MEDALLA DE PLATA

SEGUNDO LUGAR, SEGUNDA RONDA


Este Fic está inspirado en la saga de libros los hijos de la tierra. Ambientada en la prehistoria, Su protagonista es Ayla, quien es miembro de la tribu Zelandonii y a la vez líder espiritual que es nombrada como Zelandonii.

CAMINOS - por Chesire Saxophone.

Ayla lucía cansada y baja de ánimo; sin embargo, no pudo evitar regalarle una sonrisa a su compañero, su hija y Whinney al verlos luego de haber pasado toda la noche en el bosque. Había estado haciendo el entierro de Lobo. Ya habían pasado seis años desde que ella fuese oficialmente reconocida como La Zalandonii de la Novena Caverna, en aquel periodo de tiempo habían sucedido muchas cosas entre ellas el hecho de que la Zelandonii que solía ser la Primera había dejado su cargo y Ayla tomaría su lugar en la reunión de verano próxima. Por supuesto, propio de su humildad, ella no sentía que realmente mereciera el título de Primera, su experiencia no era tan vasta y en el fondo temía no poder ser una correcta consejera en lo que correspondía al mundo de los espíritus.

Debido a eso último, ella optó por preguntar a la que solía ser la Primera, si Lobo podía ser enterrado para rendir homenaje a su espíritu. Al principio Zolena se mostró muy en contra de aquella idea, Pero Ayla ya tenía metida la idea de enterrar a Lobo y quería llevarla a cabo. Al fin Zolena tuvo que ceder, después de todo ella ya no era la Primera y además nunca había tenido que decidir qué hacer con el cadáver de una mascota, y quizá ese sería uno de los asuntos en que Ayla pronto la aventajaría.

Pero en la mente de la vieja Zelandonii rondaba una temible idea: ¿Y si el espíritu del lobo quedaba errante cerca de la Novena Caverna? Nadie, ni siquiera ella, sabía que podía suceder si un humano era atrapado por el espíritu de un animal, Y definitivamente no quería averiguarlo. Fue así que a Ayla se le puso la condición de que si quería enterrar a Lobo tendría que velar que el espíritu del animal pudiese llagar a salvo con la Madre.

Para esta tarea, Ayla llevó en su alforja con todo lo que necesitaba para el día, una manta y su nueva bolsa de medicinas hecha de piel de nutria, el palo de cavar y a sus espaldas su difunto amigo peludo. Hizo la dispendiosa tarea de cavar el hoyo con mucha rapidez y ejecutar la ceremonia de entierro. A su maestra no le hubiese gustado. Esa ceremonia era solo para honrar a los miembros de la tribu Zelandonii, no para los animales. Pero ella había querido a Lobo como un miembro de su familia. El resto del día fue relativamente sencillo, o lo fue hasta que entrada la noche. Ayla preparó la infusión de raíces para entrar al mundo espiritual… No fue capaz de dormir en toda la noche por haber guiado a Lobo hasta el otro lado.

-Ayla- Dijo Jondalar sacando a su compañera de sus recuerdos- ¿Te encuentras bien? Puedo pedirle a tu acolito que se encargue de todo mientras tu descansas-

Ayla no se sentía a gusto haciendo que los demás trabajaran para ella, de hecho, tuvo sus dudas cuando se presentó ante ella una joven de la tercera caverna deseando convertirse en su Acolita. Las historias sobre los grandes poderes de la Zelandonii de la novena caverna la habían inspirado y deseaba de todo corazón convertirse en curandera. Al final Ayla no pudo contra la determinación de la muchacha y la aceptó como acolita.

-En otras circunstancias sabes que no la dejaría sola-Dijo Ayla- Pero no he dormido en toda la noche. Además, no será muy difícil, Azula solo deberá hacerse cargo del hijo de Joharran, no será difícil-

La novena caverna los recibió a todos con calidez aunque renuentes de mencionar a Lobo o el bosque. La muerte de la mascota de Ayla significaba que el espíritu del lobo podría estar vagando cerca de la novena caverna, por lo que todos estaban muy inquietos. Cuando Joharran reunió a la novena caverna y les dijo que no se acercaran a las profundidades del bosque y que se mantuvieran alejados de los símbolos sagrados que Ayla pintaría en los alrededores de la tumba. Sin embargo, se extendió un pesado silencio cuando Joharran pidió voluntarios para construir una cerca de advertencia para el que sería el cementerio de los animales de la novena caverna.

Ayla se dirigió tan rápido como pudo a su hogar. Seguía siendo el mismo que Jondalar le había construido hace mucho tiempo atrás cuando se comprometieron. La única diferencia era el bebé que dormía dentro bajo el cuidado de Azula. Una vez hubo despedido a su acolita, Ayla se recostó en sus piles de dormir y junto a ella Jonalya.

Tuvo sus dudas al principio, pero la hija de Ayla había querido mucho a lobo y no podía guardarse sus dudas:

-¿Madre?- Preguntó suavemente

-¿Qué quieres, Jonalya?- Preguntó Ayla luego de un rato sin abrir los ojos.

-¿Pudiste hacer que Lobo llegara con Donii?-

-Sí, fue difícil pero lo hice-

Jonayla se quedó en silencio un momento y luego dijo:

-¿Que se siente Estar en el mundo de los espíritus? ¿Crees que lobo realmente sea peligroso ahora que es un espíritu?

La expresión de Ayla se serenó mientras sus músculos se relajaban y su mente se sumía en los recuerdos

-No, no creo que Lobo sea un peligro, ahora él está con Donii, en donde todos pertenecemos. Esta feliz de ello, creo que nunca lo había visto tan feliz. Pero su camino es muy distinto. Ayudar a los hombres a llegar con Donii se parece más a recorrer las estrellas El camino de Lobo fue más terrenal; un bello sendero de tierra que atravesaba unas praderas sin final. El sol era cálido como en una tarde de primavera. Fue entonces cuando escuche su corazón-

"te quiero Ayla, se paciente y conocerás el verdadero poder de la madre, me dijo Lobo. Estaba llorando, sin lágrimas, los espíritus no lloran con lágrimas pero sienten dolor. Al final llegamos a un ancho rio que se extendía más allá del horizonte. En el fondo sabía que no podría seguirlo cuando él empezó a caminar sobre él agua. Me sentí tan mal por separarme que me lancé al agua. Lobo me advirtió que no lo siguiera. Me deje llevar de mis sentimientos. No debí. Empecé a hundirme con la corriente. No pude regresar. Supe que si me ahogaba, mi espíritu no regresaría a este mundo, tuve mucho miedo de hacerme uno con el rio y no pode regresar. Después de eso solo recuerdo una extraña sensación; era como estar en todas partes al mismo tiempo. No volveré a acompañar a nadie hasta el Otro lado. El mundo de los espíritus es muy peligroso"

Una vez Ayla terminó de hablar, se quedó en silencio hasta que su respiración se estabilizó y cayó profundamente dormida. Jonayla no había sido capaz de molestarla. Pero le angustiaba mucho pensar que su madre pudo haber desaparecido en el mundo de los espíritus. Entonces, mientras pensaba en eso, Ayla se dio la vuelta sobre sus pieles dejando descubierto su brazo en donde se veían claramente las heridas, aun con sangre, de una hilera de colmillos.


CALIFICACIONES:

GRAMÁTICA: 8/10

ORTOGRAFÍA: 7/10

ARGUMENTO: 7,5/10

TOTAL: 22,5/30