Los personajes son propiedad de Rumiko Takahashi, autora del manga de Ranma ½, obra del cual se basa esta historia.
Los fantasmas navideños de Ranma
Epilogo
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Varios meses después...
Miro las manecillas de mi reloj de mano las cuales marcan las tres y cuarto. Lleva ya quince minutos de retraso.
Por tercera ocasión, la mesera de aquel restaurant donde me hallaba sentado en una de sus mesas, me vuelve a preguntar si ya había decidido que ordenar. Esbozo una gentil sonrisa y pido un poco más de paciencia.
—Como usted guste señor. Estoy para lo que usted necesite.
Me guiña un ojo de forma seductora y se aleja mientras contoneaban las caderas sugestivamente. Sonrió de medio lado e ignoro eso.
Había vuelto a ser alguien funcional en la sociedad por así decirlo. Mi madre que vivía sola antes de la navidad pasada, ahora ya no lo hacía más, había regresado a casa, no debo decir lo mucho que se alegró cuando le comunique mi decisión. Las cosas no paraban ahí, deje por completo el alcohol al igual que volví a ejercitarme como lo hacía en el pasado.
Esos días que me desconecte por completo de la sociedad y bebía sin fondo alguno había causado estragos a mi cuerpo.
Con solo un par de meses de iniciar mi entrenamiento al igual que comencé con una dieta más que equilibrada según las necesidades de cuerpo. Hace un par de días anuncie formalmente mi regreso a los torneos de artes marciales. En esta ocasión participaría en un torneo intercontinental a realizarse en la india. Según se, mucha gente fuerte e interesante iba a participar en él. Simplemente las ganas por volver a pelear habían vuelto.
Es por eso que me encontraba aquí, en este acogedor restaurant. Como yo soy el último que gano el más reciente torneo mundial de artes marciales, una vez que anuncie que después de once meses de inactividad volvería a participar en un torneo. La prensa de inmediato se puso en busca mía para obtener la primicia de tal noticia.
Realmente nunca fui alguien que conviviera con la prensa por el simple hecho de ser tan sofocantes, tan superficiales, más que el arte buscaban titulares apantallantes para generar dinero, eso era algo me disgustaba demasiado. Simplemente jamás hable con algún reportero o "expertos" del medio por ese hecho...
Perdón, sé que me desvié del tema, como bien dije, la razón del porque me encontraba aquí, era el hecho de que había concedido una entrevista. Lo sé, un poco contradictorio sin recordamos lo que dije antes.
Pero debo admitir que a la mujer que le concedí tal entrevista, sentí que ella era diferente. Durante los últimos días estuvo insistiendo e insistiendo para que aceptara a su petición, sonaba tan alegre, tan interesada por las artes marciales. Por primera vez, desde que inicie mi carrera profesional me había encontrado con un periodista que realmente le gustara su trabajo que buscara cosas más profundas más allá de titulares amarillistas. O al menos esa fue mi impresión de ella...
—¿Lo hice esperar demasiado señor Saotome?
—¿Disculpe...?
Me quede sin palabras. La mujer que había frente a mí era simplemente hermosa. Como un adolescente me sonroje una vez que me sonrió. Vestía un traje ejecutivo de color negro, su blusa era de un color rojo el cual contrastaba enormemente con sus cabellos azulados. Su piel era tan tersa y blanca tal cual nieve. Más allá de su sobre humana belleza, esos ojos achocolatados al igual que su angelical sonrisa eran simplemente hermosas.
—¿Se encuentra bien? ¿Necesita que pida ayuda?
Dios. Realmente me siento como un idiota por haberme embelesado con aquella chica. Seguramente a de pensar que he de ser un fenómeno, pues quien se quedaría sin hablar y mirar como un idiota a una persona.
—No, no, disculpe, es solo que me quede...da igual. ¿Es usted la señorita Tendo?
Una vez más, muestra esa sonrisa tan resplandeciente.
—Akane Tendo, ¡es todo un placer conocerlo!
Akane se inclina hacia adelante, lo suficiente para que se pudiera considerar como una reverencia. Rebosante de alegría, toma asiento frente a mí al tiempo que pide disculpas por su retraso, al perecer el tráfico de Tokio había hecho de las suyas para que la dama llegara tarde a su cita...cita de trabajo.
—Si-si lo mismo digo.
—¿Disculpe señor Saotome...?
—No es necesario tanta formalidad, pu-puede decirme Ranma.
Aquella chica sonrojo. Supongo que yo hice lo mismo, pues era un poco atrevido hablarnos de "tu" pues recién nos conocimos. Pero lo cierto es, por razón alguna que desconozco, ella me genera confianza. Akane acepta gustosa mi proposición, solo con la condición que yo hiciera lo mismo.
—Muy bien...Ranma, ¿puedo preguntarle algo?
Acepto a su pregunta.
—Sé que usted no da entrevistas, el caso es ¿Por qué acepto conmigo?
—Bu-bueno, no sé, me dio la impresión que usted era distinta, qu-que realmente le interesa el tema.
De sus delgados labios libera un poco de aire, algo sorprendida por lo que acaba de confesar. ¿Abre hecho bien en decir la verdad?. Se recarga con sus codos en la mesa y se muestra bastante risueña.
—Jejeje...La verdad es que mi familia y yo tenemos un dojo donde impartimos clases de...
Paso la primera hora para que entráramos en la segunda y así consecutivamente. Más que hablar de temas de "trabajo", simplemente los dos estamos ahí, disfrutando de nuestras compañías. Contando historias de nuestras vidas, unas graciosas y otras no, unas bastante poco creíbles que generalmente eran las mías. Y así el tiempo paso sin que nos diéramos cuenta, aquella mujer de nombre Akane, simplemente puedo decir que conecte con ella. Puede que exagere o me adelante a los hechos o tal vez no, pero aquella advertencia de que el futuro tiene cosas mejores esperándonos, en este momento, aquellas palabras tuvieron más que sentido para mí.
Fin
