de calidez, que solo experimentaba, cuando estaba con ella, su figura se desapareció, convirtiéndose en la de su espada, aun clavada en el ojo izquierdo de ese Hollow.

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A Renji le hubiera gustado saber que era lo que movía sus piernas, tal vez era que lo habían utilizado como un cebo, o el que Naruto se estuviese sacrificando a sí mismo para salvarlos, o tal vez, era una bizarra mescla de ambos, pero el solo imaginar a su primer rival desaparecer por intentar salvarle el pellejo le hiso desear ahora más que nunca, conocer el nombre de su cortadora de almas. Rukia, si el moría, sin que al menos intentara hacer algo al respecto, una oportunidad para salvarlo y no tomarla, lo odiaría, nunca lo perdonaría.

-¡Bakudo: Roku Juu San: Sajo Sabaku! (Cadena Obligatoria que Enrolla)- por un momento Hinamori sintió como se quedaba sin aliento, ya había estado utilizando una gran cantidad de su reiatsu "Por favor llega, llega, salva a Namikaze-kun" sus pensamientos seguían el ritmo de sus pasos al correr, vio casi con instantáneo alivio como sus artes demoniacas rodeaban a esos tres gigantescos Hollow. Solo en esa ocasión la pequeña shinigami se sintió por completo útil.

Aquellas eran las ataduras de nivel sesenta tres, mientras corría, enfundo su katana, acto seguido comenzó a quitarse el botiquín del Yonbantai -¡Renji abre un espacio!- este asintió de inmediato "No fallare, no debo fallar, no caeré en la desesperación, tengo estar tranquilo, o si no, no funcionaran" ya tenía en sus manos las cuerdas y bastones canalizadores, él lo salvaría, Naruto fue el único que no pensó que era un cobarde por entrar a la selección de la Cuarta División, en lugar de eso, le había presentado a un miembro de la misma, un oficial, Yamada Hanataro.

Dejo de estar sorprendido, al ver a estos cuatro prospectos a shinigami ser capases de sobreponerse al ataque sorpresa, ni mucho menos pensar en algo aparte del como escapar, en lugar de eso, uno de ellos, quien menos hubiera imaginado, se convirtió a si mismo en objetivo de los vacío. El más agresivo, trataba de mantener la calma buscando una forma de abrir paso al único con entrenamiento médico. La más pequeña y tímida niña que en la vida había visto, estaba utilizando Bakudo de nivel superior al sesenta con una maestría que muchos oficiales desearían poseer. Quien poseía el rostro más inexpresivo, en su cara podías ver con facilidad, como deseaba ser aunque sea un poco más útil. Si sus fallecidos compañeros hubieran tenido por lo menos la mitad de ese valor, ahora aún podrían estar con vida.

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Entonces paso, y fue como si el peso del mundo entero les callera encima en forma de un espectral manto rojo, la explosión arrojo todo aquello que no pudiese soportar tan inmenso poder, quedaron inconscientes en el acto, fuera del alcance de los Hollow.

Como espectadores, sin importar la distancia de su origen, podía sentirlo, aquellas ansias asesinas e instinto de combate, elevándose en un pilar de energía carmesí, que partito en dos el horizonte, el cielo nocturno quedo despejado, revelando una luna que se teñía con lentitud con rojo sangre.

A lo lejos, Aizen observaba aquel pilar de luz, enmarcado por la luna enrojecida, y una sonrisa casi infantil se hiso presente sobre su rostro, había pasado ya mucho tiempo desde la última vez que tuvo la oportunidad de ver tan majestuoso poder. Absorto en sus pensamientos se sorprendió como nunca antes cuando toda esa energía comenzó a tomar forma, todo ese poder espiritual liberado de golpe, y la descomunal figura de un zorro se iba formando, sus ojos, esos ojos rojos, despreciaban todo lo que veían, y por un momento se sintió inferior a un insecto. Con su fantasmagórico rugido, aquella aparición se fue disolviendo, al igual que ese horrible sentimiento que jamás había experimentado hasta este día en toda su vida, miedo.

Múltiples garganta se abrían hasta donde alcanzaba la vista, al tiempo que recuperaba aquella mascara inexpresiva que ocupaba su rostro en todo momento, solo levanto su pequeña Zampakuto degollando a un insignificante vacío que salía justo a sus espaldas, su Capitán solo lo vio de reojo asintiendo, como señal de partida, así como desde un principio se había planeado, era la hora de hacer acto de aparición. Que mejor, estaba empezando a ponerse todo muy aburrido.

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Recuperaron el conocimiento momentos después solo para quedar mudos de la impresión, y como si aquellos tres gigantes no fuesen suficiente, cientos de Hollow se estaban reuniendo a su alrededor, así como se aproximaban se detuvieron, la sangre estallo sobre sus caras, los Huecos no llegaban a gritar, solo caían en pedazos por todas partes al mismo tiempo, y por poco que podían ver, eran manchas borrosas de shinigami, todos, todos y cada uno de ellos tenían los ojos inyectados de sangre.

Los Hollow gigantes se abrían paso aplastando a los pequeños, aquellos refuerzos pasaron a su lado, reuniéndose alrededor de Naruto en el centro, haciendo fácil verlos bien, al quedarse quietos protegiéndolo, todos ellos eran el mismo Namikaze, nueve de ellos, cada uno con su propia Zampakuto, copia fiel de la que en ese momento, el mismísimo rubio portaba en su mano.

Una hoja que en pocas palabras parecía hecha con el único propósito de cortarlo todo y nada más: Su filo dentado a modo de colmillos, reflejando el rojo de la sangre derramada, el tsuka (Mango o empuñadura) no era más que un trozo de madera negra pulida de manera extraordinaria, sin tsuba, en su lugar, estaba una pequeña ranura, entre este y el filo.

En el centro de aquel perturbador paisaje, la fuente de tan inhumano reiatsu, los recibió con una sonrisa siniestra, aquellas copias fueron desapareciendo, y los tres gigantes abrieron sus bocas, arrojando un cero simultaneo. Con un movimiento apenas visible, usando su espada, la luz de los vacíos fue reflejada de regreso, desintegrándolos al instante.

-Bakudo: Kyu Juu Kyu: Kin (Artes de atadura: Noventainueve: Sello)- Sosuke Aizen no tuvo más que levantar sus manos, no imaginaba que tuviese que sellarlo para poder moverse con libertad "Has resultado en verdad muy peligroso"

-¡Aizen-Taicho!- los otros cuatro supervivientes llegaron a su lado, dejando a Ichimaru eliminar al resto de los Hollow, que el mismo no elimino al pasar atreves de ellos.

-¿Qué… que le pasa?- se apresuró a preguntar Renji, los ojos de preocupación de Hinamori se llenaban de lágrimas, al ver como Izuru, intentaba de forma inútil calmarlo para poder acercarse a tratar sus heridas, las cuales comenzaron a sangrar cuando sus artes demoniacas lo sellaron.

"Estos también pueden ser utiles" -No te preocupes pequeña, esta poseído por su propio poder, no es usual ver algo como esto, pero ocurre en este tipo de situaciones- "Sin embargo has probado que serás mucho más útil de lo que jamás podrías imaginar, Namikaze-kun" se inclinó, extendiendo su mano frete a Naruto, dejándolo inconsciente.

Shuhei quedo impactado de ver como con un golpe de su reiatsu, el Capitán de la Quinta División dejo fuera de combate al rubio "Impresionante, este es el poder del Gobantai-Taicho, es asombroso y terrible al mismo tiempo" se descubrió a si mismo temblando, Hisagi se vio obligado a reescribir su lista personal de cosas a las que temer, y sin mucho esfuerzo aquel hombre paso a encabezar su lista.

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Durante su regreso al Seireitei, los miembros de la Décimo Segunda División, quienes tuvieron el cruel placer de ver tan horrible espectáculo desde sus agradables asientos en el Instituto de Investigación y Desarrollo, dejaron que se filtrara casi toda la información del incidente, por lo que los Trece Batallones de Protección, ya se encontraban enterados de lo ocurrido a su llegada. Al momento de atravesar la puerta espiritual, los espectadores reunidos por los rumores, se vieron a sí mismos teniendo grandes dificultades para poder respirar. Aun con las ataduras de nivel noventainueve, con Naruto apenas recuperando el conocimiento, su poder seguía estando muy por encima del nivel normal. Lo que para Aizen era más que evidente, con solo ver aquella espada, que no regresaba a su forma normal, aquellas nueve líneas de su tsuba parecían estar ansiosas por salir.

Como Teniente de la Décimo Tercera División, Kaien se enteró casi al momento de lo ocurrido, a pesar de estar tan lejos en el monte Koifushi donde entrenaba con su nueva subordinada, fue muy difícil para el mantener la calma, al saber lo que le ocurrió al grupo de estudiantes y no poder ir a ayudarles, peor aún, sabiendo que Naruto estaba allí con ellos, por si fuera poco, con solo ver la cara de Rukia sabía lo mucho que ella estaba…

-¡Kaien-dono!- Kuchiki grito señalando e interrumpiendo sus pensamientos, este reconoció al instante a la teniente Kotetsu Isane y algunos de los oficiales del Yonbantai, su hermana Kyone y su inseparable compañero Kotsubaki Sentaro fueron quienes les avisaron.

-Lo ves ya puedes tranquilizarte, ellos se encargaran de curar sus heridas solo… mierda- ella corrió, cuando la vio dar el tercer paso, intento con todas sus fuerzas evitar que siguiera "Maldición"

Rukia logro percibir solo por un instante como las ataduras de Naruto se disolvían, por desgracia no podría haber imaginado lo que se apareció ante sus ojos. Todo se volvió oscuro, era tan frio y caliente al mismo tiempo, al intentar respirar fue como si le estuviesen extrayendo el oxígeno de los pulmones, una delgada niebla roja iba tomando forma, materializándose con la seductora imagen de una jovencita en un entallado kimono purpura de brillantes de la más fina tela, le sonrió con lindura, sus labios carmín fueron exponiendo con lentitud una serie de afiladísimos colmillos, su rostro se deformo, sus manos se convirtieron en garras, su cuerpo comenzó a crecer desgarrando la fina tela de sus ropas, en un momento la trasformación estuvo completa y un descomunal zorro de pelaje carmesí estuvo frente a ella, quien a comparación no era más que una pequeñísima mota de polvo. Esas fauces descomunales se abrieron, segundos después cerrándose sobre ella sin la menor resistencia.

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El incidente en la entrada del Seireitei fue muy conocido, la gran mayoría de los novatos que de manera imprudente se reunieron en aquel lugar, pasaron por una de las más aterradoras experiencias de toda su vida, muchos de ellos despertaron gritando, rogando a algún ente invisible no ser devorados, la mismísima Capitana Unohana recomendó a una buena parte de ellos, pidiesen ser transferidos a las aéreas administrativas, ya no servirían para luchar, esa era la triste verdad.

Korotsuchi Mayuri paso la mayor parte de un mes observando los videos que las mariposas de la muerte lograron obtener, esos Hollow gigantes eran muy interesantes, después de una larga serie de análisis informo que, ni uno solo de ellos era un menos. Al terminar con aquellos, tarea que describió como un trabajo algo aburrido y tedioso, paso sus días tan solo admirando los medidores volverse locos con aquella firma de reiatsu, Namikaze Naruto, es sin duda un shinigami muy interesante, ese número en su cuenta final, cinco dígitos, dieciocho mil trescientos cinco, si fue mayor, no podía asegurarlo la cifra fue tomada a su llegada, después de aquel, no muy desafortunado incidente a la disolución del Bakudo del Gobantai-Taicho, pero estaba seguro, que la superaba con creses en el momento que invoco por primera vez el poder de su Shikai. Sin importar cuan interesantes eran esos huecos capases de ocultar su poder espiritual, o ese desproporcionado poder que el rubio poseía, su Zampakuto, esa espada en su laboratorio, agitándose contra sus amarras, como si tuviese la suficiente voluntad propia, como para moverse por sí misma como anhelando las manos de su dueño, eso era lo que en este momento, mantenía sus parpados abiertos sin poder cerrarlos ni por un segundo.

Soi Fong termino de rendir su informe, al ser responsable por el ex shinobi, se vio obligada a reportar su estado mental, después de una serie de… combates, ella no los llamaría de esa forma, más bien, fueron una completa pérdida de tiempo y esfuerzo. Podía decir sin temor a equivocarse, que estaba más temeroso de su propio poder de lo que en la vida estuvo mientras entrenaban, a comparación, sin importar cuantas marcas de la homonka llego a tatuar Suzumebachi, nunca dejaba de mirarla a los ojos durante sus prácticas, ahora cuando estaba a punto de golpearla, sus puños se detenían antes de llegar a ella, su velocidad disminuía de tal forma que su inútil Fukutaicho no tendría problemas en seguirlo, y ese creciente talento en su Hakuda se detuvo de golpe. Era un verdadera lástima, se había convertido en un inútil.

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La unidad de confinamiento en las instalaciones del Nibantai, diseñadas para el encarcelamiento temporal de shinigamis rebeldes, era una estructura construida en parte con roca letal, sustancia que posee la habilidad de repeler los espiritrones. Se decía que Zaraki Kempachi pasó una buena temporada en alguna de ellas, tras haber ingresado a la División de la cual ahora era Capitán. Para los curiosos fue el mismísimo Sotaicho quien se vio en la necesidad de intervenir para poder encarcelarlo. Escapo al día siguiente.

De una forma u otra, todos los oficiales tienen derecho a entrar en esta área, y como Capitán de la Novena División, Tozen Kaname, podía darse el lujo de transitarlas a su antojo, sin embargo bajo sus propios principios, toco la puerta antes de abrirla -Permiso- a pesar de no poseer el sentido de la vista, conseguía sentir hasta el más pequeño objeto dentro de esa habitación "Pocos le temen a su poder por lo que este puede hacer a los otros, y el, está tratando con todas sus fuerzas de contenerlo" de alguna manera, el ojiazul termino en su lista de personas valiosas -Puedes relajarte, no te esfuerces demasiado, soy muy capaz de soportar tu presión espiritual- no obstante al sentir el peso completo de su fuerza, se encontró a si mismo teniendo que liberar la suya propia para no caer de rodillas "Está lleno de ira, igual que esa bestia demoniaca" se recompuso antes de continuar -He venido a solicitarte que te unas al Kyubantai, sé que no te interesa, sin embargo, los miembros de nuestra comando tienen el mejor nivel de control sobre su reiatsu, algo de lo cual podrías muy bien beneficiarte a la larga- argumento, impidiéndole al rubio siquiera el responder antes de que el terminara de hablar.

Naruto observo a ese hombre pensando en su propuesta, estaba tan acostumbrado a ver en los rostros de las personas, aquello que deseaban ocultar, pero este no era el caso "No tiene expresiones, y si confió una vez más" -Aun no puedo controlarlo, menos con mi propia espada- sus intentos por desalentar al Capitán no surtieron efecto, este permanecía allí de pie, esperando una respuesta mucho más simple -Está seguro de que puedo hacerlo, no me conoce, no sabe nada sobre mí en lo absoluto, podría decir al menos si soy de confianza con solo sentir mi presencia- aquel rápido modo de asentir con un sí, lo hiso callar.

-Tengo plena confianza en ti, Namikaze-kun, después de todo, Kaname y yo mismo estuvimos presentes en el momento que decidiste unirte a la Academia- se dejó ver entrando al cuarto de confinamiento como si fuese su propia habitación -Sabemos por lo que estás pasando, aquellos que hemos logrado perfeccionar nuestras habilidades y llegado al límite de las capacidades de un shinigami seremos siempre temidos por nuestro poder, sin importar que nuestra más sincera prioridad sea protegerlos- "Tendré que devolverle el favor algún día Hinamori-kun" aquel discurso preparado, bajo las bases de todo lo que pudo extraer de su compañera y amiga fue más útil de lo que se atrevió a imaginar en un principio, el velo de tranquilidad y comprensión que había preparado estaba cayendo sobre sus ojos.

Pensó en todo lo que se le había dicho en tan poco tiempo, recordó con poca dificultad la advertencia que recibió de ella "Nemu-oneechan, no puedo seguir esperando, tendrá que ser de este modo" se dejó llevar por esa corazonada, esperando que su solución fuese la correcta -Si me uno a alguna de sus divisiones, seré en verdad ¿Capaz de proteger aquellos que me necesitan?- ambos hombres asintieron al mismo tiempo en respuesta "Usagi-chan, yo, repondré el daño que te he hecho" -Aizen-Taicho, fue usted el ¿Qué me sello?- le respondió con un si al tiempo -Si llegase a salirme de control otra vez, usted ¿Podría hacerlo de nuevo, detenerme?- lo juro, haciendo una promesa "¿Por qué no me siento tranquilo con esto?" suspiro al verse sin muchas opciones -Lamento mucho Kaname-Taicho, pero debo declinar su petición, si fuese posible, quisiera unirme a su división Gobantai-Taicho- "Esta es la decisión correcta, por favor, que sea la decisión correcta" Sosuke tranquilizo sus pensamientos posando su mano en el hombro del rubio.

Algo que nunca podría olvidar.

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Naruto miraba el espacio en el que habían estado hasta hace unos instantes los dos Capitanes, tratando de imaginar lo que pudo haber ido mal para que todo este desastre ocurriera. Primero, una zona que ya había sido por completo limpiada por los miembros de la Undécima división, tenía a tres Hollow gigantes, y sin importar su habilidad para ocultar su reiatsu, ninguno de ellos podría no haber notado semejantes monstruos. Segundo, estaba más que seguro, sin importar el poco interés que tenía por el asunto de las pérdidas de sus compañeros, Kurotsuchi-Taicho no se arriesgaría a llamar de nuevo la atención ignorando todo aquel desastre. Tercero, y lo más extraño de todo, de verdad podía ser posible que su presión espiritual fuera mayor en el momento que se disolvieron las ataduras de nivel noventainueve, que en el momento que le fueron colocadas por uno de los mayores y más expertos Capitanes en las artes demoniacas.

Todos esos pensamientos sacudieron su memoria "Tus ojos, Usagi-chan…" se sujetó la cabeza mirando el suelo "Si tan solo no te hubiera hecho caso" la acosadora imagen del espíritu de su Zampakuto aun grabada en su retina, como en el mismísimo momento en el que pronuncio aquellas palabras "Yo… Yogosu Mangetsu Ketsueki: Kyuubi (Mancha la Luna Llena con Sangre: Nueve Colas)" del suelo se abrió un pequeño agujero, vio salir primero la negra empuñadura seguida de la guarda de nueve puntas y la hoja dentada, logro distinguir, en el reflejo del filo, el extraño decorado de una cabeza de zorro "La he llamado, pero, sin una saya, ni siquiera puedo llevarla conmigo" fuera una orden o una súplica, del suelo mismo salieron cintas de acero, rodeando la filosa hoja de la espada "Yo… yo ¿Hice esto?" encontró un diminuto papel colgando en cinturón de la saya -Lamento no haber estado allí nii-san, estará listo pronto… Nemu- soltó solo una risa, era tan evidente que no fue el quien recupero por sí mismo su Zampakuto, mas no olvidaría de lo que esta podía hacer con solo soltar la cabeza.

Se acomodó el cinturón dejando a la forma liberada de su espada a sus espaldas, ahora era cuando menos veinte centímetros más grande, podía sentir el ligero aumento de su peso, no fue difícil saber que la hoja ahora era un poco más gruesa, y con solo haberla visto una vez, supo de inmediato que su filo era peligroso. Desenvaino las cintas de acero se abrieron dejando libre a tan esplendida Katana en su mano, quería probarla, lo haría, con una estocada limpia partió en dos la puerta del confinamiento, ya desperdicio mucho tiempo encerrado, era hora de encontrar respuestas, pero primero la misión más difícil de todas, regresar con Soi Fong-Taicho y explicarle por qué partió en dos esa puerta.

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La graduación fue presidida por el Ichibantai SoTaicho Shigekuni Yamamoto Genryusai, quien con unas pocas palabras de aprecio, mayoritariamente dirigidas a quienes trabajaron duro y fueron seleccionados por los Capitanes en persona, le permitió a cada uno de ellos acercarse a él, para saludarlo. Cuando Naruto estuvo frente al legendario Shinigami, este se tomó un ligero respiro -Enorgulléceme muchacho- fueron sus palabras.

Era de esperarse que no a muchos les agradara el que Namikaze se graduara junto con todos los demás en circunstancias normales, esto se debía a lo que en sus opiniones llamaban favoritismos por parte de los oficiales de alto rango, por no llamar a ninguno de los Capitanes por su nombre, sin embargo todos sabían a quienes se referían con Capitanes, la temida Nibantai-Taicho, el popular Gobantai-Taicho y más raro aun el capitán de la Duodécima División.

Korotsuchi Nemu no era una mujer que alguno de los miembros de ninguna de las Trece divisiones se atreviese siquiera a mirar como un prospecto a pareja, sin importar que tan hermosa llegase a ser, pero fueron unas simples palabras las que la convirtieron en su oneechan -Felicidades niisan- se le acerco con un pequeño paquete en sus manos -Esto es… Ma… Mayuri-sama-

Su padre apareció de la nada con pequeños trozos del suelo cayendo de su rostro -Como decía Nemu, esto es de parte nuestra, Namikaze- le arrebato la caja envuelta en tela blanca de las manos a su hija entregándosela -Me tome la libertad de hacerle un pequeño ajuste, cosa que no tuve la oportunidad con el anterior- dijo aquello ultimo más para sí mismo "Voy a tener mis ojos siempre fijos en ti, mi interesantísimo experimento pendiente" -Nos retiramos- se alejó importándole poco el dejar a Nemu atrás.

-Lo lamento mucho niisan, nos veremos después- se despidió antes de darse cuenta ya se había alejado demasiado como para que la escuchara "Gracias por confiar en mi" no es como si pudiese leer sus pensamientos.

Kaien y el resto del clan Shiba llegaron a felicitarlo, y como era de esperarse de ella Kukaku dejo salir su opinión de lo que acababan de ver 'Mi futuro hermanito ya tiene novia, estoy horgullosa, hacedme tía antes que este idiota' riendo a todo pulmón llamando la atención de todos, golpeando a su hermano mayor en la espalda. Si tan solo hubiese podido sentirla estando tan lejos, pero ella no tenía el valor, no después de lo que había visto en aquella visión, esta aun ocupaba una buena parte de sus pesadillas, pues de ningún modo olvidaría a la jovencita sonriendo, y al zorro carmesí devorándola… se mordió el labio inferior, quería felicitarle como los demás, y la pequeña cajita en su mano que no hacía nada más que temblar se quedaría allí, en su mano, en las manos de Kuchiki Rukia.

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Pasarían seis meses para que los nuevos miembros del Gobantai probasen sus habilidades como miembros del Gotei aquello se debió al esperado acenso de su ex Fukutaicho Ichimaru Gin a Capitán de la Tercera División. Los pequeños grupos de novatos patrullaran los diferentes distritos del Rukongai, a pesar de todos los problemas que llego a tener para poder controlar su poder, ahora Naruto podía sentirse tranquilo, al caminar entre las almas normales a quienes en esta pequeña misión de reconocimiento, tenían como labor, proteger en caso de ser necesario, su misión duraría tres días.

-¡ALTO ALLÍ MALDITO ADEFESIO!- los gritos de un hombre enfurecido llamo su atención separándolo del resto del escuadrón -¡BASURA ASQUEROSA, ROBÁNDOME A MI, HARE QUE TE HAGAN PEDAZOS!- entre la gente que ignoraba las suplicas logro verla, una niña pequeña, sus pies se movieron solos, pero no llego antes que otro destacamento de shinigamis que pasaban por allí -Shinigami-sama, mil perdones no se preocupe, yo me encargo de esto, no es más que un demonio disfrazado- ellos apartaron al hombre de la niña, pero si esperaba que mejorara

-¿Qué mierda es esto?- aspecto con asco uno de ellos -Está muerta… no… es blanca, carajo esta maldita- uno de ellos se acercó a la pobre criatura.

-Te doy una moneda de oro por ella- aquel gordo bastardo la estaba comprando, cuando puso sus asquerosas manos en ella tras haberla comprado, esta se quejó vomitando sus pies -¡Mal nacida!- el filo de su espada reflejo el rostro casi sin vida de la niña -¡TE VOY A MATAR DEMONIO!-

Hasta el momento no sabía que era lo que tenía sus pies pegados al suelo viendo toda aquella escena, pero al ver la katana de aquel bastardo salir de su vaina apuntando a la niña estos perdieron el ancla que los detenía. Le bastó con desenvainar para que todos ellos cayeran de rodillas junto a la mayor parte de las almas a su alrededor, aquellas palabras le taladraban la cabeza en un eco infinito, tomo a la niña en sus brazos, habiéndose alejado envaino.

Aquellos dos bastardos cayeron al suelo en pedazos, lavando con sangre los vómitos de la niña.

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Bien, final del capítulo, que les pareció, bueno, malo, solo con review sabré que debo de mejorar, he aquí mi sección de la que puedo responder posibles preguntas, hela aquí:

Posible respuesta 1: He leído unos cuantos x-over de Naruto y Bleach, en ellos me he encontrado con unas tramas buenas y otras malas. Sin embargo todas tenían algo en común, ninguno de los escritores uso ni por acercamiento al mismo Kyuubi como el espíritu de la Zampakuto de Naruto.

Posible respuesta 2: Si, la Zampakuto de Naruto tiene habilidades únicas que como podrán haber leído, si pusieron atención, le han devuelto una de las habilidades que tenían en vida, esta es: Kage Bunshin, por el momento la extensión de esta habilidad quedara pendiente, pero recuerden que por lo menos, cada cortadora de almas tiene su habilidad principal, de la cual pueden partir otras. PD: La nueva Saya o Vaina de Naruto fue hecha por Nemu, Mayuri metió mano por qué le pareció interesante.

Posible respuesta 3: La niña del final tendrá algún efecto en Naruto y posiblemente lo hará recordar… … ¿Quién sabe? Tendrán que averiguarlo en los siguientes capítulos.

Posible respuesta 4: Si, para quienes lo estén pensando, Ken-chan le pateara el tracero a Naruto por no entrar en su división, por el momento si lo quieren saber Zabusa está remplazando a este como su muñeco de prácticas.

Posible respuesta 5: Es posible caer bajo el encanto de tu propio poder y ser manipulado por este, si, le ocurrió a Ichigo mientras peleaba con Renji en sus intentos de superarlo para salvar a Rukia. A Naruto le ocurrió lo mismo pero como ya he dicho, Kyuubi no es para nada una chica que no tenga bien fuerte su voluntad.

Posible respuesta 6: El regalo que Nemu le hiso a Naruto será descrito a la perfección en el próximo capitulo, a quienes ya hayan podido deducir un poco lo que es, les permito que lo digan en vos alta, después de todo, es fácil de deducir. No a Nemu no le gusta Naruto, ella esta conmovida por la confianza que él le ha dado, y conociendo al rubio, ustedes ¿Creen que él no la llamaría Oneechan?

OK, eso es todo, espero no haberlos aburrido demasiado, recuerden que tengo la tendencia a checar otros fic, para evitar que los míos sean muy parecidos a los de otros, es decir no me gusta chotear las ideas, no obstante admito que tomo algunas de las que veo como base para lo mío.

Bien, así concluye la saga de la Academia estén atentos, próximo capítulo, la saga del Gotei.

Se despide afectuosamente Alter Ego.