Hola...
Aquí otro capítulo de esta historia... jejeje... este está cortito... Gracias por leer y gracias a Senko-Kun...
Pues no hace falta decir que esta historia le pertenece al autor de Yami No Matsuei... y no a mí... jejeje...
Hasta luego...
Muraki…
Tsuzuki mueve a Hisoka al hablarle con insistencia:
— Hisoka… Hisoka… ¡Hisoka!… ¡Hisoka despierta¡HISOKA!… —
El chico deja escapar un gemido suave, se ha quedado dormido. Tsuzuki intenta recordar de qué era el pastel, recuerda que era uno envinado. Con mayor insistencia intenta despertar a Hisoka. Muraki sale de una tienda con una gran sonrisa, ha conseguido aquella muñeca, la lleva un una caja de madera decorada de forma antigua; es tanta su felicidad que decide ir por un café.
Hisoka aturdido y bajo el influjo del alcohol abre los ojos, ve a una hermosa chica frente a él. Bajo él algo dulce y húmedo lo sostiene, cuestiona con la lengua trabada:
— Shu… Sabesh… quessssss… pacha… — Vienen otros balbuceos casi incomprensibles.
Tsuzuki de forma alarmada intenta quitar a Hisoka de la mesa pero sus fuerzas no son suficientes. Algo le dice que debe salir de ahí, decide llamar a Tatsumi. Salé a llamar por el teléfono que está frente al negocio. En el momento que salé se topa con un alguien y para no caer lo abraza. Un estremecimiento le indica que se arrepentirá toda su muerte (¿vida o existencia?) por eso.
Un hombre alto de blanco cabello como ropa le mira de forma seductora. Tsuzuki intenta salir del apuro:
— Disculpe… no lo vi… — Termina con una gran sonrisa. Muraki le toma la mano al besarla y responder:
— No se preocupe señorita… el destino la trajo ante mí… Le invito un café o a cenar… — Ve la forma de aprovechar la situación. — Lo que usted desee… sólo así le disculparé… —
Tsuzuki recuerda como la presencia del doctor afecta a Hisoka, sonríe al responder a la propuesta:
— Me encantaría… pero necesito llamar a mi hermano… — Muraki saca un teléfono celular. Aquello hace que Tsuzuki sude frío, vuelve a sonreír al externar:
— No quiero incomodarlo… enfrente hay un teléfono creo que es lo mejor… — Muraki responde:
— Me alegraría que llamara desde aquí… — Piensa. — Así podré saber donde vives, buscarte y entrar por tu ventana para acariciarte mientras duermes… —
Tsuzuki recuerda su pesadilla. Sonríe al insistir de nuevo:
— Mire… le acompaño si me deja hablar en ese teléfono… — Esos se le hace extraño a Muraki:
— ¿Qué tiene de especial ese teléfono?… — Tsuzuki inventa:
— Porque mi madre siempre le hablaba por él a mi padre… es un icono de familia… Es una tradición un tanto tonta… —
Muraki se muestra complacido por el rostro inocente que puso su objetivo, sonríe al aceptar:
— Bien… —
Los dos caminan hacia el teléfono. Tsuzuki piensa tenso:
— Que no me descubra… ¿Por qué tengo que soportar esto?… Este pervertido se va ha aprovechar de mí… — Muraki cavila al mismo tiempo:
— Siento a Tsuzuki… pero es una chica… hermosa… siento como si estuviera con él, me excita e incita a arrancarle la ropa y descubrir si es un engaño… para después… —
Llegan al teléfono. Tsuzuki desliza una tarjeta, marca al intentar evitar que Muraki vea el número. Watari contesta:
— Bueno… — Con ansiedad Tsuzuki responde:
— Hola… hermanito… — Watari dice:
— No somos hermanos… ¿Pasa algo Tsuzuki?
— Sí…
— ¿Dónde estás?…
— Estoy en el centro comercial y llegaré tarde… ¿Sí?…
— ¿Por qué?…
— Hay un señor que me invitó a comer… — Voltea a ver a Muraki al cuestionar. — Señor… ¿Cómo se llama?… — Muraki responde:
— Dile que soy el Doctor Muraki… — Tsuzuki sonríe con los nervios más crispados:
— Hermano es un doctor y se llama Muraki… — Watari grita histérico:
— ALÉJATE DE ÉL… DILE NO Y CUÉNTALE A QUIEN ESTÉ MÁS CERCA… ES PELIGROSO… — Tsuzuki sigue:
— Por favor recoge a mi amiga que se quedó en el restaurante La Cafeta… Yo también… Hasta luego… — Cuelga pues los gritos de su amigo le herían los oídos. Voltea a ver al doctor. — ¿Nos vamos?… —
El doctor sonríe al pensar que tiene la victoria. Watari corre hasta donde está Tatsumi, lo ve pasar por un pasillo, corre a toda velocidad y lo jala al decir:
— MURAKI… TSUZUKI… PROBLEMAS… CAFÉ COMERCIAL… HISOKA… CENTRO DOCTOR… —
Tatsumi voltea a ver al científico, sacude su traje al decir con calma:
— Tranquilízate… respira profundo… — Watari sigue las instrucciones. — Bien… relájate y dime que pasa… — Watari vuelve a gritar:
— TSUZUKI EN HISOKA DEL CAFÉ COMERCIAL… MURAKI CENTRO… HABLA CON SU HERMANO… —
Tatsumi al ver que las cosas empeoraron vuelve a intentarlo. Mientras tanto Hisoka cae de la mesa. Comienza a caminar hasta salir del lugar tambaleándose, riendo y con hipo. Todo siente su cuerpo adormecido, insensible a lo que pasa en el exterior.
Muraki y Tsuzuki ya están dentro del restaurante, sentados frente a frente, en una mesa junto al ventanal. Un mesero llega, les muestra la carta al decir:
— Buenas tardes… Yo los entenderé… —
Muraki observa la carta y por arriba a Tsuzuki. La chica que tiene frente sonríe nerviosa, piensa:
— La seduciré lento… parece que jamás a salido con alguien… Me agrada la inocencia que expresa y ese color de ojos… Es como Tsuzuki… Su piel parece ser hecha con la más fina porcelana jamás vista… su cuerpo es perfecto, hecho a conciencia… su energía es tan fuerte… ¿Podría ser Tsuzuki?… — El mesero le habla al hombre:
— Señor… señor… ¿Qué va a ordenar?… — Muraki sonríe de forma seductora:
— Aproxímese… —
El mesero se para junto a Muraki y ve como el cliente le señala puntos precisos de la carta. Él apunta con atención en su libreta las instrucciones. Tsuzuki por otro lado no le agrada aquello, piensa que puede ser una trampa. El doctor vuelve a sonreírle y por una extraña razón se sonroja, es como si le acosara con la mirada.
— Señorita… ¿Desea ordenar algo?… — Cuestiona el mesero. Tsuzuki voltea a ver a Muraki, observa como recarga los codos en la mesa, cruza los dedos y recarga su barbilla al decir sonriente:
— Si quieres ordena… pero te tengo una sorpresa. — Tsuzuki dice:
— Me quedo con la sorpresa… —
El mesero recoge las cartas, les dice:
— En un momento vuelvo… si desean algo toque la copa… — Se marcha.
Muraki cuestiona con interés:
— ¿Cuál es su nombre?… —
Tsuzuki está por responder cuando se escucha como alguien golpea el ventanal. Los voltean al encontrar a Hisoka con las manos y cara pegada al vidrio. Muraki se cuestiona:
— ¿Qué hace aquí?… — Tsuzuki piensa:
— Tanto sacrificio para nada… — Cae en cuenta de lo que ocurre, alarmado piensa en hacer algo pero sería delatarse. —No… Hisoka… no… Corre… vuela o desaparece… Pronto… —
Hisoka grita al resbalarse por el cristal:
— TSUZUKI TE AMO… NO ME IMPORTA SI ERES HOMBRE O MUJER… —
El shinigami de ojos violetas no sabe que hacer ante la confesión y verse descubierto. Muraki voltea a verle, de manera inquisidora como si tratara de confirmar sus sospechas, pero Hisoka no se detiene:
— TE VES MUY BONITA… ERES LA CHICA MÁS HERMOSA QUE JAMÁS HABÍA VISTO… —
Hisoka se deja de ver pues se ha caído por completo. Muraki está impresionado por lo que pasa. Watari finalmente después de intentarlo cerca de cincuenta veces dice:
— Tsuzuki llamó y simuló que lo hacía con su hermano… dijo que está en el centro comercial con Muraki… Hisoka está en un lugar llamado La Cafeta y hay que ir por él… por ellos… — Suspira con alivio mientras Tatsumi le reclama:
— ¿POR QUÉ LO DICES HASTA AHORA?… —
Watari está a un paso del infarto. Tatsumi corre lo más veloz que le es posible. Muraki se aproxima a Tsuzuki, le huele el cuello al decir:
— Tu olor… eres tú… Tsuzuki… eres la muñeca más fina y hermosa que existe… Te deseo… Esta vez no te escapas… Seremos uno, te mostraré las cosas más imaginables… te haré llorar de tanto placer… y tú me mostrarás las delicias que ofrece tu hermoso cuerpo y alma… Mí querido Tsuzuki… —
Tatsumi entra en ese momento al gritar:
— ¡DEJA A MI HERMANO MALDITO DEPRAVADO!… —
Muraki toma con más fuerza a Tsuzuki. Ninguno de los dos desea iniciar una revuelta ahí. Tsuzuki quiere zafarse pero las fuerzas físicas del doctor son mayores a las suyas. Inesperadamente la ventana se rompe al dejar ver un Hisoka que grita a todo pulmón:
— TSUZUKI TE AMO… —
El chico deja escapar un hipido antes de caer al suelo de espalda y sin meter manos. La distracción provoca que el doctor suelte a Tsuzuki, lo cuales aprovechado y escapan. Tatsumi carga a Hisoka para no dejarlo. Muraki los observa desaparecer, sonríe y acomida de manera sensual sus lentes al decir:
— Ahora podría ponerte hermosos vestidos… Hombre o mujer que quedaré contigo Asato Tsuzuki… —
El mesero se aproxima y el doctor le dice:
— Déme la cuenta de los daños… —
En otro lugar los fotógrafos buscan a Tsuzuki, no permitirán que se les escape. De regreso a JuOhCho y en un lugar seguro Tatsumi le reclama a Tsuzuki:
— ¿Por qué no hablaste antes?… ¿Por qué no me hablaste a mi celular?… — Tsuzuki junta sus dedos índices al decir con un poco de pena:
— Me quedé sin saldo… y en ocasiones tú apagas tu teléfono… así que hable al de Watari… —
Un impulso lleva a Tatsumi a abrazar a Tsuzuki con alivio. Se siente contento porque Muraki no pudo llevarse lo de nuevo.
En la mansión de los cirios una fotografía cae en manos del conde. Éste al verla da un grito de alegría. Mientras tanto Hisoka duerme y Watari busca explicaciones.
