Aprieto a mi hija contra mi pecho sintiendo su cálido cuerpecito entre mis brazos. Pensando que por poco todo lo que tengo en este momento no hubiera existido si finalmente ese coche hubiera caído por este puente. Me alejo de la barandilla y camino hacia el bosque para adentrarme unos metros y me paro frente a un árbol.

Observo como el nombre que grabé en la madera unos años atrás seguía estando ahí. Dejo a la niña en el suelo y clavo mis rodillas en la tierra. Con tristeza acaricio ese nombre y me pongo a pensar como esa noche cambio toda mi vida.


La puerta del copiloto se abrió de golpe y salio una Elena arrastrándose malherida por el frió asfalto. En estado de shock se queda boca arriba sin poder moverse. Su respiración comenzaba a tranquilizarse cuando fija su mirada en la noche despejada que había.

Tirada en mitad de la carretera, abre sus brazos y cierra sus ojos dejando escapar una pequeña lagrima. La imagen de cuando Damon la llevo por primera vez a ese camino abandonado para mirar las estrellas pasaron como un destello y de repente presintió que alguien a su lado la hacia compañía. Gira su cabeza y al abrir los ojos, la persona que tenia delante hace sacarle una tierna sonrisa.

- Stefan...¿Estoy muerta?- pregunta con desconcierto al ver al joven.

- No. Solo un poco conmocionada.- le explica con un tono sutil.

- ¿Entonces por que te estoy viendo?- pregunta confundida.

- Por que te acuerdas de mi.- le dice casi en un susurro.- Tus recuerdos están volviendo.- le confirma con una gran sonrisa.

- ¿Para que los quiero si no puedo seguir Stefan? No sin el.- dice derrotada.

- Toda saldrá bien, Elena. Eres fuerte, valiente y jamas te rindes. Te has encontrado muchas cosas por el camino y has aprendido de ellas. Por eso debes seguir adelante.- le anima.

Elena cierra sus ojos y los vuelve abrir para mirar otra vez a ese manto oscuro que la atrapaba. Con esas palabras en su subconsciente revoloteando se reincorpora y queda sentada.

Arruga el rostro al dolerse de una pierna. No parecía rota pero si sangraba mucho. Observa el estado del coche y mira para todos lados buscando a Rebeckah, ya que no esta dentro de el.

Se levanta como puede y unos quejidos a lo lejos llaman su atencion. Cojeando, va hacia allí y en la cuneta ve un brazo alzado.

- ¡Rebeckah!- corre y se sienta al lado de ella poniéndola sobre sus piernas.

- Elena...- le cuesta hablar.

- Shhh, no hables.- sin quererlo pero sin evitarlo comienza a llorar por la gran herida que ve en el abdomen de su amiga.- Te vas curar.- le dice para calmarla.

- No lo creo- tose y da un grito de dolor- tengo que decirte una cosa antes de que...-

- No- la coge de la mano.- Ni te atrevas a decirlo, tu no me vas a dejar. No puedo perder a mi mejor amiga también.- le da un beso en la frente.- ¿Pero por que no te curas?- pregunta enfadada al ver que la herida no se cierra y sigue sangrando.

- No voy hacerlo, Elena.- dice casi en un susurro y la tranquiliza para que deje de luchar por ella.- Presiento que todo ha salido como planeamos .- se da cuenta al notar que su cuerpo no le responde como debería.

- ¿Que?- la chica no entiende lo que le esta queriendo decir.

- Si Klaus moría toda su raza lo haría con el.-

- No, no puede ser. - no quiere creerlo- Entonces Elijah, Kaht, Jer...- se lleva la mano a la boca para evitar un grito de angustia.

- Lo siento, Elena.- aprieta la mano de su amiga.

Esta, mira a los ojos entreabiertos de Rebeckah y nota como se va apagando.

- No podéis dejarme sola. ¿ Por que lo habéis hecho?- se enfada pero rápidamente apoya su cabeza con la de ella.- No te mueras por favor.- llora desconsolada.

- He vivido mucho tiempo y he disfrutado cada segundo de mi vida. Ahora te toca a ti amiga tener lo que siempre has querido. Ser humana. Ahora nadie podrá herirte y no tendrás que huir nunca mas.- intenta mostrarle el lado positivo de todo esto.

Elena le niega con la cabeza sin poder resignarse y la abraza por ultima vez.

- Te quiero Rebeckah.-

- Yo también, Elena.- dice entrecortado.- ¿Me harías un ultimo favor?- sonríe forzosamente.

- Dime...-

- Cuando te de por ser madre, ¿podrías ponerle mi nombre a alguno de tus hijos?.- le pide mientras su semblante se vuelve serio cuando siente que su vida se va acabando.

- Claro que si, por que tu seras su madrina.- responde animándola a seguir viviendo y soltando una pequeña risa entre todo el llanto.

- Gracias.- sus ojos se cierran lentamente y su expresión encuentra la paz.

-¿ Rebeckah? - la mueve para que despierte pero es inútil.

Elena se aferra al cuerpo sin vida de su amiga y chilla desesperada. Se lleva las manos a la cabeza perdiendo toda cordura y siente como su mundo se viene abajo. ¿Para que le sirve todos sus antiguos recuerdos si no los puede compartir con la gente que le importa?. Todos habían desparecido pero no lo podía aceptar y tenia que comprobarlo por ella misma. El frió helado de la noche hace que por fin reaccione y se levante.

Sacando todas las fuerzas que le quedan, tira como puede de su amiga para ocultar su cuerpo. A unos metros de allí la deja descansar junto a un árbol y le promete que vendrá a buscarla. Luego se acerca al coche siniestrado y entra por la ventanilla para buscar la carta que tenia sobre sus manos antes del accidente.

Cuando da con ella ,perdida entre los desperfectos, se va caminado hacia el pueblo portandola en la mano.


Mi móvil comienza a sonar desde mi bolso y mi raciocinio vuelve a mi.

- ¿Si?-

- Elenita, ¿donde estas metida?. Te estamos esperando. Tenemos un pequeño problema con el vestido de dama de honor de Bonnie .- me explica Andie.

- ¿ Que le pasa ahora?- me rió por lo que pueda ser.

- Pues que esta muy gorda y no le cierra. La estoy intentando convencer para que saque al niño, pero se niega.- me bromea mientras escucho las protestas de Bonnie al fondo.

- Voy ahora para allá.- revuelvo mis ojos por el comentario de Andie y cuelgo.

Acaricio las palabras talladas en el árbol y la manita de mi hija se posa sobre la mía.

- Siempre le hablaré de su madrina. - le digo por ultima vez dándole un beso a mi niña en los cabellos.

Me dirijo hacia la tienda de novias en el centro del pueblo y saliendo del coche una voz conocida me llama desde mi espalda.

- Hola Elena, que sorpresa verte de nuevo en Mistic Falls.-

- ¡Matt!, ¿Que tal?. Bueno, me vengo a vivir aquí.- confieso y me acerco para darle un beso.

- Que bien, después de ...- se pasa una mano por el pelo nervioso sin querer terminar la frase- No te vimos mas el pelo por el instituto. Al final conseguimos graduarnos a pesar de la tragedia.- dice apenado.

- Me alegro mucho. Escuché que también ganasteis el campeonato.- yo intento cambiar de tema para no tener que explicar por que desaparecí.

- Si, creo que Stefan nos ayudó desde allí arriba.- señala al cielo.

- Seguro que si - le pongo mi mano sobre su hombro.

- Bueno...- sacude su cabeza- Veo que ahora eres madre - se agacha para saludar a Rebeckah y esta se esconde atrás mía tímida.- Es hermosa Elena, se parece a ti.-

- Si, me lo dicen mucho.- le contesto mientras me digo a mi misma que el gen Petrova es lo que tiene.

- ¿ Quien se casa?- me pregunta curioso al verme en la puerta de la tienda.

- Ahm, yo. Mañana. - digo algo avergonzada por no invitarlo.

- ¿ En serio?. ¡Felicidades!- me da un abrazo.- ¿ Con quien?-

- Pues...-

- ¡Elena! - sale Andie de la tienda bastante molesta por mi tardanza.- ¿ Entras de una vez? - le hace una radiografía a Matt con los ojos.

- Si, voy. Bueno, Matt..., tengo que irme. Si mañana quieres venir, estas invitado. Puedes traer un acompañante. - comienzo andar para atrás por el arrastre de mi hija

- Esta bien. Gracias, te veré mañana. - se despide.- ¿Por cierto donde?-

- En la mansión Salvatore.- le informo.- Adiós.-

Andie me sujeta la puerta y cuando esta se cierra me coge fuertemente del brazo y suspira.

- ¿Quien ese angel de ojos azules?- me pregunta con insistencia.

- Lo conozco del instituto.-

- Dime que te enrollaste con el...-

- ¡Andie!- le llamo la atencion.- ¡No! - ahora me rió - Yo estaba con ... Stefan.- paro de reírme al decir su nombre.

- Pues este pueblo sera un bodrio, pero son todos muy guapos.- me lleva hasta los probadores mientras que yo intento acelerar los pasos de Rebeckah.

Después de las pruebas de los vestidos de las chicas y de intentar arreglar el de Bonnie, me toca a mi.

Me miro al espejo y contemplo como el traje me queda como un guante. Las ganas de que llegue mañana hace que se me ilumine la cara.

- No me puedo creer Elena que te hallas comprado dos vestidos de novia y los dos te queden tan espectaculares.- me dice Andie refiriéndose al otro traje que tuve para la boda con Klaus.

- Este me gusta mas.- le digo en un tono cortante para que no me vuelva a mencionar aquella época.

- Si, Elena. Estas preciosa. Nada ni nadie te va quitar el protagonismo, eso seguro.- Rose intercede para relajar el ambiente.

- Chicas, podemos terminar ya?. Tengo hambre y os recuerdo que yo como por dos.- nos pide Bonnie sentada en el sillón.

Salimos de la tienda y nos fuimos a comer. Ric se unió a nosotras un rato después. Todo estaba siendo perfecto hasta que me sonó el móvil por milésima vez. Esta vez la llamada si me gusto al saber quien era.

- Hola - contesto efusivamente.

- Hola - responde con un tono penoso.

Me levanto de la mesa para que tener algo de privacidad y me separo de todos un par de metros.

- ¿Ocurre algo?-

- Si, estamos aquí en el aeropuerto y dicen que el avión no puede volar. Que tiene un problema en los alerones o yo que se...- me explica con un tono de cabreo.

- ¿ Y cuanto van a tardar en arreglarlo?- pregunto preocupada.

- No lo se, estoy aquí en el mostrador poniendo la mayor reclamación de la historia.- alza la voz por que claramente querrá que lo escuche todo el mundo.

- Mañana nos casamos. ¿Me vas a dejar plantada en el altar?- intento bromear para que no mate al empleado de la compañía que lo este sufriendo.

- ¡¿Que?!, eso ni lo pienses.- parece que me amenaza- Tu mañana seras mi mujer si o sí.- se le escucha como suelta una risa.- Intentaré estar lo mas pronto posible allí, te lo prometo. Aunque tenga que pilotar yo mismo el avión.- me dice ya mas relajado.

- Eso espero. Quiero que veas la lencería que me he comprado para la noche de bodas.-

- Elena, no me tientes, por que iré hasta allí aunque sea andando para arrancártela.-

- Ah, no! Esta no se rompe, es una lencería cara.- le advierto.

- Pues no me provoques.- ríe y solo ese ruido hace que tenga mas ganas de el.

- Vuelve ya por favor.- le digo deseosa.

- Te prometo que estaré con mis dos ángeles antes de lo que te imaginas. Dale un besazo a mi princesa de mi parte. -

- Vale.- cuelgo el teléfono y vuelvo a la mesa con los chicos algo preocupada.

- ¿Que les pasa ahora?- me pregunta Ric cuando me siento a su lado con expresión seria.

- Su vuelo se retrasa, tienen algún problema.- le comento.

- ¿No vuelven esta noche?- me pregunta Bonnie frustrada igual que yo.

- No lo creo. Espero que por lo menos lleguen de madrugada.-

- Bueno, mientras que esté mañana en el altar esperándote, no hay problema.- intenta quitarle hierro al asunto Rose.

Terminamos con el almuerzo y vamos para mi antigua casa. Allí recojo mis cosas y me voy con Rebeckah y Andie para la mansión.

En la entrada me quedo parada ante la puerta y Andie, con la niña en brazos dormida, me anima con la mirada para que abra.

- Vamos, Elena. No pasa nada.- me tranquiliza.

Yo respiro profundamente para coger fuerzas y entramos al recibidor. Observo como todo ha cambiado y ya no tiene nada que ver con esa casa que se quemó.

Una parte de mi se alegra de que nada siga igual. Aun le faltaba decorarla con cuadros y alguno que otros muebles para que fuera mas habitable, pero ya no había nada que me recordase a que ahora vivo en la mansión Salvatore.

- Wow! - Andie se queda fascinada.- Es enorme, Elena. ¿Quien va limpiar todo esto?- se pregunta para si misma.

- Vayamos a mi habitacion para dejar los vestidos. - le pido que me acompañe.

La noche llego temprano y Andie se ocupo de dormir a Rebeckah. Cuando bajó, yo me entretenía en avivar las llamas de la chimenea.

- Que suerte amiga. - se sienta en el sillón que tengo al lado.- Todo esto tuyo, aun no me lo creo.- alza los brazos señalando toda la casa.

- Créeme, si hubiera podido negarme, lo habría hecho.- le digo entretenida mirando el fuego.

- Elena - bufa - Lo siento mucho por mi comentario del vestido. No quería incomodarte.-

- No te preocupes, solo que...- hago una pausa - no quiero pensar mucho en ese maldito año.-

- Lo se. Bueno... - bosteza - yo me voy para la cama. ¿ Te vienes?.-

- No, voy a esperar un rato por si acaso llega.- le sonrió para que no se preocupe y me deje un poco de privacidad.

- Vale, no te acuestes tarde. Mañana a primera hora te levanto para prepararnos.- me dice en un tono amenazador antes de darme un beso en la mejilla para despedirse.

Completamente sola en mi enorme y nuevo salón, sigo sentada al borde de la chimenea. Del bolsillo de mi pantalón saco dos cartas y me quedo mirándolas un buen rato.

Dejo el sobre que le escribí a Damon y por fin después de tanto tiempo guardada abro la que el me envió a mi.

Querida Elena

No se ni por donde empezar. No suelo escribir estas cosas, pero dado el caso tendré que hacer una excepción. Ademas, te debía una carta. Solo espero que estas palabras alivie un poco tu dolor igual que las tuyas aliviaron el mio.

No tienes ni idea de como ese trozo de papel mató todas las sombra que me invadía y me enseñaron el camino hacia la luz. Si, preciosa, cumpliste tu propósito y me devolviste mi humanidad.

Desearía poder estar contigo, poder decirte que no voy a ninguna parte y que todo va ir bien. Aunque si estas leyendo esto, seguramente no sea así. No te preocupes, ya nadie podrá herirte jamas.

No estés tristes, por favor. Bastante te he hecho ya para que después de mi muerte siga haciéndotelo. No te pido que me olvides, pero si que no mires atrás. Por que quiero que sepas que no importa el rumbo que coja nuestros caminos, nunca pudiste amarme mejor y tienes que seguir adelante. Conmigo o no, tienes una vida ahí fuera que te espera.

Tampoco quiero que te enfades y entiendo que me quieras romper el cuello por hacer lo que he hecho. Se que es egoísta por mi parte y pensaras que no valió la pena hacer todo esto para quedarte sola, pero te quiero lo suficiente para dejarte ir y darte la felicidad que te mereces.

Aun me acuerdo la primera vez que te vi y el momento que supe que ya no podría estar con otra mujer que no fueras tu. Podrán pasar mil años y yo seguiré siendo tuyo.

Fuiste la casualidad mas bonita que llegó a mi vida. Por que TU eres toda mi vida.

Espero que algún día me puedas perdonar.

Te amaré siempre, preciosa.

Damon.

Las lagrimas se escapan de mis ojos sin poder controlarlas y aprieto la carta junto a mi pecho. Noto que me falta el aire y vuelvo a mirar esas palabras antes de ponerla junto a una llama y que se queme lentamente junto a mi carta. Tenia que romper con todo eso y para mirar al futuro como me pedía no podía conservarlas.


Espero que les guste y que tengais paciencia ya que esto va llegando a su fin.