Holaaa queridos lectoresss D.. he estado bastante full ... no actualizo muy seguido por eso... estoy culminando bachillerato y bueno se han dispuesto todos a no dejarnos UN dia libre T.T... Este capítulo se desenvuelve el día viernes, recién llegados de Hogwarts. ¡Que lo disfruten!
IV CAPITULO
Tarde o Temprano
-Así es Rosmerta, soy yo… si me permites, hace frío.- El hombre de cabellos dorados, tez blanca y ojos azules, se adentró en el lugar… Por un momento recordó cuándo ese local pertenecía a la Madre de Rosmerta… estaba bastante cambiado… y se observaba que ahora era bastante mas concurrido que antes por los restos de botellas y restos de comida por todos lados.
-Wow, no tengo palabras. Christopher Wentworth… ven, sientate.- La mujer lo invitó a sentarse en un sillón a su derecha, que se veía bastante cómodo.- Todos aquí pensamos que habías muerto y me atrevo a decir que en este lugar lloramos tu partida. ¡Qué conmoción habrá cuándo se enteren de que has vuelto!
-Me halagas Rosmerta, pero gracias, preferiría mantenerlo en secreto hasta que sea necesario. Y no lo creo, no veo razón por la que habría alboroto… Los tiempos pasan, querida, ya no soy tan "importante" como antes.-
Hizo un gesto de comillas al pronunciar la palabra "importante" ya que jamás había considerado que lo era. Simplemente se ganó un buen puesto en todo lo que hacía y en silencio esperaba tener el mismo éxito con su regreso.
-Para los que te conocemos lo seguirás siendo Christopher. Hiciste grandes cosas en Hogwarts. Además de que eras un rompe-corazones, yo más que nadie lo sé.- Rosmerta sonrió con nostalgia.
Recordó claramente cómo mas de una de sus compañeras de clase fueron víctimas del amor de Christopher.
-¿Cómo está Hogwarts? ¿Minerva está a cargo?- Preguntó con seriedad. Ése era su objetivo, debía confirmar la información que tenía.
-Bueno… no sé por que me lo preguntas, por como eres, me sorprendería que no estuvieras más informada que yo…- Hizo una pausa.- De cualquier modo, si, Minerva está a cargo del colegio…por la muerte de Dumbledore tuvo que ser así.- Hubo un silencio tenso. Ella sabía que su historia con Minerva fue la única que no culminó, o no como él hubiese querido. Sin embargo, quería cerciorarse de ello, lo conocía, y por alguna razón estaba allí, frente a ella.- ¿Vienes a buscarla? A culminar tú historia…-
-Prefiero no hablar de eso.- Dijo cortante. Rosmerta, un año escolar menor que el, había sido su mejor amiga en años. Había sido su confidente en más de una ocasión y se lo agradecía muchísimo. Sin embargo, no se sentía preparado para exponer la razón por la que se encontraba allí… y quizá, con un poco de suerte, no sería necesario contárselo ya que ella lo adivinaría tarde o temprano.
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Hola Luna… ¡Te escribíamos para saber de ti! Nos hiciste falta en el tren… ¿Qué sucedió? Pues bueno estamos aquí en La Madriguera… pasándola bien… o intentándolo… Haznos saber cualquier cosa Luna! Te queremos… Disfruta tus vacaciones.
Ginny y Herm, besos.
Luna releyó el pergamino por segunda vez y sacó de su mochila una pluma fina y un pergamino nuevo y limpio… Luego de esto se dispuso a escribir, apoyándose en la mesa de su sala común…
Holaaa chicas! Me encuentro bien… con la grata compañía de los Scutters… Bueno mi padre está en Irlanda y decidí quedarme en el castillo para no estar sola en mi casa… además de que le haría compañía a Harry… Oye Herm y ¿que pasó con Malfoy después de su encuentro? Por cierto, ¿cómo sigues?
Espero su respuesta pronto… Las quiere Luna.
Luna decidió enrollarlo para dirigirse a la lechucería y de esta manera enviar la carta. Allí revelaba que había visto, por casualidad, la escena en la que Malfoy, cómo héroe, llevaba a Hermione a la enfermería.
Luna sabía que el chico ahora se encontraría en una lucha interna, y lo sabía por las miradas que le dedicaba mientras la llevaba inconsciente a la enfermería.
Mientras se dirigía a la lechucería se encontró con algunos de los alumnos que no habían salido del castillo por vacaciones.
Entre esta gente había un particular personaje… Simplemente ella no podía describir lo que sentía al verlo… era algo muy especial. Y si pronto no llegaban a algo juró que no aguantaría.
El chico se dirigía al Gran Comedor, y ya se lo imaginaba con su cara de hambre de desayuno.
Luna se quedo parada en un mismo sitio, mirándolo con cara de tonta. Hasta que se dio cuenta de lo que hacía.
Decidió hacer cómo si no lo vio, ya que si no lo hacía así quizás nunca llegara a enviar esa carta… y de esta manera se dirigió rápidamente a enviarla.
Abrió la puerta y se encontró con una pequeña cantidad de lechuzas. Muchas se fueron de vacaciones, cada una con sus dueños…
Luna se dispuso a adentrarse en el espacio, eligió entre las pocas lechuzas, a una que estaba particularmente sola en una esquina… Pobre… debe estar tan sola como yo!
La lechuza atendió a su llamado y le estiró la pata. La chica ató la carta y le dijo sobándole la cabeza: A La Madriguera. El animal salió volando después de darle un picotazo amistoso a su mano. Luna se quedó pensando mientras iba camino de regreso a los adentros del castillo.
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-Bajen a desayunar, chicos!!-
La Señora Weasley gritaba desde la cocina para que bajaran a comer. Ginny, Hermione y Ron bajaron pesadamente y con cara de sueño.
-Mamá, tengo mucho sueño… ¿porque nos levantas tan temprano? Estamos de vacaciones. ¡Déjanos Respirar!- La pelirroja se sentó en la mesa y así mismo monto sus brazos y recostó su cabeza entre ellos.
-No se que más quieren respirar, si ya ni están en el colegio. Hermione, querida ¿porqué tienes esa cara? Pareces no haber pegado un ojo en toda la noche.-
Hermione se frotó los ojos con las manos bostezando y le dio una leve sonrisa despreocupada a la madre de Ron…
Con un movimiento de su varita hizo aparecer 3 platos con tostadas, mermelada, huevo y salchichas, para que escogieran a su gusto lo que desayunarían.
La mañana transcurrió sin que sucediera nada más interesante.
Los tres chicos se dirigieron al jardín y allí se sentaron a conversar… El ambiente entre Hermione y Ron estaba un poco tenso aunque se notaba que ambos querían mejorar las cosas…
De alguna manera se buscaban conversación y hasta se hacían reír… Sólo para cerciorarse cómo reaccionaba el otro.
Ginny se levantó y se dirigía a la casa a buscar un poco de jugo, dejando a los dos chicos solos. Ginny lo había hecho con un poco de intención, sabía que algo andaba mal, fue suficiente lo poco que vio en el tren regreso a Londres y por esto decidió darles un poco de espacio.
Se hizo un silencio incómodo, Hermione miraba hacía donde se había desaparecido Ginny mientras que Ron, frente a ella, miraba la hierba…
No sabían sin romper el silencio por si rompían algo más… estaban en una situación delicada y querían salir de ella desesperadamente… Necesitaban hablar.
-Yo…- Los dos chicos comenzaron al mismo tiempo… cuestión que les hizo sonreírse el uno al otro.
-Pues bueno… ¿que tienes que decirme?- La castaña lo miró. Estaba dispuesta a escuchar lo que fuera, lo merecía… Ya aclararían algunas cosas y simplemente esperaría el momento para ella decir lo que quería, o más bien, necesitaba decir.
-Ya ni se que decir… lo pensé tanto anoche que ya no se lo que quiero decir…-
Hubo otro silencio.
Ginny regresaba de la cocina y cuándo vio la situación supo que era inoportuna. Sin más miramientos se regresó lentamente y esperó…
Ron se acercó un poco más a Hermione haciendo que esta bajara la mirada y respirara profundo.
-No te comeré Hermione, si beso tan tremendamente mal prefiero que me lo digas.- El chico sonrió y le dio un fugaz beso en la mejilla…
Un calor interno recorrió su rostro y sintió cómo se tensaban sus mejillas.
-Yo… bueno… Ron no se que decir… Sabes que te quiero ¿no?-
-Claro que lo sé Herm, y lo sé porque quizá es la única razón por la que me has aguantado todo este tiempo.-
-No digas eso Ron. Tú eres una persona estupenda y no por nada acepté ser tu novia.-
-¿Cómo te sientes con esto?- Preguntó el chico viéndola a los ojos.
-Pues… a decir verdad…- Ella no sabía cómo continuar…-Me quedé pensando en lo que me dijiste en el tren…-
-No, Herm. Yo de verdad lo…-
-Shh, espera… Me quedé pensando en lo que me dijiste en el tren, eso de "Mejor estábamos como amigos" y pues… pienso que es verdad.- La chica terminó sin querer mirar a Ron. Bajó la mirada y solo lo veía con el rabito del ojo, esperando alguna reacción.- Tu… ¿Tu que opinas?-
Ron se quedó pensativo… Era cierto lo que había dicho en el tren, a pesar de que por alguna razón se arrepentía por haber reaccionado así… Se había obligado a creer que estaban bien como estaban cuando en realidad se hacían daño uno al otro.
No era así que debían estar… El la quería, mucho más de lo que se permitió pensar o descubrir durante los seis años anteriores, pero no así como estaban. La quería tal y como eran, los mejores amigos.
Tenía miedo por su amistad… Ambos lo tenían. No sabían cuál sería el paso siguiente. Siempre se había oído por allí que una amistad, después de pasar por una situación amorosa, no volvía a ser la misma de antes. Y de verdad sentían miedo.
Era simplemente un sentimiento distinto, confuso y muy bonito el que sentían. Pero debía parar, no quería llegar al momento en el que su relación fuera irreparable. Dejó eso en manos del destino y retomó.
-Mmm… Aún lo mantengo. Era mejor antes…-
-Creo que... nos forzamos a creer que sería mejor siendo novios pero no fue así, y creo que estamos a tiempo de recuperar lo que dejamos atrás.-
-Oye Herm… quisiera pedirte un favor… quiero terminar de confirmar lo que está sucediendo…- Ron se acercó un poco más a ella.
Hermione lo miró confusa. ¿Qué se le habría ocurrido ahora? Aunque ya estaba más aliviada porque todo mejoraría…
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Les deseaba lo mejor. Lo que ella no tenía. Su "relación" con Harry era desastrosa.
De ser una relación de en sueño pasó a ser casi un imposible, como al principio… No sabía cómo podrían mejorar las cosas. Y debía determinarlo tarde o temprano, pero lo haría…
Últimamente se encontraba callada e ida, entraba en constantes depresiones y estaba sumamente explosiva.
Los observaba desde la cocina… decidió sentarse en las escaleras a pensar… o a no pensar mejor dicho.
Recordaba los buenos momentos que había pasado junto al chico… su ojiverdes… que ya no sentía tan suyo… Suspiró repetidas veces y supo que había llegado el final de la relación que habían tenido desde hacía unos meses atrás.
También recordó cómo Luna Lovegood lo miraba… a pesar de que ella lo amaba muchísimo creía que Luna lo miraba con mas pasión y amor que ella… Era mejor dejar que las cosas se dieran.
La chica comenzó a llorar… unas lágrimas tímidas comenzaron a descender por su cara… llevando dentro de si mucho dolor y amor a la vez… Ya basta Ginny, no te precipites… Harry aún es mi novio y debo hablar con él antes de cualquier cosa!.
Se repetía la pelirroja una y otra vez… intentando convencerse de ello.
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-¿Qué demonios sucede?-
El chico atormentado salió de su habitación a ver a que se debía el alboroto. Bajó con elegancia los escalones que llevaban al vestíbulo, por supuesto que él nunca perdía el porte, mucho menos estando en su casa, en presencia de sus padres.
Llegó al lugar de origen de aquel alboroto, cuestión bastante inusual cuando de la Mansión Malfoy se trataba…
La escena que vio no le sorprendió mucho… Su madre se encontraba frente a 6 elfos domésticos, bastante despeinada por lo histérica, y blasfemando contra la eficiencia del trabajo de las criaturas.
Su padre estaba sentado en el sofá verde botella de gamuza, con la yema de sus dedos juntos mientras sus brazos se recostaban de los posa brazos del sofá. Éste la miraba con inexpresión.
-¿Madre te has vuelto loca? Deja los gritos ya…- Draco le habló con fuerza. Le molestaba enormemente esos gritos cuándo estaba concentrado pensando… o simplemente haciendo nada.- Ellos saben hacer lo que hacen, si tú los dejaras en paz tan sólo un minuto lo harían completo… Lárguense ya! Hagan lo que tienen que hacer, punto final.- Terminó dándole las ordenes a los elfos…
Su padre lo observó… y su boca hizo un leve movimiento, lo que habría sido una sonrisa de no haber sido tan efímera.- Ahora, si me permiten, me dirijo a mi habitación.- De esta manera se dio media vuelta y comenzó a subir las escaleras de nuevo con aquella elegancia que lo caracterizaba y dejando a su madre boquiabierta y sin tiempo de reaccionar…
El rubio llegó a su habitación y se desplomó en su cama. No quería seguir pensando cosas prohibidas, no sabía cómo había mirado a sus padres en aquél momento cuándo hacía unos segundos antes pensaba en una asquerosa sangre sucia…
Se sentía sucio… no sabía porqué esa idiota invadía su cabeza… tenía un par de días así y no podía soportarlo más.
Cada vez le llegaba a su cabeza aquél estúpido recuerdo en el que iba como un príncipe azul a salvar a la doncella ¡Menuda Estupidez! Aún no sé como pude hacerlo. Estúpido cuerpo de Granger… Estúpida Granger!
Intentaba convencerse de que era sólo su cuerpo... caramba, era hombre, y la carne es débil. No te excuses, no debiste hacerlo… pero lo hiciste… Al final quedaba siempre exhausto de sus luchas internas, ya mejor no pensaba tanto en eso.
Mientras tanto en el vestíbulo:
Cuando Narcissa reaccionó, se acomodo el cabello con un movimiento de la varita y se sentó junto a su marido, cómo si nada hubiese sucedido.
-Está creciendo…- Dijo su padre.- Ya no es tan estúpido como antes. Se atrevió a enfrentarte.
-Esperaba esto desde hace mucho tiempo, se me hacía extraño que no reaccionara…-
-Estabas perdiendo el tiempo…- El hombre se levantó y se disponía a subir a su habitación. Cuándo pisó el primer escalón se volvió y miró a su esposa.- hablando de otra cosa Narcissa, ¿cuándo piensas darle la noticia a Draco?- El hombre preguntó con expectación.
La mujer se levantó y decidió alcanzar a su marido antes de responder.- Uhmm… Tarde o temprano lo haré... o lo haremos…-
-Mejor temprano que tarde, no quiero más líos.- besó sus labios con suavidad y continuaron su camino.
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Absorbida totalmente por sus pensamientos, caminaba hacía el gran comedor…
Casi sin darse cuenta estaba frente a él, en la mesa de su casa. Si, esa, la que no le correspondía.
La chica se dio cuenta y por reflejo se quiso levantar con rapidez, logrando tropezar con el banquito y cayendo de cabeza hacia el suelo.
Harry se apresuró a tomarla del brazo para ayudarla a levantarse… Mientras menos se dieran cuenta de que se había caído, mejor… así se evitaba más tachaduras de loca y burlas.
-Ya se que hago el ridículo, Harry, pero si no me estrangularas el brazo me levantaría mas rápido- Harry se dio cuenta de lo fuerte que la agarraba por querer ayudarla y la soltó, haciendo que se cayera de nuevo.
¡Vaya par!
Luego de estar de nuevo sentada, Luna comenzó a reír…- ¡Que tontos! Me puse nerviosa, lo siento…-
-¿Nerviosa? No me digas que ahora te das cuenta de que soy guapo y te pongo nerviosa.- Bromeó Harry regalándole una sonrisa pícara.
Luna se quedó observando cada una de sus facciones… ¡Qué realmente guapo era!… no era mentira… y no podía negarlo.- Pues claro, es como si me lanzas un Tarantallegra cuándo te veo.- La rubia quiso seguirle el juego… pero sonó mas real de lo que le habría gustado.
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Espero les haya gustadooo ... Nu m djaron reviews ( pero... ya se que hay algunos lectores ocultos.. xD q no dejan reviews.. pero bueno me gustaria que comentaran la historia para q me guien por el buen camino xD...
Cuidense muchoo!! Besos..
Roshy Potter (L)
