Capítulo 4:Aquí estoy amor

Después de "acompañar" a Sakura durante el desayuno, Sasuke se estiró lentamente en el sillón y luego se levantó y se marchó. Debía llegar al cementerio, donde se encontraría con Ichigo y volvería a vivir. Ese día estaba feliz... Podría regresar de una vez por todas y quedarse junto a Sakura y a su hijo.

Al llegar, notó el ambiente muy frío. Había neblina y estaba todo muy silencioso y solitario. Caminó durante un rato entre los pequeños pasillos de tierra húmeda, buscando su tumba. Cuando la encontró, Ichigo –Increíblemente— ya estaba allí.

Buenos días amigo. ¿Listo para volver a vivir?...

Claro... Buenos días.

Entonces... ¿Qué te dijo el viejito chiflado aquél?... –Señaló con un dedo hacia arriba—

Rayos Ichigo... ¿Estás seguro de que sabes lo que haces?... No quiero volver a morir... Sería estúpido, extraño e irreversible por lo que me comentó el "viejito chiflado"...

Tú dime lo que él te dijo y luego vemos...

Bien... Debemos desenterrar mi cuerpo... Y luego yo debo "acostarme" sobre el mismo... Y tú debes decir algunas oraciones y una frase algo rara... Y supuestamente así volveré a vivir... –Se calló durante algunos minutos, con la vista perdida en la tumba. Estaba pensando—

¿Pasa algo?

¿Tú realmente crees que esto funcione?...

Uhm... No lo sé... Es la primera vez que voy a hacer algo así. Terminé mi entrenamiento de ángel guardián certificado hace unas pocas semanas. –Sasuke lo miró aterrorizado—

¿Hace cuánto eres "fantasma" o... Espíritu?

Un año y medio...

Sasuke lo miró y no dijo nada, pero obviamente sentía que ese no era su día. Debía tratar de revivir con un ángel que ni siquiera sabía en qué consistía el renacimiento. ¿¡Qué se suponía que hacía con él?!...

Prefirió guardar silencio y comenzaron a cavar. Estuvieron una media hora hasta que por fin lograron sacar el ataúd. Sasuke utilizó una de las palas para romper el sello que éste tenía, y así poder ver su cuerpo. Se conservaba perfectamente. Hasta parecía vivo... Solo dormido.

Ehm... Bueno... ¿Y ahora?... –Ichigo lo miró—

Toma esto... –Sasuke buscó entre sus bolsillos y sacó un pequeño librito amarillo.—

¿Y yo para qué quiero esto?... –Ichigo lo miró como diciendo "¿Qué bicho te picó?"—

Es lo que tienes que hacer para revivirme... Bruto. –Respondió Sasuke mientras se acomodaba sobre su cuerpo—

¡Aaaah!... –Sonrió— Entiendo... Bien... ¿Listo?...

Sí.

Ichigo comenzó a leer lo que supuestamente debía decir orando y el cuerpo de Sasuke comenzó a iluminarse... De su cuerpo emanaba una hermosa luz entre amarilla y anaranjada. Sasuke sentía que estaba frío... Pero... Si él era un fantasma, no sentía el aire, entonces...

El cuerpo de Sasuke abrió los ojos. ¡¡¡Estaba vivo!!! Por fin había regresado a la vida... ¡¡¡Gracias a Ichigo!!!... Era tan maravilloso, increíble... E inexplicable. Pero se sentía bien. A pesar de que estaba tan frío como una estatua, se sentía feliz y muy agradecido con su guía y ángel... Sasuke miró hacia todos lados... No lo veía. ¿Acaso se habría ido?...

¿Ichigo?...

¿Qué?

¡¡Sigues aquí!!... –Sonrió—

Pues... Sí... Pero ya no me ves, ¿verdad?

Cierto.

Entonces el trabajo fue un éxito. Suerte amigo... Fue un gusto conocerte. –Ichigo sonrió al ver que Sasuke estaba tan feliz por el trabajo bien hecho—

¿Ya te vas?

Pues sí. No podemos ya hacer nada juntos. Si te vieran en la calle hablando solo creerían que estás loco... Es lo mejor para ti. Pero nos volveremos a ver cuando realmente sea tu hora de morir. ¿Bien?

Bien...

Entonces, adiós. –Ichigo puso sus manos en los bolsillos del pantalón y comenzó a caminar—

¿Ichigo?

¿Sí?

Gracias... De veras, te lo agradezco...

Por nada.

Sasuke se levantó, salió del ataúd y volvió a enterrarlo, vacío. Luego salió del cementerio como si nada.

El paisaje seguía con neblina. No se veía casi nada. Tuvo suerte de que no lo atropellaran.

Se dirigió rápidamente al departamento que había compartido con Sakura en vida, y que, si todo salía bien, volverían a compartir.

Entró y al ver que todo era un terrible desorden, se puso a arreglar todo para cuando Sakura llegara.

Toda la mañana se la pasó ordenando y limpiando. Al mediodía preparó el almuerzo y decoró la mesa como para una ocasión especial.

Cuando Sakura llegó, notó un riquísimo aroma a comida... Comida que... ¡¡Comida como la que preparaba Sasuke!!... Introdujo la llave en la puerta, pero ésta no giró. Entonces pensó que realmente debía buscar ayuda psicológica. Ella estaba segura de haber cerrado antes de irse... ¿Cómo podía ser?... Había un aroma delicioso como cuando Sasuke cocinaba, la puerta estaba abierta... ¿Qué pasaba?...

Decidió entrar. Abrió un poco la puerta y observó. La casa, que ella había dejado hecho un desastre, estaba limpia y ordenada, y había un rico aroma a aromatizante de piso. Entró y tomó la escoba. Recorrió la casa... No había nadie pero... No había revisado aún la cocina.

Tomó valor y entró con la escoba en alto, pero se quedó parada en seco... ¿Acaso era Sasuke el que estaba cocinado con un delantal?... Imposible...

La escoba resbaló por sus manos y cayó al suelo, haciendo ruido. Sasuke se volteó y la miró. Sonrió al verla. Sakura, por su parte, creía que estaba totalmente loca. Se frotó los ojos varias veces pero... ¡¡La ilusión no desaparecía!!... Entonces debía ser verdad... Debía ser Sasuke...

Mi amor, llegaste... Tengo ya casi lista la comida. –Sasuke sonrió y se puso a picar los vegetales para la salsa—

¿Mi amor?... ¿Sasuke?... ¿De verdad eres tú?... –Sakura aún no lo entendía ni hallaba explicación—

¿Sí? Estoy preparando tu comida favorita Sakura... Solo relájate y en unos momentos más te serviré...

¿Estás vivo?... –Sakura se acercó con miedo hasta él y lo tocó. Acarició el rostro del chico suavemente. Era él... Realmente era él.—

Pues sí... Si estoy aquí, debe ser que estoy vivo...

¡Pero yo misma te enterré!...

Más tarde te explicaré todo, te lo juro. Ahora tan solo disfruta de la comida... ¿Sí?...

Sasuke no le dio más importancia al asunto y sirvió la comida en unos platos cuadrados y los puso en la mesa. Sakura aún no lo podía creer. Realmente estaba loca, o Sasuke había regresado de la muerte... Lo cual no podía ser posible.